Nací en Córdoba en el año 1962, cursé estudios de Filosofía, recibiéndome de Licenciado en 1985, me interesé luego por el área humana y de la medicina, estudié Técnico en Laboratorio Clínico e Histopatología. Posteriormente realice la especialidad en Bioética y completé mis estudios en la rama de la medicina con la carrera de enfermería. Desde los catorce años escribo poesías con el pseudónimo de Nito Biassi, edité una revista entre los años 1978 a 1980 que tuvo que dejar de ser editada. Publique varios libros de poemas y de relatos por editorial propia. Recitaba poesías en los bares. En el año 2004 forme Luzbelito Ediciones Editorial Anarquista. Me defino ser humano en vias de desarrollo.
Cuando sos chico, siempre te preguntan ¿qué querés ser cuando seas grande? Y ahora que somos grandes, ¿no podemos ser nada más de lo que somos? Quiero ser mucho más, quiero poderme transformar, elevarme en sueños y volar. Quiero ser lluvia que golpea en un techo de chapa, en una casa en las sierras, mientras una pareja en su interior hace el amor. Quiero ser brisa calida que remonta barriletes y siembra de alegría en el rostro de los niños. Quiero ser agua fresca y cristalina que refresca los labios que refresca el cuerpo que sacia la sed del alma, del cuerpo. Quiero ser tu caricia, tu sueño, tu amanecer de ser humano, en esperanzas, en promesas ciertas en un mañana que se puede construir.
El cuerpo doblado sobre el inodoro, las medias caladas mojándose en el piso del baño, tu cabeza agachada casi dentro de la taza, tu vestido para amar mojado y sucio, y tu cabeza que volaba y te veía frente al espejo bella y radiante, vestida de guerra, pensaste, ¡Esta es mi noche!¡Noche para amar! Y saliste buscando en la noche, alguien que te ayudara a combatir la soledad. Fuiste de bar en bar, de mesa en mesa, y viste muchas mujeres, lindas, medianas, feas, hablaste con todas y con alguna te besaste, pero el vacío seguía por dentro como una araña. Bebiste, bailaste, fumaste, besaste, snifaste, y seguiste caminando buscando en la noche. Una arcada te volvió al baño sucio, te tratabas de acordar donde estabas, pero los recuerdos se te mezclaban, mesas de bares, pistas de bailes, baños donde te besaban, acariciaban, masturbaban, y los recuerdos giraban como torbellinos, muchas bocas, pero ningún rostro quedaba. Las medias caladas mojándose en el piso del baño, tu vestido para amar mojado y sucio, metiste la cabeza dentro de la taza y vomitaste, vomitaste lo que tomaste, comiste, lamiste, snifaste, vomitaste, tu tristeza, tu soledad, tu angustia, tu vacio… y quisiste que todo acabara, quedarte eternamente en ese sucio lugar y que todo se apague, oscuridad, nada, vacío, no sentir nunca más… pero sentiste, una mano que te masajeó la espalda, una pregunta, ¿te sentís bien?, sacaste la cabeza de la taza una muchacha con una sonrisa de ángel, te miraba, se levantó e hizo que te levantaras, te ofreció su brazo para que caminaras, la miraste y supiste, nunca más ibas a estar sola… y te acordaste de una frase del cura Puigjané, viendo del guano de vaca crecer una planta, “hasta de la mierda crece el tomillo”
Fría mesada de acero, que trasmitía el frío a tu cuerpo. Te miraba tras mis lagrimas, tu piel fría, dura, como porcelana, y mis lágrimas que me congelaban. Quería abrazarte, quería acostarme con vos, retroceder el tiempo y tenerte viva de nuevo. Mis lágrimas frías me despertaban, contemplaba tu cuerpo en la fría mesada y mis sueños de encanecer juntos, se desvanecía con cada lágrima que en tus mejillas se estrellaban. No hay cuentos de hadas, ni los mil besos que te dí te lograron despertar de tu sueño. Ya era hora, los del sepelio te buscaron, con mi último aliento y mis últimas lágrimas te vestí con la ropa que más te gustaba, y no me despedí, no podía, no puedo, porque tanto, tanto te deseo que no puedo y no quiero.
Niña y sueño, sueño y barro, barro y guano. Manitos que amasan barro y guano, un caballito, que no es de madera, pisa que pisa los sueños de barro y mierda. Niña que amasa la masa de barro para formar ladrillos que hacen casas, casas que nunca ella podrá habitar. Y con sus manitos forma una muñeca, una muñeca negra de barro y guano, y el patrón que la reta: “No pierda el tiempo niña tonta y póngase a trabajar.” Niña y sueño, sueño y barro, barro y guano. La carita sucia de barro tiene surcos de lágrimas, lágrimas como arado de miseria, que surcan y marcan líneas que el tiempo no van a borrar. En cada ladrillo que sus manitos amasan, la Niña amasa sus sueños, su educación y su vida. Niña y sueño, sueño y barro, barro y guano. Apilando ladrillos secos, haciendo la casita de muñecas que ella sueña, en sus sueños de barro y mierda, hasta que el fuego, quema los sueños quema el barro, quema la mierda, y un humo de barro y guano, le quema los pulmones, le quema la vida. Niña y sueño, sueño y barro, barro y guano,barro, barro, barro, mierda, mierda y mierda.
Hola Hermano, hola Amigo, dame tu mano, quiero cruzar ríos, quiero sobrevolar los mares. Hola Hermano, hola Desconocido, quiero beber tu alma y como ofrenda darte la mía, quiero sentir tu alegría así gritamos juntos, quiero vibrar tu odio. Hola Hermano, hola Amigo, que el tiempo no sea perdido, quiero estar contigo, ser, sin penas ni olvido. Hola Hermano, hola Amigo, Hola Hermano, hola Desconocido, apuremos nuestro encuentro, antes que nuestros destinos te mantengan, para mí, eterno desconocido.
Filosóficamente hablando, Tales da vueltas intranquilo en una playa, mientras ve lo que hacen con su primer principio; Anaxímenes sentado en una chimenea, ve tras las lágrimas su pneuma originario. Filosóficamente hablando, Pitágoras se maravilla de los malabares que hacen los contadores. Protágoras festeja, viendo en el mundo actual el triunfo de la sofistica, mientras Sócrates va cabizbajo buscando un amante del saber. Filosóficamente hablando Platón lo busca a Demiurgo con un hacha en la mano; Aristóteles piensa que su materia entró en proceso de descomposición; en la vereda del frente Epicuro los mira con sorna; mientras Plotino va canturreando meditativo, un tango de Discépolo. Filosóficamente hablando Santo Tomás piensa: “Estos no entienden nada”. Descartes esta protestando por el plagio de Marx, mientras éste metódicamente duda: ¿El proletariado tiene o no tiene el poder? Hegel repite que es cristiano y llora viendo quienes lo leen. Filosóficamente hablando se escuchan voces que dicen: Estoy aquí – grita el ser- ¿Dónde? - Pregunta Heidegger – Aquí, aquí – grita por último el ser – Heidegger busca la pregunta que le indique el camino del Ser, mientras el Ser al final del camino, jugando al solitario, aburrido, espera el conócete a ti mismo que tanto pregona el Da-sein. Por otro lado, filosóficamente hablando, Sartre se encuentra entre el Ser, tratando de llegar a la nada; escribiendo con la izquierda sus grandes obras de teatro Y aquí me encuentro viendo al mundo que corre, sin saber a dónde; tratando de unir las cosas, sin saber lo que son las cosas filosóficamente hablando
Mírame, cuando todo desnudo ante Ti de hinojos, te muestro mi alma pecadora; perdóname, tu voz portentosa no sentí y dejé salir todo el mal que en mi mora. Dame sabiduría para poder vivir y ayúdame para ser un poco más bueno; créame todos los días, para poder sentir, todas las cosas del ayer como algo nuevo. Y si alguna vez, Dios, vuelvo lo mismo hacer, ruego que comprendas mi pobre alma humana, y en tu jardín mi espíritu dejes pacer. Dios de la bondad, del amor y de la dulzura, haz que mi alma pueda curar y quedar sana, para recibir de Ti, toda tu gran ternura.
¿Qué es el amor? Preguntó la Rosa al Jazmín y el Jazmín contestó: - Amor es dispersar en todos sentidos el aroma de mi flor para que sepan lo fragante que soy. Entonces la Rosa giró al desierto, y al Cardo le preguntó: ¿Qué es el amor? El Cardo abriendo su corola y dejando volar sus hijos, le respondió con cansina voz: -El amor es ver crecer a mis hijos, verlos prosperar y ser felices. Entonces la rosa dudando pensó: ¿Cuál de los dos tendrá la razón?
Una noche y misterio, con el perfume de tu cuerpo vibrando en mi aliento. Una noche y ensueño, con mis pensamientos embebidos en alcohol, enmarañados y revueltos. Una noche y presentimiento, con estrellas difusas, con palabras confusas, con mi cuerpo en estremecimiento. Una noche y pasajeros, de los sueños que fuimos, de las ilusiones que conseguimos, y de la vida que aun no vivimos.
Ay, Ay, Ay, mi corazón, que se vacía y se llena, que se vacía y se llena, no sólo con sangre, sino también de amor. Ay, Ay, Ay, mi corazón, ¿cuántas mujeres curaron tus heridas? ¿cuántas mujeres aumentaron tus latidos, cincelando en tu carne sus nombres con fuego y dolor? Ay, Ay, Ay, mi corazón, viajando por el mundo de nubes etéreas te vi a contraluz, y vi en tu cuerpo latente pequeñas manchas de luz, huequitos que dejaron las mujeres que te dieron su amor. Ay, Ay, Ay, mi corazón, que se vacía y se llena, que se vacía y se llena, no sólo con sangre, sino también de amor. Que frío que siento cuando el viento del recuerdo soplando y soplando, insensible y seco, atraviesa por tu cuerpo, viento que sale de lo profundo de tu interior. Ay, Ay, Ay, mi corazón, por eso tiene sentido cuando de noche mi mente sueña con ella y un calorcito inunda tu interior, sintiéndote de nuevo lleno, sintiéndome de nuevo pleno de amor. Ay, Ay, Ay, mi corazón que se vacía y se llena, que se vacía y se llena, no sólo con sangre, sino también de amor.
El camino es largo cuando no se sabe a donde ir. !Ay vida¡ ¿Por qué juegas a gato y al ratón? Todo lo que uno hace como un boomerang vuelve. El abismo abierto entre el pasado y el futuro me hace jugar a romper la piñata, !Ay vida¡ ¿Por qué te robaste la piñata? Y los sueños se apoyan en un alambre con algunas púas, y la vida es una ilusión. Tu ilusión, mi ilusión, nuestra ilusión. Caminando en la tarde descuelgo mi mirada al vacío y bostezo en el futuro de la próxima existencia que rompe la mortaja de los sueños, de tu ilusión, mi ilusión, nuestra ilusión. Nada me impide volar, ni me impide correr, Ni me impide escapar, nada me impide realizar los sueños sólo el miedo que al concretarlos, la soledad no deje regocijarme y al final de cuenta, sólo me queda tu ilusión, mi ilusión, nuestra ilusión.
Vivimos en un mundo paradójico, donde muchas veces se borra con el codo lo que se escribe con la mano, o como dice Andrés Calamaro, borramos con la mano lo que ayer escribimos con el codo (bien a lo bruto). En ese mundo de paradojas, la de la sexualidad ocupa el primer lugar, por un lado sabemos que somos seres esencialmente sexuales y sexuados, parafraseando a Descartes (perdón Reneé) Cojito ergo sum … sino hay cojito no hay sum, si no hay sexo (más allá de la inseminación artificial) no habría humanidad. Además, si a eso le sumamos que proclamamos la liberación del individuo y que, cada uno es libre de elegir su modus vivendi, tanto en lo social, económico y cultural, éste último como englobador de toda forma de vida, incluso la sexual, entonces ¿por qué tenemos tanta culpa de tocar el tema sexual, por ejemplo, la educación sexual, o hablar de sexualidad con alguien? Esto es porque se malentiende conceptos religiosos del pecado original, cuando Dios creó al hombre una de las cosas que dijo fue” Y los bendijo Dios; y dijoles Dios: Fructificad y multiplicad y henchid la tierra…” Génesis 1:28. Entonces cual fue el pecado original, el pecado original fue comer del árbol de la sabiduría, el del conocimiento, el de la voluntad de poder, el del querer ser Dios. A partir de allí se confunde lo de ser un ser sexuado, y se piensa que el único fin de la sexualidad es la procreación. Y no es así, uno de los fines de la sexualidad es la reproducción de la especie, pero no es el único, ya que aceptando ésta definición descartaríamos como relación a toda aquella en la cual no se produjo la reproducción, por causas miles. Y el ejemplo es cotidiano cuantas veces se tiene relaciones sexuales y no hay fecundación. Además limitaríamos al acto sexual al simple acto del coito, es decir dejaríamos de lado el hacer el amor, descartando todo lo que implica los mimos, caricias, besos, etc… ya me estoy emocionando… que muchas veces se llevan a cabo sin penetración; en fin limitaríamos el hacer el amor al simple acto del coito reproductivo. Además tanta libertad de elección pero si una persona vive libremente su sexualidad la discriminan y más si es mujer (este tema lo tocaré más adelante), amen de aquellos que eligen una sexualidad diferente a la de la mayoría. Utilizamos miles de formas de discriminación para con los que han elegido otra forma de vivir su sexualidad o de vivir libremente su sexualidad: PUTO – BALIN – TRAGASABLE – TROLA – PUTONA - MARIMACHO – LESBI – MANFLORONA – PERRA - MACHORRONA – MARIPOSON – PETERA- -FURGON DEL MEDIO – Vamos por parte, empecemos por las personas que ejercen libremente su sexualidad y lo practican con quienes quieran sin mediar el amor. Estoy pensando en las mujeres que si le gusta un hombre y tienen ganas se acuestan o ejercen una sexualidad sin límites con su pareja, lo que menos le dicen es PERRA, con cierto tono de agresividad, esto es dicho no sólo por mujeres, sino por los mismos hombres que se han acostado con ellas. Esto es porque muchas veces se le da al acto sexual un carisma de lucha entre dos bandos los machos por un lado y las hembras por el otro (no digo hombres o mujeres porque estamos hablando del ser humano en su mayor expresión de animalidad, confundir el hacer el amor o el acto sexual con una lucha me parece algo que ni en los animales, pero en fin) y ¿gana el que logra mayores orgasmos o el que hace acabar al otro más veces? Expresiones como: me voltee una putona, o se trago todo el veneno (en referencia al semen del hombre) son el ejemplo cabal de lo que hablo. Muchas veces se escucha hablar con tanto desprecio del otro sexo que lleva a pensar si en ves de un deseo, ni que decir amor, no se relacionan con la otra parte por odio, creería que no, lo que si es por una necesidad propia y egoísta. Pero cuidado, en la época de los griegos la homosexualidad se justificaba por un machismo extremo, es decir los hombres se amaban entre ellos porque sólo entre hombres se podía dar el amor puro, la mujer solamente era un animal de reproducción. Todo extremo termina pareciéndose a su opuesto. Creo que el respeto a la persona que elige una forma más abierta de sexualidad pasa por la no crítica, pasa por dejar vivir la forma de vida que quiera y si a mi me parece equivocada, simplemente me hago un lado y no me relaciona con esa persona y la dejo que se relacione con quien ella quiera y comparta su forma de vida. Ahora vamos al tema de los homosexuales, (quiero aclarar que no voy a escribir una apología de la homosexualidad, porque apología implica defensa y creo que no hace falta defender nada, porque no hay culpa alguna) es decir las personas que tienen sexo con personas de su mismo sexo. Son agredidos con el argumento de que son relaciones contra natura, bien contra natura, si no entiendo mal es porque va en contra de la naturaleza, una acepción. La otra puede ser porque va en contra de la naturaleza del cuerpo humano. Primer argumento en contra de la naturaleza es decir que en la naturaleza no se da la homosexualidad. Bien eso es, o torcer los hechos para tener argumentos o es desconocer la naturaleza. La homosexualidad se da en otras especies de la misma forma que en la humana, en perros, vacas, y nuestros más parecidos los primates cuadrumanos, alias monos, chimpancés, etc. Hace un tiempo proyectaron un documental en el Discovery, que era de un ciclo sobre la sexualidad en el mundo animal, mostraron en una reserva una filmación de unos chimpancés teniendo relaciones sexuales, lo que se veía hacia que las orgías romanas parecieran reunión de exploradores o matinée de jardín de infantes. Eran todos contra todos, machos con machos, machos con hembras, hembras con hembras, sexo oral, anal, manual, etc. Entonces, para no extenderme demasiado, es un falso argumento decir que es contra natura porque no se da en la naturaleza. El otro es que va en contra de la naturaleza fisiológica del cuerpo humano. El orificio anal no es para que entre, solo para que salga. Si fuera así, no tendría que entrar nada, y la vía más rápida que a veces se tiene como acceso a medicación es precisamente la vía anal, los que están en la profesión de la emergencia sanitaria lo saben, incluyéndome. Además la práctica del sexo anal no es privativa de los homosexuales, en las relaciones heterosexuales también se práctica… (me estoy acordando de algunas señoritas muy respetables), ahora bien si el argumento es que la homosexualidad es contra natura porque practica el sexo anal, entonces al dejar de practicar este tipo de sexo, ¿dejaría de ser contra natura?, o ¿las lesbianas no serían contra natura, porque (jeje) no practican el sexo anal (haceme el favor)? Entonces que es contra natura la practica anal o la relación, si decimos que es el tipo de relación o sea el sexo anal, entonces no estamos atacando a la homosexualidad sino al tipo de relación que se da también en heterosexualidad. La otra crítica es que la relación sexual entre personas del mismo sexo, no cumplen con el fin de la procreación, bien creo que con lo que puse en la primera parte, no hace falta agregar más. Con respecto a los bisexuales, creo que se podrían encuadrar dentro de las personas que viven su sexo libremente y correspondería el mismo argumento sumado al de la homosexualidad. Hasta acá llegó, esto no pretende más que ser una opinión sobre un tema de la vida cotidiana de alguien que se considera un ser humano en vías de desarrollo, y por lo tanto con derecho a equivocarse o acertar como Ud. que lo está leyendo.
En el mismo instante que una pareja se funde en un abrazo de amor, un hombre lleno de celos abraza de muerte y dolor. En el mismo instante, ni un segundo antes ni un segundo después, que una mano ayuda a un bebé a nacer, otra mano empuña un arma mortal y ayuda a perecer. En el mismo instante, y hasta quizás en el mismo lugar, que una persona jura amor, otra persona miente que ama para su propia satisfacción. En el mismo instante, que tu me dejabas los ángeles festejaban porque junto a ellos llegabas, y yo lloraba de desolación.
Soy un fantasma que grita en sordina, todo el dolor del alma. Apuñalando sentimientos sin palabras Decapitando esperanzas en un mañana. Ahogando los recuerdos de tu pelo de la sonrisa de tus ojos, del perfume suave de tu piel, en un vaso de miserias y tormentos. Soy un fantasma…. o mejor dicho … quiero ser un fantasma para poder tenerte junto a mi.
Estaba en mi cuarto cuando golpearon la puerta corrí presurosa a ella y antes de abrir pregunté: ¿Eres tu Patria? Nadie respondió. Volví a preguntar Y esta vez una voz escuché: Yes, I am Córdoba 1979
Déjame entrar en tus sueños, quiero ser la estrella fugaz que te guíe hacia la primavera, de las flores y los verdes árboles, de los mirlos y los gorriones enamorados, para que en ese prado juegues, Tú. Déjame conducirte, no tengas miedo, aunque vaya con los ojos cerrados, soy como la flecha que el Lama lanza guiada por su mente, a mi me guías, amor, Tú. Déjame ser de tu mundo, aunque más no sea, el escritorio, la lapicera, o el papel donde escribes pensamientos, sentimientos, en síntesis, Tú. Pero, déjame ser, a tú lado. Se existen todos los días, pero una vez se vive, y yo sólo vivo, cuando a mi lado estás... Tú
Ella Clavel del aire, recorriendo el espacio en busca de tus orígenes, de tus raíces. Aprendiste el leguaje del cuerpo. Torre de Babel hecha de distancias en tu mente los idiomas se confundían arremolinados, idish – español; idish – italiano; idish – idish. Y el lenguaje universal fue la expresión corporal. Como Campanita buscando su Peter Pan aprendiste a sacar el alma de juego, o el juego del alma en cada uno de tus actos. Y jugando al juego de jugar creabas mundos imaginarios donde amar. Y creciste soñando y creciste volando, siempre con el rumbo fijo, y la voluntad firme. Siempre tratando de encontrar en la piel los afectos. Y creciste volando y creciste soñando siempre en busca de la libertad. El Nació entre el estigma marcial de la Bielorrusia, y el sentido de humor de los judío, (no pudo más que hacer humor en serio). Creció en Argentina tierra más cambalachera no hay; de toda esa mezcla de razas, sentidos y cultura (no pudo más que ser ecléctico). Se dio cuenta que la lengua servia para muchas cosas, no solo hablar, sino también cantar, (años después le encontró otra utilidad). Se dedicó como un Leonardo del renacimiento a bucear por todo lo que era humano, (todo lo que era humano en el sentido judío). Música, comer, publicidad, comer teatro, restauran, canciones, restauran (le aburre estar dos veces en el mismo lugar). Explorador del alma, amante de la libertad sin límites, quería conocer todo de todo, nada de nada le era ajeno (terminó conociendo algo de todo y se cansa de nada). Verborrágico, enérgico, distraído, desorganizado, se involucra en cuanta causa perdida en aras de la libertad (libertad como en los años sesenta era entendida) y como es libre, así vive la amistad, sin límites, sin reglas, ni condiciones, (por eso lo considero, un amigo de verdad). Ellos El disfrutaba haciendo que las voces se transformen en coros celestiales. Ella enseñaba que la poesía no sólo son palabras, también con el cuerpo se pueden redactar. En el medio de una escalera se encontraron uno iba para arriba, otro para abajo o viceversa, se miraron, fue un instante, en un segundo comprendieron, que toda su vida iban a estar juntos en la misma escalera, toda su vida caminando en distintos sentidos. Los sesenta los juntó en el arte, los unió en la libertad y les regalo el estigma de ser contestatarios. El escribió canciones, guiones, recetas de cocina, Ella creó movimiento, personajes , teatro, Y de puro amor pasaron años difíciles, Y de puro amor tuvieron un hijo. Y de puro amor siguen en la misma escalera, Y de puro amor caminando en distintos sentidos.
a Horacio S. in memoriam Duerme, duerme, hermano que el calor de la selva y el canto de los pájaros son arrullos para tus oídos. Duerme, duerme, alma de niño en cuerpo de gigante, que en tus ojos brillan los soles de muchas tierras y la luna de todos los mares. Duerme, duerme, amigo que el viento seca de tus ojos, lágrimas de sangre y la lluvia no logra apagar el fuego que consume tu carne. Duerme, duerme Horacio, que este profundo sueño te regale, todo lo que despierto supiste ganarte
Te sentí acomodar a mi lado, rodeando mi cuerpo en un abrazo. Besaste mis mejillas, mi frente, mi pelo. Mordí el sabor de tus labios, tu aliento. Te acurrucaste en mi pecho como pajarito herido en su nido. Lentamente te encaramaste en mi cuerpo y como gatos al acecho nos lanzamos en busca del placer perdido, por tanto tiempo en el olvido. Te sentí vibrar, sentí tu cuerpo conmovido. Te abracé para retenerte en el momento maravilloso, mágico, dulcemente me sonreíste y con un beso me dijiste ¡Buen día amor, despiértate! sobresaltado me desperté con el sabor de tus labios. Miré el reloj, era tarde, me quedé dormido, me levanté de golpe y rápido, feliz, contento, pleno. Después de tanto, tanto tiempo desde que eternamente te habías ido, hemos estado, de nuevo, unidos. Sonriendo, enfrenté el mundo de nuevo.
Estaba sentado en la vereda y de golpe baje la vista y a unos centimetros una pequeña hormiga cargaba un pedazo de hoja que era como cinco o seis veces su tamaño. Caminaba cruzando una piedra que parecía el Aconcagua al lado de ella, y yo me preguntaba ¿qué sentido tiene la vida? ¿para qué estamos, para hacer ciudades? ¿para vivir amontonados? ¿para crear elementos que nos mejoren la vida? Y la hormiguita había terminado de cruzar la piedrita. ¿Estamos acaso para crear un mundo mejor para los que vienen? ¿es éste el mundo mejor? o como decía Leibniz es el mejor porque es el único. Un auto aceleró y cuando llegó a la esquina frenó de golpe, ¿estamos para crear elementos para nosotros?, y ¿la consecuencia que esos elementos tienen en la naturaleza?¿las conocemos?¿las medimos? La hormiguita, se había topado con un charco de agua y lo estaba rodeando, quizas si hubiera sido Moises estaría abriendo las aguas. ¿El sentido de nuestra vida está dado por nosotros o por alguién más?¿Somos dueños de nuestro destino? o ¿simplemente alguién lo ha diseñado? o ¿simplemente somos el resultado de nuestros actos mezclados con los actos de los otros que se cruzan enredan y mezclan?¿Para qué estamos? o simplemente si estamos o no estamos el mundo igual existiría, la naturaleza igual existiría. La hormiguita entró a una zona de vereda y empezó a caminar por un dibujo del mosaico protegiéndose del sol, caminó por dos mosaicos y al tercero en la mitad estaba el hormiguero y se perdió dentro de él, llevaba la hoja para ponerla dentro de una cámara humeda de su hormiguero, en esa cámara por la humedad reinante y las hojas, crecerán unos hongos que son los que comen las hormiguitas, mientras la miraba perderse en el hormiguero ¿perderse?, levanté la vista, un auto pasó rápido, dos personas pasaron caminando y yo ... yo me encontré perdido en la vida.
A pesar de las multitudes, estamos solos. Estamos solos en el momento de nacer, cuando sin ningún tipo de comprensión, sólo atinamos a llorar. Estamos solos, a pesar de que está nuestra madre, cuando con miedo no la alcanzamos a ver, porque no nos da la visión. Estamos solos en nuestro interior, cuando después del primer beso nos queda el sabor de la gloria y de la alegría. Estamos solos cuando todas las noches apoyamos la cabeza en la almohada (donde sea) y reflexionamos o nos dormimos en el acto. Estamos solos en el dolor, aunque a nuestro lado está la persona que más nos ama, no puede penetrar en nuestro interior, no puede ser mi dolor, no puede ser junto a mi. Estamos solos, porque simplemente es así, nadie puede ser uno y otro al mismo tiempo y en el mismo lugar, por eso, quizás más que decir que estamos solos, podriamos decir el hombre es en soledad, porque el hombre es un individuo único.
La noche se movía inquieta con el viento del desierto, los muros rocosos de Petra eran castigados por ráfagas de viento y arena, el Maestro, dentro de la cueva se arropaba junto a la fogata, la noche estaba fría y por eso, tomó la decisión de realizar un viaje Astral. Cerro los ojos, y concentrándose puso su mente en blanco, poco a poco su alma escapó de su cuerpo, vio la cueva, la noche ventosa, y su alma se elevó, se elevó, hasta que llegó a un lugar donde todo era luz, todo era brillo, y en el centro de esa luz, un ser luminoso, un ser que las palabras humanas no podrían describir. El Supremo, pensó el Maestro, me he de acercar para poder contemplarlo, pensó. Se acercó lentamente, mientras una voz que contenía a todas las voces se escuchaba, el Maestro al principio no entendía nada, pero cuando estuvo más cerca, vio al Supremo que gritaba, agudizo el oído y empezó a comprender - SOY JEHOVÁ, EL ÚNICO, QUE CREÓ TODO DE LA NADA. . . - NO, MIENTES, SOY DIOS UNO Y TRINO, QUE SE HIZO HOMBRE . . . - CALLA, SOY ALA, UNICO, CREADOR DE TODOS LOS SERES . . . -CALLAD, QUE ESTROPEAIS EL PORTENTOSO SONIDO DE LA NADA Y así los gritos se continuaban, el Maestro llenó de terror e incomprensión retrocedió, había un solo Ser Supremo, pero por los gritos parecían tres o más. De repente un suspiro profundo y triste lo hizo volverse, sentado sobre una nube, estaba una especie de ángel, pero sus alas eran distintas y no tenía aureola, era Satán que con la cabeza apoyada en las manos murmuraba cosas que por la distancia él no podía escuchar, se acercó poco a poco, temeroso de la presencia del maligno, hasta que escuchó el murmullo. - Otra vez, de nuevo se contagió de la mirada esquizofrénica de la humanidad. Y otro suspiro profundo se escapó de su pecho. El Maestro se despertó de golpe, estaba de nuevo en la cueva, atizó el fuego, afuera el viento rugía furioso, se arropó y se prometió nunca más hacer un viaje astral después de comer lechón.
Duerme, duerme pequeña esperanza, que afuera hay gente mala que en ti quiere tomar venganza de las cosas que le pasan. Duerme, duerme, criatura de mis sueños, arrullate en la música de una zamba, que te describe, que te canta. no dejes que ruidos disonantes te despierten antes del alba. Duerme, duerme, futuro anhelado, refugiate en el mundo onírico, ya llegará el momento en el que los reglamentos funcionarios te den luz a la vida y no, como ahora, a la muerte. Duerme, Duerme, mi esperanza.
Ven pura y serena a recorrer conmigo las distancias en el tiempo, ven, pues ya es tarde, la rosa esta marchita y no hay tiempo de espera, el río ha dejado de fluir. Ven pues compañera, hagamos a la flor y con sus pétalos las paredes de nuestro hogar; hagamos que los pájaros muertos vuelvan a cantar, y que el mundo vuelva a creer; hagamos la inocencia de la risa de un niño. Ven, pues, compañera, y transformemos nuestra fe en amor y paz
Hoy leí en un cuaderno escrito con tu letra: Aniversario 23/08/05, y sentí como una corriente que me vació de mi alma y mi corazón. No se si fueron absorbidos, o que ellos querían escaparse para volar raudamente contigo. Nunca creí que el extrañar pueda producir tanto dolor. Nunca creí que mi alma se transformara en un mar de lágrimas que ni mil llantos pueden vaciar, y sin embargo aquí estoy, sentado en una corriente de tiempo viendo escaparse a mi alma y mi corazón que te buscan y te buscarán hasta su último aliento.
El ruido de reloj del limpiaparabrisas y el monótono canto de las cubiertas en el asfalto, hacían de coro a la música de la radio, y me anunciaban, que si no paraba en las próximas horas, lo haría contra un árbol. Empecé a andar camino, con la esperanza de que apareciera algún pueblo. A mi izquierda la ruta empezó a poblarse de un espeso bosque negro que, con el correr de la distancia se hacía cada vez más tupido, hasta que a un costadito del bosque apareció un cartel hecho de troncos anunciando la proximidad de un pueblo. Por la velocidad no alcancé a distinguir el nombre, pueblo chico, pueblo de sierra, con fortuna para mí, justo sobre la avenida principal tenía una hostería y cincuenta metros después un bar, me detuve. Era una noche sombría, el viento silbaba canciones de terror entre los árboles, una tenue llovizna mojaba insistentemente la tierra, pero no llegaba a ser lluvia; el frío se colaba en los huesos y ahí estaba, con mi piloto y mi abrigo parado equidistantemente del hotel y del bar del pueblo, con el espeso bosque a mi espalda y sin saber para cual de los dos ir, decidido, saqué la moneda que siempre uso para estos casos, y lo jugué a la suerte, ganando el bar (no se porque siempre gana el bar, algún día voy a estudiar en detalle esta moneda), crucé la ruta y me dirigí hacia él. Al traspasar la puerta, me encontré con un típico bar de nuestras sierras, pequeñas mesas de maderas donde hombres de aspecto sombrío pero amable me miraban curioso, con la extrañeza de quienes ven algo que rompe la monotonía de su paisaje, buscaba una mesa que estuviera vacía y no la encontraba, de pronto el dueño me hace señas y me indica una mesa cuyo ocupante dormía apoyado sobre la misma, agregando. - Siéntese allí si desea, no se va a dar cuenta. -Gracias, podría ser una grapita, por favor, dije. Me senté esperando mi grapa y observando el ambiente, cuando siento un movimiento a mi lado, el hombre dormido, levantaba despacio la cabeza y me miraba con ojos inyectados por el alcohol, me miraba asombrado y, después como esforzándose con un pensamiento me dijo. -Si me convida con un vinito le cuento una historia de ese bosque espeso y tenebroso que rodea el pueblo. Lo miré desconcertado, observé a mi alrededor y vi que los otros parroquianos también nos miraban esperando mi reacción, contemplé el bar, no había televisor, radio ni algo para entretenerse, y bueno, pensé, total no hay nada para escuchar. -Por favor, tráigale un vino al caballero. -Tinto gracias, agregó. Al instante vino el dueño con la grapa y el vino, y se retiró de nuevo atrás del mostrador, lo miré al hombre, éste tomó un sorbo de vino, lo paladeó como si fuera champagne y en ese instante, un ruido de movimiento de muebles me hizo mirar atrás, el resto de los parroquianos habían acomodado las sillas como en un anfiteatro y todos miraban hacia la mesa donde estábamos sentados. La pucha pensé, lo volví mirar al hombre y éste chasqueando la lengua dijo: -Ese bosque espeso y negro como alma de demonio es uno de los más antiguos de la región, se cuenta que los primeros árboles fueron plantados por el abuelo del cacique comechingón Linlin-sacat, que pertenecía a la tribu de los Auletas, que eran los comechingones que señoreaban por estos pagos. Hombre tenaz y fuerte, que supo llevar a la grandeza de su tribu, sobretodo en la lucha contra los españoles, pero, también se dice que llevó amor a muchas mujeres. Su nieto, Linlin, heredó de él no solo su fuerza y tenacidad, que le valió en la lucha contra los ejércitos del Río de la Plata, en la campaña del desierto, sino también ese amor por las mujeres, que le dio gran fama en la región. Indios nobles de barba tupida y hombros anchos, que respetaban a la naturaleza y, quizás por eso, Linlin fue elegido por las fuerzas ocultas en ella, como defensor de la misma, frente al desmonte y la tala indiscriminada de los bosques que hacían los hombres blancos. ¿Cómo lo eligieron... En ese momento hizo una pausa para terminar el resto de vino de su vaso, me miró en silencio y como buen alumno, yo también en silencio le hice señas al buen hombre detrás de la barra, que se acercó a la mesa con otra grapa y otro vaso de vino, una vez cerca de la mesa le susurré para alegría de mi orador. -(No deje que los vasos se vacíen.)(A partir de este momento voy a omitir las pausas que se hicieron para tomar vino, eructar y otras delicadezas) Me hizo un gesto afirmativo con la cabeza y se marchó -Bien, prosigo, ¿Cómo lo eligieron? Conociendo la fama de Linlin, mandaron una hada, de hermoso rostro, de bello venir y de un increíble ir, ... - ¿Un Hada?, interrumpí, ¿Un Hada acá en las sierras de Córdoba? ¿Acá en Argentina? - Sí, me dijo con cara de enojado, un Hada acá en las sierras de Córdoba en Argentina, o qué, ¿Las hadas sólo pueden ser Europeas? Hágame el favor no me interrumpa más por pavadas. - Bien, dije con cara de cordero degollado. - Prosigo, Linlin se enamoró perdidamente y pasó lo que tenía que pasar, para la envidia de sus súbditos y recelo del resto de la mujeres, y pasó varias veces y en reiteradas oportunidades, según nos cuentan las tradiciones de estos pagos, ya que amén de la fortaleza del cacique, se cuenta que la chaman del pueblo le preparaba un excelente menjurje en base a cola de quirquincho, nueces y miel, y vaya a saber uno si fue por la fortaleza propia o por ese “viagra” aborigen, pero resulta que la bella hada quedó preñada de Linlin. El tiempo pasó y pasaron las nueve lunas y el parto que no se producía, y pasaron diez, once, doce y Linlin que ya preocupado intuía que algo no era normal, pero la mujer estaba bien, tenía buena panza, las “chichi[1]” llenas de leche, le decían las mujeres al cacique que no se preocupara, y a la décimo catorce luna, dio a luz a una hermosa nena, cuyo nombre aborigen se perdió con el tiempo, pero que pasó a la historia con su nombre de hada, “Espuma del Río”. Para su nacimiento, tan largamente esperado, se organizó un gran festejo; se carnearon, guanacos, llamas y ñandúes, se preparó gran cantidad de patay, todo muy bien acompañado de aloja y añapa... Ante mi cara de desconcierto, hizo una pausa ... pensó un poco y explicó -El patay es una comida dulce, una especie de pan dulzón, que se hace con el fruto de la algarroba, igual que la aloja, que es una bebida fermentada, como un tipo de cerveza pero hecho de algarroba, y la añapa es jugo de algarroba. Aclarados los tantos, sigo. Se hizo un gran festejo, la niña era hermosa, pelo negro azabache, ojos verdes (heredados de su madre) y la piel cobriza del padre. La niña creció como cualquier chica de su edad, aprendiendo las labores de la tribu, preparándose para ser una buena madre, conociendo las tareas de toda mujer, pero, dentro de ella llevaba el estigma de ser hada y, la sangre tira. Un espíritu rebelde le marcaban los ojos verdes, no toleraba el menor maltrato a un animal, ni a un árbol y cuando se produjo la invasión por parte de las tropas, al mando de Huidobro, el famoso general refinado, según cuentan las malas lenguas, medio maricón, che; ella se unió a los combates, pero, una lucha interna pugnaba en ella, no podía matar, pero no podía dejar matar a los suyos. Su lado humano, clamaba sangre y venganza, su lado de hada, la instigaba a la paz. Así fue que, teniéndolo una vez a tiro de flecha a Huidobro y pudiéndolo matar fácilmente, bajo el arco y se retiró del combate, en ese momento un gran viento huracanado y una tormenta interrumpieron el mismo. A partir de ahí, Espuma del Río fue totalmente hada y se refugió en las entrañas del bosque negro. Han pasado más de cien años, y ella todavía se pasea por el bosque, de noche, dicen algunos locos que se animan a entrar, que la ven rodeada de diminutos seres que sostienen antorchas en sus manos iluminando el camino. No se sabe si es por eso, o por miedo a las bestias que se dicen pululan en el bosque, lo cierto es que nadie entra a él, ni de día se animan, salvo casos de fuerza mayor, como cuando ocurrió lo de la niña, la hija del carpintero. Hizo una pausa, tomó otro gran sorbo de vino y continuó. -La niña era la más linda de este poblado, era rubia como el sol, su cutis era blanco como el algodón, y sus ojos negros, negros profundo como la noche, que se iluminaban de estrellas por las pequeñas pecas que adornaban su rostro. Era hija del carpintero y de la maestra del pueblo, mujer elegante y culta que lamentablemente falleció cuando la niña tenía 8 años de edad; todo el pueblo sintió la muerte de esa bella mujer, que no sólo enseñaba en la escuela, también enseñaba en lo cotidiano, en la vida y lo hizo hasta su muerte. A partir de ese momento la niña creció al cuidado de su padre y de una abuela que vivía en las afueras del pueblo, madre de su madre, y que falleció hace poco tiempo. Esta mujer, colaboraba en lo que podía con su nieta, teniendo en cuenta que para llegar a su casa, había que dar un gran rodeo, ya que vivía al otro lado del bosque negro o atravesarlo, cosa que la niña tenía determinantemente prohibido. La mujer, en época escolar, cuidaba a la niña desde que ésta salía de la escuela, hasta una o dos horas antes de la puesta del sol, el tiempo necesario para que la niña rodeara el bosque negro. Así pasó el tiempo, y la niña se fue haciendo mujer, una bella mujer que al cumplir sus quince años, ya era todo una princesa. Su cuerpo, ya tenía toda las características de una joven, y como los buenos vinos, el tiempo no había hecho otra cosa que embellecerla aún más. Su carácter, era como el de su madre, alegre y bondadosa que, por la edad, lo acompañaba con una rebeldía propia que hacía, por ejemplo, que se peleara con cuanto cazador o chico con hondera anduvieran por el pueblo. En lo único que el padre y la abuela le insistían era en que no entrará al bosque negro, cuando regresaba de la casa de esta última y ella, ya por temor en sí o porque desde muy niña se lo habían inculcado, obedecía sin quejarse. La niña como toda mujercita que se precie y con todos esos encantos que he descrito, sentía el clamor de la primavera y fue durante esa estación que sintió el llamado del amor; el afortunado fue un muchachito de la edad de ella, cuya casa quedaba cerca de la casa de su abuela. Con él sabía pasar las tardes, antes de llegar a su casa, charlando y dándose muestras de cariño. Previsora le reservaba a su enamorado el tiempo para poder llegar a su casa justo cuando el sol declinaba, de esa forma, podía compartir con su enamorado y obedecer a su progenitor. Pero como bien dice el sabio pueblo árabe, el destino es como una mujer, impredecible. El tiempo fue pasando y a la primavera siguió el verano y a éste el otoño, y los días se fueron acortando y, una tarde de otoño, el tiempo había sido muy corto junto a su novio, la niña no se quería ir y prolongó lo máximo que pudo su estadía, por eso, cuando dejó la casa de éste y sin decirle nada, para que su padre no se enojara tomó una mala decisión, cortar camino por el bosque negro. Decidió entrar a unos pocos kilómetros del pueblo, era de día todavía, llevaba un paso enérgico, pero el sol se le adelantaba en su carrera y se ocultó antes de lo que había previsto. Noche cerrada, noche sin luna, la poca luz que brindaban las estrellas no alcanzaban a iluminar bien el camino, se tropezaba en las ramas caídas, con piedras que no veía y ya con pánico empezó a correr, hasta que, en pleno corazón del bosque negro, vio luces. Se detuvo y su corazón empezó una loca carrera. Las luces se fueron aproximando, hasta que se dio cuenta que eran antorchas sostenidas por diminutos seres, que se acercaban a ella. Su primera reacción fue la de correr, hasta que en el centro de esas antorchas vio a una bella joven de cabello negro como la misma noche, de unos grandes y hermosos ojos verdes, que la miraban sonriendo y sin saber por que, se quedó en ese mismo lugar, era Espuma del Río. La bella hada se acercaba a la niña con una sonrisa, subyugada por la belleza de la misma, el coro de pequeños seres abrieron el círculo y dejaron que Espuma del Río se acercara a la joven, se detuvo a un paso de ella, estirando su brazo y su mano, acarició ese rostro repleto de estrellas. La niña ya no temblaba, su corazón había detenido esa loca carrera. Se miraron como hipnotizadas, la joven y el hada, y en un impulso de ambas se abrazaron, se besaron y se amaron... En ese instante hizo una pausa, tomó otro gran sorbo de vino, y continuó -Esa fue la última vez que se la vio a la hija del carpintero, como no regresaba a su casa, el padre dio la voz de alarma en el pueblo. Se hicieron grupos de búsqueda, pero nadie se animaba a entrar de noche al bosque, por lo que se esperó a la mañana para buscarla, esa noche se buscó en los alrededores, y después ya con la luz alta del día, se entró al bosque, nada se encontró, ni ese día ni los siguientes, por un espacio de treinta días. Cuando ya los hombres agotados desistieron de la búsqueda, sólo el padre de la niña continuó con ella, pero sin animarse a entrar de noche; hasta que al segundo mes de desaparecida la niña, junto coraje y esperando a la luna llena, entró al bosque. Caminó, caminó, y deambuló por el mismo durante horas, hasta que cansado se sentó sobre un tronco caído en el suelo para descansar, cuando de pronto vio una luz en el camino que se acercaba; se escondió acostado detrás del tronco, y la luz se acercaba cada vez más, sus manos temblaban y su corazón palpitaba rápidamente; hasta que distinguió el círculo de seres diminutos sosteniendo antorchas y en el centro, su hija tomada de la mano de una mujer de cabellos negros y piel cobriza. Iban hablando y riendo, su corazón dio un vuelco, quiso gritar de alegría pero su voz no salía y, se dio cuenta que las dos mujeres miraban hacia donde estaba él. Su hija, soltó la mano de Espuma del Río y se abrió pasó entre el círculo de antorchas hasta llegar a unos pasos de él, sonriendo le lanzó un beso y le dijo: “Papá, no te preocupes más, estoy bien y soy inmensamente feliz” , le volvió a lanzar un beso y dando vueltas volvió al círculo, para tomarle de la mano a Espuma del Río y, antes de continuar la marcha, ambas jóvenes se despidieron agitando sus manos. Las vio alejarse, ... no se sentía mal, ni apenado, había... encontrado a su hija y.... sabía que estaba sana y que iba a ser feliz,... entonces... con paso firme retornó a su casa. Cada año...va al bosque... a verla... Su voz se había hecho cada vez más aguachenta y titubeante, me miró, terminó el resto de vino en su vaso y trató de continuar diciendo: todos los años... para su cumpleaños la ... voy ... a ver... a mi hijita, mi querida ... hija Y se derrumbó, recién ahí presté atención a sus manos, de dedos gruesos, cortos y percudidos, con resto de tinte en las uñas, manos de carpintero. La atmósfera volvió al bar, sentía el mismo aire de antes y los mismos murmullos que se habían perdido durante el relato. Traté de levantarme y no lo logré, respiré hondo mire la mesa y me di cuenta de las siete medidas de grapa vacías y los siete vasos de vino, también vacíos, me apoyé en la mesa y en la silla y logré ponerme de pie. Fui caminando despacio hacia la barra, le pagué al dueño y este mirándome serio dijo, como aclarando y racionalizando lo dicho por el viejo. -Lo cierto es que durante el mes que la buscamos en el bosque, sólo encontramos un prendedor que usaba en el pelo. Nunca más se la volvió a ver, muchos piensan que algún puma la atacó, o que la mordió una víbora y después alguna jauría de perros salvajes la destrozó y la llevó a la zonas de montañas o que simplemente se escapó del pueblo, nunca se supo. Yo la busqué con desesperación, soy el joven que vivía cerca de lo de su abuela, pero acá nunca nadie lo contradice en su historia, por más loca que nos parezca. Asentí en silencio y me encaminé a la puerta, salí y el aire frío me castigó en la cara aunque muy bien no lo sentía, ya no lloviznaba, una luna llena se peleaba con las estrellas para ver cual iluminaba más. Me sentí ridículo con el piloto, por lo que lo dejé en los brazos y caminé hacia el auto para guardarlo, cuando pasaba por el lateral, miré el asiento trasero se veía el reflejo del bosque negro y de golpe un reflejo dorado centelló en el vidrio, me di vuelta y una hermosa joven de cabello como el sol me miraba seria. Justo cuando el pánico me iba hacer gritar, se puso un dedo sobre sus labios diciendo “No está loco” y se fue corriendo hacia las entrañas del bosque. Me quedé paralizado, tiritando de frío y completamente sobrio, entonces muy despacio abrí la puerta, me subí al auto y velozmente me fui a buscar un hotel en el próximo pueblo. [1] Senos de mujer en lengua Comechingón, aborígenes que habitaban las sierras de Córdoba.
En una aldea que incluía a todas las aldeas, en la región del Medio cerca del Oriente, se destacaban dos casitas cuyos fondos eran colindantes. Una pertenecía a un descendiente de Abraham, la otra a un seguidor de Mahoma. No se destacaban por su belleza, que lo eran, ni por su armonía de construcción, se destacaban porque la medianera que servía de límite era una frontera de guerra. Cualquier excusa era buena para pelear, que el perro del palestino cruzó la empalizada y orino el huerto del judío, que los perros del judío comieron las aves del palestino, que uno le cortaba el agua al otro, que el otro le ponía petardos en la puerta de la casa, y así por siempre. Algunos vecinos de la aldea ya estaban cansados, de tanto ruido, de tanto humo, de tanta pelea que además no entendían y veían sin sentido. Por eso se reunieron y le encargaron al vecino más próximo que fuera a hablarles, que ellos lo respaldarían. Y así sucedió, fueron a hablarles encabezado por ese vecino que al llegar a la puerta llamó primero al Judío e hizo llamar al Palestino y les dijo: - Porque no van a ver al maestro de Petra, quizás él en su sabiduría pueda resolver vuestro problema y así todos podremos descansar de una buena vez. Como ambos vieran que toda la aldea se había reunido para apoyar el pedido, asintieron, prepararon sus cosas y partieron. El Judío iba adelante, con pasos enérgicos, el Palestino lo seguía con recelo. Hasta que llegaron a Petra, recorrieron la ciudad santa y perdida, hasta que de una cueva vieron que surgía un resplandor, entraron, primero el descendiente de David, después el adorador del Profeta, cuando estaban llegando al final de la cueva, vieron una fogata y sentado frente a ella un anciano con los ojos cerrados y larga barba blanca que caía sobre su pecho dividida en dos. El anciano abrió los ojos los miro y les hizo seña de que se acercaran. El Judío se acerco le saludo y le contó el problema que los había hecho llegarse hasta allí, el maestro escuchó. Habló el Palestino y el Maestro escuchó. Cuando terminaron de acusarse mutuamente, el Maestro hizo un largo silencio y luego dirigiéndose al Israelí le preguntó - ¿Qué eres tú? Con asombro y orgullo le respondió. - Yo, yo soy judío - Bien, dijo el Maestro Y volviendo la vista al otro le preguntó - ¿Qué eres tú? Con orgullo respondió - Yo, yo soy Palestino Bien, dijo el Maestro, ahora id los dos y pensad, Tú, señalando al Israelí, piensa como Jehová creó el Universo y Tú, mirando al Palestino, como Ala creó todo lo que existe. Al decir Ala el Palestino murmuró: Santo es su nombre. - Ahora id, y volved mañana. Al otro día entraron, el Maestro volvió a preguntar y se repitieron las respuestas, y el Maestro les volvía a decir: Id y meditad. Al cuarto día el Palestino cansado le preguntó - Pero. ¿Qué tenemos que meditar? - Meditad sobre la creación, dijo el Maestro Ambos se retiraron. El quinto día se repitió igual Al sexto día el judío le pregunto. - Pero, ¿Qué debemos meditar sobre la creación? - Meditad como os crearon. Ambos se retiraron. Al séptimo día entraron cabizbajos, se pararon adelante del Maestro, que repitió las preguntas, primero al Hebreo. - ¿Qué eres tú? Hubo un silencio y respondió - Soy humano - Bien, dijo el Maestro. Y tú, ¿qué eres? Le preguntó al Palestino. Este suspiró y respondió - Soy humano - Bien, habéis encontrado un punto en común, ahora está en Uds. recorrer el camino de ser humanos, es un camino duro lleno de obstáculos, obstáculos que sólo podrán superar si actúan en armonía y unión, no hay premios, no hay recompensas, por lo menos no para Uds., si para vuestros hijos y los hijos de estos, pero al final del camino estaréis tan unidos que nada podrá destruirlos, con tanta fuerza que nada podrá doblegarlos. O bien podéis seguir los caminos que han recorrido hasta ahora, separados y dirigidos por intereses ajenos, a los cuales les conviene que Uds. no estén unidos para poder seguir haciendo sus negocios, este camino está lleno de halagos y triunfos, pero al final tiene el sabor de la derrota y os encontraréis dominados y destruidos, viendo como los que les indicaban desde afuera, festejan y brindan con las riquezas que Uds. tontamente le han ido dando durante las batallas. En Uds. está la elección. Ahora idos en Paz. El Maestro vio como se alejaban se dio vuelta me miró y pregunto. - Oiga, ¿Ud. cree que con un cuentito se cambia algo? Lo mire, suspire y dije - Soy humano, Maestro, soy humano.
Primero fue el grito, un aullido lastimero de dolor, después el silencio de la noche sin luna. Cómo penetrar en él sin perturbar la profundidad del espacio creado; caminé vacilante como tratando de adivinar el próximo paso el próximo crujido, el nuevo olor. No se puede ser sol cuando se busca la luna. Entrecerré los ojos, respiré profundo, una imagen surgió, luego otra y otra, el espacio se fue poblando de imágenes etéreas, de todas ellas tenía que formar una, síntesis y contenido, figura y sentido; y la luna salió y después fue sol. Tomé la lapicera Un nuevo poema surgió
La tarde se distendía en una sonrisa, en el patio de la Academia Platón buscaba, a su derecha los discípulos conversaban en voz baja, para no interrumpir su pensamiento. En la memoria del filósofo discurría una conversación que tiempo atrás había mantenido con Sócrates, la recordaba vaga y lejana, en su mente se confundían las palabras, quería recordar en forma exacta cuales eran las que había dicho Sócrates y cuales las que había pronunciado él pero, no lo lograba. En ese momento la voz de uno de sus discípulos se escuchó, era Aristóteles, que se destacaba entre ellos por su inteligencia y capacidad de observación. - Maestro, ¿en qué piensas?. Platón lo miró sabiendo que la pregunta iba más allá, que iba en busca de un diálogo que, quizás el no tenía ganas de enfrentar; por eso le contestó. - Pienso en mi maestro Sócrates, que jamás fue interrumpido por sus discípulos cuando pensaba. - Perdón le pido entonces maestro, lo que pasa es que me llamó la atención la figura que ha trazado en el suelo, como Ud. sabe que me interesan las ciencias, pensé que estaba discurriendo en algún problema de geometría. - Eso es lo que me preocupa de Ti, contestó Platón, te preocupan demasiado las ciencias de la tierra y no las del cielo. - Pero Maestro, ¿cómo puedo conocer las cosas del cielo si no es por las de la tierra? Inquirió Aristóteles. Platón pensó la respuesta y llamando a sus discípulos para que también ellos escuchen dijo: - El hombre es como un ser encerrado en una caverna, de espalda a la salida; en ningún momento el hombre puede ver lo que hay a su espalda, por que no se puede dar vuelta y porque la salida se alza sobre el muro donde está atado. Por la salida pasa las figuras del mundo real y, con la luz que proviene del exterior se reflejan en la pared de frente a los hombres siendo lo único que pueden contemplar esos hombres, las sombras de ese mundo exterior. Pero por un momento imaginad que uno de esos hombres es liberado y conducido al exterior de la caverna, vería las cosas tales como son, imaginad por un momento la sorpresa del hombre cuando sus ojos, una vez acostumbrados al resplandor, contemplen las figuras que veía en la caverna pero en toda su realidad. Primero creería enloquecer, después calmado se daría cuenta que lo que él estuvo viendo en la caverna es un reflejo de ese mundo exterior, un mundo de fantasmas. Imaginad que ese hombre vuelve a ser encerrado en la caverna, y le cuenta todo lo que vio a los otros hombres. Ninguno le creería, porque para ellos el mundo real es el que están contemplando. Imaginad primero la desesperación del hombre, después el desaliento y por último el descreimiento de lo que vio el exterior. El mismo con el tiempo se iría olvidando de las cosas del mundo exterior para pensar como los otros hombres, que lo único real son esas imágenes. Pero por un momento imaginad que un día uno de los hombres le pregunta sobre algo que vio en el mundo exterior, pensad la desazón del hombre para recordar, el esfuerzo que realiza y por último el asombro cuando empieza a comunicar las cosas que vio en ese mundo que ahora le parece lejano y fantasmal. Y así como ese hombre recordó lo que había visto en el otro mundo, así los hombres recuerdan lo que vieron antes de nacer, cuando habitaban el mundo de las ideas. - Pero Maestro, volvió a interrogar Aristóteles, ¿en el mundo de las ideas también existen las cosas que no fueron creadas todavía? - Todo lo que existe, existió y existirá tiene su idea, respondió Platón. - Y las cosas que han cesado de existir, ¿también han dejado de existir en el mundo de las ideas? - No, respondió Platón, porque el mundo de las ideas es eterno e imperecedero. Por más que sus imágenes dejen de existir en este mundo, permanecen inmutables en el mundo más allá del cielo. - Maestro, perdone que lo vuelva a interrogar, pero algunas dudas todavía están en mi mente; una de ellas es la situación que se plantearía por ejemplo, con un constructor que estuviera planeando una casa, haría primero los bocetos hasta tener la casa definitiva, entonces ¿es acaso que todos los bocetos previos, existen también como ideas? - No, le respondió Platón, todos esos bocetos son los primeros recuerdos que el hombre tiene de la idea de la casa, hasta recordar plenamente la idea de casa. Aristóteles calló, situación que fue aprovechada por Arquilao para hablar. - Ya es momento que dejes hablar a los otros también Aristóteles, te haz acaparado al Maestro para ti solo y no es justo. - Habla entonces, dijo Aristóteles. - Maestro, si en este mundo existen copias de un mismo objeto, ¿es acaso que en el mundo de las ideas, existe también la misma cantidad de objetos? - No, por que todos son reflejos de un mismo y único objeto. - Pero Maestro, lo que no alcanzo a comprender, interrumpió Aristóteles, es que si el mundo de las ideas es anterior a este mundo, es lejano, inmutable y perfecto; ¿de dónde surge entonces este mundo? Por primera vez desde que empezara el diálogo Platón no contestó en forma inmediata. Aprovechando la situación, Menón que hasta el momento había permanecido callado, habló. - Aristóteles otra vez tú, no te había pedido Arquilao que nos dejes hablar un poco a nosotros. - Tienes razón, dijo Aristóteles resignado a no escuchar respuesta, habla pues Menón. - Maestro, ¿todos los hombres tienen la facultad de recordar lo que vieron en el mundo de las ideas? - Claro que sí, lo que ocurre es que algunos hombres nunca tienen la oportunidad de practicar y por lo tanto su capacidad de recordar está disminuida. - Ni de tener un maestro como Tú, acotó Menón, acariciando la mano de Platón. - Si, es cierto, dijeron a coro los demás. La noche había caído sobre Atenas, en la Academia todavía estaba prendida la tea en la habitación de Platón, estaba escribiendo un diálogo, al cual le pensaba dar el nombre de su discípulo y amigo, Menón. En otra habitación, aunque no había luz prendida, su ocupante tampoco dormía. Era Aristóteles que recostado en su camastro pensaba en la pregunta sin respuesta, había empezado a dudar de su maestro.
“¡Esto es realmente la Vida misma!” volvió súbitamente los ojos hacia su amada: ¡estaba muerta! Edgar Alan Poe La plaza principal estaba en plena actividad, los vendedores ambulantes ofrecían su mercadería a los gritos, corría el año 1887, Córdoba quería dejar de ser aldea para ser ciudad. Una mujer con el rostro demacrado y vestida de luto, apresuraba la marcha para entrar a la Catedral, con pasos firmes se acercó al confesionario, se persignó y se puso de rodillas, (se sintió un siseo). El sacerdote habló con voz calma -Dime tus pecados, hija mía. -Padre, he pecado, he asesinado a un hombre. -Pero... hija... como... que dices... - Sí... he asesinado a un hombre... mi esposo - Pero... El sacerdote respiró profundamente y poniendo su mente en claro, dijo -Bien hija, cuéntame Hubo un largo silencio, después -Todo comenzó hace diez años, cuando mi padre, abatido por deudas de un mal negocio, perdió todo su capital, en ese momento, para continuar trabajando pidió una fuerte suma de dinero a un usurero. Pero los negocios continuaron mal y la deuda se acrecentó, hasta tal punto que se hizo incobrable, entonces el usurero, le propuso a mi padre, saldarle toda la deuda si le entregaba su hija como esposa, mi padre al principio dudó. El usurero era una persona por demás desagradable, feo; amen de avariento y déspota. Pero los negocios seguían mal, y las deudas se acumulaban, la única salvación era el casamiento, y así se efectuó la promesa de casamiento y el compromiso se anunció a la sociedad, el casamiento se iba a realizar en la próxima primavera. Todo ese tiempo, fue como un purgatorio que en vez de ser sala de espera al paraíso, era del infierno que me esperaba. Con la excusa de que no se hiciera pública la deuda de mi padre, la boda fue modesta y humilde, casi nadie de la sociedad fue invitado, salvo los familiares íntimos (amen de que nadie en la sociedad lo frecuentaba). Vivíamos en su casa, solos sin ningún tipo de servidumbre, ya que no le parecía adecuado alimentar más bocas de las que correspondían. Mi padre me decía que esperara, que tratara de permanecer impoluta, que mantuviera el celibato, que en algún momento sus negocios iban a mejorar y lo podría repudiar, pero era imposible no cumplir con mis deberes y una noche para evitar el repudio y que todo se volviera un desastre, tuve que ceder y así durante algún tiempo se consumaba, como nocturnos rituales paganos, que en vez de ser altares del amor, eran mesa de sacrificio donde se lo mataba. Egoísta en todo, también en esos menesteres lo era, una vez que él concluía con lo suyo, se hacía a un lado y dormía profundamente, dejándome envuelta en vergüenza, dolor e ignorancia. De esa manera las cosas de la naturaleza se sucedieron y, lo que tenía que suceder, sucedió, quedé encinta, dando a luz a una hermosa niña. Eso lo llenó de ira, ya que él esperaba un varón para poder continuar con la estirpe y la honra de su apellido, prácticamente la crié sola, sin nana y sin él. Era tal su fastidio, que en lugar de hacerle un retrato, por algún pintor de fama, como se estila, una tarde trajo un retrato, quizás cambiado por alguna deuda, un retrato de una hermosa joven que ya se vislumbraba mujer, del estilo de las viñetas, consistía en la cabeza y los hombros, cortada a la altura de los senos, en él había algo de mágico e irreal, era hermoso pero, no era el retrato de mi hija. Al ver mi cara de enojo, él dijo en tono de disculpa, que era un cuadro de un famoso pintor europeo, que había estado un largo tiempo en un castillo de los Apeninos, por lo menos eso le comentó el antiguo dueño, el retrato estaba enmarcado en forma oval, dorado y con filigranas en arabesco y lo colgó en el cuarto de la pequeña. Lo que el no sabía que ese cuadro estaba sellando su destino de vida y muerte. Una tarde limpiando la pieza de mi pequeña, descolgué el cuadro, para limpiarlo por atrás, estaba recubierto por una tela, que se veía que había sido colocada a posteriori del cuadro, tomé un trapito y se lo pase para sacarle la tierra, cuando siento que en centro del cuadro había algo oculto, saqué los clavitos y aparecieron una hojas, en ella se contaba la historia del retrato oval, como si éste fuera parte de algún catalogo de museo, ya que la explicación tenía un número. Era la historia del cuadro y de la joven, en el se narraba como la joven había sido desposada por el autor del cuadro, que como dijo él en su excusa, era un famoso pintor europeo, pero éste tenía como primera esposa a su arte. La joven sufría terriblemente ya que tenía que competir con pinceles, telas en fin, con el arte; lo que ella no se dio cuenta es que no se puede competir contra la locura, y ese era el estado del pintor, y al querer competir, fue arrastrada por ella. Se narraba también que el pintor decidió hacerle un retrato a su amada, gran tiempo tardo y la bella joven se fue consumiendo a medida que el cuadro iba surgiendo, hasta que una vez concluido, el cuadro tenía toda la belleza radiante de la joven, pero ésta yacía muerta. La explicación más coherente sería que por los pocos cuidados que la joven tenía mientras posaba como modelo, la llevó a la muerte pero, yo sé que no fue eso, lo que mató a la joven fue su marido, la mato por su loco amor, era tal la locura de amor que le tenía a su arte en primer lugar y tal el loco amor que le tenía a su amada, que quiso unir los dos ¿Por qué? Porque para él lo único real era su arte, lo único que existía eran sus cuadros, y la joven no era tal, entonces decidió transportarla a su mundo, al mundo del arte. Por esa causa el cuadro irradiaba esa magia, ese espíritu, era el espíritu de la joven. A partir de ese descubrimiento, es que empecé a elaborar mi plan para acabar con mi sufrimiento y mis pesares, matar a mi esposo de la misma forma. Para realizarlo tenía que armarme de mucha paciencia, ya que el plan era en etapas, la primera etapa, era que yo aprendiera pintura, pero para eso sabiendo que era imposible que él me pagará algún profesor, necesitaba de una etapa previa en la que debía ahorrar, para pagarme el profesor, tres años demoré juntando centavos por centavos, le podía haber pedido plata a mi padre, pero en ésta locura solo yo quería estar involucrada. Una vez que tuve reunida la plata completa del curso de arte, tenía que encontrar una excusa para ausentarme por un par de horas de la casa y una amiga fue mi cómplice, ella inventó unas reuniones de lectura en su casa y se lo comunicó a mi esposo, que como no tenía que poner un céntimo, estuvo de acuerdo. Así fue que poco a poco comencé a dominar el arte de la pintura y el arte de los retratos, cada día lo hacía mejor, y cada día el odio me movilizaba y me movilizaba más y más, odiaba con callada sumisión a mis pinceles, mis retratos y a mi profesor con la misma intensidad que odiaba a mi esposo, cada día con mayor intensidad y era ese odio el que me daba la fuerza suficiente para continuar con mi plan. Una vez que concluí con el curso, empecé a pintar retratos en mi casa, eran pequeños retratos, fue cuando le dije a mi esposo que, mi padre me había regalado una caja de oleos, una cantidad indeterminada de telas y pequeños lienzos como para hacer retratos. Él quedó encantado con los primeros retratos de gente desconocida , estaba tan admirado por lo que el creía mi instinto natural para la pintura que, y allí casi fracasa mi plan, insistía en que pintará a mi hija, que sería hermoso tener un retrato de ella. Tanto insistió que acepté, pintaría primero el de mi hija. Temerosa de que algo le sucediera, hacía como que lo pintaba, pero en sí no lo hacía, él que en realidad lo pintaba era mi maestro de pintura que me cobró unas pocas monedas por él, una vez terminado el retrato de mi hija, descolgué el de la joven y lo puse en su pieza y a la de la joven en el escritorio de mi marido, dejando un lugar para su futuro retrato, que a idea de él debía ser oval para que no desentonará. Por fin empecé a pintar su retrato. Estaba llegando al final de mi plan, estaba asesinando a mi esposo, y así fue, aunque en algunos momentos pensé en el fracaso, ya que no se lo veía para nada desmejorado, es más estaba saludable y cada vez más molesto y enojado por mi demora, y con el hecho de que no dejarlo ver como avanzaba la pintura, ya que terminadas las sesiones yo tapaba la tela para que no la viera, y me justificaba diciendo que era de mal gusto mirar un cuadro no terminado y que quería hacerlo perfecto para perpetuidad de nuestro amor. Y lo logré, al final cuando di el último retoque, dije ya está, él se levantó de la silla, miró el cuadro que hasta ahora no había visto, dio un grito de horror y cayo muerto. Los médicos diagnosticaron que se le paró el corazón, pero sé que yo lo maté. El sacerdote que había permanecido en silencio habló - Hija, tu no lo mataste, como bien dijeron lo médicos fue una muerte natural con la coincidencia que eso ocurrió cuando terminaste el cuadro. - No Padre, Ud. dice eso porque no vio el retrato, el odio que encierra esa pintura, es tan grande que no se lo puede ver directamente, hace mal, daña. - Bien dices, odio, según tu explicación el pintor amaba a su esposa, pero tú lo odiabas a tu esposo, como explicas eso. - Porque en éste caso el amor y el odio son la dos caras de una misma moneda, la moneda de la locura, que fue lo que mató a ambos y lo que hace que a pesar de ser distintos, ya que uno irradia luz, magia, vida y el otro irradia oscuridad, terror y muerte, en su esencia el terror y la locura están presentes en los dos retratos ovales.
El otro día tuve un sueño, soñé que estaba en un desierto, nada me rodeaba, sólo en la lejanía se veían dos luces como faros. Me fui acercando despacio hasta que las luces tomaron forma, eran dos castillos inmensos de dura y sólida roca por cuyas alamedas se paseaban los iluminados, seres en cuyas cabezas brillaba una luz. Unos, los de la derecha, eran los iluminados divinos, cuya luz era triangular y tenían el conocimiento de la divinidad. Los otros los del castillo de la izquierda eran los iluminados cósmicos su luz tenía forma de Universo y poseían el conocimiento de la materia. Entre ellos no se miraban, no se hablaban, una barrera transparente y sutil les separaba. A la vera de los castillos, sin separarse mucho de los muros se paseaban los seres-sin-luz, que miraban con admiración a los iluminados y detestaban con igual pasión a los otros seres-sin-luz, que admiraban a los otros iluminados. Mire a los iluminados divinos caminando y hablando entre ellos, mire a los iluminados cósmicos y tenían la misma actitud, ambos giraban como estrellas en el firmamento. En ese momento sentí un rumor de pasos y vi una muchedumbre que deambulaba por la línea media que separaba a los dos castillos, confundidos miraban hacia ambos lados. Me uní a sus pasos, la incertidumbre y la indiferencia me dieron un ritmo medio. Todo era medio, no lo soporté, salí presuroso y volví mis pasos de espalda a los castillos, extrañaba a las estrellas. Estaba de nuevo en el desierto cuando pensé: no será que tantas luces terrenas no nos dejan ver la luz de las estrellas.
Una vez caminando por la calle Deán Funes, al frente de la cámara de Senadores, había una persona parada, que gesticulaba y gritaba, me paré para escuchar que era lo que gritaba y si vendía algo, pero no vendía ni estaba actuando, estaba gritando que el tenía un número de Documento y que tenía un documento y con ese documento los había votado y lo tenían que escuchar. Prácticamente los gritos se confundían con el llanto y la forma típica de hablar del que está un poco borracho, seguí caminando porque nada se podía hacer salvo que los dos termináramos presos por destruir la propiedad pública, cosa que como todos saben está mal, por lo menos destruirla abiertamente, porque muchos han destruido la mayor propiedad pública, que es el Estado, y en vez de arrestarle le han felicitado. Pero algo iba hacer, y sentado en un bar, con una birome en la mano, un papel en blanco y una botella de cerveza en la mesa, hice una de las pocas cosas que se puede decir me salen bien, escribir unos versos, éstos versos. La luz ya alcanza a iluminar toda tu casita, aunque todavía no ha amanecido, pero es tan chica y son tantos entre chicos y mujer hacemos el equipo, once, para jugar el partido al hambre. para lo único que alcanza. Y te vas antes del desayuno, preferís no estar cuando entre todos se reparten ese boyo de pan que tu mujer como Cristo, multiplica vaya saber como. Tomás tus herramientas, la pala de punta, el pico, la pala buchona, cargás las cosas en el bolso y salís para ver si en alguna obra necesitan peón por horas. Pero ya no se trabaja como antes, las changas son cada vez más escasas, y con tanto chiquerío no te quieren tomar, como dice la patronal, el salario familiar vio, además ya nos sos un pibe y no se quieren arriesgar. Haber si te pasa algo y te tenemos que pagar como bueno. Y pasan las obras y pasan los capataces y de tanto rebotar ya te sentís pelota, y de tanto rebotar te sentís inútil. Y cuando ya llega la tarde se te ha hecho un nudo en la garganta, y no podes ni siquiera respirar, y en el centro cerca de la terminal ves al politiquerito ese que pasó por tu casa prometiéndote que todo iba a cambiar. Iba en un auto que no era el que fue a tu casa, esta vez iba en uno de lujo, y no diste más, para no terminar preso terminaste en el bar pidiendo ese vino por centavos, que disuelve los nudos que te disuelve hasta las tripas. Pero no, este nudo no lo disolvió era fuerte, eran los chicos y el boyo de pan era tu mujer cada vez más flaca, era tu cuarto-casa, y así como estabas, corazón roto, te paraste frente de la casa de los que prometieron y te pusiste a gritar. Gritastes de tus hijos, de tu flaca mujer, de la falta de trabajo, de la falta de pan, de lo que te prometieron, de lo que no te dan, del hambre, gritaste, gritaste, pero, corazón roto no grités más. Tras esas paredes nadie escucha, sólo hay cerebros cuenta votos, sólo hay mentes de calcular y, a un corazón roto, a un corazón roto hermano, sólo otro corazón lo puede escuchar.
¿Si nos hubiéramos encontrado? Los rostros tendrían cara, los fantasmas se harían corpóreos, las palabras escritas serían rumores armoniosos. ¿Si nos hubiéramos encontrado? No serían los mismos el color de los ojos, ni el sonido de la risa, ni el color de las lágrimas, ni los gestos, ni las sombras ¿Si nos hubiéramos encontrado? Todo sería igual, todo sería distinto, espejos de letras dispersas, reflejos de sentimientos entredichos, entrelíneas, entre palabras. ¿Si nos hubiéramos encontrado? El mundo de lo no presente, se hubiera presentado solemne, buscando el recuerdo del mundo imaginario. O el mundo de lo presente, simplemente, nos hubiera alcanzado ¿Si nos hubiéramos encontrado? ¿Estaría escribiendo esta absurda poesía o estarías en mis brazos? ¿Si nos hubiéramos encontrado?
Hermano, quememos las navesque nos quieren regresar al pasado,el mañana es la puertade la vida o de la muerte:abrirla es caminar;nuestra esperanza son los sueñosdel amor que al final nos espera.Hermano, abrigemos en nuestra feel deseo de los pobre,para que el abrigar se convierta en cuidary el cuidar en dar.Hermano, caminemos,el mañana no nos espera,el mañana quiere nacer;y nacerá en cada pasoen cada puerta abierta
Sigo tus pasos, hombre, que defendiste la vida aún con tu propia vida. Que sentías cualquier injusticia en cualquier lugar de la tierra, como si tu carne fuera herida. Sigo tus pasos, hombre, aunque no piso tus huellas, no es el mismo tiempo no son los mismos caminos, aunque el suelo es el mismo, latino. Sigo tus pasos, hombre, en tus ideas y en tu espíritu, en tu fuerza y tu voluntad. Sigo tus pasos, compañero “Che” Guevara.
El tiempo transcurrido va andando en bici, y tu amor va caminando por un andamio, haciendo equilibrio entre la luz y la sombra. Equilibrista no bajes la vista puedes caerte al no ver por tanta oscuridad. y vago por una letra que no dice nada y sigo cantando: ¡Aleluya, Aleluya! Pero, ¿Dónde está Dios? Está pegando carteles de la nueva promoción: "Una vida eterna, por una mortal sin pecados" "Vaya a la Casa de Dios, la oferta es limitada." "Atención por nuevos cupos en el cielo. Atención por la instalación de nuevas nubes en sector preferencial se abre esta oferta." Pobre Dios no sabe que ya nadie se preocupa y que el nuevo Dios se llama Dólar . Ahora ya es tarde, quiero volar quiero volar quizás mañana pero hoy llueve, y la lluvia moja mi pelo; y todo rima aunque no haya un sentido. Eso no importa, el sentido se perdió en algún zaguán con el primer beso. Dame tu mejilla, dame tu alma. Quizás haya alguna luz que me pueda decir: ¿Qué hora es?¿Qué día es? Y sin embargo, no puedo, no puedo escribir, y la muerte anda de blanco porque la vida anda de negro; y sin embargo no existo. Sigo corriendo sigo corriendo, quizás algún día las luces queden encendidas frente al espejo de una montaña tan blanca, tan blanca, que sólo el pollo la podrá ver. Vean que blancura Dirá él – pero la gente sólo verá su alma negra. Nadie lo entenderá. Y su muerte ya no podrá ser retenida en el canto de algún pájaro, en el amanecer quieto de una mañana de abril. Y sólo me quedan cuatro palabras que ya no están escritas, pues de tanto escribirlas la pluma gastó las letras y la tempestad mojó la tinta; no existen, se diluyeron; Vida – Muerte. Infinito – Dios. Que realidades oscuras, incomprensibles para el hombre. ¿Qué realidad? Realidad. Ya no te encuentro ¿Dónde estás? Muy cerca, pero no me busques, quizás la noche sepa. La abstracción del problema, quizás Dios no exista, quizás la muerte sea ilusión. quizás todo es vida. Pero Dios y la muerte se entienden en una sonrisa; y la vida y el infinito se pelean a oscuras. Trato de entender ¿Qué he hecho con tanto amor? ¿Qué he hecho? Nada Y vuelvo a empezar ... equilibrista deja ya tu alma no mires cuidado te caes. Y cierro los ojos, otro mortal cruza con Dios el nuevo camino ¿Dónde está? ¿Dónde? ¿Dónde?
Jos: Lamento desilusionarte, pero no es testimonial mi poesía.Simplemente se me ocurrió, esta mañana, cerca del medidía y seguro, eres el primer lector. Te agradezco la sugerencia y seguro la pondría en práctica de ser el caso. GRACIAS!
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October 27, 2009
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Nací en Córdoba en el año 1962, cursé estudios de Filosofía, recibiéndome de Licenciado en 1985, me interesé luego por el área humana y de la medicina, estudié Técnico en Laboratorio Clínico e Histopatología. Posteriormente realice la especialidad en Bioética y completé mis estudios en la rama de la medicina con la carrera de enfermería. Desde los catorce años escribo poesías con el pseudónimo de Nito Biassi, edité una revista entre los años 1978 a 1980 que tuvo que dejar de ser editada. Publique varios libros de poemas y de relatos por editorial propia. Recitaba poesías en los bares. En el año 2004 forme Luzbelito Ediciones Editorial Anarquista. Me defino ser humano en vias de desarrollo.
Eliana Biassi said:
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haydee said:
Lamento desilusionarte, pero no es testimonial mi poesía.Simplemente se me ocurrió, esta mañana, cerca del medidía y seguro, eres el primer lector. Te agradezco la sugerencia y seguro la pondría en práctica de ser el caso.
GRACIAS!
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