• gonza pedro miguel
gonza miguel
Paradójico mérito
Cuando nos inaugura la intuición,
nos hace lucidos y desgraciados.
PMG
Releyendo mis textos, recorriendo palmo a palmo mi letra me doy cuenta que hay frases, ideas que me sorprenden ¿Cómo están ahí? ¿En qué momento las imaginé? ¿Cómo llegaron a ser parte de mi letra? Entonces percibo que mi palabra vale por sí misma, está protegida de mi ignorancia de aquello que nunca se me ocurrirá, mi palabra tiene ese plus que la hace independiente de mi consejo, ella vive su propia existencia, y así siento dolorosamente esa ajena distancia… pero es mi letra, yo sé que es mi pluma y entonces me siento paternal e importante.
Antes no podía escribir con libertad, ahora me veo protegido contra mi propia impotencia, contra mi miedo o cobardía, me he dado cuenta que mis palabras valen por sí mismas. Es increíble la sensación de libertad que produce el efecto de hallar que mi pluma no depende absolutamente de mí, ella es por sí misma.
Por otro lado pienso, si esta letra no es absolutamente mía, en último rigor a la verdad, nada tengo que ver con ella, y esta es la idea que me mata, esa distancia, esa terrible ajenidad, esa sensación de saber que lo que escribo no es absolutamente mío, sin embargo están absurdo pensar que mi pluma y yo no somos uno.
En sacrificio a la verdad, no puedo dejar de unir mentalmente los dos conceptos, es mí pluma pero la siento ajena y distante.
La agradable ignorancia de pensar que la paternidad de mi letra era toda mía, pero ahí está la intuición con la clara revelación para hacerme desgraciado, para negarme la plena autoría de mi cosecha.
Reconozco mi letra, todavía insegura, próxima desmoronarse con la escasa convicción en lo que dice, pero también está la otra parte, esa pluma vigorosa, como un intruso exponente de lo ajeno, que a mí me deja este sabor amargo de una modesta felicidad.
Esta pluma me da un poco de admiración con su aire desafiante y agresivo, que sabe decir sin callarse sus presentimientos.
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  • País: Argentina
 
El empate Te juro, Carlitos estuvo toda la semana hinchando con el partido del sábado, era de lo único que  hablaba, hacía  aspaventó con su primo, según él, el mejor arquero del mundo, yo le dije: che, vamos a ver si es tan bueno eh, espero que no sea un tronco de carne y hueso como vos eh. Él me dijo -Ya lo vas a ver-, y siguió  con su tono de amenaza y apuntando con un dedo, -si te haces el vivo, como la otra vez, el lunes te traigo en cama-.  Eso si me agarras, sentencié.  Entonces le dije: Ahhh… si te acordás  de la otra vez, es porque te dolió y mucho, el caño que te mandé, ¿te acordás o no? y que varias veces quedaste desparramado, mirando mi espalda y viendo como encaraba para el arco. –Vamos a ver si podes repetir la historia- Me gritó mientras se iba. No sé si sabías, el picadito será el sábado, en la canchita del viejo López, si ya sé, esa canchita está maldita, siempre que jugamos ahí empatamos o perdemos,  pero bueno que va… pienso, un día tendremos que romper esa desgracia. Para poner a prueba el talento llovió toda la noche.  Yo ya sabía la repuesta y sólo para cumplir con el ritual le pregunté a Carlitos: Che,  la cancha está media barrosa ¿jugamos igual? Me respondió  Con la picardía de sus días mejores,  mostrándome una sonrisa amplia y generosa que dejaba ver su teclado de baldosas sueltas. Tempranito estábamos en la cancha, Los mejores exponentes de una extirpe legendaria ya casi extinta, ja, ja,  el gordo Aldo,  Roni, el ojo de  Carrizo y nuestro jugador estrella: El  Pitu.   Como todos dicen, es un capo con la pelota, juega en el medio y ahí  en el medio, es el patrón calidad, sacrificio y huevo del equipo.     Con una cintura mejor que una odalisca: El Pitu, lo menos sospechable, delgadito, bajito, frágil, rápido,  el disfraz perfecto para ocultar y disimular el tremendo carácter de ese león perfecto, de talento exquisito.  Ellos no tienen un jugador estrella como nosotros, pero tienen un equipo que juegan juntos desde chicos, se conocen bien, sus pases son de memoria, de toques cortos, rápidos, cruzados, por arriba o por abajo, son precisos. Si no los marcas bien, estos te llenan la canasta.  No necesito echarlo a cara o cruz, le di a Carlitos a elegir el arco. Te juro, no lo vas a creer, el Pitu, de entrada dejó ver el hilo con el que está hecha su tela. Cuando lo vimos  jugar. Todos  decíamos: El tipo este, es muy bueno. Él solo les hacía frente, y gracias a él, el primer tiempo terminamos empatados cuatro a cuatro, y sin contar las pelotas que sacó Manotas, (Le dicen así, en alusión al pulpo)  el primo de Kike, que no era bueno, es buenísimo. Que si no fuera por él, le pegábamos una goleada histórica al equipo de Kike. Manotas  con su oficio de  arquero,  sabe leer muy bien los gestos de los delanteros para predecir donde va ir la pelota,  y así sacar ventaja de su ya, segura agilidad, si a eso le sumamos,  su increíble  intuición en elegir el palo correcto.  Es  impensable  la calidad que exhibe este cristiano, más allá de la fama que ya tenía. Según Kike, su falta de ambición lo llevó a rechazar la oferta de ir a jugar en un equipo de primera. Fue una pena para ese don tan maravilloso. A Carlitos lo asistía su hermano, con esa parsimonia de buen jujeño. Brillaba con humildad, con un brillo silencioso. Tiene esa inteligencia para darle calidad a la distribución del juego, con  el impulso en el momento preciso, con esos pases micrométricos, nunca lo vi dar un pase adelantado o atrasado, siempre ahí, al pie. Terminamos el primer tiempo. El Pitu arrancó cansado el segundo tiempo, más tranquilo, ya no corría tanto. Pero igual, ya cerca del final,  con un amague de cintura dejó uno en el camino, otro quedó desparramado ante la filosófica gambeta del cambalache, tres, cuatro y, lo vio venir a Carlitos,  apuró el pase antes de recibir el hachazo y quedar despanzurrado de trompa, haciendo sapito en el barro. Todos no reímos…pero no se levantaba, después  nos asustamos. Te juro. Parecía que  el golpe fue brutal. No fue nada grave, después se levantó como si nada, para festejar el gol. Con ese golpe Carlitos nos avisaba que no piensa perder por goleada y con una actitud resignada y poco digna establecen una cerrada defensa de trinchera para evitar la humillación. Les íbamos ganando cinco a cuatro y parecía que se venía el sexto. Por fin rompimos la racha perdedora en esta canchita.       Carlitos con su esotérica significación, detrás del arco le hacía tres nudos a la bandera, mientras juraba por todos los santos cumplir con la promesa de pagar un asado  para el equipo si ponían huevo y nos empataban. Yo siempre lo dije: Esta es una pasión para sufrir y disfrutar y en este momento, esta pasión me desbordaba. Hasta que, en una contra con precisión, de Carlitos y su hermano.  Cinco  minutos finales del partido.  El tiro libre. Pelota al segundo palo para  sufrir…   cuando pasa rozando el palo derecho y gol. Cinco a cinco. Ante el error de la defensa. Gritos y reproches iban y regresaban,  llenos de ridículos pretextos. Vino el gol. Después el desorden con inexplicable desconcierto. Se había perdido la serenidad.  Afloraba una terrible impotencia, naturalmente era sólo un gol, una claudicación momentánea aun faltaba algunos minutos pero… EL Pitu  solo ya no alcanzaba. Tampoco lográbamos remendar nuestra desgarrada defensa. Cansados con el respirar fatigoso. Parecía inminente que ellos nos terminaran ganado seis a cinco. Carlitos con toda la potencia del asecho. Con esa picardía, merodeando por los  lindes del arco, tremendamente provocativo. Recibe un pase por lo alto, salta y con el pecho la deja ahí, dormida. Se da vuelta y le pega a la pelota con una ternura calculada. Yo veo como queda él solo.  El miedo atroz me cercó, yo sentía que no podía pensar en nada, lo único que allí existía era, esa mirada de sangre en el ojo de Carlitos, salió el tiro y entonces bruscamente mi mano se elevó abierta y esquinada, luego cayó hecho un puño y con un golpe seco que no justificaba mi fama, me quedé con la pelota.  Ni yo lo podía creer. Lo veo solo a Carrizo para salir de contragolpe. Se la doy de primera. Elude a uno y otro. El Pitu con señas se la pide, pero…    Ese caprichoso incurable, ese egoísta reincidente, que se cree con todo el derecho de posesión sobre la pelota, se corta solo. Carlitos de atrás lo barre con `pelota y todo. ¡Qué bronca!  El Pitu se la pedía solo frente al arco. Ese  era el gol del partido. Como en todo el partido,  otra vez se queda con la pelota para perderla de nuevo. Te juro. Yo no lo entiendo. Si ya pasó a uno y a otro que le cuesta pasarla al compañero. Te juro, no sabés la bronca que me dio. Ver al otro gritando, levantando la mano y el, ahí intentando una jugada más.  De nada sirven los reproches. Un silencio seco y tolerante nos reprochaba la falta de ambición.  Solo nos quedaba la espera del pitazo final en actitud pasiva y resignada al empate. Pitazo final para sostener la racha perdedora en la canchita del viejo López y acrecentar la dicha de Carlitos. Ya encontraremos otra  buena oportunidad para vencer con esa porfiada y trabajosa  pelota que se resiste a besar más la red.  
El empate
Autor: gonza pedro miguel  111 Lecturas
Palabras Con su vocación congénita  las palabras atesoran la identidad de los goces, los deseos, las frustraciones y las guardan en imágenes que se revelan en lo que decimos. PMG …Cuando ya no quedan más palabras Cuando está todo dicho Sólo queda el silencio. PMG     Ya fue sembrado el desaliento, con la mirada vieja, con el amor gastado y la pasión tibia. De a poco de a rato aunque sea de a tantos antes que muera del todo la esperanza hablemos un poco. Quizás pueda descubrir o comprender o descifrar la esencia de lo que nos pasa. Quiero saber dónde se sembró tu desaliento,  ese que ahora se infiltra en  gestos y en actos. Lo seco y desabrido se hace cotidiano con esas palabras lavadas, palabras que se vuelven ausencia, palabras que marcan distancias. Recuerdo esos labios proselitista arengando a viva voz el fuego de la pasión. Para mí este recuerdo tiene un encanto partidario. En ese momento tu voz era diferente, decía otra cosa, tenía otra voluntad. Probablemente la mayor dificultad que hoy enfrentamos sea la palabra, para nosotros se está empezando a convertir en algo de mal gusto. Pareciera que para vos, recordar el pasado es invadir el presente con un recuerdo fósil. Yo sé  que juzgar el pasado no es una tarea fácil, pero… Tampoco busco el encadenamiento afectivo,  ni quiero la distancia que nos hace extraños. Quiero que hablemos. Quiero que recuerdes alguna palabra que sobreviva al olvido y que aun hoy nos acompañe. Quizás ella, con su recuerdo nos defienda, nos dé algún aliento, siembre alguna nueva esperanza. Antes al menos  teníamos enfrentamientos verbales. Si ya sé, nos decíamos cosas injustas. Después los perdones, las disculpas. Hasta que un día, se hizo moneda corriente y nos empezamos a decir cosas irreparables. Entonces simultáneamente  empezamos a callar. La presencia inevitable en la cama, hace más incómodo el momento. El silencio, en este lugarcito tan íntimo, hace que la soledad sea total. Yo estoy tan podrido de ese silencio brutal, que te busco con la mirada y vos me huís. Ahora al menos nos miramos. Hay una extraña iluminación en tu rostro, a veces pienso que intentas ocultar una alegría, porque se supone que debemos estar con caras largas. Aquí en el borde de la cama. No quiero solo tu mirada, quiero que me digas algo. Presiento que hay algo que me quieres decir. Si tus labios callan esa lágrima rodando por tu mejilla me cuenta todo. Si hasta hace un minuto quería que hablaras, ahora quiero que cayes. 
palabras
Autor: gonza pedro miguel  92 Lecturas
Ella:  la niña de mis ojos Mi mejor proyecto, mi verso más elevado, mi sueño mejor cumplido. La razón, causa y efecto de mi ser en lucha. Pondré tu nombre en un verso para que quede después que me haya ido…  que todos vean cuanto te he querido. El duende de la fantasía, pintó de realidad mí sueño, que habiendo sido humano, te hizo ser divino. Es tu sangre de tinta,  son tus manos de papel y tus labios de rima, que destilan miel. Como el árbol de la vida, son  tus frutos de poesía.
Soy poeta  Es mi verso ya de caudaloso rio que ni se acaba ni se agota: ¡Soy poeta! Por corazón y letra: ¡Soy poeta! Ya  de tinta mi sangre, ya  mi alma de papel: ¡Soy poeta! Mis manos y mi pluma ya son una: ¡Soy poeta! Si mis pies ya  tienen alas y mi sueño es un cometa: ¡Soy poeta! 
Soy poeta
Autor: gonza pedro miguel  96 Lecturas
Andaban mis ojos presurosos Cuando la vieron llegar No le creyeron mis sentidos Ni mi pluma la podrá pintar Ni tu imaginación la podrá alcanzar Sólo te puedo decir que Ella le robó a Dios toda la belleza que una mujer pueda tener Vino ella toda finamente labrada, Como obra virtuosa,  mirada y adorada Que no hay flor que la iguale Ni gusto que no se rinda  Que a otra no sabré querer, ni más sabré pedir   tan agarrada a mí, quedó por dentro, y yo sin ninguna ganas de soltarla quedó a mis ojos para mi regalo y como perdición a mis sentidos abobado, así con esa fuerza que me arrastra, su perfume me enredó a sus ojos, para repetirla luego en la letanía de mis sueños.
sepulta el tiempo las cosas y los aranceles del tiempo se cobran La madera se pudre, el hierro se dobla el acero se quiebra y los corazones se rompen el camino es largo y la vida corta y yo…yo me reinvento y sigo
El duelo Cuando es el duelo lo que rodea, un solo adiós no es suficiente Con verdades de confección, mirando al cielo digo: Tus recuerdos matan, más que la misma muerte.  
El duelo
Autor: gonza pedro miguel  86 Lecturas
Las aventuras de Pedrito Galán famosísimo, según él dice que fue o quién dice que sea; esta es su historia por haber sido pródigo en amores. El deseo de contar sus historias me nació de haberlas estimadas por buenas, por eso ruego al destino me ayude a tomar mi pluma y pueda  escribir  sin que se cansen mis manos. Seré como un cronista de lo que oí y supe, para que todos vean que no es necesario rostro hermoso, él solo con su discurso de calidad, enamoró a mujeres humanas y divinas. Escuchando su historia me puso en obligación su relato esbozado, y mi pluma  encontró la ocasión para descubrir su nombre y su rostro, para que vean como es de él, la suerte del destino, que en aquel que toca; para siempre gana. Si vos lo conocieras pensarías ¿Cómo es posible qué señoras, señoritas, reinas y princesas caigan rendidas a los pies de Pedrito? que con su lenguaje simple y sencillo gana tan solo con la mirada.  Lo único que queda por pensar es que a él se lo habrá de querer por la fuerza, porque si uno mira a Pedrito puede ver que no es un hombre perfecto, sus manos castigadas por el trabajo, su figura no es precisamente la de un héroe mitológico, sin embargo Pedrito desde el principio de su juventud lleva en él, los caprichos del destino, la estrella favorable de los elogios en la miradas femeninas.  Así nos cuenta que a la edad de trece años roba su primer amor, una vecina suya, rubia, de trenzas largas, de ojos verdes, de unos dieciséis años se enamora perdidamente de él, al principio era todo como un juego, así como juegan los niños, después ella lo convence a Pedrito para que hable con su padre (de Pedrito) y entre los dos le pidan a la familia de ella, le dejen llegar a su casa como el novio. La primera de las respuestas del padre de Pedrito fue la risa, después con la mucha insistencia, el enojo pero como la gota orada la piedra, tanto lloró, suplicó, prometió buena conducta Pedrito que al final ganó. El padre y el hijo se pararon frente a la puerta del alemán para después recibir un portazo; después de eso la niña no se rendía, el niño menos, un día de esos, ese juego de niños casi llega a ser un juego de adultos. En el preciso instante en que Pedrito pensaba pasar a los hechos, el padre de ella los descubre, Pedrito sale a correr con los pantalones casi por el piso por los campos, el alemán por atrás, algo le gritaba, no se sabe que. La niña quedó roja como un tomate, su enamorado; desaparecido. Por un buen tiempo Pedrito desapareció y no se lo volvió a ver por ningún lado. Cuatro meses después, el alemán con la niña de trenzas largas de la mano parados frente a la casa de Pedrito, pidiendo se haga cargo del embarazo, Pedrito jura y perjura que sólo la tocó con la mano y que nunca pasó de ahí, ella jura por todos los santos del cielo que fue él, el único que la tocó. A Pedrito no le queda otra que el casamiento, se hacen los arreglos para después del nacimiento, mientras tanto los tortolitos se quedan en la casa del alemán, Pedrito aprovecha y por primera vez, prueba las delicias del amor, después de esto nunca más dejará este vicio.         Bajo la tutela de la niña de trenzas largas, así se va haciendo diestro y bien disciplinado en las armas del amor, fue desde niño un soldado con la espada, que lo consagra como varón. Cuando nace el bebe tiene únicamente los ojos verdes de la madre, del padre la piel y por la mescla algo oscura y unos rulos que todos se sorprendieron, Pedrito se dio cuenta que no era el padre, los otros también, Pedrito salió corriendo ofendido por la estafa. La escapada lo  dejó en Buenos Aires, solo con algunas monedas, en plaza Constitución conoció una mujer de unos cuarenta años o más, después de algunas horas de charla se lo termina llevando a su casa, era una mujer soltera, sin hijos. Un poco conmovida por la historia de Pedrito, otro poco por ángel que llevaba que lleva adentro,  no le queda otra que enamorarse de Pedrito. Así nace esta segunda historia, Si Pedrito ya había tomado clases con la hija del alemán, la veterana le enseña lo que faltaba. Mientras estuvo con esta señora nuestro amigo no trabajaba, salía poco de la casa, ella lo atendía como aun rey, cumplía con todos sus caprichitos, a cambio de esto él le ofrecía toda la fuerza de su juventud casi inagotable. Después de dos años de entrenamiento en el arte de amar, un día Pedrito ya aburrido de siempre lo mismo, decide salir un poco, ella se niega, el insiste, llegan los gritos, las recriminaciones, los pases de facturas. Pedrito otra vez huyendo en la oscuridad de la noche, escapándose furtivamente, casi en secreto, ella lo ve salir cuando gana la calle, a los gritos le pide perdón, llorando le dice: si fue verdadero el amor, no es tan justo premiarse así todo el ofrecimiento recibido, seguro te irás con otra, pero como en esta gloria con ningún otra disfrutaras. Pedrito a lo lejos  le respondió: Seguro encontraré otras con menos fortunas que vos, pero seguro estoy no le faltaran dotes a su alma como te faltaron a vos. Después de esto desapareció en la oscuridad de la noche. Así conoce a la gitana que apenas lo ve se enamora de él, ella lee la fortuna mirando en la palma de su mano y le dice que un gran mal lo asecha, le dice que él está huyendo de ese mal, que muy pronto si alguien  no lo ayuda, esa misma noche morirá. No sabemos si la gitana adivinó que estaba huyendo o si se dio cuenta de esa situación por el bolso que llevaba o si lo delató la cara de preocupado; tampoco sabemos bien, si él aceptó irse con la gitana por la premonición del peligro que lanzó la gitana o si se fue con ella porque era muy hermosa de rostro y de muy bonita figura, la cuestión es que la gitana cuidó de Pedrito por el tiempo de un año, hasta que un día, otra gitanilla vino a visitar a su amiga, encontró a  Pedrito solo en la casa, su amiga no estaba, por horas hablaron, ella le contó de su vida, sus anhelos, sus proyectos, le habló de sus gustos, después él le contó de sus aventuras, como se escapó del alemán, sus idas y venidas. No sabemos si la gitanilla se enamoró de Pedrito por la estrella que lleva en su pecho o  por alguna otra causa secreta que nosotros no conocemos, la cuestión es así,  la gitanilla lo convence a Pedrito y esa misma tarde se escapa con su nueva compañera. Esa misma noche después de una rica cena romántica Pedrito quiere consumar su nuevo amor, ella también, pero el amigo de Pedrito se niega a la consumación. Después de varios intentos fallidos en varias noches consecutivas, la gitanilla piensa que esto es un maleficio, arrogado desde su antigua amiga, en venganza por el robo. La gitanilla no duda en ir a ver a una gitana vieja para que lo “limpie” a Pedrito. Dos horas de viaje, tres colectivos y un remis  fueron necesarios para llegar hasta donde vivía la vieja gitana. El ranchito se sostenía de milagro, parecía que ya se caía, un perro flaco dormía en la puerta y un loro en un árbol en la entrada daba la voz de alarma. El loro gritó, el perro se levantó alerta, la vieja salió, a penas vio a la joven levantó los brazos en señal de bienvenida y a los gritos, casi llorando repetía el nombre de la joven, la apretó contra su pecho, luego la separaba un poco la auscultaba de la cabeza a los pies, la apretaba de nuevo, así un buen rato hasta que se calmó. La gitanilla contó la historia de Pedrito, la vieja lo miraba sorprendida. Trajo su mazo de cartas lo puso sobre la mesa, le pidió a Pedrito que cortara el mazo con la mano izquierda, él obedeció. La primera de las cartas: El rey de copa. La vieja hace un gesto de afirmación. La segunda carta: El as de espada. La vieja se tapa la boca para no gritar y abre los ojos grandes. Saca la tercera y última carta: El as de corazones. La vieja, respira. Dice la vieja gitana: La primer carta habla muy bien de Pedrito, cuenta su pasado, presente y su futuro  (mirando a Pedrito) siempre levantará la copa de la victoria, tendrá caídas pero al final levantará su copa y esto, lo que hoy le pasa es sólo pasajero, la segunda carta es un tanto oscura en tanto no dice claramente que, la espada siempre tiene dos lecturas una positiva y la otra negativa, por algo es de doble filo, la espada es un arma  y siempre implica peligro o el uso de la fuerza.  Algunas veces las cartas no cuentan todo y sólo nos ponen en alerta. Tal vez el peligro venga por el lado del corazón dice mirando la última carta: Una cuestión de amor puede ser peligrosa  para él (mirando a Pedrito) Después de eso la vieja se levantó, tomo una rama de laurel y le daba pequeños golpecitos por todo el cuerpo mientras decía alguna oración, en tanto  le tiraba bocanadas de humo. Después de esto Pedrito recuperó la fuerza de su juventud y nunca más, según él y nosotros le creemos volvió a tener problemas con el más fiel de sus amigos. Si ustedes me preguntan cómo es hoy  Pedrito, ya con más de cincuenta años, les digo que mi amigo sigue tan ganador hoy como ayer. Ya no digo lo que me dijeron, si no lo que mis ojos vieron, siempre a la caza y la pesca, él con pequeña ventaja tiene ganado de mano el oído de las chicas.
Con esa fuerza telúrica que mueve y transforma, el movimiento grandemente elocuente  de tus formas y manifestaciones;  estas  consagran el triunfo soberano de mis ojos beligerantes y esos pechos fértiles, que generosos asoman entre el sustrato de esa prenda florida. Ruego para que concedieras a la más noble  de mis manos las  grandes mercedes territoriales de su conquista, hasta llegar más allá de las fronteras de lo visible. Mis manos puestas en el lugar justo, llegaron para fecundar las tierras vírgenes de tus pechos y ellas comprendieron que sin mis manos no podrían sobrevivir, menos aun  sin el monopolio de mis intereses.    Tus pechos de tan profundas raíces, tan trascendentales para el destino de nuestros frutos, tienen la audacia de tus miradas, tienen en lo extraordinario el afán de auscultar el deseo puro de mis manos, en tus pechos se puede ver la fe inmensa de  su fruto que generosamente se regala en esa batalla cuerpo a cuerpo y  yo con el arma en la mano defendiendo la lucha armada por la riqueza de tus formas. Después de la segunda batalla me he dedicado a perfeccionar mi posesión colonial sobre tu cuerpo  y tu lecho, donde somos nosotros suavemente mesclados. He aquí, en tus formas, la fórmula de tu dominación, que impone y fija el ser de mis anhelos, y es la medicina para todos mis males. Al principio lo descubrí en sorpresas, en pequeñas batallas, escaramuzas  las cuales van madurando, conquistando nuevas formas de unirnos, aumentando el ser de mis pasiones hasta alcanzar a dibujar la raya en la arena y esta se vuelve dilema; atrás está nuestro pasado, la libertad sin cadenas, libre de compromisos, del otro lado; nosotros y eso que podemos construir; pero también está el miedo a no saber llevar ese pacto de dependencia, a no saber romper las contradicciones. Inevitablemente la raya divide y nosotros lo descubrimos en nuestros áridos mutismos que no saben callar el silencio de nuestra cama No fueron poderosa mis manos para callar nuestras diferencias para aquello que es y debe ser la causa de nuestro espíritu disconforme, nos cuesta decir lo que está claro: Lo que no podemos avanzar por la senda de las condiciones concretas.
Tus pechos
Autor: gonza pedro miguel  92 Lecturas
Un dios en el monte de Venus Como un indicio generoso,                          tus piernas me enseñan el camino,   donde se guardan las flores de mi deseos.   Tus bondades, nunca me encuentran desarmado, siempre listo y en carrera, hasta llegar a ser un dios provisorio,  un héroe en la cumbre de los estatuarios, en la plenitud del gozo. 
Quien quiera oír que oiga  Inmerso en los vicios de Dionisio, Ya  con la lengua endulzada, me hago amigos de las armas y los dichos Dejando de lado la milicia de los elogios, con cada copa  se acaba la farsa, conozcan  ese otro que soy para los otros. Sea quien dice que soy  o diga quien sea Mostrando el hilo de la tela, con que está hecho mi bronca. Con el vino se desprenden los caprichos Y con los pies casi en la tierra ¡Hip! en pasos perdidos y encontrados, en  mi pecho se levantan altaneras, querellas que florecen con el vino. Broncas ahogadas o muertas salieron vivas, en alarde, públicas las hago. Mientras dure el efecto bebido, ¡Hip! en todo lo que digo soy: Juez, testigo y sentencia
Ya sé, No todo es tan así, pero… La sangre se corrompe, los honores fallan, la pasión y la locura abundan. Donde vayas cosecharás puñaladas. Tiesos de pie y mano, nadie te tira una soga. Que todo es pudrirse y caer, que falta todo desde el cimiento, que enflaquece la virtud. No sabes por dónde vendrá el tiro, porque habló mal, o miró de más, porque pasó y no entró; cualquier escusa es  buena, para perder la vida en una esquina.
La soledad Hoy tengo una sordera que no me permite hablar conmigo mismo. Los pobres mueren de hambre los ricos de hastíos y yo aquí… solo, sin poder hablar de frío.  
la soledad
Autor: gonza pedro miguel  98 Lecturas
Buscando un amigo Dónde se anega la paciencia, se pierde la calma, y se consumen los deseos. Murmuremos de algunos hombres, que tienen la mano corta para las buenas obras. Puestos los ojos en la moneda, buscan en ella su mejor fortuna. Pocos son los que con buen celo, militan  por el camino derecho. Escasean  los hermanos y los amigos cabales en peso y en medida, como antaño, hombro con hombro: una costumbre perdida. Hogaño todos roban, todos mienten, así van por el atajo. Es cuento largo de esto, todo anda revuelto, corriendo tras la prisa, a la caza y a la pesca. De plomo y piedra los pecho. Es locura  que me asombra, y es ya  locura más hoy que ayer.
Dueña señora y reina Por la falta que me haces alargas mis horas, mis días, mis noches en dolores, llantos y penas ¡Hija de Venus! Concédeme el derecho De la conquista de tu pecho de mi ser por vos ya vencido   para vivir o morir por vos de mi bien ya idolatrado. Están mis ojos amarrados al suelo de esta celda y al oxido de esta cadena. ¡Señor! Envía lluvia Para socorrer la agonía De mi llanto  seco ¿Hasta cuándo mujer? Reina de las hechiceras, ¿cambiarás mis pesares en flores  Y mis dolores en amores? ¿No tienes piedad, por este espectáculo de muerte?
El vinito y yo Como  luna que rige mis mareos. como sangre sensual que riega mis noches, que eleva mi carácter de pronto altanero. Con tu zumo fabricante de campeones. De pie sobre estos inciertos pisos. Sortario de boca grande, con un beso le doy gracias al vino tinto, hasta dejar el fondo limpio.
el vinito y yo
Autor: gonza pedro miguel  109 Lecturas
Retrato de una contrariedad furia e injuria,  después… después del  olvido de mis caricias y besos. Delicia y consuelo eran tus manos, deleite de mis deseos todos. No queda más que una pequeña, sombra de tu recuerdo viejo. ya mis tristezas son de fierro, Ya mis dolores de piedra, ya de cayos mis ojos, por causa de mi llanto seco. Dormido o despierto lloro; solo el amor con su canto, puede  calmar este llanto. Aquí recuerdo tu nombre, aquí te extraño de nuevo, aquí siempre aquí ... te espero
Extraño tus consejos tanto…tanto,  que más no se podían encarecer. Estos ojos que te vieron subir, ya nunca más te verán bajar ¿Con qué rigor del cielo, Los santos se juntaron, y tus ojos me negaron? Quiero la medicina de mi pecho, el ungüento de mis huesos, el jarabe de tus consejos
Retrato de una contrariedad Una duda que anima mi ser, que resolver no puedo, de dos extremos distantes, mi pecho no sabe escoger No teniendo claro mis ojos, ni luz plena en mis sentidos ni por ésta, ni por esa otra, en agonía que arranca el alma a dos cabos lloraré por una y por la otra sufriré a mares. Que me ahogo en el deseo, Que me ciega la pasión, que me mueve la impaciencia. Ya huir quiero de mi confusa suerte y así, no acusen a mis labios de mentiroso o infamen mi pecho de lascivo. Con las dudas que ahora  multiplican mis temores, haciendo fieros me salí.
Tus brazos un candado, tus ojos un cerrojo; no me miras ni te miro, no me escuchas ni te escucho. De tu amor: descuido, del mío, distraído. Reine  acuerdo entre los dos Con fuerza y con pasión: Amor pido, que no gracia.                                                                                       Pasión quiero que no fría. Si con amor me das tu corazón, con gloria recibirás el mío.
Amor pidoII
Autor: gonza pedro miguel  93 Lecturas
La idea de un amor En medio de mi estaba, en lo mejor de todo, sembrada,  nacida y crecida, esta idea: Pensaba… si vos me quisieras como yo te quiero, queriéndome , así de mil modos como estos versos, que los traigo por deseo y los tengo por amor, que brotan de la matriz de mis anhelos, y me nacen enraizados en tus labios. Ya retoñan  en mi pecho. el verde claro de tus ojos ya florecen en mi conciencia, y le dan los motivos a mis versos.  
El tiempo pasa Ya fueron los años jóvenes, ya vienen los años viejos Y no hay puntal que los detenga, Ni vida que le ponga freno. Yo como fortuito ser, que sin gracia ni fortuna, fluyo inexorable en el tiempo ido. Con pasos atrapados, en un pasado con  olvido. Que no tiene el tiempo, un gesto fecundo. Que todo fluye en procesión hacia la nada. Que nadie puede decir: Yo soy. El tiempo calla, silencia toda voz. Algunos corren ligero, veloces como el viento. Buscan allí donde anida la vida, donde nace el aliento Y encuentran el secreto, en detenerse y contemplar… tan sólo mirar: El momento.
Los poderes de esta tierra No hay fuerza tan robusta que se resista a la salsa de esta sociedad, los poderosos de esta tierra, piensan que no todo se puede y ni se debe comunicar Existen diferentes voces pero un mismo interlocutor La pluralidad no existe, los discursos son únicos y cerrados El poderoso se pasea y hace sus disoluciones Desprecia a los otros y las injurias no las perdona No le pidas lo que te debe, ni le digas lo que no debe Si no quieres ser como polvo y ceniza de esta tierra Dinero tiene, juez es y lo gasta a su gusto Si molestas harán de vos penitencia Con tu ejemplo escarmentaran otros Ellos crean los infiernos y también los cielos.
La ley de mis deseos  Teniendo ya nuestras almas trocadas, me vino al pensamiento valerse que tus deseos sigan mi ley,  cual era tanta mi solicitud,  con muchas y suaves palabras, con amorosas y ardientes súplicas, con prolongados e insistentes ruegos, con la opresión de los suspiros.  Como las muchas baterías  aportillan los fuerte muro así echaron redes mis brazos a tu cintura, cerraron  tus ojos, callaron tus labios, sin temor al exceso, sin culpa  hablaron mis manos, ganaron terreno, sin miedo y pudor; recorrieron tu cuerpo con suave temblor.  
Que duro juez has sido Que duro juez has sido. No me mires con soberbia, no me acuses sin motivo. Ya mis labios te convocan y te gritan  mi carencia  ya la pena de una herida son la muerte de mi vida. Quiso cruel mi destino,  enemigo de mi gusto, me dejaras de lado; como piedra del camino.
Quisiera que fueras la reina de miss universos 
quisiera
Autor: gonza pedro miguel  70 Lecturas
El capital   El capitalismo tiene el trabajo de multiplicar el hombre y el mundo en su red.  En apariencia este objetivo es inofensivo pero nos tira inexorablemente hacia el fondo de un individualismo a ultranza, sobre la base de una felicidad con raíces en el consumo.  El capitalismo trajo la enfermedad y ella misma cree que trae los botiquines llenos de remedios, el juego viene de siglos pasados, primero dejan vacíos para que las cosas nos llenen, sin temor al exceso por culpa de quedarse corto te enseñan a ir por el camino del consumo dejándonos obligados a querer comprarlo todo; siempre el desafío es quien tiene más. Si decir se puede en el campo del consumo está todo el mundo a la mira, te estudian para sacarte el mango fácil, te esperan detrás de las marquesinas para darte el zarpazo, te vencen por el gusto,  te compran por el anhelo hasta dejarnos con un mismo deseo, con un mismo fin: comprar todo. Quién podrá abortar ese embrión que nació desde la cuna con aquel propósito dejándonos, así de necesitados y obligados a comprarlo todo, aun a cuesta de trabajos padecidos. Después que ese curso intensivo publicitario termine con nosotros, liberan el deseo   inclinándose en cada uno hacia donde lo lleve su pasión y antojo ¿Qué se puede hacer si el capital, desde la cuna nos tiene ganado de mano los oídos y los ojos? Las publicidades te venden un personaje que sale a triunfar en la vida haciéndose deudo de un banco, aunque desconocido en el nombre lo verás en la marquesina cubierto por el sol de la victoria, calentando la sangre helada, alentado el espíritu, dando confianza en el crédito, deslumbrando a los que de abajo miran, patrocinado por el banco, con “las ventajas que lleva” dicen: serás un príncipe como este, hijo de la excelencia, señor de la victoria, sólo con una firma serás el dueño de esta tarjeta que cumplirá tu sueño. Como si fuera más que el genio de la lámpara, a esta tarjeta se le pude pedir más de tres deseos. Todo esto ¿para qué? sólo para convertir la vida en accesoria de las cosas. No existe una pedagogía de lo solidario sobre fundamentos reales y posibles, conocemos el término, conocemos sus beneficios, pero el capital te enseña que hay otros valores que aseguran el éxito.   El capital nos tiene  ganado de mano los oídos…De lo que vi, oí o supe, como siempre, el interés está primero. Desde la cuna este principio se reafirma.  Desde entonces, Ellos ya nos dieron  un amor primero, los otros serán de parche. Todo se vende y se compra: Una moral, La cruz, el esmalte que los recubre. Si prestas atención de entrada se ve la contradicción. Se dicen Hijos de la iglesia son y hermanos  de las armas y las letras. Si son tan buenos porqué te gobiernan con la espada.  Como si fuera santo el orador profano con su discurso divino  nos dice: Para que lo busque y lo lean, ellos dicen que puede servir de freno a los malos y de escuela a los buenos. Yo me rio, aunque lo hacen en nombre de la patria celestial,  abortaron  esta idea; ya que no les resultó posible encubrir su malicia. El lobo mostró la cola por debajo de la lana. No hay que fiarse mucho de los oradores por el estilo sacro, nos piden con esfuerzo religioso que marchemos en orden a devoción, con paso ordinario por el valle del consumo hacia el reino de la felicidad donde se comprará la asistencia a precio estimado. El llamado es para todos y todos acudiendo a lo dicho donde serán gobernados en rectitud, armonía y justicia. ¿De qué justicia me hablan? si todo se mercantiliza, incluso la justicia; esto lo abran visto todos: Entre jueces, fiscales y justicia es más justo premiar al que más tiene, y es más justo premiarlo porque es el que puede  pagar más. El sistema es corrupto e individualista porque premia a uno; el que más tiene. El individualismo es la enfermedad de la sociedad. El capital rompió las fronteras geográficas creando un mundo global, pero levantó murallas individuales.   Los que aun no se han dejado corroer, algunos pocos, muy pocos todavía viven pensando en el bien común sin olvidarse de los que vendrán, pero hoy casi todos prefieren vivir solos. Cuando digo que el capital crea un ser individualista, me refiero que da esencia a ese ser que sólo contempla su presente inmediato, quiero decir  que el hombre capitalista en general en sus actos no mira lejos, no tiene en cuenta las generaciones futuras, es un hombre individualista porque piensa única y exclusivamente en él; piensa en uno. Es cierto que hay una tendencia desde el capital a revertir ese producto que emerge como una consecuencia lógica de la mecánica de producción del capital, pero es de difícil resolución, dado que como antes dije: es una consecuencia lógica del sistema. Vemos frases de cliché que rezan: “Cuidemos el agua” pero quién la cuida, para muestra un botón, se siguen contaminando  los ríos, los mares, etc, etc. El capital parece ser un sistema auto-destructivo, porque el fin destruye el medio, es decir, el hombre por ser feliz en su presente inmediato se olvida de los otros hombres y sin consideración destruye el medio ambiente, soporte de las generaciones futuras. Es difícil, casi imposible vivir por fuera del sistema, ¿lo único que nos queda es tratar de minimizar los efectos negativos del sistema? Otra alternativa sería pensar un nuevo sistema, lo difícil es crearlo desde el capital, el problema es modificar las herramientas poderosas que tiene el sistema por las cuales el sistema se sostiene y se reproduce; la escuela, la policía, el ejército, la moneda, los bancos, “la democracia”, los partidos políticos, “la justicia” o mejor dicho el sistema judicial, el monopolio en los medios de comunicación. El sistema tiene unos pocos puntos débiles por donde puede estallar, la escuela puede ser uno de ellos, puede ser un proceso lento, otro puede ser la “democracia” que de inicio a un partido político capaz de crear un nuevo orden social. Difícil pero es una alternativa posible, otro podría ser la caída de la moneda, una crisis económica a escala global puede ser la oportunidad para el cambio. Nosotros por lo pronto vamos a pensar la necesidad del cambio. Pensar la idea es el primer escalón, el más bajo, una vez sembrada la idea hay que esperar que germine.
El capital
Autor: gonza pedro miguel  138 Lecturas
Quiero mi insomnio, así me desvelo sobre tu cuerpo
quiero
Autor: gonza pedro miguel  88 Lecturas
 La nada y el ser Yo que  en el amor era como aquellos excluidos,  como esos abandonados y negados hasta que tus ojos me miraron y  borraron  los errores de mi ser y así son tus ojos, ese lugar perfecto donde me veo sin defectos, y en tu amor, soy libre de  las fallas  de mí ser.  
Si tu no estas Con esas penas que se renuevan, Que nunca se hacen pasado. Tu ausencia pintó de tristeza mi rostro Y son los caminos de mis penas, Formadas por mis quejas. Que al enfriarse las cenizas Refrescan las heridas.               Tan al descontento andaba Tan sin gusto ni deleite, Que por la tristeza pasaba Que no buscaba ni quería Más que su presencia. No sabré decir, ni más podré pedir Si mi deseo no se puede conceder, Suplico: quede aquí, sepultado mi ser
El amor y la fe Dejo de dudar cuando empiezo a creer. Empiezo a soñar cuando te veo venir, Dejo de soñar cuando me miras a mí Empiezo a pensar que me quieres a así 
Del verbo este amor Del verbo: este amor. Prenda de mi amistad, Deposito de mis gustos, Erario de mis besos, Loas de mis noches. Mis deseos se desprenden con el más ligero vuelo, que prestos se abalanzan, hasta llegar al llano de su vientre Y subir por la sierras de su pecho, Sin dejar deudo mí deseo, Con sus recitados besos, Refrigerio de mis sueños.
Algunas veces Hay veces en que te extraño Y en otras tu ausencia no  me dice nada Hay veces que quiero tenerte Y en otras prefiero no verte  Hay veces que muero por hablarte Y en otras prefiero callarme.
Algunas veces
Autor: gonza pedro miguel  85 Lecturas
Y le dicen “La fea” Hermosura para mis ojos Cuando para otros no lo sea Rompo las noches sin sueño A sangre caliente. Satisfacen mis ojos Y los frutos de mis deseos Sus muchos y escogidos dones Viéndome perdido en sus amores Entregué mis fuerzas, dejé mis suspiros. Para mi dicha creció mi luna Y el sol de mi ventura. Se admiro de mí, no menos yo de ella. No fue tan avara mi fortuna Para mostrarme una a una Que  la belleza y el amor Viven en una piedra o una flor
Un hidalgo corazón La amé con locura y ella me lo decía y aumenté lo que ya sabía y lo reafirmó con sus besos, que de otra manera pudiera ser, que yo lo olvidara. Porque los corazones enseñados aprenden,  que si pecho y brazos te tienden, es de buen hidalgo proceder, sacar del alma lo que tiene prometido. Sabrás entonces lo que yo he sabido que mi pecho y mis ojos, para otros ojos, que no sean tus ojos: están prohibidos.
Cada mañana me visto con tu recuerdo Será en esta noche pasajera Que la austera soledad vestida de negro caprichosa me asedia de nuevo  y me enfrenta con la nada, Cual van mis sentidos perdidos están, Soy un texto sin argumento, Un hoja en blanco que cada mañana  me visto con tu recuerdo Y me pongo el traje de tu memoria. Ya que las cosas que tengo contigo Sin ti no valen. Ruego para que con el más puro y claro entendimiento  veas con buenos ojos, que no habrá otro nombre, ni más nombre que mi nombre para darle a tu  razón.
Brindo por esta vida Sin que a vos te nombre, Brindo por esta vida. loca, solitaria, abundante y asumida por este placer de levantar los brazos con olorcito a limpio y con sabor a libertad.
Te extraño               A siete meses de tu partida, hoy, me levanté pensando en vos, sobre lo mucho que peleábamos y lo poco que duraban nuestros enojos,  recuerdo con ternura esos ojos llenos de rabia y de manso a la vez.  ¡Hay, Jorge!  Cuánto nos criticábamos, cuánto deseábamos cambiar al otro. Al menos a mí,  la vida me da otra oportunidad para darme cuenta que esas peleas se debían a que ambos queríamos el bien del otro. Entendí que tu elección no era mala sino diferente, igual a los míos, con direcciones diferentes pero con el mismo objetivo: ¡Ser! Cuesta aceptar por más hermanos que tenga,  que uno se fue.   No te queremos soltar, las reuniones,  los cumpleaños siempre desemboca en vos… Te cuento que hoy ya no peleo con nadie,  como siempre ¡Los que peleábamos éramos vos y yo! Mami tenía razón:  “Dos leones en una misma jaula” Te extraño  con esa dureza, con la que vos sabías  cachetear con la verdad, sin suprimir una letra,  y yo…yo nunca lo soportaba,  volvía la espalda y me quedaba atrás masticando  mi razón. Cuando papá se fue, fueron tus hombros… esos hombros  los que nos abrigaban, seguro respaldo de mami, vos…vos  siempre le decías a mami, “no llores más, ya vendrán nuevos besos, más frescos que los primeros, despide ya a esos pies que no te acompañaban, ni te honraban”  era tu frase favorita y tu mejor consejo. Extraño tus consejos tanto…tanto,  que más no se podían encarecer. Estos ojos que te vieron subir, ya nunca más te verán bajar ¿Con qué rigor del cielo, Los santos se juntaron, y tus ojos me negaron? Quiero la medicina de mi pecho, el ungüento de mis huesos, el jarabe de tus consejos.
Te extraño
Autor: gonza pedro miguel  81 Lecturas
El tigre de la leyenda El tigre Benítez Persuadido por la abundancia, de aquella divina estampa, salpicando luz y brillo, con esa percha, que se tiró encima: Es un derroche de facha… De los últimos guapos, el tan mentado tigre Benítez, por su mucha notoriedad  no lo dejaré pasar en silencio,  el más nombrado y buscado, y yo digo, no le faltaron dotes a esa facha. Notorio es y ninguno ignora, temidos de los varones, respetado  de las mujeres, quien no se rendirá así con las ventajas que lleva. Flamea el humo en la penumbra. Labios sueltos en llama que se encuentran en la noche fácil, la borrachera alegraba la noche sobre una vieja milonga, al ritmo de un bandoneón, pasos sueltos que se reconcilian en una baldosa.  Él entró y estaba todo el mundo a la mira,  desde el humo de su cigarro se quedó mirando, buscó esa mirada que le diera calce, el tigre marcó la presa, en un rincón, una jardín  florido, entre ellas; una sorpresa arquitectónica,  entre el humo de un cigarro y el aroma de un alcohol merodeó la presa. No fue ajena su presencia, ni su fama.   Todas las que allí pasaron esa noche,  hicieron cola las que de amor se conmovieron, tampoco la Laura, le quitaba un ojo de encima,   llevada de su pasión y antojo, ofreciéndose a la guerra, no le tembló el pulso para llegar a las manos,  cuando él la llamó, ella  salió con ligeras alas en los pies, que para nada se quedaron tiesos o quietos; con esto, que no es pequeña ventaja tiene ganado de mano los oídos y la atención del tigre Benítez.      Él mirando las baldosas midió la pista que tenía, la tomó por la cintura a la fresca rosa  y la mano bajó más de lo que recomienda la censura y no  fue necesario pedirle perdón para ganarse la boca y más de lo que hasta aquí se pretendía, ella cumplía su mandato siguiendo el ritmo de sus pasos, en cada nota de tango. Toda la noche,  paso a paso en cada golpe de un dos por cuatro,  ella seguía al llamado y al gobierno de aquellos brazos. El tigre entra a tienta en la noche de la milonga  derrochando afecto al vagabundeo  y sale con otro sol a la madrugada con las primicias del amor. Príncipe de la elocuencia,  así se cobra los frutos que macen de sus honras. El tigre y la rosa de la manito, él silbando la cumparsita, ella   contando baldosas, como dos amigos, por el mismo camino buscando un final feliz. Hasta aquí voy a tomar mi pluma para que no se cansen sus ojos, al cuento lo dejo corto,  imaginen lo que después pasó, para ir llegando al asunto entre el cazador y la presa. 
Ella, la señora de mis sueños En un silencio herido con palabras, que no alcanzaron a nacer hoy, ¡Que diferente  es la pobreza de la hermosura! Mis ojos devotos no la soltaban que oído, gusto, tacto y olfato, tampoco se resignaban. Por la abundancia de sus dones, mis cinco sentidos prendidos estaban Sin cargar la conciencia medí… Y me hallé capaz y suficiente  hasta aventurar mi fe… entonces me favorecieron tu ojos: No lo dudé, solté el freno, perdí la rienda, me apoye en mis versos que ya los tenía cierto y así… tardos y vacilantes tus pasos, me fueron llegando.

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Paradójico mérito
Cuando nos inaugura la intuición,
nos hace lucidos y desgraciados.
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Releyendo mis textos, recorriendo palmo a palmo mi letra me doy cuenta que hay frases, ideas que me sorprenden ¿Cómo están ahí? ¿En qué momento las imaginé? ¿Cómo llegaron a ser parte de mi letra? Entonces percibo que mi palabra vale por sí misma, está protegida de mi ignorancia de aquello que nunca se me ocurrirá, mi palabra tiene ese plus que la hace independiente de mi consejo, ella vive su propia existencia, y así siento dolorosamente esa ajena distancia… pero es mi letra, yo sé que es mi pluma y entonces me siento paternal e importante.
Antes no podía escribir con libertad, ahora me veo protegido contra mi propia impotencia, contra mi miedo o cobardía, me he dado cuenta que mis palabras valen por sí mismas. Es increíble la sensación de libertad que produce el efecto de hallar que mi pluma no depende absolutamente de mí, ella es por sí misma.
Por otro lado pienso, si esta letra no es absolutamente mía, en último rigor a la verdad, nada tengo que ver con ella, y esta es la idea que me mata, esa distancia, esa terrible ajenidad, esa sensación de saber que lo que escribo no es absolutamente mío, sin embargo están absurdo pensar que mi pluma y yo no somos uno.
En sacrificio a la verdad, no puedo dejar de unir mentalmente los dos conceptos, es mí pluma pero la siento ajena y distante.
La agradable ignorancia de pensar que la paternidad de mi letra era toda mía, pero ahí está la intuición con la clara revelación para hacerme desgraciado, para negarme la plena autoría de mi cosecha.
Reconozco mi letra, todavía insegura, próxima desmoronarse con la escasa convicción en lo que dice, pero también está la otra parte, esa pluma vigorosa, como un intruso exponente de lo ajeno, que a mí me deja este sabor amargo de una modesta felicidad.
Esta pluma me da un poco de admiración con su aire desafiante y agresivo, que sabe decir sin callarse sus presentimientos.
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