Alma perdida.
17.01.16
Alma perdida.
Peregrino del sin sentido, recorriendo miles de kilómetros con zapatos estropeados, has bebido de la sed del desierto, te has abrigado con el frío de la Patagonia, te han deslumbrado las montañas en primavera, hiciste amigos que jamás volviste a ver, pero sientes su presencia como si estuvieran a tu lado.
Me cuentan que tocabas en las casas para pedir un pedazo de pan, muchas veces te dieron sobras, pan duro, tal vez un alimento descompuesto que por producto del hambre y el cansancio no alcanzaste a darte cuenta y lo ingeriste, para luego caer en una posta rural enfermo sin más visita que una bella enfermera que a pesar de tus 22 años le provocabas lástima.
Siempre enamorado de la belleza femenina, encontrabas en todas las mujeres algo hermoso que te obsesionaba tener, pero todas esas ilusiones no eran más que ensueños que con el pasar de los días se transformaban en el tener relaciones con una súcubo en un sueño, mientras tu cuerpo reposaba en un viejo colchón pasado a orines bajo el alero de un tren, entre vagabundos y asqueroso vino, con olor a levadura podrida.
Alma perdida, despierta a tan desgraciada vida, esto no es lo que tú quieres, despierta ya viviste de la aventura y el descuido, guía tu camino por buen fin, para terminar el paso por esta vida tranquilo y sin necesidad, tienes 31 años ya, empieza de nuevo, ya tienes olfato y experiencia para encaminar tu alma por el alba dorada y la magia será tu luz.
Es hora de la tranquilidad.
Alma perdida.
Peregrino del sin sentido, recorriendo miles de kilómetros con zapatos estropeados, has bebido de la sed del desierto, te has abrigado con el frío de la Patagonia, te han deslumbrado las montañas en primavera, hiciste amigos que jamás volviste a ver, pero sientes su presencia como si estuvieran a tu lado.
Me cuentan que tocabas en las casas para pedir un pedazo de pan, muchas veces te dieron sobras, pan duro, tal vez un alimento descompuesto que por producto del hambre y el cansancio no alcanzaste a darte cuenta y lo ingeriste, para luego caer en una posta rural enfermo sin más visita que una bella enfermera que a pesar de tus 22 años le provocabas lástima.
Siempre enamorado de la belleza femenina, encontrabas en todas las mujeres algo hermoso que te obsesionaba tener, pero todas esas ilusiones no eran más que ensueños que con el pasar de los días se transformaban en el tener relaciones con una súcubo en un sueño, mientras tu cuerpo reposaba en un viejo colchón pasado a orines bajo el alero de un tren, entre vagabundos y asqueroso vino, con olor a levadura podrida.
Alma perdida, despierta a tan desgraciada vida, esto no es lo que tú quieres, despierta ya viviste de la aventura y el descuido, guía tu camino por buen fin, para terminar el paso por esta vida tranquilo y sin necesidad, tienes 31 años ya, empieza de nuevo, ya tienes olfato y experiencia para encaminar tu alma por el alba dorada y la magia será tu luz.
Es hora de la tranquilidad.
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