• Richard Albacete
ralbacete
Persona que siempre intenta escribir algo.
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  • País: United States
 
                 Nadie te reconoce y el corset se te aniña y ya te cubre escaso...             Tu figura me rompe, me destroza y trasiega...             Tu esbeltez se trasvasa por ajetreos de aire     y tu sombra cincela los puntos de penúmbra y los torna claridades y cimientos de música...:              Como si te moviera de una a otra luminaria con rastros serenísimos,              calmas todo el camino sin pasos que no agitan y atenúan los silencios.              Lazos radiantes cubren tus dos perfectas piernas,               donde se asienta toda tu arquitectura curva y llega el multiverso, y se declara exánime          ..... Copos de color se crean y caen en tu piel que se exhibe, con asombro silente......              Copos de un mundo ingrávido donde no eres veleta y el arcoísis te presenta su venias               abstraidas al centro más puro de tu imagen, y existen, para que tú los sientas               y otras que no existieran, en ti, se van fraguando...y son siempre sin pena...               Tus hombros son de lila y rodeado de oropéndolas.               Eres la flor crecida que levanta mis manos y te guardan cuaresma.               Más grande que el decoro y las verdades mismas, vas toda envuelta en rosas.               Te veo bambolear mientras te crece el pecho, que a otras cimas rebasa.                Te hizo lo exquisito , lo que es tocable y tímido,con cabellera fuerte.                Tus cabellos sinuosos caen como maraña y lo admiran amapolas.                Los pequeños jinetes que a los campos siegan ven tu niveo volúmen                y redomas de encanto....Creces más que los lirios que enredaran los faroles....                Estás en esa gracia que al estro vivifica y pareces un beso que astros retuvieran...                Tan melosa y hermosa que las plantas en honra te enfilan sus caricias.          Si te acercas al frío que a mi me mortifica, se calienta mi temple como bronce o acero.                Te amo porque desde ti son los ríos donde siento consuelo: lavado y agraciado.              Si desearas venir al lugar que me ancla, te daría tres lotos que dorara la selva.              Húmeda, colosal y sencilla...La que no tiene réplica y desaira a las llamas  /pues es gota no ríspera que reviste al cobalto y el amor ya se encima  al sol que va en tus manos/         porque quiere que seas real y paradigma y vengas a mis brazos de ánfora en espera.               Puedo tenderme y que pases sobre mí, si ello lo necesitaras: dulzura sin palabras.    Yo te persigo en ecos y boreales acordes y, a veces, soy el viento que se prende a tu cara      o cabalgo libélulas que hay en robledales y mantienen su vilo virginal cuando pasas                                                            desnuda y con vestido....mentolándo a la bruma.                     .   
      De todos los lugares      en donde me han herido       yo me quedo con este       que me tiene cautivo...       Y es una dulce cárcel       que me arrastra consigo...  
               Paz suelta y sedante sosiego           dan tu porte de reina que baja en sus auroras....           A un mundo, que, por ella no se volviera agreste:           Todos los seres límpios te reciben con gusto y tu sabor adorna           las curvas de la vida...Das voluntad al Habla del que ha nacido solo,           y concedes vista al ciego para que reconozca que eres mar de las maravillas,           vestal y luna excelsa consagrada a dar vida en frescas armonías:           A apacentar trigales, a dorar al maíz que tamizan las ruecas:          Te hilas en ti misma con suaves torcimientos y eres ese retrato           que alguna vez soñé, cuando se izaron todos los astros amarillos   y el subcielo soltaba preceptos a mis párpados, de augusta cornalina... los que me regalaste..       Más siempre muy atento a las jugadas cósmicas y las rutas de Eros y el eco de las ninfas.../ Eres epifanía que se entrega a la tierra, eres eso que da volumen al nitrato y endereza semillas/.....    / La que el polvo recibe tendido en sus moléculas y te jura su oráculo y hace un panegírico /           Yo tan sólo soy pausa que vibra en su momento, más me levanta el fuego  que sale de tus manos en el segundo aquel que hilvanaras los pétalos que al jardín enervan.       Eres bálsamo y saga que conquista el planeta, eres canto y follaje que no anda a la deriva, la que logra que cese mi temor de inmediato, la que me da su manto y calores que absuelven,       La que cosecha datiles y joyas y su camino libra de arteros vapores, la que a todo ama        y recoge cenizas que halló en mis martirios y los vuelve pensares de niño realizado,        la que le da sentido e ímpetu a los ríos, la que crea fontanas tan solo con decirlo, /la que eres latido y de la cintura crece, hacia arriba y abajo: de tobillo imperial y fúlgida melena/ /la que respira hondo y llena mis cavidades, la que inventó la risa cuando aromaba  al sándalo/ .     La que es de respiros enmarcado en lo Eterno: la que yo miro y veo y presiento lejana..                              
Paz
Autor: Richard Albacete  39 Lecturas
            Pasa mi corazón y se va en esas naves           que llevan al doliente, al lago de las lágrimas.           Mi corazón, que sangra abierto en su pañuelo....           No es corazón cobarde, tan sólo atomizado.           Allá veo partir mi ser en los velámenes,           de las costas del luto a expiar su sudor.           Lo sabe la gaviota que le escolta en la ola           y lo entiende el canario siempre por duplicado.           A veces, mando con ellos a mi faz y mi torso           desceñido de mí: realidad en añicos,           ánima que se enconde del gozo o regodeo,           alma enraízada que es trémula en sus átomos:           Que se mueve en la niebla, y en el hielo se echa           a sollozar palabras, más no a hacer estridencias,          pues se agota en angustias, en ángulos de piedra.          Más va mi corazón borrándose en su sangre y lo que fuera mío          se lo dí para ver si encontraba esperanza y una aguja deleble que lo recompusiera.          Y venciera a la cálima de pantalones rotos, hundida en lo deforme           de lo que no da brillo...Ni crece o resucita.....porque calor no halla.           Lo que queda de mí está entre estas palomas que ante el cielo se vencen,           y al suelo, al que degrado con mis pasos apáticos......                                  
               Elegía: ser de vaivén de vela....             con luz azul alumbras mis tímidos retratos...             Intocable partías a anexionar lo cercano y tocable             y lo lejano y pródigo....  bailabas sin moverte en la danza del mundo.             Tienes la ligereza de las damas albinas o de las japonesas dentro de sus sombrillas..    Ví tu elusiva piel , muy esquiva a mi égida..Te percibí en los ecos de alguna aurora grande.            Siempre fuí simple duda en transparencia o sombra... tuyo el respiro largo             que ahoga a las congojas y tu rímel plateado proyectaba un aroma             de cantata de Francia, de coro en misticísmo en el umbral de Viena.             Rebrotabas donde alguna virtuosa se deshizo en sus lágrimas y en proclamas celestes             me dictabas tus códigos....A mí, simple mortal sin nombre como silente sílaba.             Yo viví y me menguaba más tu sabor subía, Elegía que quitas endechas de las rocas:   Algo superlativo que los griegos pensarán meter en sus hexágonos y pentágonos múltiples...            Más ellos no sabían tu rosada apariencia ni intuyeron que dabas cuerpo al aire             y que el lirísmo no era más que otro de tus nombres y es tu raiz incendio             para aqueños antiguos que creían en el estro y los más mareantes númenes.       Pero yo sé quien eres, dama de gentilicio, la que agrega piedades a los que son virtuosos            y tus ojos perforan mi noche y mis primeros temores y me das la diadema        de la que es siempre ilustre y templas a mis sienes para evitar que la hostiguen agravios       /   y que el punzón expectante de la vida me muerda y creas mi endecasílabo con tus muy gratas partes... /                  
Elegía
Autor: Richard Albacete  79 Lecturas
            Cansa           servir a la palabra.           Labrarla y difundirla por su cantón de piedra....           Girar la manivela que me mantiene en pie mientras pulo sus ángulos....           ir, como una mucama presta a desenredarla de las filosofías....           Hacer labor de hortelano y servirle de gendarme.... y que no se averíe,           en su serial dorado y cuidar sus imágenes más que los alfareros la vasija que tallan.           Si me pudiera evadir de sus íris de piedra y esconderme adentro de árboles violáceos,            sería sólo yo y mi prefijo en mí....Me volvería gárgola para que me olvidara,            recogería mis mástiles para ser lo que soy: breve, boreal, algo descoloreado.            La vela de la vida se va acortando rápido para mí, que soy reo y vivo sin retenes....            Pero en el verbo hay algo que es imán de mi alma .... una  suerte de acorde            de donde bebo tiempo, verdor, agua, fuego con matíces divinos y casi milenarios....            y me sé ya poseso de todo el silabario: del ritmo en que se tumba y me roba un latido.. ..... La seguiré amando, aunque no sea amo o dueño y será encantatoria, a veces, como todo.                    
Cansa
Autor: Richard Albacete  46 Lecturas
           Entre mis piernas,         pasan dos rosas                  y una camelia.         Van a llevar semilla a casa de la alondra...         Van a crear el agua que moja mis zapatos...                y sorber esa agua constelada                que pide mi relicario.            Pasan las flores sin hacer bullicio                       y sin mostrar boato...            seres tan pequeños que sus pompas              será fastuosidad al rato.....                 
           Existí, dos o muchas veces,           merodeando el zaguan                     que daba a tu casa.           Con la ansiedad en la mano.....               y la luna de sentencias protervas me veían                    con látigo temerario.            Una tibieza abrigó a ese muro                  que me vió reclinado .........             y vió brotar de mis entrañas                   una fuente de nardos.              y, aunque cada noche la luna se recorte,            sabe de mis atajos......                                     que dan al paredón dormido            donde mis pies, se van volviéndo de árbol.....                   más me mantengo recto porque sé,                                         que eres de lo sagrado...                 De aquello que se logra con un salto de fe,                 que nadie ha intentado........ 
Existí
Autor: Richard Albacete  57 Lecturas
           Para ti, que me confortas           levanté                un árbol de caricias.....              Lo recuerdas ?             y hoy te doy la flor             que hice de mi aliento...... 
Para tí
Autor: Richard Albacete  55 Lecturas
        Viernes Santo....He muerto       de pie ante un mundo que está amanecido.       Mis manos evitaron la  pólvora y a fusiles inquietos....       Mis manos, que se desnudan para tapar mi alma.       Mi deseo está muerto entre magros violínes....       No aró mi sangre la hoz ni el martillo pusilánime.....       Alguien, clavado lejos, colgaba en mi nombre       y me perdonaba a mí, quien alzara al pecado.       Su silencio era el de Dios entrando al mundo,       callado en su dolor mis malicias borraba y perdonaba al impío.       Sangre de un SER eterno, lavando al escogido y al más lejano pródigo.       Me lleno de tristura el saberlo desgarrado, profanado en añicos.       Como una masa horrenda que la maldad cargara, pero maldad ajena.       Dentro de mi silbaba un declamar de aire, un alivio incomprable       ni con sacos de plata.......Ha muerto con él mi profunda agonía,      y ví el asco en mi esencia y su luz perdonaba con agua y sangre pura      más yo no comprendí que me lavó su sangre y bien lo sabía el Gólgota      .....Lo presintió Pilatos antes, más su carne ganó y lo dió a los Judios más se lavó los dedos,     y con ello atestiguaba ser parte de la camada de seres adoradores de la víbora edénica.        y la cortina, tan pesada del templo se abrió para que todos fuésemos al Santísimo:      El que da Vida Eterna por el andar de su Hijo, y magno sacrificio por la Trinidad aceptado.                   
Viernes Santo
Autor: Richard Albacete  67 Lecturas
         Díme amada, paloma de mi alma:      Tú, la de muselinas y de gasas doradas....      La de la piel de tul que adoraran las rosas....      La que es fulgor y risas, la que da de su ánimo.      Dime si en esta tarde con sabor a toronja,      las palabras amadas de un: " Te quiero, encanto ".      Para sentir latir la savia del olivo en mi frente..      y el temor sin pánico de mí en las caracolas...      Óyeme como vuelvo cuando cantan los grillos      y cada chicharra trae algo de mí.... un poco,      pues me sentí goteo, humedad, vaho para mojarte      y repoblar contigo todo este antro estéril que se volvió la tierra.      Afrodita, que es sabia me volvió elemento viéndome elemental y roto.      para que en ti cayera y brotaran los hijos y arrullara a todos con tibieza de encanto.     A unas horas tomo la forma de hombre y, a otras horas soy mito.....Más,     Tú me presentias desde lo cenital y un día me sentistes a la diestra del sol...     Justo cuando el murmullo de los tallos es bronce y un vino dulce sale desde las azaleas...     Sabías que yo era y no estaba sino en las cosas pequeñas y fugáces del cobre...      Más hoy soy hombre y quiero el beso que se alarga, el abrazo que amansa,    las caricias que haces como crespón sin ruido, tu cielo de inocente donde te ví mecída...    El anillo que cargas me lo entregara Marte, después que le sirviera un sorbo de meandros    y si mi ser se asoma siempre carga pistilos y amores en enjambre....Puedes arrebatarlos..    Díme amada, la canción que libera, la virtud que me una a ti en esta tierra ambigua /para dejar de ser instrumento olímpico y enredarme en tus tramas de amor, que me doblegan/ .....                
Díme
Autor: Richard Albacete  51 Lecturas
                Fuego,                come fuego                en tu casa incendiada.                Trágalo hasta tu vientre,                 Trágalo con su ser revuelto en su ceniza                 y siéntelo angustiando                 tus venas tan penosas                 .... la limpiarán las llamas                   que con fuerza escarmientan,                   lo que tienes de pillo y te falta de santo.                   Come este fuego sacro....y pulirá a tu oráculo...                                       
Fuego
Autor: Richard Albacete  53 Lecturas
              Un Ojo,               sólo un ojo               me mira               en su desierto              y mi yo,              desvelado              recoje sus reflejos. 
Un Ojo
Autor: Richard Albacete  55 Lecturas
           Copa           alcohol           trago largo.           De bruces           es que no tiemblo.           Y veo mariposas           que fabrica el espejo. 
Copa
Autor: Richard Albacete  55 Lecturas
          Poemas cortos          en sílabas muy largas:          las palabras crecen          y su ser bailotea.          Entran por las ranuras          que desahogan las puertas          y en el dintel se mecen          riéndose en sus muecas. 
Poemas cortos
Autor: Richard Albacete  56 Lecturas
              Mi alma existe porque me da existencia:             Vive en mi cuerpo roto, que dí a las telarañas.             Es un soplo que anima, revive y vivifica             y recubre con hojas de aire a mi espíritu.             Tríada que va en viaje a lomos de una ola.             Soy de estructura y viento, soy piel sin más bagaje:             Caterva de unos poros y unas pecas calientes:             Levantado en espacios, cuál catedral que se eleva sobre las piedras muertas.             Soy eco y parpadeo y lo que se va temprano....             soy aquello que pasa restregando mordientes al tiempo corrosivo.             Alma es aliento y alto hálito que me sostiene en yedras.             Mientras yo esté, persistiré en talar los ángulos del arce.....             Beberé las simientes de algas encantadas y retaré a los truenos para que me posean..             Mi alma es bendecida porque a nada maldice ni miente su talante:             Es algo diluído que mis venas compacta y resguarda mis vértebras...             La soledad y yo le brindamos verbenas y agasajos por su fuerza de géiser:      De lava transparente está constituida y es ser de esencia y fe y brota como el magma             treyéndomme el respiro que mi interior anhela: es vaho a bocanadas,              es aquello que irrumpe quebrando seres mustios, cerrando acantildos             para que todo pueda caminar en la tierra, para que lo vital entre por mi nariz            y me bambolée o ande sin pisar al semita que ya tragó la tierra:          Convertido ya en laja que no hace maromas ni acecha a la uva ni al cereal largo...          Algún día seré yo parte del camino, mientras espantaré al inquietante buho        e iré tras las abejas con aspecto aleonado, para probar lo dulce que le robó a las flores.                        
Mi alma
Autor: Richard Albacete  113 Lecturas
         Toco en cada ceniza los nudos de la leña.        La rama que exigía antes de ser cortada....        Toco a mi cuerpo armado de maderas fibrosas        y no hay cristal que corte mi cuerpo, ni navajas        que puedan zaherirme pues del fondo provengo:        De la raíz indómita del mundo vegetal        que se ancla a sí misma con sus dedos peremnes        y uñas distendidas hacia lo más genital de las primeras piedras,        cuando se condensaba el mundo en capas y sustratos       y Dios las cimentaba con más de diez mil manos       y quiso que mi carne también reverdeciera como loto en las rocas...       Del piso y la techumbre, y del marco soy hermano y mi sombra es de puerta.       Bien pudiera incinerar mi ombligo una magnolia regia que incendiara sus pétalos.       Soy uno en la cabaña y ella, tambaleante respira por mi vida......       Para los leñadores no valemos ni un trozo de moneda y pasan sin herirnos       hacia los sauces viejos trepados por canelas, espantadas de ver los aquelarres.       También tú has brotado de las hojas vecinas y vistes con frescura de lirio,       con rostro semejante a amapola hecha Sol que resplandece en fuerza.       Tu mano es un lebrillo donde el canario bebe y el picaflor se baña..       Y tus ojos no caben en la expansión celeste, tus ojos constelados  que a lo excelso supera.       Yo me sorprendo y veo volverte enredadera que trepa por mis tapias y es violeta silente.       Arriba de mi techo estás tú y tus murmullos y respiras un viento que del verde cayera.       Sé que tu cuerpo es para colmar de mieles y el unguento se hizo para tu frente tersa.       Presiento que presientes mi ser en los latidos de todo lo que se enciende y arde     y espera en la paciencia concedida a las velas, a que pronto la enciendas y poseas su flama.                        
En la ceniza
Autor: Richard Albacete  53 Lecturas
         Recíbime sin recelo y dame de tu humedad,         pues es tiempo de lluvias que caigan hacia mí.....         Me resecó el deseo de hallarte y en todo estoy vago seco:         Océano de pecas y rostro trasmarino: mi sequedal te ruega         no ser terrón o laja que se abandona, o tira defenestrada entre los tajamares,         y esquinas desoladas donde se ve el calor partir como jinete y llevar nuevas a las flores...         Y la arboleda cae en su marchita bruma, y se fue su follaje hacia mejores tierras.         Dáme, por favor o piedad, como tu quieras, esa agua de vida que aman las acuarelas.     y ese vapor tan frío que refresca al que trae en la frente luchas contra el relámpago:      Cédeme del oleaje con el que cambia el viento y esa gota que revive aún hasta los sulfuros.       Vengo de mediodías donde el Sol es colérico y entierra desiertos en gorriones tuertos./No recibí ni un cántaro del pozo de Jacob y la samaritana me volteó la mejilla y la dejó golpeada/         Anduve en los caminos de extrañas sulamitas, y sólo reservaban su vino a Salomón.       Pero no tenían las otras ese goteo que empapa, esa agua dorada que despierta a las tintas         y da a la vida al verde y brillo a los follajes y parece calcara los veleros atlánticos.        Desde tu puerta roma, aún tu aroma lo beso y descansa un poco mi quemada garganta.  Hay ríos en tus manos: son aguas tan secretas y a la vez tan buscadas: son agua arteriales/ que de fosas profundas de tus nacientes llega y a quienes todos claman y entregan sus diamantes /......       Recíbeme y, si quieres, recojeme del suelo y ponme junto a aquello que no pesa ni canta. 
Recíbeme
Autor: Richard Albacete  31 Lecturas
     Hoy nos recibe el Sábado:     entro en el reposo más santo del judío     aunque gentíl yo sea......     Velaré por mi cama...Nada cocinaré:     La medida del gomer ayer cayó dos veces,     dí de beber a mis vacas y abrevo bien mi asno.     No entraré hoy en lucha ante los Jebuseos,     ni los hijos de Anac, pueblo de talla alta.     Ayer encendí un fuego que apagará la luna,      a la hora duodécima.....y con rocío ingrávido....     cuando venga en su haz de tiempo culminado.     Más hoy estaré en paz y en sosiego vivido,     tal como Moisés dijo, tras mirar Tierra Santa.  
Sábado
Autor: Richard Albacete  39 Lecturas
          De pronto, vine hasta los nogales: ví a la nuez en su rueda,        la faz de la bellota, la juventud del árbol que daba fruto al gusto,        la granada, llamándome como siempre y me amaba y le correspondí        olvidándo a los nísperos, dejando que pasara la fresa en su tranvía:       y la mordí y la amé como amo también a la manzana cortada y a la pera en el aire.       Me arrinconó un recuerdo en los campos de cereales, entre aromas quemantes:       Recordé que no fuíste una sombra o un lápiz o un sueño del tintero....       Que fuíste real y tierna como aquellos maizales que me buscan silbando.       Recordé de ti, de primero, el sabor a castaña antes de ser comida y por mi ser probada.       Y en mi incipiente alzheimer del que murió mi padre y hacia mi se extendía,       te sentí como copa de agua sin cal dada al sediento que se ahoga en sus pasos.       Supuse que tu ardor levantaba mis celos y creí  reconocerte en la selva compleja:      Muy cerca del canario que da sus cantos suaves, o la magna libélula que para mí se hizo.      No era y era tu presencia: era un trazo de ti moviéndose entre copas como cintura al aire.      Se dibujó un pecho que mi mente supuso ver de entre los girasoles y una rara mirada     de agosto o de julio, sentí en que venías alegre entre las sávilas y sonrisa del nardo.     Sentí tu lozanía más que la madrugada, más que la ley que ata y paraliza ladrillos:      Se susurraba un canto que estremeció las ramas del vergel y aturdió rosaledas.      Entoces supe que pasaban tus ecos desde otras fronteras y que eras continente     fuerte para los pies del ciego y bailabas allí donde el nitrato vela y se muelen las perlas..               y que quizá, ya eras, el Amor de los otros....          
De pronto
Autor: Richard Albacete  131 Lecturas
   Mi corazón   se plena    de una esperanza     ajena:     A tus puertas  se clava     sin temor o vergüenza...     Pobre mi corazón.         que aguardando, muriera ....      Y el pico del tiempo       seco, lo picotea...  
Mi corazón
Autor: Richard Albacete  41 Lecturas
      Poesía:    Maltratada por muchos,    puesta en el rincón que amontona a lo inútil...    Incapaz de acceder a la noblísima novela    y a su acerado traje estilizado,    nadie te tiene en estima y te toman por nada,    por aquello que se puede arrojar por el camino...    Para muchos molesta y semejante al relato...    En tu penuría apenas te ven los editores,    esos de mano agria que te encuentran vaga    e incomprensible y que no entienden el peso de tu ligera sombra,    que te alzas encima de todos los pináculos,    que no existe una regla que te encierre tus voces o fonemas    y que eres pasión, soledad, reciedumbre y trono de las razas morenas:    Cuando andé por el África todos te repentían y saboreaban tu eco    y en las tribus más densa las niñas te acantaban y dormías a la anciana     con tu clamor de aire suavizado, de letra que dulcifica.    En edades antíguas todo se centró en ti y te veían soles y galaxias lejanas    y del cielo titilaba el planetoíde ambiguo o el cometa imberbe....    Para todos fuíste savia y razón de jubiléo y alumbrabas v los campos con un pincel de letras.    Hoy es tu día....Dicen algunos que no te comprendieron ni lamieron tu sabor de melaza,    mucho menos el salto de algún diptongo lento, ni el trepidar de tu arco desflechado y caído,  pues a ninguno apuntas y no eres lo que quieren pero es tu día: El que te dan los que no saben   que haces vibrar las grietas,  cantar las horas tempranas del canario encerrado, ni que tu peso   arrástra la órbita de mi órbita.... 
Poesía
Autor: Richard Albacete  37 Lecturas
El puñal se ha forjadoencima del tesoro....y sus ojos le pesanpor su vigilia de oro:No cuida menudencias,sino lo que aman los reyes...y por él son las guerrasy se deshace el hombreherido y con ojeras.Vela el puñal y clavasu pupila en el oro...Pues hay bandidos cerca.... 
El puñal
Autor: Richard Albacete  37 Lecturas
          Innombrable; tócame con nombres elusivos,          o tus dedos sin nombre.... Mencióname en tus rezos....          Que en tus elegías y églogas no te sea indiferente.          Me alegra que tu encanto llegue a mí en transparencias y en hacinadas flamas.          Me descubro a lo lejos de ti y tu elegancia, entibiada Perséfone:          Dáme vida en el Tártaro, donde nada florece y se quebró la cítara.          Reposa en tu reposo de reina deferente y considérame algo....          Descansa en el vaho y agrégate al efluvio para rozar mis hálitos.          Soy aquello que queda del tiempo en que los hombres fraguaran armadura          y partiera a batallas con flores en la mano, derretida la espada.         Y el lirio cegó al mundo y se hizo pupilas, y cayeron las tardes mansas sobre sus rótulas,          y yo me hiciera paz y en lo paradisíaco de ese tiempo sanara donde tuviera heridas....         restañe mis bahías, y bogué en mi  bohío y fuí el que regó las siembras,  y desdeñó a los magmas, y vió la paz del bronce, el que borró minutas y espantó los desvelos.  El que bebiera aguas y a las sedes saciara...Aquel que desgarbó floretes y una lis escondiera .    Más ahora estoy lejos de tu amor de bahía, de humedad que no sala, de tu ser exaltado,  por pequeños querúbes que asombros repetían y hablaban de tus manos bendecidas del todo.       Innombrable: evócame pues muy distante me hallo y extraño ese reflejo       que te roban las sombras: conviérteme en fonema y unidad de tu canto.....                                            
Innombrable
Autor: Richard Albacete  35 Lecturas
                Si vienes a mí ceñida en tu vestido             y la mirada lánguida que delata dolor,             lavada en soledumbre y cruzada por desgastes             de lágrimas en la alcoba.... y con mirada frágil             envuelta entre los velos, rojos             por restregarte los párpados y pómulos              y la manija del adiós sin retorno aferrada a tu mano...             olvidándo, querida, que todo lo perdono,             que no soy como otros amores del pasado             quemantes y celosos que depredan la tierra.             Si crees que reconoces el ancho y la estatura de lo que yo olvido,             encontrarás, al fin, mis ríos de perdones y la amplitud de mi gozo.             Y verás que de mis venas salen nuevas veredas y mantos que cobijan             y que no hiero a nadie pues todos son mis prójimos y entre yerros andamos.             Nadie tiene la culpa de errar en su pasado, punzón que rompe y duele.             Si aquello que viviste te colmo de fatiga y de fútiles penas,             mira muy bien mi cuerpo: va de recuerdos llenos:             Soy aquel que ha vivido y lo erróneo apartó, para existir el resto de lo mío en caricias.             No soy el que calla y juzga, sino que habla y vibra bautizado en la honra             del hoy, por siempre afable, que nada a nadie exije.             Poco me has conocido, ven y encuentra conmigo la alegría del renuevo,             la copa humilde y dulce del que evita desaires y no retiene el ardor de la ira.             De la misma subtancia, somos e igual seremos, mañana tras mañana.         Oye la flauta oronda que va resonando en mí, ve el agua de lilas que me lava las manos.           Mira el sol en mis dedos como viene en disfrute y su deleite deja en mi piel maltratada.            Ha poco me conoces, ha poco que el destino que pone yuxtapuestos            nos acercó y que viste lo largo del vaho que me brota... y que no hay en mí sinsabor            pues en mis años fuertes me penetró la seda y algo me hizo beber fontanas vivas.            No te diré nada pues en mí no hay reclamo, ven, acércate a mí y sin bandera blanca.                            Pues nada yo te exijo..... Soy el que da campiñas y besos enarbola...                          
Si vienes a mí
Autor: Richard Albacete  40 Lecturas
               Sube aquí, hermana, amiga,            sube aquí por las trochas y escaleras de aire ,            afíncate al peldaño que te brinda la piedra.            Asciénde, muy segura, por cantos de obelisco.           Ven aquí y ponte al lado, en un peldaño suave.           Mira que exhala abajo el campo que convive            y como es que se acopla el sentir de la nieve.            Observa el paso verde de los pueblos vedados.            Desde lo alto tararea la canción de la gema            que se volviera carne y subiera escarpaduras.            Mira como la mar se desgarra en sus aguas,            observa la parábola de la flecha curvada            y el giro de la lanza que cayó con holgura.             Este es ese cielo de palcos constelares,             de plateas que vibran si la cruzan gaviotas.            Abajo es el rugido y la treta del bárbaro             y la senda del dolor...que yace al descampado.            Abajo lo que era y en amargura fué....            más aquí los gorriones  y trampolínes claros.            Gira la tierra rauda y a las  cosas sostiene,            más aquí sólo se alza la altivez de la espiga            el mover de los copos de ternura traslúcida.            Lo que contenta siempre y no trae marejadas.            Disfruta del minuto lo que el minuto cede,            hállate entre la algázara de las nubes eternas....            Bebe del vaso, bebe la paz de los molinos,y,            lo que acallara un ósculo dado en tiempo perfecto....   
Sube
Autor: Richard Albacete  66 Lecturas
         Hoy vestiré de cilicio y ceniza      porque cargo el amargo látigo que dan dos penas:      Un grande amigo sufre y, con él también sufro:      ya pensamos en el campo talado y el repetido osario.      El y yo y cargamos las cruces tan llenas de vacío....      Más allá de la vida la inexistencia espera y la nada cabalga,      cortaron con su voz que se clava en dolientes, sesgando al afligido.      No cabe ya la vida para mi ser terreno, que exige la campiña colocar bajo dos  nogales.      De todo lo que es débil yo fuí lo primogénito:      quien recibió la lanza y murió de costado y la constancia mortuoria fue en mi mano.      y se borró, de súbito,.... que tuve nacimiento y a los colores viera.      Cinco sentidos fueron.....Suena a poco y fue mucho....      y mi hermano se encrispa también en ese hueco, rodeado de arañas...      Sé que la gusanera existe por que la vieron mis ojos un año en que faltó noviembre.      Más él y yo marchamos al vientre de lo oscuro que reserva la tierra y será cualquier día..       ..  más mientras resistimos y buscamos la salida  del dédalo aunque ya no la haya           y entre cada poniente elevamos las voces, la garganta, el diapasón que suena          y sonará en la mano de otro que contemple la espiga y florezca con ella...      
Día de cilicio
Autor: Richard Albacete  61 Lecturas
              Al noreste del río, la ingenuidad sonora me recuerda a las grullas.           Hay calma que recama el borde de este ombligo de nacientes silvestres.            Las ramas se desatan y ejercen su armonia sosteniéndose al aire.            Grandes árboles de nudos remojados y el apamate alto que a la tierra sostiene.            Todo es macizo verde que se acrecienta y mueve y el hervor se escapa.            Es todo tan vital que mi cuerpo conmueve: hay vida que deleita en el follaje tórrido.            En las rocas se tátua lo eterno de la tierra, el resguño del aire, la estocada del tiempo.            Todo aquí está silente y adentro de un extenso pretérito y se mantiene intacto            al desglose del día, a la dureza del mes, al mazo de los años y se sacude incólume.            y cada brote inserta en mí su ilusión y sus sueños agudos como aguja de sábila.             Y el descanso del trino se eleva y en el pináculo de hojas, se transforma en un canto.                
Al noreste
Autor: Richard Albacete  31 Lecturas
              Escapa, escapa, escapa              hacia los cielos suaves y los mundos muy quietos:              Escapa a la delicia con los dientes hambrientos.              Prueba el instante en vértigo y las cimas que espuman.              Alza tu cuello y entra en lares de cobijo y bienes capitales.              Camina, sin esfuerzo, por meandros violeta.....              Asciende hasta esa cima donde se hundió el verano...              Y luego como arena, cae como los golfos ansiosos de cobijos.              Siente las cuatro gracias que dan los cardinales.              Como lo que tiene labios, siluetas y manos en fragancia              palpa el soplo de Eros con avidéz de cuerpos que piensan que oscurece.             Todo se ha derramado para que tú lo halles y en plenitud esperan             tus preclaros contactos y tacto acariciable que no alcanzan venablos             y pasa entre las formas de algo que duerme oscuro y clama lo revivas....             Con tu cabello pasa y crece de tus tobillos y dale vida al aire.             Que tu cuerpo se mueva en levitada luz, dando destellos sólidos             y las palabras nazcan desde sí mismas para que las conjugues y no sean soliloquios:             monólogos al viento musitando su olvido y que otros entes cantan.             Embriáganos de todo; pámpano que apacigua, blandura entre silencios.             Murmura y ya aquiétame que mi tiempo amanece y presiento tus prados :             Ese sabor que dejas por donde das raíces me devora e incendia              y tu oleada orquestada es aurora en mi diestra y puente que me alza             a caminar en ti: de hierba y agua eres y también del celeste             que va sembrando gajos y flores recurrentes y que, en hileras, velan.             Escapa a lo eternal, muchacha interminable y tráemelo todo con tu dulzor soñado.                                                                                                            
Escapa
Autor: Richard Albacete  37 Lecturas
     Conspiras contra mí, pajarraco del alba:     Te cedo mis ideas y  les robas sus miembros,     más que lavado en mieles...En unguentos formados.     Forjador de la muerte de mis sílabas díme tu tarea precaria....     Te cedo la luz que he concedido, las savias de mis manos.     Lo que engendró de mí el texto y su sujeto     y el pretérito ávido de levantar bandera.     Mis versos son azules y van sin astrolabios:     Mis textos que son hijos y llaga a la vez doliente...     Los introduzco aquí y tú los ejecutas.     Borras lo que no haces, pues tu saber es nada.     Cuándo vas a dejar de ser víbora en mi vestido ?     escozor en mi mano a la que cazas siniestra.     Monstruo más legendario que los vencidos por Hércules....     Detrozador de ninfas y mundos subyugados:     Qué ganas con robarme mis versos:no son tuyos.    Los coloco como a panes nacientes, como a leche en hogaza    y embistes contra ellos cual minotauro loco:    quitas mis contenidos, mis palabras te tragas y gozas en candela...    Ya ha tiempo que debí maldecirte y arrojarte las anclas que llevo en mis zapatos.    Miles de letras has triturado y tragado, dragón de máñas negras.    Pero yo lo tolero porque brota de mí lo hace en cataratas    y que por cada poema que tu añico devore, desbordaré tu página....      
      Farolero:       ya termina tus horas       pues el gozo es primero....       y esa luz nos molesta       para soltar malicia       de caricias pequeñas       que son una ambrosía        dadas por mi morena. 
Farolero
Autor: Richard Albacete  79 Lecturas
        Pasa la madrugada:        pasa y salta a los montes:        la siguen los dolores        que a mí ya me atacaran....          
Pasa
Autor: Richard Albacete  216 Lecturas
     Hay veces que la calma     se adhiere a mis entrañas     y un cinturón de paz     me ciñe a mi covacha:     antro donde recibo     al trino cantarino     que viene del pináculo     de un Olímpo gastado. 
Hay veces
Autor: Richard Albacete  75 Lecturas
        Desde la ísla vaga,        suelto mi ensoñación       y me hago palabra.... 
ïsla
Autor: Richard Albacete  56 Lecturas
              Me miras y te veo y siempre ves          mi mirar en las cosas, mí iris contraído:          Par de ojos contemplando tu ser que viene en marejadas.          Oceánica en todo y con un verbo atlántico          y en el agua rugiente eres clavel incorporado,          sol que viene llegando en perfectas laxitudes,          oliendo a roce de aguas que sorprende a las grullas......          Salida de las hondas de un impecable hondero.          Te siguen la paloma y el gorrión en su nido          y sabe todo artrópodo tu sentencia en la arena.          Albina y aniñada y carente de penas pisas arena santa          por ti tan suavizada por sándalos y aceites.          Pasas como la nota más ténue de un nocturo          como lo delicado de algún latido tibio          y se alegran los gránulos que dejaron arándanos:          aquellos que corrían entre las acequías y evitaban cortijos.         Percibí que llevabas una orla de perla          y en lo gótico eras como arco que apuntala         y semilla servida en un tazón con venas         que deseó lo comieras para que lo acicates         con tu estímulo etereo, en que andas ambulando,         como rosa que implora que la pises al paso         de tu serenidad tibia en donde no habitara Filosofía.         Tu entidad de centella te lleva a las alturas de las mayores místicas         y tu sóla presencia me es humedad y sed y candoroso canto         en que me vuelvo espíritu, ser áereo, lo que quiere estar cerca.. estando siempre lejos...    
Me miras
Autor: Richard Albacete  70 Lecturas
           Te descubro esbelta debajo de tus velos         y me miras pausada: flor de mil privilegios .....         Estás envuelta en sombras que encubren tu belleza         reposando en el fondo de tu torso dorado.         Eludes el tocarme y yo tampoco te rozo.         Nuestras formas y nombres circulan en reflejos:         Todo lo que respiras forma mis madrugadas.          Hay algo en este mundo que percibe tu sangre.....        como ósculo santo que adorara un patriarca.          Eres como lo mítico que llega del naciente          y se hace oleaje, viento, tempestad muy callada.          Yo me hundo en el centro de tu misma presencia....          Algo que se demuestra desde lo inaccesible.          Música sin palabras, nacimiento de notas.          Lo que el superlativo adviniera en  un cuerpo:          acontecer idílico que a los seres somete          con tu belleza oculta que adivinan mis ojos:          Suelta tus velos ya y acércame a tu cielo:          haz que me difumine y te bese al crepúsculo          o a la hora que quieras estar enterizada y seas          la que siembra nociones, la que ha de implorar mi boca.....          Mis manos descubrieron tu presencia en la tierra          y en el agua dejabas un trozo tu esencia           más la luz decaía pues era luz efímera....          y tu aliento fue el viento que creó mis palabras.          Todos los elementos eran por ti y tuyos           y nada te emulaba porque nada podía alcanzarte a sabiendas:           Hasta mi boca hiciste subir evocaciones...           y vino la añoranza a excederme en deseos,           a crearme en lo vano: de carne, sangre y hueso           trayendo el deseo de entrar entre tus velos.....           y eras lejanía, distancia inapelable, sentada en tus misterios:           Añoré ser fulgor, nitrato, copa de vino, fruta que te atrayera,           pero era tu plenitud en bahías de fuego y creabas al aire como a una madrugada.           Ahora espero solo, únicamente espero, sabiéndome de arcilla,           a que descorras algo de tus velos de lumbre....                  
Te descubro
Autor: Richard Albacete  33 Lecturas
       iré      lento.......       al      ritmo        de      esta     página       de     cortos   movimientos:      No    aborté     lo   prolífico,    pero     mi    ser    se  adapta     a  esta  lentísima  página......         
Lento
Autor: Richard Albacete  27 Lecturas
              Voz madurada en los estanques quietos,             voz de desgarros que desangra a los labios,             voz que te alza y te llora y crece en lo callado.             Voz de cuerpo tan roto, voz extendida en venas.             Voz de botón de muerte trajeada de miradas.             Con nombre indefinido y juguetea con la muerte.             No se hizo trabalengua para esa voz profunda,            que desnuda quietudes y tierra de mi raza.            En el mundo del viríl duerme y súbito lo levanta.           Voz desencajada siempre y carente de violines.           Voz que es pólvora en la tierra y su desconsuelo mata           y que se adentra en mí con su espada de fuego.          
Voz
Autor: Richard Albacete  40 Lecturas
            Raíz de mi raíz.....         Prado que se escribe en mis páginas         y en el papel te yergues como agua de nieve         volviéndote a la vez, tez y consolación:         arboleda de yedra, desnuda como estatua,         cubiertas por las letras incipientes de una constelación,         que no rije ni manda y es lluvia de follajes.         Salen de ti relámpagos y dos cimas que encantan         al arroyo envolvente de mís ojos, que te cruzan         y se asombran al lado de tus brazos volátiles         y los muslos creados por ramajes marinos         Tu cuello es luminoso y tu nuca demuéstra el calor de la seda.         Eres como otro cielo en tu vestido verde,          como el agua castalia que extravía lo marítimo.         Como relámpago eres que quema lentamente.          Como la voz antigua que a mis adentros canta         y firmamento recio que entra por mi mente.         Hecha de las cantatas de los bardos sin límites         te asientas como ancla en mi alma sin navajas         E inhalas mi vació y mi ser diminuto         y como marejada de tinta me repasas y me reconfiguras        con tu sazón de tilo y melena resuelta:        Un asedio me toma y me lleva a la quimera        donde tu cuerpo pleno relúmbra como ánfora       dorada y adorada y simple sacramento,       pura en su eucarístia: ser de muslos que escalan      mis entrañas, mi vida, mi corazón que huyera con sus alas      para buscar tu entrega de astro submarino que cediera humedades       y el paso gentíl de miles de azulejos que mi cielo relajan       absorben del sudor las sales e impurezas e instalan claraboyas       para elevar mis manos a tu arquitectura de ser evocada en vapores.      Alejados de mí por siluetas  de ánforas y cántaros muy rotos      que te vuelven un sueño exacerbado de caricias lejanas, pues no hay en mí pureza.  . 
Raíz
Autor: Richard Albacete  28 Lecturas
        Bella:    Por que lo eres    y porque dentro de ti    yo presentí mi mundo    y supe del color tan largo de tus piernas.    Bella    Por que tu estela estaba antes que las estrellas    y se posó la brisa por si así lo quisieras    para ceñirte a mi con color de amapola.....                       
Bella
Autor: Richard Albacete  29 Lecturas

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