De la belleza decente
es honores la pura castidad
es deshonra la belleza sin bondad
y es deleite el beso inocente

Que poco a poco se vuelve indecente
dominando el sexo con autoridad
adiestrando el cuerpo con capacidad
para lograr el objetivo incipiente

Pero sólo es placentero al acabar
una mirada suave y satisfecha
una caricia y un susurro de mujer

Alegría por poderse amar
tristeza por la pronta marcha
y ansias por volverse a ver.
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