No tengo más que mi furia la encierro mordiente en mis huesos talo de adentro lo poco que vivo para dejar que se sacie y disponga de la fibra brutal de ese alimento
Abono mi espíritu a la sed de los muertos para calmar la angustia de saberlos a la espera convertidos en tiempo que desecha la nada
Aspiro  a ciclos el verde del bosque que sueña mi vida habitar algún día sin ruidos de maquinas y luces que vendan ideas prescindibles
Sueño sembrar  de vuelta la matriz de las causas para aprender aborrecer la indiferencia que pulsa las cuerdas de una guitarra que lamenta servir de extravió al quebranto de los mortales
Si pudiera labrar la ola que olvido mi nombre y cubre de aliento la superficie del musgo, mirar los peces diminutos que no les importo y adquirir sabiduría para respetar los equilibrios
Cabe entrever que me evado y encierro en mundos que no existen  asqueado paso sobre el lodo mis trazos débiles aceptando que Dios me sea por guía 
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