• gonza pedro miguel
gonza miguel
Paradójico mérito
Cuando nos inaugura la intuición,
nos hace lucidos y desgraciados.
PMG
Releyendo mis textos, recorriendo palmo a palmo mi letra me doy cuenta que hay frases, ideas que me sorprenden ¿Cómo están ahí? ¿En qué momento las imaginé? ¿Cómo llegaron a ser parte de mi letra? Entonces percibo que mi palabra vale por sí misma, está protegida de mi ignorancia de aquello que nunca se me ocurrirá, mi palabra tiene ese plus que la hace independiente de mi consejo, ella vive su propia existencia, y así siento dolorosamente esa ajena distancia… pero es mi letra, yo sé que es mi pluma y entonces me siento paternal e importante.
Antes no podía escribir con libertad, ahora me veo protegido contra mi propia impotencia, contra mi miedo o cobardía, me he dado cuenta que mis palabras valen por sí mismas. Es increíble la sensación de libertad que produce el efecto de hallar que mi pluma no depende absolutamente de mí, ella es por sí misma.
Por otro lado pienso, si esta letra no es absolutamente mía, en último rigor a la verdad, nada tengo que ver con ella, y esta es la idea que me mata, esa distancia, esa terrible ajenidad, esa sensación de saber que lo que escribo no es absolutamente mío, sin embargo están absurdo pensar que mi pluma y yo no somos uno.
En sacrificio a la verdad, no puedo dejar de unir mentalmente los dos conceptos, es mí pluma pero la siento ajena y distante.
La agradable ignorancia de pensar que la paternidad de mi letra era toda mía, pero ahí está la intuición con la clara revelación para hacerme desgraciado, para negarme la plena autoría de mi cosecha.
Reconozco mi letra, todavía insegura, próxima desmoronarse con la escasa convicción en lo que dice, pero también está la otra parte, esa pluma vigorosa, como un intruso exponente de lo ajeno, que a mí me deja este sabor amargo de una modesta felicidad.
Esta pluma me da un poco de admiración con su aire desafiante y agresivo, que sabe decir sin callarse sus presentimientos.
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  • País: Argentina
 
Nostalgia de pensar Tus ojos para otro Este relato se va haciendo y yo voy con él. Algunas veces las palabras me parecen inútiles, frágiles, carentes de sentidos, no bastan,  no alcanzan para decir todo el dolor de estas circunstancias  y mostrar  el desarraigo de tus ojos idos,  insobornables para mí.  Mi pecho adicto va comprobando la valides de sus añoranzas, te busco como una forma de crear  un antídoto contra la angustia, contra esa necesidad urgente de decir nosotros…solo  para volver desnudo a mi propio desconcierto, a esta melancolía propensa al pesimismo, que va así  avanzando por el lado malo sobre el recuerdo hostil a mi propia libertad.
El cómputo diario de mi saldo Tus ojos en deuda me están por cobrar. Yo me pregunto ¿Preciso tanto tus ojos? Yo me digo que sí, tengo derecho a mirarme en tus ojos; eran mi secreta defensa contra mis celos. Fuera mejor a mis labios no nombrarla y a mis ojos no saberla, de camino  lejos  se va de mí, y no acierta con sus pasos en mi destino. Si mis retóricos versos no te persuaden habré de consolarme con sólo pensarte. Tu recuerdo se me instala en cada uno de mis gestos, tu sabor me quedó prendido en los labios y dejan libre el viaje de mis nostalgias En mis dos mitades, la parte que me quedó de la otra que me llevaste, me quedo como un ser dispar, contradictorio; uno eligió el olvido, el otro te sabe de memoria y perdió su vocación a la alegría por ese apego que otorga la costumbre a tu figura.  Mí olvido te sabe de memoria con mis manos huérfanas sobre el silencio del duelo, truncadas de esperanzas Por esto salgo desesperadamente en busca de una bocanada de aire libre con sabor a horizonte.
Después de la tormenta lo que quedó en la superficie fueron esos gestos de viejo achaparrado, después le seguirán ese cortejo de amigos con sus preguntas curiosas, y yo… yo respondía con evasivas, como guardando el misterio. Fui lanzado de su vida, pero no como ella quería (fue un arreglo pacífico) según ella un amigo abrió el camino, según yo creo fueron sus propios  intereses terrenales, ahora creo que, su forma de ser no era más que una pantalla; traducida en el lenguaje de sus gestos amorosos, casi hasta la exageración. Yo sentía todo  lo incómodo de esa situación… es  como cuando uno percibe lo irreal de esa relación, hasta el punto de cuestionar las circunstancias que le habían dado vida. Una especie de rubor tiñe los recuerdos de aquellos momentos desvergonzados hoy me doy cuenta que sin tapujos uno los siente como un privilegio aliado de esa relación basado en lo físico. En ese tiempo yo cría que no teníamos intereses separados, vivía la inmortabilidad  del momento. Para cumplir con sus deseos gastaba mas allá de las posibilidades. Ella había triunfado en el absolutismo de sus prioridades y en el sometimiento de sus intereses. Yo me cría propietario de esa tierra fértil, y una pereza heroica me hacía no cuestionar que la relación se había transformado en una monarquía. En lugar de adelantar habíamos retrocedido, ya no era su pareja era su vasallo, y cualquier contradicción era asumido como una insurrección. Cuando desperté de ese sueño atrás quedó esa sensación de  orgullo infinito de estar en la cima con ese sol de medio día. Como todo lo que ella era para mí, como esa estrella con luz propia, pero… cuando cuestioné el absolutismo de su persona se opuso amenazadora con tanta languidez en sus gestos, apartada de la corona tomó el timón de sus intereses. Por la fuerza de su destrato, fue como un  terremoto, sin fe en nosotros, gruñendo con las uñas afuera,   egoísta frente ambos mostraba su egoísmo celosa de sus intereses. Yo me sentía un pobre viejo sin ojos, sin oídos, sin boca para decir lo vulgar que me parecían  sus actos. Después de la tormenta lo que quedó es ese gesto de viejo achaparrado…
Pobre viejo
Autor: gonza pedro miguel  69 Lecturas
Este amor que te guardo está madurando   Ella Sin culpa ni disculpa Tan lejos de la dura pena Faenando mis sacrificios Me dejaba un trocito de su mirada   Ahogando una sarta de mis esperanzas Con mis afectos en andrajos Y mis sueños en hilachas Añoraba ese trocito de su mirada   ¿Te das cuenta cómo te extraño? Te sigo encontrando en mis versos Impregnado mi recuerdo La falta que le haces a mi costumbre
La libertad Él    -Quiero que hablemos Ella - ¿Para qué? ¿No está todo dicho? Él    -Negar la palabra, es abrir más la distancia. Ella -No sé entender la distancia y menos enjuta. Él    -Mentiras de un cielo sereno, desde hace tiempo existe entre nosotros una descarnada distancia, que no lo quieras ver, eso es otra cosa.  Entre tú y yo, nada ha cambiado y esto desde ya hace años: tú sigues ausente y yo sigo extrañándote. Ella  -Esas son escusas de un papel en blanco ¿Por qué no dices la verdad? Que sólo quieres tú libertad. Él    -¿Para qué le sirve la libertad a un pájaro sin alas? ¿Haber dime... para que querría esa libertad? ... ¿Qué podría  hacer con ella? Ella –Tus labios dicen una cosa, pero en tus actos se nota  cuando piensas a gritos tu libertad. Él    -En tu boca  "La verdad duele; pero tus mentiras matan" Ella  -A veces la verdad llega tan tosca que nos congela de tal manera que la libertad no nos sirve. Él    -No sé qué entiendes por verdad, pero  aquí estoy con la libertad que me diste, no te la pedí, pero quiero  que sepas  una cosa: Estoy  aprendiendo a disfrutar esta libertad que me regalaste; al final un regalo que no te costo nada pero… Ella –¿Pero acaso no había libertad estando juntos o...quizás no entendimos el amor? El que ama debe siempre tener la libertad de elegir. Él  - ¿Libertad sin ser libre?. Qué cosa, una  libertad que no me sirve. Ella –No nos pondremos nunca de acuerdo.  Que tengas suerte. Él   -¿Qué tengas suerte? ¡Terribles palabras!
La libertad
Autor: gonza pedro miguel  230 Lecturas
Ella Sacando punta a un lápiz, les quiero contar como llegaba ella, a la razón de mis versos para darle un nombre. Si bien, no soy muy ayudado en letras, por ella soy forzado a la pluma, (seguro  me ponen en deuda) pues no sé si podré o si sabré describir  tan al vivo a la hija de una musa que  vino ser el centro de nuestro abismo, donde todos fuimos a caer. Llegó adornada de tales prendas ejemplo de castigo de culpas ajenas, despuntaba el vicio con sus  retóricos pasos, y un perfume ocioso que no se dejaba gobernar  por el viento, cobra su deuda en las miradas que no quedaban absueltas de culpa y cargo. Arraigada en la razón de oscuros pensamientos, daba ocasión para  que las otras de ella murmuren acusándola de toda vileza. ¡Ho enemiga de todas ellas! Los muchos y buenos dones que tienes encubren si los tuvieres algunos de tus defectos En especial en el verano y por las tardes hacía de su pasatiempo: El banquete de miradas ajenas, su recato le ponían un velo al sueño de tantos corazones. De frescos aires y de sonrisa puesta en rima, ponía en achaque a los mismos que su remedio daba, y no mentía lo que con su verdad alegraba. Ho señora de los sueños incumplidos ¿Qué corazón no confundes? Tan cordial entras por los ojos que al amor invitas. Ho señora de mis noches en desvelo, te haría mil promesas si tan sólo me dieras una sola de tus promesas. Dirán unos, oirán otros entre jueces y fiscales de justicia que no hay y ni habrá quien duerma y descanse tranquilo, creyéndola tan suya, pensándola tan ajena.  
Ella
Autor: gonza pedro miguel  70 Lecturas
Atrás el remanso, delante la dura pena ¿Qué me queda? El saldo flaco de tus caricias y besos. Tus Miradas pobres, llena de numerosas cautelas, Atrás quedó tu mirada clara, que sabía amar como Dios manda y que ahora sabe odiar sin atenuantes como el diablo quiere.  
Serás su pobre dueño Me dijo mi abuelo –Hoye mi niño, escucha el lastre de mis consejos  pá que a tus años jóvenes no les falta peso: Ten cuidado con esa mujer hermosa que sin Dios en los labios y con el diablo en el pecho te hará conocer la demasía de su ser, que su ocupación es ir y venir a la caza. En su oficio te hará correr y  trabajar pá cumplir con la ley de su capricho y después de cansado habrá de tenerte atado a estaca, andando a cadena, y así  resignado en sus manos; habrás  de encontrar la suma miseria. Si no me escuchas… te acordarás de mí  cuando con el estómago apurado comas;   tarde, poco y frío. Mi niño, te lo digo pá que me sigas y viéndome trepar pongas el pie por donde me viste subir. Yo, dudando le dije. Abuelo,  con mucha librería en los dichos defiendes tu verdad,  ella es un ángel y el azul celeste sus ojos  prueban que del cielo viene. De niña fue hermosa, como fruta temprana, tres veces más mirada que hablada, esa tardanza era mi esperanza, que las palabra unas veces atropellan frente a una fresca rosa. Mi abuelo que no estaba de acuerdo, por eso me dijo - Vendiéndote caro te digo: Dulces halagos de lenguas vanas son esos mi niño.  Por otro lado espero no seas celoso, o no dormirás bien estando siempre al acecho, deseando saber el paradero de ella. Mujer hermosa es y muchos buitres hay, espero no te cause dolor lo que debiera darte placer. Ya cuando se iba a modo de despedida me dijo: Mi niño, para que no te falte aliento para la huida, el consejo vale, si con el daño se aprende. La sequía de mi imaginación: La poca prudencia y la mucha vanidad no me dejaron ver el ungüento de sus consejos. Sus abundancias reventaron mis ojos, a tropel, cayendo copioso sobre mi alma hasta no quedar ni palmo de carne, ni sangre  que no me explotara por el pecho; tanto que lo de adentro me quedaba todo afuera y peor aun con no poco acuerdo con mi razón que pierde su camino, entre suspiros que arrancan el alma, hasta dejarme  naturalmente ciego. Abuelo tenías razón, cuánta verdad había en tus palabras. Su perfume, sus ojos, la audacia de sus miradas compraron  mi razón.
La muerte incurable Con la piel humillada, todos se van en el tiempo y yo mismo me estoy yendo. Colgado de las agujas del tiempo La vida no tiene una red. No encontrar un sitio donde asir la vida por esa impunidad que tienen las eras. Cada muerte tiene su hora y cada minuto tiene su ausencia. Por cada paso un desencuentro y otro  ser que se hace ceniza en el viento. En un trabajo lleno de descontento, fatigadas horas ven inmolarse los segundos impacientes que van naciendo, así…  atrás van quedando maravillosos y descuidados momentos; que en el recuerdo conjuran nunca más volverse a repetir. Cuando al fin se habrá la tierra Con su abrazo común: Me pregunto si hallaré algo escondido entre las cenizas. Una cosa no quiero encontrar y es, un miedo con su pánico en blanco, quiero esperar tranquilo la liturgia del beso incontable, en amores bien gastados. Una cosa quiero y es, que no quede tu memoria marchita mira, que la envenenan los suspiros.
-Si no fueras escritor ¿qué serías? - Soy de palabras llevar, también de versos traer, quiero decir, no  puedo callar el viento o tapar el sol, tampoco puedo callar mis versos o tapar mi rima. El problema no está cuando intentas ser lo que debes ser, eso siempre resulta algo más fácil, el problema  es cuando buscas ser lo que no puedes o no debes. -¿No es contradictorio la idea del deber ser con esa idea común  que sostiene que todo es una construcción de la razón. - El hombre es,  como un joven flaco y desgarbado levantando cosas pesadas,  si el hombre común haciendo poco lo que de suyo ya es mucho, qué si le dieras más y mejores alimentos que lo defiendan, así es necesario al hombre valerse más y mejor de la razón y en esto se ve la verdadera naturaleza humana, para luego ver, como desde un lugar sagrado brotan: virtud, razón y poder. Las muchas y buenas herramientas que tiene,  lo mucho que sabe y puede, rápido para crear, lento para rendirse ¿Qué teoría no persigue? ¿Qué verdad no alcanza? ¿No puede acaso visitar el fondo del mar? y si  quiere  puede ir a la luna o el sol. -La verdad, no todos los hombres pueden hacer esto, algunos se dejan manchar por la lujuria, mueren en la ira, o se destruyen en la ignorancia. -No hablamos de los que no pueden huir de la confusa suerte, si no de lo que se puede alcanzar siguiendo la dicha de la razón, de aquellos que se han podido corregir y en la confianza se sujetan a la razón, entre esos hombres hallaremos ilustres barones, teniendo en cuenta que también están esos otros que pululan como moscas. No mires ni repares en tan bajos instintos, considera sólo al bueno y los buenos ingenios. -¿No peca de vanidoso el hombre al pensar así de sí mismo? Para dar sólo uno de los ejemplos  ¿No fue la razón la que nos trajo al borde de la destrucción del medio ambiente? ¿No sería mejor pensar un hombre más real y menos idealizado. ¿Esa “razón” no está al asecho de nuestra perdición, de cuyo lazo ninguno está seguro? ¿Ciego torpe y errado no caemos todos en la misma trampa? y ¿No se nos descubre el daño después de hecha la herida? -La razón, una virtud tan poderosa, no puede ofrecer un beneficio tan pobre, eso no es culpa de la razón. Entre los jueces,  justicia y fiscales, la razón es el mejor asistente que tenemos para corregirnos.  -¿No es contradictorio pensar que nos puede salvar lo mismo que nos condena? Es mejor pensar un hombre limitado en la razón, eso nos haría cuestionar nuestras certezas y quizás mejorar nuestro destino. -Porque no pensar: Si  la naturaleza nos trajo hasta este lado no podría promover un cambio de conciencia. -¿Con los miles de años que el hombre lleva sobre esta tierra?   -No es contradictorio en la medida que nuestras capacidades intelectuales brindadas por ese cerebro nos permite elegir el mejor de los mundos posibles. -Hablas como si no tuvieras dudas ¿No será arrogancia? -Te  voy a decir una verdad tan grande y sagrada como un templo, si alguna duda tuve, la resolví  con unas copas de vino, no sé si sabías en el vino se vive de verdades exclusivas.  
Entrevista
Autor: gonza pedro miguel  53 Lecturas
Qué don te ha dado la vida para que esos ojos puedan convertir en versos, lo que mi corazón padece. Es siempre tan perfecta tu mirada, serena y tranquila, que consigues cerrar la puerta de mi esperanza, con la suavidad de un beso  
Encontré la que no buscaba Quiso mi buena fortuna, que amaneciese el día claro, sereno y favorable con presagio De buen futuro. Sin hallar lo que esperaba encontré la que no buscaba: Mi perfecto gusto, mi contento verdadero. Por los bienes recibidos De tu prodiga mano. Cumpliendo lo que me ofreces a mucho me tienes obligado.
Tu recuerdo me defiende, el silencio me condena Corazón muerto: ¡Que agonía de sueños en el silencio! Es agonizar irremediablemente en uno.        
Mía es la mirada Mía es la mirada, para ella las alabanzas, mientras  sufro la agresión que nacen de sus dones   Ella no tenía pena y a mí me la daba, porque mirarla y no tenerla era partirme el alma, ¡Oh! Extraña mujer divina, no más mía que de todos. Sin que, ni para que, sólo mirarla. Tus miradas de dulces  halagos, son los paños con los que me envolvieron, yo los pago de contado con precio de suspiros. Todo el tiempo me pasa por  el pensamiento que estos ojos hallados y elegidos sean sólo para mí.
Ella  -La soledad antecede en tu mirada. Él    -Si tuviera tiempo sacaría el polvo seco a algunos sentimientos y con ganas me los        pondría. Ella  –No pongas esas frases tristes. El verso seco suena cruel. Él     -Es mejor esta soledad con sus áridos mutismo que un amor con sus sagrados    silencios. Ella  -Entiendo, entiendo el amor quedó estancado, pero un día va estar como el primer día. Él    -¿Cómo lo sabes? Ella -¿Te sientes solo amándome? ÉL  -Es cuando quedó mudo el amor. Ella  -¿El amor? ¿Dónde? ¿En el beso? Que complicado es el amor breve. ÉL  -Breve en tu risa, en tu mirada breve… A mí me gusta el amor largo y sencillo. Ella  -No te entiendo, ni me entiendo. ¡Cómo pude abrazar la locura y besar la ignorancia! Él   -Quizás no es hoy, no es mañana, pero tiene que llegar un día en que entiendas. Ella  -¿Cuál es tu problema? Él     -El problema es cuando el corazón comienza a recordar en vez de latir, añorando a como eras antes… nunca se acepta la ausencia de lo que se lleva en el corazón y si se lo acepta es para decir adiós. Me hubiera gustado que estuvieras más aquí, pero ya me habitué a tus ausencias. Ella   -No todo es tan así… Él      -Pedirle más tiempo al amor de tu vida y te diga: ¡No me presiones!  De tanto en tanto me expulsas de tu olvido y de a ratos te acuerdas y me das de lo que te queda. Ella  -Te prometo que ahora será diferente. Él     -No prometas cerca lo que estás lejos de cumplir. Ella  -Se aprende tarde pero se aprende. ÉL –No me gusta ese trueque, lo que quieres ya no será, ya no me queda tiempo. Ella  -No seas tonto, siempre podrás tener todo, como yo tengo lo tuyo, te enseñaran mis caricias a olvidarte de todo… Él  -Mi razón se bate entre quedarse y una honrosa retirada. Te juro lo intento y lo olvido y al rato me acuerdo de nuevo y  no, no me puedo olvidar. Me recuerdo: Yo y mis  intentos sin poderme llegar a tu boca, salvo al despeñadero de tu mirada que hacen del hambriento harto. Ella De mi buena voluntad, con que más y mejor en mi fe te prometo sabré cumplir tu deseo, esta vez será diferente… Él  -La cuña vale si es de buena madera. ¿Crees que con cuatro puntadas de hilo son poderosas para que no se descubran las hilachas? Una mirada y dos promesas enamoradas ¿serán suficientes? Con los años uno va perdiendo crédito que no hay verdad que dure cien años ni boca que lo sostenga. Ella – No te reconozco. ¿Qué antes endulzabas la lengua? Para que ahora largaras verdades más ajenas que propias ¿Perdiste el último prejuicio qué ahora te lanzas a maldecir? Yo me invento una ilusión…  pero tu alma de Pared templada abrumante le pone un freno a mi razón. Él -¿Por qué te ofende lo que digo? Como ahora ya no estoy en actitud de espera, librándome de esa incómoda sensación de dependencia emocional, marcada por esa irremediable distancia emocional tengo libertad para la queja, la duda, el rencor…pero bueno esto es así; cuando el amor se va, escondida es la calidad del espíritu humano. Hay que aceptar la verdad para no vivir la mentira.
Como por desgracia suele ocurrir en amores de aceite y agua. En nada me quedo cierto y en todo me dejó dudoso, aquí le endilgo de contrabando una reseña de malos ratos o una parrafada de malos trancos. Los míos  fueron siempre nobles, hasta que desperté, entonces vi en cuanto se dejaba ver la piel fingida, el amor gastado, en esta desventura hallé para suerte de mi desgracia, mil horas de amargura, entonces procuré olvidar lo que no pude amar, tomando como instrumento la memoria de lo que no tenía remedio. A la hora de la despedida, a mí me faltaron palabras, a ella le sobró ironía y con una actitud tranquila y pausada de los viajeros expertos, sin decir adiós se marchó. Y así me marche yo, arrastrando la nostalgia, la iba acomodando como mejor la pudiese llevar y se me hiciese más ligera carga, no me bastó el ánimo para olvidar aquel tiempo de los instintos, con aquellos besos de fábulas.  Todo iba bien,  no fue hasta que asumimos nuestra conciencia de náufragos, entonces aparecieron esos rencores perdidos por donde nunca los habíamos buscados, fue así como quedamos separados más allá de la magia y el hechizo   
¿Quién escruta la letra, quién tienta a un verso? ¿Quién siempre puede trepar por la escalera de los sueños? A mí hoy, se me  amontonan las prórrogas que repican en el silencio, exudan mi desesperanza, hasta volverme ciego, sordo y mudo. En el deseo irrefrenable de escribir robaría ese verso, pero no quiero que alguna letra mía venga mañana a reclamarme a cómo era, tampoco quiero la previsible metáfora, las asociaciones fáciles; quiero el verso iluminado. El pecho de piedra, la mano tiesa; ha enmudecido la pluma hasta el abismo atroz. La luna sin nostalgia, el manantial de tinta se seca, proclama la ruina y el ocaso del brazo y el poder de mi mano. A veces mi ser prójimo es insoportable a veces frágil, otras fuerte entre golpe y golpe hasta que la letra salga y el verso atienda a quién llama, a ese derecho al sueño entre el amor y lo cotidiano, entre lo uno y lo otro, entre ese péndulo que viene y va, entre un amor con historia. Yo que  bajé la luna y la dejé abajo entre lo que puedo y lo que quiero, en una imposible quietud, una  metáfora forma el cerco en torno a mi esperanza. Como me deprime bajarme de un sueño, saberme lejos de mi pluma, un pordiosero de las letras hasta que aparezca ese verso enajenado que ya empieza hacerse piedra, lejanísimo y borroso. Mi ser se empecina en echar las redes para atrapar una idea limpia, pasa una idea fugaz y rápidamente queda a la intemperie, fabulosa, irresistible, entrañable. Una idea que nace a la tinta sangre,  a la carne de papel, a  la gloria del lápiz, hacia una idea virgen que se enciende en el asombro. Cierro el puño y comienza el grito  del verbo que embruja, que arde, pero… a esta idea la acecha una muerte, la muerte de la indiferencia hueca, el pantano donde mueren estos y todos los argumentos turísticos.  Ya sé, si…  ya sé, es tan torpe pensar que existe el verso inmortal, ahora sé que todas mis palabras no nacen con un certificado de existencia. Para mí será una pena que después no existan, pero  estoy seguro seremos más que el horóscopo, quizás un poco menos que un crucigrama, quizás alcance diez o veinte lecturas y después el olvido. Así aprendo el rigor de los números, la pulcritud del tiempo del verso sin tutela. Estoy seguro un amigo me dirá: “Pedro no seas tan duro con tu letra” como un antídoto contra la angustia, pero no puedo tener esa mirada de autocompasión,  de complacencia,  yo siempre me veo limitado en el lenguaje, no quiero esa poesía bajo rótulos previsibles, el verso fácil, como diría mi maestra: Quiero alcanzar la síntesis poética.
Era la fiesta Este tiempo se quedó sin magia.  Vuelvo a reclamarme a como era, cuando ostentaba mi inocencia, con mis fieles amigos con esas alegrías sin escusas  cuando todo era demasiado sencillo, en ese tiempo era raro verse triste; todos los días parecían domingo.   El comezón, de los recuerdos con sus viejos adioses,  con estricta nostalgia recuerdo mi pueblo, no sé pero… el verde era distinto, su gente era otra, recuerdo cada una de sus calles de barro, corriendo por ahí, con mi vos de niño despojado de todo mal, con el anhelo desnudo y el llanto fácil, entonces era el tiempo sin agujas; la mañana y la tarde se fundían con las risas con tantas manos sucias y era en un  juego dejar que la vida transcurra con sus realidades invertidas Como aventura y enigma En un paredón de manchas  brotaban sombras de barcos, de monstros.  Piedra a piedra esa pared desataba el viento que hoy me arrastra. Después   de un día de aventura, de noche caía como piedra en el sueño. Me acuerdo a como era. Él no es este, el de ahora, ese Se paseaba hasta sentirse dueño, de acuerdo con sus órdenes. Decía, la mano que se convierte en puño: “Escribe sin borrones” y yo, sólo quería escaparme y en la savia del miedo, agachaba la cabeza y repetía “¡Si señor!” después, despacito decía: Viejo podrido. Ella era diferente. Ella siempre oculta en el aire y yo siempre puesto al alcance de sus ojos, la espía de mis noches y sus días. En su mano: La caricia que perdura en el amor sin defecto, con sus brazos grandes para todos los abrazos. Preciosa nostalgia de recordar las raíces de tu profunda ternura, pese a la distancia intratable que me ignora. Eran mías,  porque eran mías,  aún perduran tus manos de pura generosa. Ahora los domingos son odiosos y vuelvo a reclamarme a como era antes…          
Era la fiesta
Autor: gonza pedro miguel  132 Lecturas
Ahora que soy desprendido de tus ojos,  como me gustaría ir al pasado y volver con uno de tus besos.¿Qué me detiene?Un olvido sin tu voz, y un recuerdo sin tu nombre.Un primero de agosto inaugura la clausura que duele cada día,pero...  ni yo iré, ni vos vendrás.Y  el orgullo mata y deja esta historia sin contenido.Tal ves el verso fuera el poder mas alto de volver a tus ojos claros. Quizás mi rima pueda borrar las cicatrices que dibujé en tu alma.Quisiera pedirte algo:Deja de usar esa tabla por uno y usemos esta otra por dos.
Reflejo de un espejoEn definitiva ¿qué es lo nuestro? Una especie de complicidad frente a los otros, un engaño bien logrado, ¿qué mostramos? Esa rebanada de muestra cotidianidades en grado  de felicidad aparente.¿Por qué sientes que te robo la felicidad con una verdad tan íntima? Son trucos de los reflejos de las sombras y para vos una verdad que no se nombra.Todos tenemos una mentira que algún día muere en nosotros y una verdad que nace.  Entiende esto: se nos va la vida mal gastada y no hay apariencia que lo justifique.¿A dónde están las palabras que nunca nos dijimos? ¿Dónde fueron los diálogos que nunca tuvimos? ¿Dónde se quedó la felicidad que soñamos?Si alguien de afuera mira, es difícil de creer que este amor tenga una herida y abierta. ¿Cuál es nuestro horizonte perseguido? El error no se quedará para siempre si elejimos el camino y vamos detrás de nuestros objetivos.Es una lástima que no tengas el coraje de mirar conmigo, es imposible no derramar una lágrima en esta visión.Yo también odio con escandalo toda exhibición y no me gusta mostrarme con la herida sangrante,   y terminar reducible como en los posteos en facebook dejando visible  cada estado de ánimo, pero tampoco quiero esta felicidad aparente... Las apariencias son como las comidas rápidas, saben muy bien, pero con mucho colesterol enferman el corazón y dañan la salud.Pero, para los que tienen el diente preparado  para encontrar el sabor, son mejor las comidas elaboradas, tienen mejor sabor y están llenas de vitaminas.Para los que nos gusta comer así siempre hay oportunidad para el brindis.
Ya parece volverse para atrás esa pluma que para adelante miraba… pero no, este es el tiempo del verbo, de la palabra obrera. –Déjame trabajar- dice el verso que congrega y se prolonga, este el tiempo de la palabra en tensión, del verso que nos liga. Si se es esclavo de esa cajita mágica, el mundo puede ser un desierto o un calabozo. Entre dos tapas y algunas  hojas; la puerta hacia la libertad. Cuídate más de esa caja que de la espada, yo la he visto caer sobre mí hasta el adormecimiento, hasta la conquista, y peor aún, la he visto caer sobre los otros  hasta convertirse en la eterna maldición de la simiente. Tuya es la palabra que parió los versos,  tuyo el verso que habló de libertad, tuya es la libertad que partió el imperio y el reino de los discursos únicos y cerrados. Este el tiempo de la palabra obrera, cuando la razón vale menos y es necesario el oficio del verso que alimenta el fuego. -¡Esta es la palabra obrera!-  Gritaba un pregonero detrás de un libro y adentro del libro viejo la doctrina del verbo que quiebra el remanso del que está dormido, levadura en la sangre del verso que se hace carne. Que en muchas lenguas repitan ¡Esta es la palabra obrera que despierta al que está dormido y levanta al que estaba muerto! 
El último tren Pensaba:                                                                                                              En la juventud se vive  la eternidad del instante. Un día miré y me vi en un espejo Con un rostro demacrado y viejo De aquí en más esta Imagen vana, Infestada, será dura y cotidiana. En esta carne hecha de muerte: Es el ocaso, la tarde corre inevitable;  como un río, en su curso irrevocable. Con los años, o mejor dicho: Al final de los años, a este cuerpo uno no lo siente completamente propio, intuitivamente uno entiende que hay que devolverlo, entonces se hace mas que evidente: El desengaño del estuche se hace ostentoso y vacio, uno odia las necesidades físicas, los dolores físicos, los miedos físicos y el temor a devolver lo que era mío En el último andén, en  un espacio casi vacío, acomodar las valijas cuando casi arranca la noche. Yo, ya había perdido hace tiempo y allá lejos  ese aire de juventud y con  la vacilación de una cascara vieja que le infunde la noche, pensaba: Hasta la ceguera y el vértigo, el impulso de la sangre me tapó los ojos, ciego a las culpas, solo veía el deseo y hoy me doy cuenta; fueron miserias flacas.  Pensando que la casa era sólo mía, ahora veo la posesión abstracta. Algunas veces me siento como dos hombres a la vez: Uno, con un desafío; lograr el desapego balsámico, renegando de la propia identidad,  pensando que así el hombre, se queda  más limpio, con el ama luminosa, mientras te tira y tira la montaña de los deseos, como un imán del otro lado y el hombre va deseando matar a este cuerpo vacilante, hasta terminar la historia y cerrar este librito de cuentos; mientras el otro, ese otro anclado a la carne y la sangre aún, sigue añorando la juventud perdida, vive la fugacidad del tiempo y revive el cuento y no le sirve de nada o de poco, la certidumbre que le dan las cosas La última despedida, para algunos por el miedo es como la del perro encadenado, que rompió a llorar,  tira y tira de la cadena sin poderse soltar, para otros es como una convención, está aceptada, fácil,  como quien atraviesa esa calle hacia otro espacio, más amplio, más firme; diría: Sagrado, para saludar a la  Divinidad en el tiempo de la sucesión. Cuentan algunos que han vuelto de ese viaje. Si alguna vez durmió suave y lentamente, es como ese sueño íntimo y secreto, en la soledad perfecta. Es hora de dejar el andén, ya se acerca  el tren, como sol de mediodía, esa luz blanca quiere colmarlo todo, se van borrando los contornos y uno, así… va soltando la cuerda. ¡¿Qué será de esta pluma, ahora que deja de hablar Con una flor en el pecho y un verso sin terminar?!  
La trinchera del verso Yo pienso: La poesía debe hacer su práctica profesional en el seno de la palabra bajo el concurso orientador y planificador de la rima. Es un hecho que muchos ven el uso de la rima como un fenómeno de la dictadura medieval, un orden que tenía el derecho de decir todo, pero de manera técnica y estética.  Hoy se dice de todo sin calificación previa, cualquier método estará bien; el eje estará puesto en provocar reacciones (De cualquier tipo: asombro, enojo, dolor, etc), más tarde o más temprano la revolución de  decir sin reglas puede provocar la pérdida del sentido y convertirse en una incomprensión de avanzada. Yo creo: Una cosa noble y necesaria era la rima, aquellos que traicionaron su ciencia, lo hicieron porque era más simple decir las cosas, sin el concurso de la norma (Ya no es necesario estar sujeto a esas estrictas reglas) Los modernistas lucharon y triunfaron y adquirieron ese derecho de decir sin la lógica noble de la estética y la técnica. Me pregunto: ¿Por qué no podemos hacer poesía mirando para adelante pero también hacia mirando hacia atrás? Quizás alguno piense: No vale la pena traer al presente esas luchas bizantinas. A este le  digo que: No debe ser la rima su enemiga, debe ser su aliada, su más íntima y eficaz colaboradora a la hora de decir; con melodía, con ritmo, con la gracia de la rima sobrevolando los versos. Voy a decir una verdad, quizás agria, quizás molesta: Aquel que intentó escribir con rima sabe lo difícil que es y lo frustrante que puede ser. Hoy los versos sufren porque no tienen los técnicos necesarios para hacerlos, porque el trabajo y la buena voluntad no suplen sino en parte esa deficiencia. Yo entiendo que,  hay que alejarse de los extremos dogmáticos y fríos… pero… Los versos luminosos surgen en el sudor del sacrificio.  Yo siento que las letras tienen hijos que en sus primeros pasos son balbuceos, entre tropiezo y tropiezo dando batalla con rimas feroces, es una Lucha encarnizada en torno a la palabra. Por eso en esta noche quiero rendir honor: A la tinta derramada por el cañón de una pluma, bajo la advocación de una musa, a la forja que templó los versos, a la tónica que ha sabido interpretar los anhelos, a la pluma sin tacha, a la tinta de la mil batallas, a todas las líneas y las que las siguen, a la mano que templó el carácter y realizó el desbroce de la mala hierba,  multiplicando el terreno,  abonando los versos paniaguados sin potencia de fuego de rimas  muertas, suspendidas o ignoradas hasta encontrar la fuerza de una letra y sus posibilidades.  
En el olvido eterno al final ¿seremos nada?  La pregunta pobre que no llena. Tras mi última jornada de trabajos padecidos, la vida  hizo el desafío.    Ante El todo con mí misma parte, aunque temido seguiré el mandato de su gobierno. El hombre se resiste a dejar la vida, pero obedecido y amado de la tierra, la pala nos espera de punta ¿Y el poso nos dejará ver Cómo se ve una flor desde abajo?
La vida es un imposible, es un sueño dentro de otro sueño, y nosotros caminando, merodeando por un tiempito, jugando a que nos perdemos y nos encontramos, la muerte es una vida dentro de un sueño y un sueño dentro de otro sueño.
El sueño
Autor: gonza pedro miguel  218 Lecturas
Ella –Por tu insoportable ausencia,  de mi pluma brotan  ríos de tinta, para deshacerse en la sal de mis          lágrimas. Él -Si las lágrimas salen en cualquier momento, no se vale llorar, ellas, como las letras, a veces pierden su contexto. Ella -Una lágrima siempre nos deja con el cuerpo y con el alma a la intemperie,  refleja el más puro de nuestro sentimiento. Él -¿Es siempre así? Te dejo con mis preguntas rotas y mis dudas ciegas. Ella – Filosa tu pluma en la duda, entrando a matar con puño y letra firme. Ay, ay,  es una pena que el peso de una prohibición así, te  impida   llorar a libre demanda. ÉL -Ten cuidado con lo que escribes, te pueden caer como palabras invertidas, como frases sin sentido.         Las mujeres casi sin causa, siempre brotan en un llanto generoso, ya ves como  ahora, esa gota,  se seca y escurre  al mezclarse con la tinta. Ella -Si un día cualquiera, uno de esos que vienen sin haberlos pensado, de los que aparecen sin haberlos llamado, te vienen ganas de llorar ¿Qué harás? Él - Falsos perfectos me parecen las lágrimas, y en el rostro de una mujer, terrible herramienta de la manipulación psicológica. Ella – Eso salió de una cabeza sin corazón o en el peor de los casos el corazón traiciona el uso de la                razón. Desnuda tu mente y deja tu alma escuchar, que mi corazón va  hablar. Piensa en un ser           querido, entrañable, uno de esos al que si no vieras por mucho tiempo te dejara triste… Él - Yo soy de pecho amplio, de brazos largos,  listo para todos los abrazos, pero no para los llantos. Ella – En cambio en mí, estas lagrimas; son ellas,  testigos involuntarios  de mí verdad.  Verás que la piel tiene memoria, ahí queda expresado todo el recuerdo, ese “te extraño de lejos te quiero más cerca” lleno de paciencia estiradas, por eso mis ojos desbordan en  llanto amargo.       El amor o simplemente la amistad, buscan resistir al tiempo, al silencio, a la  ausencia y la distancia.  Las lágrimas  sueltan  mis esperanzas, dueña de mis cadenas, para que veas  tu recuerdo vigente  anidar en mi piel. El llanto se hace carne y en la sangre me recorre por doquier y así te llevo y te guardo, bañado en la nostalgia,  envuelto en suspiros, atravesado por llanto. Él -Esas lagrimas no devuelven un  amor, pero enturbian el alma, escóndete y llora  en soledades. Ella -El poeta es más poeta si puede, sanar sus heridas, crear sus propias respuestas,  regar sus versos con          la última lagrima. Quisiera que lamentáramos juntos  nuestras desgracias y llorando  desahogáramos            nuestro tormento. - Aprende como yo,  ¡llora! Un poco de lágrimas y te  quedará, el alma limpia.   Él -Creo que perdí mi sensibilidad, hoy no siento nada, las debo haber olvidado en las ropas que me cambié o se cayeron cuando me duché, en fin, la anestesia es total, todo me parece gris. En otras letras, en otros versos quizás… 
El llanto
Autor: gonza pedro miguel  148 Lecturas
Entre luces verdades y sombra                                                                        Yo, fortuita cosa, con mi pobre y tosco ingenio,  de pocas luces heredadas, escaso de letras en el virtuoso efecto. Pero por la gracia o la fortuna que me visitó oportuno, de un árbol de libros me hice dueño. Su brote extraje de la biblioteca de Alejandría, con sus raíces rescatadas en el río del mágico Leteo, en sus hojas anida la sabia  tinta y el dulce fruto que poetas ilustres bebieron y que multiplicaron así los versos a su antojo. De raíces atrapadas y enredadas  en la historia, el tiempo y la memoria; convertidos esos ecos en  actos,  en palabras,  se despliegan hoy ante mí, venturosos como el viento. Es así como  puedo ver que,  por la morosidad de mi escaso ingenio algunas  ideas callan   su gesto fecundo.   Por eso, ruego, imploro al Guardián de la palabra viva,  que mis ideas no sean para el olvido, que no huyan de la memoria en procesión hacia la nada, como la letra sin sentido, como esos versos muertos que no dicen nada. Ideas amontonadas en masa incoherente que fluyen sin cesar, sin rumbo ni destino, en incesante vaivén. Versos al aire, ellos corren ligero con el tiempo, con la vida y con la muerte;  inútilmente, vacíos de contenidos, como  glosas inconclusas, de palabras que no cuestan nada. Engañados por la esperanza de metáforas felices, vagan hacia una futura forma póstuma.   Líbrame, Señor, de tan funesto camino, que no sea ese el destino de mis ideas, que no mueran en el intento como esos versos que no saben, y no dicen nada.   Divino guardián de la palabra viva, si tu simiente no fecunda mis ideas: El tiempo que devora la memoria y  destruye toda inconsistencia cegará toda reminiscencia, lo cubrirá con el polvo ciego como cubre las erráticas ideas. Sobre la letra muerta pasó el ayer, sucederá el mañana. Miren  como corren presurosos los segundos, los minutos, las horas. Vean que no vive el tiempo en la memoria de versos caídos.  Inexorable corren sus influjos. Observen como la letra escrita se sujetas a sus prisiones, si fueron buenos sus sueños de metáfora renacerá eternamente, y por el Dios de la letra viva será devuelta a la memoria y quedará estampada en la historia,  pero si no alcanzaron la altura y la dignidad,  las palabras quedarán atrapadas en los brazos del olvido.    Señor, guía mi discurso por  la senda de la palabra viva, que de la más ruda materia pueda brotar la letra más bella; para que, luego, cuando mire atrás, las encuentre eternizadas, atrapadas y enredadas,  en la historia, el tiempo y la memoria.   Ilumina estos pobres y flacos pensamientos, que bajo el amparo de tus alas y tu consejo, me atrevo a mostrar, a todos los corregidores,  a  los que son y los que serán los sensores: Tribunales de la calle a jueces y fiscales, las virtudes  y los dones de esta pluma.
De Venus la mejor de sus hijas. Titubeaban las puertas de su pecho al continuo empuje de mis quejas,  con muchas y suaves palabras, con amorosas y ardientes súplicas, con prolongados ruegos, con la opresión de los suspiros. Hasta que  en su seno propicio mis manos quedaron agradecidas. En el presente  recibido el mejor de mis anhelos,  convidado de sus ojos, sus miradas eran mías.         ¿Quién podrá contar dignamente los amores de aquellos ojos y ajustar la penitencia de mi llanto a tanta pena herida? El oráculo de Febo declara y la voluntad de los dioses designan: “Huye de este despiadado pecho, huye de estos avaros ojos” ¿Por qué la arrojas de mis brazos?  ¿Por qué la ocultas de mis ojos? ¿Por qué me quitas el mar de mis bonanzas? Primero, quieto de terror quédeme yerto en mi espanto,  de solo pensar en abandonar la hospitalidad de su pecho y dar al viento mis pies; después,  el furor de los rencores de Marte que arrastro,  entró por en mis venas. ¡Tanta ira en este noble pecho!  Que arde como la antigua Troya o la soberbia Roma por causa de Apolo y su mirada fría;  expelido soy,  él una vez más como el viento revolvió los mares de sonoras tempestades en amores de pechos tales. De los dioses el infortunio, que no en ella y no en mí sus ásperos riscos,  el duro escollo. ¿A quién pediré por ella? Si los dioses me niegan el sol   de su mirada, entre las oscuras sombras, ora  dudoso entre la esperanza, ora imagino la desastrosa suerte dos veces  más negra que el Tártaro, ora sólo  espero el destino irse. El vaticinio de los dioses y el  frio invierno clavaron sus aquilones que en  mí porfía baten los afanes del amor. Ya es acabado el día, ya es llegado el ocaso, ya se cierra el cielo y en los dones de Baco pierdo mi alegría.
El vaticinio
Autor: gonza pedro miguel  236 Lecturas
Una mujer, el amor y el vino Aunque por dentro lloro, mis manos ociosas juegan con un vaso en extraña devoción, suplicante le ruegan para que haga el pasado remoto. Puesto al alcance de mi suerte y  de mis manos, Baco. Arrojarnos al mismo vaso, con el anhelo desnudo para llegar al descanso fácil, al fin de mis desesperaciones. Me interno en la noche adentro buscando el alba. Entre copa y copa, se mezclan con la luna, el canto, la risa y el llanto. Una mujer, un amor y el vino, ideales para una noche de insomnio. Hacen autentica la melancolía esta llovizna triste como mi alma, aunque el vino me ofrece la risa inservible y vacía…ya  sé, se sufre la risa, pero con el vino se resiste más y mejor, por eso…por eso, no se llora, se ríe en la fe contagiosa del vino. ¡Brindemos! Aunque en mi última confianza estoy lleno de vacío, de ausencia, de deseo y mis sueños sin su dueña; brindemos. Dejemos que la tinta roja del vino borre la melancolía. ¿Y mañana?  ¡El Mañana lo taparemos con más vino!  
A Sor Juana Inés de la Cruz En juveniles años, escribía yo antes versos flacos y faltos de colores, todos  averiados. Buscando alcanzar  la cima de los tiempos. Lo intenté con la fuerza que mi ingenio prometía. Virtudes ajenas mostraron el puerto de mis fracasos. Sus ejemplos,  templaron el filo de mi pluma, para  encontrar  un verso tan sólo mío, con metáforas tan de mi alma. Tu  semántico brazo, me llevó de la mano a través de las letras. Me distes alas y yo  me lancé al aire, dejaste una huella y yo  seguí tus pasos. Así sabré escribir, y más podré decir, para ganar victoria y buen nombre, en la llama encendida de los verbos.
…Y nos miramos | Ella en su pecho traía viejas señales.  Pensé: Es un gran simulacro creer que hay olvido. Y yo Metiendo el dedo en la llaga, soplando en las cenizas del fuego del absurdo. Le dije: El amor está por encima de los errores, Y aún así queda abajo| por los malos entendidos. Es verdad me dijo, así se muerden los sentimientos hasta gangrenarlos. Si ese amor no te sirvió de senda, que se congele la luna pero no el alma Le suplicaba. Tu voz me dejó el mensaje de la esperanza, me dijo. ¡Entonces estrechamos la mirada! A esta altura del paisaje Mi puño y mi letra inventaban un lenguaje, luchaban por brotar como una flor en el desierto. Tus ojos cercanos me involucran  Ahora que sé, que tus ojos me conciernen Una mirada llama a la otra Y todas me llevan a tus ojazos.
La risaLa risa, como flor cordial entró por mis oídos, y a esos dientes, gobernadores, asistentes mayores de la risa no les faltaron fuerza para mostrarse. Facultad tienen, oficio no les faltan para crear esas sonrisas que corren y cuentan a cuya costa soy.De su uso hace mención el privilegio y la aprobación de una carcajada limpia y soberana que me acompaña.Aunque en algún pecho se hayan perdido y pierdan algunas penas contenidas, recuerden: Quedan firmado y rubricado por nosotros, los oidores de la risa suelta; quien en penas recibió dolor y sabe desnudarse de los pesare; vierta el llanto en risas, conviértase en el amor al olvido, dejando de lado los malos pensamientos, que están siempre al asecho; porque estos suelen ser los cazadores y verdugos de la risa y del ánimo generoso.Ahora vemos, la risa es la que hace más fuerza en la esperanza dejando el espíritu dulce almibarado, espulga los duelos y celosa de su ley, No hace dolor del padecimiento y le da perdón; el día que uno se ríe de las propias, se lloran las ajenas con la buena gana; con la risa puesta.Si somos como los rostros que cultivan la risa, rinde el beneficio dejándola brotar un poco y vuelven sobre sí reconociendo el regalo, haciendo mucho lo que de suyo es propio, será dar alegría a lo que no lo tiene, grandeza y excelencia a ese rostro para cuya vida guarde la risa y le rendirá en dichoso y largos años.
La risa
Autor: gonza pedro miguel  490 Lecturas
La musa es el espejo donde se miran los poetas para encontrar  la pureza de esos versos heroicos. Los mil caminos del versoEn los mil caminos del verso que es la Patria del poeta, allí es donde habitan las musas; para entrar en este mundo, lo más difícil son los primeros pasos, no se entra por aquí a correr de la noche a la mañana, ¡No señor! Aquí las distancias no se miden por metro o quilómetros,  aquí se mide por años, los minutos y las horas se expanden hacia adentro, es decir: caminar por estos lados es ir hacia dentro, a lo más escondido, es descubrir que tiene el hombre cuando en su mano hay una pluma, es aprender a caminar juntos como un sólo  ser, así armado con una de las más  fuertes de la manifestaciones pacíficas aprendemos el valor de la rebeldía.Con la pluma en la mano me sumerjo en las trincheras de mí ser.Hay que entender que el interior del hombre es un lugar que se resiste a ser tomado, adentro hay un dictador imperialista, con su  ejército de miles y diez miles, con sus bombas, sus metrallas y sus tanques, como se dice vulgarmente: es un régimen de opresión, de miseria, de mediocridad  Un día entré, oyendo el llamado de los labios de una musa, es como el canto de una sirena, me decidí y entré.Al campo de batalla entraré, con la fe que me inculcó el espíritu de mi musa.No es fácil el interior de cada uno, lo que hay de bueno, también lo hay de malo, después´ de unos pasos puede uno caer  en el conformismo de la rutina. Si superamos esto hay que  declarar la guerra al formalismo, a todo tipo de formalismo, no se puede estar limitado por los lindes de un territorio, hay que  estar abierto a recibir nuevas experiencias hasta encontrar la gran La potencia y la clarividencia de una idea, hacia nuevas realidades  que ponen a prueba cabeza y corazón en el espíritu del poeta.
Consejos útiles Que el hombre que quiera vivir en la dicha de la razón no mirando los yerros ajenos levante sus ojos al cielo, luz y espejo de los mas altos pensamientos. Bajo la sombra del Altísimo, cualquier justicia que el hombre buscare, sea hecho en la fe de las buenas obras. Que el hombre corto en el entendimiento y quédo en el juicio condena con más rigor las fallas ajenas y  las propias cree que  suelen andar bien vestidas. De lo haber correcto mire abriendo los ojos a la prudencia, al mas gallardo entendimiento, fio que no os desechareis  de este nuestro consejo, que el cielo abrió sus brazos para que plumas estériles se muestren fertíles, haced así hombres rudos de entendimiento, haceros bien para que: Aquel que tasa las obras las halle por bien cumplidas. Es opinión bien entendida que para efeto de dicha correción que el hombre busque el remedio en aquel que lo puede dar, que el sabio no busca en la tierra lo que cielo puede entregar. Guarda este consejo en tu bolsa sin intrincarlo ni oscurecerlos confundiendo lo claro con lo oscuro; que el discreto lo de por hecho y el simple lo tome a cuenta.
consejos
Autor: gonza pedro miguel  37 Lecturas
Ruego Por esta pluma amarga y desabrida, pesada y enfadosa por  este don tan pobre, me nació este atrevimiento, y he tenido este ánimo Señor, de pedirte me libres del  esquilmo de mi rima mal formada, gastada en el camino, de esas que perdieron el mayorazgo. ¡Ho Señor! Remienda  mi bolsa donde guardo mis versos que me han de valer sagrado. ¡Ho eternos cielos! Huérfanos de tu gracia, en esta pluma todo es necesidad. En mi oficio en tus comisiones confío, en tu amparo hice mi confianza,si antes hallé copiosa mi tinta regada en tu abundancia, hoy mis versos de migajas, estancos, inútiles, vanos y sin sustancia… esos,  que no dejan memoria,  buscan tu cortesía,  hasta que brote ese verso dulce almibarado.
Ruego
Autor: gonza pedro miguel  27 Lecturas
El diálogo entre un poeta y su pluma -Escribamos algo. -Hoy no puedo,  soy un texto sin sentido, una idea para el olvido. Una idea que se escapa, las palabras que se callan, el silencio que me atrapa. ¿Qué oportunidad me pides Si estoy hecho de nada? -Mira esa mujer hermosa por todo extremo Y vestida de tales prendas, Acariciándola con la mirada ¿No encontraras las razones y los motivos? -¿Por qué a ella sola se ha de amar? - Que la pasión y la inspiración del amor manan, esto te alabo y te vendo. -Te Precipitas en tus falsos gustos, esos temas ya los tocamos, diré poco para no ser escandaloso: Te repites. Con lo que ya dijimos ¿no está la abundancia arto satisfecha? -Siempre se puede decir más y más, el infinito es nuestro límite. - ¡Fantástica quimera! Con la necesidad engañas el juicio Emborrachando el gusto Deseando tener más y más Llenando las arcas con los despojos de ideas roídas -¡Hablemos de otra cosa entonces! -Volvemos al principio, Ya dije: Soy un deportado de las letras, la tinta sin papel, una historia sin argumento. Abrazado al silencio ¿qué podré decir? -Un poeta sin una voz que lo represente no es poeta. -Si no tengo nada que decir, prefiero callar. -¡El silencio será tu tumba! -Faltándote perfección en los sentidos, Abortando la conciencia en tu prematura razón, después los dos cobraremos el pago de tal desvarío. Que cada uno llore y gima después. -No entiendo ¿qué quieres decir? -Digo que si nos apuramos y escribimos mal y si las ideas que escribimos, carecen de un valor estético ¿Qué clase de poesía hacemos? ¿Qué alto honor alcanzamos? -Tienes razón mejor esperemos
El peso de Dios Yo que pensé : Entre nosotros no habría nunca un adiós, ahora te quiero desde las lágrimas, con el beso que se agrió. Desde la ribera de la ausencia  sin causa, me encuentro con mi realidad desnuda, aquí, vestido de gris, en este hoyo. Cuando tanto agujero  sobra, cuando fue corto el tiempo regalado por la vida, cuando quedaron jóvenes la metas prometidas, cuando un solo adiós no alcanza, cuando el duelo baña mis verso, cuando los miedos Hacen, siento el peso de Dios.
El peso de Dios
Autor: gonza pedro miguel  156 Lecturas
Un amor que ya fue   Si te re-cabió, tranquila má,   que mis dardos no son para vos, yo  ya soy inmune a ese arrastre que tenes. Por tu fama a la pasión, y tu infamia al amor,  como mina regalada, desbordando tu desnudes así te alabas y te vendes, derrochando torrentes de perfume, buscando algún virtuoso efecto, alguna mirada de aprecio.   Yo los he visto… esas miradas que caen desnudándote, esas que viajan con el ritmo de una cumbia,  el humo de un cigarro y el aroma de un alcohol. ¿Por qué te sentís re-zarpada si los wachos te miran mal? Si  como amiga de las farras, vas de noche en noche, de mano en mano de boca en boca como una jarra loca.  Yo  de lo malo hice bueno y de lo poco mucho,  de dos hice uno y vos de dos ninguno. Yo ya me rescate,  de tus labios  engañosos, ya no soy coleccionable mi amor.
De concierto su mirada y la mía Sólo con la mirada,  no hubo quien no entendiera o supiera como si para verdades más claras y puras se necesitaran testigos. Mucho me gustaban sus ojos, aunque más me tiraban sus labios. Hechizo que me hechiza me perdieron dulcemente.  Su cintura ayudó aunque sus labios fueron la causa de todo. A esas curvas no hay embrujo que no acompañen.  Esas increíbles curvas la causa de mi perdición, sus ojazos el arado con que siembra el fuego de su pasión, sus brazos la hoz que siega la siembra que me dejó. Si mis versos valen que corran y cuenten el áureo fuego que me besó: trofeo de mi victoria. Su entrepierna abierta riquísima mina descubierta donde yo pudiera encontrar los frutos de mi pasión , su vientre como caudaloso río que ni se cansa ni se agota,  como tormenta en el mar  que se levanta y crece tan a mi gusto y deleite.  Me llevó a media rienda y así anduve galopando con ella en mi cintura, su mirada y la mía fueron una, en  el pensamiento igual, sobre una manta de antojos  vimos el cielo abierto, hasta quedarnos seco en los márgenes del sosiego.  Por horas nos quisimos lo que en años no vivimos.
Unas veces se gana… Volví al pasado huyendo, al tiempo de mis prosperidades; en la que ella, con anhelo se pedía, que con pasión se daba Y con ternura me recibía. Devorada con los ojos, deseada con el alma. Subiendo de escalón en escalón, hasta quedar en un altar, como la señora de mis sueños; después… después  vino el después,  el aquí, el ahora. Haciendo algún escrutinio: Con la vergüenza ganada y perdida la cuenta, veo con claro ojo que; todo lo que jugué y gané: Lo perdí.
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Cuando nos inaugura la intuición,
nos hace lucidos y desgraciados.
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Releyendo mis textos, recorriendo palmo a palmo mi letra me doy cuenta que hay frases, ideas que me sorprenden ¿Cómo están ahí? ¿En qué momento las imaginé? ¿Cómo llegaron a ser parte de mi letra? Entonces percibo que mi palabra vale por sí misma, está protegida de mi ignorancia de aquello que nunca se me ocurrirá, mi palabra tiene ese plus que la hace independiente de mi consejo, ella vive su propia existencia, y así siento dolorosamente esa ajena distancia… pero es mi letra, yo sé que es mi pluma y entonces me siento paternal e importante.
Antes no podía escribir con libertad, ahora me veo protegido contra mi propia impotencia, contra mi miedo o cobardía, me he dado cuenta que mis palabras valen por sí mismas. Es increíble la sensación de libertad que produce el efecto de hallar que mi pluma no depende absolutamente de mí, ella es por sí misma.
Por otro lado pienso, si esta letra no es absolutamente mía, en último rigor a la verdad, nada tengo que ver con ella, y esta es la idea que me mata, esa distancia, esa terrible ajenidad, esa sensación de saber que lo que escribo no es absolutamente mío, sin embargo están absurdo pensar que mi pluma y yo no somos uno.
En sacrificio a la verdad, no puedo dejar de unir mentalmente los dos conceptos, es mí pluma pero la siento ajena y distante.
La agradable ignorancia de pensar que la paternidad de mi letra era toda mía, pero ahí está la intuición con la clara revelación para hacerme desgraciado, para negarme la plena autoría de mi cosecha.
Reconozco mi letra, todavía insegura, próxima desmoronarse con la escasa convicción en lo que dice, pero también está la otra parte, esa pluma vigorosa, como un intruso exponente de lo ajeno, que a mí me deja este sabor amargo de una modesta felicidad.
Esta pluma me da un poco de admiración con su aire desafiante y agresivo, que sabe decir sin callarse sus presentimientos.
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