LA AGENCIA NACIONAL DE PRE-CONQUISTADOS
Publicado en Nov 30, 2011
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Luego de mucho deambular por el camino de la nocturnidad amatoria y habiendo llegado a transitar las inevitables cornisas de la vejez, he tomado una decisión que, estimo, puede asegurarle a la especie humana un venturoso futuro sentimental. Yo ya soy viejo para gozar de los beneficios a largo plazo que arrojará este emprendimiento pero no me importa en absoluto. No lo hago por mí, lo hago por la humanidad. Me conforma creer que mi modesto rol de iniciador hará que, luego de mi desaparición terrenal, muchos me sucedan encarando con vehemencia (incluso, con más dedicación que la mía) las tareas que tan noble empresa se propone.
La tradición indica que en todo encuentro amoroso materializado existe un conquistador y un conquistado. Son escasísimos los casos en que el encuentro acontece sin la delimitación de esos roles y, precisamente por eso, el verdadero espíritu de este proyecto consiste en encaminar a la humanidad hacia la eliminación de toda conquista sin por eso perdernos del encuentro propiamente dicho.

En este contexto de colonizadores y colonizados sociales, una máxima impuesta vaya a saber por qué pelafustán pretérito asegura que, cuanto más obstáculos se presentan en el proceso de despertar el interés de la persona deseada, mayores serán las dichas que ésta nos propine. Una falacia de tamaño considerable y responsable de siglos de desperdicio venéreo. No sólo porque establece un rango jerárquico de preferencias (rubias, altos, etc.) que no es más que una convención social demasiado respetada sino porque, además, le hizo creer a quien ejerce eventualmente el rol de conquistado que hay que complicar el asunto (en pos de un creciente erotismo) al tiempo que convence al conquistador de turno de que se requieren múltiples armas y agudas estrategias para efectuar una conquista.
Demasiadas complicaciones.
Este tipo de creencias, sustentadas por varios cientos de años, despojaron a la humanidad de su verdadera y ontológica condición amorosa: todos estamos pre-conquistados y, en realidad, se requiere muy poco para que el encuentro se fecunde.
A ese estado natural es al que pretendo dirigir a la especie con mi modesto emprendimiento. En virtud de mi deseo de aniquilar de raíz esta sumatoria de mentiras y protocolos estúpidos es que encaro este magnánimo y desinteresado plan secreto que se propone disipar las polvaredas del orgullo, la individualidad y las patologías que tanto han atentado contra el amor durante todos estos años.
El primer paso que di para su ejecución fue la creación de la Agencia Nacional del Pre-conquistados. La actividad de la Agencia es concreta: el interesado que, en carácter de conquistador, solicita su servicio es provisto de una cita pre-conquistada de antemano. Antes de que comiencen a llover argumentos conservadores e insultos de las ancianas más pacatas, me obligo a aclarar que nada tiene que ver esto con la prostitución. En primer lugar, porque en las actividades de la Agencia no interviene el dinero y, en segundo, porque la Agencia provee de una pre-conquista -lo que significa que, de todos modos, el conquistador debe poner algo de sí ya que el encuentro no está garantizado en un ciento por ciento.
El sistema es sencillo: el interesado en una conquista fácil solicita nuestro servicio y es obligado a completar un formulario en el que debe detallarnos cuatro o cinco lugares que visitará en la semana inmediatamente posterior a la firma del contrato. La Agencia, sin darle mayores precisiones inicialmente, se encarga de propiciar un encuentro con la pre-conquista en alguno de los emplazamientos listados por el cliente. Llegado el momento (y en forma anónima) tanto el abonado como la pre-conquista reciben precisas instrucciones para cruzarse de un modo tal que ambas partes lo consideren azaroso, mas no así la Agencia, que oficiará de destino manifiesto y divino.
En un bar, en la sala de descanso del trabajo, en un concierto, en un restorán, en un taxi, en un colectivo, en el zoológico, en el cine, en el parque: la pre-conquista solicitada puede estar en cualquier lado y el suscriptor sólo lo notará una vez que el encuentro amoroso llegue a segundas instancias.
Vale aclarar que conquistador y pre-conquistado no se conocen y no pueden negarse al encuentro una vez que se conozcan o quedan irredimiblemente expulsados de toda relación futura con la Agencia -la primera de las cláusulas del contrato implica la negación de toda pretensión.
Ahora bien, he aclarado que la Agencia no se maneja con dinero, motivo por el cual el lector puede preguntarse de dónde provienen, entonces, los pre-conquistados. Simple: cada suscriptor/conquistador se compromete por escrito a ejercer, como mínimo una vez, el rol de pre-conquistado cuando la Agencia lo requiera.
La paradoja fácil que plantea el inicio de este esquema tiene una respuesta aún más sencilla: el primer pre-conquistado soy yo.
Si todo sale de acuerdo a lo planeado, el éxito de la Agencia está asegurado. Cuando adquiera la masividad que inevitablemente se ganará, lo que intenté imponer con medios artificiales comenzará a volverse sincero, acercándonos cada vez más al estado de pre-conquista natural que supo exhibir con orgullo el ser humano en remotas y lejanas épocas.
Llegará el día que en que la popularidad de la Agencia alcanzará tal magnitud que al abonado le será imposible distinguir una conquista de una pre-conquista. O bien porque la abundancia de encuentros sencillos se empiece a tomar como norma social o bien porque ya no quedará ser humano que no se haya suscripto y, por ende, sea también una eventual pre-conquista.
Con el devenir de un par de generaciones y la incansable labor de mis sucesores, los eventuales conquistadores, ante la abundancia de pre-conquistas, ya no dedicarán vanos esfuerzos en colonizados que prometan obstáculos y éstos, ante el desinterés de las mayorías, no tendrán otra alternativa que suspender sus pretensiones y entregarse de lleno a la sinceridad de la piel.
Cuando llegue ese día, el triunfo del amor habrá llegado para quedarse y el ser humano abandonará incluso los menesteres de la poligamia, que dejará de ser necesaria.
Con ese fin, abrazado a ese futuro idílico pero posible, es que encaro, algo ya desvencijado por el olvido pero teniendo todavía lo mío, la apertura de la Agencia Nacional de Pre-conquistados. Aquella señorita que abrace este ideal con la misma ternura que yo, puede solicitar el servicio inaugural que, en carácter de pre-conquistado, ofreceré yo mismo a partir de este viernes por la noche.
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Foto del autor Leandro Diego
Textos Publicados: 3
Miembro desde: Nov 30, 2011
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Descripción

La Agencia Nacional de Pre-conquistados es un servicio sencillo que garantizará la felicidad sentimental de todo el género humano. Es cierto, será un proceso largo. Pero, dentro de un par de generaciones, habremos podido disipar la polvareda de las exigencias sociales y habremos dejado de cercenar las pulsiones del amor en pos de la sinceridad de la piel.

Palabras Clave: ensayo literatura amor relaciones sexo mujer hombre letras crítica humor utopía ideal

Categoría: Ensayos

Subcategoría: Filosofía


Derechos de Autor: Leandro Diego


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