• Eduardo Fabio Asis
Eduardo Fabio Asis
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  • País: Argentina
 
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Cuando vuelan los pájaros   no sabemos de donde vienen ni hacia donde van   menos en poesía   vuelos invisibles, de pájaros que no existen   por ello,  guarda tu lengua del juicio fácil   y apaga el fuego de la hoguera de la razón.   No señales al poema con un dedo, ni te chupes el dedo después   porque esoquetodavíanotegusta   puede ser la verdad, sin que alcances a saberla   como quizás, tampoco sabe el poeta,   que escribe este intento   en el nido tuyo   en tu yo   verdad   ero
Sabemos que algo saboreamos otro reino cuyo rey es un esclavo, clavado, para mi.   Que el mundo está mareado,  indefectible,  ¿acaso la tierra no gira sobre si misma, según dicen, y yo la veo quieta?   Vocación de ignorancia en nuestra mirada quizás por eso no te miré   en el cuerpo roto por la injusticia,  en el cuerpo de los oprimidos y te dejé allí sin liberarte   otro cristo que yo no resucité.   Barro sin espíritu,  humano sin divinidad, titilar sin estrella   fui yo…   para mi hermano Dios, que quedó esclavo, clavado como si no existiera yo.    
ALBA   Quieto,   como no moviéndose para que la sangre no rebase la boca   Quieto,   como sintiendo un pájaro herido en la palma de la mano   sin cerrar la mano sin abrir los ojos.   hay una fe que es absoluta:                         una fe sin esperanza.     HAY PERROS QUE MUEREN DE LA MUERTE DE SU AMO     Hay perros que mueren de la muerte de su amo   cuerpos que no hacen el amor, hacen el miedo   que no se agitan,                      tiemblan.   Y hay hombres en los que muere dios como una gota de lacre sobre el pecho          de un torso de mármol,   son los que lloran cuando creen estar hablando, o gritan soñando, pero al alba olvidan el grito con que encendieron la noche.   Hay hombres en los que gime dios por no encontrar un hombre                   donde morir de carne,   pero no llora como quien lo hace solo, llora como quien llora abrazado a un niño.     HACE APENAS DÍAS   Hace apenas días murió mi padre, hace apenas tanto.   Cayó sin peso, como los párpados al llegar la noche o una hoja cuando el viento no arranca, acuna.   Hoy no es como otras lluvias hoy llueve por vez primera                sobre el mármol de su tumba.   Bajo cada lluvia podría ser yo quien yace, ahora lo sé,                              ahora que he muerto en otro.     ORILLAS   Afuera ladra un perro   a una sombra, a su eco o a la luna para hacer menos cruel la distancia.   Siempre es para huir que cerramos una puerta, es desierto la desnudez que no es promesa   la lejanía de estar cerca sin tocarse              como bordes de la misma herida.   Adentro no cabe adentro,   no son mis ojos los que pueden mirarme a los ojos, son siempre los labios de otro                             los que me anuncian mi nombre.     NOCHE ADENTRO Y NO DUERMO   A lo lejos, en un atardecer en que el otoño es un lugar en mi pecho, comienzan a encenderse las ventanas,   mi nostalgia por estar donde bien sé que al llegar volvería a estar afuera.   Duelen los ojos de soñar tan a lo lejos   la frente de pensar lo impensable de tanta vida que no he abrazado, tanta deuda de lo que no he nacido.   Poco a poco se apagan las luces,   es el lindero de una  noche y otra noche, la frágil vecindad             del miedo y la esperanza.   El último día podría ser éste que termina, esta noche en la que aún escribo   igual, pero sin una ausencia nueva                                          para seguir esperando.     HASTA EL FINAL   Vi un perro negro muerto en la calle, aplastado en medio de la acera, manchado, porque nevaba.   Vi la vida, allí mismo, y no había más que eso: la coartada del inocente: pagarlo todo.   Sentí en la nieve la vida y me vi morir como un animal que se resiste hasta lo último   hasta el deseo de ser rematado,   hasta el gemido final, el que pide perdón por todo crimen ajeno:                                                  el que perdona a dios.     UN PEDAZO DE HAMBRE, UN VASO DE AGUA   Fiel a lo humano,   al tamaño de lo que los brazos mecen, a la fiesta de  lo que en las manos cabe,   a la callada esperanza que es no apretar los labios.   Fiel a un vaso de agua y al pedazo de hambre                   que otro cuerpo nos trae,   fiel sorbo a sorbo, hambre a hambre.   Fiel al pudor de apenas una seña, apenas el abismo del otro cuando el silencio calla la piel que nos separa.   Fiel al límite de morir hombre, de haber abrazado el vacío                             que ese mismo abrazo llenaba.       LO ABIERTO       Cae quieta la lluvia,                 lo abierto mana.   Cae la lluvia, cae sobre la espera,   en la caída la lluvia es su camino                                   y el camino su llegada.   Hay que osar lo abierto y la caída:                                      el desierto de la sed                                                           no la sed del desierto.   EN PLENA NOCHE     También en plena noche la nieve se derrite blanca   y la lluvia cae sin perder su transparencia.   Es ella, la noche, la que nos libra de los reflejos,              la que nos expande las pupilas.   Lo que busca con su bastón                           el ciego es la luz, no el camino.       EL ANUNCIO   Raro relámpago del instante,   brilla y ciega sobre                    un plato blanco y vacío.         Hay que acoger el fulgor de la ausencia,     reflejar   el don de lo que no está                          en cada cosa que creamos.       AFUERAS   Puerta en medio del campo:                        lindero y puente entre dos afueras.    El borde del salto no es una orilla, es la vida,                                                                al borde de cada vida.     SED ADENTRO       La boca abierta bajo la lluvia                                       y el agua buceando el alma.     Sed adentro   hasta donde el mar se seca noche,                                            hasta donde la sed amanece playa.     PARTIDA A PARTIDA   I   Sin ropa se nace, se brota   desnudo se llega:              partida a partida.     II   No tener adónde ir              no es que nadie nos espere,   es no tener dónde regresar:                                      la muerte es nacer afuera.   BAJO LOS TECHOS   Bajo los techos se oyen respirar los sueños                en el callar de la noche;   en la calle   un niño, sin sombra ni rumbo,   recorre el vacío de dios, paso a paso                                   desanda su esperanza. INFANCIA     Llueve y al árbol le pesan sus hojas,                            a los rosales sus rosas.   Llueve y el jardín huele a infancia,                            a cercanía de todos los milagros,                                   a ausencia de todas las memorias.       INSTANTE   Unas hojas, unas pocas hojas sacudidas                                por el viento.   Un temblor en oscuro bosque,                                     un destello de vida,                                                           un instante de niño.   RESPLANDOR     Ya noche,           caminando,   vi el instante de un relámpago                                                                 sobre el charco de una calle,              cerré los ojos y, blanca e inmensa, y a la vez serena,                                                     se encendía un alba.    NIEVE AL VIENTO   Copos de nieve al viento,                    caen desde su ahora,                                                                             caen sobre su aquí.   Cuando no hay ayer, cuando hoy es olvido, no hay con qué imaginar mañanas:                                      hay sólo lo que siempre hay,                                                                    hay este estar naciendo.  
Ahora me nombra la voz ultramarina, y hace de mi epitafio, crisálida.   Vuelo halcón tus arrayanes secretos.   Y vos allí,  trébol sutil del silencio,  tan vacía de ti misma superas el último eclipse. Magnolia de mi sueño, amanecer mío.    
Creyente Yo creo en Dios verdadero autor de todos los bienes y creo al hombre conviene con su corazón sincero entregarse por entero al Señor que lo ama tanto dejando en Él los quebrantos y gozando de su amor como hijos del mismo Diosconvertirnos en sus santos! Ateo No encuentro que exista un dios ni refugio para el pobre cuando necesita un cobre otros le inventan un sol que en realidad no brilló bien pintado de colores hace olvidar los dolores opio para la poblada que siempre sigue explotada con aquellos falsos dioses Creyente Se puede ganar lo mismo la libertad que añoramos si nos sentimos hermanos hijos del amor divino que hay en el mundo cretinos es algo que bien sabemos pero confiamos con celo derrotar al enemigo armados de fe y cariño ¡implorándolo a los cielos! Ateo No me venga con mentiras de algún amigo invisible para mi es un inservible su dios de mucha pamplina que se inventan moralinas en su nombre, por desgracia cruzadas y gran falacia contra las artes y ciencias y llenaron de violencia ¡el papado es toda mafia! Creyente Verdadera es su denuncia de tanto crimen horrible pero aplique su calibre a quienes a Dios pronuncian sin vivir como lo anuncian la virtud del Padre Bueno otros santos consiguieron transmitir a Cristo cierto resucitado de muertos ¡y nos guía desde el cielo!
Cuando en las noches nubladasno logro ver las estrellassiento su música bellay me faltan las palabrascomo me falta mi amadaen el centro de mi viday no logro conseguirlani mirando tanto al cieloque no encuentro mi consuelo¡soy animal sin guarida!
Amigazo, el corazón tiene profundos secretos que algunos no los recuerdo pues se nubla la razón y si intento esta canción, lobo con voz de cordero, para desnudar su cuero y extirparle su dolor he venido al mundo yo poeta de los primeros   Sé que tuvo un gran amor y de ello no salió entero pero voy a ser sincero para achicar su dolor: la mujer es un crisol de los buenos sentimientos pero si la lleva el viento mejor borrar el intento y volar por otros cielos.
Sé del secreto divinode las mujeres cuando amany entregan  su cuerpo y almaa veces a los cretinosellas buscan su destinoy acaso pierden la calmacuando entregan en la camaal placer de los sentidoslo que no hubieran queridopero dan de buena gana
Soy una bella prostituta blancaque porta las llaves de tu deseoaspiro a tu goce como un trofeopero debes pagarme, te soy franca.A mi por sexo, los hombres me llaman,desde la torre Eifel al Coliseoobtuve afrodisíacos trofeosdurante las noches y las mañanas.Pero un dolor me está oprimiendo fuerteahora que huyen mis años mejoresy se acerca quizás la misma muerte.Aunque disfruté de ricos saboresno gusté por designio de la suerteolvidar al hombre de mis amores
Contar las sílabas que van y vienen como pompas de jabón en el mar convirtiendo palabras al azar con los significados que contienen.   Fatigar alegremente las sienes ensanchando el corazón al pasar en esta labor de dulce bregar que busca la emoción y varios bienes.     Este trabajo de intentar sonetos me disculpa de pensar en mi mismo alentando mis anhelos secretos   de conquistar la magia en el abismo y superar mis antiguos defectos con la pujanza de mil torbellinos.
Y que ella no tiene inteligenciani para reconocer de cercauna simple gata y una puercay le falta también la prudenciamas por mucho que mi diligenciaindague sobre mujer tan tercano habrá otra de más fea siluetani que iguale su misma demenciano obstante la anterior confidenciadebo reconocer que a la Cletala adoro con y sin camisetay se gana todo en mi querencia.La amo porque no tengo evidenciade otra mujer mejor pizpiretaque coma de veras mi croquetay en el amor fracasa la ciencia.
En Zimbabue las gentes tienen hambre el país más pobre de todo el mundo nos reclama nuestro auxilio rotundo para que los inocentes se salven.   Examinen sus datos alarmantes y mirarán el infierno profundo al que someten a un pueblo fecundo despiadados gobiernos ignorantes.   Yo no estaré tranquilo mientras vivan mis hermanos del África en espanto aunque este soneto de poco sirva   no me acostumbro al silencio ni al llanto y sepan que lucharé mientras vivan esas gentes que merecen mi canto.
Las espigas que se elevan al cielo como pidiendo perdón por la tierra por el hambre, la miseria y la guerra en mi conciencia no alcanzan consuelo.   Estoy enojado hace mucho tiempo con estas formas de vida violenta disfrutarlo todo como una fiesta cuando otros sufren injusto tormento.  Y quiero iniciar la dura batalla para sembrar en mis versos delicias convertirme en hombre y no ser canalla. Porque en el mundo sobra la codicia y falta  en el arte que nos hermana la voz incesante de la justicia.      
En las afueras de mi frágil mente sembré un poema algo frívolo y torpe suscitando algunos buenos reproches de quienes leyeron muy diligentes   Se trata de uno de los más valientes y de los buenos escritos del orbe Martín Fierro gaucho ducho y buen hombre bien conocido por toda la gente.   Jugué a que Hernández era homosexual con palabras de discriminadores y la jugada salió un poco mal.   Yo hice un escrito como carnaval y me pegaron los admiradores que casi me mandan pal hospital
La biblia nuestra de cada día,  los diarios, la tele o la radio,  no menciona que han desaparecido cinco jóvenes en Zimbabue, porque celebraban la renuncia de Hosni Mubarak en Egipto,  y  fueron secuestrados por encapuchados, el día 15 de Febrero de 2011.   Si se hubiera quedado atrapado en un ascensor, un ciudadano estadounidense,  los medios locales propalarían la noticia, con información sobre la importancia de controlar el estado de las maquinarias, cómo prevenir semejante desastre y qué medidas de prevención y alerta deben tomarse.-   De los cinco negros que fueron secuestrados,  porque celebraban la libertad, porque la ansían, porque la quieren construir…    la biblia nuestra de cada día, blanca, blanquísima,  no dice nada.-   ¿cuánto tiempo durará esta desinformación grotesca, esta falsedad vergonzosa de sostener que vivimos en “libertad de prensa”? ¿hasta cuando, los soberanos de los medios, corruptos hasta la médula,  seguirán ignorando a los más desvalidos y perpetuando el privilegio de los culpables?   Zimbabue es el país más pobre del mundo.   ¿no sería bueno tener alguna información sobre ellos?       
Aquí me pongo a decir sin guitarra ni vigüela cosas que olvida mi abuela de cuando yo era gurí   Otros chicos en la escuela al fútbol jugaban ellos los miraba que eran bellos ¡aguantáte esta ciruela!   Quería ser toda nena pa que me miren los nenes pero me sobraba pene ¡y me faltaba la estrecha!   Un día en el baño aquél un chico me apoyó el bulto y en vez de dar un insulto me moví cual cascabel.   De entonces que me hice puto no se lo digan a naides me cogieron hasta frailes y la voy de macho ducho.   Ahora puedo decir de nombre soy José Hernández desde el mar hasta Los Andes como un hombre yo parí.   En mi seno lo formé a don Martín Fierro, mi hijo es mi orgullo más querido ¡y de siempre que lo amé!   Sepan que sin ser mujer como debiera haber sido parí de veras un hijo ¡más no puedo pretender!               
   No hay otro tiempo, salvo el ahora. Ayer no existe, acecha desde la memoria como un fantasma, pero es inconmovible y pétreo, no tiene atisbos de vida. Mañana es una falacia que nos hace creer inmortales. Sólo existe el ahora. Este es tu tiempo único, donde puedes ser. Lo demás es sueño, sea paraíso o infierno, sueño que te roba el único momento del que dispones: Ahora. Ni mires hacia atrás, ni te lances hacia delante. Tu equilibrio es la verdad y se llama ya. Toda la historia no es otra cosa que una pesada herrumbre cuyo hierro es en definitiva, demasiado blando, demasiado nada. Todo el futuro puede borrarse en el momento en que seas llamado al descanso eterno. No te puedes sujetar a esos dos colosos de pie de barro y cabeza gigante de acero indomable. No te permitas que lo antiguo te monte desde la sombra que ya pasó y en definitiva es nada. No te permitas que lo porvenir te atrape como un idiota. Sólo dispones de tu tiempo presente, sólo dispones de la única realidad temporal, del Ahora. Vívelo! no te lo ordeno yo, sino la verdad que habita en vos, y conoces mejor que nadie. Te digo estas cosas, porque hay cosas que por sabidas no se dicen y por no decirlas se olvidan. No te olvides de vivir, lo demás, poco importa.
   Entre la retina de alguien que lea,  y la yema de mis dedos, ansío con vocación salvaje, escribir algún día el poema.   De rosa oscura en un jardín de luz,  donde ya no pese tanto la torpeza del mundo,  y liberen las cosas su destino último.  Compartir con vos, algún día, la plenitud de un día donde no falte nada, y el silencio se redima en la palabra exacta,  que nos vuelva niños a los setenta años.  He errado el camino mil veces, y mil una lo vuelvo a intentar.  ¿ Qué importa que mis poemas valgan como la sombra de otra sombra que nunca supe?    Algún día alumbraré a alguien, yo anhelo que así sea.  
Me apasionan los poemas inciertos que intento para no ser más el mismo y disfruto de excelentes momentos cuando me entrego todo a lo que escribo.   Ahora este sonetito nuevo me rescata de oscuros abismos si redactarlo me cuesta un huevo bien vale trabajar por un amigo.   Me convierto uno con cada sílaba y me redimo de antiguos dolores mientras voy lográndola, la rimada.   Mi ser se puebla de bellos colores y vuelvo a ver a la niña que amaba en el paraíso de los amores.
me esdrújulo hasta la médula hasta que la lámpara no alcance a dar su luz sonámbulo te presiento mía. Ni soy un héroe ni seré tu ídolo pero te esdrújulo así, casi didáctico tarántula de mi éxtasis océano fantástico caótico término cárceles de lágrimas   por vos soy cálculo de sílabas   por vos rectángulo de agua   por vos mi páncreas en déficit   por vos poética esdrújula   espátula en la cerámica me esdrújulo   sin ton ni son   sin tónnison hasta que seas… poética bellísima.
Mil veces sin darme cuenta miro las mismas cosas de siempre y te veo   una ventana la llave el manifiesto comunista y la biblia el cenicero y alguna foto de Venecia   detrás de la ventana, tu cuerpo mojado, gritándome que te abra y empuño la llave como una espada para traspasarte se reconcilian como buenos amantes los libros y el cenicero ya no me hace falta subimos entonces a la Góndola, y sin puertos, viajamos     te hago feliz y las cosas siguen allí, calladas, y tú en la lejanía, sin saber que te escribo estos versos que merecen, mi lugar en el manicomio, no en la literatura.
Cualquier hijo de puta afirma que yo también voy a morir.   Todo lo que nace muere dice el dogma universal,  y yo no me salvo, concluyen.   Estadística y naturaleza la única verdad verdadera, dice, que debo morir.   No importa cuándo No importa cómo No importa nada No importa todo.   Moriré como mueren las aves y las flores, dicen los poetas. En este sentido,  a pesar de amarlos tanto, les digo:   Pueden irse a la mierda!   Yo no voy a morir porque toda regla, tiene su excepción. He dicho.  
Con manchas de alegría ajena en mi tanga de seda negra atendí al último cliente y me bañé entera     Algo me dijo el muchacho ansioso ese que derramó antes algo me dijo   eso que no se eso que no recuerdo eso…   eso que manchó mi tanga   debió ser la palabra más hermosa que escuché en mi vida,  pero prefiero no saber   se me cae el negocio si me enamoro.
  Creo en Jesús que dijo, que entrarán antes las prostitutas y los pecadores al reino de los cielos, antes que los fariseos, es decir, antes que los religiosos de su época.  Creo en Jesús que se juntaba con las multitudes, que no estaban en conocimiento de la Ley y los Profetas, y que eran consideradas malditas por los religiosos de la época. Creo en Jesús que enojado no sólo espiritual sino físicamente,  derramó latigazos sobre los mercaderes del templo. Creo en Jesús loco por amor al Padre, conviertiendo ese amor en amor a sus hermanos, los hijos del Padre.  Creo que todavía no hemos entendido a Jesús, y en su nombre, lo seguimos negando.    
Yamila es la fragua, de las preguntas sin dueño, la conspiración de los buenos, en el país de los tuertos.   Tiene el hambre antiguo, de los campesinos sin suelo,  y el coraje caliente, de los estudiantes sin dinero.  Bajo su mata de pelo, oculta el agujero, de todos los placeres.   Enamorada de ninguno, derrotó a Fernando el Cobarde,  hirió de muerte a Eduardo El Padrino,  e ignoró como una diosa, a ese canto de sirena,  El muerto y la Viuda.   Yamila vencerá,  solitaria e implacable,  cuando caigan todas las estrellas, incendiará el cielo de la noche que ha creado.
Era hermosa a pesar de la Santa Biblia y de otros libros,     toda una dama muy pocos sabían que era puta,     odiaba a los pobres porque eran feos, sucios y sobre todo, muchos,     quería votar a Macri, pero no como presidente, sino como Rey. Gente como uno.
La esperaba desde antiguo, antes de saber su nombre.   Como el jazmín negro, que ningún jardín contiene.   Su voz de luna en invierno, su cintura fresca de silencio.   Alguna vez amanecía exhausta en mi deseo.   Y un día sin darme cuenta, me dicta este poema.  
Mi musa
Autor: Eduardo Fabio Asis  135 Lecturas
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El terremoto de mi querer destruye la cúpula, digo también, la cópula de las catedrales suntuosas, con los privilegios fieros.   Altas clases sociales, esclavistas, aliados acérrimos de altos dignatarios del ministerio sacerdotal.     Ante estos males, tan malos, tan horrendos, me vuelvo cóndor caliente con su condesa virgen desnuda de oro y sobre altísimos volcanes, desde mis partes bajas predico el terremoto que viene.   Brindo por los pies hermosos de los que tienen heridos sus pasos por el mundo inmundo que los arrojó a la calle   y duermen en las puertas de los templos y son hostias vivas, iguales que esa otra Hostia, que adentro espera cautiva la liberación de los oprimidos.   Se aproxima el día,  falta menos,  que los pueblos exijan y un obispo deba besar,  el pie dolido, del Cristo que pedía limosna en la puerta de su Catedral, convertida en kiosco para engañar con golosinas, el hambre que no entendieron y por eso,  supieron engendrar.   Parece mentira, pero otros macabros también cayeron, el Imperio Romano, Hitler y otros más. ¿Quién dice que la casta encubridora de pedófilos se deba perpetuar?                
Quizás porque se acerca,  imperturbable y atroz,  el último tiempo de mi vida.  Me huelen a flores nuevas,  antiguas primaveras de mi infancia. La cama de bronce de mis abuelos maternos, que era la única reliquia que tenían,  con su colchón de algodón, haciendo un monte en el medio de la cama.  Entonces se decía, que si eso ocurre, es porque los amantes ya no se trenzan en el medio y cada uno, duerme por su lado.  Nunca lo supe. Jamás confirmé la versión.  Pero algo era cierto. A veces mis abuelos, me dejaban dormir en medio de ellos,  y yo dormía más alto y ellos se veían bajos.   Yo tendría unos tres o cuatro años,   todavía no existía… para mi, la escuela, y sin embargo…   mis abuelos, ellos, eran ya mi maestros.  Sepan disculparme, que cuente estas naderías,  que a nadie importan pero para mi … significan tanto
Tengo acostumbrada la memoria, ha rescatar siempre los mismos versos, no son los mejores de la literatura universal, ni son por ellos, los de más provecho, quizás, para otro cualquiera.  Pero en mis soledades de infancia, no había en casa una enorme biblioteca. Solamente una antología,  desgarbadas las hojas, amarillas y el lomo del libro como mordido por varias serpientes. Así y todo,  ese único libro, me libraba, válgame el juego de palabras, de no tener otro amigo, para jugar juegos. Entonces rumiaba siempre las mismas páginas,  las leía quizás para no llorar tanto, y empecé a gozarlas. Con el tiempo…    se me acostumbró la memoria,  a rescatar el niño que alguna vez fui,  entre aquellas páginas gastadas.  Admiro a quienes conocen innumerables libros, pero no por eso desprecio, mi pequeño capital intelectual, esa antología, de unos pocos autores, en un solitario libro, que a mi, me aportó mucho. Que me libró de estar tan solo, sin bibliotecas gigantes, pero con un amigo, de papel y arte .     
«Cuando seáis capaces de hacer de dos cosas una, y de configurar lo interior con lo exterior, y lo exterior con lo interior, y lo de arriba con lo de abajo, y de reducir a la unidad lo masculino y lo femenino, de manera que el macho deje de ser macho y la hembra hembra; cuando hagáis ojos de un solo ojo y una mano en lugar de una mano y un pie en lugar de un pie y una imagen  en lugar de una imagen, entonces podréis entrar [en el Reino]».
Las cosas, sí, las cosas el acero y tu garganta y este sueño de matarte mía para no despertar abandonado.   Las cosas íntimas y las ajenas mi deseo de tenerte y el marido tuyo, tu suegro y tu estancia.   La piedra y el agua y el éxtasis de penetrar el lago donde mi cuerpo no alcanza.   Las cosas me desvisten de palabras me desnudan del verbo yo me pueden como me puede escupir tu anillo de casamiento y de otra forma también tus agujeros míos.   Las cosas, sí, las cosas la luna llena de miradas, nuevas y antiguas, si bien se mira, es otra cosa, aunque parezca mentira.   ¿quién pudiera comprar todas las cosas del mundo y regalarlas luego a todas, para fundar en la vida el reino del ser humano?   Las cosas, sí, las cosas. No deseo otra cosa que no sea una cosa como tu palabra como tu cuerpo, felizmente, sin alma.
Quiero quererte mucho, El Cairo, como se quieren los amaneceres nublados.   Alguna conspiración extraña, me hizo ignorarte tanto.   Ya los jóvenes levantarán sin pausas, la luna roja del mañana.   Mientras tanto, no puedo nada,  salvo estos versos truncos,  y amarte.  
Deolinda se va de viaje tras las huellas del amor que le arrancaron en el pueblo la codician algunos poderosos pero ella tiene su corazón en su marido ausente   Lleva a su hijito en el pecho y atraviesa el desierto valiente cuando llega a Vallecitos la sed le juega un mal paso y ella cae exhausta y sedienta con su niño mamando con su niño amado sin su marido, sin nadie en el desierto caliente   Muere la hermosa Deolinda pero su hijo sigue viviendo y la encuentran unos arrieros que atribuyen el hecho al amor de Dios, por Deolinda y su niño.   Ella estará en el cielo Su hijito seguirá en la tierra Desde arriba esta mamá linda cumplirá los anhelos del pueblo que la honra, del pueblo que la quiere.
en qué lugar exacto, continúa su vida la canción que no se cantó el poema no escrito la pintura que no trascendió al pincel   dónde habita nuestro hijo,  que no tuvimos   y por qué el amor entre nosotros nunca ocurrió   en la cuna donde no durmió ningún niño el gato sueña estas soledades mías, con la precisión de un reloj
Yo no sé por qué, Buenos Aires quiere, que la ame tanto.   Confieso que me convocan, ciertas carnes humanas, que fatigan sus calles.   Pero más se enciende mi deseo, en el alma de la ciudad.   La siento como un tango mudo, que solo yo escuchase.   Toda la bronca y la nostalgia, convertidas en música libertaria.   Hay una revolución dormida, que despertará inexorable.   Y el mundo no será igual, cuando se sacuda la bosta,   los políticos mentirosos, los empresarios ladrones, los artistas comerciantes,   esa ciudad que es mi esperanza, Buenos Aires.   Nadie olvidará,  la falta de lo necesario en los inocentes, ni la falta de vergüenza   de los culpables.   Todo eso ocurrirá cuando se cumpla su nombre   y sean buenos los aires.  Y vuelvas a ser, ciudad, hermana de tus hermanos,   los oprimidos del mundo, que te necesitan y aman.
Un árbol ha muerto, antes de nacer en un bosque sin dueños, alguna primavera negra.   Deseo a su sombra,  encontrar mi esencia solar, y amanecer poesía en el mundo que no es.   De su leña antigua, un fuego nuevo quemar mi dolor, y en el humo blanco, escribir el poema.
Era tan ortodoxo, en sus convicciones católicas ortodoxas, que si Dios hubiera querido cambiar de idea,  estaba obligado a consultarlo antes.   No ignoraba que en la silla de Pedro, se habían sentado, asesinos, proxenetas, tiranos, ladrones, y encubridores de violencia sexual contra los niños.   Pero…  el abuso de los menores, le parecía,  frente a la pérdida de la fe…     después de todo, como su nombre lo indica, algo…menor.       Sabía sólo que la Biblia era,  desde el principio hasta el fin, rigurosa y estrictamente exacta.  Si algo no decía la biblia, es porque no había pasado.  Si algo decía la biblia, era la verdad verdadera sin ningún atisbo de sospecha.   Un día le pregunté…       ¿quién creó a la mujer de Caín?   y el me dijo…      es un misterio.    Dios creó Adán y Eva. Tuvieron a Abel y Caín. Caín mató a Abel.  Después Caín se casó…      ¿quién creó a esa mujer?     respuesta:   es un misterio.-   Atiné  a  decirle que la Biblia era algo… “incompleta”   para no herirlo diciéndole… “contradictoria”  y el me miró…    con la compasión y la energía de alertarme que no pensara, porque ese camino… lleva al infierno.   Yo también creo en Dios, yo también leo la Biblia…   y la siento inspirada en Él. Pero no con la precisión de un relato matemático, sino con la alegría de una libertad creativa en quien la lee…     porque Dios ,  es Señor de Señores, y mi amigo, y yo…  también lo somos…        de modo que hay que superar la letra porque mata, y hay que acatar el Espíritu que nos hace libres.          Y  …   ¿dónde está el Señor de los Señores?  paradójicamente en todo aquel  a quien,   se le niega el señorío. En el oprimido, en el que sufre, en el que ha sido despojado en el mundo, de la divinidad con la que Dios lo formó.   Lo demás,   lo demás es cuento.
Hubo un tiempo de ilusión donde era patria la patria y se llamaba de Mayo la plaza de las madres   mujeres despiadadas en sus blancos pañuelos proclaman un mundo de iguales y luchan por la justicia   desconocen que Videla, Masera y Agosti no eran un triunvirato sino el reflejo sagrado en estas tierras de la mismísima trinidad.   Jugábamos entonces, la danza de la fortuna, en la pizarra de los bancos con ese genio de la economía y el progreso, don José Alfredo, ilustre visionario.   No había en la televisión malas palabras, salvo las hermosísimas que se le permitían al eterno Olmedo, al divino Porcel y a sus conejitas derechosas,  Susanita y Moria de vigencia más allá, del régimen que las encumbró.   ¡qué tiempos aquellos!   donde no nos enterábamos porque no nos importaba que a los hijos malos los estuvieran torturando.   ¿para qué se metían en cosas raras? si la patria está custodiada,  ¿para qué ofenden a los que mandan?   Algo pasó, no sé por qué, ganaron las viejas de pañuelos blancos, perdimos nosotros, nosotros, los dueños de las balas.     Hoy todo cambió por más brillo que use la Susana está más vieja, me dan ganas de llorar y la Moria más horrible que la prisión de Videla.   ¡Qué tremendo!   siento asco pero debo reconocerlo porque he sido derrotado Estela de Carlotto, mal que me pese, tiene el pensamiento lúcido, como una niña de quince años.   ¡Oh demonio!   ¿qué nos pasó?   ¿por qué nos ganó la verdad?  
Había escrito algunas palabras ciegas, para enseñar el camino a los videntes.  Unos mamarrachos con ínfulas de poema,  algún comentario más inútil que yo mismo, y otro tipo de disparates con aire poético.  Quería ser escritor, la puta madre.  Y no hice más que molestarme mucho, para no molestar a nadie.  Mi obra no mereció ni siquiera, un insulto grave.  Nadie en el mundo me odió, un poco, al menos.  Esa es la prueba irrefutable, en un mundo opresivo, que no fui un libertario, ni siquiera, en ciernes. Soy repetidor de las palabras que otros inventaron, para explotar con sus privilegios, la norma eterna que eternamente nos señala…  “somos todos diferentes, por eso, somos iguales”….    y sin embargo, carajo, siendo tan simple,  cuesta tanto…

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