• Eduardo Fabio Asis
Eduardo Fabio Asis
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  • País: Argentina
 
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 Esa mujertiene la voz de una herida antiguaque todavía  no cierra. Esa mujerluce como un árbol ignoradoen todos los desiertos. Esa mujerlleva el sabor de la vaginadonde quiera que vaya,  su espíritu aventurero. Esa mujercuyo nombre sólo yo conozcopara otros, es Marcelo.
Esa mujer
Autor: Eduardo Fabio Asis  607 Lecturas
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Que soy el que nunca fuiya no lo sabe ningunoen el cielo mis miradastienen cansada a la lunay mis zapatos sobre el sueloescasamente retumban.Soy el escritor más desleídode toda la literatura universal.¿qué importa si nadie se emocionay si nadie recordará jamásuna sola línea mía?Escribo para poblar la nadade maravillosas naderíasque eternamentenunca nadie leerá.Y como de confidencias se trataconfieso y me enorgullezcoasí y todo, en mi tremenda derrota,soy implacablemente felizy aseguro que me divierto.
Quiero ser sincero, al límite de mostrar mis debilidades y compartirlas.  Tenía la ilusión de que mis escritos eran …   vigorosos,  fuera de lo común y geniales.   Que no solamente atraerían lectores,  en cantidades incontables,  reconocimientos y alegrías, sino además,  créase o no,  yo creía que mis escritos atraerían verdaderos fanáticos de mis letras.   No exageré en nada ni mentí para nada.  El párrafo anterior señala mi “ilusión”  cultivada quizás en horas de soledad,  y  fundadas desde pequeño en la novela infantil que me fui creando.   Yo quería ser un escritor, pero no uno cualquiera, sino el mejor.     Cuando empecé a compartir mis escritos en Internet,  algo falló.  Apenas dos o tres amigos del ciberespacio,  alguna dama, más bondadosa que sincera, me decían un ¡qué lindo!  que por supuesto agradezco, pero derrumbaba para siempre mi castillo de arenas.     Debo admitirlo, el primer envión de mi fantasía,  no ha sido cumplido. Acaso no lo sea nunca. No lo sé.  Pero en la derrota de la ilusión,  coseché algo que jamás soñé.  Algunos amigos de verdad, aunque curiosamente nunca los he conocido.   Conozco en carne y hueso a un solo escritor de esta página, por ejemplo.  Sin embargo,  ya confío y bastante en más de uno, en más de una,  y tengo la alegría de comunicarme muy bien.   Pero aparte de esa magia, que desde ya agradezco,  coseché algo que jamás soñé.  Me fui dando cuenta de mi mediocridad,  pero tomándola como un medio para superarla, y de ningún modo,  flagelándome por ello.   Todo lo contrario,   cada nuevo intento literario,  es vivido como un nuevo escalón,  y subirlo es un placer, un deleite y una satisfacción difícil de expresar.   Me acompañan siempre algunos muy buenos amigos y amigas de la página.   No estoy libre de ilusiones.  Ya vencida la de la infancia,   ahora  me consuela pensar que quizás,  algún día,  acaso cuando ya no esté….      alguien rescatará algunos poemas míos y los considerará …   ¡geniales!.     Que el zorro pierde el pelo pero no su ego, digamos.      Mientras tanto, me duele un poco que no me lean tantos, pero ya me duele menos y la compensación de dos o tres amistades de la página….      resulta por demás gratificante.     Quizás les parezca que soy un ególatra,  pero me duele no solamente por mi,  sino por todos los escritores noveles y desconocidos,   esa falta de lectura para tanto trabajo y tanta vocación.     Si no los aburrí,   la sigo cuando quieran, siempre claro, que alguien lo lea.      Seamos sinceros   ¿cuándo publicamos, no lo hacemos acaso porque queremos ser leídos?    No creo en el cuento “escribo para mi mismo”  porque de ser así, no publicaríamos.     Saludos.
Aquí me pongo a decir sin guitarra ni vigüela cosas que olvida mi abuela de cuando yo era gurí   Otros chicos en la escuela al fútbol jugaban ellos los miraba que eran bellos ¡aguantáte esta ciruela!   Quería ser toda nena pa que me miren los nenes pero me sobraba pene ¡y me faltaba la estrecha!   Un día en el baño aquél un chico me apoyó el bulto y en vez de dar un insulto me moví cual cascabel.   De entonces que me hice puto no se lo digan a naides me cogieron hasta frailes y la voy de macho ducho.   Ahora puedo decir de nombre soy José Hernández desde el mar hasta Los Andes como un hombre yo parí.   En mi seno lo formé a don Martín Fierro, mi hijo es mi orgullo más querido ¡y de siempre que lo amé!   Sepan que sin ser mujer como debiera haber sido parí de veras un hijo ¡más no puedo pretender!               
para sentirme vivome asomé a mi propia muerteme contemplé fríotirado mi cuerpo a los ojos de mis queridosy sentí un dolor inmensoporque nadie lloró mi entierroy sentí un dolor inmensode saber con exactitud que nadie me quiso,de saber con exactitud, que nunca,  nunca todavíahe estado... vivo.  
¿estaré vivo?
Autor: Eduardo Fabio Asis  584 Lecturas
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Y punto.     No se quien enamoró primero al otro o viceversa.  Ambos furiosamente inteligentes, cada cual en su estilo o viceversa también.   Cemento cáustico pero no siempre caótico, algunas nomás. Andica expresiva,  con ciertas síntesis geniales que dejan ver tesis y antítesis.  O más o menos.     Se repelen Se ironizan Se burlan   del otro yo de cada uno que cuidadosamente es el otro.     Sueño que se aman, y tienen un hijo ( soy implacablemente cursi pero triunfan mis profecías)   ¿acaso es imposible engendrar de dos genios un geniecillo?     y si nunca lo tuviesen yo les seguiré diciendo, papá Cemento, mamá Andica   y punto.  
Tampoco soyun amanecer vacío de solalgún clavo en busca del martillo eficazo una hendiduraen la pared huérfana de clavodonde un cuadrose sostiene sólo por la miradade aquel que lo contempla. Pero estoy cansado porque nadie me lee. Crucifico mi tiemposaboreando la posibilidad de la palabra exactay nunca, me sale el poema. Quedo muerto,sin resucitar poeta.¡Nadie me lee!
Adán se pasea por el jardíncon toda su Eva adentro.No encuentra su ombligoporque no lo tiene.Se sabe dueño de la lunadel mar y las estrellas.El nombre de cada cosapronuncia para ningún oído.Y el eco de su silenciotiene el nombre de otra mujer, no de Eva.
El más herido de los niñosde los muchos que andan mendigandocuando haya crecido ya bastantepondrá su navaja en mi cuelloy como yo no tendré los veinte pesosme arrancará la cabeza del cuerpo.Entoncesentonces¡oh justicia!yo que nunca pudeescribiré por fin el poema.
En vano me quiso engañar la bella literatura.  No. No moriré como mueren las rosas o los jazmines. Moriré como mueren las personas, y se pudrirá mi carne y la comerán los gusanos.- Una lápida austera, desabrida incluso, tapará de la vista de los curiosos ...   el horrendo espectáculo. Y será así, hasta las cenizas últimas. ¿Qué será de mis intentos literarios?  Seguirán como ahora, sin ser leídos, seguirán siendo nada. Mi lápida no dirá..."aquí yace un poeta"  como tampoco nadie lo dice ahora, y sin embargo, sé que lo he sido, sé que lo soy, aunque el coro del mundo, repite incesante,  que no.-Yo trabajé, aunque siempre en el fracaso, infatigablemente el otro lado de las palabras. Pulí la piedra que nunca construyó la muralla... pero la labré con voracidad implacable.  ¿Qué importa que siempre haya sido derrotado?   Aunque parezca mentira, aunque toda la razón designe lo contrario, aunque no se crea... soy, después de todo, aunque nadie lo diga, un poeta feliz...  y eso, sólo eso, me basta para existir. Feliz en este instante que escribo naderías para nadie. Feliz en este  instante que tanto se parece a la eternidad. Feliz en este instante que habré de recordar, solito y contento, cuando mi aparente cerebro ya no sea.   Porque no se recuerda con el cerebro o el corazón material, se recuerda con el poema, más aún, con el que nadie lee, con el más ruin, con el más despreciable, como este escrito rígido, que a nadie convence y a ninguno emociona.-Nunca hallé la palabra perfecta en el poema perfecto que creara la lectura perfecta.   Me endiosa saber que lo intenté,  y no me asusta estar perfectamente seguro que nunca lo logré.  Soy feliz, eso sí,  aunque escribo como escribo, como el culo.  Y ya no sé que más decir...
El decálogo   Juan Carlos Onetti I.. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo. II. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo. III. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda. IV. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético. V. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar. VI. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo. VII. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios. VIII. No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5? IX. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario. X. Mientan siempre. XI. No olviden que Hemingway escribió: "Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer." FIN
Anticipo sin exagerar nada, que mis no lectores, son casi incontables, son millones y millones.Empresa gigante la mía, declararles la guerra, pero mejor empresa aún, ganarles.Entre mis no lectores hay dos clases sociales, férreamente delimitadas, ambas son, irreconciliables.Por una parte están los ignorantes y por la otra, diferenciados, los explotadores.Los primeros son simpáticos, agradables como una sonrisa en el amanecer junto al mar. Los segundos son criminales, pero ellos, obviamente, insisten en no saberse tales.Unos no me leen porque nunca leerán a escritor alguno ...  desconocido o famoso, de los buenos o parecidos a mi.Otros no me leen porque solamente leerán el último bostezo del último premio nobel citado por los diarios del crimen, es decir, por los diarios.Declaro la guerra para liberar a los primeros, a los unos, declaro la guerra para asesinar a los otros, a los menos.Declaro la guerra para amar cada vez más a los ignorantes, declaro la guerra para odiar y vencer... sobre los explotadores.Y mi única arma será el mejor poema que escriba...  un único disparo que destruya para siempre a los culpables y para siempre vitalice a los inocentes...  ellos, los que guardarán en su corazón mi poema...    y para otros, el eco de mi poema en sus tumbas...  será una lápida. Lápida de cuatro palabras: "He ganado la guerra".
  Desde mi niñez nunca me llamaron tanto la atención los circos como esa otra cosa mágica en el mundo: los cementerios.   Ese despilfarro de arquitectura para el olvido esa mezcla de belleza y espanto ¿Cuánta curiosidad por conocer esas vidas que ahora yacen muertas?     Deseaba con irracional furia que me dejasen una noche solo en el cementerio y contemplar la luna desde alguna tumba ignorada.   Ni Psicoanalistas ni Místicos me han develado todavía las razones de mi deseo. Tampoco me importa.   ¿Existe algo más perfecto que los cementerios? Ignorantes y sabios, amigos y enemigos, allí guardan silencio.   Después vinieron los modernos parques, ingratos y despiadados…   sólo pasto como si nosotros, los vivos, fuésemos caballos, y yeguas.   Anhelo los monumentos de Chacarita y Recoleta y sigo recordando esa obra magnífica y callada, el cementerio de Palmira, en Mendoza, el primero que encendió mi deseo por las ánimas que será también, mi definitiva casa.   ¿Qué cosa sublime y atroz es el cementerio? Un lugar donde viven los muertos Y es cosa sabida, pero no siempre meditada que muy bien viven los muertos allí porque de allí…   casi nunca, vuelven. (Me constan algunas…    ¡ay ay!… muy breves visitas especiales, pero eso lo callo)  
Es demasiado tarde para ser felizsoy un hombre derrotado, con toda la conciencia a cuestas.Quisiera alumbrar la noche antiguacon otra cosa que no seani los ojos de un gatoni la luz de la luna.Pero no puedo parir el poemaya es tarde para ser el genial maricón García Lorcaya es tarde para ser el ciego inmortal Borges.De otro, será de otroel poema perfecto que mi corazón anhela.Y mientras la muerte no llegasigo acribillando teclas con mi dedo sigo acribillando teclas para el olvido sigo acribillando teclas para que no me leas.
Poeta derrotado
Autor: Eduardo Fabio Asis  1044 Lecturas
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Que no le guste lo nerudianoquizás no sea motivo bastantepero que se ponga en un poemacon su cuerpo sangrando de balasporque le dispararon los nerudianoseso sí, amigos míos, merece que yo lo mate.Es cierto que se muy pocode Neftalí Ricardo Reyes BasoaltoPablito Neruda, para los paisanos,y menos todavía sede su feroz adversario, Aguirre, el muerto que parla.Pero ¿desde cuándo hace falta saber tantopara disparar directo al blanco?Al durísimo corazón de Facundo, mi candidatose le pasó sin conquistarloquizás el poema número 20...  y el 21 también.Pero yo escribiré el poema 22.Pequeñísimo y contundente, para matar al villano.Será su título el siguiente:"  el más pequeño y más sincero poema del mundo"y cuando el homenajeado se disponga a leerloencontrará solamente tres letras:"Vos"....  sí...  Vos...   Facundo Aguirre.  Y morirá en el acto.
No me ultrajes el poemaque todavía no lo salvoque todavía no lo puedoque todavía no me nace. Una tras otraaborto y abortolas mínimas palabrasde mi diccionario. Escribo para escapar urgentedel hijo que nunca tuvey desde la nadame está acusando. Aunque soy un hombre, escribo,es decir, soy una madre.Pero el poema, tampoco así,me nace.
Hoy tus libros han calladoquizás porque nunca hablaron.Leer de veras, jamás, es repetir palabras.Te confieso una perogrulladaque muy pocos comprenden:Jorge Luis Borges,  amigo mío,era simplemente un ser humano.Fueron sus lectores, como él lo sugería,quienes en realidad, lo crearon.Y no me vengas con que lo hacía mejor.Estampaba una palabra, después de otra,y confiaba en que tus ojos volaran.Hoy tus libros han calladomañana...escribirás uno... ¡que hable!
Conozco una mujer esdrújula hasta la médula que anda como un error por la vida escondiendo su acento.   Ella se siente muy grave de antiguas heridas que no resuelve.   Y los demás la consideran aguda. Se sabe que los demás, siempre son necios.   Para mi es una lámpara no porque la ampara un ángel o su misterio sino porque me ilumina cuando entro en su cueva.   Esa mujer es un escándalo de la ortografía   porque esconde al mundo que yo soy su acento.
Será sombra mi lucha por conquistar la poesía esquiva por cambiar el mundo con un poema   sombra de perejil solitario en una maceta huérfana   pero en esa sombra descubro la única luz que puedo. .
Que misión extraña,  que profunda ingeniería de la nada,  lleva algún día a los torpes humanos, a concebir un número tan raro, tan nadie y tan ninguno, como el número cero. Será quizás porque cero veces he sido amado de veras,  habiendo creído falsamente noventa y nueve, pero el cero tiene un misterio íntimo, una connotación entrañable, en su hermoso decir que no dice. Acaso los demás números cuentan nuestros anhelos, matematizan nuestros deseos, indagan en nuestras intenciones que siempre resultan fallidas.  En cambio,  no hay humano alguno que haya sido engañado alguna vez por el número cero.  Yo con él cuento mi realidad, con los otros enumero mis fantasías. Intuyo que el cero contiene la música primordial anterior al tiempo. Y no quiero creerlo, pero quizás, la muerte sea el ocaso del uno al nueve, y sea para siempre, el reino indiscutido del cero. Dios dirá, en quien creo novecientas noventa y nueve veces, pero con un amor profundo por los que dicen,  creo cero.  Este escrito pudo quedar en la intimidad de lo que nunca fue escrito,  acaso sea leído cero vez, y en eso, a pesar de las limitaciones, roza lo ilimitado, lo eterno…   lo cero. Vaya para ese número que no enumera, mi auténtica admiración por quienes lo crearon. Haber creado el cero, para los humanos,  debió ser parecido a concebir un hombre desnudo de hombre, desnudo de si mismo,  o un universo que no fue, ni es, ni será.  Y un estremecimiento muy hondo, debió sentir su autor, que por alguna razón,  quizás prefirió no haber existido nunca. En mi ignorante superstición,  imagino que el cero fue imaginado por primera vez,  por una mujer hermosa,  excitada y sola,  en una isla abandonada.   Aves de rapiña comieron su cuerpo y llevaron la buena nueva a los solitarios marineros….que la desearon y ya nunca, nunca, nunca,  cero veces, pudieron poseerla. 
Para hacer poesía no alcanza contar que hemos amado mucho y nunca nos amaron tanto. O viceversa. Para hacer poesía no alcanza con descubrir por ejemplo la palabra que nombre el aroma de los jazmines. Ni siquiera alcanza en mil vocablos precisos revelar el silencio del universo. Para hacer poesía eso no está mal, pero no alcanza. Hace falta la alegría de una madre que mira a su hijo muerto resucitando Y con esa alegría realizar algo fácil, pero también mágico: poner una palabra al lado de la otra y obligarlas a decir sólo la verdad. Decir por ejemplo que los hijos de puta dominan el mundo y son sus cómplices, los que callan.
Perón retrasó un siglola conciencia del pueblo que cautivó.Perón retrasó un siglola verdadera hora del pueblo.Perón ... pero eso síal pueblo le dio minutos inolvidables.Ese cuerpo con sus manos cortadasno es el cuerpo de Perón.El verdadero cuerpo de Perónes el alma de un pueblo, con las manos cortadas.
Alguna vez le pregunté a mis heridasquien es el hombre que las lleva a todas partesquien es el hombre que las cubre y las escondequien es el hombre donde están guardadasquien es el hombre donde duelen tanto.Y mis heridas me respondieronel hombre no existeexistimos nosotraslas heridasporque el hombre, me dijeron,es apenas esa cicatriz que nunca alcanza.
Esta tarde distinta entre las tardesme duelen las aves, encerradas en el aire.He logrado decir el vocablo no.Y me he enfrentado al sustantivo muerte.¿Qué importa que el suicidio me siga llamando?del otro lado de mi aparente poemase encuentran tus ojosreales, vivos y distantesy me sumerjo en elloscomo aves en el aire.
Primero. Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre. Segundo. No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia. Tercero. En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: "En literatura no hay nada escrito". Cuarto. Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras. Quinto. Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche. Sexto. Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy. Séptimo. No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan. Octavo. Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes. Noveno. Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor. Décimo. Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él. Undécimo. No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio. Duodécimo. Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado. El autor da la opción al escritor de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez.
Quiero la bomba atómica estallando en el Vaticano.   Quiero la sangre de los políticos fecundando la tierra.   Quiero un terremoto tremendo o una epidemia incontrolada.     Soy inocente de querer lo que quiero porque vivo en el país de los culpables.     Soy un desocupado un triste boludo que perdió su trabajo.     Busco un empleo cualquiera y siempre consigo ninguno.     Quiero olvidarme de mis deudas, de la mujer que me dejó y de los hijos que ya no me besan.     Quiero violar por el culo a la mismísima presidenta de la Suprema Corte.     Estoy llorando. No quiero lo que quiero. ¡Ayúdenme!   sólo…  solo…  busco trabajo.
Busco trabajo
Autor: Eduardo Fabio Asis  677 Lecturas
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     "Reconozco que algo bueno hizo, luchó contra Fujimori, pero desde el costado derechoso, es un entusiasta del esclavismo dulce"   Para evitar cualquier tipo de suspicacias,  declaro mi amor incondicional al Perú, que por suerte, me ha acompañado desde mi infancia, y al que seguiré amando, con lo bueno o con lo malo que suceda, Dios guarde al Perú, y felicidad a su pueblo.-   Yendo al punto, sobre Vargas Llosa,   no me ha sido dada la posibilidad de mantenerme mucho tiempo despierto, cuando leo sus libros.  Reconozco que en tanta cantidad de palabras, algunas logran brillar, y de ningún modo soy injusto para no reconocerlo.-   Su compromiso vital, su ideología,  a mi personalmente me resulta demoledora, atroz, repugnante.-   El afamado y condecorado escritor,  indudablemente sus méritos tiene, en un plato de la balanza, pero hay un granito de cizaña que pesa tanto en el lado opuesto….    que lo manda a la mismísima mierda.    Pone palabras pomposamente falsas, para endiosar a uno de los males más descaradamente diabólicos de nuestra época:  “el libre mercado”.-   ¿No sabe que el “libre mercado” es la continuidad atenuada, enmascarada y dulcificada, de crueldades tales como la mismísima esclavitud?   Los consumidores no somos “libres” somos “esclavos”  de factores reales de poder, a los que,  aún cuando sea de buena intención,  la prédica de Vargas Llosa favorece.-     Desde mi comprensión actual,  en los formadores de opinión, en los intelectuales más destacados, pesa una responsabilidad ética mayor.  Cuando más poder se tiene, y el mundo intelectual lo tiene,  se debe ser más lúcido, y sobre todo, se tiene un deber mayor, de actuar con prudencia, es decir, a favor de la verdad, de la liberación, de la vida.-      Si alguna vez me diera cuenta que estoy equivocado, lo reconocería.  Pero por el momento,  siento que un neo esclavista,  con hermosas fantasías, ha sido premiado en esta época…     de notables injusticias, de crímenes horrendos,  donde un tercio de la población mundial se muere de hambre por culpa de la ideología dominante.  Y ha sido consagrado…  un escritor … que precisamente…   sirve,  sea por error o por malicia,  a esa ideología.       Pido disculpas a los entusiastas de Mario Vargas Llosa,  pero debo cumplir con lo que me indica mi conciencia.   Debo ser fiel a mi mismo:  es una cagada que le hayan dado semejante premio,  a semejante vendedor de espejitos de colores.-               Pido disculpas nuevamente a quienes piensan distinto, pero voy a expresar sin censuras lo que yo pienso que algunos celebran:     “el coro de imbéciles del mundo, ya tiene su dios pagano… y el favorito es…  Vargas Llosa”   ¡Larga vida al dios Oro!  ¡alegraos, esclavistas del mundo!  ¡la gilada estará más dormida que nunca, ganó el esclavista, ganó uno de los nuestros!   Ganó un opresor.
Cuando vuelan los pájaros   no sabemos de donde vienen ni hacia donde van   menos en poesía   vuelos invisibles, de pájaros que no existen   por ello,  guarda tu lengua del juicio fácil   y apaga el fuego de la hoguera de la razón.   No señales al poema con un dedo, ni te chupes el dedo después   porque esoquetodavíanotegusta   puede ser la verdad, sin que alcances a saberla   como quizás, tampoco sabe el poeta,   que escribe este intento   en el nido tuyo   en tu yo   verdad   ero
Quiero aprender a escribir de veras.  Esculpir en el silencio, una palabra precisa, y horadar con ella, el corazón de quien lea. No me conformo con decir “primavera”, quiero que estallen en flores las regiones de tu alma, y florezcan también tus sueños. Quiero aprender a escribir la silueta exacta de tus deseos, la forma inalterable de tus silencios, la alegría imperturbable de tus secretos.   Ya ves,  soy un pretencioso que no tiene con qué serlo, salvo, que te tengo a vos, que en este instante, me estás leyendo.
Has pedido perdón y para nosotros no era necesario.  En nuestro mundo no existen “represalias” como en el vuestro.  Ni pienses que una manada de los nuestros, pisoteará a tu gente y destruirá tu reino.  Así no actuamos nosotros, vosotros, sí.   Somos de la naturaleza,  y no sabemos de palabras.  Lo cierto, es que mi hermano estaba vivo, y hoy está muerto. Eso es todo.   Me dicen que tu gente pasa un momento malo. Y agregan que gastaste cuarenta y seis mil euros, para matar a mi hermano. Que no lo vuelvas ha hacer, ¿será un acto de arrepentimiento o una profecía autocumplida de que se te acabará la plata?-   También supe que en otros tiempos, tus predecesores (podría haber dicho “depredadores”), extirparon de la faz de la tierra a los pueblos americanos originarios. Sería bueno que a los pocos sobrevivientes les pidieras perdón, ellos, ellos sí pueden escucharte… quizás…   nosotros, nosotros no sabemos de palabra.-   Has pedido perdón,  pero para nosotros no era necesario, no sabemos culpar a nadie y simplemente, cuando nos dejan, vivimos.   Pero en mi reino se mata para comer, no como en el vuestro, que se mata también por diversión.   Ocurre que en el reino animal no nos aburrimos nunca, no sabemos de eso, y por eso nuestra diversión es siempre la vida, no la muerte.-   Yo espero que a tu gente le vaya bien,  que se reconozca la verdad de que son todos iguales y…      digamos la verdad…   todos tienen sangre roja y ninguno sangre azul…   luego…    ¿por qué en lugar de pedir perdón no abdicas, para bien de los españoles y de todos los humanos?  
Dejando de lado simpatías o rechazos,  poniendo entre paréntesis los aspectos…  diría…   “psicológicos”,   el poeta Cemento,   quizás sin tiempo suficiente para esclarecernos al respecto,  ha vertido una frase que para mi, constituye todo un enigma, y en su dilucidación, considero, puede haber una clave…quizás, para lograr un mundo mejor, más digno del ser humano.     Ha dicho,   casi al pasar y descuidadamente según creo, lo siguiente:   SI ME DAN A ELEGIR, PREFIERO UNA ANARQUÍA GLOBAL QUE DE LUGAR, DESPUÉS, A NUEVAS FORMAS DE ENTENDER LA VIDA DESDE UN PUNTO DE VISTA SOCIAL Y BIOLÓGICO, ES DECIR, SOCIOBIOLOGICO.      Me llama la atención,  la expresión “sociobiológico”,   como corolario de una anarquía global.   La tajante división entre ciencias sociales y naturales,  el considerar lo social y lo biológico como compartimentos estancos,  quizás llegue el tiempo en que...¿pueda superarse?.   Está claro que sólo los genios se atreven a lo imposible, y luego…   lo hacen posible. De modo que me queda la intriga,  y la necesidad de saber un poco más sobre este tema. Qué bueno sería, pienso,  que despojados de rencillas inconducentes,  nos empezáramos a leer atentamente,  porque…     Cemento ha producido determinados hechos estéticos, y existe la posibilidad…     que conozca algo sobre hechos sociobiológicos, y no es muy frecuente…      encontrar talentos al respecto. No sólo en esta página, en el mundo entero.               Me prometí dejar de lado simpatías, pero ante ciertas evidencias,  de hondura de pensamiento,  de asumir riesgos intelectuales, de compartirlos generosamente…  si me disculpan, los que piensan distinto,   considero objetivamente que la frase de Cemento, es una genialidad.    
Otros callan tu nombreque las palabras nunca alcanzana decirte con certeza.Otros destruyen tu cuerpoen el cuerpo a cuerpo del hermano débil.Otros prefieren alegrescallarte de verdad para siempre.Yo, que tantas veces fui otro,quiero animarme a ser el que soy, el tuyo...y te llamo poesía justa o justicia poéticay contigo quiero incendiar la nochequemándome contento.Contigo intento y nunca puedoser estrella.  ¿será tan malo ser luciérnaga?
A este poema nocturnole falta la luna.Y a mi tristeza oscurale faltas tú.¿en qué derrotas antiguas,te perdí antes de conocerte?¿qué dolores implacablesseguirá causando tu ausencia?A este macho masturbadocreo que le falta una mujer.Y en lugar de llorarescribe un poema.
Más turbado
Autor: Eduardo Fabio Asis  402 Lecturas
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Un condenado que estaba en el infiernopensó un momento en la posibilidad de rezar.Todas las catedrales de la tierra se derrumbaron al unísono, en ese mismo instante,y todas las teologías guardaron silencio.Dios se había equivocadopor primera vezen el acierto de un hombre por primera vez.
Error
Autor: Eduardo Fabio Asis  533 Lecturas
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Era hermosa a pesar de la Santa Biblia y de otros libros,     toda una dama muy pocos sabían que era puta,     odiaba a los pobres porque eran feos, sucios y sobre todo, muchos,     quería votar a Macri, pero no como presidente, sino como Rey. Gente como uno.
Alguna vez me voy a enojar, y dejaré de escribir poesía. Me han leído algunas almas caritativas, pero las grandes multitudes lectoras, me ignoran. Estoy muy lejos de escribir como Cervantes o Dante Alighieri, Baudelaire o Borges, Teresa de Ávila o Vargas Llosa. Yo escribo mejor que todos ellos juntos.- El primer libro que leí en mi vida, se llama “mi mamá me ama” y todavía no puedo terminarlo.  Me resulta demasiado difícil su comprensión. Para conquistar muchos lectores, he pensado crear una obra diametralmente opuesta, con el título sugerente…    ¿sabías que tu mamá te odia?.   Pero no quiero decirlo todavía, y me reservo el título, para que no me lo plagien. –   En realidad no tengo mucha vocación de escritor, pero insisto, sobre todo con la esperanza de cobrar el premio Nobel, cuyo dinero necesito para hacer algunos viajes, es decir, para conocer lugares del mundo que de otro modo no voy a conocer en la puta vida.   En realidad mi verdadera vocación era ser patovica,  esos musculosos forzudos que actúan como guardaespaldas.  Pero estoy muy débil y no puedo ni levantar el cenicero cuando se me llena de los fasos que me mando. Por eso me conformo por ahora con mi trabajo,  soy sereno en un pelotero, esos lugares donde festejan su cumpleaños los niños.   En el amor no me ha ido tan mal.  Una mujer casi se enamoró de mi una semana entera, pero después se fue con otro, que tenía plata, por supuesto.  Yo no.   Empecé a escribir el gran poema de mi vida, absolutamente original, y dice:  “puedo escribir los versos más tristes esta noche”… y no les cuento más porque no quiero quemarlo.   En fin, si a alguien le interesa mi historia, se la puedo seguir contando, pero ya sé que eso no va a ocurrir.  Estoy llorando, y quiero largar todo esto a la mierda. Saludos.     
Quiero relatarles mi experiencia real con los ángeles.   Con toda razón, pero equivocados,  algunos pueden considerarme loco, fanático o mentiroso.  Asumo plenamente esa posibilidad, y lejos de enojarme, la comprendo.  Pero debo decir la verdad, porque torpe como soy, y aunque no la exprese con toda la claridad necesaria, no quiero pasar ni por cobarde y menos aún por egoísta.   No me quiero llevar estas experiencias a la tumba, sin haber intentado compartirla con mis iguales.- El relato que haré es auténtico, aún cuando sea inconexo o incompleto, transcribo lo que considero más destacado.   Voy al tema.   Iba yo por calle Colón de la ciudad de Mendoza, y por la vereda contraria, en dirección opuesta, veo un joven caminando solitario con una rama de un árbol en la mano.  Me cruzo y le pido fuego.  Me responde, no tengo fuego, ojalá tuviera fuego.   Le pregunto de dónde viene y me dice de una borrachera.  De una fiesta.  Seguimos caminando juntos mientras dialogábamos cosas superficiales, y cada tanto, el joven, sin soltar la rama de las manos,  y sin que yo me atreviera a preguntarle por ello, me decía: “Necesitan la lluvia”.   Me dijo que era norteamericano, y le pregunté…   “¿cómo nos ven ustedes a nosotros los argentinos?”  me respondió:  “Ustedes los argentinos no cumplen con las reglas, ¿por qué no cumplen con las reglas?, es fácil cumplir con las reglas”.     Seguimos caminando y me dijo :  “En mi país no hay rejas, yo odio las rejas”.    Y como pasamos por una ventana alta con rejas, él las tomó, para ilustrar su conversación.   ( En ese momento no me di cuenta, pero al otro día, descubrí que la reja era muy alta y no podía nadie  tomarla con las manos,  salvo que se elevara, pero el joven se prendió de ellas, sin dejar de pisar el suelo). Seguimos nuestro camino y tomamos juntos un café.   Algo me decía que mi interlocutor no era humano, aunque lo parecía en todo,  le sugerí si no extrañaba estar arriba,  no recuerdo con qué palabras, y él simplemente…      bajó la cabeza en un gesto raro,  como guardando un silencio sagrado.   Hizo lo mismo cuando le pregunté si J.F Kennedy estaba en el cielo,   (  qué pregunta estúpida le hice, pero debo decir la verdad de lo acontecido),  después nos despedimos y salió a la vereda, yo lo espié y simplemente,  unos treinta metros más adelante que yo,  miré cómo…  ascendía al cielo, y desaparecía de mi vista.-   Cuando repensé el acontecimiento,   me sentí mal por no haberle preguntado cosas más importantes, y pensé que ya era tarde.   Me quedé un poco triste y mucho…  sorprendido y agradecido por la visita.   Otro día,  un joven que venía por la vereda de enfrente, me preguntó la hora y se vino a caminar conmigo.    En nuestra conversación advertí que …     leía mis pensamientos y me contestaba antes de que yo hablara.   Era cordial y me daba tiempo a expresarme.  Tomamos juntos una coca cola. Esta vez tratamos temas más interesantes, resolví algunas dudas.   Y cuando ya se iba,  yo pensé, sin decirlo   “¿será un extraterrestre?” y el respondió,    con firmeza pero cordialmente   “NO! “  y luego agregó  “¿creés en los ángeles?”  asentí con la cabeza,   repitió  “¿creés en los ángeles?”   y luego me ordenó:  “No estés triste. Todo con alegría. No estés triste”     Amigos míos,    hablamos muchas otras cosas, algunas personales, otras intrascendentes y otras más importantes.    Algunas cosas, parece mentira, las tengo olvidadas.   Yo sólo puedo decirles que estas “personas” eran en realidad ángeles.   No dudo de ello.  Y quise escribir este relato parcial,  y publicarlo, en el día de los Santos Arcángeles, Miguel , Rafael y Gabriel. Día 29 de Setiembre.   ¡Bendito sea Dios en todos sus ángeles!   Sepamos o no sepamos, todos tenemos un ángel de la guarda que nos cuida, en el nombre de Dios que nos ama.    Saludos cordiales.
Quiero manchar este vidriodonde tu me lees y yo te escriboy que le pases la lengua a la manchasi fuera precisoporque tengo la alegríadel vino oscuro cuando a tu garganta iluminaquiero manchar este vidrio de mi mismoy volverme para tu sedvino paridopor las uvas escondidas.
Se nos ha muerto una voz claraque rugía con la fuerza de tierra adentroy endulzaba con su melodía el viento.Se nos ha muerto Mercedes Sosamujer perseguida, mujer homenajeadaque supo del cachetazo cruely supo del aplauso fuerte.Se nos ha muerto una cantanteuna humanista, una americana.Hoy me parecesilencioso el canto, vacía la humanidadhoy me parecemás pequeña y más frágilla América milenaria.Mañana será otro día.Volverá su alma al cielo natal de los ángeles.Volverá su canto a engendrar otros cantos.Mañana estaré menos triste,pero hoy...  ahora y aquí... tengo ganas de llorar.  
Un cáliz encendido entre tus piernasno es lo único que te hace tan bellasino el fuego lento que destellasmujer honda, prisionera de estrellasa veces me pierdo entre tus esferasy otras, de mi mismo yo, quedo afueracontemplando tu ser hecho quimerame vuelvo al acecho  de tus fronterasalgún día tu centro primaveraflorecerá en mi...  ¡tu flor entera!
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