RETAZOS DE UN GRAN AMOR
Publicado en Dec 13, 2010
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                             "RETAZOS DE UN GRAN AMOR"
 
 

Son las 3 y media de una tarde matizada de gris. Hace exactamente 72 horas que la ciudad está bañada de una constante lluvia, con una temperatura que llega a los 3 grados, hace mucho frío!
María, mujer bonita, 21 años, 1.58 mts de estatura, se encuentra parada frente a la ventana que da a la calle, mira pasar los carros que salpican a los transeúntes con el agua de lluvia que corre; con su mirada perdida en el recuerdo y canta en voz baja una linda canción:
Esta tarde ví llover, vi gente correr
y no estabas tú
esta tarde ví brillar, un lucero azul
y no estabas tú...
Su amor, no llega.
Ella trae a su mente aquel momento inolvidable cuando en el baile de grado de su colegio, conoció al que sería el gran amor de su vida:
Antonio, - Toñito como cariñosamente lo llama- es un joven apuesto, 1.77 metros de estatura, 27 años, cuerpo atlético, esbelto, y con una mirada que penetra hasta lo más profundo de las entrañas.
Así lo sintió ella cuando la invitó a bailar aquel rock y que bailaron con tan buen ritmo, que le hizo crujir sus huesos, impregnándola de un no sé qué y haciéndola enamorar al instante.
Toñito, mi amor, ¿por qué no llegas?
Él se fue de viaje de negocios hace 3 días. Pero lo que más le preocupa a María es que viajó a una ciudad lejana donde corre el peligro de perderlo.
Cali es una ciudad pachanguera con mujeres bellas y retrecheras de un andar cadencioso, que no desperdician oportunidad de quitar y retener maridos llegados de las ciudades montañeras, y a los cuales envuelven con sus encantos mágicos e irresistibles.
Pero el temor que le embarga, es que su Toñito se puede topar con Rosa - la peluda- mujer de armas tomar, a quien conoció en uno de sus viajes hace 1 año, embadurnándolo de amor, y que a la postre se quedó con los calzoncillos verdes que le regaló el día de su cumpleaños.
Dicha Peluda no los devolvió ni por orden del Juzgado que la conminó con una multa en dinero por conducta reprochable y con cargo de secuestro de prenda intima.
Cuando regrese, María está dispuesta a decirle todo sin importar las consecuencias, pues su amor es muy fuerte y él comprenderá.
También piensa que si se asesora de un buen médico, con su ayuda psicológica saldrá adelante, y sin pensar en la reacción de su Toño, cuando se entere que su amor no tiene límites.
Pero, y Toñito... ¿será que la Peluda lo suelta?
¿Regresará a tiempo? ¿Se alegrará cuando conozca la verdad?.
Es mi temor, decía, aunque sé que cuando mi Toñito la conozca, me felicitará, como todo hombre que esté dispuesto a formar un hogar a lo bien.
Toñito, tú sabes cuánto te quiero... eres mi amor, ¡te adoro mi macho santo!
Todos esos recuerdos hacen que María llore y la envuelvan en unos nervios que la hacen estremecer, recordando aquel diálogo antes de partir:

María de mi vida, sabes cuánto te quiero, no puedo vivir sin ti, pero creo que no es el momento de casarnos.
Sí mi amor, yo sé que aún no tenemos dinero suficiente para los gastos del matrimonio y formar un hogar. Pero como toda pareja que se ama, también tendremos un Angelito que velará por la familia. Tu comprendes, ¿verdad?
No María, no te entiendo, debes ser más explícita. Te veo nerviosa, tú sabes que tengo que viajar para conseguir el dinero, lo hago por nuestro amor.
Sí Toñito, por ello quiero que pienses en nosotros, ya es tiempo de formalizar nuestro amor, nuestros padres y los familiares están de acuerdo. No veo el motivo para no casarnos, además, emprendes un viaje lleno de peligros, sobre todo, si te encuentras con la tal Peluda; esa mujer te puede envolver en sus garras y no dejarte regresar.
¡Por Dios María! Tú sabes que lo de la Peluda es caso juzgado, y cuando tu me regalaste los nuevos calzoncillos Rojos, ese episodio fue olvidado.
Sí mi amor, pero tu sabes que las mujeres tenemos un sexo sentido y debes jurarme que no verás a la tal Peluda nuevamente, así quedaré tranquila.
Toño sonríe maliciosamente...
Sí mi amor te prometo que no sucederá, y te pido que aplacemos esta conversación hasta mi regreso, estoy cansado y tengo qué madrugar.
Pasaron unas horas y ya cansada de mirar por la ventana, María se recostó en su cama y quedó sumida en un profundo sueño.
Tres golpes en la puerta la despertaron.
Tu, tun,tun...
Ya voy, gritó María. Gritos que no fueron escuchados por la persona que llegó a su puerta.
Se levantó, se echó un poco de agua en su cara para despertarse bien y abrió la puerta. ¡Sorpresa! Esperaba a su Toñito, pero quien llego fue la madre de ella.
¡Madre mía! qué sorpresa, no te esperaba.
Hija querida, creí que algo pasaba, llevo mucho rato tocando la puerta y no abrías. Me has dado tremendo susto, ya te iba a preguntar con los vecinos.
Nada pasa madre mía, estaba acostada. Estoy nerviosa, Toñito no ha regresado, no ha llamado por teléfono y no sé nada de él.
Pues de eso se trata mi visita, -dijo Marina, su madre- como tu teléfono parece estar dañado, Toñito me llamó. Te comunica que no ha podido regresar, que está bien. Pero que al viajar al sector de Juanchito, cayó un gran derrumbe que taponó la carretera y casi cubre el carro. Que del tremendo susto sufrió un desmayo y que gracias a Dios, dos muchachas negras que acudieron en su ayuda, lo recogieron y lo llevaron a su rancho, le aplicaron los primeros auxilios y se encuentra recuperado. Que posiblemente en dos días regresa.
¿No sufrió heridas? ¿Será que mi Toño me necesita? Dime la verdad madre mía.
Eso me recalcó hija, me dijo que te hiciera saber que no sufrió herida alguna, que gracias a Dios está bien.
Buena noticia madre, eso trae sosiego a mi mente. Pero para mi tranquilidad dime si la mamá de Toñito, mi suegra Cecilia, está de acuerdo que le revele a su hijo la verdad.
Sí hija, mi prima Cecilia está de acuerdo en que se deben casar y así formalizar esa unión.
¿Primas? ¿Ustedes son primas? Qué sorpresa, nunca me imaginé que lo fueran. Entonces ¿Toñito y yo somos primos?
¡Sorpresa nos da la vida! No sé cómo recibirá mi Toñito esas dos noticias.
¿Dos noticias? Y cual es la otra, no me vayas a salir con algo grave.
Cómo, ¿no te lo he dicho? Pues téngase de atrás madre...
Resulta que fui donde el médico, me hizo unos exámenes y el resultado es que estoy preñada.
Creo que mi Toñito se va a morir de la dicha y así sí se case conmigo.
Qué alegría me das hija mía, tendré mi primer nietecito gracias a Dios. Tengo que hablar con la señora Cecilia para ir preparando la boda.
Te imagino entrando al templo mayor  y escuchando la marcha nupcial tocada por la mejor Banda del Conservatorio de Música del Tolima; la que mejor interpreta el nuevo ritmo "Merengueve":
Esta es la historia de un muchacho que había en mi pueblo/ un gran muchacho aventurero y soñador/ que un día se fue a la capital a buscar fortuna, encontró una novia, le dio maranguango y se casó -
(Cantó Marina bailando).
Después de la visita de su madre, María se tranquilizó. Se acostó temprano, durmió a pierna suelta y, a las 3 horas, 33 minutos y 33 segundos de la madrugada -hora exacta - se despertó.
No era una pesadilla, pero toda la noche soñó con su Toñito. Planificó lo que haría al día siguiente, antes que él llegara:
Se levantó muy temprano, se arregló con su mejor vestido, se perfumó con su perfume favorito "Rosas al atardecer" y se fue para el mejor centro comercial de la ciudad.
Entró a un almacén especializado en trucos de magia y otras cosas, compró una faja de doble faz, simuladora de embarazo por el anverso y amplificadora por el reverso, llamada bolsa canguro.
Por oferta del dueño del almacén, Maria compró una cobijilla para bebé.
La cobija era mágica y no dejaba ver el contenido de lo que estaba cubriendo.
(esto es, que a un bebé en su coche evitaba que lo vieran y lo raptaran a la luz del día. )
María satisfecha con su compra, se dirigió al consultorio de Paola Andrea, enfermera muy famosa y amiga suya, y a quien cariñosamente le dicen "Yavoy". -así contesta ella siempre que la solicitan -
La saludó, le explicó el plan y la invitó al matrimonio.
Yavoy estuvo de acuerdo con el plan de María, pero con el compromiso de no involucrarla.
Ya de acuerdo, le prometió ayudarle en todo.
Le enseñó el uso de la faja, al fin y al cabo necesitaba el dinero que ganaría pues tiene que alimentar los 7 hijos que le dejó el marido cuando la abandonó y la dejó silbando "mal hombre" todas las mañanas.
María se despidió de Yavoy llevando un gran paquete de algodón que le regaló para su relleno.
Se dirigió a casa de su suegra Cecilia, le contó de su embarazo. Cecilia se puso muy contenta. - también era su primer nieto-
Le ofreció ayuda para la boda pero que tenían que casarse por la iglesia católica para lavar el pecado cometido.
María como siempre, estuvo de acuerdo, y al salir, se llevó una linda colchita de retazos de mil colores en forma de rombos y cuadrados, hecha por su suegra.
Durante el tiempo de convivencia con su marido, María trataba de quedar preñada y no lo conseguía.
Un día compró el libro Kamasutra, lo leyó 3 veces; practicaron todas las formas y posiciones para hacer el amor: en la cama, en el baño, en la cocina, encima de un árbol, en el zarzo, en el techo de la casa, en el carro, en el pasto, en la casa vecina, en un baño público del aeropuerto, y hasta en un rincón del templo.
Lo hicieron con las fases de la luna, en cuarto menguante, en cuarto creciente, en luna llena, en luna nueva.
Cuando lo hacían en luna llena, escucharon el aullido de los lobos, se llenaron de pánico y se prometieron no hacerlo más con las fases de la luna. Pero con todo esto nunca pudo quedar preñada; motivo suficiente para realizar el plan soñado.
María llegó a su casa, se colocó la faja, la rellenó con la cobija de su suegra y el algodón que le regaló Yavoy. Y para completar la simulación de los tres meses y medio de gestación, le metió un sujetador y un calzoncito suyo en una esquina. Se miró en el espejo, vio que su barriguita comenzó a crecer, que los tres y medio meses de embarazo estaban perfectos y, desde ese momento solo pensaba en el regreso de Toñito y lo feliz que se pondría con la noticia de su hijito.
Antonio al fin se pudo comunicar por teléfono con su María. Le contó lo del accidente y le dijo que regresaría al día siguiente, que estaba ansioso de regresar y estar al lado de su mujercita que tanto adora.
Al día siguiente viernes 13, a las 3 horas, 33 minutos, y 33 segundos de la tarde, Toño tocó a la puerta.
María abrió y al ver que era su maridito, se abalanzó sobre él. Ella fue izada como una bandera, y a esa altura, se sintió un poco avergonzada; pensó que Toño descubriría su truco porque no se colocó la cobija mágica.
No ocurrió así, se trenzó en abrazos y besos con su Toñito, al que le reclamó pues ya se sentía abandonada. Él la cargó y la llevó hasta su dormitorio y en forma tajante le preguntó:
Bueno mi amor, ¿cuál es la sorpresa que me tienes?
Maria se puso de pies y empezó a desfilar con paso de reina alrededor de la cama. ¿No me notas algo raro? - le preguntó.
No mi amor. Te veo tan bella como siempre, huelo tu perfume de mujer, tu lindo vestido, tus zapatos de medio tacón, y... -quedándose pensativo- un poco gordita. Parece que tus nervios se alteraron y has comido mucho.
Sí mi amor, -dijo María- es la sorpresa, acércate y toca aquí. - le llevó la mano a su estómago-
¿Notas algo mi amor?
¡No me digas! ¿Es cierto mi María? ¿Estás preñada?
Si, si, mi Toñito, mi único amor, lo estoy, es tu culpa, ven te muestro los exámenes que me ordenó el médico. El me dice que tengo tres meses de embarazo y el próximo mes me dirá si es niño o niña. Estoy feliz, ¿qué nombre le ponemos?
Toño, reflejando en su rostro la alegría, le dijo:
Si es niño lo llamaremos Guillermo, es el nombre de mi papá.
Y si es niña María de los Ángeles, en honor a ti, mi mujercita adorada. ¿Estás de acuerdo?
Sí mi amorcito, todo lo que tu digas está bien, eres mi hombre y como dices, será en homenaje a tu padre y a mí.
(ella pensaba que por el truco no debía oponerse en nada que disgustara a su marido)
¡Ah! Pero te cuento que nuestras madres dicen que tenemos que casarnos, que estamos en pecado y nuestro bebé no debe llegar al mundo así.
¡Casarnos! - exclamó Toño- Tu sabes que no tenemos dinero y en este viaje tuve pérdidas.
Mi amor, por el dinero no nos preocupemos, nuestras madres dicen que ellas costearán la boda, lo de la casa está resuelto, nos quedaremos viviendo aquí. Los invitados serán pocos para evitar gastos.
¿Estás de acuerdo?
Ya te he dicho que me fue mal en el viaje, no pude trabajar y no tengo suficiente dinero para la boda, aunque nuestras madres corran con los costos.
Entonces déjame trabajar, tú sabes que lo puedo hacer, me conociste trabajando, aunque no devengaba buen sueldo, puedo conseguir un empleo para ayudarte.
No se trata de eso, lo que quiero es aplazar unos meses más la boda. ¿Qué dices?
No Toñito, más tarde puede que el cura no nos case, ellos dicen que vivimos en pecado, además, se me notará mucho el embarazo.
Mejor te cuento una sorpresa que me ocurrió en Cali. No, mejor te la diré otro día.-dijoToño.

(Resulta que en Cali Toño visitó la casa de Rosa la peluda y encontró en el baño sus calzoncillos verdes enmarcados en un cuadro, con una leyenda que decía: "En caso de emergencia, rompa el vidrio)

No mi amor, dímela ahora, me dejas pensando mal. Creo que visitaste la tal Peluda y el caso del accidente es puro cuento.
No mi amor, mejor dejemos el asunto. Cuando conozcamos el sexo del bebé, te la cuento.
Está bien, pero te pido que fijemos la fecha de la boda. Creo que debemos casarnos antes de cumplir los 4 meses de embarazo. -dijo María.
Mejor cuando cumplas los 5 meses, para esa fecha me habrán pagado un dinero que me deben. Viajaremos en luna de miel a San Andrés Islas, es un viaje que te debo. Tú te mereces todo y el 5 es un número de suerte para mí. -dijo Toño.
Entonces me tocará fajarme pues a la iglesia no entro con tamaña barriga, sería el motivo de burlas y murmuraciones. Además tendré tiempo para hacerle ropita a mi bebé. ¿De acuerdo?
Sí mi amor, ven dame un beso. Voy a recostarme vengo cansado y mañana viajo a Bogotá a hablar con la gerencia de la empresa, me necesitan.
A partir de ese momento, María comenzó a maquinar todo lo del embarazo: Visitaría a Yavoy para recibir las instrucciones necesarias, y sobre todo, instrucción para el caso que Toñito le diera por escuchar en su estómago los movimientos del bebé. Ya estaba metida en tremendo lío, esperaba no ser descubierta.
Ya había conseguido matrimonio, estaba muy contenta y dispuesta a todo.

Al día siguiente Toñito madrugó para viajar, se despidió de beso y abrazo y le encimó una tocadita en la barriga; como despidiéndose del bebé.
María se arregló y salió apresuradamente para donde la enfermera, tocó a su puerta.
Ya voy... contestó ella desde adentro.
¡Hola María! ¿Cómo estás? Qué sorpresa...
Bien Paola, gracias.
Te cuento que Toñito regresó ayer, le conté lo del embarazo y se puso muy contento, no sabe cómo halagarme pues va a ser padre; y de sobremesa, aceptó que nos casemos cuando cumpla los 5 meses de embarazo. Qué lindo, ¿verdad?
¿Cómo? ¿Es que está dispuesta a seguir adelante? ¡Ten cuidado María! Eso es un engaño y si te descubre vas a sufrir. -dijo Paola.
Estoy decidida, ya conseguí matrimonio. La veladora que le prendí a San Antonio se apagó, creo que es el milagro que me ha concedido. Por ello estoy aquí, para que me enseñes todo lo de la gestación.
Tales: como mareos, antojos, medidas de altura de la barriga, peso del bebé, cómo debo llorar, modo de caminar, las manos en la cintura, cómo debo sentarme, pararme, cuándo debo quejarme, hinchamiento de senos, ensanche de caderas, etc, etc.
Bien, María.
Día a día, vas rellenando la faja canguro de acuerdo al peso del bebé y del tuyo. Tienes que comprar una balanza. Este es el catálogo de medidas y peso. Llevas este Estetoscopio, lo instalas en el centro de la bolsa, cuidadosamente colocas un audífono en el centro del ombligo, y al otro, al lado que duerme su marido.
Cuando Toñito quiera escuchar los movimientos del bebé, le pides un momento, vas al baño y te tomas cualquier pasta efervescente; dejas pasar dos minutos, regresas a la cama, y pones a tu marido a escuchar en tu barriga. El efecto de la pasta es instantáneo, tus tripas empiezan a sonar y hacen un ruido como si fuera una manifestación de pobres.
jajajajajejejejijijiji, reían las dos a carcajadas.
Y para que no te descubran el relleno, de día lo cubres con la cobija mágica que oculta los trapos y que con el resplandor, impide a los ojos de la gente ver el contenido de la faja canguro. Este chupo de tetero, lo pones en el centro para simular el hinchamiento del ombligo. Y para cuando cumplas 5 meses, te tendré una fotocopia prueba del embarazo y te diré el sexo del bebé.
Te regalo este suéter blanco y lo usas constantemente para que tu marido lo reconozca bien. Además un recibo por el millón de pesos valor de todo el tratamiento, no puedes quedarme mal con el dinero.
¡Y ojo! No se te vaya la mano con el relleno porque con mellizos nos encartamos, jejeje... le dijo Yavoy riéndose.
Bien, muy bien, te traeré el dinero y una propina.
María salió del consultorio más contenta que niña comiendo merengue y saltando de dos caballitos, de dos, en dos.
Se dirigió a casa de su madre y tocó a la puerta.
Marina salió a la puerta y encontró a su hija allí parada y con cara de tristeza.
Pero hija, ¿qué te pasa? Te veo triste. ¿Peleaste con Antonio?
No madre, lo que pasa es que Toño me fijó la fecha de la boda y necesito dinero para ropa interior, de maternidad, y comprar una ropita al bebé. Pero a Toñito le fue muy mal en el viaje y no tiene dinero para gastos.
No llores mi niña, me partes el alma. Ten estos 500 mil pesitos y soluciona por el momento tu angustia.
María... - pensándolo bien ya tengo la mitad del dinero para Yavoy-
Gracias mamá, eres la madre más linda del mundo, ¿me regalas un café?
Mientras su madre preparaba el café, María fue al salón de costura, seleccionó unos retazos de tela y los empacó sin que ella se diera cuenta. También se llevó un sujetador de pechos.

Blanca y elegante va la novia
Le sigue atrás su novio amante...
Y que al unir sus corazones
Harán morir mis ilusiones.

Ante el altar está llorando
Todos dirán que es de alegría;
Dentro de su alma está gritando:
Ave María...ave maría...
María comenzó a cantar esa linda canción llena de alegría. Ya había conseguido con su marido el compromiso de matrimonio y, la mitad del dinero para Paola, con su madre.
Toñito regresó tres días después de la capital. Llegó muy contento pues la empresa le hizo el préstamo que solicitó para los gastos de matrimonio, además, recibiría la prima que la empresa tenía establecida para los empleados que se casaban.
María lo recibió con mucha alegría y le enseñó la blusa blanca que le había regalado Paola.
¿Te gusta mi amor?
Sí mi vida, está muy linda. Y acto seguido se la levantó y le miró la barriga.
-ese día María no se había puesto la faja-
¿Qué pasa? Hoy no te veo gordita como el otro día.
¿Sabes qué mi amor? Hace rato que estoy sintiendo un dolor bajito, creo que el bebé está muy caído, debo ir donde la enfermera para que me de un masaje y lo acomode. Ella me dice que debo visitarla unas tres veces a la semana.
También me dice que en quince días tendremos una fotocopia prueba del embarazo y sabremos el sexo. ¿Te alegras?
Sí mi amorcito. Te traje el millón de pesos que me dices que debes por las atenciones del médico y la enfermera.
Gracias, gracias mi Toñito, eres el hombre más lindo del mundo, te quiero mucho, mucho.
Quince días después, María le pagó el dinero a Yavoy. Ella le enseñó la foto prueba del embarazo. ¿Cómo te parece?
El médico me dice que es de un niño por el tamaño del pié, es grande.
Y ten cuidado, no debes llevar a tu marido donde el médico, tampoco debes decirle el nombre. ¿Entiendes?
¡Imposible! Esto es algo increíble... ¿cómo hicieron para tomar una foto así? Exclamó María al mirar la foto. Mi madre y mi suegra se van a caer del susto.
Hoy mismo se las voy a mostrar.
No María, no lo hagas, a ellas no les debes mostrar la foto. Sólo muéstrale a tu marido, es a él a quien hay que convencer para el asunto del matrimonio. Ellas se escandalizan y tratarán de mostrarla a sus amistades y, terminamos metidas en tremendo lío. -dijo Yavoy.
Trataré de hacerlo Paola; pero no sé cómo podré guardar en secreto una foto tan espectacular creo que mis suegros y mi madre la deben conocer.

Foto prueba de embarazo de María.

La alegría de Toñito el día que vio la foto fue inmensa, levantó en sus brazos a María y dio varias vueltas.
La besaba y la besaba y le acariciaba su barriga,
¡Un niño, un niño! Gracias Dios mío por darnos a Guillermito.
Mi amor, ¿cuando quieres que nos casemos? Ahora si podemos fijar la fecha de la boda y mandar a hacer las tarjetas de invitación. ¿Ya tienes la lista? -dijo Toño.
Gracias mi Toñito. Las tarjetas ya las escogí, solo debemos estar de acuerdo para la fecha.
Mi madre me ayudó. Escogimos el día de tu cumpleaños.
Ya hablamos con el Sacerdote de la Catedral, nos casaremos a las 3, 30 de la tarde del Martes 13 del mes de Marzo. ¿De acuerdo?
Todo lo que tú digas y hagas está bien. Debes caminar despacio, con cuidado no te vayas a caer, no montes en bus, viaje en taxi cuando salgas a la calle, ten cuidado con nuestro bebé. No hagas fuerza, si es necesario consiga una señora que te ayude en los oficios de la casa. No quiero que les pase algo malo.
¿De acuerdo?
Sí mi Toñito. Tendré en cuenta todas tus recomendaciones, ten confianza en mí.

La boda se realizó el día y la hora señalada. Sin lujos.
María lució un lindo vestido color rosa tenue, manto del mismo color, corona de guirnaldas, ramos de amapolas blancas y rosadas, y un liguero enternecido.
Antonio vistió un terno azul oscuro, zapatos de charol color negro, flor blanca de amapola en el ojal del saco y una amplia sonrisa para los invitados. Un reportero y un fotógrafo del diario local cubrieron el evento.

Por Antonio, los acompañaron: su padre Guillermo, su madre Cecilia, y Aníbal, su único tío.
Por María, la acompañaron: su madre Marina, su hermana Helda y Paola Andrea la enfermera. Su padre murió cuando era niña.
María no invitó amistades ni más familiares.
La banda del Conservatorio no los pudo acompañar. Unos estudiantes organizaron un conjunto de violines, guitarras, tiples, y unos coros, para acompañarlos en el templo.
En casa se partió una torta y unas copas de champaña. No hubo recepción porque no había invitados.

A las 7 de la mañana del siguiente día, tomaron un avión rumbo a la costa norte, a las ciudades de Barranquilla, Santa Marta, y Cartagena, lugares que María no conocía.
Antonio invitó a María a bañarse en el mar y no aceptó. Dijo que su médico le prohibió baños de mar. Estaba preocupada porque dentro del agua no podía estar con la faja y Toñito descubriría el truco del embarazo. En el hotel tampoco se bañaba con su esposo y no permitió que le hiciera el amor.
A Toñito se le saltó la piedra. -se enojó-
Pero mi amor, ¿qué te pasa? Viajamos para disfrutar nuestra luna de miel y tú no me dejas arrimar. Trato de amarte y quererte como tu esposo y no te prestas.
Dime qué te pasa, cuál es el inconveniente, creo que es mejor que regresemos.
Si Toñito, es mejor regresar. El médico me advirtió que no viniera por acá, que me podía hacer daño, que mi embarazo es de cuidado. Me he sentido mareada y a punto de desmayo.
No te he querido decir por no malograrte el paseo. Mi médico me dice que estoy muy débil, me ordenó unos medicamentos, y por lo de la boda no los compré, tampoco traje la fórmula. Dice que estoy tan débil que puedo sufrir un aborto y malograr nuestro hijo.
Pero María, eso no es de olvidarlo, me parece que es que no quieres tener nuestro hijo. Hoy mismo vamos a la oficina y pedimos cupo de regreso en el avión.
Regresaron a Medellín y al día siguiente, Toño se fue de correría por los Llanos Orientales. Era un viaje donde demoraría 33 días, y que estaba en mora de hacer.
Al despedirse María le preguntó: ¿estás enojado mi amor? Creo no lo debes hacer, eso me hace daño. Desde que regresamos casi no me hablas, debes saber que no tengo culpa, hoy mismo visitaré al médico, quizá me haga una transfusión de sangre, me dijo que me veía muy anémica.
¿Sangre? Entonces no puedo viajar, ¿será que necesitas de la mía?
No mi amor, él me dijo que necesitaba de otro examen, que comiendo bien me podía reponer. Es mejor que viajes tranquilo, llámame por teléfono para mantenerte informado. Mi madre y Paola me acompañan, con ellas estoy bien. Ven, dame un beso y otro para nuestro hijo, y que te vaya bien, que Dios te acompañe.

En el transcurso de los 4 meses que faltaban para el nacimiento del bebé, Toñito siguió concentrado en su trabajo pues debía ganar el dinero del préstamo. Todo lo que acontecía entre los dos, lo tomaba como normal en parejas como ellos.
Pero María si se puso las pilas, visitaba constantemente la enfermera con el pretexto que le diera masajes en la barriga para encajar el bebé que se movía mucho. Cada que visitaba un familiar, se llevaba retazos y prendas para el relleno de su bolsa canguro.
Toñito constantemente ponía su oído en la barriga de María para escuchar los movimientos del bebé. Escuchaba un ronroneo, a veces le parecía que tiraba patadas voladoras y, una vez, le pareció que le dijo papi.
María hacía proezas para simular su embarazo, ya no quería tomar pastas efervescentes pues le producían diarrea.
Todo seguía normal, hasta que el día 10 de Julio, 3 días antes del nacimiento programado, Yavoy le quitó el Estetoscopio de la bolsa canguro.
María regresó a su casa y en la noche, Toño puso su oído en su vientre y no escuchó los ruidos del bebé. Se asustó mucho y le dijo a su mujercita que se fueran al hospital, pues consideraba que la hora del nacimiento había llegado.
María lo tranquilizó y le dijo que según la enfermera el bebé nacería a la hora señalada. O sea, a las 3 horas, 33 minutos y 33 segundos de la tarde del martes 13 del mes de Julio y en su casa. Que ya tenía invitados a sus madres, hermanos y parientes, a presenciar el nacimiento. Que ellos eran los que le habían colaborado y demostrado mucho cariño durante el embarazo.
Pero durante esos 3 días antes de la hora señalada, María se llenó de nervios, visitaba la enfermera para su tranquilidad y hasta sufrió un desmayo.
Yavoy muy profesionalmente la atendía, pues consideraba que María se había tomado tan apecho el embarazo, que sufría de los síntomas reales como cualquier mujer que esperaba un hijo. Pensaba que hasta podía sentir los dolores del parto. Le daba pastas para evitar el vómito y para los nervios; y como todo ya era irreversible, le recomendó llevar el caso hasta las últimas consecuencias.
Si no consiguieron que María quedara preñada, si estaban dispuestas a responder por sus actos.
(Yavoy le suministró a María pastas y todos los menjurjes recomendados para que una mujer quedara embarazada, incluyendo una visita a una bruja.
Con las comidas, María le dio a Toñito pájaro macuá, corazón de azulejo, ojos de aguila real y sesos de tominejo. Maranguango y yerbas de venga venga. Lamentablemente no lo consiguieron)
La hora señalada llegó.
Siendo las 3 hora, 33 minutos, y 33 segundos del día martes 13 del mes de Julio de ese año bisiesto, María se reunió con su esposo, sus familiares y la enfermera en su casa.
Los invitó a su aposento, y se paró en la cama.
Estaba muy calmada pues Yavoy le había suministrado una pastilla tranquilizante.
Los asistentes se extrañaron y exclamaron un !oh! al unísono. Esperaban que se acostara, pues ya había dado síntomas de los dolores del parto.
María pidió un poco de silencio y dijo:

Los he invitado para desvelarles un gran secreto: ¡los he engañado!
Y antes que todo, quiero que mi Toñito sepa que lo adoro, lo amo con todas las fuerzas de mi corazón, que mi amor es un amor sin límites, que lo que he hecho es pensando en no perderlo. Que solo el amor sentido es el culpable de mis actos y mi comportamiento y, por ello, no me atrevo a pedirle perdón sino el olvido.
Y, a mi madre, mis suegros, mi hermana, y toda mi familia, que por favor me perdonen, que los quiero mucho. Y a mi Dios, que perdone a su sierva, que seguiré orando como manda mi iglesia.
Acto seguido todo parecía un show de striptis:

María se quitó el vestido y todos vieron normal su abultado vientre. Pero cuando se quitó la cobijilla mágica, ¡ahí si fue troya!
Se descubrió la bolsa canguro y todo su contenido. Las mamás empezaron a llorar, a Toñito se le desorbitaron los ojos, se fue por una botella de aguardiente, y los familiares no sabían si reír o llorar.
La enfermera se subió a la cama  y como si se tratara de una repartición de regalos navideños, empezó a sacar prendas de la bolsa canguro y a devolverlas a sus dueños.
(María tuvo la precaución de marcarlas con el nombre de su dueño) 

Esta colcha de retazos es de mi suegra, este sujetador de pechos es de mi madre, estos retazos, estos calzoncillos, este algodón, etc, etc.
Todos recuperaron sus prendas y se retiraron en silencio, unos llorando, pero sin un reproche.
La enfermera también se retiró, consideró que su trabajo fue muy profesional, que todo lo había hecho por sus hijos, pues solo María era la culpable por su inmenso amor por Toñito.
Antonio bebió aguardiente hasta embotar su mente, estaba muy asustado, se refugió en un cuarto bajo llave sin pronunciar palabra, no se consideraba engañado, solamente sorprendido por la capacidad mental de su amada esposa para representar una comedia durante 6 meses.
Y en verdad, supo que se amaban.
Pero recordaba el gran susto que se llevó, cuando por último, la enfermera sacó de la bolsa sus calzoncillos verdes.
No sabía cómo y qué peripecias hizo María para rescatarlos de casa de Rosa la peluda.
El hogar se desbarató, cada madre se llevó a su hijo para su casa. Antonio y María no se cruzaron un reproche. Amigablemente decidieron que se divorciaban.
Se repartieron los bienes, y consiguieron un abogado para los trámites legales.
Cuando el amor llega así de esa manera
Uno no tiene la culpa.
El cafetal reverdece, el maizalito florece
y la soga se revienta...
María cantaba esa canción en su casa, ya sosegada.
Visitó al sacerdote, se confesó, y cumplió con la penitencia impuesta. Constantemente oraba en el templo y comulgaba.
 
 
Toñito todo despechado, rescató la foto de la prueba del embarazo, cogió su guitarra y se fue para la cantina. Colocó la foto en una mesa, de su cartera sacó la fotografía que cargaba de María y cantó: "Me bebí tu recuerdo", una canción ranchera de despecho, de Gali Galeano:
 
 
En mi mano izquierda tomé tu retrato
y en la otra mano una copa de vino
y brindé contigo sin estar presente
y brindé contigo por tu amor ausente.


Y metí la foto dentro de mi copa
en ella tu imagen se fue disolviendo
y poquito a poco y muy lentamente
todo tu recuerdo me lo fui bebiendo.
 
Y me bebí tu recuerdo
Para que jamás vuelva a lastimarme
y quiero que sepas que aunque adolorido
hoy ni de tu nombre yo quiero acordarme.


Héctor Restrepo Martínez.

Manizales, Noviembre 13 1998
COLOMBIA
 
 
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Foto del autor Héctor Restrepo Martínez
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Descripción

AMORES ENGAÑOSOS, SUEÑOS, DESENGAÑOS. Pasion, amor

Palabras Clave: amor matrimonio niños maternidad

Categoría: Cuentos & Historias

Subcategoría: Moraleja & Fábula


Creditos: Imagen libre Google

Derechos de Autor: Héctor Restrepo Martínez


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Fairy

Héctor usted me ha maravillado con su relato, tiene una mezcla de melodías, de humor y de drama, no paré de leer hasta el final, me gustó mucho.
Saludos
Sachy
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February 13, 2011
 

alma

REALMENTE DEL PRINCIPIO AL FIN ME ATRAPO.. MARABILLOSO AMIGO HECTOR MIS FELICITACIONES Y MI AMISTAD.. TU AMIGA DEL CORAZON......ALMA. felices fiestas amigo toda la paz, el amor, y la felicidad en este año que esta por llegar para ti y los tuyos... que dios te bendiga siempre... besos....
Responder
December 16, 2010
 

agn!a

Osea hello, ni soñar con llegar a escribir como usted
y sorry por lo USTED pero mis respetos,
aunque eso del amor como que no no se.
en fin I LIKE
Responder
December 13, 2010
 

MARINO SANTANA ROSARIO

querido amigo HECTOR; su texto es un relato delicioso, que atrapa al lector entre su,tan bien lograda prosa.es una historia interesante y emotiva.
ya era tiempo de leerlo de nuevo.
un abrazo sincero.
Responder
December 13, 2010
 

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