• gonza pedro miguel
gonza miguel
Paradójico mérito
Cuando nos inaugura la intuición,
nos hace lucidos y desgraciados.
PMG
Releyendo mis textos, recorriendo palmo a palmo mi letra me doy cuenta que hay frases, ideas que me sorprenden ¿Cómo están ahí? ¿En qué momento las imaginé? ¿Cómo llegaron a ser parte de mi letra? Entonces percibo que mi palabra vale por sí misma, está protegida de mi ignorancia de aquello que nunca se me ocurrirá, mi palabra tiene ese plus que la hace independiente de mi consejo, ella vive su propia existencia, y así siento dolorosamente esa ajena distancia… pero es mi letra, yo sé que es mi pluma y entonces me siento paternal e importante.
Antes no podía escribir con libertad, ahora me veo protegido contra mi propia impotencia, contra mi miedo o cobardía, me he dado cuenta que mis palabras valen por sí mismas. Es increíble la sensación de libertad que produce el efecto de hallar que mi pluma no depende absolutamente de mí, ella es por sí misma.
Por otro lado pienso, si esta letra no es absolutamente mía, en último rigor a la verdad, nada tengo que ver con ella, y esta es la idea que me mata, esa distancia, esa terrible ajenidad, esa sensación de saber que lo que escribo no es absolutamente mío, sin embargo están absurdo pensar que mi pluma y yo no somos uno.
En sacrificio a la verdad, no puedo dejar de unir mentalmente los dos conceptos, es mí pluma pero la siento ajena y distante.
La agradable ignorancia de pensar que la paternidad de mi letra era toda mía, pero ahí está la intuición con la clara revelación para hacerme desgraciado, para negarme la plena autoría de mi cosecha.
Reconozco mi letra, todavía insegura, próxima desmoronarse con la escasa convicción en lo que dice, pero también está la otra parte, esa pluma vigorosa, como un intruso exponente de lo ajeno, que a mí me deja este sabor amargo de una modesta felicidad.
Esta pluma me da un poco de admiración con su aire desafiante y agresivo, que sabe decir sin callarse sus presentimientos.
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  • País: Argentina
 
Unas veces se gana… Volví al pasado huyendo, al tiempo de mis prosperidades; en la que ella, con anhelo se pedía, que con pasión se daba Y con ternura me recibía. Devorada con los ojos, deseada con el alma. Subiendo de escalón en escalón, hasta quedar en un altar, como la señora de mis sueños; después… después  vino el después,  el aquí, el ahora. Haciendo algún escrutinio: Con la vergüenza ganada y perdida la cuenta, veo con claro ojo que; todo lo que jugué y gané: Lo perdí.
Ya sé, No todo es tan así, pero… La sangre se corrompe, los honores fallan, la pasión y la locura abundan. Donde vayas cosecharás puñaladas. Tiesos de pie y mano, nadie te tira una soga. Que todo es pudrirse y caer, que falta todo desde el cimiento, que enflaquece la virtud. No sabes por dónde vendrá el tiro, porque habló mal, o miró de más, porque pasó y no entró; cualquier escusa es  buena, para perder la vida en una esquina.
La palabra es la ciencia del hombre Esto se empezó hace mucho y hace tiempo, al comienzo de las edades, siempre como un nuevo comienzo. De los dioses, la razón era regalada al hombre, y así comenzaba una amistad entre hombre, la razón y la palabra. El hombre, ya en su mayorazgo conociendo en su razón vino a descubrir su deseo y el camino por donde cada uno marchaba, al principio tomó la palabra indecisa sobre su pertenencia, y se abrazó vivo a ella, hasta encontrar el buen gobierno y trato. Fue el amor el que le ayudó a descubrir la palabra poética y  lo mucho que le quedaba por andar, lo que en sus penas no encontraba consuelo, sintiéndose vano y miserable. En  La naturaleza del amor que lo sufre  encontró al buen juez, al oyente instruido y al brazo acomodado para tomar la pluma.   La alquimia de la palabra pretende englobarlo todo y trascenderlo, la dimensión del verso es la dimensión de lo posible, la palabra hace vivir la historia.  Y el relato, en la medida que cuenta crea la realidad. Lo oscuro y menos entendido se hace claro y trasparente, el verso todo lo confiesa; esto es el estatuto del verbo poético. Como en el regalo, un día y de milagro se dejó ver en el silencio del asombro  su naturaleza  pura  y simple, sólo para darme cuenta cómo en mi propia ignorancia se conoce y se sabe, no digo ya para conocer los misterios del universo, que por cierto también se puede, si no como un gran socorro para entender mi propio ser.  Así empezó, el principio es más de la mitad del todo: Como cosa ociosa y por demás, como algo que quería decir y no podía.   Viendo el propósito de las palabras que antes en mí, ni nacían ni morían, como ideas que quedarán inútil en esta vida, en esta idea de permanecer y perdurar;  rogaba a la musa que me inspira: un sustento para mis versos. Hoy como ayer o como siempre fue, el verbo profético, el verso mágico, la palabra poética;  en primeros y tímidos conatos de independencia, hasta alcanzar una constancia esperanzada en  una epígrafe, que hoy se despliega  venturosa como el viento en el oficio de mi pluma.  
Tan loco como desesperado me arrojo sin miedo Busco el secreto aposento de un verso Mucho te digo que corro para darle alcance Con muchos cuentos y poemas que no son para referir Con esperanzados principios Pero con desgraciados fines.  Los miedos ahora dividen, A mi pluma pobre y gastada, Desnuda de toda composición Ya De rasguño bosquejo, tanto que Por cada verso, lo tengo padecido. Apurando el sueño para ver si puedo ganar la fantasía. Como un atajo, ruego a la musa que me inspira, Que multiplique las glosas a su antojo. Le entregué mi pecho y no lo volví vacío Dando el saldo a mis manos y el cobro a mi tinta No fueron vanas ni falsas mis esperanzas En el oficio de mi pluma         Ahora le saco el  buen tono a la rima.  Para llegar al verso seguro...
El amor xxx X -Ya lo sé, me cuesta dar con esa almohada que se ajuste a mis sueños. Y – Y… si el momento no es propicio ni un milagro lo arregla. X -En mi amor vos estás toda o casi toda,  mmm… me faltan cifras pero las calculo, me faltan indicios pero… Y –Sin embargo yo estoy  segura, te  quiero y a mi pesar, eso me basta, deberías valorar el coraje que tengo de quererte, aunque sé ¡qué sola va  quedar un día mi suerte! X -Pon el beso donde solo existen las palabras  y después vemos. Y –A  vos sólo te interesa eso… después veremos qué,  si con tu silencio me alejas a gritos. X -Te acordás,  algunas veces paseábamos por las mismas hojas, por las mismas letras, por los mismos versos, casi siempre una metáfora nos unía, pero… Y -También se puede amar en el recuerdo, en la distancia, en la soledad. Te quiero a cada instante,  pero aparte de quererte; te necesito. X -Yo no puedo ser como uno de esos tipos que andan por la vida con el corazón en la mano, no puedo, no esperes eso de mí. Y -Enamorarse es un ejercicio contra el infortunio, no importa si al principio se quiere más o menos, lo importante es confiar, y a partir de la confianza, uno se brinda más, en más de lo que tiene. X -Vos y yo tenemos un problema, y es el mar del amor que lo sorbe todo y ahoga… Y -La madre de las ironías, acercarse a un río y morir de sed. Salen de balde los afectos si no hay interesados. El problema es  que te miras a vos mismo como persona de poca cuenta,  que comienzas una relación procurando resolver sólo sus problemas fisiológicos, dejando de lado los afectos. Quiero que sepas que tienes más de lo que crees para dar. X –Quiso mi buena fortuna tus ojos me mirasen y me encontraran sereno y favorable, con presagio de buen futuro, pero a mí no me hables de compromisos, no pienso ir alegre al puerto de tus esperanzas.   Y –Ahora te muestras así, después que me tienes arrimada en el engaño, me dejas caer. X –¿Dónde está la novedad, por qué el enojo? Siempre te dije la verdad. Y –Tienes más historias que capas, una cebolla, eres un viejo lobo de mar, marinero de aguas turbias, pescador de historias imposibles, obsesionado  se te pone en capricho con pescar algún amor en sus bríos. Después que se te pasa el efecto narcótico del primer enamoramiento lo dejas y te vas. X –Muchos  amores tuve y a ninguna he olvidado. Un día me iré, pero será falso mi abandono me quedaré en tu sombra,  seguiré en tus pasos, renaceré en tus sueños.
El amor xxx
Autor: gonza pedro miguel  253 Lecturas
Te entrego mi adiós Te saqué  una sonrisa en esas pequeñas locas vanidades, E Infinitas gracias a la milonga de tu cintura, que es  un festejo.  Imaginé esos ojos, proyectos de promesas Y fuiste un amor breve, pero te recordaré mil veces. Para el pie cansado el camino es largo. Hay que ser fuerte para alcanzar nuestro relato. Ay! Si pudiera cantar como lloran mis versos ¡Ay! Si pudiera reír como esos versos de lengua ardiente.  ¡Ay de mis pasiones! En el fin de mi alegría.              
Canto por no llorarCanto por no llorar,‭ ‬por todo el amor que me falta y el rencor que me sobra.Miro lo que me ofreces en este jueves de  calendario  y sin vos,‭ ‬Con esta soledad alevosa y tranquila,‭ ‬yo que‭ ‬tenía la tolerancia de un santo‭…‬ ahora‭ ‬ya no hay más‭  ‬paciencia en la espera,‭ ‬sólo espero que el tiempo pase y rápido,‭ ‬y‭  ‬como hace tanto‭… ‬pero tanto que espero; ya sospecho lo peo:‭ ‬que todo el rigor del cielo cae sobre mi pecho y me‭ ‬explotan los celos sobre un campo minado de dudas.‭ Es mejor  para mí, transportarme a los recuerdos de ese primer beso que nos dimos y que cambió todo muestro destino,‭ ‬cuan peligroso son esos besos cuando no los ves venir,‭ ‬porque te roban el alma,‭ ‬el pensamiento y te dejan sin aliento‭… ‬pero ni aun‭  ‬eso me quita el deseo,‭ ‬de volverte a besar hasta quedarme vacio y sin nada,‭ ‬tan sólo con tu mirada.Cuando vos me miraste, yo me aferré a ese dictamen. Quiero que cumplas las promesas que me hicieron tus ojos y regreses con tu pata loca.
Fuego contra fuego,es la espera y la memoria. Perderme en el torrenteDel vinito dulce y sin querer olvidar‭y como mendrugo de pam‭me hago esponja para el vino, ‭hasta que tenga el alma pura,hasta que olvide todo lo‭ ‬que‭ ‬tengode esta cosecha estancada.Si no desisto; el destino nos hará justicia.Aunque te tenga y notan hallado en tus ojoscreyendo ver el tamaño de mi esperanzami fe salió a la espera en vanos intentos.Al oido sordo lanzo mi queja.Uno siempre quiere pero no.Aunque enciende quema y funden tus ojasos; me invitan al sufrimientoy a veces el futuro, es una noche sola... y uno gasta la urgencia, en llegar al alivio de oir tu voz. 
Te dejo unos versos de mi vida para cuando esté en ausencia Llegará el día en que El tiempo, le quita el uso a mi  vida. Ojalá no me encuentre  con La rama seca y  la esperanza marchita. Bajan los años por el monte acelerado, aunque no tengo los pies ligeros, apuran el paso villanos años. La vida en la risa tiene el llanto y yo,  sin saber hacer pena, de mi dolor hago gusto. Si te acosan villanos miedos, piensa: A veces, La muerte no es ruda, en su costumbre de matar te estampa un beso ligero.
Miro que me miras ¿Cuál es la enmienda? ¿Quién será el dichoso que querrá desasirse de tus rapantes ojos? Siguiéndome en la idea, me hiciste tiro,  no  dejándome  seguro, me sometiste a la confusa corte de tus ojos, me siento como el peregrino mal pertrechado, flaco de fuerzas, desgarbado y casi desnudo ante el ímpetu sagrado de tu mirada. No es nuevo para mí, lo mucho que vale y cuesta el sol de tus ojazos. Extendiendo el ala de tu mirada, retraído quedo en ella y yo sintiéndome poco en lo que de tuyo es  mucho. ¿Cuál es la fortaleza de esos agudos ojos? ¿Cuál es la virtud de tu hechizo? ¿Por qué todos buscan el amparo de tu mirada? ¿Qué corazón no confundes? ¿En qué razón no triunfa tu tiranía? Bien es cierto que no me voy separar de la protección de tu mirada, en mi confianza me sujeto a tus prisiones. Miro que me mira tu mirada y mirándome desechas La dura corteza, amarga y desbrida que había en mí,  llegando a la dulce que anidaba.  Imitas a la mano que tira la semilla, le da el riego y esperanza al brote que nace de mirarme en tu mirada. Ruego para que esta  fe de amor se ponga en cada una de tus mañanas y que ello conste en cada una de tus miradas, junto con la risa alegre y  la voz cantada. Por el mandato, del real consejo de tu mirada, de tu nombre dejo firmado mi pecho, por cuanto de parte de vos y al imán de tu mirada dejan el lazo estrecho. 
El verso que nunca muere Quería escribir y no podía… ni una idea (nada digno) quedé por el piso, tan por abajo, que hace  la cabeza el oficio de los pies, así intenté desandar  mis textos mal gastados. En mis textos hay una literatura que pasa vacía, que se desvanece mostrando su inconsistencia, le falta  densidad a mi vos. Ya de rasguño me aferro a  esta pluma, aunque por cada verso lo tengo padecido, y aun así, apurando el paso a ver si le puedo ganar un verso más a la vida. Soy un refugiado de mis  letras, con el éxodo de mi pluma vine a pedir hospitalidad a la  musa que me inspira, talvez  en su generosidad pudiera recibir el docto oficio del forjador de versos únicos. Desplegando las funciones del alma ya quería que ese verso tuviera alas para que una vez nacido volara para hacerse  mío. Como en un  atajo me aferro a  la piel de las letras y sin más salió mi pluma de romería,  de verso en verso, errando por las letras, de texto en texto, volando en un cielo de ideas, buscando una estrella romera,  parecida a la mía. Salió mi verso de romería a recorrer la piel de los textos a sembrar ese texto que se disuelva en mi sangre, que se haga la piel de mis versos… Así es mi vida, como  éste sueño, como esta pluma ligera, que en un verso de amor se levanta hasta el cielo y en un día después se hunde hasta el cieno, por eso digo: En mis versos; ningún amor se quedó sin su canto, ni un reproche me quedó sin su pena y ninguna queja sin su castigo. Pensaba: Los amores siempre quieren versos que ya no existen, y los poetas nos pasamos la vida esperando un verso que exista siempre. En un sueño una musa me dijo: Busca en el amor; porque los versos que enamoran nunca mueren, viven donde siempre existen los milagros  
Quo vadis? Aquí espantando las moscas de mi aburrimiento, me brota una bronca visceral. Lo cotidiano como una amenaza va recreando la rueda mecánica de los días, como un eco muerto se repite día tras día y yo mirando en la caja de la baba grande, ellos, los que venden el fuego prometeico, prometen, prometen: es el amor al deseo el que mata los hombres, es lo  que nos ha convertido en zozobra. El aburrimiento es el primero que grita las soluciones falsas y medrosas de la caja que prostituye los sentidos.  En este mundo moderno predomina lo paradójico, entre lo herético y lo  sagrado, el hombre se baña con barro  y se seca con lino. En el templo de los negocios: La metralla de los discursos únicos y cerrados. Desde el norte viene la eficacia, desde la gran colina con su nombre grabado en la roca, la  prostituta de  los sentidos, La gran bocina,  en su propaganda nos dice que asesinan la rutina, la gran mentira, lo único que promueve es el consumo desmedido. En la dialéctica del consumo nos lleva aceptar; La demagogia, destruir para construir. El  problema del hombre es el lujo y la vanidad, todos queremos tener sin pensar en las consecuencias. Algunos dicen; La ciencia encontrará la respuesta a la contaminación, otros opinan: ¿Cómo descontaminará aquello que más contamina? Es más lo que ensucia que lo que limpia, otros piensan: Si lo tenemos ¿Por qué no lo podemos disfrutar? Los verdes gritan: ¿No piensan en las generaciones futuras? Hablando tantos idiomas, al final terminaremos llorando todos igual.   
Quo vadis?
Autor: gonza pedro miguel  361 Lecturas
                                                                                              Al vino no se lo engaña,                                                                                               hay bronca, hay odio,                                                                                                hay amor y él lo sabe.Con tu recuerdo rondando sobre el vino, mis ojos no son de acero, que aún ellos suelen soltar y aflojar como si les echaran cien azotes por ello. Si alguna vez de tus ojos me dieres  descanso, de pareceres tan varios, de  amores que te atan por ambos cabos. La borrachera va y viene de la locura a la razón, te hace mudar de ropa, te viste de brío, entonces mi pecho se levanta  altanero y con cada copa;  copa a copa, leño a leño, como flaca estopa se levanta terrible fuego y se convierten  tus olvidos, en las gotas de mi llanto. No me paré en los perjuicios cuando regalábamos las diferencias, ni reparé en los contrastes cuando no encontrábamos la común opinión, humo de paja fueron nuestros acuerdos, cenizas de nuestros pleitos. La larga experiencia en el trago, lo que aprendí una vez, y mi madre me lo repitió por diez, esto te predico y te vendo: El dolor en el vino vive su incendio y se apaga cuando se quiebra la otra copa en el brindis. Creía yo,  y así  lo conservamos, lo menos mal que se pudo, y nos llegamos en pobreza, nos hicimos de camorra, en las dudas de los celos,   nos amamos entre los pies ligeros de broncas apretadas. Eras mi otra copa en el brindis. He oído decir a mi abuela “No te embriagues que el vino, te deja tuerto, con tanto alcohol que te ciega y no te deja ver la huella del camino. ¿Cómo puede haber tanta risa en el llanto? Quiero,  entre el alivio y el daño, entre lo dulce y lo amargo; cobrar la deuda vieja de amores perdidos. ¿No hay quien trence tu mirada y la mía? Quiero esa sonrisa, entre dicotomías inaccesibles, y aún así, termine con tus manos sobre las mías. ¿Dios existe? No puede ser que lo que sea en todo tenga que ser en nada. Si Dios existe ¿dónde está el amor, dónde está ella? Brindemos por ella que ya no existe y brindemos por Dios, que sin ella, tampoco existe. No pienses ni por un momento que en mi silencio te quiero menos. Quiero que sepas con una lágrima rondando por mi botella: Es el amor a tus ojos claros el que ha inventado todos estos versos. Con un hambre desnudo por ver tus ojos; un desierto  de sal  fue mí ser de sed infinita. Por eso… por eso, quiero a porfía quitarle un verso a tus ojos para dárselo a esta copa de vino y sirvan tus ojos de ala para el verso que levanta vuelo. que hará mi verso indecible y a mi pluma inexplicable en amores mal gastados
El tajo Como anzuelo de pescador me cazaron sus ojos, con besos  como ganchos esos labios dan forma a mi pensamiento y crean el verso que en otros besos no existo y que otro beso no espero y fue más aun, cuando esas manos supieron arengar, hasta los brazos y los codos quisieron participar. ¿Para qué? Si como prenda alquilada la vida me la prestó un poco, y en copas empeñadas nos bebimos el vino de los enamorados, me hizo subir hasta el cielo, arriba, para después llorarla hasta sus raíces, abajo. Por tres besos de ella y por el cuarto; la suerte me la cortó de un tajo.
El tajo
Autor: gonza pedro miguel  357 Lecturas
Confianza y fe -Pobre el beso, la caricia: poca, el silencio mucho… A veces el amor no es puro,  y el deseo en su  arte de simular te pinta un cielo, con su sol y sus estrellas. -¿Por qué siempre buscando defectos? -Ya estamos cada uno en su lado, por todo el amor que nos falta y el rencor que nos sobra. -Si así lo quieres: Entrego mi adiós para que tengas suerte (En el lujo de la ironía, me sonría) -Aunque hayas llorado y llores aunque hayas soñado y sueñes sin que ni para qué… -¿Soñar? No me hables de soñar; Yo que por soñar alto,  aprendí a volar, y  por volar tanto aprendí a caer. -Hay verdades tan evidentes, tan incorporadas al conocimiento de la piel que ya es inútil  discutirlas… -No pretendo ser el descubridor de verdades luminosas, pero aún los grandes hombres viven con sus pequeñas fallas: Somos humanos. Hay que tener clara conciencia de que sólo el amor puede dejarnos por sobre las diferencia. -No puede ser el amor como un esclavo o como un instrumento que uno puede colorar en cualquier lugar para tapar las diferencias. -No se puede negar que siempre es posible que en el camino aparezcan escollos, lo que nunca debe suceder que ese sea un camino individual o solitario,  porque si es así, el recorrido se transforma en una carrera de lobos, sólo se puede llegar al final sobre el fracaso del otro. -Hay cosas que nos sobran  en la construcción de este apasionante drama, creo que lo mas sencillo es reconocer la calidad de lo no hecho, de un producto no terminado, las taras del pasado nos hablan de errores no erradicados. -Volvemos al principio ¡Siempre buscando defectos! -Se necesita: Confianza ciega, entusiasmo y fe, con ánimo de lucha para llegar a ser un sobreviviente de esas diferencias, para después ver el horizonte en el amanecer de una relación.  Quiero decir: Se necesita mucho más de lo hoy tenemos.
Tengo ganas de escribir y no sé de qué, tampoco sé, si tengo derecho a mostrar mí tedio; creería que no. La noche se hace larga con el silencio de esta pluma, que antes era parlera y hoy se revela muda. Como me incomoda esta actividad forzada de empujar la tinta, en esta guerra idiota sin objetivos, este querer decir algo y no saber qué… tan vago,  tan diluido con esa idea que se escapa como inalcanzable; casi como un castigo. Hay que romper el silencio, pensé. Pensarlo era fácil, uno podía pensar mil versos, elegir dos o tres de los mejores, fundirlos en uno, dejarlos caer en papel. Pero todo se quedaba ahí; en los primeros trazos, luego la idea se desvanecía y un trozo de papel casi en blanco se quedaba esperando… La espera se hace larga como ésta   noche. La idea vaporosa por la distancia y la bruma hacen  que en la impaciencia como un naufrago perdido quiera pedir auxilio. Siempre le tuve miedo al silencio. Por los caminos del verso llegué a las partes más íntimas de mí ser, allí donde habita el silencio. El silencio es un cuerpo extraño que perturba en su tranquilidad, es esa cosa amorfa que se interpone entre el papel y la tinta hasta convertirme en un ser vegetativo.
El silencio
Autor: gonza pedro miguel  51 Lecturas
Soplan nuevos vientos Seres anacrónicos, creyendo en su renacimiento no sabían que estaban muertos. En su  apagada resonancia, en vez de adelantarse a su siglo retrocedieron uno, esos que hasta ayer rebosaban de infinito orgullo de hallarse en la cima de la creación; hoy, sin fe en sí mismos, originales en su vulgaridad empobrecida, empapados en su tempestad mundial, sin energía para explotar en su provecho terrenal sus largos exordios, sus prolijas arengas, se desvanecen en la elocuencia aquellos que le habían dando tantas regalías, ahora  regateando con sus propios deseos, ya senil con ese impulso viejo, sin ojos para ver los nuevos rumbos, sin oídos para oír los cambios que se vienen. Después del diluvio ¿Qué les quedará? Un cortejo de principios caídos desde las cumbres del poder. ¿Manos atrofiadas en el timón del barco quieren aun así dirigir? Capitanes derrotados por sus actos desvergonzados, sin tapujos buscan encubrirse en sus propios intereses, empujados a condiciones que no querrán, ni podrán cumplir. A esto que no lo tuerce ni la oración de mil justos, Así es como estos feudos  sentían la incomodidad de esta situación y la debilidad de sus ministerios, precisamente en aquellos principios y condiciones que les habían dado vida, buscando abrigo como en un lugar sagrado intentan retraerse en ella. Como soldado mal pertrechado y flaco de fuerzas, ya no representan al estrato del mayorazgo: Una especie de rubor les tiñe el rostro de sus promotores, esos señores de la pereza heroica. Por la fuerza de un terremoto  Sentados en sus amplios sillones, ven caerse sus castillos de naipes. Sentada en la cabeza, consciente de su egoísmo, caducos en sus intereses ya no representan los nuevos vientos que soplan con fuerza telúrica. Como dos niños nacidos de un mismo parto,  las dudas que ahora dividen, ayudados por el viento, como en archivo o depósito  quedarán guardados en letras grandes estos tiempos de cambio.
El mañana hoy no está  La tristeza de vivir desdibujado, con este desconsuelo que no es capaz de esconderse, que me acompaña y que comparto, lleno de recuerdos que no encuentran acomodo, con sus esperanzas de regocijo que se mueren en la incertidumbre sin su dueña.
Habló mi silencio guardado mis escritos, la sangre marcaba el paso y yo sin tus ojos ni curado tengo remedio.!Oh! Nodriza de mis  versos, quisiera que dejaras tu mundo de frontera y te acercaras con la sutileza del beso.Miradas y sonrisas me hicieron soltar el verso que llevaba adentro por el ángel que pasó volando.Fue ahí donde yo perdiera  el pie, son tus ojos la enfermedad más contagiosa de este mundo,  Miro lo mucho que aquí me ofrece en lo poco que a mí me pide. 
Esos ojos
Autor: gonza pedro miguel  312 Lecturas
Ella:  la niña de mis ojos Mi mejor proyecto, mi verso más elevado, mi sueño mejor cumplido. La razón, causa y efecto de mi ser en lucha. Pondré tu nombre en un verso para que quede después que me haya ido…  que todos vean cuanto te he querido. El duende de la fantasía, pintó de realidad mí sueño, que habiendo sido humano, te hizo ser divino. Es tu sangre de tinta,  son tus manos de papel y tus labios de rima, que destilan miel. Como el árbol de la vida, son  tus frutos de poesía.
En el mundo vivimos y en él nos movemos  En el burdel de las lujurias, ya me ciega la pasión, ya me mueve la ira, ya me despeña la ignorancia. El error, es un basilisco en acecho. ¿Quien no perecerá por su ponzoña? Y el hombre, un campo franco donde sembrar su veneno, por eso se busca el favor de un  lugar sagrado resistiendo al ímpetu  furioso de tan mortal enemigo.¡Señor! Extiende tus alas de tu acostumbrada clemencia, yo se` lo mucho que vale y cuesta estar bajo tu fortaleza.
El mundo
Autor: gonza pedro miguel  127 Lecturas
Mi abuela No se oculta la belleza En el duro surco de la aspereza. Nevada en la hermosura, con esa figura mustia que al dolor no mira.  En la retorica de sus gestos, goza de frescura venturosa. Esas manos probadas en el sacrificio, con esos surcos hechos en el rigor, con esa tenacidad de una hormiga,  con esa fuerza que le dan las eras por las que triunfaron en el empeño. Amo el amor que hoy me das, aunque mañana me resulte en pena. Cuando las luces a tus ojos falten, este beso quiero que guardes  
Mi abuela
Autor: gonza pedro miguel  63 Lecturas
Escuché una vez “Señores, quien no pueda defenderse, rompa la timidez y arrójese al mundo, que está para todos por igual”  Estuve pensando en esa idea  y por eso escribo esta singular protesta,  por ser tan mío el dolor y  muy lenta mi agonía, razones tengo para las quejas del agravio. La gente cree que entiende lo que  pasa y la solución que buscan no siempre es la mejor, quiero acusarles en el fracaso corrigiéndoles, tomo como blanco la intención de enseñar y sacar de las tinieblas de la ignorancia y mostrarles el norte que han de seguir. Aclaro que esto lo digo, no sólo por mí, lo hago también por ustedes y  para otros, que como yo,  sufren la misma ignominia, sigan mi ejemplo. Para que no pierdas tu derecho y reclames el respeto que te mereces. Setenta y siete años bien vividos ¿Qué sería mi razón sin esos años de experiencia? Apelando la autoridad que me dan los años digo: Siendo tanta la soberbia de los  jóvenes de hoy, siempre menospreciando a los viejos, idolatrando los cuerpos jóvenes, adorando y adorándose    ponen en  el acento en los más débiles, considerándonos como lo seco y raido, de la sociedad.  Cuando era chico hacía caras y burlas frente al espejo, hoy ya viejo, el espejo de la sociedad se burla de mí mostrando mi decadencia, ellos no se dan cuenta que,  ya antes,  fueron jóvenes los viejos de hoy,  y que pronto…pero muy pronto, ya serán viejos los jóvenes de hoy. No saben, no entienden que el tiempo no se  detiene,  que al hombre,  al faltarle los cimientos de la juventud perdida,  todo es caerse y así nos vamos despidiendo de los sentidos, que tenían tanto más gusto, como la vista, el oído y notifican con sebera sentencia el riñón, el hígado, el corazón, que pesada es la carga, la fuerza poca, los años muchos y no hay fortuna firme que lo sostenga ni puntales que los detengan que todo es caerse y pudrirse.  Si hoy te ves fuerte de brazos, firme de piernas, robusto de cuerpo, con luz y brillo en la razón, te crees tan alto donde no te alcanza la enfermedad, ni te llega la vejez.  Necio ¿Cómo aprendiste esta verdad? ¿Cuál fue el camino de tu razón para pensar esta loca idea? ¿No sabes que tu vida pende de un hilo? El soplo de una enfermedad, un accidente, cualquier cosa puede hacerte trastabillar, si no es hoy será mañana, en esa esquina donde dobla salud y se encuentra con los años viejos. ¿Qué puedo decir de este cuerpo? A lo mejor fuiste lo peor que he conocido o a lo peor fuiste lo peor en envoltura de caramelo, dulce por fuera, carcomido por dentro. Hay que darle un mordisco a esta envoltura, así se rompe esa  mágica envoltura de espejismo virtual, y nos descubre nuestra real naturaleza. Desde la distancia, pareciera que, el ser, bañado por la belleza no tiene alma, que apesta en auto idolatría y con cada movimiento ladra como perra en celo, hay que mirar ese cuerpo marquetinero a la distancia, para ver  como supura idolatría frente al espejo, pensando que nunca será viejo. Pero un día ese maldito espejo, te dejará ver en su reflejo toda la verdad de la mentira.   ¿Qué pido con esto? Un poco de humildad señores… un poco de humanidad.   A  los jóvenes, no digo que no se amen, que no quieran su propio cuerpo,  quererse es una cosa, pero la idolatría es otra cosa, esta pasión desmedida   implica un amor-odio, amor hacia lo joven, odio hacia la vejes.  Está mal vista la vejes, hasta que te das cuenta y llega, por eso quiero más respeto para los viejos, sepan aprovechar estos años de experiencia. Tengan en cuenta que esto  es así,  todos  vamos al mismo lugar,  hasta subirnos en el carro de la despedida. Después ¿Qué nos queda?   Llenar el pozo y henchir la tierra,  quedar parejo “con los buenos”  con los que antes fueron y ya no son. Somos un montón de pluma y la vida con un pequeño soplo nos desparrama. Mientras la juventud,  hinchada de tanto patriotismo,  corporal va por el camino de la mala nota,  muertos de amor por la ley que el deseo pregona y no ven más allá del presente inmediato. Estos jóvenes de hoy creen que la naturaleza puede ser violada, como si pudiera existir otra ley, “!Al pozo señores, al pozo!” ¿Qué creen que hay otro camino? Sólo hay una salida, terminar como abono de esta tierra o ceniza de este suelo.
Salir de uno No saber huir de esta muerte tan maciza. La fiera venganza del tiempo. Supongo que es todo parte de  un mismo ciclo. Quizás después vaya a un digno silencio, cuando cese la súbita inspiración de contestar. Como para aplazar, con cierto anhelo de la vida,   que es más que el hambre y la sed, buscando la tregua perfecta. Mi pluma embriagada de amor besaba la tinta y solo quería Escuchar al poeta acariciando el sentido de oír, Y sus formas de hablarle a la vida. Todo adiós lastima mis sentidos, tal vez, porque presiento se acerca la hora del olvido.
Salir de uno
Autor: gonza pedro miguel  186 Lecturas
Filosofía barata -¿Qué hay de cierto que el desamor de una mujer vuelva a un hombre loco o poeta? -En mi caso, dispara esa sensibilidad, embriagarme del un aroma de una mujer que me da en cada paso, lo recibo en un suspiro del que a veces no me quiero despertar. Quiero decir: No es el desamor lo que me hace loco o poeta; si no el amor. -¿Qué te produce el desamor, digo como poeta? -Siempre digo: Quiero olvidar viejas carencias con nuevos amores. -¿Sufriste algún desamor? -Claro, quién no. Pero… como buen poeta lo resuelvo con unos versos. -¿Con unos versos, cómo fue o cómo es eso? -La poesía como por su mandato tiene la capacidad de liberar al poeta, mostrando lo evidente, lo necesario y así,  le pone el fin al ejemplar castigo que le impone la pena. Por eso siempre digo: Hallaras en mis versos la obligación que tiene mi pecho. Por ejemplo, en un trágico momento dije: Fruta nueva, fruta nueva. De la mollera a los pies; no hay poro de la piel que no te extrañe. ¡Cómo extraño esos pasos que saben mi compás y el ritmo de mi cadera! -Por los versos se puede ver que la amó o que aún hoy… - La amé: Con la fuerza del sacrificio, con la voluntad del deseo, pero con la abundancia de mi miseria, y no alcanzó… pero bueno (cabizbajo) son… pero como…  ya fue (alegre)… tengo un corazón que sabe de promesas únicas, si ella no lo quiso, habrá que lo quiera… -Si le pudiera decir algo qué le diría.  -Gracias por el fuego. -¿No le tiene rencor? -El amor simple y sencillo, nada pide sólo se brinda. -Algunos con el desengaño no quieren enamorarse de nuevo… -Ya sé dónde vas, Los melancólicos, los trágicos, los temerosos,  instalan  cerrojos. No esperes esto de mí. -¿Qué hay después de la soledad? - Mientras  voy cerrando puertas y ventanas, voy buscando de la naturaleza su mayor milagro: Esa mirada donde encuentre todos los pretextos. -¿Es usted celoso en el amor? -Yo en el amor sueño y descanso tranquilo, no celo ni temo, te espero y te creo. En el amor no se puede ir a la paz por la espada, es contradictorio. -Un dolor -¿Un dolor? Una caricia que duele: esa mirada sobre la mía. (de la que se fue) -Algo ridículo que hallas escrito. - Un poema romántico tiene siempre, inevitablemente  algo de ridículo, por suerte tiene un atenuante: siempre hay algún ridículo enamorado que lo entiende. -Lo más importante. -Trascender al amor. -Un consejo que tengas para dar. - Por soñar no te quedes dormido; porque los sueños mejor cumplidos son los que se realizan trabajando. -Un problema no resuelto. - Muchas veces, el problema es la rutina, subir siempre al mismo árbol  por el mismo lado. -¿Qué es el tiempo? -Para mí es lo mismo que preguntar qué es la vida. ¿Cuál es la diferencia: entre los dos días de la mosca y los doscientos años de la tortuga? El tiempo es relativo, lo que importa es cómo vives cada segundo de tu vida. -¿Qué es la muerte? -No es lo inevitable. Un día me iré, pero será falso mi abandono, seguirás  en mi huella, me quedaré en mi sombra,  seguiré en sus pasos, renaceré en sus sueños. ( Hablo de mi hija) -¿La justicia? -Quien quiera encender la llama de la justicia y la verdad; cuidado  no termine consumido por la misma flama. Quiero decir: Todos cometemos errores. -El amor. - Una realidad del amor: Es a veces amar, lo imperfecto, lo ajeno,  lo incorrecto. -Lo que más te moleste. -¡Lo que más me molesta es, esa su indiferencia bien lograda y sin fisuras! (de la que se fue) -¿Qué opinión le merece un político? - Cada cual habla en su idioma, llevan un saco lleno de paja por debajo del parpado. -Lo que más te gusta. - Lo que más me gusta, cuando dulce y prodigiosas sus manos tibias, me reciben abortando sus ausencias. (de la que aún espera) -Un miedo. - Como promesante y señor de mis agonías,  no le tengo miedo a la soledad sino a este silencio que  me queda. Quiero decir: El silencio me condena. - Para ir cerrando  ¿y El llanto? -Las lágrimas son la tinta húmeda con la que escribe el alma cuando está sintiendo la vida.  
La despedida Todo adiós lastima mis sentidos tal vez porque creo también para mí se acerca  la hora de la despedida, veo mi cuerpo pobre y gastado y los miedos ahora dividen, ya de rasguño uno se aferra  la vida, aunque por cada hora lo tengo padecido, y aun así, apurando el paso a ver si le puedo ganar a la vida. Como en un  atajo me aferro a la tierra pero a veces pienso; a este suelo le entregué mi pecho y lo volví vacío ¿Fueron vanas y falsas mis esperanzas? En el saldo de mis manos me quedan dudas. Un viejo, que en su pecho traía viejas señales me dijo: Es un gran simulacro la vida, es un juego del absurdo, nada está por encima de los errores, y en esta tierra no hay castigo por las culpas (vale la pena aclarar, no hay castigo para todos los que tienen culpa) La justicia es un bien que se remata al mejor postor, me decía el viejo que en su pecho traía viejas señales, es verdad le dije; yo que también percibo que los jueces, sin culpa ni disculpas muerden los valores hasta gangrenarlos. El viejo que traía viejas señales me dijo: A muchos estos la verdad y la justicia no le sirvió de senda.  Entonces se me escapó una voz de esperanza, oiga mi viejo le dije; deje la maldad a los que comen de ella, que en el mundo no todos son buenos, ni todos son malos.
La despedida
Autor: gonza pedro miguel  383 Lecturas
Me contaron un cuento Una nueva teoría se levanta, he intenta romper con los moldes de esos versos que nos contaron; al parecer hay una historia más genuina, más verdadera que viene de más lejos, sin redes, sin trampa. En la verdad no hay dos  bandos hay una espada que corta los discursos de pobre ligazón, el corte ha de llegar hasta el átomo, hasta la voz de la simiente. Entre los dos los márgenes de la razón, hay una verdad que sujeta, y hay una verdad que libera. En la voz antigua de la tierra, pensar al Sol como un ser pensante; cuando esto se dijo, fue tomado  como una verdad absurda y blasfema. Hoy la misma ciencia busca la Reconstrucción de las piedras sagradas de los Templos caídos, las últimas investigaciones científicas plantean una actividad consciente del astro rey. Bajo la nueva luz se yergue una nueva ley del universo. La evolución de la ciencia empuja una evolución de la conciencia. Antiguas civilizaciones perdidas ¿tenían acceso a “secretos”  por el cual consideraban al sol una deidad consciente algo más que un mero astro dentro del universo’ ¿Tendremos que volver de nuevo a la tierra, al viento, al sol, al agua? A la ciencia de las verdades le han robado la franquicia, ellos que contaban siempre la misma historia, cómo harán ahora.  Menuda grava hicieron los martillos gestados desde las ciencias,  los picapedreros (los científicos, señores jueces, fiscales y justicia de este reino) han vertido  las teorías  de sus valores y con este discurso  han abierto calzadas y caminos en los tiempos moderno, pensar al Sol como un ser consciente se hace difícil; pero es así, las últimas investigaciones científicas, realizadas con un poderoso ordenador, descubrieron  que desde el Sol se producen emanaciones electromagnéticas codificadas dirigidas al sistema de planetas, algo parecido parece emitir también la luna, emanaciones que poseen un orden, una lógica y una razón. Todavía no se sabe cuál es el mensaje, está codificado, pero se sabe que hay un mensaje. Los  registros de los acontecimientos naturales de los  últimos 20 años demuestran que hay relación directa entre los mensajes emitidos desde el Sol con eventos relacionados con muestro planeta y también con otros  sucesos dentro del sistema solar Los antiguos parecen ser mejores intérpretes de verdades colectivas, mientras que el miedo del hombre moderno ha sabido inventar cuentos para ahogar esos otros relatos. La tierra, o tendremos que decir, “la madre tierra” como lo llamaban los antiguos, parece poseer estados de ánimo, un humor que va más allá de los efectos de la contaminación. Fueron los griegos los primeros en ver esta lógica de la razón en la naturaleza y en el cosmos al que llamaron logos. El hombre es el  producto directo  de este logos o principio, lo mismo sostenían los antiguos Mayas al decir que el hombre es hijo de la madre tierra. En esta cosmos visión la madre tierra es un ser pensante, la relación que el hombre  entabla con la tierra es de cuidado mutuo, yo cuido la tierra y ella me cuida a mí. La ciencia moderna plantea otro tipo de relación, ya no hay madre tierra, hay naturaleza, y el hombre está en la cumbre de la evolución, desde esta perspectiva   el hombre pude modificar la naturaleza y crear una naturaleza  artificial llamada MUNDO. En otras palabras, crear el mundo como hoy lo conocemos implica, separarnos más de la naturaleza, negar aún más nuestro vínculo con la tierra sobre la convicción de que la tierra no dirá nada.
Llena de cenizas las manos ¡Oh! Guadaña indolente ¿Te burlas de estas canas ahora? La juventud disimula la verdad.  Si mal no recuerdo, ayer fui sangre y carne  por la fuerza de tantas primaveras con sus noches y sus días. Después de un tiempo te das cuenta que todo son aplazo. Llega un día en que todas las cosas te hablan  de la muerte y después de esto ya no se encuentra dónde poner los sueños, todo parece inútil y vano, desde la brevedad de una rosa, pasando por el oro o la plata hasta saber que: en la ignorancia, viviendo engañas miserias vanas. Como a hurto, vida, no des contento. A lo taimado. La juventud que un día ostentó murallas, muriendo enseña, que la vida es guerra y la muerte ¿es paz?
La Guadaña
Autor: gonza pedro miguel  333 Lecturas
A los suyos vino y los suyos lo recibieron Crece la noche de mi enfermedad.    Arto me acuerdo del mal ejemplo de Menen, de cómo él cambió el voto por unas buenas obras para pocos. Fue así como entregó la mayordomía y la administración al Fondo. Entre ellos crearon por decreto la ley de la trampa, que nos tocó en común a todos. Así dieron luz a la invención de la zancadilla con la que cayó el país. Hoy como ayer, el mismo pie, la misma trampa, los mismos tipos, la misma gente, el mismo fraude. ¿Cómo puede haber gente de oficio tan oscuro y bajo? Si este fuese como el farol de la capitana No sería grande mi preocupación. Este, en su oficio al pobre sirve de balde, para los otros será; el príncipe de justicia, el señor abaratando costos, para nosotros un simple usurpador. ¿Qué piensa el que lo votó a él? ¿Es justamente lo que se merece? Si le cree trasmuta en idiota como a él se le antoja. Consuelo de tontos, diría mi abuela.
De algo hay que morir dijo el poeta mirándola  a los ojos Pagaré a mi modo al cielo, en cuotas;  la dureza de mi mano para tomar la pluma, por  la ilusión de la pertenencia  a  un verso. Aunque duela y cueste hay que admitir: Todos los que escribimos, viviendo andamos buscando la riqueza escondida de un verso, yendo y viniendo con los sentidos alertas y aun así, pequeña sombra y tosca aventura en el verso he sido. Tan porfiado en mi suerte. Yo, que he sabido gestionarme un verso aunque sea a codazos, .caminaba y sin saber que no está en mí, la fuerza de mi puño, sino en el seno de sus ojos claros, esos ojos que en su oficio las auroras adornan con su gloria. Nada me autorizaba pensar que ella me podría mirar, pero como en todo gran  soñador existe en mí, un cuento de hadas, y ni aun así, no logré vislumbrar que me podría mirar… así, de ese modo… tan sutil. Ella, se mueve entre la frontera de lo irreal y no existían en mí posibilidades teóricas o clínicas que   me llevaran a pensar que ella me quisiera besar. A partir de esto, Ella constituye mi musa y la aprobación de los dioses y mi legado en la futura existencia de mis versos. Hallarás en mis poemas el valor de mi musa. De esta suerte te digo: En mis versos, Ella es mi caldo de cultivo. Por esos ojos, Tomen acta de esta decisión: me declaro en estado de poesía permanente. Una risa en salsa, en su cara un ángel con  perfume de rosa, sus ojos en rima, entre otras cosas de la ciencia femenina que traía de regalo, altiva en su pompa presumida,  sacó de mi pecho, lo que pudo y bastó, versos limpios con los que aderezó mi tarde. En mí todo es necesidad y ella lo tiene, Contemplativa, mi pluma quedó en deuda de lo que antes ni vio, ni tuvo. A esos ojos, tanto para comprar como para vender no le perdoné letra, ni le hice vergüenza con  unos versos de cortesía. Será de mil una, esa mirada es lo más difícil de enajenar y aquí me tiene como su ángel de la guarda comprado por sus ojos. Daré a mis versos rima, dirán las letras viejas del tiempo, que mi pluma en su derecho crece, que no le dieron de balde los oficios, esos ojos  de mi tinta han de sacar la renta.   
Olvidé olvidarme Es precario decirlo, pero hoy con el silencio andamos bastante juntos,  y es muy  útil para la gran tarea del olvido. Olvidé olvidarme del olvido que me sigue esperando, por eso creo que mi propio olvido es un gran simulacro, es como una de esas   lealtades que traicionan. Mí ser,  parece un gran más allá lleno de olvido… pero en realidad es, un desierto lleno de memoria que sigue esperando la gran  cosecha. En el silencio de mí desnudes, cerca de los arietes del olvido en su fondo insondable: Mis recuerdos y tus indiferencias. Si mi olvido fuera como esas lealtades balsámicas: El ungüento de tus recuerdos se convertirían  en las cenizas de mis  nostalgias. Tildado en la evasión, yerto, desnudo; estos silencios y un mutismo verdugo hacen su mejor oferta. Con una  larga es lista de versos ociosos, con una hambre y con una sed corro para no darte alcance, para luego perderte, sentir y llorar. He comprado muchas veces esos ojos, pero hoy…  hoy me guardo la moneda.  Mis cajones llenos  de fantasmas hoy tengo que abrirlos, para sacar el mamotreto del olvido, sacudirle  el polvo, ponerlo a orear, dejar  algunas emociones sueltas, desbocadas rebotando contra los muros del silencio. Auguro insomnios con silencios incapaces de demolerlos, el futuro se vació de tu mirada, el tiempo se quedó sin tu sonrisa cuando la noche se hizo cueva y anidó en rencores, cuando mis manos se quedaron haciendo señas y tu figura se perdió de vista, cuando tus ojos confiables se hicieron estériles; y aun así, con mis labios huérfanos, con mi pecho a tientas, con mis párpados de plomo: Quiero olvidarme de mi olvido.
Soliloquio -Algunos ocultan la verdad a sus propios ojos, ¿pero qué ocultan? Ocultan la pregunta, ¿qué pregunta? Cuando escucho la pregunta y analizo la respuesta, veo que esa respuesta no siempre es la que yo daría, entonces surge la pregunta; Quién dio la respuesta, siento que en la pregunta y en la respuesta no hay un absoluto, lo que otros oyen es sólo el murmullo de lo que aquí se dice. - No siempre las palabras y los pensamientos coinciden! - Con ideas que se cruzan y se entrelazan, con sus críticas internas. ¿Eso es posible? -En ésta  relación o mejor dicho, en la pregunta, se deja ver el espacio donde nace la respuesta, y nos muestra que hacia el interior de la idea no hay una línea recta, hay una cierta distancia en lo que se dice y se piensa, y este espacio, es el que algunos llaman de reflexión. -¡No! Es más que un espacio de reflexión, son las distintas modulaciones del ser, una especie de idea que oscila entre distintas polaridades de una misma esencia, es la relación íntima  de la idea consigo misma. -Yo pienso que: La palabra cada vez que se pronuncia es producto de un ritual previo, la palabra, es la puesta en escena de una verdad a medias, y es parcial porque no deja ver todo el contexto donde se percibe que la respuesta no es unívoca.    -Puedo ver intuitivamente en la singularidad y como el telón de fondo en el propio silencio: Las ideas suenan como voces ajenas que sin embargo se pertenecen mutuamente. -Los márgenes nunca están bien definidos, somos seres intrínsecamente  complejos, seres amplios donde no se distingue una orilla de la otra, una unidad compleja discursiva, que se construye así mismo a partir de un caldo  de voces que se revela en la palabra en todos sus fragmentos. -Yo creo que a esto no hay que darle muchas vueltas, escuchas voces y no las reconoces como propias, entonces: !estás loco!
Soliloquio
Autor: gonza pedro miguel  57 Lecturas
El tigre Benitez Persuadido por la abundancia, de aquella divina estampa, salpicando luz y brillo, con esa percha, que se tiró encima: Es un derroche de facha. Con  esa caripela,  la va de ganador, y ese arrastre de bailarín tanguero, agrandado y atenti,  tirando facha. Entre mil caras, buscó esa mirada que le dé calce. Al ritmo de un bandoneón, ya se chamuya a una chuchi,   entre  esos  amigos de tragos, esos que nunca le faltan. 
Tanto te olvidé, que tu nombreya no entra en una palabratampoco cabe en una idea Lo borró tu insoportable ausencia
Para olvidarte, no hay más tiempo Te dejo una gota de mi llanto Esa que al caer no se olvidará de vos  
para olvidarte
Autor: gonza pedro miguel  121 Lecturas
Cómo será… ¿Cómo será el mundo cuando yo ya no pueda mirarlo, cuándo ya no pueda escucharte leer Incansable mis versos, cuándo ya no pueda ver brillar el sublime sol de tus ojos, cómo será…? 
Cómo será…
Autor: gonza pedro miguel  200 Lecturas
  Lo que más me gusta de vos, cuando dulce y prodigiosas tus manos tibias, me reciben abortando tus ausencias 
De vos
Autor: gonza pedro miguel  116 Lecturas
Como una lectura crítica Vos. Como en una lectura crítica, para ser pensada de nuevo. Tu imagen como una idea que merece un repaso. Como un libro te releo en mis insomnios.
Ensimismado en el espejo me devuelve mi mirada y descubro el veneno del tiempo,  el desierto, la desnudes plena, la aridez en los pliegos de un cuerpo que ya no reconozco como mío. Mientras miro en la nostalgia hurgando en la memoria pienso: ¿Qué aré con lo que me sobra? Con este cuerpo que está de más, esperando que la vida me borre como a un error. 
Un encuentro con vos ¿Qué sería el amor sin esta mortal Amistad de los sexos? ¿Un encuentro con vos? No  sólo será corporal Entre ambos hay ya un repertorio de Miradas, sonrisas con un toque espiritual De  tinte poético y musical. 

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Paradójico mérito
Cuando nos inaugura la intuición,
nos hace lucidos y desgraciados.
PMG
Releyendo mis textos, recorriendo palmo a palmo mi letra me doy cuenta que hay frases, ideas que me sorprenden ¿Cómo están ahí? ¿En qué momento las imaginé? ¿Cómo llegaron a ser parte de mi letra? Entonces percibo que mi palabra vale por sí misma, está protegida de mi ignorancia de aquello que nunca se me ocurrirá, mi palabra tiene ese plus que la hace independiente de mi consejo, ella vive su propia existencia, y así siento dolorosamente esa ajena distancia… pero es mi letra, yo sé que es mi pluma y entonces me siento paternal e importante.
Antes no podía escribir con libertad, ahora me veo protegido contra mi propia impotencia, contra mi miedo o cobardía, me he dado cuenta que mis palabras valen por sí mismas. Es increíble la sensación de libertad que produce el efecto de hallar que mi pluma no depende absolutamente de mí, ella es por sí misma.
Por otro lado pienso, si esta letra no es absolutamente mía, en último rigor a la verdad, nada tengo que ver con ella, y esta es la idea que me mata, esa distancia, esa terrible ajenidad, esa sensación de saber que lo que escribo no es absolutamente mío, sin embargo están absurdo pensar que mi pluma y yo no somos uno.
En sacrificio a la verdad, no puedo dejar de unir mentalmente los dos conceptos, es mí pluma pero la siento ajena y distante.
La agradable ignorancia de pensar que la paternidad de mi letra era toda mía, pero ahí está la intuición con la clara revelación para hacerme desgraciado, para negarme la plena autoría de mi cosecha.
Reconozco mi letra, todavía insegura, próxima desmoronarse con la escasa convicción en lo que dice, pero también está la otra parte, esa pluma vigorosa, como un intruso exponente de lo ajeno, que a mí me deja este sabor amargo de una modesta felicidad.
Esta pluma me da un poco de admiración con su aire desafiante y agresivo, que sabe decir sin callarse sus presentimientos.
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