• gonza pedro miguel
gonza miguel
Paradójico mérito
Cuando nos inaugura la intuición,
nos hace lucidos y desgraciados.
PMG
Releyendo mis textos, recorriendo palmo a palmo mi letra me doy cuenta que hay frases, ideas que me sorprenden ¿Cómo están ahí? ¿En qué momento las imaginé? ¿Cómo llegaron a ser parte de mi letra? Entonces percibo que mi palabra vale por sí misma, está protegida de mi ignorancia de aquello que nunca se me ocurrirá, mi palabra tiene ese plus que la hace independiente de mi consejo, ella vive su propia existencia, y así siento dolorosamente esa ajena distancia… pero es mi letra, yo sé que es mi pluma y entonces me siento paternal e importante.
Antes no podía escribir con libertad, ahora me veo protegido contra mi propia impotencia, contra mi miedo o cobardía, me he dado cuenta que mis palabras valen por sí mismas. Es increíble la sensación de libertad que produce el efecto de hallar que mi pluma no depende absolutamente de mí, ella es por sí misma.
Por otro lado pienso, si esta letra no es absolutamente mía, en último rigor a la verdad, nada tengo que ver con ella, y esta es la idea que me mata, esa distancia, esa terrible ajenidad, esa sensación de saber que lo que escribo no es absolutamente mío, sin embargo están absurdo pensar que mi pluma y yo no somos uno.
En sacrificio a la verdad, no puedo dejar de unir mentalmente los dos conceptos, es mí pluma pero la siento ajena y distante.
La agradable ignorancia de pensar que la paternidad de mi letra era toda mía, pero ahí está la intuición con la clara revelación para hacerme desgraciado, para negarme la plena autoría de mi cosecha.
Reconozco mi letra, todavía insegura, próxima desmoronarse con la escasa convicción en lo que dice, pero también está la otra parte, esa pluma vigorosa, como un intruso exponente de lo ajeno, que a mí me deja este sabor amargo de una modesta felicidad.
Esta pluma me da un poco de admiración con su aire desafiante y agresivo, que sabe decir sin callarse sus presentimientos.
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  • País: Argentina
 
El caos       La escritura del caos, es esa forma de escribir que está fuera del cálculo, es la expresión libre por excelencia, para esto, no es necesario saber dar cuenta de la contingencia, la imprevisibilidad es la esencia, sólo es necesario la acción de escribir, sin mirar, sin pensar, sin exigencias; el puro arte como una acción. Para mí, y esto lo digo como una opinión, es la única forma de escribir lo que nunca tuve, lo que nunca vi, ni sentí. Lo casual nos contiene, nos enlaza, como en la vida misma, es un abismo de elecciones y  singularidades,   de aquí puede brotar el misterio del mundo, o ese verso de gloria. Lo casual,  en algunos casos puede estar por encima de las  debilidades humanas, muchas veces la razón; para andar con paso ligero nos estorba como lastre pesado, mientras que lo casual puede ser un peñasco muy alto para el verso que levanta vuelo. Algunos piensan, que no se debe buscar así,  la generosidad de una musa, todo menos el simulacro cobarde de lo casual negando la existencia del poeta, con esos versos sin compromiso. Pero… yo soy aquel  de los mismos versos, las mismas rimas que siempre se repiten;  la enfermedad de mi verso pobre es dar de  lo que  no tiene, por eso busco donde encuentre un a luz de esperanza. Piensan algunos, en una idea: Lo casual puedes ser “el amigo y el verdugo” dando a entender que de mil  una o ninguna; si es una será la gloria y si no, la muerte del poeta.  
El caos
Autor: gonza pedro miguel  318 Lecturas
Cupido Del arquero flechador somos, Juguetes de su empuje. Sus teas encendidas en mi pecho,  hacen fuerzas en el inicio de la noche en su larga carrera. Arrecian deseadas auras  con repercusión en el beso, tus ojos, patria de los hechizos, brillan por su ardor acalorados en dulces fantasías, mientras los dones de Baco  nos preparan para el convite. ¡Oh hija de una diosa! En pura ofrenda, abundosa en los dones, el néctar puro de tus manjares están dispuestos, entre sábana blancas en los campos de Saturno, se preparan para la guerra, suavemente te quitas los apretados cordeles y corre el espumoso río, se derrama furioso;  con su heredado brío rompe los diques de los viejos preceptos.   Estas armas mueven guerra. Acosado por la tempestad de tus ojos y por el estrago de tus labios rojos. Entre mil rápidos besos preso soy entre  los fuegos de Troya,  mi pecho de estirpe troyana arde mirándola. ¡Oh fuegos eternos!  Rechinan  como hierro las puertas de mi pecho, como apretada traba, y embisten como turba los sentimientos. ¡Ábranse puertas!  Que aquellas grandes dádivas desde los licores de Baco nos infunde el culto al fuego de la pasión. Encontrados nuestros cuerpos no de otra suerte se iluminan en la noche con los resplandores del incendio. Inyectada la sangre en el espumoso vino, encendidos los ojos, erguidos los pechos se amarran, aún más con ceñido nudo y se elevan a los astros ornando la noche. Desde las llamas de Cupido, cincelando la noche de las grandes hazañas para que luego celebre la memoria. Era la mañana fresca y verde, y la hija de una diosa  recoge la aurora.
Cupido
Autor: gonza pedro miguel  316 Lecturas
Como el perro que ruega las migajas sueltas de la hogaza, así suplicaba por una idea que llevara mi nombre; todo era como empujar el viento. Cuando pierdo la palabra, cuando no sé decir lo que pienso, entonces creo que no me  recuerdo como quién creo que soy. Cuando no recuerdo quién soy, o lo que fui, algunas veces pienso que no hay un día en el que yo sea igual a otro día, por idéntico que parezca siempre me veo diferente. Me parece que no tengo una imagen propia, será por eso que me siento a veces un extraño en mi propio texto. En el uso de la palabra hay que ir por abajo, conquistar los propios miedos, hasta pasar por los límites del silencio. Esto tiene un riesgo;  ese es el espacio del absurdo,  lo que no se debe decir. Todos los que escribimos  tenemos miedo de pasar por estos lares. Hay una línea que divide, de un lado todo lo que ya fue dicho, lo que se repite hasta el cansancio; no hay riesgo en lo que está dado,  el fuego del absurdo no lo toca, del otro lado; lo nuevo, lo novedoso, pero, con un riesgo. Quizás por esto siempre me olvido de quién soy, en esta idea de no repetirme, cansado de  escribir lo mismo, siento el agobio del exceso de repetir y repetir y volver a repetir textos irrelevantes, si quedara yo atrapado aquí qué sería de mí. Mi miedo se hizo realidad. Se me perdieron algunas palabras y si esta semilla de la dignidad poética se me pierde, mi letra se convierte en una repetición absurda.  Aunque sea a media sombra  lo diré, aun cuando hoy no se decir lo que quiero, no conozco otro recurso que hablar a medias tintas. Ahora mismo yo también estoy necesitando una metáfora que me ayude a explicarme que no siempre soy quien creo que soy ¿Qué cosa no,  cómo una sustancia tan volátil (mi propio ser) puede contener una idea tan inexpugnable?
Ser o no ser
Autor: gonza pedro miguel  283 Lecturas
In vita in morte sumus Verso a verso mi amor le cantaba y en cada verso le ponderaba,  que podría darle mil versos, si sólo uno no bastara. Señora de la más hermosa composición,  llena de toda lírica, de cuantas    pudieras tener y tienes.  Ya te  veo venir copiosa en mil riquezas y  el perfume que me prestas de tu haber  señala y amplifica las beldades que  ambicionan mis ojos.  Señora, la concibo tan sagrada; diosa digna de ser rogada, ya quisiera verla mía. ¿A quién el sol no inflama? ¿Ante ella, qué pecho puede ser de piedra? A mí, como a muchos otros nos brota por los ojos, víctimas colmadas que en el dolor suspiran por aquello que por mis ojos es bien recibido y para mi gusto es lo que falta y para mi daño es lo que sobra. ¡Qué desgracia para mi suerte! que ante tanta, pero ante tanta vida, yo, me sostenga en muerte. 
Quo vadis? Aquí espantando las moscas de mi aburrimiento, me brota una bronca visceral. Lo cotidiano como una amenaza va recreando la rueda mecánica de los días, como un eco muerto se repite día tras día y yo mirando en la caja de la baba grande, ellos, los que venden el fuego prometeico, prometen, prometen: es el amor al deseo el que mata los hombres, es lo  que nos ha convertido en zozobra. El aburrimiento es el primero que grita las soluciones falsas y medrosas de la caja que prostituye los sentidos.  En este mundo moderno predomina lo paradójico, entre lo herético y lo  sagrado, el hombre se baña con barro  y se seca con lino. En el templo de los negocios: La metralla de los discursos únicos y cerrados. Desde el norte viene la eficacia, desde la gran colina con su nombre grabado en la roca, la  prostituta de  los sentidos, La gran bocina,  en su propaganda nos dice que asesinan la rutina, la gran mentira, lo único que promueve es el consumo desmedido. En la dialéctica del consumo nos lleva aceptar; La demagogia, destruir para construir. El  problema del hombre es el lujo y la vanidad, todos queremos tener sin pensar en las consecuencias. Algunos dicen; La ciencia encontrará la respuesta a la contaminación, otros opinan: ¿Cómo descontaminará aquello que más contamina? Es más lo que ensucia que lo que limpia, otros piensan: Si lo tenemos ¿Por qué no lo podemos disfrutar? Los verdes gritan: ¿No piensan en las generaciones futuras? Hablando tantos idiomas, al final terminaremos llorando todos igual.   
Quo vadis?
Autor: gonza pedro miguel  353 Lecturas
El verso que nunca muere Quería escribir y no podía… ni una idea (nada digno) quedé por el piso, tan por abajo, que hace  la cabeza el oficio de los pies, así intenté desandar  mis textos mal gastados. En mis textos hay una literatura que pasa vacía, que se desvanece mostrando su inconsistencia, le falta  densidad a mi vos. Ya de rasguño me aferro a  esta pluma, aunque por cada verso lo tengo padecido, y aun así, apurando el paso a ver si le puedo ganar un verso más a la vida. Soy un refugiado de mis  letras, con el éxodo de mi pluma vine a pedir hospitalidad a la  musa que me inspira, talvez  en su generosidad pudiera recibir el docto oficio del forjador de versos únicos. Desplegando las funciones del alma ya quería que ese verso tuviera alas para que una vez nacido volara para hacerse  mío. Como en un  atajo me aferro a  la piel de las letras y sin más salió mi pluma de romería,  de verso en verso, errando por las letras, de texto en texto, volando en un cielo de ideas, buscando una estrella romera,  parecida a la mía. Salió mi verso de romería a recorrer la piel de los textos a sembrar ese texto que se disuelva en mi sangre, que se haga la piel de mis versos… Así es mi vida, como  éste sueño, como esta pluma ligera, que en un verso de amor se levanta hasta el cielo y en un día después se hunde hasta el cieno, por eso digo: En mis versos; ningún amor se quedó sin su canto, ni un reproche me quedó sin su pena y ninguna queja sin su castigo. Pensaba: Los amores siempre quieren versos que ya no existen, y los poetas nos pasamos la vida esperando un verso que exista siempre. En un sueño una musa me dijo: Busca en el amor; porque los versos que enamoran nunca mueren, viven donde siempre existen los milagros  
Ya parece volverse para atrás esa pluma que para adelante miraba… pero no, este es el tiempo del verbo, de la palabra obrera. –Déjame trabajar- dice el verso que congrega y se prolonga, este el tiempo de la palabra en tensión, del verso que nos liga. Si se es esclavo de esa cajita mágica, el mundo puede ser un desierto o un calabozo. Entre dos tapas y algunas  hojas; la puerta hacia la libertad. Cuídate más de esa caja que de la espada, yo la he visto caer sobre mí hasta el adormecimiento, hasta la conquista, y peor aún, la he visto caer sobre los otros  hasta convertirse en la eterna maldición de la simiente. Tuya es la palabra que parió los versos,  tuyo el verso que habló de libertad, tuya es la libertad que partió el imperio y el reino de los discursos únicos y cerrados. Este el tiempo de la palabra obrera, cuando la razón vale menos y es necesario el oficio del verso que alimenta el fuego. -¡Esta es la palabra obrera!-  Gritaba un pregonero detrás de un libro y adentro del libro viejo la doctrina del verbo que quiebra el remanso del que está dormido, levadura en la sangre del verso que se hace carne. Que en muchas lenguas repitan ¡Esta es la palabra obrera que despierta al que está dormido y levanta al que estaba muerto! 
La risaLa risa, como flor cordial entró por mis oídos, y a esos dientes, gobernadores, asistentes mayores de la risa no les faltaron fuerza para mostrarse. Facultad tienen, oficio no les faltan para crear esas sonrisas que corren y cuentan a cuya costa soy.De su uso hace mención el privilegio y la aprobación de una carcajada limpia y soberana que me acompaña.Aunque en algún pecho se hayan perdido y pierdan algunas penas contenidas, recuerden: Quedan firmado y rubricado por nosotros, los oidores de la risa suelta; quien en penas recibió dolor y sabe desnudarse de los pesare; vierta el llanto en risas, conviértase en el amor al olvido, dejando de lado los malos pensamientos, que están siempre al asecho; porque estos suelen ser los cazadores y verdugos de la risa y del ánimo generoso.Ahora vemos, la risa es la que hace más fuerza en la esperanza dejando el espíritu dulce almibarado, espulga los duelos y celosa de su ley, No hace dolor del padecimiento y le da perdón; el día que uno se ríe de las propias, se lloran las ajenas con la buena gana; con la risa puesta.Si somos como los rostros que cultivan la risa, rinde el beneficio dejándola brotar un poco y vuelven sobre sí reconociendo el regalo, haciendo mucho lo que de suyo es propio, será dar alegría a lo que no lo tiene, grandeza y excelencia a ese rostro para cuya vida guarde la risa y le rendirá en dichoso y largos años.
La risa
Autor: gonza pedro miguel  490 Lecturas
La vida y la muerte de un beso Estos infortunios son para meditarlos o  una razón para el olvido… de algunos que buscan  el fuego en el beso y hallan el sepulcro en los miedos. En un beso éramos  dos tanques de guerra sobre un campo minado de dudas, un susto de amor entre dos miedos. Recuerdo  ese beso  cuando era tierno, cuando se daba  con gusto y te pedía  todo a cambio, hoy como la flor de un huerto se secó por el sol fuerte de enero, sensible a todos los vientos a todos los celos, cargado de  contrarios compuestos  encontró triste sepultura. Esa flor, quemada y marchita, en el dolor me imita. Llamemos al sepulturero, (sensible a todos los vientos y a todos los celos) que él hará una fosa,  irá entre mortajas el sudario de algunos besos. Se van borrando los versos que me dictaron tus besos. Si no hallo fruto en tus ojos inútil pedirle flores a tus manos Si solo en el cuerpo presente, siendo en lo demás ausente  ya me desmienten tus labios lo que me juraron tus ojos ¿Ha de negarme el destino, tú que has sido mi suerte? ¡Si es así, quítame la vida, tú que me has dado muerte!  
Miro que me miras ¿Cuál es la enmienda? ¿Quién será el dichoso que querrá desasirse de tus rapantes ojos? Siguiéndome en la idea, me hiciste tiro,  no  dejándome  seguro, me sometiste a la confusa corte de tus ojos, me siento como el peregrino mal pertrechado, flaco de fuerzas, desgarbado y casi desnudo ante el ímpetu sagrado de tu mirada. No es nuevo para mí, lo mucho que vale y cuesta el sol de tus ojazos. Extendiendo el ala de tu mirada, retraído quedo en ella y yo sintiéndome poco en lo que de tuyo es  mucho. ¿Cuál es la fortaleza de esos agudos ojos? ¿Cuál es la virtud de tu hechizo? ¿Por qué todos buscan el amparo de tu mirada? ¿Qué corazón no confundes? ¿En qué razón no triunfa tu tiranía? Bien es cierto que no me voy separar de la protección de tu mirada, en mi confianza me sujeto a tus prisiones. Miro que me mira tu mirada y mirándome desechas La dura corteza, amarga y desbrida que había en mí,  llegando a la dulce que anidaba.  Imitas a la mano que tira la semilla, le da el riego y esperanza al brote que nace de mirarme en tu mirada. Ruego para que esta  fe de amor se ponga en cada una de tus mañanas y que ello conste en cada una de tus miradas, junto con la risa alegre y  la voz cantada. Por el mandato, del real consejo de tu mirada, de tu nombre dejo firmado mi pecho, por cuanto de parte de vos y al imán de tu mirada dejan el lazo estrecho. 
Miro que me miras ¿Cuál es la enmienda? ¿Quién será el dichoso que querrá desasirse de tus rapantes ojos? Siguiéndome en la idea, me hiciste tiro,  no  dejándome  seguro, me sometiste a la confusa corte de tus ojos, me siento como el peregrino mal pertrechado, flaco de fuerzas, desgarbado y casi desnudo ante el ímpetu sagrado de tu mirada. No es nuevo para mí, lo mucho que vale y cuesta el sol de tus ojazos. Extendiendo el ala de tu mirada, retraído quedo en ella y yo sintiéndome poco en lo que de tuyo es  mucho. ¿Cuál es la fortaleza de esos agudos ojos? ¿Cuál es la virtud de tu hechizo? ¿Por qué todos buscan el amparo de tu mirada? ¿Qué corazón no confundes? ¿En qué razón no triunfa tu tiranía? Bien es cierto que no me voy separar de la protección de tu mirada, en mi confianza me sujeto a tus prisiones. Miro que me mira tu mirada y mirándome desechas La dura corteza, amarga y desbrida que había en mí,  llegando a la dulce que anidaba.  Imitas a la mano que tira la semilla, le da el riego y esperanza al brote que nace de mirarme en tu mirada. Ruego para que esta  fe de amor se ponga en cada una de tus mañanas y que ello conste en cada una de tus miradas, junto con la risa alegre y  la voz cantada. Por el mandato, del real consejo de tu mirada, de tu nombre dejo firmado mi pecho, por cuanto de parte de vos y al imán de tu mirada dejan el lazo estrecho. 
Magisterio en la enseñanza de la hermosura Es lo que dice mi pecho, cuando la voz de mis entrañas alimenta la sangre con  el verso al galope y el grito de tu nombre vuela sobre tus montes y tus campos. Este es el tiempo de desgaje, cuando caen las prendas y mis manos  ciegas apelan al tacto, nos convoca y nos congrega la ley de los deseos, mis manos reclaman su derecho… después. Después, la noche se prolonga sobre tu pecho y encuentro la almohada perfecta que se ajusta a mis sueños.
Te dejo unos versos de mi vida para cuando esté en ausencia Llegará el día en que El tiempo, le quita el uso a mi  vida. Ojalá no me encuentre  con La rama seca y  la esperanza marchita. Bajan los años por el monte acelerado, aunque no tengo los pies ligeros, apuran el paso villanos años. La vida en la risa tiene el llanto y yo,  sin saber hacer pena, de mi dolor hago gusto. Si te acosan villanos miedos, piensa: A veces, La muerte no es ruda, en su costumbre de matar te estampa un beso ligero.
Cuenta la leyenda Cuenta la leyenda que el hombre creó un billete y lo guardó en una bolsa,  entonces… tuvo miedo de perderlo y creó un bolsillo y le puso un cierre, con el cálido afecto de la cercanía  se  sintió seguro, pero el billete creció tanto que el hombre creó  una caja y por el mismo miedo a la caja le puso una cerradura, y el billete volvió a crecer y el hombre creó una casa con bloques de cemento para el billete, con barrotes de seguridad y este creció aún más y más y el mundo le quedó chico… cuentan los que contaron que fue tanto el crecimiento que  el billete fue todo querer, querer desplegarse, querer  ocuparlo todo con esas ansias del querer. Después de esto ya no hay dos bandos, hay un solo querer que cae implacable y sin descanso, sienten lo mismo el rico que el humilde, las dos plegarias se funden en un mismo querer, se enlazan y se entrelazan. En este camino  de siglos, aquí no hay dos bando, indestructible y destructor un mismo querer. Miente quien dice que va por fuera.
Me contaron un cuento Una nueva teoría se levanta, he intenta romper con los moldes de esos versos que nos contaron; al parecer hay una historia más genuina, más verdadera que viene de más lejos, sin redes, sin trampa. En la verdad no hay dos  bandos hay una espada que corta los discursos de pobre ligazón, el corte ha de llegar hasta el átomo, hasta la voz de la simiente. Entre los dos los márgenes de la razón, hay una verdad que sujeta, y hay una verdad que libera. En la voz antigua de la tierra, pensar al Sol como un ser pensante; cuando esto se dijo, fue tomado  como una verdad absurda y blasfema. Hoy la misma ciencia busca la Reconstrucción de las piedras sagradas de los Templos caídos, las últimas investigaciones científicas plantean una actividad consciente del astro rey. Bajo la nueva luz se yergue una nueva ley del universo. La evolución de la ciencia empuja una evolución de la conciencia. Antiguas civilizaciones perdidas ¿tenían acceso a “secretos”  por el cual consideraban al sol una deidad consciente algo más que un mero astro dentro del universo’ ¿Tendremos que volver de nuevo a la tierra, al viento, al sol, al agua? A la ciencia de las verdades le han robado la franquicia, ellos que contaban siempre la misma historia, cómo harán ahora.  Menuda grava hicieron los martillos gestados desde las ciencias,  los picapedreros (los científicos, señores jueces, fiscales y justicia de este reino) han vertido  las teorías  de sus valores y con este discurso  han abierto calzadas y caminos en los tiempos moderno, pensar al Sol como un ser consciente se hace difícil; pero es así, las últimas investigaciones científicas, realizadas con un poderoso ordenador, descubrieron  que desde el Sol se producen emanaciones electromagnéticas codificadas dirigidas al sistema de planetas, algo parecido parece emitir también la luna, emanaciones que poseen un orden, una lógica y una razón. Todavía no se sabe cuál es el mensaje, está codificado, pero se sabe que hay un mensaje. Los  registros de los acontecimientos naturales de los  últimos 20 años demuestran que hay relación directa entre los mensajes emitidos desde el Sol con eventos relacionados con muestro planeta y también con otros  sucesos dentro del sistema solar Los antiguos parecen ser mejores intérpretes de verdades colectivas, mientras que el miedo del hombre moderno ha sabido inventar cuentos para ahogar esos otros relatos. La tierra, o tendremos que decir, “la madre tierra” como lo llamaban los antiguos, parece poseer estados de ánimo, un humor que va más allá de los efectos de la contaminación. Fueron los griegos los primeros en ver esta lógica de la razón en la naturaleza y en el cosmos al que llamaron logos. El hombre es el  producto directo  de este logos o principio, lo mismo sostenían los antiguos Mayas al decir que el hombre es hijo de la madre tierra. En esta cosmos visión la madre tierra es un ser pensante, la relación que el hombre  entabla con la tierra es de cuidado mutuo, yo cuido la tierra y ella me cuida a mí. La ciencia moderna plantea otro tipo de relación, ya no hay madre tierra, hay naturaleza, y el hombre está en la cumbre de la evolución, desde esta perspectiva   el hombre pude modificar la naturaleza y crear una naturaleza  artificial llamada MUNDO. En otras palabras, crear el mundo como hoy lo conocemos implica, separarnos más de la naturaleza, negar aún más nuestro vínculo con la tierra sobre la convicción de que la tierra no dirá nada.
La despedida Todo adiós lastima mis sentidos tal vez porque creo también para mí se acerca  la hora de la despedida, veo mi cuerpo pobre y gastado y los miedos ahora dividen, ya de rasguño uno se aferra  la vida, aunque por cada hora lo tengo padecido, y aun así, apurando el paso a ver si le puedo ganar a la vida. Como en un  atajo me aferro a la tierra pero a veces pienso; a este suelo le entregué mi pecho y lo volví vacío ¿Fueron vanas y falsas mis esperanzas? En el saldo de mis manos me quedan dudas. Un viejo, que en su pecho traía viejas señales me dijo: Es un gran simulacro la vida, es un juego del absurdo, nada está por encima de los errores, y en esta tierra no hay castigo por las culpas (vale la pena aclarar, no hay castigo para todos los que tienen culpa) La justicia es un bien que se remata al mejor postor, me decía el viejo que en su pecho traía viejas señales, es verdad le dije; yo que también percibo que los jueces, sin culpa ni disculpas muerden los valores hasta gangrenarlos. El viejo que traía viejas señales me dijo: A muchos estos la verdad y la justicia no le sirvió de senda.  Entonces se me escapó una voz de esperanza, oiga mi viejo le dije; deje la maldad a los que comen de ella, que en el mundo no todos son buenos, ni todos son malos.
La despedida
Autor: gonza pedro miguel  372 Lecturas
Reflejo de un espejoEn definitiva ¿qué es lo nuestro? Una especie de complicidad frente a los otros, un engaño bien logrado, ¿qué mostramos? Esa rebanada de muestra cotidianidades en grado  de felicidad aparente.¿Por qué sientes que te robo la felicidad con una verdad tan íntima? Son trucos de los reflejos de las sombras y para vos una verdad que no se nombra.Todos tenemos una mentira que algún día muere en nosotros y una verdad que nace.  Entiende esto: se nos va la vida mal gastada y no hay apariencia que lo justifique.¿A dónde están las palabras que nunca nos dijimos? ¿Dónde fueron los diálogos que nunca tuvimos? ¿Dónde se quedó la felicidad que soñamos?Si alguien de afuera mira, es difícil de creer que este amor tenga una herida y abierta. ¿Cuál es nuestro horizonte perseguido? El error no se quedará para siempre si elejimos el camino y vamos detrás de nuestros objetivos.Es una lástima que no tengas el coraje de mirar conmigo, es imposible no derramar una lágrima en esta visión.Yo también odio con escandalo toda exhibición y no me gusta mostrarme con la herida sangrante,   y terminar reducible como en los posteos en facebook dejando visible  cada estado de ánimo, pero tampoco quiero esta felicidad aparente... Las apariencias son como las comidas rápidas, saben muy bien, pero con mucho colesterol enferman el corazón y dañan la salud.Pero, para los que tienen el diente preparado  para encontrar el sabor, son mejor las comidas elaboradas, tienen mejor sabor y están llenas de vitaminas.Para los que nos gusta comer así siempre hay oportunidad para el brindis.
Habló mi silencio guardado mis escritos, la sangre marcaba el paso y yo sin tus ojos ni curado tengo remedio.!Oh! Nodriza de mis  versos, quisiera que dejaras tu mundo de frontera y te acercaras con la sutileza del beso.Miradas y sonrisas me hicieron soltar el verso que llevaba adentro por el ángel que pasó volando.Fue ahí donde yo perdiera  el pie, son tus ojos la enfermedad más contagiosa de este mundo,  Miro lo mucho que aquí me ofrece en lo poco que a mí me pide. 
Esos ojos
Autor: gonza pedro miguel  303 Lecturas
Ella, te obliga a alargar la miraday uno tira un verso de puro gusto,uno sabe que a partir de esto,uno va ha querer un poco más el mundo por esto.
Ella II
Autor: gonza pedro miguel  213 Lecturas
No puedo abrazar la ausencia.En grado de expectativa,en mi locura de querte no mefaltas nuncá 
Ahora que soy desprendido de tus ojos,  como me gustaría ir al pasado y volver con uno de tus besos.¿Qué me detiene?Un olvido sin tu voz, y un recuerdo sin tu nombre.Un primero de agosto inaugura la clausura que duele cada día,pero...  ni yo iré, ni vos vendrás.Y  el orgullo mata y deja esta historia sin contenido.Tal ves el verso fuera el poder mas alto de volver a tus ojos claros. Quizás mi rima pueda borrar las cicatrices que dibujé en tu alma.Quisiera pedirte algo:Deja de usar esa tabla por uno y usemos esta otra por dos.
En un verso indiscreto, casi inaudible, mezclándose entre la rima y la prosa, una metáfora subsistía, tenía la consistencia de un sueño escondido, incoherente y bago. Con las funciones creativas suspendidas, hasta aquí llegué yo con mis manos  huérfanas, truncadas de esperanza en la sequía de mi imaginación.Malditos esos humos que segaron mi pluma, maldito el viento que apagó la llama y me dejó sin rima, esas que llevaba yo ancladas en las ligaduras de mis versos. Yo me invento una ilusión  con la libertad que me queda con que mas y mejor pueda esperar el aliento de la musa que me inspira, ruego para que sea como antes, cayendo copioso entre suspiros que arrancan el alma, hasta encontrar  el verso que se hace sangre y me recorre por doquier, como ese  verso profano, místico y sensual.A la musa que me inspira Ruego para que me mires yle des amparo a mis versos.Recibe mil gracias por el beneficio,Señora del verso grande.Que tu gracia se despliegue en un suspiro yla gloria de un amor pendencierosean de tus deseos muchola base de mi sustento.
A mi musa
Autor: gonza pedro miguel  178 Lecturas
La vida es un imposible, es un sueño dentro de otro sueño, y nosotros caminando, merodeando por un tiempito, jugando a que nos perdemos y nos encontramos, la muerte es una vida dentro de un sueño y un sueño dentro de otro sueño.
El sueño
Autor: gonza pedro miguel  218 Lecturas
Fuego contra fuego,es la espera y la memoria. Perderme en el torrenteDel vinito dulce y sin querer olvidar‭y como mendrugo de pam‭me hago esponja para el vino, ‭hasta que tenga el alma pura,hasta que olvide todo lo‭ ‬que‭ ‬tengode esta cosecha estancada.Si no desisto; el destino nos hará justicia.Aunque te tenga y notan hallado en tus ojoscreyendo ver el tamaño de mi esperanzami fe salió a la espera en vanos intentos.Al oido sordo lanzo mi queja.Uno siempre quiere pero no.Aunque enciende quema y funden tus ojasos; me invitan al sufrimientoy a veces el futuro, es una noche sola... y uno gasta la urgencia, en llegar al alivio de oir tu voz. 
Canto por no llorarCanto por no llorar,‭ ‬por todo el amor que me falta y el rencor que me sobra.Miro lo que me ofreces en este jueves de  calendario  y sin vos,‭ ‬Con esta soledad alevosa y tranquila,‭ ‬yo que‭ ‬tenía la tolerancia de un santo‭…‬ ahora‭ ‬ya no hay más‭  ‬paciencia en la espera,‭ ‬sólo espero que el tiempo pase y rápido,‭ ‬y‭  ‬como hace tanto‭… ‬pero tanto que espero; ya sospecho lo peo:‭ ‬que todo el rigor del cielo cae sobre mi pecho y me‭ ‬explotan los celos sobre un campo minado de dudas.‭ Es mejor  para mí, transportarme a los recuerdos de ese primer beso que nos dimos y que cambió todo muestro destino,‭ ‬cuan peligroso son esos besos cuando no los ves venir,‭ ‬porque te roban el alma,‭ ‬el pensamiento y te dejan sin aliento‭… ‬pero ni aun‭  ‬eso me quita el deseo,‭ ‬de volverte a besar hasta quedarme vacio y sin nada,‭ ‬tan sólo con tu mirada.Cuando vos me miraste, yo me aferré a ese dictamen. Quiero que cumplas las promesas que me hicieron tus ojos y regreses con tu pata loca.
Te entrego mi adiós Te saqué  una sonrisa en esas pequeñas locas vanidades, E Infinitas gracias a la milonga de tu cintura, que es  un festejo.  Imaginé esos ojos, proyectos de promesas Y fuiste un amor breve, pero te recordaré mil veces. Para el pie cansado el camino es largo. Hay que ser fuerte para alcanzar nuestro relato. Ay! Si pudiera cantar como lloran mis versos ¡Ay! Si pudiera reír como esos versos de lengua ardiente.  ¡Ay de mis pasiones! En el fin de mi alegría.              
Salir de uno No saber huir de esta muerte tan maciza. La fiera venganza del tiempo. Supongo que es todo parte de  un mismo ciclo. Quizás después vaya a un digno silencio, cuando cese la súbita inspiración de contestar. Como para aplazar, con cierto anhelo de la vida,   que es más que el hambre y la sed, buscando la tregua perfecta. Mi pluma embriagada de amor besaba la tinta y solo quería Escuchar al poeta acariciando el sentido de oír, Y sus formas de hablarle a la vida. Todo adiós lastima mis sentidos, tal vez, porque presiento se acerca la hora del olvido.
Salir de uno
Autor: gonza pedro miguel  181 Lecturas
Filosofía barata -¿Qué hay de cierto que el desamor de una mujer vuelva a un hombre loco o poeta? -En mi caso, dispara esa sensibilidad, embriagarme del un aroma de una mujer que me da en cada paso, lo recibo en un suspiro del que a veces no me quiero despertar. Quiero decir: No es el desamor lo que me hace loco o poeta; si no el amor. -¿Qué te produce el desamor, digo como poeta? -Siempre digo: Quiero olvidar viejas carencias con nuevos amores. -¿Sufriste algún desamor? -Claro, quién no. Pero… como buen poeta lo resuelvo con unos versos. -¿Con unos versos, cómo fue o cómo es eso? -La poesía como por su mandato tiene la capacidad de liberar al poeta, mostrando lo evidente, lo necesario y así,  le pone el fin al ejemplar castigo que le impone la pena. Por eso siempre digo: Hallaras en mis versos la obligación que tiene mi pecho. Por ejemplo, en un trágico momento dije: Fruta nueva, fruta nueva. De la mollera a los pies; no hay poro de la piel que no te extrañe. ¡Cómo extraño esos pasos que saben mi compás y el ritmo de mi cadera! -Por los versos se puede ver que la amó o que aún hoy… - La amé: Con la fuerza del sacrificio, con la voluntad del deseo, pero con la abundancia de mi miseria, y no alcanzó… pero bueno (cabizbajo) son… pero como…  ya fue (alegre)… tengo un corazón que sabe de promesas únicas, si ella no lo quiso, habrá que lo quiera… -Si le pudiera decir algo qué le diría.  -Gracias por el fuego. -¿No le tiene rencor? -El amor simple y sencillo, nada pide sólo se brinda. -Algunos con el desengaño no quieren enamorarse de nuevo… -Ya sé dónde vas, Los melancólicos, los trágicos, los temerosos,  instalan  cerrojos. No esperes esto de mí. -¿Qué hay después de la soledad? - Mientras  voy cerrando puertas y ventanas, voy buscando de la naturaleza su mayor milagro: Esa mirada donde encuentre todos los pretextos. -¿Es usted celoso en el amor? -Yo en el amor sueño y descanso tranquilo, no celo ni temo, te espero y te creo. En el amor no se puede ir a la paz por la espada, es contradictorio. -Un dolor -¿Un dolor? Una caricia que duele: esa mirada sobre la mía. (de la que se fue) -Algo ridículo que hallas escrito. - Un poema romántico tiene siempre, inevitablemente  algo de ridículo, por suerte tiene un atenuante: siempre hay algún ridículo enamorado que lo entiende. -Lo más importante. -Trascender al amor. -Un consejo que tengas para dar. - Por soñar no te quedes dormido; porque los sueños mejor cumplidos son los que se realizan trabajando. -Un problema no resuelto. - Muchas veces, el problema es la rutina, subir siempre al mismo árbol  por el mismo lado. -¿Qué es el tiempo? -Para mí es lo mismo que preguntar qué es la vida. ¿Cuál es la diferencia: entre los dos días de la mosca y los doscientos años de la tortuga? El tiempo es relativo, lo que importa es cómo vives cada segundo de tu vida. -¿Qué es la muerte? -No es lo inevitable. Un día me iré, pero será falso mi abandono, seguirás  en mi huella, me quedaré en mi sombra,  seguiré en sus pasos, renaceré en sus sueños. ( Hablo de mi hija) -¿La justicia? -Quien quiera encender la llama de la justicia y la verdad; cuidado  no termine consumido por la misma flama. Quiero decir: Todos cometemos errores. -El amor. - Una realidad del amor: Es a veces amar, lo imperfecto, lo ajeno,  lo incorrecto. -Lo que más te moleste. -¡Lo que más me molesta es, esa su indiferencia bien lograda y sin fisuras! (de la que se fue) -¿Qué opinión le merece un político? - Cada cual habla en su idioma, llevan un saco lleno de paja por debajo del parpado. -Lo que más te gusta. - Lo que más me gusta, cuando dulce y prodigiosas sus manos tibias, me reciben abortando sus ausencias. (de la que aún espera) -Un miedo. - Como promesante y señor de mis agonías,  no le tengo miedo a la soledad sino a este silencio que  me queda. Quiero decir: El silencio me condena. - Para ir cerrando  ¿y El llanto? -Las lágrimas son la tinta húmeda con la que escribe el alma cuando está sintiendo la vida.  
…Y nos miramos | Ella en su pecho traía viejas señales.  Pensé: Es un gran simulacro creer que hay olvido. Y yo Metiendo el dedo en la llaga, soplando en las cenizas del fuego del absurdo. Le dije: El amor está por encima de los errores, Y aún así queda abajo| por los malos entendidos. Es verdad me dijo, así se muerden los sentimientos hasta gangrenarlos. Si ese amor no te sirvió de senda, que se congele la luna pero no el alma Le suplicaba. Tu voz me dejó el mensaje de la esperanza, me dijo. ¡Entonces estrechamos la mirada! A esta altura del paisaje Mi puño y mi letra inventaban un lenguaje, luchaban por brotar como una flor en el desierto. Tus ojos cercanos me involucran  Ahora que sé, que tus ojos me conciernen Una mirada llama a la otra Y todas me llevan a tus ojazos.
Este amor que te guardo está madurando   Ella Sin culpa ni disculpa Tan lejos de la dura pena Faenando mis sacrificios Me dejaba un trocito de su mirada   Ahogando una sarta de mis esperanzas Con mis afectos en andrajos Y mis sueños en hilachas Añoraba ese trocito de su mirada   ¿Te das cuenta cómo te extraño? Te sigo encontrando en mis versos Impregnado mi recuerdo La falta que le haces a mi costumbre
El amor xxx X -Ya lo sé, me cuesta dar con esa almohada que se ajuste a mis sueños. Y – Y… si el momento no es propicio ni un milagro lo arregla. X -En mi amor vos estás toda o casi toda,  mmm… me faltan cifras pero las calculo, me faltan indicios pero… Y –Sin embargo yo estoy  segura, te  quiero y a mi pesar, eso me basta, deberías valorar el coraje que tengo de quererte, aunque sé ¡qué sola va  quedar un día mi suerte! X -Pon el beso donde solo existen las palabras  y después vemos. Y –A  vos sólo te interesa eso… después veremos qué,  si con tu silencio me alejas a gritos. X -Te acordás,  algunas veces paseábamos por las mismas hojas, por las mismas letras, por los mismos versos, casi siempre una metáfora nos unía, pero… Y -También se puede amar en el recuerdo, en la distancia, en la soledad. Te quiero a cada instante,  pero aparte de quererte; te necesito. X -Yo no puedo ser como uno de esos tipos que andan por la vida con el corazón en la mano, no puedo, no esperes eso de mí. Y -Enamorarse es un ejercicio contra el infortunio, no importa si al principio se quiere más o menos, lo importante es confiar, y a partir de la confianza, uno se brinda más, en más de lo que tiene. X -Vos y yo tenemos un problema, y es el mar del amor que lo sorbe todo y ahoga… Y -La madre de las ironías, acercarse a un río y morir de sed. Salen de balde los afectos si no hay interesados. El problema es  que te miras a vos mismo como persona de poca cuenta,  que comienzas una relación procurando resolver sólo sus problemas fisiológicos, dejando de lado los afectos. Quiero que sepas que tienes más de lo que crees para dar. X –Quiso mi buena fortuna tus ojos me mirasen y me encontraran sereno y favorable, con presagio de buen futuro, pero a mí no me hables de compromisos, no pienso ir alegre al puerto de tus esperanzas.   Y –Ahora te muestras así, después que me tienes arrimada en el engaño, me dejas caer. X –¿Dónde está la novedad, por qué el enojo? Siempre te dije la verdad. Y –Tienes más historias que capas, una cebolla, eres un viejo lobo de mar, marinero de aguas turbias, pescador de historias imposibles, obsesionado  se te pone en capricho con pescar algún amor en sus bríos. Después que se te pasa el efecto narcótico del primer enamoramiento lo dejas y te vas. X –Muchos  amores tuve y a ninguna he olvidado. Un día me iré, pero será falso mi abandono me quedaré en tu sombra,  seguiré en tus pasos, renaceré en tus sueños.
El amor xxx
Autor: gonza pedro miguel  246 Lecturas
Retrato de una costumbre En mí, una pequeña vida sonaba discreta, informulada; casi inaudible. Mezclándome en el escepticismo y la ignorancia únicamente, subsistía.  Vivía  en un pequeño mundo, sin horizonte, sin un lugar propio. Demorado en los límites del vagabundeo, abandonado al azar, es decir; era un ser de espejismo olvidado. Tenía en la conciencia: un sueño incoherente y vago, casi sin motivo, con la energía neutra. En ese estado en la inocencia, los sentidos se repliegan y se calman, qué otra cosa queda: sin apuros, sin pretensiones. Por esto digo que, ciertos aspectos de lo que podía ser, permanecen escondidos, sepultados  tras una nevisca brumosa, los colores animados del espíritu aparecen borroneados, desconocidos para uno mismo, ignorados de lo que podemos ser, con todas las funciones creativas suspendidas, en declive, hasta aquí llegué; el borde del absurdo. Lo juro. Nunca hubiera podido por mí mismo reducir distancia,   de pura casualidad y a la rastra, casi obligado  llegué a ese espacio virgen para mí. Siempre hay alguien que te empuja hacia la luz, semejante   terremoto es provocado,  por hábito en la incredulidad; yo, dudo de mi fuerza y del supuesto descubrimiento, ya que me resulta imposible imaginarme ese tremendo desplazamiento… a duras penas me imagino, escritor, pintor, escultor… ¿Será posible? no  fue  mérito personal hacerme estas preguntas. Soy un poco de todo aquello que me ha pasado. Un libro que de casualidad cayó en mis manos me involucra con este verbo que tanto me concierne. Una palabra llama a la otra y todas convocan amigarse con la pluma hasta encontrar ese ser ignorado por mí mismo. Volatilizado esa bruma incolora, es mérito personal  la construcción del espíritu donde exhibe su diversidad, y se ponen en alerta máxima los sentidos.  Abierto a la exploración contra ese fondo de inmovilidad general,  sondeo el fondo de mi yo, puedo ver la fuerza que me impulsa, pero… aún así algunas veces dudo, especialmente cuando quiero escribir y no puedo (protestando digo: No se me cae una idea) otras veces como una tormenta corta, repentina, tan fuertes que en pocos minutos cae un aluvión de ideas, en el reverso de ese dorado sol; ese vacío. No puedo entender |el por qué de esos baches. Por lo general mi mano se levanta libre comenzado por comprender el presente infinito del verbo  en la imagen forjada. Como decía un amigo: Aquí estoy yo y mis circunstancias.
A Sor Juana Inés de la Cruz En juveniles años, escribía yo antes versos flacos y faltos de colores, todos  averiados. Buscando alcanzar  la cima de los tiempos. Lo intenté con la fuerza que mi ingenio prometía. Virtudes ajenas mostraron el puerto de mis fracasos. Sus ejemplos,  templaron el filo de mi pluma, para  encontrar  un verso tan sólo mío, con metáforas tan de mi alma. Tu  semántico brazo, me llevó de la mano a través de las letras. Me distes alas y yo  me lancé al aire, dejaste una huella y yo  seguí tus pasos. Así sabré escribir, y más podré decir, para ganar victoria y buen nombre, en la llama encendida de los verbos.
Una mujer, el amor y el vino Aunque por dentro lloro, mis manos ociosas juegan con un vaso en extraña devoción, suplicante le ruegan para que haga el pasado remoto. Puesto al alcance de mi suerte y  de mis manos, Baco. Arrojarnos al mismo vaso, con el anhelo desnudo para llegar al descanso fácil, al fin de mis desesperaciones. Me interno en la noche adentro buscando el alba. Entre copa y copa, se mezclan con la luna, el canto, la risa y el llanto. Una mujer, un amor y el vino, ideales para una noche de insomnio. Hacen autentica la melancolía esta llovizna triste como mi alma, aunque el vino me ofrece la risa inservible y vacía…ya  sé, se sufre la risa, pero con el vino se resiste más y mejor, por eso…por eso, no se llora, se ríe en la fe contagiosa del vino. ¡Brindemos! Aunque en mi última confianza estoy lleno de vacío, de ausencia, de deseo y mis sueños sin su dueña; brindemos. Dejemos que la tinta roja del vino borre la melancolía. ¿Y mañana?  ¡El Mañana lo taparemos con más vino!  
Don Mario y  Fulano Fulano –Don Mario, le digo la verdad, antes de conocerla mi pluma y mi tintero, vivían regalados y satisfechos y esto puede leerse literalmente.  Es en el duro acento de sus ojos claros donde me pierdo, ella es la reina de los corazones de piedra que atropella y manda. Don Mario -¿Quién es esa?         Fulano –Esa, de ojos tan divinos y mirada tan profana. Don Mario –Esos  ojos en su versión audaz tienen un condimento… Fulano -Y esa sonrisa don Mario, bahía amplia y generosa… Don Mario –Debo reconocer que, entre embrujo de amorío sus ojos tienen poderío. Fulano –Si don Mario, cuando esa pestaña se levanta y vuela bañada de misterio   Yo sueño con quedar bajo el ala de su mirada,           pero… qué me valen sus ojazos si no me miran. Don Mario –¿Intentaste hablar con ella? Fulano –Si don Mario, pero fueron vanas y falsas mis esperanzas. El miedo, verdugo de mis primeros pasos le me negaba letra a mi alma  y torpe mi lengua, a brazos cruzados se negaba a toda mi voluntad. Don Mario –A otro pobre con ese hueso. Lo poco que sabe el pobre: lo mucho que el rico tiene. Sigue intentando porque tienes con que. Las dudas con los miedos pueden  hacer un encuentro fallido con el amor. No te des por vencido. Fulano –Don Mario, gracias por el crédito que le da a mi alma. Don Mario – Aunque guardo la fe en la prosa, insiste con un verso. Donde no hay perfume, inútil que se busquen flores. Pensando en ella… quisiera que expreses  el puro y verdadero texto, puedes  escribirlo a tu sabor,  mezclarlo a tus sueños. Le seguirás la huella a una rima para llegar al verso seguro. Fulano –Don Mario ya le recité algunos de mis versos. Don Mario –Aunque el tiempo corre, no tiene apuro. Tan apurada La ansiedad: de profesión y oficio ladrona de tu  paciencia. Si sabes esperar, para ese corazón enamorado llegará el día premiado. Fulano –Negado el beso, desechado el piropo,   sería  dar, lo que  de  suyo es poco. Don Mario –Mira,  ahí viene, siento que hoy es un día para inventarte una ilusión. Fulano –Ruego para que la letra me  salga fácil, aunque,  no habrán duda de esta suerte que, quererla y no quererla es locura o muerte.  
La libertad Él    -Quiero que hablemos Ella - ¿Para qué? ¿No está todo dicho? Él    -Negar la palabra, es abrir más la distancia. Ella -No sé entender la distancia y menos enjuta. Él    -Mentiras de un cielo sereno, desde hace tiempo existe entre nosotros una descarnada distancia, que no lo quieras ver, eso es otra cosa.  Entre tú y yo, nada ha cambiado y esto desde ya hace años: tú sigues ausente y yo sigo extrañándote. Ella  -Esas son escusas de un papel en blanco ¿Por qué no dices la verdad? Que sólo quieres tú libertad. Él    -¿Para qué le sirve la libertad a un pájaro sin alas? ¿Haber dime... para que querría esa libertad? ... ¿Qué podría  hacer con ella? Ella –Tus labios dicen una cosa, pero en tus actos se nota  cuando piensas a gritos tu libertad. Él    -En tu boca  "La verdad duele; pero tus mentiras matan" Ella  -A veces la verdad llega tan tosca que nos congela de tal manera que la libertad no nos sirve. Él    -No sé qué entiendes por verdad, pero  aquí estoy con la libertad que me diste, no te la pedí, pero quiero  que sepas  una cosa: Estoy  aprendiendo a disfrutar esta libertad que me regalaste; al final un regalo que no te costo nada pero… Ella –¿Pero acaso no había libertad estando juntos o...quizás no entendimos el amor? El que ama debe siempre tener la libertad de elegir. Él  - ¿Libertad sin ser libre?. Qué cosa, una  libertad que no me sirve. Ella –No nos pondremos nunca de acuerdo.  Que tengas suerte. Él   -¿Qué tengas suerte? ¡Terribles palabras!
La libertad
Autor: gonza pedro miguel  230 Lecturas
Vos lo sabés Vos lo sabés, algunas veces el verso es uno solo y uno en el apuro gasta ríos de tinta. Entonces pensé ¿Cómo poetas, hallaremos ese compromiso con las letras, que con justa y legítima necesidad reclaman nuestra conciencia poética, el apego a lo bello y la justicia en la vos del relato? Decía en mi conciencia: Hasta cuándo seguiremos escribiendo sin la mística retórica de las musas,  textos    que,  algunas veces, uno se sorprende de que aparezca una buena idea. Vos lo sabés o lo habrás sufrido alguna vez, esto de leer y que te de bronca leerlo. Cuando leo algo y no me gusta, sufro como alma en pena, por esa vocación congénita con la palabra y lo peor que me puede pasar es que me encuentre, con uno de esos poemas modernos, que no tienen pie ni cabeza y para colmo de males, eso que ya de por sí es calamitoso; le guste a alguien; eso me revuelve la tinta. Si ya sé, vos siempre lo decís: No hay que ser tan estricto con los demás, si no con uno mismo. Por otro lado estuve pensando eso que también vos siempre me lo decís: Que yo, no le encuentre el pie o la cabeza a ese poema, no quiere decir que no lo tenga, por lo general cuando aparece alguna idea, vos lo sabés,  suele suceder que no lo entendemos, casi siempre por un falso pre-juicio la consideramos como la más flaca y menos verdadera; todo esto tan solo por no entender la idea. Seguro vos lo sabés, te habrá pasado más de una vez; cuando uno lee uno de esos poemas que uno no entiende, me pregunto ¿Seré yo que no entiendo el ser sublime de esta idea? (teniendo en cuenta que a alguien ya le gusta y si le gusta; algo debe tener) Siempre me quedo con la duda. De una cosa es estoy seguro, las buenas ideas son difíciles de conseguir, por lo menos en mi mente no abundan.   Hay momentos difíciles  en los que uno descubre que; por más que busque no puede ni tampoco alcanza ni siquiera eso; una idea mediocre. La buena, cuesta conseguir. El problema está, si es que aparece  alguna idea,  cómo uno se da cuenta que, esa es la  idea que estamos buscando, usted sabe, me refiero: la fórmula  perfecta casi nunca se presenta clara pura y transparente, e indubitable, una idea así, casi siempre se presenta incomprensible en primera instancia, vos lo sabés, una idea de este porte por lo general es más grande que nuestra humana comprensión, uno tiene que desandar la idea y descubrirla de a poco. Vos lo imaginarás o esto lo sabrás muy bien: La vida del poeta no es más que la búsqueda de esta idea, algunos como vos y yo lo tienen como enfermedad y en la locura de la desmesura  entran en la sofistería de la palabra, (es una pena pero debo reconocer que a veces entramos en esta) pensando así dar con el ser revelado de la idea. Vos lo sabés, cuando una idea está demasiado lejos uno entra a desesperarse, los miedos dividen, las dudas congelan la tinta, si nada original brota, se apela a los artificios. Después… después vendrá la culpa en lo irreverente,   por ese insulto a la buena idea, por ensuciar la pluma. Debo de confesarte, quizás a vos te pase lo mismo, cuando por el apuro, publico algún poema que ni es tan poema,  por el poco aliño a la idea o  le falta fuerza, que suele soltar y aflojar. Después, vos lo sabés, a ese texto, no encontramos quién lo absuelva, digno de ejemplar castigo, como si fuera delito yo no quiero ni ver lo que he escrito.
Vos lo sabés
Autor: gonza pedro miguel  132 Lecturas
Tan loco como desesperado me arrojo sin miedo Busco el secreto aposento de un verso Mucho te digo que corro para darle alcance Con muchos cuentos y poemas que no son para referir Con esperanzados principios Pero con desgraciados fines.  Los miedos ahora dividen, A mi pluma pobre y gastada, Desnuda de toda composición Ya De rasguño bosquejo, tanto que Por cada verso, lo tengo padecido. Apurando el sueño para ver si puedo ganar la fantasía. Como un atajo, ruego a la musa que me inspira, Que multiplique las glosas a su antojo. Le entregué mi pecho y no lo volví vacío Dando el saldo a mis manos y el cobro a mi tinta No fueron vanas ni falsas mis esperanzas En el oficio de mi pluma         Ahora le saco el  buen tono a la rima.  Para llegar al verso seguro...
El cristal con que se mira Que a nadie se le caiga y quede perplejo, que no hay otro infortunio como este, con siete años  de espantos. Aunque  creo, sospeché mal lo peor, quizás nunca son sus efectos tan graves como sus amenazas. Levantando un poco el rostro, mirando de costado, venciendo el pudor y quizás un poco la vergüenza miraba mi desnudez y sin piedad me pongo a escrutar mi expresión,  a porfía el espejo avanza, la imagen extraña y familiar no hace más que aumentar la necesidad y la pobreza para ver como se aleja la cortesía de la juventud, que tan atrás me queda y en todo me conozco inferior. Mi cerebro se dice, como un aliento tácito: Depósito de experiencia nombrada y acumulada. Manotazo de ciego; por cuanto falto, la imagen que me re-tira; expele. Mil espejos tuve y ninguno me agradaba, algunos por faltos, otros  por sobrado, ya me mostraban tanto, lo que tanto me faltaba, conocí no ser lo que  pensaba, descubrí el engaño que en mi mente creí haberme hecho,   no fuera mucho si errara por poco, pero… los reflejos de mi privanzas  plantaron la base de mi sufrimiento; en el claro espejo la endechas de mi sufrimiento que duran en el ardor. Por haber nacido mal parecido, nunca tuve el premio de la juventud,  este maldito ha guardado poco y me ha  mostrado mucho; el,  no cuida mi fealdad, ni perdona  mi vejez. En esta mirada frágil y distraída, Todo en un mismo saco, radiante o borroso la turbia mescolanza.
El verso caro a su dueño Desde hace un tiempo anda el viejo destino conmigo torcido y no sé hasta donde la desgracia pueda tirar conmigo. Venía con ganas de escribir y me encontré mal preparado para el alarde de mis versos, con tan poca tinta para tan largo cuento que ni  aún para corto no tenía.  Tal era la derrota, creyendo recibir copioso, me sucedió lo que al mendigo, que habiendo pedido pan le dieron piedra. Si al menos salieran algunos versos mal conjugados, el mal fuera menos ¿Cómo puede ser que algunas plumas revienten por las abundancias con el verso a cuatro manos tanto que  no dejan, ni cielo, ni palmo de tierra donde no escriban? Ahora entiendo bien la diferencia entre el arto y el hambriento, donde la rima falta, no hay verso que llegue, ni metáfora que sobre, ni tinta que dure, ni pluma que bien asista. En el verso herido o muerto va mi letra en medio. Ya pudiera en esta confusión sacar de la necesidad  enseñanza. ¿Por qué el verso no ha de ser libre? ¿No se dijo: donde hay amor hay hechizo?  Y si hay hechizo: ¿No hay magia? El verso ha de ser libre si ha de entregar la potencia  de sus loas al amor, si no irá forzado donde no lo lleve su libre voluntad. Ya quiero romper en alas, quebrar el aire, aunque con eso conozcan los bienes y los males de estas letras, la fuerza y la flaqueza de mi pluma, la gloria y la pena de este amor.

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Paradójico mérito
Cuando nos inaugura la intuición,
nos hace lucidos y desgraciados.
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Releyendo mis textos, recorriendo palmo a palmo mi letra me doy cuenta que hay frases, ideas que me sorprenden ¿Cómo están ahí? ¿En qué momento las imaginé? ¿Cómo llegaron a ser parte de mi letra? Entonces percibo que mi palabra vale por sí misma, está protegida de mi ignorancia de aquello que nunca se me ocurrirá, mi palabra tiene ese plus que la hace independiente de mi consejo, ella vive su propia existencia, y así siento dolorosamente esa ajena distancia… pero es mi letra, yo sé que es mi pluma y entonces me siento paternal e importante.
Antes no podía escribir con libertad, ahora me veo protegido contra mi propia impotencia, contra mi miedo o cobardía, me he dado cuenta que mis palabras valen por sí mismas. Es increíble la sensación de libertad que produce el efecto de hallar que mi pluma no depende absolutamente de mí, ella es por sí misma.
Por otro lado pienso, si esta letra no es absolutamente mía, en último rigor a la verdad, nada tengo que ver con ella, y esta es la idea que me mata, esa distancia, esa terrible ajenidad, esa sensación de saber que lo que escribo no es absolutamente mío, sin embargo están absurdo pensar que mi pluma y yo no somos uno.
En sacrificio a la verdad, no puedo dejar de unir mentalmente los dos conceptos, es mí pluma pero la siento ajena y distante.
La agradable ignorancia de pensar que la paternidad de mi letra era toda mía, pero ahí está la intuición con la clara revelación para hacerme desgraciado, para negarme la plena autoría de mi cosecha.
Reconozco mi letra, todavía insegura, próxima desmoronarse con la escasa convicción en lo que dice, pero también está la otra parte, esa pluma vigorosa, como un intruso exponente de lo ajeno, que a mí me deja este sabor amargo de una modesta felicidad.
Esta pluma me da un poco de admiración con su aire desafiante y agresivo, que sabe decir sin callarse sus presentimientos.
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