Mis Memorias. - No puedo, Te amo.
Publicado en Nov 24, 2012
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No puedo, te amo.
 
 
Creo que no descansare, la noción de lo desconocido me pone pensativo, y si, meditabundo, al ver ese rostro ahora desconocido, y que, por mucho tiempo me perteneció, hoy me dan muchos interrogantes, que, en pocas expresiones, dejaba ver el profundo de sus ojos ocultando mil amores.
 
Un salto en body jumping  aceleraba los pechos deteniendo los corazones.
 
Aprovechando la musa para escribir y memorizar lo que ocurrió en ese inesperado salto.
Un vistazo al sonido que desprendían  las cuarenta teclas de ese aparato.
El choque, y, una pregunta: solo una pregunta, tan solo una palabra, no frase, solo una palabra.
 
-No puedo.
-Ok! Dije una palabra, pero, escuche una frase, sin embargo es válida.
-No era esa, sabes que no puedo.
-Pero lo tomare como una respuesta.
 
Minutos de tensión que se agravaban ante el amor.
 
Dos cabezas separadas solo por centímetros, ante la presión de un termómetro a punto de estallar. Finalmente estalla, estalla y los pálpitos se asemejan en los delatos de un corto beso; el péndulo de plumas blancas, extremada por pepas del mismo color, protegiendo al negro pulpo de aros de cristal. Oscilan entre el tiempo y el presente; el deseo insostenible despoja todo temor, logrado en el pasado.
 
-¿Qué pasara mañana?
-No lo sé, pero, solo quiero que el ahora no finalice, porque, no sé qué vendrá con el amanecer.
-¿cambios?  
-Sí y muchos,  los disfruto, y, quiero saborearlos mucho mas.
-¿Expectativas?
-Mmm. No, y, mejor así, así se libera la mente de tanto tiempo de abruma.
 
El sillón cedía el paso, y, las almohadas hacían mofas en la cama, deseosas en aprovechar unos antojos momentáneos.
 
-Una frase. - sabes que no puedo, te amo.
-No quiero escucharlo, sin embargo, respondiste.
-Cambiaste… -No, no tanto. Agachada la mirada; miento, si y mucho, pero, sigo siendo yo.
-Eso es obvio, y, debo admitir que así me gusta mucho más.
 
El cambio sin parar dejaba de opinar.
 
Un día que había pasado lento, pero, que la oscuridad  de la noche, corría con afán quizás, queriendo el momento pasar.
 
Mirada cansada sin fuerzas para elevar su telescopio, y, capaz de inyectar los murmullos que, en su atmósfera recurren.
 
El péndulo se movía al compás del reloj, al tiempo que las hormonas hacían de las suyas, arrebatos halaban el block que contenia memorias e historias.
 
Frases concurrentes como en una película de acción, adiestradas por las clases de improviso.
 
-¿Qué pensaste de mis intenciones de independencia?
-Alegría. - ¿Cómo?
- Si, alegría al percibir autonomía. Wao, he creado un monstruo.
-Deberías sentirte orgulloso, puesto que tus dotes de profeta no te están fallando.
-Sí, lo estoy, aunque eso fuese lo deseado, temerosamente fue el resultado.
-Necesito la hora, - ¿para qué? - necesito saber la hora. - No… -Debo conocer el tiempo que tarde en destruir el castillo de naipes que me demore construyendo.
 
Mientras la musa se hacía fuerte, el deseo se apoderaba de la sala, perdiendo el control de poder fotografiar aquel instante fenomenal; besos apasionados como nunca antes dados, y, entendiendo absoluto sin hacer culto.
Grandes interrogantes opacaban ese momento de glori,a alcanzado después de tanto tiempo negado por las indecisiones y lo anegado.
 
-¿Qué paso? - No lo sé, pero, no quiero volver a escucharlo, supongo que por motivo del cambio; - Siempre lo supiste. -Sí y, siempre quise escucharlo, pues quería que fuera superado y abandonado, aunque, eso fuese tan difícil como las ganas inmensas de desnudarte en el acto. 
 
-Sabes que soy débil ante tus lujuriosas armas; armas que desgarraron todas sus balas quedándose sin cartuchos en una gran batalla.
 
No hubo detención, sino, fulgor vestido con un edredón, las ganas simplemente se había salido de control, sembrando un jardín de rosas a su alrededor. Falta mucha tela por cortar, y, en este momento necesitamos precisar.
 
 
-Debo irme, me preguntas insistentemente la hora queriéndome echar.
-No, solo quiero saber la hora, ya te dije; necesito saber el tiempo que tarde en derribar el castillo de naipes que llegué a construir.
-¿Qué imagen le pongo? - La que quieras. - Sabía que dirías eso. - Entonces; ¿por qué me preguntas? - Pues, para que sepas que el próximo artículo es para ti, y,  llevara las frases que me vendiste como palabras.
-Ya debes irte. - Si, pero antes quiero un beso, que sea el mejor de todos.
 
Sin arrugar la cara te complací, y si, lo disfrute más que tu, me hacía falta, lo necesitaba incluso más que a ti.
 
-Ahora vete, antes de que te lleve a la cama, y, si miras el reloj, tiempo es que no tenemos.
 
Adiós, una despedida tan fría como a bienvenida hibrida que te di, era un corte a la escena indescriptible que habían acabado mis memorias de grabar, y, por las que en tu alcance, le diste vida a la respuesta deseada e inesperada que arrojaste, porque simplemente, NO PUEDO, TE AMO.
 
D’.’S. 
 
 
07/08/2012
Mi biografía.
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Foto del autor Dawrin Saumet
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Descripción

lo autobiogrfico

Palabras Clave: amar

Categoría: Poesa

Subcategoría: Poesa General



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