Emiliano R. Fernandez
Errante por este mundo, como bate campesino
Marcando fue su destino, tan lleno de inspiracion
Ileso fue vencedor alla en el lejano Chaco
La suerte empaño su lampo hiriendole un traidor.
Ilustre genio y señor, cruzo el paraguay llevando
A la par del desengaño, su acrisolado esplendor
Noble poeta y cantor, por todos lares se ha ido
Originando latidos con esas musas de amor.
Resplandeciente el albor, ilumino su sentido
Fervoroso y compasivo, escribio con corazon
En todas partes canto el gran pajaro campana
Revestido de gran fama, visito toda region.
Nombrando en su cancion a su amada Belencita,
A la mujer bendecida, con su ardiente ensoñacion.
Nadie nunca se inspiro por el paraguay querido
De la forma que ha podido el gran pajaro cantor,
Ese bate soñador aunque ya muy mal herido,
Zarpo del puerto perdido hacia su eterno esplendor.
Marcando fue su destino, tan lleno de inspiracion
Ileso fue vencedor alla en el lejano Chaco
La suerte empaño su lampo hiriendole un traidor.
Ilustre genio y señor, cruzo el paraguay llevando
A la par del desengaño, su acrisolado esplendor
Noble poeta y cantor, por todos lares se ha ido
Originando latidos con esas musas de amor.
Resplandeciente el albor, ilumino su sentido
Fervoroso y compasivo, escribio con corazon
En todas partes canto el gran pajaro campana
Revestido de gran fama, visito toda region.
Nombrando en su cancion a su amada Belencita,
A la mujer bendecida, con su ardiente ensoñacion.
Nadie nunca se inspiro por el paraguay querido
De la forma que ha podido el gran pajaro cantor,
Ese bate soñador aunque ya muy mal herido,
Zarpo del puerto perdido hacia su eterno esplendor.
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