• javier castillo esteban
raskolnikov
" vivir soñando, la vida práctica es un lío" doblev
  • País: España
 
Buenos días,       Mis gafas están torcidas, y tal efecto ofrece la imagen de mi vida, reducida a una constante caída. Inclinadas hacia la izquierda, aprecio mejor el impacto que el inicio del resbalón. Al contrario sucede si giro mi cuello a la derecha. Esta circunstancia no me aflige, pero teniendo en cuenta la única y final rampa me siento a veces removido por hallar  la línea recta, saltar los obstáculos y no arrollarlos.   Hoy de regreso a casa  he visto a mamá torcida, haciendo saltar la tortilla en la sartén, Cuando se ha desplazado sobre sus pies he dejado de ver la tortilla un segundo y al verla estamparse  contra la sartén, me he sentido  plácido y sereno.   Le interrogo sobre si mi situación es la idónea para ser feliz, si la acera interminable no estará determinada por las cuestas sin nombre que me acosan todo el tiempo. Ella me responde que “claro, es algo pasajero, y lo que te hiera ahora te hará más fuerte e importante en el futuro, donde los problemas son mas graves) Me reencuentro aliviado, aunque la inquietud continua latente.   Salgo a la calle buscando largos caminos con desenlace, agarro mi cazadora y reojo una vez más el perchero amenazantemente deforme, creador de sinuosas ramas en la cúspide, que sirven de colgador al resto de abrigos y bufandas. Me doy prisa por llegar al paso de cebra antes de que el luminoso marque el caminante rojo, deteniéndome  en el último instante ya que  los coches suben y bajan sin esperar al cruce,   Un hombre abominable con sombrero tapa su cara y el sobretodo  abultado exhibe acopio de descontrol Algo empuña  en la mano izquierda irreconocible desde la distancia., mientras el  temor me enreda. El semáforo se torna verde y el extraño se acerca a mí con paso estable. A centímetros de mi rostro, me quita con delicadeza las gafas y sin tiempo para el ocaso coloca unas nuevas patillas   Me quedo quieto y el extraño desaparece, para cuando quiero volver, la carretera se inclina hacia la derecha dejando mi  ojo izquierdo tuerto.  
las gafas
Autor: javier castillo esteban  197 Lecturas
6 DE julio de 2014     Javier revuelve su cajón en busca del pañuelo, un año más. Como cada día 6, apremiado por su madre, zurcido de su sombra, discuten ambos incansablemente hasta que la indumentaria está completa y tendida sobre la cama. Se despide con dos besos y da los buenos días al  cielo azul de julio, radiante y ajeno a 2014. Coloca su faja en la izquierda, escogiendo escrupulosamente la orientación y hace  un doble nudo que evite estar pendiente de la tela todo el tiempo. El pañuelo a la muñeca, estrangulado por otros dos nudos, agoniza esperando a las doce de la mañana cuando el cohete abra las fiestas, y ocupe un lugar privilegiado en el cuello, libre de ataduras. Las blanquísimas camisetas se fusionan con los rostros de los más madrugadores que acuden al casco viejo,  saturándolas con los números de los años que ha regalado Diario de Navarra   El  reencuentro con sus amigos se produce en un bar aledaño al jaleo, donde almuerzan huevos con txistorra, y  hablan  sin oírse  de lo que pueda acontecer la fiesta,  riendo y ensalzando al vino,  en tanto la marea nívea anega las calles.   Son las once y media y normalmente en la esquina del año anterior, una zapatería improvisada se convierte en un stand ambulante de champán a uno o dos euros, El grupo compra a razón de botella por persona, en algunos casos dos, ya que la primera estalla con solo mirarla.   En la Plaza del Castillo,  el cordón de la policía foral es el filtro de huevos y otros artefactos caseros. Ya dentro, las primeras botellas son descorchadas y vertidas íntegras sobre el pelo, lacio hasta el final del día. Minutos antes del chupinazo  la sangría hace enloquecer a un grupo de australianos, que fieles al arraigo sanferminero desgarran sus camisetas La explanada se tiñe de rojo con los pañuelos al viento en un guiso trémulo de felicidad y expectación.   La cruz roja en esta ocasión, es la encargada de prender la mecha deseando a viva voz unas felices fiestas a todos los pamplonicas.   Viva San Fermin! Gora San Fermín     La fiesta se desata durante 9 días en un aura indestructible que el Santo ha dispuesto con media sonrisa.
  Lleno mi voz de otro tiempo y soplo lentamente el presente mas drástico que nunca, brotante de vestigios reales que sinceran el buen hacer,   hoy la mañana es generosa ceñida a los seres de corazón desnudo ataviada de comisuras empinadas que agradecen su llegada   mi boca rebosa el agua teñida turbia de vivir dentro de mi cuerpo y frente al temor solo queda lo innegable la cúspide y el valle  oculto la certeza y la duda   lleno mi ser con aquellos que expiaron su pena respirando tu perfume entregando su patrimonio al arriscado olor sosteniendo la disputa por reencontrarse   entretanto mis ojos han conquistado el brillo el nacimiento del verano suspirado el verdor y la lluvia  que pasean a mi lado los lagos de paciencia que revisten la tierra   
dualidad
Autor: javier castillo esteban  178 Lecturas
Los pasos no son tan complejos y sinceros durante el entrenamiento, y el ritual se puede convertir en un manual de supervivencia con las hojas ajadas y la tinta corrida- La respiración conforma el núcleo cuyo alcance diametral requiere una buena sujeción de la culata acogiendo la fusión pecho y hombro. Por otro lado y sin desligarse de estas condiciones, la frialdad copa la marca intrínseca del cazador, irreconocible sin el talento natural.   La tarde era roja y caía como un puñal sobre la tierra húmeda del sur de Potes, Cantabria. Apunté hasta que el aire se vició de tanto soportarlo en mis pulmones, esperaba que el puntito quedase inmóvil, anulado sobre el blanco. Era preferible que el objetivo no detuviera sus movimientos antes de que vibrara la mosca negra y diminuta Solté el gatillo y la violencia del disparo desplazó mi tren superior hacia atrás, apoyé mi mano en el suelo y me incorporé oteando el estado de la presa que hacía un momento caminaba lentamente y con regularidad Sólo quedaba un cartucho que cargué a tientas, intentando no hacer ruido. El crepitar de las ramas  me silbaba detrás de la nuca  El oso se arrastraba ahora con sus únicas tres patas indemnes  emitiendo unos gemidos del demonio. Giró su cabeza 90 grados hincando su mirada parda en mi pecho desnudo, Mi corazón sobresalía sangrante por la boca, sin lugar para un nuevo bombeo, y el oso resollaba a cada zancada, descansé la escopeta encima de un trípode de madera improvisado, y el gatillo cumplió sin réplica mi última voluntad, dejando al oso tendido en el suelo con un disparo certero en la cabeza.   Al aturdimiento siguió a un sueño inevitable y profundo que no pude percibir hasta que mis ojos se entreabrieron, sabiéndome solo en la montaña, el camino de vuelta se había evaporado y no tenía comida El cielo escupió  en ese instante, los postreros reflejos de la bola dorada atisbando una muerte advenediza
cazador
Autor: javier castillo esteban  143 Lecturas
Sobre su ausencia esperas encantada Buscando el halo de sus reflejos oblicuos Desesperada por oler su rastro, y mecerte en encuentros polvorientos   Bendices sus pasos  sin réplica expositores del destello cegador Agachados, ocultos tras la niebla de disputas Que avecinan colofones terribles y sinceros   Venas dilatadas en presencia de su piel Que atraen los latidos implacables Credos esculpidos invocando el músculo rusiente de la memoria Se funden en la piel hundida disimulando el dolor Infligido por el  nombre más glorioso y deseado   Tu que conservas la calidez de los días más fríos Te atreves a contemplar la esperanzada travesía Desde caminos pedregosos y remotos Vislumbrando Los muros escarpados de la dicha   Cada vez más cerca Hacedora del plausible sino Poseedora del silencio Se halla el sol estruendoso Que has de buscar sin demora Hasta secar la última gota de tu exagerado pómulo
Problemas.. en los días más negros soportados por la velocidad con que vistes los paisajes   Que libre me siento cuando desperezo mi alma en el seno de tu traqueteo, vía dormida y silenciosa que tus curvas me han marcado más que los días pasados cuando te veía pasar y no eras mía.   Y cómo hablan de cultura con la boca tan llena como un besugo, siendo su baba la que emerge  por entre las escamas y no de sus visceras De una cabeza nutrida con las raspas que deja la sobredifusión maldita después de su pesca   En las tardes soleadas se revelan atisbos de soluciones sabrosas que no se excitan lo suficiente frente a ti y en sí las letras abordan de una manera más firme la estricta sentencia de mantenerme alejado de los hombres para penetrar de nuevo a tu falda   No se acuerdan de la tormenta escandalosa? Te prefiero a ti  incluso con los seres salvajes que desinteresadamente has colocado en este jardín Acércame la vida,  la muerte asustadiza y el pájaro cantor alegrará los semblantes olvidados. Proyéctame en tu solícito cielo azul  que rechaza las nubes exhibiendo su pecho impávido y transparente descansa tranquila que también en los inviernos más duros cuando lloras lágrimas pálidas me acuerdo de ti, fragante conquistadora Supón ahora que La tediosa calma con la que juegan mis dedos encadenan la carrera que disputa un lápiz, esforzado en figurarse horizontal y diluido  en el trayecto  que ha ido sedimentando la resina me encuentres prendado de tu aroma  
Lo más grande de esta vida son las mujeres- pensaba Javier al observar a Nuria aporrear el teclado. Era la hora del almuerzo, y sin tiempo de incorporarse avasalló a Nuria en su puesto. -         quieres tomar un café ¿ -         no tengo mucho tiempo, he quedado para comer y a las 4 cuando volvamos lo podemos echar en la máquina -         había pensado que quizá 10 minutos antes nos viéramos en la esquina, me gustaría hablarte de algo -         tan importante es..?- sonrió ella- no sé si llegaré a tiempo, hacemos una cosa, tendré el móvil a mano y si acaso te mando un mensaje , vale? -         Bien, vale   Cogió su abrigo magenta del perchero y salió corriendo   -         adios- nos vemos luego -         hasta luego!   El despacho quedó vacío con sus ganas flotando, y el pensamiento evaporado, hasta que sonó el teléfono. Asintió en varias ocasiones y pasado medio minuto , colgó y  puso una nota en el monitor de Nuria. Antes de abandonar la oficina, advirtió sus gafas arrinconadas, las cogió y escapó al bar de enfrente para comer El bocadillo vegetal era especialmente bueno en ese sitio y  mientras comía  la mirada abotargada de la camarera lo engullía a él   Miró por la ventana, pero ella no aparecía, pagó la comida y el vino y esperó en la semiterraza. La lluvia fina empezó a caer sobre los zapatos que despuntaban fuera del toldo, sospechando el plantón   A las 4 aparcó el periódico que hojeaba encima de la cuba de madera, y subió  las escaleras con un dolor terrible en el pecho .Cuando fue a abrir, la puerta se volteó repentinamente y la marabunta de cucarachas se precipitó por el pasillo, sorteando a Javier sin dejar rastro.   En el hall de la oficina, Nuria yacía en el suelo con el corazón infartado y un post-it en la mano:   Van a venir de AIPE , los del control de plagas  al mediodía les he dejado las llaves debajo del felpudo, me comentan han encontrado un nido importante de cucarachas en los cimientos del edficio, te aviso para que no te asustes si llegas antes Un beso   Javi  
infarto
Autor: javier castillo esteban  254 Lecturas
Sí algo ha aprendido Andrés es a no llorar. No cree justo ver a una madre sufrir por su pielSus  evidentes arrugas No fingen que la vida sea Fácil Sin embargo la base de su felicidad radica en el mismo bache desafortunado que se resuelve como un acicateconsidera  Andrés su situación privilegiada y ni mucho menos una maldición. Tiene  el tiempo y la fe en dios que le ha ofrecido las manos y la oportunidad de dibujar la vida. Creando paisajes sublimes a los ojos de Ana , Pedro, igor...Agota los días visitando a niños en estado terminal que  como el quedan prematuramente calvos . Y en las noches reza por volver a verlos con una sonrisa inabarcable  que le insufle las ganas de seguir convirtiendo la tierra en el reflejo del cielo. 
Cáncer
Autor: javier castillo esteban  186 Lecturas
Se encontraron  en ese mismo instante, y no distaba mucho el lugar de su ilusión.Los muebles estaban en el mismo sitio recogiendo el polvo de la memoria impregnado en las paredes. La mesita de noche cojeaba ahora de una pata y las copas eran verdes como el vidrioLa cogió de la mano y supo que nada de lo que formaba parte del pasado se traducía en su media sonrisa.Ella absorta en su mirada, quiso adivinar los años, contando las pequeñas betas sanguinolentas que crecían desde su pupila hasta refugiarse en los párpadosEl cartel del edificio fronterizo se iluminó dejando entrar una luz blanquecina en la habitación y los dos cuerpos imantados por el alboroto se echaron a la calle.Pasearon durante largo rato, dándose de bruces con un restaurante cochambroso e intimo. El camarero sirvió las cartas encuadernadas y abiertas por cada esquina  que pugnaba con la grasa que comenzaba a penetrar el papel.Una vez sentados fueron cautos de no elegir nada que recordase otro tiempo, limitados a cenarse con cumplidos mientras el vino se hacía de rogarLa madrugada se rehizo en sus secretos y las palabras puntiagudas crearon ecos sin respuesta, cruzaron la carretera y cogieron un taxi que les llevara directos a la cama, donde sus cuerpos se encargaron de cerciorarse lo mucho que se habían echado de menosAmaneció temprano, lo suficiente para ser consciente de que ella lo había abandonado, encendió un cigarro y exhaló el humo lentamente, asimilando el sueño que acababa de partir y que ahora lo azechaba de reojo.
Ilusión
Autor: javier castillo esteban  163 Lecturas
He visto a un sapo sacar su lengua alada y capturar un mosquito, su estomago entra en erupción digiriendo el conformado bocado . y gira los ojos acechando  mi mano que  se posa autónoma en el agua para servirla de base   La charca luce espléndida en su retiro primaveral, acogiendo a los obstinados visitantes en un mediodía  sordo, donde los juncos palmean la calma que se inmola en el follaje   El ruido ha cesado y los pájaros dormitan el almuerzo en las copas de los árboles, imperando sobre la naturaleza  . Sigo tumbado de espaldas a la tierra contemplando como el mundo se hace asfixiantemente pequeño y cierro mis parpados para no tener miedo gastando media tarde mientras se retuercen las nubes  que aminoran la marcha, abarrotando el cielo cobalto  de una blancura que recuerda a verano. En mi alma, aun despierta, la tristeza  respira profundamente  y late por nuestro reencuentro vespertino.   A Las siete de la tarde amanezco por segunda vez y emprendo el camino a casa , subiendo y bajando los continuos promontorios que  atildan la falda del valle. El sol  fusiona su  cuerpo detrás de las montañas destiñendo la vida, y la noche se acerca. La  puerta  me espera en el mismo lugar de siempre con su falsa madera, demostrando su inerte estado.  Acuciado por un hambre bien conocido, preparo dos carpas con jamón degustando el crepitante contacto de las escamas sobre el aceite hirviendo . y dispongo la mesa con un viejo mantel de cuadros rojos y blancos separando las dos copas llenas hasta la mitad de zumo rojo El baile de cubiertos secunda el ritual hincando una y otra vez su filo contra los peces Mi cuchillo culmina la cena crujiendo la manzana, convirtiéndose súbitamente en el último eco del día Más tarde dan las doce y  el aullido del silencio reverbera en la habitación en un reclamo insoportable por embarullarme en los sueños que no despiertan.
soledad
Autor: javier castillo esteban  174 Lecturas
Demasiado tiempo encerrado en estas calles sin nombre, En este desierto interminable de ilusiones veladas y malos pensamientos Con el mentón caliente de las heces que flotan hasta la superficie y lo embarra todo con su hedor, pisando llano He dedicado mi vida a recopilar recuerdos desvanecidos sin hallar la manera de cubrir tan hondo vacío y Ya no se si caminan hombres con cuatro ruedas o es el giro de mi errabunda mirada lo que muta con la alucinación Te he buscado en días secos y lluviosos desenredando las cortinas de la noche, sometido a la hipnosis de la luna real y majestuosa que me contempla rebosante de la bondad secuestrada el episodio regresa como en mas de una ocasión serpenteante, cuando la soga a mi cuello no era tan mordaz y sentado recorría la englanada alegria que llenaban mis horas, arrastrado, inmaculado de la vida que quedaba por vivir, necio sabelotodo de la mancha incipiente que en mi pecho se ha fraguado  irremisiblemente. TRANGO 
Detrás de aquel mago de pacotilla se escondía un hombre horrible, o por lo menos eso me parecía. Se jactaba de no practicar la magia obligados a creer en el  conocimiento como venta de sus Barajas. Sí nos agenciábamos una de ellas al módico precio de 10 chapas, seriamos los mayores ilusionistas. Me sonó ridículamente pobre, un hombre sin convicción en la  virtud vendia sus productos al mejor postor.  Abandone mi parada y en el siguiente paso dos puestos de chorizos enfrentados en nula disposición de venta se miraban de vez en cuando y se sonreían bajando en ese mismo instante las Pupilas al móvil.  El último establecimiento lo regentaba un gordo sin corazón que vendía cuchillos con un micrófono en la boca y asentia igual que el reloj de cuerda las cuestiones de potenciales compradores con tal de no ser turbado de manera innecesaria- explicación concisa y atiende bien porque lo demás será patraña _rDesencantado con la visita, pensé que no difería gran cosa el mercadillo del centro comercial, por lo que salí rápidamente del tumulto con la idea de comprarme unos pantalones Justo antes de entrar oí un fuerte golpe proveniente del contenedor próximo a la entrada. me acerqué  despacio mientras el traqueteo se hacía constante y abrí  subitemte la tapa. Un espejo en el fondo mostraba el cielo azul y las nubes rizadas obviando mi silueta .En su lugar los ojos del mago  se morían de la risa 
ISLA     Una gota pendía del techo de bambú aspirando a caer en el centro de la frente, pero en el último aliento, desligandose ya de la madera, aparté mecánicamente la cabeza y se estrello contra el suelo Estaba Acostumbrado al azul radiante que bronceaba la isla, la jaqueca  sin embargo se había instaurado permanentemente en mi cabeza merced a los constantes golpes de calor   Era tarde y el horizonte cobrizo se mostraba como un planeta invasor a través de la prisión , deshaciendo su ardor en el océano.  Los sonidos de la noche surgían entonces de la exuberante maleza mientras la marea cesaba su actividad y el agua muerta  evocaba un gigantesco pantano preñado de vida escondida. Me arrebuje en mi camisa hecha jirones buscando la postura más cómoda para dormir ,posando la cabeza encima de unas mullidas hojas de coco. El cielo terminó por cubrir de negro todos sus  resquicios y quedé completamente solo.   A la mañana siguiente me desperté exhausto, como si la pesadilla se hubiera encargado de  apalearme enredando mi mentes  su  viscosa ficción. Se sucedían eternas las horas de mi reclusión en el palafito, y aunque desconocía la fecha exacta , los “hombres de los huesos” se dejaban ver el mediodia, cuando el sol alcanzaba el cenit, para demostrarme que la tierra seguía orbitando. Me acercaban un plato de pescado fresco y espinoso que tragaba con fruición Tenían la piel cubierta de hojas selváticas  y la mandíbula encajada por una máscara ósea de jabalí, y hablaban entre ellos un idioma ininteligible  Debajo de mis pies un cerco de agua más densa conformaba el hogar de dos tiburones que circundaban el edificio sin descanso, cumpliendo las estrictas órdenes de sus benefactores  Las primeras fases del día transcurrieron idénticas a  las anteriores y únicamente la visita de los mosquitos fue un acontecimiento celebrado por su disparidad, el resto de la mañana lo dediqué a contemplar el casco hundido de nuestra embarcación     Calculo que serían las dos de la tarde cuando el viento comenzó a cimbrear las palmeras más cercanas doblegando sus ramas, que lamían ya la orilla. En ese momento, un nutrido grupo de “hombres” salieron despavoridos, adentrando sus pateras en el agua. Miré confundido hacia la selva vacilante de resolver el motivo de su huida, pero la atmósfera henchida de humedad se fragmentó ante mis ojos, anegando la playa de calima.  El sudor me caía a chorros cuando adivine el silencio imperante en la isla . La niebla se disipo y  me halle  lentamente rodeado de nada    
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Silencio
Autor: javier castillo esteban  184 Lecturas
Tanto te gustan mis indecisos renglones si ni siquiera al borde de tu falda estánNi facultados para describir los claros de tu piel desnuda.. Tanto ansías visitar la consecuencia de mis escarceos mentales  ángel dorado...?Que derramas la pintura de los dioses en tus ojos ahogados...Proclamando calles desteñidas y paraísos inevitablemente mates Recabando pistas de muelles escoltados por esa luz tan redonda y sola vagas buscando la verdad que te alivie por finY te devuelva al mar en compañía de almas escamosas Oh! y donde estaré yo a la hora de tu oda sin consueloCiego gracias a tu halago sincero ,Fantaseo meciendote a salvo de rescoldos sobre una tierra yerma, empuñando una brizna de vida verde que refulja a cada lado y sea el espejo del sol, de un nacimiento, del germen de nuestro encuentro sufragado con el olor de 100 años sin tu amor.
Eres mi mayor y más deliciosa perversión  para ti: M.V reina del verso 
Frase
Autor: javier castillo esteban  157 Lecturas
Recuerdo una gran pupila que de derecha a izquierda se movía frenéticamente sin perder pista de mis movimientos. Quise desandar mi paso, era tarde y el ruido escandaloso de cristales me detuvo, saturando el rellano con mi respiración La pupila había desaparecido y la mirilla se presentaba ahora blanca. Giré la cabeza , atenazado, escudriñando palmo a palmo  sendas escaleras que envolvían su camino hacia un abismo azul oscuro. La pupila se mostró una vez más, sospechosamente tranquila, y mis pestañas comenzaron a crepitar. Me eché hacia atrás, posándome sobre el pasamanos, mientras una espiral eléctrica  venía por mi escupiendo chispas en sus extremos  La luz se apagó y quedé a oscuras, escuchando el reventón de las arterias forzosamente dilatadas, irisado por la ruleta verbenera que como un aspersor de sangre regaba las paredes de mi cuerpo. En mi intento por escarpar, tropecé y caí rodando al primer descansillo donde aquel fuego albino deshizo mi llanto retorciéndome de dolor hasta perder el conocimiento, Cuando desperté, María preocupada me condujo a su casa y cogió el teléfono dispuesta a llamar a un médico. Las imágenes distorsionaban el contorno del salón tornándolo diminuto, con un leve empujón me sentó en el sofá . Incapaz de reaccionar, y consumido por un demoledor cansancio, cerré los ojos para descansar   Su silueta gris se esmeraba  por ser discreta y cuidarse de no ser escuchada, pero en mi sueño fingido desmenucé los susurros. -No sé qué le ha pasado doctor, habíamos quedado para cenar y después de. Media hora escuché un golpe en el pasillo, estaba hablando solo y decía algo sobre un ojo. (silencio) Me desabroché el primer botón de la camisa y en forma de rayo una herida todavía rusiente cruzaba mi pecho. Cuando levanté la cabeza una enorme y vieja ruleta giraba violentamente sus aspas, y María con el teléfono en la mano reía a carcajadas.
VISIONES
Autor: javier castillo esteban  198 Lecturas
Nos veíamos al mediodía para no levantar sospechas, a la mis hora, cuando las cigarras también dormían. Ella se escondía detrás de la columna blanca que sujetaba la techumbre de aquel café de malas miradas y derrochadora displicencia. A las 15.05  entré , saludando tímidamente a la vieja  propietaria . -qué va ser!? - un cortado con hielos gracias,¿ tiene azúcar¿ - cógelo tu mismo- tendiéndome un cenicero de cristal  Me giré con la taza ardiendo y reparé en ella , arrinconada debajo de su pelo negro, me guió hasta la mesa con una sonrisa orbital, levantando las cejas y retorciéndose en la suavidad de su piel. -hola- dije con la voz partida - hola… Su voz candorosa me derretía el alma, lava encharcada de cada palabra que  conseguía enmarcar con dificultad Por ultima vez, me decidí y antes de sentarme le di un beso al que ella respondió furtivamente en pos de mi tranquilidad -Ya era hora… Mis labios enyesados flotaban sobre la ceniza del fogonazo y con un gesto inocente correspondí Media hora de palique fue suficiente para desbordar mi paciencia, deseoso por escapar de ese inhóspito lugar y alcanzar los muros grises de la plaza, invisible a todo examen. Emancipar violentamente el frenesí surcando su pecho y agotando el ultimo depósito de saliva.  te deseo- grité dentro de su boca mientras nos devorábamos , y ella balbuceaba su amor desnudando a jirones mi interior, erizándome la piel  y colmando el instante con una terrible erección contra su falda La noche se encargó de nosotros regalándonos su habitación engalanada de negro y de luces, de llantos y voces que desgarraban nuestro cuerpo, fustigándolo hasta quedar exangue.
voluptuoso
Autor: javier castillo esteban  205 Lecturas
OSASUNA   La primera vez que pisé el Sadar tenía apenas 10 años ,  mi padre me cogía de la mano para cruzar la carretera. Era un partido de copa del rey  contra el Sevilla , y los gritos provenían de las fauces del estadio retumbando en mis oidos como una marcha militar. Dimos el ticket a un tio con una txapela roja y buscamos la localidad apremiados por llegar antes del inicio. . La peña Indar Gorri , que se situaba en el graderío sur, esgrimía una visible pancarta bicolor, haciendo dedicada mención al Logroñes , a sus aficionados  y madres. Siendo un crío, no captaría la procacidad de su mensaje hasta pasados unos años cuando entendiese de qué versaba eso de los colores.   A las 9  rodó el balón y no retiré mis pupilas del juego. Otrora mi camiseta, que había sido blaugrana merced la influencia  de mi hermano, sabida referencia desde mi niñez, se diluía como el copo un nieve fundiéndose con las riberas del río serpenteante que daba nombre al estadio, descubriendo una tierra ardiente debajo de unas Niké, talla 41 Transcurrida la primera parte me hallaba sentado sobre el frío bloque de hormigón con un gorro de lana de colores similares,  observando con una admiración inusitada a once jugadores de camiseta roja y pantalón azul que jugaban torpemente el balón, a trompicones, creando un notable contraste con su ilusión y el brío, con la casta de chavales valientes que sabían lloran aquello que les era suyo.   Delante de nosotros  una familia, donde el  padre reía los improperios escupidos  por su hijo y una madre enfurruñada soportando estoicamente el panorama, y yo escandalizado con la gracia con la que tomaba el padre el asunto, volví la vista a la hierba   y  supe que a mi pesar o fotuna repetiría ese gesto del que nunca estaré orgulloso, pero que mil veces ha brotado  como sanguijuela que tiene entre sus patas una porción, la más profunda y viscosa de mi ser, que conoce mis horarios, el sufrimiento, y el sueño de la pasión que huele a  juventud y nos recuerda vivos sintiendo la camiseta pegada a la piel, asociada a las tardes más felices de mi vida   La música es mas triste y melancólica ahora que tus valores son tan bajos como tu ánimo OSASUNA, no obstante el fútbol es el reflejo de nuestro camino, de búsqueda ,de lucha y anhelos,  de no  vencerte , de integridad, y con la misma firmeza dignificar a tus rivales y también de segundas oportunidades…   Por ello y porque deseo que me representes como antaño, al margen y por encima de victorias o derrotas, estaré ahí una tarde más, fiel como un perro, guardando la espada reluciente que espera a su venerado poseedor.
  Qué puedo decirte que mis versos ya no sepan pues te han oido tantas veces que mi mente ya no sufre , y gasta su tiempo diseminando el amor que ocupa mi pecho   desraizando cada quiebro de mi aullido he desbaratado el silencio removiendo la tierra han germinado los besos y en este fecundo jardín la exuberancia de las rosas hacen coros     qué puedo decirte después de 25 años si la mañana no es mañana sin tu voz y el rostro más serio se asocia con mi rostro cuando  los días más extraños separan de mi  tu abrazo eterno y rollizo     deambulo por  este terruño evocando los momentos más dichosos y tú, antojadiza, te apoderas de todos sirviendo una historia diferente haciéndote valer con una sonrisa inefable desterrando el dolor con solo mirarme     Qué puedo decirte en este día madre mía, si engrilletado estoy a tu amor dime, qué puedo decirte ahora Si  mi camino es quererte con locura
Qué haces mirando al frente osada fundadora del horizonte escarbando en tus delirios de refulgentes líneas Escondida amiga Que yerras nuestra guía Y conspiras acerca de ti Sobre si no alcanzas fin Compuesta de jugo tu verdor explosionas ornando la falda de lagrimas mojadas Alterada por la música de tus versos En tu fondo desconsolada Por los s años del olvido La corteza queda retenida Por estrellas que guardan Corales tan distantes Sirena errante Faro maldito Con tu penetrante trago Cual vórtice se lleva La savia  de una vida Junto a un sol renombrado Queda sumergido El despido de tus reflejos Piélago perdido
mar
Autor: javier castillo esteban  169 Lecturas
  Dentro del salón la ventana está rota y su cuerpo cristalino esparcido como la tierra, infinitamente removida. El claro de mayo  penetra y Su brillo choca contra las paredes formando punzantes  rayos  que alcanzan todos los objetos La calma exhibe los escombros de sombras interminables que lindan el episodio Sentado sobre la fría mañana, contempla los ribetes nacarados del sol y bate sus recuerdos en un ingrato esfuerzo por retener la vida En su mente el ermitaño acoge una sucesión de colores en fila que visten las alfombras indias de cuadrados y rombos entreverados, resaltando el contraste del lugar  bajo una luz  eternamente pálida Lucia, con una bandeja dorada en su mano izquierda, camina  descalza  y apremia su paso epicúreo, abordando el suelo de terciopelo donde sus pies olvidan los resquicios del invierno.  La taza exhala su aroma  denso que empaña los cristales de té, y aíslan la habitación de puñales advenedizos. El  hombre y su bastón que no ven más que negro lo imaginan diferente cada día. Después de escuchar los diálogos del silencio, su dedo recorre el espacio invisible trazando cuidadosamente el contorno , saturándolo de color .y con espacio suficiente para el simulacro 
el ciego
Autor: javier castillo esteban  178 Lecturas
La noche y la mañana Que no tienen guia Y se encuentran En cielos desnudos Me hallan desierto Frente a mi mismo Sin nubes que ahoguen Ni barreras naturales Me siento yo Y también me siento discretamente tu
los dias
Autor: javier castillo esteban  155 Lecturas
Decenas de órbitas negras observaban el manto invisible de Sara. La reunión había transcurrido como todas, transformando la saleta en un lugar irrespirable donde las  voces  impronunciadas reverberaban intensamente, -La guardia civil sigue buscando el cuerpo- susurraba  Ander al grupo más cercano Los padres desolados descansaban en dos sillas situadas junto al hall, concedidos a  las lágrimas y al pésame de los congregados, -         Marga ofrecía un falso padecimiento. -         -Gracias-  casi al mismo tiempo los progenitores de la víctima En la reunión , varios desconocidos con gabardinas  comentaban el siguiente paso Marco, el hermano, arrebujado en una de las esquinas de la sala pensaba en Nuria, el amor obstinado y atrapado en la pantalla de su móvil,   Un golpe seco acalló la incipiente algarabía y las miradas se clavaron en la cancela que se abría lentamente acompasada por chirrido de los rieles oxidados. Sara se incorporó desde el suelo tambaleándose con la piel arañada y articulando torpes pasos hacia la cristalera ,. Sus piernas sin vida vencieron de nuevo, quedando de rodillas frente a la masa y su rostro se apagó, Las sombras se arremolinaron alrededor de Sara, que yacía sin vida En ese momento,   su cuerpo comenzó  a convulsionar , y  los vómitos se sucedieron Mientras la sangre camuflaba la maraña del pelaje animal.   Marco advirtió en ese momento cómo los hombres de la gabardina salían apresurados entre la confusión , y la puerta del velatorio quedaba entreabierta.  En el interior del féretro un gato se desperezaba
funeral
Autor: javier castillo esteban  157 Lecturas
Inundación     S. enciende la luz antes de dormir para no tener miedo y su madre la apaga en su inconsciencia A menudo despierta en mitad de la noche y contempla los adhesivos fluorescentes pegadas en el techo y las paredes. Predominan las estrellas de mar y las sirenas en una amalgama submarina, Cuando el sueño retrasa su llegada se impacienta bajo la frazada mientras Su mente embarca en la goleta  atracada más cercana y surca la noche donde los faros despiden la salida del puerto    nubes negras y rizadas detienen la marcha en alta mar en tanto las sirenas se enganchan a la hélice escoltando el destino que resta.  Las estrellas se elevan mojadas precipitando sus gotitas sobre la frente de S. y se estampan en la negrura, que ofrece incondicional Lucero. S. Escucha crujir la cubierta y descubre una grieta por la que penetra el agua ,la base se inclina apuntando a la oscuridad y cae atrapada por el denso líquido. S. Intenta aferrarse a la madera, pero el pielago tira de ella con fuerza, desvaneciendose sus gritos con la boca llena de sal.   S. Despierta ante la llamada desesperada de su madre, que rema como una posesa contra la resaca Absorta sobre la cama s. Atisba el puerto a lo lejos.    
Inundacion
Autor: javier castillo esteban  175 Lecturas
No hay nada mas conmovedor que  la sonrisa del niño,  la belleza se dibuja desde las comisuras hasta el centro de la carne, su inocencia plasmada vigorosa, invencible. Y en ese instante no deseas nada más, solo volver No es necesario estar alerta, pues el ritmo no cesa  y  el alma se llena poco a poco de carantoñas fosiles. Un segundo después desnudo penetras en la infancia en los años felices y recreas un balón y una excavadora de juguete, cuando únicamente aceptabas sonrisas por respuestas y los rostros adustos eran condenados y convertidos. Entonces consciente de tu niñez, con  la piel más blanda , adviertes la ilusión como una feroz enfermedad se apropia de tu sangre, vislumbrando la verdad . Ésta se muestra marchita y crees reconocer  al tiempo detrás de esas arrugas , reo de  excesivas traslaciones sin paladear la compañía de sus hijos incólumes. Expatriado del  candor e infinitamente lejos de nuestro yo, no es más que un viejo decrépito que ha huido de esos días primeros buscando madurar el fruto que no está preparado mas que para caer reflexiones  con finales entreverados y otros sinremedios son extractos carentes en la vida adulta que se ha prendado de la rapidez, olvidando la sonrisa en algún recóndito lugar, creciendo tan rápido que sus hojas señalan el suelo y no el cielo  Nazcamos diminutos para morir pequeños  en la bondad de nuestro germen, arrullados por una brizna de la vida 
tiempo
Autor: javier castillo esteban  197 Lecturas
Yo estaba temblando y tu no menos que yo. Algo tenía que surgir de tu boca pero el camino quedaba obstruido por la timidez, yo no tenía intención de decir nada  contemple gozoso el simpático sufrimiento por escupir las palabras, inventando excusas a lo inevitable, haciendo ver que nuestra forma de actuar estando juntos no coincidía exactamente con los cánones de una amistad, que sentimientos intrusos habían abordado nuestro cerco Por supuesto yo llevaba detrás de ti mucho tiempo atrás, pero quizá mis acercamientos y conatos de emprender algo se difuminaron el verano que me dijiste que preferías que las cosas siguieran como estaban   Al final , y  compadeciéndome del mal trago, te tendí mi mano lo suficiente para enhebrar el hilo de tu real intención y así, conectados comenzar la marcha,   hoy vuelve a ser 22 de abril y pienso:   Dos años ya. Dos años en los que el viento ha soplado con fuerza unas veces , las otras más despacio, pero ha seguido soplando y eso es lo importante. Tiempo en el que nuestros corazones han tomado cita conociendo cada arista fusionando la viscosidad de sus paredes. Saboreando y padeciendo la sustancia de su masa Espacio de Quehaceres matutinos , y nuestro amor que no ha cesado de trabajar , reclamando lo que es suyo, visitando la lluvia que coincide siempre en este día Labrando  hasta encontrar cavidades que llenar con su miel, callado e intimo   Despierto y la mañana pesada se yergue diferente porque tu estas cerca de mi, y noto tu hálito y siento como mis labios se desperezan colmados de arrebato y ternura de creciente locura, De  anhelos y sangre que duerme en las llamas de nuestros encuentros Agudos y vividos. Eternos mártires que saben su destino   Tormentas provocan mares , para servir al silencio que todo lo cubre con su fino manto, jugando al escondite con la calma, llana y suave  libre de su verdor opaco, de la espuma, donde refulge el brillo metálico de un pez chapoteando de alegría, regocijándose en  tus ojos alados   Entonces elevo mi ser, envuelto en la luz que marca la ruta y descubro tu cuerpo desnudo que me conduce al portillo de las nubes, y cogiéndote la mano escribo en lo invisible, en la inmensa blancura  la mancha de nuestro paso
    He regresado de Asturias hace dos días, y el gusano de la ciudad ya ronda debajo de mi piel abultando su silueta, las vueltas son repulsivas y nunca he pensado en energías renovadas. Simplemente el final de un sueño plácido que disimula su halo para no entender las vacaciones equivocadamente  Han sido unos días magníficos y durante mi ausencia en el papel varias noticias de especial relevancia que no me dejan indiferente. No le faltaba  razón  a Úrsula Iguarán cuando gritaba a la vida que la casa de los buendia era una casa de locos, símil probable de Marquez  sobre este mundo. Una grieta en la aparente calma y la vulgar esperara, que de tan honda se cierra en la superficie haciéndose verdaderamente  sangrante en su interior  Lo llaman Gabo por cierto, supongo que la gente más cercana a él, yo sin embargo lo prefiero Gabriel, pronunciando cada una de sus letras, esgrimiendo el poderío de su bíblica entonación. Hasta  las verdes montañas y el agua pura penetran  las notas de su colosal obra y me estremezco evocando  los interminables días con el sol de metal hostigando a un náufrago o el fatal destino  de un hombre sosteniendo sus propios órganos, aun con fuerzas para caminar  Así, mi mente merodeaba engullendo kilómetros por abruptos pueblos que retuercen carreteras apremiando su origen, disponiendo el horizonte frente a calas de aguas claras y falsos espigones Atrapado por las redes de pesca que cede la naturaleza, flotando en compañía de los peces entre boyas y mareas Exquisita sidra la que nos escancia la literatura regando una estancia  abigarrada pero sabrosa Los días han pasado gracias a Dios en pos de preservar lo efímero , y no evaporarse la sustancia importante, la que está en el fondo sedimentada aglutinando estaciones En todo ello mi pequeña reflexión entendiendo globalmente  el carpe diem, inseparables  el claro y la noche y resolviendo la  fusión de los días que mueren antes de nacer  y los que , por otro lado, siguen otro sendero, y embelesan , sustentando  su gracia en  el aire que insuflan,  meciéndonos en su apacible vaivén, 
Cuan  tenues los senderos que transitas vacilantes por el destino procurado Costeando la mañana En tu eterno abismo dorado Y Aun deshecho  con la verdad de sus manos Pretenden enredarse en tus remiendos, espíritu olvidado? y si hacen un pacto sus ganas con la sangre de tus versos? te invito a pisar la tierra roja para terminar de removerlos o es que una reina con un pordiosero del linaje tiene miedo? No osarán siendo vírgen, idearte inmaculado ¿ Porque ni tus pensamientos más limpidos pudieran Estar libres de ningún vicio Ni la  mirada obstinada, de presenciar infinitos Vivos descapitados Que no poseen ni un centavo   Sin saber no quedes pues el fallo no retorna compasivo Y la justicia anodina en estos lares Mas propia del cielo Que de esta celda sin espejos Se apropiara algun dia de tu cuerpo Cuando yazca deshabitado. proclamando el silencio
A UN PRESO
Autor: javier castillo esteban  194 Lecturas
El viento helado me sorprendió arropado por las finas sábanas Con los ojos por encima siguiendo su aleteo la vi pasar sin hacer ruido Era la muerte Y en vez de combatirla en duelo sin armas Con el pecho como escudo ,pronuncie mi último deseoPara queCuando me ocupase la nada  y el cielo quisiera saberme despierto  ni mi silencio hallase sólo la piel tan despoblada como al nacer Preservando el eco de una desnudez resplandeciente ,remontandose  al primer día , A la súbita creación  de nuestros besos mojados Al barrunto de la vida Declamada En renglones tortuosos y donde los caminos Son guijarros y una presaEmulsiona agridulces sinfonías fracturando la corriente 
Muerte
Autor: javier castillo esteban  155 Lecturas
    Te posan Y ocupas tu sitio en la mesita de día Absorbiendo el sol Legando tu compañía De cristal y barro tus huesos, de vacío el estómago que de  hondas fragancias se alimenta masticando espinas y tallos tiesos   Te posan Y ocupas tu sitio en el ocaso relevando el aire marchito con una nueva inquilina que de dicha y  reposo se impregnan  tus paredes sin memoria  vadeando azules fantasías     Te posan y ocupas tu sitio en la mesita de noche ocultando los brotes rebasan tus diques y cimbrean las ramas evocando la muerte sometidas a la eterna negrura planean en silencio  carentes de prisa los pétalos perdidos lejos de tu vida
-Qué calor tan horrible!- voceó el oso frente al zoológico. Su pelaje  lacio y deshabituado al clima de Barcelona, se caía a mechones Regresaba a su segunda residencia tras varios años con la esperanza de encontrar allí a Rosario, su cuidadora. dejando atrás Canadá, y sus abruptos estanques helados, debajo  de los cuales buceaba el menú del día   La recepción  se encontraba desierta, así que aprovechó el oso para sortear el torno, levantando primero una pata y luego la otra, concentrado en no caer de bruces. Avanzó pocos metros jadeante, y se tendió sobre el banco más cercano haciéndolo crujir, El ejercicio, con el que no tenía cita, y la fatiga del vuelo dieron paso a una profunda somnolencia que culminó en la cerrazón de sus peludos párpados   Cuando despertó, su corazón salió arrojado con violencia ante la impresión que le produjo la imagen. El caimán que observaba fijamente el sueño del oso, dio un respingo y cayó sobre sus escamas, echando a rodar su gorra blanca. Visiblemente cabreado se incorporó rápidamente y pidió explicaciones al oso, arguyendo que no había comprado su ticket. El oso desconcertado pagó el ticket y advirtió un cartel con el mapa del zoológico. Pero  no hallaba el sector de sus congéneres los nombres de los sectores habían cambiado e incluso los espectáculos eran otros, Preguntó al caimán por las cuevas, en el tiempo que el reptil blandió sus ojos a la altura de la panza del oso y con gesto altivo giró la cabeza dirección al  norte siguiendo el puente que cruzaba la extensión de  pinos En mitad de la caminata los vítores surgieron de la espesura y un humillo denso con aroma a tierra seca ,se elevaba esbozando figuras casi transparentes sobre el  cielo inmaculado La barahúnda removió las tripas del oso en la mixtura de emociones, quien a pesar del miedo, alojó tímidamente la cabeza en el bosque conducido por la estela de humo. A medida que la vegetación mermaba se podía vislumbrar el exterior marcando el final del sendero, Varias ramas llenas de savia separaban su hocico de la enorme explanada, y desde su escondite podía ver un nutrido grupo de avestruces que hablaban entre ellas, intercambiando frases indescifrables - los animales han tomado el zoológico- pensó Sobre sus  rasuradas cabezas, pendidas de una polea, tres guardianes que el oso reconoció enseguida; la flameante hoguera extendía el esplendor y Rosario  amordazada, en medio de los dos hombres presos, sacudía su cuerpo con violencia, pretendiendo inútilmente propulsar el balanceo. El oso, desesperado y  con una rabia incontenible, irrumpió con la intención de liberar a los humanos, ignorante de su plan, sin saber que su piel había sido tan codiciada durante su ausencia, se hundió en una zanja camuflada, desapareciendo su sombra, los animales volvieron a sus fosas .y La recepción y las tiendas de souvenirs retomaron la actividad.
Dos enormes ojos verdes me escudriñaban desde la distancia, cautivos de mi vientre terso y lechosoPrimero fue solo un gesto de incredulidad, luego, el espanto se apoderó de cada uno de sus poros Incapaz de evidenciar mi aspecto humano, urgía buscar refugio.La escoba me perseguía a lo ancho del garaje, afanosa por asestarme un zurriagazo. Quise gritar, pero mi voz, inaudible para mamá, se quebró antes de partir.Por suerte, unos cuantos leños apilados en la esquina, me brindaron la última esperanza, despedacé la corteza de uno de estos y escribí:Soy Laura, la lagartija
Te anhelo en la noche Reseca de las aguas Queriendo despertar Los Cirros en tu pelo   te siento sin la lluvia y  Rios de paciencia Desbordan  ya estos lindes Ribeteando tus piernas De líquidos extraños   Te anhelo por tu risa Perentorio efecto Que mi piel necesita desahuciar la tristeza Quedar vacío Relevando mi sangre Por tu denso licor azafranado   Te anhelo donde el viento escucha mis secretos Y eleva el pensamiento Volviéndolo tan espigado Como nuestras ganas que aguardan inquietas La sal de nuestros besos   Te anhelo trastornado Agotando la espera Que vence cuando  El frío Comprime mis delirios Despertando a la razón de opacas ilusiones   Te anhelo al alba Para que el momento no ulcere afrentas casi abiertas y en nuestras manos resida El tiempo que nos queda
anhelo
Autor: javier castillo esteban  173 Lecturas
    Los humos inundan el ladrillo y no distingues si son las ansias por crecer o desertar del pasado lo que te ha mecido hasta la orilla. Tu nombre está en una lista de personas que fluctúan sin respiro y no eres ni más ni menos, sino algo indiferente, un pellizco entre manoseos que no entiende de clasificaciones. Despegas cuidadosamente los párpados e inhalas  tu propio ser concebido entre otros dos números.  consecuencia del gargajo expulsado sobre tu pelo liso  y castaño ,que se derrama como la savia del árbol nacido en praderas solitarias, de astillas levantadas por el ventarrón y piel desnuda al pájaro famélico.   Hechizado por la gran chimenea sumerges la cabeza hasta el fondo, quedando tu piel ennegrecida por la inefable bruma oscura. Después de paladear la ciudad grande, huyes cabalgando sobre tu propia lástima y alcanzas el cementerio de muchachos de gloria, y ni su halo permanece vivo, solo retales se yerguen contaminados en donde encuentras guarida. Descansas el infortunio encima de la montura mientras el jamelgo tensa sus patas con el peso de piedras que asoman en la saca   El primer residente te visita con una sonrisa, y atento escucha el relato que ahora brinca de tus entrañas mostrando su vestido de arlequín, pero la suerte no ha cambiado. Imbuido por la familiaridad de su rostro correspondes atendiendo con estupor  la historia que sigue a la tuya ahora de las fauces del aldeano   de repente no encuentras le semejanza con el viejo decrépito y lo abandonas en su soliloquio ,apremiado por la rabia, montas de nuevo sobre el lomo del animal. Pero ya no es un caballo sino un lobo, y su piel erizada contagia a la tuya  Haciéndote olvidar los ignotos caminos que te llevaron a ese lugar,   Sin embargo  tu espalda no está desmemoriada y pronto, con certeza, reincide en las respuestas a cuestiones de innumerables noches con vela y sin lumbre, esclareciendo  la negritud y atrayéndote a su pórtico  
Hola MiguelAyer remataste con un hilo muy grueso la etapa universitaria. Se que estas ya cansado de tanto libro y trabajo. Pero el esfuerzo solo lo podrás valorar con perspectiva, y transcurrido el tiempo oportuno, te halles satisfecho contigo y con lo que haces y quizá hilvanes las razones que te llevaron a adentrarte en esta empresa, confiriendole un sincero sentido.Mi regalo de graduación no va a ser nada material,Te voy a regalar algo más intenso y profundo, como son las palabras, porque considero que son la mayor  herencia que hemos recibido, porque con ellas tocamos algo dentro de los hombres. Para mi escribir ha sido una forma de  Resucitar, y ser libre. Este "poema"es tuyo:Asomas tu cabeza rubicunda al margen del grupo, esgrimiendo tu escucha sin ser paso en falacias y reproches , la inocencia fija el rumbo al equilibrio, ignorante ser de la mezquindad que circunda esta tierra.Baston que apoya apremiantes confidencias y lágrimas anhelantes de descanso en mullidas telasdispuesto cada noche a enloquecer con incontables tragos, nos haces reír sin mesura ocupándonos exclusivamente de saborear nuestra amistad sellada en momentos plenamente lúcidos. Que grato es dar fe  en la intimidad de esta relación que perdura cuando otras han quedado marchitas  e inacabadas y pese a no vernos conservar la certidumbre de tenernos.Felicidades Miguel.Tu amigoJavi
Escapé de la literatura unas horas para quedar con Marta, hacía mucho que no la veía y me invitó a cenar a un restaurante vietnamita. La comida era la misma que pedía a domicilio a los chinos de abajo aunque el local estaba decorado con más gusto y tenía un dragón vigilante que iluminaba sus ojos La conversación era fluida Y mantenía los platos calientes,  que por otro lado, no diferían gran cosa unos de otros, la soja como elemento común e indispensable y carnes y verduras. Bebimos agua Noté el nerviosismo incipiente en sus labios, igual que sus manos merodeaban inquietas los cubiertos sobre la mesa  como si deseara contarme algo , y antes de abordar el postre espetó. -          Quiero proponerte algo , pero aquí y en confianza -          Tú dirás, yo ya sabes… -          Bueno, resulta que el otro día a mis amigas y a mi se nos ocurrió hacer una fiesta , en la que vayan chicos solteros ,.. bueno solteros y gente maja ya me entiendes.. -          ¿ gente maja? A que te refieres -          Gente decente, quiero decir personas parecidas a nosotros , ligadas un poco a la iglesia al margen de que sean practicantes o no -          Yo doy el perfil? si claro! A eso me refiero, tú eres un buen ejemplo, no comulgas pero eres un tio simpático, y en cierta medida afín Pedro sonriente- bueno sí, me refería si era un modelo de lo que demandais, ya sabes que salgo con Sara, -          Sí, lo sé en cualquier caso puedes pasarte un rato sin ningún compromiso tomamos algo y luego ya quedarás con ella, no hay problema -          Lo pensaré -          Hemos creado un evento para invitar a personas de nuestro entorno que tengan ese corte y que estas a su vez inviten a otras, a las relaciones más cercanas Pedro con guasa-Sabes que eso puede acarrear más de un degenerado en la fiesta no? -si, espero que salga todo bien, aunque corremos riesgos, en cualquier caso hemos pensado también que la gente que acuda se mona , pero también habrá un grupo de feos , - eso si que es cruel… Marta riendo a carcajadas,-no es eso!, pero piénsalo así “cada oveja con su pareja” -          Muy oportuno el refrán, un buen rebaño de ineptos y degenerados, -          Venga pedro, anímate que puedes perder? -          Igual me paso solo por ver el panaroma -          Será a las nueve en el bar  Retrat -          Ese esta en paulino caballero no´ -          Si, ese mismo La noche siguiente y fiel a la cita del dia anterior Pedro se presento en el bar, y entonces lo vio claro .el plan había cuajado,  incluso él  tenía su hueco Al otro lado de la barra Marta era felicitada por el éxito de la iniciativa y no creyó reconocer a  Pedro, su hermano, dentro del grupo de patitos feos
natural
Autor: javier castillo esteban  168 Lecturas
 Te han amputadoTodavía recuerdo cuando era niño cómo solitario dominabas campos de trigo que enrojecían mis pupilasCazábamos saltamontes y los enjaulábamos en botes agujereados para después marchar a tu encuentro,confidente de nuestra infancia , has sostenido estoicamente 100 cabañas sobre tus  ásperas y secas ramasLos años pasaron y poblaron tus alrededores de aparente progreso, confiriéndole al lugar un aspecto superficialmente bello y también menos mágico y seductorSin embargo has resistido a los embates del desarrollo firme desde tu posición, imponiéndote en la altura Hoy el día está nublado y yaces oreando los anillos de tu edad ,porque Algún miserable ha decidido que tu destino le corresponde a los hombresque tu tronco está podrido y debes rejuvenecer, eximiéndose de su crimen,Cómo osan liquidar tu sombra? ¿ quien dará cobijo ahora a las ocas y los gansos que moran en el lago?Acaso no saben que tus hojas están marchitas de tanto llorar nuestra mezquindad,Que han presenciado besos crespusculares y corazones atiborrados de amor y tristeza?Quien va a alimentar la anhelante espera por verte florecer en primavera?He visto emigrar a las ardillas que a su suerte cruzan calzadas sin mirar las ruedas de los coches pasar, sorteando las penurias de su partida, dejando atrás un hogar
Que  es esto?- gritó sin oirse  Martín la mañana del 21 Todas  las  palabras de la noche anterior le causaron una profunda herida Marta y él convinieron  no verse y  darse el espacio, ese que crece más por dentro que por fueraMartín recorrió esa noche las calles de Fuenterrabía, explorando razones evidentes que concluían  en  sordos gimoteos. La ciudad era desierto a esas horas y pensó que la mejor opción sería retirarse y hallar descanso a sus secrecionesLos vecinos más trasnochadores cerraban las verdes persianas carcomidas por la humedad del mar, y cuatro pescadores farfullaban el transcurso de la jornada con los vasos vacíos. La  apacible brisa y los relojes que rotulaban el tiempo le causaban desasosiego, por lo que resolvió correr para alcanzar sin demora su destino y abrazarse a la almohada concediéndose a la oscuridad de un cuarto sin ventanasDobló la esquina de San Pedro aminorando  el paso al percatarse que en la otra acera  dos ojos que parecían cuencos amarillos le escudriñabanDe su nervuda mandíbula caía una baba interminable que no quebraba el fino hilo de su gruñido La galopante respiración de la carrera se había transformado en una turbación que envolvía todos los luceros de aquella noche despejada, aguantó el incesante jadeo y avanzó acurrucado , simulando no haber reparado en nada extrañoEl animal inició la marcha al mismo tiempo marcando el ritmo de su visión nocturna La presión de la sangre en su sien era insufrible y despacio comenzó a exhalar el aire que se estaba pudriendo enjaulado en sus pulmonesApenas quedaban 50 metros para llegar al portal, Martín miró atrás y distinguió a la silueta peluda recortar la  distancia. el pájaro revoloteó agazapado en la maraña de un seto desviando ligeramente la atención de su perseguidorAprovecho la ocasión para emprender la huida, y la sombra salió tras él. Llegado al portal no acertaba con las llaves ,  y unos dientes afilados se lanzaron coléricos a su brazo derecho , mientras Martín se defendía a duras penasEn el acto, un silbido alucinante  ejerció de reclamo a la bestia, Y se esfumó  por la callejuela contiguaLa contienda duró una vida en la cabeza de Martín, que descompuesto subió a casa y se metió en la cama apretando con fuerza los párpados sin advertir la herida sangrante en su pielA La mañana siguiente Itziar atrancó la puerta desde fuera  presa del pánicoLas zarpas se hundían en la madera y los incesantes ladridos de su hijo , parecían aullidos
AVERSION
Autor: javier castillo esteban  169 Lecturas
Hoy el bar está tan solo como yo,  languidezco arrebujado en mi silla, de un plástico duro como el hierro  los hielos terminan de licuarse con la sustancia densa y mis sentidos se dispersan por el entramado de mesas. La cabeza empieza a molestarme y me inclino disimulando el dolor a mis parroquianos Unas voces femeninas reverberan en la barra y dirijo mi atención, en un ademán descarado La más joven, enterada  de su dominio, se pavonea con su amiga que es camarera. Mantiene una alegre conversación sustentada en la frivolidad de temas domésticos, sus gestos más parecen los de la seductora incurable que saborea cada resquicio de mi penetrante observación.  Tiene el pelo negro como el gato de medianoche y su sonrisa es encantadora. Enfrente la camarera ríe sus ocurrencias fingiendo un interés inverosímil para su amiga. Su actitud roza lo displicencia exhibiendo un notable contraste entre los dos cuerpos. Aprovecho la ocasión para ir a pagar mi vaso y atentar contra su intimidad, irrumpiendo en los cánones y derrumbándolos a cañonazos, despojándome de la educación paralítica del gran grupo. En ese mismo instante, La camarera se acerca a su amiga y  besa sus suaves y brillantes labios Precintando el amor hasta el próximo encuentro, esta sale del bar clavando sus ojos en mis ojos y sonriendo débilmente. noto la frustración casi tan cercana como el agotamiento, pero mi cuerpo y mi mente reculan con fuerza impidiéndome salir tras ellaLa camarera me pregunta – que es? Las Palabras salen de mi boca arrojadas como un resorte -Dos baileys- Miro desesperado el implacable paso de mi deseo malogrado, riachuelo convertido en agua embotellada. La perversión se confunde con el cielo irisado que viola al crepúsculo, y lo deja preñado de historias sin final

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