La habitación.
03-03-19
El demonio como resaca en mi cabeza, la suciedad es una alfombra voladora sobre el suelo, decenas de latas de cervezas vacías o a medio beber, al igual que cigarros de mala calidad que expelen su cruel aroma reviviendo en el sabor de la boca seca y podrida una noche excesos y locura.
Uno que otro condón rajado en el suelo, aquellos usados con una prostituta que ya da sexo gratis a cambio de solo ser escuchada y comprendida. Los mensajes suaves con el pasar de las horas se vuelven en furia de mi mujer al no ser contestados, es un mal despertar sin duda muchacho, mensajes de mi jefa, del jefe de carrera, de un negocio a medio a cerrar y de mi familia, a todos hay que darles estúpidas explicaciones, pueden esperar hasta mañana, debo dormir 36 horas para volver en sí.
Todavía las ideas de un estado de borrachera rondan en mi mente y las necesidades del resto son solo mierda ante mi estado deplorable de existencia, en pocas palabras en estos momentos nada vale, solo mantenerme vivo y no morir para en el futuro padecer otra resaca infernal.
Estas cuatro paredes custodiaran mi vida de la muerte, un silencio y quizá la última cerveza, la puerta esta trancada, a nadie se le abrirá hoy, con nadie se hablará, es estar en el limbo una y mil veces más.
El demonio como resaca en mi cabeza, la suciedad es una alfombra voladora sobre el suelo, decenas de latas de cervezas vacías o a medio beber, al igual que cigarros de mala calidad que expelen su cruel aroma reviviendo en el sabor de la boca seca y podrida una noche excesos y locura.
Uno que otro condón rajado en el suelo, aquellos usados con una prostituta que ya da sexo gratis a cambio de solo ser escuchada y comprendida. Los mensajes suaves con el pasar de las horas se vuelven en furia de mi mujer al no ser contestados, es un mal despertar sin duda muchacho, mensajes de mi jefa, del jefe de carrera, de un negocio a medio a cerrar y de mi familia, a todos hay que darles estúpidas explicaciones, pueden esperar hasta mañana, debo dormir 36 horas para volver en sí.
Todavía las ideas de un estado de borrachera rondan en mi mente y las necesidades del resto son solo mierda ante mi estado deplorable de existencia, en pocas palabras en estos momentos nada vale, solo mantenerme vivo y no morir para en el futuro padecer otra resaca infernal.
Estas cuatro paredes custodiaran mi vida de la muerte, un silencio y quizá la última cerveza, la puerta esta trancada, a nadie se le abrirá hoy, con nadie se hablará, es estar en el limbo una y mil veces más.
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