Después de romper amarras me quedé atado a tu mundo lejano

sin poder leer de nuevo el cumpleaños de Juan Angel entre tus pechos

desolado de cuánta herrumbre tiene
                                               mi abandonada cubierta



Si los muertos se fueran de este entorno al cantar los gallos

y la rueda mortal de los días desquiciara la mente

atrapado entre las oquedades de tus suspiros sería otra vez yo



Enceguecido de besos que viven sólo del recuerdo

la estación más próxima cedería el paso sin protesta



De un lado muerden los recuerdos

del otro cuanto se tiene por perdido y reaparece



Un viaje me aguarda al centro mismo de la semilla

mientras espero la vuelta del lanchero maldecido

al muelle desvencijado



Quién estará para despedir el duelo de todos los asombros

sin que la vista atine a distinguir los asistentes

sólo la tarde gris

de un gris suave como tus besos

vendrá en la calma a conversar conmigo
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