Todos tenemos un lugar favorito en el mundo.
Un lugar en donde podemos ser nosotros mismos.
Un lugar que nos llene de tal modo que no necesitemos nada más.
Algo que sea como el agua refrescante que tomas después de haber corrido 40 minutos o como ese vientito que te despeina cuando vas caminando por la calle.
Tal vez  como ese abrazo de tu mejor amiga cuando sin preguntarte nada, se da cuenta que está triste con solo mirarte a los ojos.
O como ese té calentito que nos prepara mamá cuando sentimos que el mundo se nos cae encima.
Y decís: ¡Listo! Me quedo a vivir aquí…
Lo importante es adueñarte de ese lugar, de ese momento, de ese instante.
Aquí, no importa dónde, mi cabeza recostada sobre tu hombro, sintiendo los latidos de tu corazón  tú mis latidos. Con un mate amargo a la derecha y medialunas a la izquierda.
Estar contigo, sería mi lugar favorito en el mundo.
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