• Gonzalo León Rivera Ospina
Gonzalo Writer
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  • País: Colombia
 
Por: Gonzalo León Rivera  Instructor SENA de Mercadeo y Ventas Asesor de Mercadeo y Publicidad  Siempre me ha llamado la atención, conocer en detalle el origen de la Tienda, ese lugar pintoresco que se repite en casi todas las cuadras de las grandes y pequeñas poblaciones colombianas, y en menor escala en el resto del mundo.  El diccionario Comprensivo de la lengua española del Círculo de Lectores, la define así: 1. Armazón de palos hincados en tierra y cubiertos con telas o pieles. 2. toldo. 3. casa o puestos donde se venden mercancías al por menor, especialmente comestibles o mercería. 4 Chile, Cuba, Rio de la Plata. Lugar en que se venden telas y ropas pero no comestibles.  Estas definiciones justifican el uso de la palabra tienda, para identificar diferentes espacios y situaciones, donde se realiza alguna actividad comercial, pero deja abierta la posibilidad de mencionar áreas que cumplen otros objetivos. Cómo en nuestro medio, el término, se utiliza con preferencia para significar un establecimiento comercial ubicado en los barrios, algunas unidades residenciales y asociado con variado surtido de productos para el consumo popular y las ventas al detal; es entendible lo que significa para la mayoría de las personas, y sin embargo, queda en el aire la incertidumbre sobre sus orígenes y evolución.  Por tal razón, con la esperanza de encontrar en las raíces del lenguaje, algunas explicaciones; le pregunté a Don Fernando Blandón Lotero; licenciado en idiomas y vinculado al SENA en los módulos del idioma, sobre las posibles circunstancias para denominar Tienda a estas superficies de ventas que hoy ocupan tan importante lugar dentro de la cadena de abastecimiento.  Su respuesta me sorprendió por la fluidez con que la emitió, por la sencillez de las palabras que utilizó y por lo encantador del contenido. – La tienda siempre ha estado asociada a las ventas y estas al viento; porque en tiempos remotos, los comerciantes debían ubicar los productos en lugares ventilados, para procurar su conservación, continuidad de algunos procesos de secado o maduración, a más de darle una dirección a los olores que pudieran emanar – Mi primer descubrimiento es una relación obligatoria de Ventas con Viento; y prosigue el Señor Blandón. – Tienda proviene de Tendido, toda vez que era necesario desplegar las mercancías sobre alguna superficie o cuerdas; para exhibirlas y permitir la conservación de su calidad en términos de la presencia de humedad y grados de maduración.  De las palabras de este docente, se desprende la necesidad de reconocer que en la actualidad tanto el “viento” como el “tendido” siguen presentes y conservan su vigencia en las tiendas grandes, medianas y pequeñas, debido a la importancia de la recirculación del aire, principio de la refrigeración, y al tendido o disposición de las productos, principio fundamental de la exhibición. De otra parte, Fernando Blandón Lotero comenta –En algún momento apareció el verbo Atender para definir Administrar la Tienda.- Es fácil deducir que el moderno buen tendero, encontrará aquí tres principios básicos para el desarrollo de sus actividades:   1.       Lugares ventilados, con productos sanos y libres de olores molestos.2.  Tendidos o ubicación de las mercancías en cantidades suficientes, siempre de manera atractiva donde los volúmenes no atenten contra su calidad.   3.       Atender o administrar el negocio; factor que sin pensarlo dos veces, representa el éxito o fracaso; la fidelidad de los clientes o su indiferencia.   Por algo será que dicen: “EL TENGA TIENDA, QUE LA ATIENDA, O SI NO QUE LA VENDA.” 
Por: Gonzalo León RiveraCorría el año 1929 y el mundo miraba las influencias de la recesión económica que afectaba a los Estados Unidos y que directa o indirectamente se reflejaba en la economía del planeta.  Todos los sectores habían sido golpeados por la situación; productores, comerciantes y consumidores se veían sumidos en un círculo vicioso; donde era escasa la generación de empleo porque no había rotación de los productos en el comercio, que garantizara el retorno de las inversiones y de otro lado, las personas no realizaban las compras habituales, sencillamente porque el trabajo escaseaba y en consecuencia, no había dinero para satisfacer las necesidades de la mayoría de las personas. En medio de este panorama tan poco atractivo apareció un hombre que creía se capaz de sembrar optimismo, en donde la mayoría sólo veía “crisis”. Se trata de Michael Cullen, un empleado de una tienda, que se imaginó un nuevo orden para los negocios. Pensó en otras distribuciones para los espacios. Soñó con formas diferentes de mostrar los productos. Quiso hacer rentables todos los rincones del negocio Y sobre todo, pensó en favorecer a los clientes en términos de economía, comodidad, variedad de surtido y ambiente festivo en cada punto de venta. Se trata de Michael Cullen, redactó una carta para su jefe, donde le contaba sus inquietudes sobre la forma de surtir y exhibir los productos, distribuir los espacios y atender a los clientes. Su jefe decidió ignorar estas sugerencias y respondió despidiéndole de la tienda, sin saber que separaba de su negocio a la persona que hoy se considera el padre del MerchandisinG. Se sabe que Michael Cullen, desdió seguir con su sueño inaugurando tiendas en varios lugares de los Estados Unidos, con magníficos resultados en cada una de ellas, al punto que en los dos años siguientes estaba percibiendo millonarias utilidades. Michael Cullen visualizó desde el siglo pasado, lo que rige hoy las exhibiciones en las superficies de ventas, de paso enseñó la importancia de buscar permanentemente las oportunidades y rodear de belleza, sencillez y buen gusto todos y cada uno de los productos que surten cada espacio del negocio.Espere en próximas entregas:  Principios del Merchandising / El Valor del Vendedor / Calendario de oportunidades comerciales para todo el año.      
Primera historia. Lo que ahora leerá, tiene un nombre seductor o tal vez contradictorio para gustos y opinión.   Osada comparación, fruto de la convicción por un tema gigantesco que hoy palabrea la nación y ocupa a los estadistas de hoy, de ayer y de ayer y salen a predecir lo que hace rato pasó. Erase pues don Ramón, un campesino sin par. De esos de sol en la piel, por trabajar como un buey. Los mil cayos en las manos se los labró el azadón. La tierra en su pensamiento cual la esencia de su ser, parecen un referente de la vida y de la muerte. Palpita en su corazón, la Patria a cada momento, su pasión y devoción le pigmentó, tricolor su corazón. Desde el alma su familia, sus derroteros marcó porque solo para ella fue que don Ramón vivió. De cierto, de cierto sé, no conoció San Andrés pero me hablaba de él con su lógica sencilla e ilación de maravilla, junto a las otras historias que en su cabeza tejió y debajo su sombrero muy celoso las guardó…  El síndrome digo yo pues lo interpeló el doctor, llamado Julio Carmona, pa' más señas de La Unión; cuando dijo: don Ramón, tenemos la posibilidad de observar una señal capaz de identificar los síntomas de algún mal. Mientras don Julio Carmona, ilustraba a don Ramón, yo escuchaba y aprendía. Es como el triciclo viejo que su dueño abandonó en un rincón de la casa; donde se pudre y se acaba y su dueño ni se entera a no ser que venga alguien y en él se quiera montar. Entonces recordará y usarlo pretenderá, repitiendo: mío, mío, mío, mío es y por siempre lo será. El síndrome del triciclo viejo refleja hoy a San Andrés. Esa isla colombiana con sus cayos y sus aguas, porque por siglos enteros del abandono sufrió y en el desván se dejó igual que al triciclo viejo; hasta que alguien que desde muy de cerca observaba, su codicia evidenció y vino y lo reclamó. A su dueño despertó, y a la Haya lo llevó, otro síndrome, el síndrome del desvelo parece que apareció pero pronto fue curado con un toque de arrogancia y un mundo de sobradéz. Haciendo la diferencia con el síndrome en cuestión, aquí hubo anuencias, jueces, fallos; más luego la desazón porque falló la gestión, no hubo espacio al pataleo, eso también se pactó y aunque se conserva hoy, no está completo el triciclo y permanece en el rincón desde donde a veces sale por un golpe de opinión. Hoy gracias a don Ramón. Entiendo mejor las cosas…Si descuidas lo que tienes, alguien lo pretenderá, coqueto le mirará, luego lo reclamará, después lo arrebatará. Seguro que en esa hora…De nada valdrá llorar Espere otras historias que me contó don Ramón

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