Aunque pregunten

de mi gusto humeante

y hasta me señalen,

por la fogata

al rojo vivo

que en mi mano

posa.

Yo degusto

tan cruel

sabor a tabaco

al mismo tiempo

que estoy

hundido

en mis desvelos.

Más allá de lo que digan

sobre si con café

o alcohol

"el tabaco es mejor".

Yo digo

que el mejor

acompañamiento:

es un fuerte pensamiento.

Una incógnita,

que a tu mente engorra,

puede ser resuelta

con una inocente

bocanada de humo.

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