• José Orero De Julián
diesel
Soy muy joven. Español casado con española. Tengo 2 hijas, 2 nietos y 1 nieta. Mi vocación es la Literatura. Mi profesión es el Periodismo. Soy lo que pienso, lo que siento, lo que sueño... lo que escribo, lo que anhelo, lo que deseo... soy un hombre de la única patria de todos los seres humanos que es un pequeño rincón llamado Universo... y en ese pequeño rincón tengo a mis propias estrellas literarias... para compartirlas con cualquiera de mis amigos y amigas compatriotas de este pequeño rincón ubicado más allá de todas las galaxias y en donde todas la almas son iguales de ternura. Cuando ya el amor haya desaparecido por Decreto Ley de los políticos de la Tierra... yo seguiré amando siempre... siempre... siempre... con ternura... ternura... ternura... aunque tenga que exiliarme a cualquier otro universo donde se pueda seguir siendo amante de las utopías...
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  • País: España
 
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Escritores_en_libertad  Ninguna niebla enturbia mis pensamientos y siento que aquella mi ya antigua soledad se acompaña ahora de cláridas burbujas emergentes salidas de su beso ojival. Los ojos besan. ¿Los suyos?. ¿La sombra de los suyos?. Los ojos besan atreviéndose con las caricias de los pájaros emigrantes de mi infinita desnudez.- La luna viene con nosotros y es redonda -dicen mis ojos.- Abrámonos para recibir ese su sinnombre que pervive en el sinfín de los horizontes -responden los suyos. Las gotas que resbalan por el exterior de los cristales (filamentosas ventrílocuas de ideas), forman juncáceas pinceladas que orlan la ocre arena de los suelos tiñendo, a los vegetales, de inocentes transparencias de Monet. Saint-Lazare: al lado de indiferentes fábricas e instalaciones portuarias, presentes en la lánguida cortina de agua y de humedad, Argentuil y Normandía constituyen incursiones impresionistas que subrayan el atmosférico efecto de su instantaneidad en las retinas de mi sensación. Posiblemente algo de Orsay ha quedado impreso en la escala de colores puros y complementarios con los que sus ojos fragmentan lo sólido y duradero de mi intensidad... aunque no acierto a distinguir si la mezcla de sus transfiguraciones son los efectos luminosos de un paisaje o los simples destellos de una penetración en las esencias.¿Lágrimas?. ¿Está llorando?. No. Sólo son los sentires. Ellas (las gotas y ella) me han hecho subir a la planicie de las palmas de mis manos y allí, por debajo de los dedos, siento que estoy muy cerca de la nueva estación y me aferro al susurro de mi propio júbilo. Es entonces cuando descubro un indemne territorio repoblado de mágicos reflejos y quisiera amar/saber toda la extensión de este incógnito dúo de autorretrato que, pintado con fuego y luces de quinqué, busca descubrirnos hasta dónde puede llegar la suma de dos empujes paralelos, de dos miradas que están formateando estelas más allá de un tapiz de... ¿qué es?...- !Cuánto sueño al amigo que ayude a forjar mi nombre! -dicen sus ojos.- ¿Es que no lo hallaste aún? -interrogan los míos.- No es eso. Lo que sucede es que sus grafismos son difíciles de imprimir.Surge un manantial de luz en mi memoria. Riego, con él, todas mis expresiones. Infancia y juventud terminando por sentir satisfacciones temblorosas mientras mis animosidades se han hecho frágiles pero poderosas, libérrimas y alegres.- !Benditos pájaros sin fiesta! -dicen los míos sin saber por qué...- Viajan sin dinero y sin maletas pues, mudos de destino, sólo tienen que abrir sus alas para conquistar las florestas -responden, sin saber por qué, los de ella...- ¿Cómo podríamos volar nosotros sin alas? -continúan los de ella sin saber por qué...- Amando el amor sin nombre -contestan, sin saber por qué, los míos...Y sin saber por qué continuamos persiguiendo respuestas sin darnos cuenta de que estamos persiguiendo preguntas. (fragmento número 4 de La última frontera, de Diesel).
Los pequeños gorriones del atardecer me hacen compañía dentro de la memoria. Dios me siente crecer entre los rosales, cuando el rojo color de las flores me inducen a soñar ese lugar pequeñito donde están viviendo mi alma y su corazón. La siento vivir mientras me crecen las ideas que, libremente amorosas, se enzarzan con su cuerpo y, en mitad de la tarde, callandito, los ángeles van entrando en mis sentidos. Hay algo más que se está alejando por entre las sombras. Es la lejana tristeza y el más lejano dolor. Al venir su sueño me he hecho de nuevo una ceertidumbre segura. Yo sé que más állá incluso de los rosales, sus labios son lo permanente en mí.Los pequeños gorriones del atardecer me hacen compañía dentro de la memoria. Dios me ve renacer en esta sonrisa, en este vivir acorde con los pájaros de la floresta. No sabe mi ser de la avaricia ni por qué he tenido que llorar a veces sin tener que ocultar mi rostro. Siempre abierto a las melodías, mi alma se une a su corazón. Ella es la flor que permanece, intacta, y va tallando su generosidad en mi cuerpo, en mi manera de ver la existencia, en mi modo de entrar de puntillas en la tarde y esperar a que, cuando se oculte el sol, me quede el calor de su presencia. Los pequeños gorriones del atardecer me hacen compañía y entre los rosales he dejado, colgando del aire, un nuevo poema con la amorosa concepción de ese sentido eterno que es querer sin dimensiones, querer sin barreras, querer más allá de la última frontera. Dios me observa nítido y callando mi voz para no asustar a los humildes gorriones que han venido a celebrar la fiesta de esta tarde que se cuelga de mi alma y de su corazón. Ella sabe, de mí, que vivo junto al sueño, que amo juento al sueño y que, si existo, es porque ella es mi sueño.
Entre tu nombre y el mío, unidosestán el amor y la distancia.Noto en todo mi ser tu fraganciacon mis sueños doloridos.Pero ya están bien florecidoslos tiempos de la abundanciay encuentro la relevanciade tus besos enrojecidos.Rosales de tiempos perdidosque ahora están convertidos en amor y perseverancia.Es el milagro de los sentidosen tus labios prometidosy en mi alma hechos estancia.
La familia Cebolleta Primera edición Serializada en "El DDT"núm. 1 a 702(1951 a 26/10/1964 Editorial Bruguera Periodicidad Semanal -------------------------------------------------------------------------------- Tradición Escuela Bruguera Género Cómico Personajes Rosendo, Laura, Diógenes, Jeremías, abuelo -------------------------------------------------------------------------------- Creador(es) Manuel Vázquez -------------------------------------------------------------------------------- La familia Cebolleta es una historieta creada por el dibujante Manuel Vázquez, la cual apareció por primera vez en las páginas de la revista El DDT en 1951. Fue una de las tres series más famosas de su autor, junto a Las hermanas Gilda (1949) y Anacleto, agente secreto (1965), llegando a aparecer en numerosas revistas de la editorial Bruguera.Argumento:Centrada en una unidad familiar, como posteriores series de Vázquez a las que siempre superó en fama (La Familia Gambérrez y La Familia Churumbel), se compone de los siguientes miembros:Don Rosendo, el padre de familia siempre metido en líos;Doña Laura, la madre y ama de casa;Diógenes, su hijo;Jeremías, el loro, yEl abuelo Cebolleta, que con su enorme barba blanca y su interminable verborrea ("en cierta ocasión, iba yo al frente de mis cipayos, cuando, bla, bla, bla...."), se convertiría en uno de los más recordados de los personajes de Bruguera. Obsesionado con contar batallitas, ha pasado al imaginario colectivo y a la lengua común a través de la frase hecha: "Cuentas más batallitas que el abuelo Cebolleta".Valoración:Para el crítico Enrique Martínez Peñaranda, la Familia Cebolleta está emparentada con los sainetes que Antonio González Calderón y Eduardo Vázquez realizaron para Radio Madrid durante los años cincuenta, manteniendo un gran calidad hasta comienzos de 1954, en que se sumió en una larga decadencia hasta el cierre del primer "DDT" en 1964.MÁS SOBRE LA FAMILIA CEBOLLETA:El dibujante y guionista Manuel Vázquez aportó creaciones innumerables y variadísimas a la historia del tebeo humorístico español. Una de las series más reconocidas fue La familia Cebolleta, de larga trayectoria y gran calado en varias generaciones de lectores.La primera aparición en público de La familia Cebolleta se dio en las páginas de El DDT, en 1951, constituyendo la gran aportación de Vázquez a la historieta española de la década, sólo dos años después de crear Las hermanas Gilda, su otra serie estrella de la época. A lo largo de su dilatada historia, el aspecto de los personajes se modificó sensiblemente, acompañando al cambio de estilo de su autor, que fue modernizándose hasta alcanzar una sencilla madurez expresiva a finales de los años 70, tras los que Vázquez no volvió a dibujarlos.Como en casi la totalidad de las colaboraciones de su autor para la editorial Bruguera, a lo largo de la vida de la serie se produjeron entregas dibujadas por otros artistas, hecho debido en gran parte por la errática carrera de Vázquez, que abandonaba sus personajes sin previo aviso. Algunos de estos dibujantes fueron Blas Sanchis o Gustavo Martz-Schmidt.Esta creación continúa la tradición historietística española de reflejar las andanzas de los miembros de una familia, como ya ocurría con La familia Ulises, de Joaquín Buigas y Marino Benejam, que apareció en el TBO en 1944, y La familia Pepe, de Juan García Iranzo (1947), esta última publicada en el Pulgarcito de la editorial Bruguera, donde también colaboraba Manuel Vázquez. En este caso se trata de un grupo integrado por el cabeza de familia, Rosendo Cebolleta, calvo, con bigote y pajarita; su esposa, el ama de casa Leonor (antes, Laura); su pequeño hijo Diógenes, que cambiará radicalmente su aspecto, de calvito con gafas a travieso rubio; y Jeremías, un loro parlanchín algo cínico, que como el José Carioca (1942) de Disney, no se separa de su cigarro puro. También forma parte de la familia (y aparece en contadas ocasiones) una hija mayor, Pocholita o Lolita, ejemplo de dibujo de joven atractiva de la editorial Bruguera.Pero sobre todo, destaca por su personalidad el recordado abuelo Cebolleta, padre de Leonor, con barba, bufanda, bastón y un pie vendado, cuyo único afán es relatar sus supuestas peripecias en batallas del pasado. Como es bien sabido, el tiempo que ocupa el anciano en hablar de sus hazañas se alarga hasta el infinito, y todos a su alrededor intentan escabullirse como pueden del torrente de palabras. Con ser ése el recurso humorístico más recordado de la serie, ésta no se agota aquí. De hecho, y sobre todo en sus últimos años, el verdadero y muchas veces único protagonista es Rosendo, que siempre tiene problemas con su jefe en la oficina donde ejerce su trabajo administrativo (y perfecciona su afición por las pajaritas y los aviones de papel). Otra característica continuada es la casi nula interdependencia entre los miembros de la familia, que van cada uno por su lado, y que cuando se relacionan es para que surja un conflicto. Una diferencia clara respecto a otras creaciones similares, en especial La familia Ulises, que solían compartir en grupo sus desventuras. Con estos mimbres, el ingenio desbordante de Vázquez nos presenta todo tipo de situaciones, siempre navegando entre el costumbrismo (que implica una levísima crítica social) y el absurdo (mucho más demoledor por su incensurable anarquismo), rasgos que serán comunes al resto de creaciones de la editorial. Pero que en manos de su autor, convierten a La familia Cebolleta en una de las cumbres del humor del siglo XX. La puesta en solfa de una de las sacrosantas instituciones del franquismo (familia, municipio, sindicato) es ciertamente leve; aunque el carácter iconoclasta del autor puede hacer ver la cuestión desde el otro lado: llegaba hasta donde la dictadura le permitía. Tanto la burla de la familia como la de las condiciones draconianas de trabajo se suavizaron a partir del recrudecimiento de la censura en 1955. La atractiva hija mayor apareció por última vez en 1956, muy probablemente debido a estas circunstancias. El abuelo Cebolleta, identificado como don Argimiro de la Fosa en la historieta publicada en 1953 en el número 111 del DDT, ha quedado en la fraseología cotidiana como el ejemplo de quien tiende a ponerse pesado con relatos de sus hazañas, "las batallitas del abuelo Cebolleta". Seguramente ha sido éste el gran aporte de La familia Cebolleta a la cultura popular. Pero sin lugar a dudas, el mayor valor es su excelente carga humorística, acompañada del incomparable trazo del maestro de maestros. Manuel Vázquez alumbró en 1959 La familia Gambérrez, de ambientación rural, y en 1960 La familia Churumbel, nuevo clan hilarante, esta vez de raza gitana. Dos años antes, Francisco Ibáñez recibió el encargo de crear unos personajes muy similares al clan Cebolleta: La familia Trapisonda, un grupito que es la monda (1958). Pero eso es ya otra historia.LO QUE DICE SORIA:Son muy pocos, pero hay algunos dibujantes que tienen la fortuna de encontrar su personaje popular, ese que trasciende las viñetas y pasa a formar parte del imaginario colectivo. Manuel Vázquez acertó de pleno con "La familia Cebolleta", clan hilarante que ahora celebra 60 años de carcajadas.El nacimiento de la serie se retrotrae a 1951, cuando aquel grupo singular hizo su puesta de largo en la revista DDT, una publicación para adultos de la editorial Bruguera."Los primeros años fueron de una crítica social muy dura, atacando la idea de la familia como ese entorno agradable y pacífico que quería vender el fascismo", apunta el experto en cómics Toni Guiral."Las historias eran una burla contra la estructura piramidal de la familia. El padre, por ejemplo, no era el que gobernaba, sino que todo el mundo se burlaba de él. Ni siquiera se respetaba a la gente mayor, porque al abuelo se le presenta como una persona insoportable y muy egoísta", señala Guiral en una entrevista con Efe.Don Rosendo era el progenitor y cabeza visible de los Cebolleta, una familia que se completaba con la esposa (Doña Leonor), los hijos (Diógenes y Pocholita), el abuelo (Argimiro de la Fosa) y el loro Jeremías, un bicho de plumas verdes y espíritu socarrón."Los protagonistas indiscutibles eran Rosendo y el abuelo, pero el loro funcionaba como un recurso muy interesante, porque tenía pensamiento propio y podía decir las cosas que le estaban vetadas a los personajes humanos. Era la voz crítica de la familia", explica Guiral.El carácter transgresor de "La familia Cebolleta" se difuminó a partir de 1956, resultado de una mayor atención hacia los tebeos por parte de la censura franquista. "Las historias se dulcificaron mucho, pero lo que Vázquez perdió en crítica mordaz lo ganó en sentido del ritmo, maestría del dibujo y dominio del gag", asegura Manuel de Cos, editor de Cómic de Ediciones B.La tijera hizo estragos en el seno de los Cebolleta, que de la noche a la mañana no sólo perdieron buena parte de su mala baba, sino que también dijeron adiós a su hija Pocholita, una joven demasiado voluptuosa para los estándares femeninos del régimen."Era una chica atractiva y dibujada de forma más realista, exagerando sus curvas. Vázquez no sabía cómo encuadrarla en el universo humorístico de aquella familia desestructurada, y, aunque no existe documentación al respecto, es posible que la censura pusiera objeción a sus formas", considera Guiral.Autor de "Las hermanas Gilda" o de "Anacleto, agente secreto", Vázquez era un tipo de lo más incumplidor, y no fueron pocas las ocasiones en que dejó de entregar sus páginas de "La familia Cebolleta". Bruguera, en tales casos, recurría a algunos de sus ilustradores en nómina para que completasen las historietas."Se echó mano de otros dibujantes, pero la magia de Vázquez era muy especial. Puedes coger a alguien muy bueno, pero nunca será como él. Algunos de los dibujantes que le reemplazaron eran extraordinarios, pero siempre hay un punto, un plano o una mirada que te permite saber que esa página no es de Vázquez", analiza De Cos.La impronta de los Cebolleta, como afirma Guiral, se ha conservado hasta nuestros días a través del lenguaje popular: "Cuando un anciano tenía la costumbre de hablar mucho, se convertía en 'el abuelo Cebolleta'. Esto ha ocurrido con otros muchos personajes: una finca destartalada es un '13 rue del Percebe', una señora vieja y agria es 'doña Urraca', unos chavales revoltosos son unos 'Zipi y Zape'...".Seguidores de todas las edades, veteranos y noveles, tienen ahora una magnífica oportunidad para reír a mandíbula batiente con esta descacharrante familia, ya que Ediciones B acaba de lanzar una antología con 43 de sus historietas más entrañables. "La familia cebolleta" en El País.com: Ayer 8 de febrero, en El País.com, publicaron un excelente artículo sobre La familia Cebolleta, a cargo del periodista Iván de Moneo; aquí lo tenéis para su lectura."Al abuelo Cebolleta le llevan al asilo".La familia Cebolleta, el costumbrista y castizo retrato de los avatares de una familia española durante los años más ásperos del franquismo, cumple 60 años. Ediciones B lo celebra con la publicación este miércoles de una colección que recoge las 43 historietas más célebres del serial concebido por el dibujante Manuel Vázquez (Madrid, 1930 - Barcelona, 1995) a comienzos de la década de los 50 y cuyo humor absurdo sigue vigente medio siglo después. Un tesoro para coleccionistas y seguidores de los autores que alumbró la extinta Editorial Bruguera, entre los que Vázquez ocupó un lugar privilegiado como maestro de sus compañeros de lápiz y papel.Según La Cárcel de Papel:Señoras y señores: genuflexión y adoración admirada ante el volumen que saca RBA. Nada más y nada menos que La familia Cebolleta de Vázquez, un fresco impresionante de la sociedad de este país con una selección exquisita de planchas que incluye casi 70 planchas del periodo 51-57 y luego una amplia selección de las diferentes etapas. Con una reproducción excelente cuando el material original es en blanco y negro (incluyendo las páginas de 1951-53, con una labor de reconstrucción cuidada) y más problemática cuando es bitono debido, con seguridad, al mal estado de los materiales (tengo bastantes tebeos de esa época y me consta). Curiosamente, las planchas peor reproducidas son las de color, que tienen en algunos casos el ya típico desenfoque de esta colección. Pequeños peros para un volumen absolutamente fundamental, ya sea porque podemos analizar con extensión la evolución del estilo del maestro o porque la serie es un testimonio imprescindible de la familia típica de la época y sus problemas. Y, como siempre, con un excelente artículo de Toni Guiral. Los pequeños defectos de reproducción de algunas planchas son ampliamente compensados por la más que buena reproducción de las planchas de los años 50. Absolutamente genial, necesario e imprescindible.Bourgeon y Vázquez en el mismo día... ¡orgía orgásmica tebeística! (y la semana que viene ¡Anacleto!)SEGÚN CEREZO:  La familia Cebolleta y la familia Ulises: una comparación irremediableLa colección Clásicos del Humor de RBA sigue su particular (y exitosa) singladura entre los amantes del Cómic. Ahora le ha tocado el turno a todo un clásico - perdonen la redundancia porque todos los de la colección lo son, de ahí su nombre -, con solera contrastada: ‘La familia Cebolleta', una creación del fallecido dibujante Manuel Vázquez (Madrid, 1930-1995) para la revista ‘DDT'. En sus páginas se concitan los seis miembros de este clan peculiar: Rosendo, el protagonista; Leonor, su esposa; la hija, Pocholita, que desapareció pronto del núcleo familiar; Diógenes, el hijo; el abuelo, sin nombre propio, popularmente conocido como "el abuelo Cebolleta", y el loro Jeremías con ciertos efluvios a profeta bíblico. A lo largo del tiempo, los roles de los personajes van definiéndose poco a poco hasta quedar nítidamente fijados hacia 1967, uno de los momentos más brillantes de la serie. Rosendo, el padre, oficinista de profesión, sólo vive preocupado por huir del tráfago familiar, leer el periódico, especialmente la sección de deportes, y pagar las facturas domésticas; Leonor, teóricamente, conduce el hogar, pero su verdadera vocación es gastarse los duros que ingresa en casa el cabeza de familia; la hija, Pocholita, es mujer de curvas imponentes y modelitos de diseño, cuyo objetivo principal es maridar con alguien; Diógenes, el hijo, alterna blancos y negros en sus historietas: buenas notas y fracasos escolares, travesuras y bondades; el abuelo Cebolleta, con su sempiterna pierna vendada a causa de una pertinaz gota, vive instalado en el pasado y en perpetua lucha para encontrar algún incauto a quien contar sus batallitas, "y yo con mis cipayos del 7º de Borneo". En realidad, hace lo mismo que centenares de ancianos: buscar comprensión y oídos pacientes; por último, Jeremías, el loro verde (¿borde?) de la familia, además de hablar, piensa, razona, apostilla y fuma puros. Todo un prodigio entre las aves prensoras.Las aventuras de ‘La familia Cebolleta' comenzaron a publicarse en la revista ‘DDT' en 1951. Utilizando casi siempre como base de operaciones el domicilio doméstico o la oficina de Rosendo, los personajes van interrelacionándose en busca del equívoco que desencadene el chasco o la solución final. Manuel Vázquez que, por cierto acostumbraba a firmar en inglés, "© by Vázquez", utilizaba una técnica para el gag muy similar a la de otro ilustre dibujante: Francisco Ibáñez. Incluso, diría que sus dibujos (pajaritas, pantalones, narizotas) recuerdan enormemente a los del autor barcelonés. Con el transcurrir de las historias, Rosendo amelonó su cráneo progresivamente, al tiempo que apepinaba su apéndice nasal, vulgo nariz. Quizá quien más transformaciones físicas sufrió sea Leonor, que fue rubia, morena y nuevamente rubia, mientras su perfil se hinchaba y deshinchaba como si su vida fuera una sucesión de regímenes dietéticos. En algún momento, incluso, llegó a parecerse a una de las Hermanas Gilda.Al leer el volumen dedicado a los Cebolleta, resulta imposible sustraerse a los recuerdos. Y así llaman a la puerta de la memoria imágenes de otro linaje ilustre en el mundo de la historieta: la familia Ulises, un producto de la competencia revisteril: el TBO. Y es que, si los Cebolleta pueden considerarse como un modelo familiar un tanto anárquico y explosivo, los Higueruelo, representan todo lo contrario. Los Ulises nacieron unos años antes (1944), aunque no se consolidaron como una serie con sede fija (la última página de la revista TBO), hasta el año 1952. Los Higueruelo son el paradigma de la familia "bien" de clase media, con ciertas aspiraciones sociales. Don Ulises también, como Rosendo, trabaja en una oficina, pero tiene la cabeza mejor amueblada y parece desempeñar un puesto laboral de mayor responsabilidad. Viene a ser algo así como el hombre "de confianza" de su jefe. Ulises es persona cabal, de rectos principios, que nunca atravesó por problemas económicos, filántropo - lo que le valió numerosos timos por parte de su amigo, el sablista Fernandino -, siempre preocupado por el bienestar de su familia. Mientras Rosendo Cebolleta vive sumergido en su egoísmo pertinaz, Ulises Higueruelo existe para los demás. Sinforosa, la mujer de Ulises, juega a señora bien, aparente, una mujer de busto y formas trasnochadas, llena de virtudes frente a la derrochadora Leonor Cebolleta. Policarpito y Merceditas, retoños pequeños de los Higueruelo, son pacíficos, nada revoltosos, hasta el extremo que la niña, Merceditas, es casi un bulto trasparente. En este sentido, Diógenes tiene un protagonismo mucho mayor en su familia que sus homónimos de la competencia. Lolín y Pocholita, sin embargo, juegan el mismo rol en sus casas respectivas. Lolín, además, entre otras virtudes exhibe un recato propio del nacionalcatolicismo imperante en la época y aún después. También busca novio y no habrá manera de casarla, ni siquiera con don Paco, hombre entrado en años, poco pelo y pretendiente eterno de su mano todavía núbil. La abuela Filomena equivale al abuelo Cebolleta, aunque es una versión distinta de la ancianidad: pronuncia mal muchas palabras (hay varias interpretaciones sobre este asunto), es sabia en hierbas medicinales y rica en recuerdos de su juventud. Por último, Treski el perro de los Higueruelo, es la antítesis del loro Jeremías. Además de que no habla, resulta bobo y cobarde (en la historieta ‘Ha entrado un ladrón', mientras la abuela Filomena sacude en la cabeza a un caco con su propia palanqueta, el chucho se limita a ladrar a una prudente distancia).Aún quedan más puntos de interés en esta comparación, con claro matiz sociológico. Los Higueruelo salen bastante (cine, restaurantes, viajes) por la ciudad y por el campo. Son propietarios de un chalé en San Agapito del Rabanal. Además poseen coche propio, un modelo familiar que irá transformándose a lo largo del tiempo. A los Cebolleta no se les conoce más vivienda que la suya y carecen de vehículo de su propiedad, ni siquiera un modesto utilitario como se les llamaba entonces. Por otro lado, los Cebolleta observan un comportamiento bastante individual, escasamente comunal, mientras que a los Higueruelo resulta frecuente verlos pasear en manada o reunidos en torno al televisor, ese aparato que apareció a finales de los cincuenta en España, del que el fallecido escritor, Luis Carandel, escribió en su libro ‘Las habas contadas': "Mirar la televisión es como mirar el fuego. Hacer ‘zapping' es como atizar las brasas para remover el interés de la película".Resumiendo, que es gerundio: ‘La familia Cebolleta' es un nuevo tanto que se apunta la editorial RBA en su intento por recuperar la memoria de nuestra infancia a través de los personajes de la extinta escuela Bruguera. Un volumen altamente recomendable, independientemente de la calidad, sin duda mejorable, de la reproducción de alguna de las historietas. Y al artífice de la colección, Antoni Guiral, una vez más gracias por devolvernos aquellos años en que supimos de la existencia de los Cebolleta. Este agradecimiento no es gerundio, pero sí es verdad.MI COMENTARIO:Reconozco que pasé mi infancia, ¡feliz infancia por cierto!, entre tebeos de todas las clases habidas y por haber en aquel entonces. Ellos fueron los que, junto a los libritos-pulgas, me sirvieron como mis primeras bases para la lectura, la escritura y la interpretación imaginativa. Entre todo aquel marasmo de tebeos de todaas clases es cierto que la tira cómica titulada "La Familia Cebolleta" es bien recordada por mí. También reconozco que yo era un niño a veces muy travieso pero jamás, como algunas personas han creído, un hijo hiperactivo. Yo era el hijo "sánduche" nada más y por eso me viene esto de la observación de detallles que mis otros hermanos (mi hermana incluída) no son capaces de descubrir. En cuanto a La Familia Cebolleta a mí el personaje que más me gustaba, por lo de irónico que era, fue el lorito Jeremías. Esa forma de hablar y de contestar al resto de la familia (y reconozco que mi familia era muy parecida a la Familia Cebolleta para mi entender) se me ha quedado impreso en el subconsciente creo yo. Yo era un niño no hiperactivo (a veces me pasaba mucho tiempo quieto y en silencio) pero que hacía "trastada" tras "trastada". Y el lorito Jeremías era muy similar a algunos vecinoa que teníamos en la vivienda. Por eso me rde risa viéndole contestar incluso al abuelito.Yo no tenía abuelito pero mi abuelita Rufina hacía las veces del abuelito Cebolleta porque me contaba un montón de batallitas de la ciudad de Cuenca que yo, todavía un niño y reconozco que sigo portándome muchas veces como un niño, las memoricé tanto que no me he podido despegar de ellas. En cuanto al padre Cebolleta y la madre Cebolleta también tienen puntos conexos con mis padres. Mi padre Emiliano era como Don Rosendo pero con pelo y sin pajarita; pero se pasaba muchas tardes dominicales jugando a anotar los goles que radiaba el "Carrusel Deportivo". En ese sentido, aunque era militar, solía ser tan hogareño como Don Rosendo. De mi madre Rosario sólo decir que sí, que era sólo ama de casa de las de tradición del "porque lo mando yo y sanseacabó", que era un punto que la separaba de la madre Cebolleta. Pero en cuanto a hilar historias tampoco se quedaba muy atrás de mi abuelita Rufina.En cuanto a mis otros cuatro hermanos (Isabel, Emiliano, Bonifacio y Máximo) no recuerdo que tuviesen tanta afición a los tebeos y a leer libritos-pulgas como yo y por eso parecian más bien los niños de la Familia Ulises. Yo, sin embargo, no es que fuese muy divertido pero a veces sí... a veces hasta superaba al lorito Jeremías cuando me entraba la risa. En definitiva, que yo creo que me crié en una especie de "familia cebolleta" donde el más cebolleta de todos era mi hermano mayor pero en malo y el mas cebolleta de otdos era yo mismo pero en bueno.
¡Estimadísimo Señor Barrionuevo!: Doctísimo y docto psiquiatra de esta nuestra España y otros diversos mundos más de los que pululan por sus consultas digamos que de Calasparra, Doña Inés y La Paca más otros lugares como las islas Caimán con las que tanto sueña cuando diagnostica usted, que sabe la verdad de todas las verdades de estos mundos citados y algunos más que se saca de su imaginación calenturienta que para eso hace un calor in situ por Murcia (y qué bien queda eso de in situ para los oficios de la psiquiatrí). ¿No ha dicho alguna vez tonterías, muy señor mío?. Yo, por ejemplo, me río muy a menudo cuando escucho diagnósticos que me parecen más jocosos que los chistes de Gila. ¿Sabe usted lo que yo practico con una perfección exacta para autoanalizarme?. Se lo recomiendo para que analice a todos sus clientes tanto hombres como mujeres de cualquier edad. Es muy fácil, muy sencillo y no tiene los fallos lamentables que tanto abundan hoy entre los famosísimos psiquiatras como usted. El asunto va de dados, no de dedos que eso es otro tema que ahora no me interesa hablar, sino de dados. Tengo tanta experiencia que le puedo demostrar que es infalible. Usted tira el dado y si sale un 1 es que el paciente está my bien. Si sale el 2 el paciente está sólo bien. Si sale el 3 entonces el paciente está regular tirando a bien. Si sale el 4 el paciente, lógicamente, está regular tirando a mal. ¿Qué pasa si sale el 5?. Que el paciente está mal. ¿Y si sale el 6?. ¡Horror si sale el 6!. Si sale el 6 señor que conoce la verdad de todas las verdades el paciente está como Carioco. Que Dios le conserve el diagnóstico, Señor Barrionuevo, que Dios le conserve el diagnóstico por muchísimos años además porque lo que es de mí no conoce usted ni quien soy, ni de donde vengo ni adonde voy que hoy en día se lleva mucho eso de poner música ranchera o algo de pop (depende de la edad del cliente paciente porque vaya paciencia que hay que tener para ser cliente suyo). Quizás... quien sabe... a lo mejor o a lo peor se me constipa usted este invierno crudo y tan crudo que ya me estoy tomando el jarabe para la tos de la risa que me entró cuando me dio el diagnóstico. ¡Pruebe con los dados y no fallará nunca, queridísimo y docto doctor sabedor de la verdad de todas las verdades!.¡Felicitaciones Señor Barrionuevo, famosísimo psiquiatra de todos los mundos de la verdad de todas las verdades, por el Goya que le han dado por su actuación cómica en "No me mires mal que no te veo"!. Cuídese, por favor de los frios invernales, abríguese bcon uno de esos abrigos costosos que saca con su perfección profesional, y por favor no se olvide la bufanda y si tiene sombrero cuidado que se se lo deja en el perchero viene uno de los que el dado le ha salido 6 y se lo birla. Por cierto, las pastillas de jabón están jutno al orinal... no... no se preocupe... es una costumbre que me dejó mi abuela materna por aquello de dar a parecer que estoy enfermo total. Total para qué discutir con usted si sólo sabe de pastillas y de frenol para los constipados o quizá me este equivocando y sean las pastillas y los frenos de su fabuloso cadillac. ¿De verdad que no ha dicho usted nunca tonterías?. Pues le escuché unas cuantas el otro día y que tengo a Dios por testigo como diria Don Quijote. ¿Por cierto, como califica usted a Don Quijtoe, a Sancho Panza, al barbero, al cura, a Dulcinea y al licenciado Vidriera?. ¡Vaya mundo de locos este de Don Miguel de Cervantes y Saavedra!. De piedra... de piedra me dejò usted... y como el convidado de piedra no se come más roscas que las que de vez en cuando le regalan pues eso... a otra cosa... que no es lo mismo el clavel que la rosa. ¿Desea que le cuente el secreto de mi vida, señor famoso psiquitra Barrionevo de las muy diversas Murcias que existen en nuestra España?. Pues ahí va. Resulta que le echo mucha cara cuando me llevan a su consulta. Prque digo yo que para echarle cara a la vida hay que echarle tanta cara como le echa usted... así que estamos empatados en eso de echarle cara a la vida. Ese es mi secreto señor obsesivo de enfermedades rarísimas, tan rarísimas, tan rarísimas, que sólo existen en su docta imaginación. Pero como usted sabe la verdad de todas las verdades... ¡cualquiera le dice a usted que estoy sano como un roble no vaya a pensar que soy un árbol en vez de un ser humano!. Hala, a dormir bien, señor sabedor de la verdad de todas las verdades y procure no tomar muchas pastillas ginecológicas que esa rama no es la suya. ¿Y qué mono está usted en su rama de psiquiatría que hasta me dan ganas de regalarle la próxima vez un buen paquete de manís!. Por cierto, Señor docto doctor, ¿de verdad no ha dicho usted nunca una buena sarta de tonterías en su vida?. Pues se ha perdido grande cosa que jamás vieron tiempos antiguos y venideros como diría Francisco de Quevedo y Villegas y recuerde aquello de "aguja de marear vientos" o algo parecido. Pero como ustd es más sabio en esto de la verdad de todas las verdades que San Agustín de Hipona (y nada de hipos que estamos en España y los hipos aquí se pueden traducir por psicotismo total así que no me hipe por favor que me duele el paretal derecho y parte del parietal izquierdo de tanto reír aunque no tenga mucha gracia ni poca la cosa. Bueno. Que sí. Que hablo en las cafeterías con las cafeteras. Ahora usted se creerá, como sabe la verdad de todas las verdades, que hablo con La Cimpali... pero no... yo me refiero a las cafeteras... o sea a las chavalas guapas de las cafeterías. A lo mejor usted se ha creído otra cosa y por eso le digo que emplee el "Método de los Dados". Se ahorra usted tiempo en escuchar las chorradas que decimos todos sus pacientes de cualquier edad y de cualquiier género. Burneo, no no Burneo que se me va el pensamiento a otra parte de lo viajero que soy, sino bueno o en fin. Un saludo cordial que ya voy como los galgos, o sea con las nueces siempre detrás, para poder hacer esta entrega a mi Jefa de Redacción.Por cierto, ¿será verdad que se nos han perdido varias neuronas con esto de los tiempos fríos que hace hoy en dia?. Pues a ver quien es el guapo que las encuentra y que haga el favor de devolverlas que tienen dueño. Y usted haga el favor de hacer un esfuerzo y despertarse que no es hora de dormir todavía sino de cenar. Tómeselo a broma, Señor Barrionuevo. Cosas jocosas y jacarandosas nada más, de esas que escribía Don Manuel de Falla cuando fallaba, de vez en cuando y en vez de escribir Madrid, Madrid, Madrid, en Méjico se piensa mucho en ti, le salía un pasodoble taurino para Joselito. Y no se preocupe que no estoy hablando de Joselito el cantante... Hala a cantar a otro sitio.. yo me voy a cenar y a ver si cuidamos esa salud. Salud, Señor Barrionuevo. Cuando piense en mí recuerde lo de los dados y aquello de piensa en mçi cuando sufras, cuando llores también piensa en mí y etcétera. Hágame el favor de emplear los dados como método para la psiquiaría de los muchos mundos actuales... porque yo le digo y le prometo que no tiene fallo alguno salvo que el dado esté trucado como en los casinos de Las Vegas o se lance tantas veces como sea necesario para que salga el número que queremos que aunque es trampa pues no está nada mal. ¿Ha sido real o no ha sido real este escrito?. Ha sido real, Señor Barrionuevo; pues resulta que el 99 por ciento de la población carpetovetónica estamos como una regadera. El sano, por supuesto, es usted y los que son como usted, poseedores de la verdad de todas las verdades aunque les de por pelearse a bofetada limpia con otro señor que se ha adelantado en el Supermercado de Mercadona. Ah, de Maradona, si quiere, hablamos en la próxima consulta por eso de hacerlo todavía más divertida. De Maradona o mejor de Madonna o de Mona Lisa. Salud.
Entre la paloma y el palomo... me quedaba siempre con las dos mercedes de mi Princesa. La primera para compensar los pros y las contras de eso que consistía en enamorarse de una princesa y la segunda para contabilizar los gastos y los beneficios que conllevan una boda con una princesa. Se equivocó la paloma se equivocaba y el palomo, convertido en toro, me miraba mal por aquello de ese toro enamorado de la luna que abandona por las noches la maná. Una forma de mirar, esta del palomo-toro que yo no sé si era de envidia pero que verdaderamente le daba un aspecto enfermizo y ridículo. Yo no. Yo no tenía nada que ver ni con la paloma ni con el palomo porque lo mío era estar atento a las miradas de mi gaviota roja. La paloma merodeaba los círculos de mi forma de volar -¡y qué castigo eso de querer bailar conmigo!- pero yo ya sabía que entre la paloma y el palomo convertido en toro que me miraba de forma aviesa había una gran distancia con mi sueño. Yo soñaba, pero no con la paloma blanca sino con las dos mercedes de mi Princesa y, mientras tanto, el toro que intentaba arrancar para ver si abandonaba eso de amar a una gaviota roja de piel trigueña que era la Princesa de mi sueño. Y es que se equivocó la paloma se equivocaba y el palomo, aburrido por el escaso caso que le hacía, voló a una urbana. Cosas de los Bancos. Así que una vez liberado de la presión palomina, al igual que Palomo Linares, me eché el talego a cuestas y volé con mi gaviota roja, la Princesa trigueña de más allá de los Andes. Andar. Eso era. Andar pensando en cómo salir de aquella jaula de grillos con todas las certezas de que me había casado con la Princesa y la gaviota roja había dicho que sí. Arriba. Para lo hondo. Y una mujer que nunca supe quien fue pero que estaba guapa de verdad. Tres personajes solamente en la despedida. Todo un récord si señor; o sea, solamente una despedida de tres personas. Me felicitaron los ángeles y los señores del castillo. Todo un récord en la historia del ya fallecido, que en paz descanse, Banco Hispano Americano de Madrid. Al fin y al cabo conseguí la libertad y volé con mi Princesa trigueña convertida en gaviota roja. Abajo, en la tierra, quedaron más allá del Aeropuerto de Barajas; quizás barajando las hipótesis del vuelo con retorno y el si te dicen que caí un dia volveré, el Teatro Real, La Cibeles y la Puerta de Alcalá diciéndome: !Vuelve Pepe , vuelve!. !Vuelve pronto no más!. Así que me compré la revista Pronto para ir leyendo un poco de esos mundos que dejaba abajo. Se equivocó la paloma se equivocaba y el palomo, convertido en toro furioso por la envidia, hablando mal de mi. Y total por una minucia tal de que yo no era de esa unión general de los trabajadores de donde eran la paloma y el palomo. Porque jamás quise una uníon con la paloma aunque fuese minimante pasajera; porque yo no era un personaje general sino sólo un soldado individual pero nunca individualista y porque eso de los trabajadores que te abandonan cuando más los necesitas te dejan la carga más liviana. Al fin y al cabo nunca supieron ni ellos ni ellas todo lo que di por ellos y ellas. Cosas de Banco nada más.
El mundo es un campo sembrado con toda clase de bienes naturales, y en sus entrañas anida una serie de leyes que las personas, por tener inteligencia, deben ir descubriendo y poniendo al servicio de todos. Los inventos y el progreso están previstos para construir un mundo cada vez más perfecto y habitable, más humano y fraternal. En este sentido, según este pensamiento que tanto abunda en los discursos de las gentes intelectuales, el siglo XXI ya debería ser un verdadero paraíso para todos los habitantes de la Tierra. Pero no es así...En nuestra sociedad no todo lo conseguido es trigo lmpio. No es el siglo XXI ese edén que tanto pregonaban sin cesar. La civilización, lograda tras esfuerzos de siglos y siglos, presenta ahora enormes grietas. ¿Por qué cada vez hay más separación entre los países desarrollados y el resto?. ¿Por qué en todas y cada una de las naciones de la Tierra una pequeña minoría son los que gozan de todos los bienes conseguidos con el trabajo de todos y hay una porción, más o menos extensas, que queda esquilmada?. ¿Por qué la corrupción y la inmoralidad campea libre y victoriosa?.Se me ocurre que todo ello es producto de un nefasto ejercicio de la libertad humana. Una libertad mal empleada. Porque las injusticias, el hambre, la miseria, el subdesarrollo... todas las miles de lacras sociales que conviven con otros miles actos de verdadera bondad sólo pueden estar siendo producidas como fruto podrido de una libertad entendida como egoísmo. Eso mes. Egoísmo de lo unos contra los otros.En este sentido, no debemos caer en el falso juego de "los buenos y los malos". ¿Quiénes son los buenos?. ¿Quiénes son los malos?. Es hora de entender que, hasta la fecha, si algo no lo remedia definitivamente, todos tenemos a Caín y a Abel dentro de nosotros. Entonces... nada de cruzadas contra los malos... sino que, de una vez por todas, los seres humanos deben desterrar para siempre los prejuicios, ser generosos los que tienen el poder, y cambiar a través del diálogo y la convivencia, con un reparto justo y equitativo de los bienes. Aunque para ello tengamos que tener, por lo visto, muchísima paciencia todavía.
Y yo sigo aquí con todos mis sueños abarrotando el fardo de mi mochila mientras camino... camino... y camino por los senderos abiertos de la ruta de Jesucristo. Sí. Sólo soy un ser humano pero camino... camino... sabiendo que voy a llegar. Ya no es el tiempo lo que me preocupa; porque ya sólo pienso en seguir. Y estoy tolmente convencido de que podemos ser como éramos. No hablo de ninguna película de cine. Tal como éramos es para mí algo mucho más natural, algo mucho más milagroso, algo mucho más eterno. Estoy cansado de explicarlo tantas veces... que el sueño me vence... adiós... hasta mañana a todos y todas y veréis lucir, mañana, la Luz de las Transformaciones.
Las bandas del pop toman cafeína en estos Madriles de la pre primavera. Un disco suena en la lejanía a manera de espíritu impasible y la identidad de la melodía con el paisaje se ha convertido en destino del alba nueva. Amanece. Nuevo Amanecer. Se distorsionan las promesas del panorama instantáneo cuando Peter Pan vuela en dirección a La Alhambra. Hay mucho de arte en la superación de las fronteras. Yo sueño en despertar con tu dulce sabor de los dieciseis años de edad. Tango tan sólo dieciocho. Somos una chavala y un chaval nada más. Tú estás aquí, a mi lado, como niña-mujer. Y echamos una carrera hacia el infinito. Soy, en verdad, un tipo afortunado por tenerte transmutada de sonrisa en sonrisa mientras defendemos la propuesta de ser nuevas versiones de lo idílico y del amor. Te espero. Por algún misterio tu destino llega a mi y me introduzco en mi propio camino. Peter Pan sigue volando hacia La Alhambra. Nosotros, en el foro madrileño los dos, sabemos que estamos siendo momentos activos. Los pasivos quedaron ya atrás, muy atrás, mientras nos dirigimos a las fábricas de luces celestiales del sol en el horizonte, adornando de tintes coloristas las aguas del Estanque del Retiro madrileño. Entre las canciones hay una que nos predestina: "El debut". Y es que estamos ya debutando en estos minutos de la mañana. Hoy hay un mapa imaginario. ¿Dónde quieres que te lleve?. Y tú me contestas con una sonrisa que me da a entender que quieres aprender más de mis caminos. Batallas diferentes pero las mismas batallas para los dos. Nosotros somos de la paz y debemos llevarla hacia el mundo de los niños y las niñas y quienes son como niños y niñas. Claro que sí. Te llevaré al país de nunca jamás otra vez la guerra... mientras Peter Pan continua volando hacia La Alhambra. Ha aparecido ya la forma de tu ritmo y tu melodia canta ante mis ojos. Un pez se asoma para mirarnos mientras reímos y luego se sumerje fusionándose con el sonido de las olas. La playa está caliente y e beso. Nuevo Amanecer y el amor brotando como las olas del mar.
Los mil jardines del grande abrazoque de amantes nos cobijan ampliamenteme llenan de límpida simienteque engendran en mi alma ya su trazo.La madeja del tiempo es el brazoasido al corazón vivo y calientey sé que me cuerpo entonces sientela caña brava reírse en el ribazo.Toda la vida suena incandescenteen esta noche plácida y silenteen que escribo la idea en tu regazo.Y mi espíritu se duerme sonrienteen este espacio nítido y valienteconvertido por ti en cálido cedazo.
Las tormentas pasan pero el verdadero amor perdura para siempre.
Una pregunta que muchos que lo vieron se hicieron entonces y que quizás sigan haciéndose ahora es ¿por qué tiré el partido de tenis jugando contra un tal José Luis "El Marianista"?. Yo ya había pasado la primera ronda derrotando al Máximo favorito de todas las apuestas, el Boni de las discordias había sido eliminado y ni tan siquiera había sido invitado el pésimo autor de las crónicas emilianenses. Entonces... ¿por qué, en la segunda ronda, tiré el partido ante el tal José Luis?. Hay quienes creyeron que fue por sacrificio. ¿Sacrificio?. No. No fue sacrificio para mí y no me importaba porque yo ya tenía, dentro de mi alma y ocupando todo mi corazón, a una guapísima tenista latinoamericana, española para más señas. Tiré el partido de tenis contra "El Marianista" por dos razones muy concretas per no por sacrificio. La primera de ellas no tiene tanta trascendencia o no tiene trascendencia alguna en realidad. Para mí sólo era un entretenimiento nada más eso del tenis y aquel partido no tenía ningún interés de cualquier tipo para mi persona. Habiendo derrotado ya al Máximo favorito, eliminado también el Boni de las discordias y olvidado el no invitado pésimo autor de las crónicas emilianenses algunos creyeron que yo era el favorito en aquella ocasión. Pero no. Ni era el favorito bajo mi particular punto de vista ni me creía el favorito en aquella ocasión. Olvidado todo lo demás, y sabiendo que la guapísima tenista latinoamericana y española para más señas, estaba ya dentro de mi alma ocupando todo mi corazón, sólo pensé en divertirme a lo grande recordando a Ilie Nastase... cuando este rumano se divertía sobre las pistas de tenis de los profesionales. Así que yo hice lo mismo que Nastase hacía de vez en cuando e incluso superándole sin darme cuenta porque sólo se trataba de aficionados. Tiré el partido por esta primera razón intrascendente. Fue la segund arazón la verdaderamente trascendental. Mucho más allá de las bromas con las que tiré aquel partido de tenis, la razón principal no era sacrificio. ¿Sacrificio?. No fue sacrificio para mí. Era otro personaje el que tenía que ajustarle las cuentas al tal José Luis "El Marianista". Mariano tampoco lo era porque, además, Mariano ni practicaba el tenis ni se le daba nada bien practicarlo. Entonces... ¿quién era el oculto personaje con quien debia relamente medirse "El Marianista"?. Era el mes de Julio. Y fue Julio quien en la siguiente ronda tuvo que ajustarle las cuentas al demasiado mirón. Para mí no era sacrificio. Es cierto. Por eso tiré el partido y por eso Julio se pudo vengar deportivamente de tanto cansancio que tuvo que soportar de parte del cansino José Luis mirando siemrpe donde no debía hasta meter incluso las narices propiamente dicho. Era la segunda ronda. Tiré el partido, metí mis dos raquetas en sus fundas, tomé la bolsa de deportes y me marché sabiendo que, mientras Julio le ajustaba las cuentas al tal "Marianista" yo sabía que en mi alma había entrado una guapísima tenista latinoamericana y española para más señas. Eso fue lo que sucedió en las pistas de tenis de la Casa de Campo de Madrid, junto al Lago donde tuve que enfrentarme, con las barcas, al Boni de las discordias. Pero eso ya es otra historia que otro día comentaré tan razonadamente como esta. Ya está. Era el mes de Julio y Julio entendió que tenía que ajustar unas cuantas cuentas pendientes con el mirón y pesado de José Luis, bastante pasado de peso por cierto de lo mucho que papeaba cuando de comer se trataba y aunque no hiciese más que lanzar proclamas sobre los del lumpen proletariado. Como si "El Marianista" supiese de verdad lo que era ser parte del lumpenproletariado mientras tenía el buche bien lleno. Como diría mi abuela materna: ¡Dios mío, qué cosas hay que ver en este mundo, guacho!.
- Por favor... ¿puedo pedirte otro favor? -le susurró la bella azafata.- Si lo puedo hacer sí... -respondió el joven licenciado.La bella azafata sonrió y su rostro, al sonreír, era más bello todavía.- No es eso, sinvergüenza...- Jajaja... no lo decía por eso, malpensada...- Bueno. Sólo quiero pedirte que aceptes a quedarte con nosotros esta noche que celebramos, todos reunidos, una gran fiesta con baile. - Yo no sé bailar.- Yo creo que algo sabrás...- Bien. Porque me lo pides con esa sonrisa tan bonita te contesto que sí.La bella azafata se puso alegre y contenta. Feliz. Y le dio otro beso, pero ahora en la mejilla izquierda.Sonó el teléfono de la Emisora de televisión. - ¡Aquí, Tele Voz!. ¡Dígame!.- Por favor, señorita... ¿podría comunicarme con "el joven de la seta" si es que se encuentra ahí todavía?.- ¿Es muy urgente?.- No... no... sólo deseo localizarle...- ¿De parte de quién, por favor, caballero?.- De alguien que le quiere... -y luego pensó para sí mismo.- ...¡destruir!...- Si no es muy urgente... va a ser imposible que usted hable con él pues se encuentra entre el público del programa. - No... yo sólo deseo saber a qué hora terminan ustedes.- Tampoco va a ser posible entonces... el programa termina a las diez pero luego está invitado a una fiesta, hasta muy avanzada la noche, en el Hotel Olimpo.- ¿Cómo dijo que se llama el Hotel?.- Olimpo... señor...- ¡Muchas gracias, señorita... no sabe el favor que me acaba usted de hacer!.- Usted se está equivocando conmigo. - ¿Por qué razón?. Yo nunca me equivoco con una señorita agradable. - Le repito que se está equivocando conmigo.- Imposible. Insisto en que yo nunca me equivoco en cuestión de señoritas.- Se equivoca. No soy señorita soltera, sino señora casada. Y además, para más inri, casada como Dios manda, señor experto en señoritas. La telefonista del Canal televisivo cortó la comunicación.- ¡Ya eres mío... y mía será la venganza...!. El "Salón Eldorado" del Hotel Olimpo era una excelsa maravilla. Su suntuosidad semejaba algo así como debía haber sido el templo del rey Salomón. Con el color oro dominando sobre los demás, era amplio y confortable. Un salón totalmente cuadrado donde cuatro enormes mesas rectangulares, decoradas de forma elegantísima, rodeaban a una preciosa fuente circular que se hallaba en el centro. La fuente estaba bordeada por unos hermosos vegetales de los que brotaban bellas flores multicolores. Todo el Salón estaba profusamente iluminado con luz amarilla que expandían las lámparas.Alrededor de cada mesa se sentaban ochenta comensales, treinta por cada lateral y diez por cada frontal. Entre los del fondo norte se hallaban todos los artistas que habían participado en el Programa posterior a "Cuéntanos". Entre los del este se sentaba una nutrida representación de la alta sociedad de la capital y que habían pagado una elevada suma por estar en la gala pero cuyos fondos iban a ser destinados para entregárselo a una Asociación de Ayuda a Mujeres sufridoras de violencia de género; entre las del fondo sur se encontraban los afortunados espectadores que habían ganado en el sorteo celebrado, anteriormente, por Tele Voz. Y entre los del oeste se encontraban todos los componentes del equipo periodístico de "Cuéntanos". Allí, en esta mesa del oeste y en las sillas centrales de cada lateral, se hallaban el presentador medio calvo y con el cabello gris junto a la bella azafata (de espaldas a la fuente) y, frente a ellos, la directora de Tele Voz y el joven licenciado (ella frente al presentador y él frente a la bella azafata). - Perdón. ¿Puedo hacer una llamada? -preguntó el joven licenciado - No te preocupes -le respondió la directora del Canal mientras llamaba a un camarero. - ¿Podrías traernos un teléfono?.El camarero fue a cumplir la orden. - Son inalámbricos -le dijo ella a él.En aquellos momentos, un automóvil completamente negro se estacionaba frente a la puerta del Hotel Olimpo. El conductor, único viajero del coche, se recostó sobre el asiento y, sacando un periódico de su portafolios, comenzó, tranquilamente, a leerlo sin perder de vista la entrada de aquel majestuoso hotel.- ¿Quién es? -preguntó la muchacha del teatro, descolgando el teléfono.- Soy yo...- Hola de nuevo. ¡Impresionante!. ¡Te vuelvo a repetir que has estado impresionante!. ¿Cuándo vienes?. ¡Te estoy esperando!. - Eso quería decirte. En este Programa tienen el detalle de invitar a una cena y estancia nocturna en el Hotel Olimpo. Estoy aquí, a punto de comenzar la cena, así que no me esperes. - Otra vez que se me escapa -pensó la muchacha del teatro antes de contestar. - ¿Vendrás pronto mañana por la mañana?. - Debes de saber que se terminó el permiso especial que me dió el Banco. Voy directamente al trabajo mañana por la mañana. - ¿Y después?.Lamentablemente se cortó la comunicación.La muchacha del teatro se puso nerviosa. - ¡Te tengo que cazar y te cazaré!. En el Hotel Olimpo todos estaban ya esperando a que comenzase la cena. El presentador medio calvo y con cabello gris más su infaltable pajarita en el cuello, narraba impresionantes relatos a la bella azafata y ésta, sin dejar de escucharle, esperaba librarse de él para entablar conversación con el joven licenciado que permanecía callado mientras el resto de los comensales entablaban ruidosas conversaciones con un solo tema: la entrevista que aquellos dos hombres tan dispares habían mantenido.Repentinamente se apagaron todas las luces y unos reflectores comenzaron a "barrer" la mesa donde se hallaban los artistas. Los dos cómicos se levantaron, salieron hasta la fuente y, al borde de ésta, comenzaron a improvisar mientras los reflectores se situaban sobre ellos.- ¡Estamos aquí porque nos han traído!. - Pero ahora sí estamos, de verdad, para deciros unas cuántas verdades. - ¿Saben ustedes qué es una bellota?.- ¡Una aceituna con boina!. - ¿Y saben ustedes de aquel que era tan cortado... tan cortado... tan cortado... que se ponía boina para que no se le escapase la única idea que tenía en su cabeza?.- ¿Y de aquél que tenía tantas ideas que era un ideota?.- ¡No seas ilota!. - ¡Una ilota es una isla grande... grande... grande...!.- Y más larga que un ilo. - Y dejamos de decir gansadas para ir al grano. ¿saben que mientras tengamos hambre es señal de que estamos vivos?. - Pero... no se preocupen ustedes... ¡era la más verde... la más verde... pero la última que se perdió!. - ¡Nos estamos refiriendo a la esperanza!. - ¡Y eso estamos teniendo... esperanza de que nos sirvan ya la cena!.Se volvieron a encender, repentinamente, las luces, desapareciendo los reflectores, y, espontáneamente, mientras todos los comensales aplaudían al par de humoristas que habían improvisado aquella pequeña actuación, comenzó a brotar agua de la fuente. Mientras el famoso presentador seguía narrando impresionantes relatos a la bella azafata, ésta mantenía los ojos en dos sitios: en el presentador (por lo de la buena educación) y en el joven licenciado (por lo de su interés). - ¡Has estado genial!. ¡No sólo has sabido mantenerte incólume sino que has roto al "Rompemitos"!. ¡Te admiro por tu valor! -le decia en ese momento la directora de "Cuéntame" al joven licenciado. - No ha sido cuestión de valor sino que ha sido cuestión de sinceridad. Y ya durante el resto de la cena el joven licenciado comió en silencio mientras una gran actividad dialéctica se desarrollaba en todas las mesas. La bella azafata no cejaba en su empeño de entablar conversación con él y, a pesar del empalagoso presentador, por un momento consiguió enlazar su mirada con la del joven licenciado, descubriendo un nuevo misterio: era una mirada de nostalgia. - ¿Por qué? -se interrogó a sí misma. De todos los participantes en aquella fiesta era la única que acertaba a interpretar las miradas del joven licenciado y a comprender que aquel joven era una verdadera encrucijada de incógnitas...- ¿Por qué? -volvió a interrogarse mientras la luz reflejaba una curiosa y hermosa coloración a su cabello moreno que era lo que, en realidad, observaba la mirada de él.Descansaba la muchacha del teatro, semidesnuda, sobre la cama. Descansaba y meditaba. Estaba realizando un somero recorrido por su vida: la infancia tan transmutada de alegres ilusiones; la juventud donde estaba logrando que aquellas transmutaciones ilusionistas se fueran transformando en reconocibles éxitos, y este momento actual donde sus profundos sentimientos sufrían un continuo combate entre lo amado y lo ansiado: el tremendo combate que liberan los demasiado jóvenes para poder hallar el sitio (lo que con tanto afán buscaba el joven licenciado) donde quedar felizmente dormidos. En aquella cómoda cama, a ella le estaba siendo, realmente, muy duro encontrarlo. Sonó el teléfono y un fuerte aceleramiento en el corazón alborotó sus sentidos.- ¿Será que ha cambiado de opinión y desea regresar ahora?.Y salió, semidesnuda, corriendo hacia la sala. - ¿Quién es?- ¡Soy yo! -le contestó una voz en tono imperativo. - ¿Qué quieres ahora de mí?. - ¿Puedo visitarte esta noche?.- ¡Escucha bien; entre tú y yo todo está finalizado!. ¡Tú has cumplido la parte del pacto y yo también!. ¡Ninguna nueva relacíón deseo tener contigo!.- ¡No me digas que ahora eres santa!.- Yo no soy ninguna santa pero... maldigo mil veces el día que acepté tu propuesta.- ¡De qué te las das si solo eres una cualquiera!. - Para la gente como tú desde luego que soy una cualquiera pero yo te digo que tú sólo eres un machista que te aprovechaste de mi necesidad. Tú, y todos los que son como tú, solo sois machistas sin dignidad ni valor alguno. Llámame lo que quieras porque tus insultos no me afectan para nada. ¡Si pudiera volver unos meses para atrás en mi vida... aunque me estuviese muriendo de hambre no aceptaría jamás de ti  ni tan  siquiera una simple mirada!. - Pero... ¿no me quieres ni tan siquiera un poquito? -dijo el hombre maduro, encorbatado y de traje azul marino, con una ironía propia de un imbécil.- Gracias a Dios que existen todavía hombres de verdad. Tú eres sólo un verdadero imbécil que ni sabes lo que es amar. ¡Pero si hasta tu mujer no te aguanta y por eso la he visto yo con otros hombres!. Llámame una cualquiera si lo deseas pero ya sabes lo que eres tú. ¡Desaparece ya de mi vida!. Y, totalmente furiosa y descontrolada, colgó el auricular y se volvió a tumbar en la cama. - No sé si volverás... o no volverás... pero te amo porque me has sabido valorar con dignidad y sin abusar de mis flaquezas.Y pensó en el joven licenciado una vez ya calmada.   En el Hotel Olimpo se acababa de servir el café. En todas las mesas había decrecido, en parte, el bullicio, aunque la alegría seguía presidiendo la escena general. Ahora, con mayor serenidad, con más tranquilidad, con mejor sosiego... todos los comensales saboreaban aquel exquisito café que, la verdad, era el más selecto del mercado. La bella azafata, aprovechando la pausa que le ofrecía el famoso presentador televisivo medio calvo y de cabellos grises, se quedó observando, una vez más y sin disimulo alguno, la forma tan peculiar que tenía el joven licenciado para sujetar la taza. Y fue tal su insistente observación que el presentador terminó por darse cuenta, no de aquella original manera de tomar el café sino de la impresionante personalidad que destilaban las manos de aquel joven. Se miró las suyas, las comparó y, aun siendo muy similares, encontró una gran diferencia que él no acertaba a explicarse. Vio a la bella azafata tan obsesivamente fijada en aquellas manos que surgió, en su ánimo, lo imprevisto: desnudándose de su coraza de hombre experto en miles de batallas vivenciales, sintió unos enormes celos. Y, despertando de nuevo la fiera profesional que llevaba dentro, se decidió a atacar. - ¿Parece que ya no hablas tanto? -se dirigió al joven licenciado sin ocultar, para nada, una sonrisa sórdida e irónica.- Hay un tiempo para hablar y otro tiempo para guardar silencio -respondió éste sin darse cuenta de que era tan celosamente observado por el presentador y la bella azafata. Pero no sólo eran ellos dos; también la directora de "Cuéntame" estaba interesada e intervino por dos razones: la primera, que no estaba dispuesta a aprovechar que el joven licenciado había "despertado" para dialogar con él, y la segunda que no estaba dispuesta a soportar, otra vez, los caprichosos intentos del presentador. - ¿Qué es, para ti, el silencio? -le preguntó, rápidamente, dejando a aquel con la pregunta en la boca. El joven licenciado la observó con una noble sonrisa.- La respuesta más sencilla al ¿qué somos?. - La más sencilla... pero la más profunda que yo he escuchado hasta ahora. - Por casualidad... ¿a ti te gusta escribir? -volvió a preguntarle la directora del programa.- No por casualidad sino por naturaleza.- ¿Y qué es, según tú, un escritor?.- Escritor es todo aquel ser humano que es capaz de enfentarse consigo mismo y capaz, al mismo tiempo, de exponer esa autobatalla a los que leen o le escuchan.- Pues eso... muy pocos lo hacen. - Muchos no se respetan lo suficiente y por eso atacan a los demás. El presentador parpadeó, nervioso, y se refugió en la taza de café, tomando un largo sorbo mientras recordaba los últimos minutos de su entrevista personal con aquel joven que, sin saber por qué había echado abajo su famoso apodo de "Rompemitos" como él se autodenominaba. Y se sintió derrotado. Aceptó la derrota en su fuero interno.- Sí señor... me ha vencido... -pensó.El ocupante del automóvil negro sabía que la espera iba a ser excesivamente larga, así que determinó tomárselo con mucha filosofía. A pesar de ello, se removía, inquieto, frente al volante. Depositó el periódico en el asiento delantero que se hallaba libre, destapó un frasco repleto de extraño jarabe y, dando un largo y profundo trago, extrajo, de la guantera del coche, una revista de las llamadas del corazón.Ya se finalizaba la cena en el Hotel Olimpo. El reloj marcaba, exactamente, las doce de la noche. En esos instantes, cuando todos daban sus últimos tragos de café, se apagaron todas las luces y, en medio de la oscuridad, sonó un aviso por el micrófono.- Queridos comensales: antes de que decidan ir a sus habitaciones a descansar, la dirección del Hotel Olimpo le hace saber que están todos ustedes invitados a pasar al Salón de Baile donde seguirá esta hermosa fiesta hasta las seis de la madrugada. Una excelente orquesta va a dedicarles las más famosas melodías que ustedes hayan escuchado durante sus cortas o largas vidas. La noche es, enteramente, para ustedes. Si no desean ir a dormir... ¡disfrutenla!".Y se encendieron, repentinamente, las luces en medio de una estruondosa ovación.- ¡Tienes que bailar, primero, conmigo; es algo que se ha hecho costumbre en  nuestro Programa. Si el invitado especial es varón, baila conmigo la primera pieza; si es mujer, lo hace con el presentador -se dirigió la directora de "Cuéntanos" al joven licenciado.- La verdad es que estoy muy cansado... y preferiría irme a dormir.- ¡No nos irás a dejar ahora!. Si no se abre el baile con el invitado especial es una mala señal para la fiesta. El joven licenciado observó, con un rápido recorrido visual, a toda la concurrencia. Ricos, humildes, artistas, profesionales... todos eran felices sin importarles el cansancio. Y todos estaban dispuestos a continuar hasta donde sus cuerpos aguantasen.- No puedo decepcionar ahora -pensó para sí mismo.- De acuerdo... ¡vamos para allá!. - ¿Dónde estará?. ¿Por qué no ha venido?. ¿Por qué no ha llamado al menos?.- ¡No te preocupes más por él y duérmete!. ¡Yo sé que mañana estará en la oficina!. ¡Vamos a hacerle una propuesta que ningún hombre, en sus cabales, rechazaría jamás!. Sólo un loco desaprovecharía la oferta que le vamos a hacer. ¡Y nuestro hijo puede ser de todo menos un loco!. ¿Sabes una cosa?. ¡Es tremendamente inteligente!. El sabe muy bien lo que busca y nosotros sabemos, perfectamente, lo que se merece; por eso se lo vamos a ofrecer. Ahora estará en cualquier parte, porque él es así de libre pero tú sabes que nunca nos ha defraudado y al Banco jamás le ha regateado un esfuerzo... ¡él vendrá, desde donde quiera que esté, y aceptará nuestro ofrecimiento!. Todos, absolutametne todos los altos directivos, estamos de acuerdo; sabemos lo que vale y lo que le ofrecemos es lo que, en realidad, vale. No porque sea mi hijo sino porque siempre nos lo ha demostrado.- Pero... ¿no te preocupa, para nada, saber dónde está ahora ni lo que le puede estar ocurriendo?.- Es demasiado inteligente para estar en problemas. - Me preocupa el hecho de que, ahora que le conocen la mayoría de las personas, alguien le pueda hacer daño. Yo sé que, en el fondo, sigue siendo aquel niño travieso que siempre fue. - Aquel niño travieso que siempre fue, quieras tú o no lo quieras tú, es ya un hombre. Yo también le recuerdo cómo era entonces y, a veces, pienso si no le hemos exigido demasiado o si no le habremos echado demasiada carga sobre sus espaldas; pero cuanto más observo el historial que tenemos realizado sobre él... cuanto más estudio el amplísimo informe de todas sus actividades y analizo sus resultados... más me doy cuenta de que ha sobrepasado nuestras expectativas. Es la hora de ofrecerle lo que se merece. Nosotros le necesitamos incluso más que él a nosotros. ¡Llegaremos a un acuerdo!. - Pero... ¿es que no te interesa nada más que su carrera profesional?. ¿No te das cuenta de que es un ser humano de carne y hueso, de sangre y corazón, con sensibilidad, con la urgente necesidad de amar y de ser amado?. ¿No te das cuenta de que, en su interior, hay algo grandioso que necesita echar hacia afuera?.- ¡Yo sólo sé que tiene un porcentaje altísimo de coeficiente intelectual!. Yo no olvido que tiene sentimientos pero lo que quiero es canalizar todo ese potencial. - ¡Cómo se nota que no eres su madre!. ¡Nosotras sabemos, querráis o no querráis aceptarlo los padres, más y mejor sobre lo que están necesitando nuestros hijos!. ¡Con razón somos nosotras quienes los criamos dentro de nuestro cuerpo!.- Eso en estos momentos no nos vale de mucho. Lo que nos interesa es que, ahora que está reforzado de energía, la aplique en provecho y beneficio de todos; incluso de él mismo.  - ¡Como si fuese un ordenador programado por vosotros!. - Exactamente. Tú lo has dicho. - ¡Cada vez le entiendo más a él!. - Bueno... dejemos la discusión, porque tú no estás preparada para entender. ¡Vámonos a dormir!. - Si al menos llamase... -meditó la madre.Y el padre del joven licenciado apagó la luz de la alcoba.El "salón de Baile" del Hotel Olimpo era, aún, más espacioso que el "Salón Eldorado" donde todos los invitados e invitadas habían cenado. Tenía una barra de bar a lo largo de una de sus paredes laterales, atendida por dos guapas camareras y un barman. Del techo surgían luces blancas.A los sones del "Vals de los Patinadores", la directora del Programa "Cuéntanos" y el joven licenciado abrieron el baile. Inmediatamente después, en breves segundos, multitud de parejas hacían lo mismo. Algunas personas se hallaban sentadas en las sillas que se encontraban en los restantes laterales del Salón. Otros ya comenzaban a beber, sentados junto a la barra del bar. Un nuevo detalle de los gerentes del Hotel Olimpo había sido dar, como gratuita, la primera consumición; para ello habían repartido, anteriormente, y al entrar en el recinto de baile, un número a cada persona. Era el que servía para consumir cualquier bebida, sea cual fuese ésta, sin distinción de especialidad ni de marca. Cualquiera podía pedir que le sirviesen lo que, realmente, gustase probar. No importaba el precio en aquella primera consumición. - Esto es sólo la apertura del baile... -le susurró la directora de "Cuéntanos"- y es obligatorio que tienes que hacerlo conmigo pero... cuando comience la libertad de elegir parejas...¿podría tener la enorme suerte de que bailases la primera pieza conmigo?.El joven licenciado comenzó a sonreír. La trampa de aquella mujer era ingeniosa. Se notaba que, aunque todavía relativamente joven, debía tener una gran experiencia en lo social. Lo curioso es que no necesitaba alardear de ello, como ocurría con el famoso presentador. Según iban dando vueltas, y todavía sonriendo por las artimañas de ella, observó que el medio calvo de pelo gris se encontraba bebiendo en la barra con los tres cámaras que habían ejercitado su labor en la entrevista. También observó que la bella azafata le observaba desde una mesa repleta de gente joven perteneciente al equipo de Tele Voz. Observó que en aquella mesa se estaban divirtiendo mucho con alguna ocurrencia que contaba alguien del grupo. - De acuerdo. No tengo escapatoria... -dijo él mientras miraba a la bella azafata. - ¿Tanto te preocupa?. - No es eso... -y sonrió, de nuevo, el joven licenciado. - A veces no hay quien te entienda -protestó la directora de "Cuéntanos". Pero él ya no se lo excplicó, al menos de momento, porque, terminado el vals, comenzó a sonar la melodóia "Qué tiempo tan feliz". - Que nunca olvidaré... -indicó ella mientras cambiaban de ritmo. - La juventud no es para olvidarla... quien lo hace deja de ser joven sea la edad que tenga. - Pues para muchos sólo es una nostalgia. - Porque no han descubierto que toda la vida de un ser humano sólo es el vivirla.- ¿Qué quiere decir eso?.- Ser joven no es una etapa cronológica. Eso es el vivirla. La verdadera existencia. Muchos dicen aquello de "¡en mi época sí que era feliz!" y se olvidan de que su época puede ser toda su vida. - Algún día haremos un programa especial sobre ese tema y contaré de nuevo contigo para que lo desarrolles.- Lo realmente necesario y que se debería hacer, algún día, es un programa que esté fuera de todo esquema predeterminado. Eso es vivir la vida. Hazlo, Y empezó a tutearla. - Lo haré. - Haz el programa sin mi presencia. No es necesario, porque lo que necesitamos no es a un líder sino a una participación de todos.- De acuerdo, pero entre esos todos deseo que estés tú. Si no es así, no lo hago... porque yo tengo también mi libertad para decidir qué es lo que deseo y lo que no deseo. el joven licenciado, otra vez, volvió a sonreír. Aquella mujer, era cierto, tenía demasiada experiencia en lo social. - ¡Verás cómo no es necesario que esté yo!.- ¡Verás cómo sí es necesario que estés tú!. - Por eso me preocupo... porque es un proyecto tan libre que se nos puede escapar demasiado... -y volvió a observar a la bella azafata. - ¡Ajá!. ¿Eso es lo que te preocupaba?. Pues no es necesaria dicha preocupación. Tengo ya la suficiente experiencia para saber a quien invito y a quien no invito a mis programas. Y sé, perfectamente, quienes pueden intervenir ese dia... desde luego a machistas no. - ¿Tan buena profesional eres?.- Ni te lo imaginas...- No es necesario que me lo imagine. He comprobado cómo ejercitas tu profesión.- ¿Y qué categoría me darías si tú fueses mi examinador?.- Totalmente sobresaliente. Entonces fue ella cuando comenzó a sonreír y entonces fue cuando la interpretación de aquella pieza llegó a su final. Los músicos reclamaron unos minutos de descanso para tomar algún refresco y todos buscaron asientos cómodos. Eran ya las doce y media de la noche y, dentro del automóvil negro, aquel personaje que se encontraba sentado ante el volante, sin dejar de observar, mientras leía, la puerta principal del Hotel Olimpo, se encontraba algo nervioso. Decidió concentrarse en un artículo escrito sobre la boda de una famosa aristócrata. Al parecer era su quinto matrimonio. Archimillonaria y, sin embargo, no debía haber encontrado, aún, al esposo ideal. El asunto era que aquel artículo le interesaba al sujeto del automóvil y, por ello, decidió leerlo, sin ningún reparo, desde la primera hasta la octava página (que esa era la extensión total del reportaje incluyendo gran cantidad de fotografías). Oculto a las miradas de cualquier transéunte y, refugiado en la oscuridad de la noche sabía, sobradamente, que nadie podría reprocharle nada por aprender todo lo que de aquella archimillonaria contaba el periodista especializado. Un regusto de morbosidad circulaba por su cerebro. Otra millonaria, muy diferente a la que salía en el reportaje de la revista del corazón, era la que se encontraba bailando, con el joven licenciado, el "dos extraños son"... Ésta era realmente joven y realmente hermosa, mientras las luces que alumbraban la pista eran, ahora, azules. - ¿Tan extraños somos nosotros el uno para el otro?.- Yo creo que nadie es extraño cuando se es sincero. - Entonces... ¿por qué odias tanto al dinero?.- Te equivocas totalmente. Yo no odio nada y, por supuesto, tampoco odio al dinero. Rechazo, que no es lo mismo que odiar, aquel dinero que está basado en la pobreza de otros. Rechazo, que no es lo mismo que odiar, la ganancia que se obtiene cuando, a cambio, se desarrolla la esclavitud de otro u otros seres humanos. Rechazo, que no es lo mismo que odiar, a quienes teniendo en abundancia no saben tener pensamientos hacia los que no pueden tener nada. - ¿Qué estás diciendo?. - Creo que lo puedes comprender si lo deseas. - De verdad que deseo comprenderlo. - ¿Tú has sentido, alguna vez, necesidad?.- No conozco ese sentimiento. Nací millonaria y pertenezco a una familia que, desde hace muchas generaciones, forman parte de la alta sociedad. - Pero... ¿te has parado alguna vez a pensarlo?. - Jamás se me ha ocurrido ni tan siquiera meditar sobre ello. - Cuando alguna vez, paseando por algún hermoso jardín, ves a alguien que no es tan hermoso... ¿qué opinas?.- Miro para otro lado. - ¿Por qué?. - Porque me da miedo. Es un miedo que me han inculcado desde pequeña. - ¿Y nunca has podido pensar, aunque sólo sea por un momento, que ese vagabundo también tiene miedo?. - A mí siempre me han dicho que los peligrosos son ellos. - ¿Cuántos años tienes?. - Todavía no me han presentado en sociedad. - Esa es la respuesta que intuía ibas a decir. La joven y hermosa millonaria se le quedó mirando, fijamente, a los ojos. Contempládole directamente pasó unos segundos sin saber qué decir e intentando descifrar aquel mensaje que se adivinaba en los ojos de él. Esperó más explicación y el joven licenciado, para ayudarla, se la dio. - La presentación en sociedad que celebráis entre vosotros, los que os denomináis la alta sociedad, es un eufemismo. - ¿Un eufemismo? -seguía ella mirándole a los ojos. - No os presentan a la sociedad. Os presentan a una fiesta que no es lo mismo. Os disfrazan la realidad social con un festejo.Sonó la melodía "con el corazón en bandolera" pero ambos siguieron bailando, cada vez más cerca entre sí. - ¿Tú quieres decir que vivimos como si nos estuviesen narrando un cuento?. - Es cierto. Os narran un hermoso cuento. - ¿Y eso es tan perjudicial?.- Es perjudicial en el sentido de que en ese hermoso cuento que os hacen vivir no os representan más que lindos personajes. Princesas encantadoras y dulces, que interpretáis como vosotras mismas, y príncipes encantadores y valientes, que identificáis con vuestros consortes. No os representan toda la realidad de la vida sino sólo una parte de ella, sólo una ensoñación. Y conste que yo desearía que tú, por ejemplo, no te desengañes nunca de esa fabulación. Lo malo es cuando crecéis, algunas de vosotras se encuentran con que no todos vuestros consortes son principes encantadores y valientes; y lo peor es que hay muchos personajes que, siendo reales en la vida, no podéis conocer porque nunca os los han representado en vuestros cuentos. La joven y hermosa millonaria le abrazó por la nuca y le dio un profundo beso en la boca para que no siguiera hablando. Él no lo desaprovechó.- ¿Hay alguna solución para ello? -le susurró, luego, ella al oído. - Salid de vuestros castillos de arena -le susurró, también al oído, él. - No sé lo que harán las demás princesas pero yo, al menos yo... ¡si saldré!... para ver si es verdad lo que me cuentas -respondió ella mientras terminaba la melodía y le demostraba a él que era, en verdad, una princesa. La lectura de aquel artículo sobre el matrimonio de la aristocrática archimillonaria estaba repleta de verdadera basura informativa. Todo eran suposiciones,afirmaciones, negaciones, descalificaciones y cualquier otro tipo de datos contradictorios entre sí y atentatorios del verdadero oficio periodístico. Aquello podía calificarse de cualquier cosa menos de reportaje. Sin embargo, las ventas de la revista, aquella quincena, habían superado, en mucho, a las ventas de cualquier otra quincena. El hombre que lo leía, sentado ante el volante del automóvil negro, devoraba todas y cada una de las líneas de aquel mal llamado reportaje y, realmente, lo único quen estaba introduciendo en su cerebro era una magnitud tal de escabrosidades que, al final de su lectura, no sabía definir, exactamente, lo que aquello contenía. Pasó páginas, chupándose el dedo pulgar por cada una de ellas, y posó su mirada en las páginas centrlaes. Era un  poster, de cuerpo completo, de alguna modelo desnuda. Dio media vuelta a la revista, la puso en posición vertical  y estuvo, largo rato, observando aquel entero desnudo de la mujer mientras destapaba el frasco del extraño brebaje y volvía a dar otro largo trago. - Perdona -exclamó el joven licenciado dirigiéndose a la simpática actriz con la que bailaba ahora- ¡Te he pisado sin querer!.Sonaba, entonces, la melodía de "tal como éramos" y las luces que alumbraban la pista eran verdes. - No importa. La culpa es mía porque bailo demasiado perfectamente. Tú no bailas mal tampoco aunque no seas un virtuoso precisamente en este arte de bailar. Lo único que noto es que no has acudido, demasiado, a las discotecas. - He ido algunas veces; pero, en la vida, me han interesado muchísimas cosas como para dedicarme solamente a bailar. - ¿Qué es para ti el baile?.- Solamente me interesa cuando es expresión.- O sea... ¿como ahora? -dijo ella acercándosele.- Casi como ahora. Ella se le acercó un poco más. - Espero que ahora sí sea una expresión. - Ahora sí es una expresión.- ¿Me podrías explicar por qué ahoras sí es una expresión?. - Porque desarrolla todos los sentidos. Para oirnos no hace falta que los demás nos oigan... para vernos no necesitamos la luz... para olernos estamos en la distancia adecuada... para gustarnos no tenemos que hacer mucho esfuerzo en darnos un beso y para setirnos... ¡hasta en silencio podemos sentirnos!.Ella se dio cuenta de las artimañas del joven licenciado y se separó a prudente distancia. - Todavía no -pensó antes de seguir hablando.- ¿Sabes que, aunque no seas un virtuoso en esto del baile, sí que apetece bailar contigo?. Y además... ¿sabes que te desenvuelves muy bien delante de las cámaras?. - Yo nunca he ensayado actuaciones delante de las cámaras...- Pues, ensayando, lo harías a la perfección. ¿No te interesa dedicarte a algo relacionado con el cine?.- No sirvo para ser actor. - Yo siempre he creído que tú opinabas algo así como que todos tenemos muchos dones ocultos. ¿Has pensado que, acaso, lo de ser actor sea uno de los tuyos?. - No lo he pensado; pero sé que si estudiase la manera de comportarme no me comportaría como soy. No soy actor ni valgo para ser actor. Los actores ensayan mucho cuando actúan y así parece que no lo han ensayado. Si yo ensayase se me notaría mucho que no soy actor... por eso sé que puedo dedicarme al cine. Ella se volvió, entonces, a poner a muy corta distancia de él. - Ni te imaginas, tú, la de cuestiones ocultas que poseemos los artistas. No somos diferentes. - Pero sois especiales. - Por eso... por eso... porque tú también eres especial. Por eso te lo digo. Los músicos comenzaron con "Ne me quitte pas". Ambos no deseaban separarse porque el diálogo entraba en un momento interesante. Más, por un largo rato de segundos, desapareció el diálogo y siguieron, silenciosamente, bailando muy juntos. En aquellos momentos se imponía más la expresión que las palabras. Era como una escena de cine en el que dos enamorados se olvidan de lo que les rodea. Casi a punto de terminar la pieza musical, ella rompió el silencio. - ¿Has visto como sí?.- Como sí... ¿qué?.- Como sí que sabes interpretar ante el público. - ¡Pero si yo no estaba interpretando absolutamente nada!. - Te voy a decir algo sobre los artistas que o desconoces o no quieres definirlo. Los que nos dedicamos a cualquier arte de interpretación, sea música, cine, teatro, televisión, publicidad, humorismo, o cualquier otro oficio relacionado con las artes, no hacemos otra cosa sino ser nosotros mismos en distintas dimensiones y facetas. Según sea el papel que estamos representando así somos nosotros. Tú, aunque no te decidas a decírmelo, sí lo sabes explicar. Cuando en el Programa "Cuéntanos" dijiste algo parecido a "somos las circunstancias que forman nuestro yo", y no importa si he cambiado la frase porque eras lo que pensabas, estabas definiendo a toda la gente, en general, y a nosotros, los artistas y las artistas, en particular. Por eso... ¡tú eres un artista quieras o no quieras aceptarlo!.Él se mantuvo en silencio. - Y, además, te voy a decir  otra cosa: eres un excelente personaje para ser entrevistado; aunque ahora, por humildad, no quieras asumirlo como un hecho concreto. - No es que quiera o no quiera asumirlo. Es que eso sólo lo deben afirmar o negar los demás. - ¡Exacto!. ¡Tú lo has dicho!. ¿Has preguntado a todos los artistas y las artistas que estamos aquí?. - Posiblemente me dijesen lo mismo que tú... pero porque vivís una especie de locura. - Así es. Los demás, los que no conocen la realidad de un artista o una artista, nos denominan locos. También, por eso, tú eres un artista. ¡Si supiesen que la locura sólo es propia de los que no desarrollan la imaginación!. El joven licenciado se separó de ella y la observó. Era tremendamente simpática a pesar de los serio que estaba hablando. No estaba diciendo ninguna incoherencia. - Si el mundo estuviese dirigido por los artistas y las artisas obtendríamos una representación de la vida mucho más encantadora -dijo él.Y entonces ella sí le besó en la boca. - Has acertado -le dijo. Al del coche negro se le empezaban a cerrar los ojos. Lanzó la revista del corazón a los asientos traseros, cuidándose muy mucho de cerrarla, antes de hacerlo, y puso en marcha la radio. Un hombre y una mujer estaban manteniendo un diálogo sobre las relaciones en pareja. Escuchó unos segundos y, de improviso, dando un manotazo impropio de persona centrada mentalmente, corrió la aguja del dial. En la nueva emisora estaban pronosticando la meteorología prevista para el día siguiente.- Frío... mucho frío en la gran capital.- Pues sí que estamos arreglados -pensó, nerviosamente, mientras se subía las solapas de su chaqueta. Encendió un cigarrillo y comenzó a fumar. Mientras los músicos volvían a descansar, el joven licenciado se acercó a una chiquilla pecosa que, ya aburrida, bostezaba sola, sentada en una silla y frente a un refresco de naranja. - ¿Qué haces tú aquí?. - Me he divertido mucho pero ahora me estoy aburriendo. - ¿Cuántos años tienes?. - Solamentee catorce... pero, por favor, no se lo digas a nadie... no se han dado cuenta. - ¿Con quién has venido?. - Con mis padres. Ellos se lo están pasando bomba. Venga bailar y bailar... pero esto ya se está convirtiendo en un mal rollo porque a mí nadie me pide que baile. - ¿Te gusta bailar a ti?. - Mucho... ¡pero otras cosas!. Por ejemplo, algo de Los Beatles. - Espera un momento...El joven licenciado, una vez que los músicos estaban dispuestos a volver a reiniciar las melodías, se les acercó y al solista del grupo le indicó algo al oído. Luego, volvió junto a la chiquilla pecosa. - ¿Quieres bailar? -le dijo formalmente. - ¡Encantada! -contestó ella riendo. Y, junto a otras parejas jóvenes, comenzaron a bailar mientras sonaba "Yellow submarine" y la luz del Salón de Baile se hacía amarilla. La chiquilla pecosa se estaba divirtiendo, por fin, de verdad... y a él le gustaba verla reír. Al terminar, las luces se volvieron rosadas y los músicos comenzaron, entonces, con "Good morning good morning". - ¿Sabes que mis padres son muy pobres? -dijo ella. - ¿Por qué lo dices?.- Porque tienen muy poco dinero. - ¿Te aman de verdad?. - ¡Muchísimo!. ¡A mí y a mis otro cuatro hermanitos!. - No son tan pobres tus padres... - ¡No tienen dinero!. - Tienen una riqueza superior. El dinero se puede conseguir en algún momento y además más pronto de lo que uno cree... pero la riqueza del amor es muchísimo más importante y no se basa en ningún golpe de fortuna ni en ninguna otra circunstancia más o menos pasajera. - ¡Bailas como un chaval de mi barrio pero hablas como un sabio mundial!. ¿Sabes una cosa?. ¡Lo que voy yo a impresionar a mis amigas cuando les cuente que he estado bailando con el joven de la seta!. Pero... ¡no se lo van a crer!. ¿No tendrías una foto tuya para regalármela?. Aquella chiquilla pecosa era muy, pero que muy lista. - Espera que busque en mi cartera porque, quizás, tenga alguna fotografía entre mis papeles. Algo que ni él sabía es que, desde mucho tiempo antes, había permanecido allí. La encontró. - No te va a interesar porque es una foto de futbolista. - ¡A ver... a ver...!. Él se la entregó. - ¡Pero si estás buenísimo!. ¡Claro qume interesa!. ¿Me la regalas?. - ¡Pero si no es de ahora!. Es de hace unos años. Yo sólo tenía unos pocos más de los que tienes tú. - ¡Mejor todavía!. ¿Me la regalas?. El tiempo no existe para los ídolos. - Te la regalo pero no me trates de ídolo porque no lo soy. Yo tengo otras fotografías en casa y, además, creo que hay alguna copia de esa. - Me la tienes que dedicar, por detrás, porque mis amigas van a seguir sin creerme. Van a decir que me la he encontrado o que no eres tú. Él comenzó a escribir por detrás de la fotografía. - ¿Te gusta hacer deporte? -le preguntó ella mientras el joven licenciado seguía escribiendo. Habían dejado de bailar hacía ya un rato y se encontraban rodeados de jóvenes que bailaban sin cesar. Ellos se encontraban, parados, en medio de la pista de baile, pero ni se daban cuenta ni les importaba. - Los practico siempre que puedo. - Yo soy baloncestista. Soy muy alta y por eso ne se han dado cuenta de que me he colado en la fiesta para adultos,. - ¿Te gusta mucho el baloncesto?. - Una cantidad. Pero yo siempre pensaba que las personas cultas no eran practicantes del deporte en general. - Es un grave error. El deporte forma parte, y además parte importante, de la cultura. - ¡No me digas!.- Te darás cuenta, muy pronto, de que la cultura no sólo es parte de la mente sino que el cuerpo necesita, también, su cultura física. Si quieres ser una mujer completa tienes que desarrollar ambas cosas. - ¿Eso es posible fácilmente?. - Fácilmente. Debes desarrollarlas al unísono. La cultura física y la cultura mental. - Pero yo no soy una buena estudiante. Él sonrió. - Pues debes ser buena en todo. ¡En todo y en todos los aspectos!- Ella entendió la indirecta.- Yo puedo prometer y prometo...Al joven licenciado le entró la risa ante aquella frase. - ¿Es chistoso decir que puedo prometer y prometo?.- Sí. Pero no importa. Sigue. - Yo puedo prometer y prometo que soy lo suficientemente lista como para no hacer caso a los rollos patateros. Pero eso sí... ¡voy a ser la mejor estudiante de mi clase!. Él le entregó la fotografía y ella comenzó a leer  en voz alta. - Que este recuerdo te acompañe en todos tus momentos y en los más duros te sirva de apoyo. Y la había firmado él. - ¡Fantástico!. ¿Me das un beso?. Él se lo dió en la parte izquierda de su cara. - ¿Te lo puedo devolver?. Ella, sin esperar la contestación de él, se lo dió también en la parte izquierda de su cara. - Cumple siempre con lo que puedes porometer y prometes.Ante la risa de él ella continuó. - Lo cumpliré...- No engañes para no ser engañada. - De acuerdo. - Y otra cosa. Son las tres de la madrugada y tienes que ir a dormir. - Me voy.Y le dío otro beso, ahora en la parte derecha de su cara, llevándose, consigo, la fotografía de su nuevo líder. ¿Hasta cuándo sería su héroe?. - Hasta siempre -se respondió, mentalmente, ella. Eran las tres en punto, efectivamente, según pudo comprobar el ocupante del coche negro, observando la esfera del reloj de oro que tenía acoplado junto al volante. Encendió otro cigarrillo y comenzó a pensar. - ¡Lo tengo que conseguir... lo tengo que conseguir... lo tengo que conseguir... tengo que acabar con esta pesadilla!. Tomó, entonces, un pequeño libro que llevaba en el bolsillo derecho de su chaqueta. Leýó el título: "Tratado de Ética". La radio emitía música clásica de Rimsky-Korsakov. Abrió el libro por un capítulo que rezaba: "Aplicación de la ética al comportamiento individual de la persona" y comenzó, con cierta desesperación y desasosiego, a leerlo. Ya el tiempo hacía estragos en su resistencia física y mental, pero entre aquella lectura y otro largo trago que tomó del extraño jarabe, volvió a sentirse mejor. Los músicos pidieron perdón por interrumpir, una vez más, la sesión musical. Habló, como siempre, el solista. - Queridos invitados. Estamos solos ante el peligro. Llevamos ya mucho tiempo de batalla. ¿Nos pueden ofrecer un cuarto de hora de descanso, por favor?. Todos dijeron que sí; que les parecía justo y necesario. - Yo también me voy a descansar -razonó el joven licenciado. Y se fue a la barra con el suficiente acierto de hacerlo en el extremo opuesto donde se hallaba, desde que comenzó la fiesta, el famoso presentador televisivo medio calvo y de cabello gris. - ¿Qué deseas? -le preguntó una de las dos guapas camareras. - Una tónica, por favor. - ¿Tienes el número?. - ¡Ah... sí... el número! -y le entregó la cartulina con el 44 impreso en ella. - ¡Bonito número, sí señor! -rió la camarera- ¿te echo un poco de ginebra?.- Ni una sola gota. No te pido un gin tonic sino una tónica nada más, pero... ¿por qué es bonito el número 44?. - Yo te lo puedo explicar mejor. Y alguien le estaba tocando en la espalda.- ¡Ya me han cazado! -rió el joven licenciado junto con la guapa camarera. - No te preocupes... que no soy el presentador. Se volvió y se encontro, frente a frente, con la bella azafata. Él no dijo nada pero ella continuó hablando. - El 44 es bonito número porque es dos veces el 22. Y 22 son los años que tengo yo. Aquella frase no se la esperaba el joven licenciado que siguió riendo de buena gana.- Tengo 22 años y no me quito ni me pongo ninguno más. Pero como sé que tú no discutes nunca por la edad de nadie, ya que he observado que bailas tanto con las cuarentonas como las menores que quinceañeras, te voy a decir que no es eso por lo que vamos a discutir tú y yo -y se rió ahora la bella azafata- sino que tengo un sumo interés en hacerte una pregunta que llevo, desde que estuviste esta tarde en la entrevista, intentando tener la oportunidad de conocer otra respuesta más. ¡Y que conste que yo hoy no voy a dormirme sin saber esa otra respuesta!. - Pues dímela. - Primero tienes que mirarme a los ojos y no hacerte el disimulado. El la miró a los ojos. - No. Ahora no. - ¿Por qué ahora no?. - Porque no estás mirando como miras cuando estás tranquilo; porque los músicos ya están dispuestos a comenzar otra vez y porque yo no me quedo sin bailar contigo. - ¿Por qué tengo que bailar contigo?. - Porque soy la más bella de todas. Él sí la miró ahora con tranquilidad. - ¿Ves como soy la más bella de todas?.Y tomándole de las manos le arrrastró, a pesar de la resistencia del joven licenciado, a la pista de biale mientras el solista cantaba "Un hombre y una mujer".- Para que sepas que también las mujeres guapas podemos tener personalidad. - Eso lo digo yo siempre...Ella no le contestó e instintivamente se abrazaron fuertemente y comenzaron a bailar sin decir absolutamente nada. Ella le miraba insistentemente y, aunque él no quería mantener fija la mirada, algo muy poderoso que tenían los ojos de aquella bella y morena azafata, le impedía apartar su vista. - Ahora sí que estoy perdido -pensó él. - Porque sabes que soy la única que puedo interpretar totalmente tus miradas; porque sé que sabes que soy la más bella de todas, porque sé que estás deseando darme un beso de los de verdad y porque sé que yo también lo deseo... te voy a ayudar a que me lo des -pensó ella y semicerró los ojos. Las luces del Salón de Baile se volvieron rojas. Y toda la música se envolvió en el beso. Un beso profundo, largo, silencioso... Al joven licenciado y a la bella azafata la melodía musical se les engarzaba en los labios. Ninguno de los dos deseaba ceder y, por eso, aquel beso era de verdad, como muy bien había interpretado ella. Era como si todos los sentidos se reuniesen en aquel punto de contacto de sus bocas y como si todo el tiempo se hubiera quedado detenido allí para decirles que estaban interpretando algo parecido a la eternidad. Bajo aquella luz rojiza giraban muy lentamente, muy lentamente, como si en vez de bailar lo que estaban haciendo era flotar en un círculo concéntrico rodeados solamente de sensación. Era algo tan profundo aquella forma de besarse, que hubiese sido necesario bucear muy hondamente, en el cerebro de ambos, para poder descifrar algún lenguaje que explicara ese momento. Fue beso largo... duradero... de verdad. Después separaron sus bocas y ambos quedaron mirándose, sin dejar de bailar, como interrogándose el uno al otro si aquello les había gustado. No hacía falta decirlo. Ella reposó su cabeza sobre el pecho del joven licenciado para recuperarse y, después de un buen rato, se decidió a hacerle aquella pregunta que tanto le intrigaba y de la cual buscaba otra espontánea respuesta. Levantó la cabeza, y le miró abiertamente. Él sostuvo la mirada. - ¿Por qué agarras las tazas de café por el lado opuesto al asidero y con toda la mano?. El joven licenciado no se imaginaba que aquello fuese la tan esperada pregunta, pero respondió con celeridad y sin pensarlo. - Porque, cuando algo me gusta y lo deseo de verdad, lo tomo en toda su intensidad.Ella notó que las manos de él le calentaban enormemente la piel de su cintura pues entre el suéter y la minifalda existía un espacio libre que era por donde él la sujetaba. Aquel calor era intensísimo pero tremendamente agradable. - Es cierto. Lo estoy notando. - ¿Te molesta que lo haga así?. - No. Me encanta. Y me encanta saber que es por eso. En esos momentos, sorpresivamente para él, comenzó a sonar una melodía que, rápidamente, adivinó. ¡Era, de nuevo, la canción de "Los hijos de un momento"!. - ¿Cómo es posible?.- ¿Que me encanta saber que es por eso?. - No. Esa canción...- Pero... ¿en qué mundo vives?. ¡Si es la actual número uno del mercado discográfico!. - ¿Te importa si dejamos de bailar y nos vamos a sentar?. - Encantada. Después de este baile, que ha merecido la pena esperarlo tanto, ya no deseo bailar más en el resto de esta noche. - ¿No habías bailado todavía ninguna vez?.- Aunque no te lo creas, no. Pero vamos allí, que te voy a presentar a unos magníficos compañeros y, a pesar de ello, excelentes amigos. Y le señaló la mesa donde ella había estado sentada, toda la noche, pasándolo muy divertida con las ocurrencias chistosas de ellos. Y por lo que pudo deducir él, a través de las palabras de ella, sin perderle de vista las veces que bailaba y con quiénes había estado bailando durante la fiesta. - ¿Cómo estás? -le tendió la mano uno de gran complexión atlética y con cara de poseer excelente salud. El joven licenciado se la estrechó. Fue un saludo fuerte y afectivo. Después tendió la mano, siempre la derecha pues era diestro, a los otros dos que, siendo más bien flacos, a primera vista se les notaba que practicaban algún deporte. Por último, junto a la bella azafata, se sentó alrededor de la mesa. La orquesta seguía desgranando los sones de "Los hijos de un momento". El pelo moreno de la bella azafata volvía a ser referencia para él. Ella le volvió a observar aquella extraña mirada que aún le quedaba por terminar de descifrar. - ¿Por qué? -volvió a interrogarse a sí misma.Pero no pudo seguir indagando más sobre aquel enigma pues recordó que la bebida del joven licenciado había quedado, intacta, sobre la barra del bar. - ¿No te has dado cuenta de que no has bebido tu tónica?. - ¿Cómo dices? -se sorprendió él. - ¡Está bien... está bien... ya veo que te has ido a otro sistema planetario!. Espera, voy a traértela yo misma.Y, levantándose, ella cruzó la pista de baile encaminándose hacia el lugar donde la tónica aún seguía esperando...Ya se decidía a cruzar de nuevo la pista de baile, con el vaso lleno de tónica en su mano derecha, cuando se le atravesó en el camino el famoso presentador televisivo medio calvo y de pelo totalmente gris, al cual le habían hecho mal efecto la serie ininterrumpida de cubalibres que se había bebido. Este la sujetó por el brazo izquierdo mientras ella se llevaba tal sorpresa que a punto estuvo de derramar el líquido.- ¡He podido compro... bar... que bailas ex... ce... len... te... men... te...!. ¡Y que sabes muy bien... acom... pañar...¡. ¡Puedes ha... cer... otra de... mos.. tra... ción... conmigo!. ¡Te prometo ser un niño y no de... cep... cio... narte!. - ¿Quieres hacer el favor de soltarme? -y le fulminó con la mirada. La soltó pero siguió sus pasos hasta llegar a la mesa y sentarse frente a ella, en  una silla que permanecía libre.- ¿Quieres que jugue... mos... otra vez a las pre... gun... titas...? -se dirigió al joven licenciado ya con los ojos vidriosos por efectos del alcohol.- ¡Basta ya! -protestó, levantándose de inmediato, el de gran complexión atlética.Y, levantando por las solapas de la chaqueta a quien estaba prediendo su dignidad, le espetó. - ¡Deja ya de molestar al joven y a esta chica!. ¡Guarda tus energías y tus montajes teatreros para, en el próximo programa, poder destrozar al político que tienes preparado!. ¡Siempre has salido victorioso pero, esta vez, has conocido la derrota y eso es bueno para que sepas que las monedas siempre tienen dos caras!. ¡En vez de beber tanto alcohol, lo que deberías hacer es irte a la cama a meditar y a sacar conclusiones positivas!. ¡Demuestra que eres ese hombre dominador de todas las vicisitudes de las que, según narras toda la noche, has sabido salir triunfante!. ¡Ella pasa, olímpicamente, de ti... y él te ha derrotado en toda línea y con toda  nobleza y pulcritud!. ¡Deja ya de molestarle o quizás el que te va a derrotar ahora, pero de otra manera, voy a ser yo!. ¿Quieres irte a dormir a la cama o prefieres dormir aquí mismo y en el suelo?. ¡Demuestra que eres, en verdad, inteligente y elige lo que cualquier hombre inteligente escogería!. - Me voy... porque yo soy el más... in... te... li... gente!. Y golpeó el vaso de la tónica derramàndolo sobre el pantalón del joven licenciado. Ya el de gran complexión atlética iba a lanzar el puño cuando el joven licenciado, poniéndose de pie, le sujeto el brazo derecho.- ¡No!. - ¡Pero si es estúpido!. - !No! -volvió a repetirle el joven licenciado. El otro se marchó zigzagueando. Y poco después el grupo de aquellos jóvenes y jovencitas volvía a ser un grupo alegre y distendido, mientras el joven de la seta, aun escuchando sus gratas conversaciones, seguía observando, de manera extraña, el cabello moreno de la bella azafata. Ella se volvió a dar cuenta...- ¿Por qué? -seguía preguntándose la bella azafata mientras sonaba, en el Salón de Baile, lo de "Tú viniste a mí cuando me voy". - Tú, anciano poeta extranjero, te fuiste para siempre porque equivocaste el camino... pero... ¿y tú?... ¿te has ido también para siempre o es verdad que te tengo que encontrar? -meditaba él.- ¿Por qué? -siguió interrogándose la bella azafata hasta que se decidió a romper el hielo...- ¿Necesitas algo?. ¡Yo estoy dispuesta a ofrecértelo!. El joven licenciado entendió la propuesta. - Sólo necesito descansar un poco... no para dormirme... pero sí para meditar...- Lo de hacerte compañía va en serio... ¿sabes?. - También es cierto que te lo agradezco... pero, sinceramente, no quiero que mi proyecto de libertad se me escape demasiado pronto. Para mí has sido el mejor hallazgo del día pero necesito descansar solo. - Hasta cuando nos volvamos a ver -y le dio un rápido beso en los labios. - ¿Hasta cuándo? -se preguntó el joven licenciado. Y se respondió él mismo mientras se iba al dormitorio del Hotel Olimpo.- Todavía te busco.Eran las cinco de la madrugada. La madre del joven licenciado soñaba en voz alta. - "¡Vuelve... vuelve...!".- "No mamá... a "vuestra" casa ya no he de volver". - "¿Por qué?. ¿En qué nos hemos equivocado?". - "No os echo la culpa... pero sabíais cuáles eran mis sueños y no quisistéis ayudarme a lograrlos hacer realidad. He tenido que hacerme demasiado hombre desde cuando era demasiado niño. De todas formas, no os echo la culpa porque yo siempre os he entendido pero vosotros a mí no supistéis ni tan siquiera comprenderme". - "¡Por favor... acepta el trabajo que te ofrecen y vuelve a casa!".- No sé, todavía, si aceptaré o no aceptaré ese trabajo. Aún no sé qué responderé ante la suculenta oferta; pero de lo que sí estoy seguro es que, sea cual sea mi decisión final, no volveré más a "vuestra" casa a no ser que me invitéis alguna vez!. ¡He decidido no entrar en ningún hogar donde no sea, previamente, invitado. Y con vostros haré lo mismo!".- "¿Por qué no nos perdonas todo el daño que te hicimos?".- "Te equivocas. Os perdoné desde el primer día en que me negásteis vuestra ayuda... y ya sabes que yo era tan niño como puedo volver a serlo ahora. Por eso os perdoné desde el primer momento que me tocó defender como hombre, aún siendo todavía un niño, mis sueños".
Esto es para comer cerillas. Y no sólo para comer cerillas sino para algo más, por ejemplo fósforo, potasio y nicasio que por cierto éste último es un elemento de aquí te espero. Pues nada, que resulta que, el caso es, y creánselo verídicamente hablando que hablando verídicamente nos entendemos más que con señales de humo porque a veces sopla el viento en la dirección contraria... pues eso... que verídicamente hablando es la mejor manera de subsistir. Que resulta, repito, que Caja Hernán, de la cual somos clientes desde hace media vida porque de la vida completa es imposible porque la entidad de ahorros ya está en quiebra y Caja Hernán está a punto de desaparecer si Dios no lo remedia, te acaba de regalar, aparte de un reglamento de automovilismo de Fórmula 1 que no sé para qué lo queremos, la famosa Cartilla De Oro que está tan bien diseñada que viene pintado el escudo de Madrid y los respectivos de Real, Atleti, Rayo, Getafe y... ¡asombrosamente!... Calasparra. y entonces tú, todo ufano como si fueses Olano en plena forma ganando la Vuelta a Las Batuecas, te paseas por toda la barriada de Lavapiés fardando de Cartilla De Oro. Y como resulta que necesitas molar un mogollón, o sea un montonazo, para que te vea la vecinita de al lado, que está guapa pero guapa de verdad, te diriges inmediatamente a la sucursal que está en frente, como una verdadera cruz en esto de las imposiciones a plazo fijo que se han hecho volátiles como indican los economistas (aunque parezca mentira existe el dinero volátil como bien explican los señores economistas ante el magistrado de turno cuando hay que inculpar a unos y exculpar a otros pero dejemos este rollo y volvamos a lo nuestro), vas inmediatamente a donde la sucursal de Caja Hernán que es donde está ella intentando sacar, con forceps si es necesario, todos sus ahorros. Bien. Hasta aquí todo bien y comprensible. Y si, además vas pensando en la agradable sonrisa de la empleada bancaria de Caja Hernán y, ante la vecinita guapa pero guapa de verdad, sacas del bolsillo de arriba del pijama pues para que no se te escape la vecinita guapa pero guapa de verdad te has olvidado de ponerte el único traje decente que heredaste de tu abuelo paterno, y enseñas la Cartilla De Oro de Caja Hernán pero disimulando un poco para que no se note que lo que estás buscando no es petróleo precisamente, porque en Madrid no hay campos petrolíferos como en Haifa por ejemplo o al menos eso creen algunos, y das los buenos días a la vecinita guapa pero guapa de verdad. Pero, mira por donde, para fastidiarnos los de Caja Hernán, a quienes ya hemos olvidado por completo ante la bella vista que tenemos al lado pues se ve hasta el Puerto de Guadarrama en plena estación invernal que da gusto ver el poster y cómo se deslizan los de los esquís salvo uno que aparece caído o desmayado o vaya usted a saber por qué está en el suelo, enseñas la Cartilla De Oro con el escudo, con todos los colores que te puedas imaginar, de Madrid y los respectivos de Real, Atleti, Rayo, Getafe y Calasparra. Más, por Dios que suplicio, para fastidiarnos aún más, los de Caja Hernán han sustituido a la bella empleada bancaria y han puesto en su lugar a un tipo desgarbado, contrahecho de la parte lateral derecha y magullado de la parte lateral izquierda, más miope que Rompetechos, con bigote a lo Groucho Marx y más famélico que el galgo o podenco que tenía Don Quijote y que siempre le seguía por ver si, de vez en cuando, caía alguna loncha de cualquirr clase de torrezno o jamón seco o un poco de gachas de harina o de morteruelo; el cual te mira desde abaja hasta media cintura porque no te llega ni a los tobillos de lo bajito que es el menda que parece a Messi pero en miniatura y por eso colecciona pulgasy te suelta un ¡¡Quién es usted que viene a estas horas de la mañana!!. Y tú que miras el reloj Longines de la época de cuando los bisturís eran de caña de azúcar, y lo enseñas para que lo vea, de reojo, la vecinita guapa pero guapa de verdad... para que se creas que eres tan importante como Ausias March o Rigoberto Picaporte, el solterón de mucho porte, y le sueltas un ¡¡Oiga que ya son las diez de la mañana y necesito alpiste para mi canario!!. Dios mio... entonces es cuando la vecinita guapa pero guapa de verdad se queda atónita y difusa y se te va borrando de la mente poco a poco porque con tu Cartills De Oro (con los escudos ya citados y dibujados con todos los colores imaginables que son un mogollón) pides que te den 500 euros "ipso facto" porque para eso eres un profesional multi estrella de la constructora Urbis S.A. que resulta que es una Sociedad Antoniana y no anónima por cierto porque la dirige Antonio Peredes y Tejado. ¿Urbis?. ¿Es usted de la Urbis de Antonio Paredes y Tejado? te pregunta el famélico sustituto de la antes bella empleada bancaria y vas y le dices, de paso, que no lo sabes porque los quieres para irte de vacaciones con un multimillonario de Madagascar (si es que en Madagascar hay algún multimillonario que me parece que sí) y por libre elección te das cuenta de que estás en el límite del kilómetro 0 de tus ahorros (menos mal que todavía hay 10 céntimos que te hacen resisitir como los de Numancia y Sagunto juntos pero a lo moderno) de tus ingresos familiares porque todo se lo ha llevado la parienta. Pero mira por donde el famélico cajero de Caja Hernán quiere tirarse el pegote delante de tu vecinita guapa pero guapa de verdad y te suelta un ¡¡vuelva usted mañana porque ahora a mí no me da la gana!! con lo cual consigues que se ponga nervioso ante ella que se vuelve hacia donde estás tú porque se ha dado cuenta de que el famélico la ha querido deslumbrar con su vozarrón machista y tal y cual y entonces vas y sacas el catálogo informativo desplegable (cuatro caras por delante y cuatro caras por detrás) y le echas toda la cara que puedas para demostrar al famélico que la tienes en el bote y terminas por citarle el Código C0611G58899998 con lo cual el de Caja Hernán se queda desequilibriado, rojo de vergüenza y más corrido que un mono de Burneo (y de paso mira que era mono el tal Burneo de el Sauce pero eso ya es harina de otro costal), le das un euro al famélico para que se tome un vaso de leche con calcio a ver si engorda un poco y él no tiene más remedio que teclear los botones de la caja automática que para eso estamos con Caja Hernán y te entrega los 500 euros con la mala leche de darte un billete de 500 para que no puedas cambiarlo en los comercios pero se le ha olvidado que eres cliente de Carrefour y en Carrefour si te lo cambian. Inmediatamente después, de manera instantánea como los capuchinos de la Biblioteca Regional de Murcia, que ya son sólo un bonito recuerdo para ti, la vecinita de al lado que es guapa pero guapa de verdad se lanza hacia ti como una Mata-Hari pero tú para que no te mate con eso de pan y tomate para que no te escapes huyes rápidamene y sales disparado de Caja Hernán y en directo hacia la cafetería del polideportivo de Hortaleza por ejemplo o si quieres mejor hacia el Poli Ejido que no sé ahora mismo de donde es pero no importa (me parece que por Almería anda el asunto de Poli y si le hicieron trampas o no le hicieron trampas en el combate por el peso pesado pero el caso es escapar con un buen rollo de Caja Hernán). Y ante la desesperación del famélico cajero y la sorpresa de la sonriente vecinita guapa pero guapa de verdad, entras como un torbellino en la cafetería, pides el consabido café con leche enseñando tu billete de 500 euros y la Cartilla De Oro de Caja Hernán y prometiendo que cuatro días más tarde pagarás el euro correspondieine a la deuda pasiva porque no se mueve ni para adelante ni para atrás y te entretienes en pasar el tiempo escribiendo un cuento infantil sobre cerditos que por desgracia abundan muncho hoy en día por estos mundos de la imaginación imaginada y la real realidad. Buenos días a todos y todas.
Antes de dar una opinión bien concreta ante el tema de los celos y de si es positivo o es negativo el tener celos de otra persona o de la persona a la que amamos, que a veces es la misma persona y otras veces es la pareja de otro ser humano diferente a nosotros, voy a traer a colación las diversas definiciones que, sobre los celos, ha editado la Real Academia de la Lengua Española. La RAE enuncia los siguientes significados sobre la palabra celos, aclarando antes de ello que lo define siempre en singular (celo) y no en plural (celos) y sobre esto ya daré mi particular opinión:1.- Cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo.2.- Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona.3.- Recelo que alguien siente de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda llegue a ser alcanzado por otro. 4. En los irracionales, apetito de la generación.5. Época en que los animales sienten este apetito.6. Período del ciclo menstrual de la mujer en que se produce la ovulación.7. Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra.dar celos alguien a otra persona.1. Darle motivo para que los sienta.pedir celos a la persona amada.1. Hacerle cargo de haber puesto su cariño en otra.1. Cinta de celulosa o plástico, adhesiva por uno de sus lados, que se emplea para pegar.Descartamos hablar y razonar sobre ésta última definición porque pertenece al mundo de lo simplemente material y de los que vamos a reflexionar es de asunto espiritual dentro del amplio marco social y psicológico. Empecemos por eso del cuidado, diligencia y esmero que alguien pone al hacer algo y centrémonos en el tema de la pareja hombre/mujer. ¿Es negativo o es positivo poner cuidado, diligencia y esmero a la hora de hacer que una mujer se enamore de un hombre o viceversa?. Pongo por delante, según mi forma de pensar, que aunque la mujer es la que conquista al hombre es el hombre el que debe enamorar a la mujer y, en este sentido, el poner cuidado, diligencia y esmero para lograrlo, sin  utilizar argucias ni artimañas, mentiras y otras acciones indignas como usar a otras personas para conseguirlo, no sólo lo considero positivo sino necesario; porque cuando estás enamorado de una mujer no tiene ningún otro interés espiritual lo que haya sucedido antes de eso. Es en esos momentos, cuando necesitamos enamorar a la mujer que sabemos que es la mujer de nuestra vida, cuando nos esforzamos al máximo, pero dentro de las actuaciones nobles y no indignas, con el cuidado, la diligencia y el esmero como cualidades en plano superlativo. Sí. No hay que asustarse ante esta clase de celo o celos. Lo contrario; o sea, la dejadez, el quemeimportismo, la sosería y otras formas de actuar que realizan algunos jóvenes de hoy en día es precisamente falta de personalidad o carácter suficientes como para luchar por el amor de una mujer. No sólo estoy a favor del cuidado, diligencia y esmero en grado superlativos cuando sabemos que es la mujer de nuestra vida la que tenemos que saber enamorar sino que en eso me apliqué cuando llegó mi turno. Y es que para enamorar a la mujer con la que siempre has soñado tienes que darte a valer, tienes que demostrar que eres capaz de hacer cualquier cosa por ella y debes también ser capaz de evitar que otro cualquiera te la arrebate. Esa clase de celo es valioso y positivo siempre que estés demostrando que es verdadero tu amor por ella. En esos momentos ya no importan los demás ni las demás. Eres tú solo el que tienes que ejercitar esa labor. Imagínate que eres un torero y que llega la hora de quedarte sólo ante el toro. Es necesario, para trunfar realmente, que sepas torear con cuidado para no ser corneado por el toro, con diligencia para ser efectivo y con esmero para ser los más brillante posible. Eso es lo que quiero deciros en este caso. Enamora a la mujer de tu vida (la mujer de tus sueños) poniendo cuidado de que no venga otro hombre a entrometerse en tu camino (valor de torero), poniendo diligencia para no dejar que otro se la lleve (estilo de torero) y esmero suficiente como para trinfar (clase de torero). Estas tres cosas no sólo no son negativas en la fase del noviazgo sino necesarias y es obligatorio saber hacerlo bien si la mujer a la que estás dispuesto a enamorar es la que ya ha conquistado antes a tu corazón. El segundo punto a tratar significa interés extremado y activo por una cosa o una persona. Aquí primero tenemos que aclarar si para nosotros una mujer amada es una cosa o es una persona. Por eso es necesario analizar, primeramente, si eres machista o eres natural (formas de ser tan diferentes que son antípodas entre sí). Si sólo eres un machista es que no sabes lo que es en realidad una mujer y sólo la consideras una cosa más o menos ornamental que quieres conquistar. Aquí ya viene la primera contradicción de los machistas que suelen ser donjuanes nada más. Y es que olvidan algo fundamental que no me canso de repetir: no es el hombre quien conquista a la mujer sino la mujer quien conquista al hombre. Si tratas como un objeto de lujo a la mujer de tu vida (la mujer de tus sueños) por muy vistosa que sea no pasas de ser un simple admirador de su belleza pero desconoces qué es como  ser humano y la manera de enamorarla. El interés extremo y activo por una persona (no por una cosa u objeto aunque sea de lujo) es lo que sí determina la validez de dicho interés extremo y activo en la época de enamorar a una mujer. En el caso de que estés tratando a la mujer de tu vida (la mujer de tus sueños) primero como un ser humano y después como una mujer hermosa, es totalmente válido y valioso que apliques todo tu interés extremo y yo diría que también exclusivo en ella y no en ninguna de las demás y, por supuesto, debes de ser activo. No estoy diciendo que seas hiperactivo con ella (porque eso de la hiperactividad en el asunto de una pareja hombre/mujer desequilibra la normalidad del trato con ella y caes en el peligro de la exageración que tanto aborrecen ellas) sino que estés, en todo momento, siendo activo con ella; para que ella sepa que te has centrado en su persona y que las demás mujeres sólo son referencias circunstanciales o referentes actitudinales con las cuales tú la estás comparando para darle a entender que la has elegido como pareja por encima de cualquier otra. Ese ser activo es estar siempre atento a los pormenores que se van desarrollando durante le época en que te toca enamorarla a ella. Nunca debes olvidar que confundir actividad por hiperactividad te puede llevar al fracaso por muy buenas intenciones que tengas; ya que es importante que ella sepa que tiene libertad para, a pesar de haberte conquistado, tener su propia autodefinición y asi llega a saber que la amas tanto que nunca será para ti una paloma enjaulada sino una paloma libre. Pero no estoy hablando del amor libre sino del amor noble de lo cual mil veces ya he explicado cuál es la diferencia. En resumen; solamente cuando tratas a la mujer de tu vida (la mujer de tus sueños) como ser humano y como mujer y no como cosa u objeto, por muy bella que sea, es cuando el interés extremo por ella a ella se le hace interesante y cuando el ser activo ante ella a ella se le hace aventura emocionante. Y no olvidéis que interés más aventura es igual a amor.En tercer lugar nos toca analizar, todo lo más objetivametne que podamos, lo de recelo que alguien siente de cualquier afecto o bien que disfruta y que quiere ser alcanzado por otro ajeno a ti. Entramos en una situación gravemente peligrosa. Tú estás enamorándola y eso despierta, siempre, envidia en quienes también la desean poseer. La diferencia que debes de tener primeramente en cuenta es que tú tienes la ventaja de que la amas mientras que los demás rivales tuyos la desean. Esta diferencia es fundamental para mantener la serenidad ante cualquier tipo que se te cruza en el camino. ¿Cuál es la mejor forma de batir a tus rivales que se lanzan como ciegos en pos de arrebatarte a la que amas?. No caigas en los celos enfermizos. Ahora después os defino lo que es, para mí, los celos enfermizos pero antes vamos a centrarnos en la definición de la Real Academia de la Lengua de España. ¿Qué es sentir afecto?. Precisamente la base primordial para saber amar y enamorar a una chavala. Sin afecto es imposible que exista el amor y esa es otra ventaja a nuestro favor. Cuando muestras afecto, antes de llegar a la relación enteramente amorosa, estás demostrando que tienes una alta carga de sensibilidad que a ellas le entusiasma. Pero aquí ten mucho cuidado con la alta carga de sensibildiad para no caer en los celos enfermizos. La sensibilidad debes encauzarla con el dominio de ti mismo y así, al dominar tus acciones, en vez de reaccinar con violencia (que es lo que ellos quieren que hagas para perder puntos ante ella) lo que tienes que hacer es mostrar una serenidad absoluta pero sin caer en la dejadez, no sea que ella piense que estás abandonando. Todo lo contrario. Cuanto más te ataquen sitúate más cerca de ella pero sin dar pie a la violencia. Con ese acto de estar junto a ella dominando tu pasión evitas que afloren los celos negativos. Y ahora expliquemos en una breve definición qué son los celos negarivos: los celos negativos son los que coartan la libertad de la mujer (chavala para entendernos mejor)a la que estás interesado amar para siempre. Si ella observa que, ante las acciones predeterminadas por tus rivales las superas con la suficiente personalidad de sobrepasar olímpicamente tales amenazas o trampas que te tienden para ponerte celoso es señal de que sabe que la amas tanto que no te preocupan los que tanto te incitan a que respondas con la violencia. Los celos enfermizos siempre terminan en violencia y eso es lo que te haría perder ante ella aunque le hayas dado una verdadera paliza física a tu rival o a tus rivales. La vida amorosa, cuando se trata de la mujer de tu vida (la mujer de tus sueños) no es como la han presentado, equivocadamente, muchas veces en el cine por ejemplo. Jamás caigas en esa trampa. Cuando más te estén incitando a que te exasperes, se destruyan tus nervios y explotes emocionalmente con violencia, tú debes mantener el equilibrio suficiente como para que ella sepa que eres capaz incluso de partirle la cara o el cuello a tus rivales pero que eres tan superior a ellos que ni tan siquiera te molestas en insultarles. Ahora bien, cuando estés a solas con ellas, y ten seguro de que de esta manera habrás triunfado sobre los demás, demuéstrale, sin que nadie os esté observando o escuchando, de que si llega el momento eres capaz de dar la vida por ella. Entonces, cuando se lo das a entender con total tranquilidad, ¿cómo reacciona ella?. Pues simplemetne dándote el beso que los demás desean y que tú te has ganado porque los has derrotado por personalidad. Y es la personalidad pacifista pero firme la que ellas más valoran cuando son mujeres (o chavalas también se les puede llamar) de verdad. Sólo las otras, las que no merecen la pena porque no valen ni un pimiento a la hora de la verdad son las que se ufanan de que le abras la cabeza a un tontaina que se te pone por el camino. No. Las chavalas (mujeres se las puede también llamar) que merecen la pena ser enamoradas jamás te van a pedir que le partas la cara o le abras la cabeza o le cortes el cuello a ninguno de tus rivales. Esto es saber no tener celos enfermizos. Hay una clase de celo valioso que es la de ofrecerte incluso a perder la vida por ella y hay una clase de celos (y observar que ahora hablo en plural) que te hacen perder la batalla. La batalla amorosa sólo la plantean, en términos violentos, los envidiosos y los que no tienen ninguna capacidad para quitarte a la mujer de tu vida (la mujer de tus sueños) y es por eso por lo que no debes entrar en su juego. Ella te va a valorar tanto que se va a dar cuenta de que eres el que de verdad la sabes amar. Si ella no hace eso es que es una mujer cualquiera y no vale la pena luchar por ella. En esto de los celos verás cómo hay chavalas que buscan la rivalidad a través de la violencia. Aléjate de ellas. Busca a la mujer de tu vida (la mujer de tus sueños) que nunca te va a pedir que sacrifiques tu vida por ella aunque sepa que eres capaz de sacrificar tu vida por ella. En este asunto es muy importante, por lo tanto, no caer en la trampa de los celos. Porque resulta, además, que a cuanto mayor celoso seas peores clases de mujeres te quedan para elegir. El celo es positivo. Ese celo que sabe ella que tienes como para perder la vida por ella. Los celos, en este punto que estamos tratando, son negativos. Nunca una mujer que te ama porque la has enamorado te va a incitar a que seas violento por culpa de ella sino a que seas un verdadero hombre y no un gañán violento. Si encuentras a alguna que te pide eso, aléjate de ella porque no vale para nada perder la vida por una cualquiera. Tú tienes que sabes elegir a la que ya te ha elegido. Y la que te ha elegido, si es de verdad la mujer de tu vida (la chavala de tus sueños) ten por seguro que busca un hombre culto a la vez que firme en sus decisiones y no violentos sin mayor personalidad que la de un bruto cualquiera. Cualquier chavala que merece la pena enamorar huye de los brutos porque se enamora de los sensibles. Y la sensibilidad masculina siempre es más fuerte que la brutalidad machista. Así que nada de celos enfermizos sino serenidad no exenta de firmeza. Si es necesario puedes hacer una cosa muy interesante: darla un beso en la boca delante de tus enemigos. Eso es señal de que ni les tienes miedo ni te la van a quitar por nada del mundo. Punto muy curioso a tratar ahora. Dice el diccionario que celo es en los irracionales, apetito de la generación. Voy a tomar una pausa antes de seguir con este punto. ¿Sabéis por qué?. Porque cuando de tratar sobre irracionales toca, es mejor tomarse un buen café antes de definirles como son; o sea, irracionales. Así que una vez ya calmados los ánimos, debéis tener en cuneta que los irracionales no son seres humanos exactamente sino sólo seres vulgares. ¿Qué hacer con los celos de los irracionales de tu misma generación?. Atención que ahora estamos hablando de nuestra misma generación. Algo muy sencillo. Tened siempre en cuenta que quien sigue a un irracional no tiene nada de personal. Y la mujer de tu vida (la chavala de tus suelños) lo que necesita es que seas personal, único, diferente, tú mismo y no otro, y en ese caso lo más despreciativo para ella es el irracional, el bruto, el que, aun perteneciendo a la misma generación, sólo forma parte de la masa impersonal. Es muy importante ser personal y unívoco cuando se trata de enfrentarte exclusivamente a chavales de tu misma generación. En ese caso la demostración más palpable de que vales mucho más que ellos ante los ojos de tu chavala es que demuestras capacidad racional para pensar antes de actuar. Si piensas antes de actuar como un irracional es lo que ella va a admirar de ti. La acción de los irracionales ya sabéis que siempre acaba en violencia (muchos por culpa de los celos enfermizos se convierten en irracionales capaces hasta de matarla a ella). Si demuestras, en todo momento y bajo cualquier ciscunstancia que tienes poder mental e intelectual suficiente como para no comportarte como un irracional por culpa de los ce los celos enfermizos es la mejor manera que tienes para demostrarle a ella que la amas de verdad. Y eso te dará siempre el triunfo. Las deniciones 5,6 y 7 no nos interesan en este análisis porque no se refieren a seres humanos. Pero hagamos sin embargo una simple demostración simbólica con eso de época en que los animales muestran este apetito. Es muy sencillo. Los celos de los animales sólo son producto de la Madre Naturaleza pero ni son racionales ni son irracionales. Entonces tenemos que tener en cuenta lo siguiente: si sólo somos animales, por muy pacíficos que seamos, no somos como seres humanos y en ese caso nos compartamos como "hombres de hielo" lo cual es muy negativo para enamorar a la chavala a la que amamos. No. Somos animales de sangre caliente y, por supuesto, no tenemos un época señalada para entrar en celo (en el buen sentido de palabra) para enamorarla. Somos de sangre caliente porque somos humanos racionales y tenemos sentimientos. En esta clase de sentimientos tener la clase de celos propios de alquien que ama a alguien es fundamental. Esto es muy opuesto a lo anterior, a lo de los celos irracionales. ¿Y por qué digo esto?. Porque entramos en el aspecto cristiano de la cuestión. Como cristiano os digo que somos de sangre caliente (Jesucristo dijo que le amasen los calientes pero no los tibios ni los fríos). Como el amor por la mujer que amamos, a los cristianos me refiero, es comparable con el amor que podemos seguir a la vida que nos aportó Jesucristo, quiere decir que la vamos a amar en caliente, sí, he dicho en caliente... porque somos animales a la hora de amar. Pero hay algo que nos separa de los brutos y los irracionales y ese es el espíritu cristiano. Sabemos ser calientes para ella y solo para ella (y cito sólo el tema de la relación hombre/mujer sin tocar otros aspectos sociales) y por eso ella sabe que somos valiosos para el amor. Sangre caliente, roja y situada en el corazón; o sea, en la izquierda de nuestras emociones; y no estoy hablando de ninguna ideología pues los cristianos no tenemos ideologías sino una sola idealogía llamada amor. Eso para que se enteren los que tanto critican a los cristianos diciendo de nosotros que somos fríos e inexpresivos en el amor. Si supieran la verdad callarían de tanta ignorancia que tienen sobre nosotros y nosotras. No. El cristiano es un animal de sangre caliente y de acciones racionales. Esa es la gran diferencia de nosotros y los brutos machistas sean de la ideología que sean. Termino repitiendo, una vez más, que los cristinaos, en esto de amor hombre/mujer, somos de sangre caliente y solo tenemos una idealogía (no he dicho ideología sino idealogia) llamada amor. Quien quiera saber más sobre el asunto que lea El Cantar de los Cantares de la Santa Biblia y sabrán todo lo que os dejo para que lo estudiéis detenidamente. Si. He dicho el Cantar de los Cantares del rey Salomón. Más claro agua.
Érase una vez, en una población de cuyo nombre se sabe que empezaba con M, en la cual vivían los tres cerditos apellidados Panzones bajo la custodia del pastor llamado Secatulis que se había hecho cargo de las heredades de los tres cerditos. El tiempo pasaba y pasaba y pasaba y los cerditos Panzones cada vez tenían más panza mientras que el pastor Secatulis cada vez estaba más seco. A tal extremo de cosas abundó el asunto que la noticia llegó a oídos del rey Carlangas quien, enterado del extraño suceso, decidió ir a verlo en propia persona. Así que un día llamó a su cochero e hizo que le preparasen la mejor carroza del palacio. Montando en ella con la reina Greca a su lado, partió con gran celeridad hacia M para ver si él podía no solo ver tales maravillas de la Madre Naturaleza sino poder intermediar entre ésta y el grupo formado por los tres cerditos y el pastor y detener la decadente situación en que se encontraban. Muy pocas horas después de haber salido del palacio real llegó a la citada localidad. Allí se encontró a los tres cerditos Panzones devorando cortezas de melón, cáscaras de naranjas y otras inmundicias con las que llenaban sus ya sobresalientes panzas mientras el pastor Secatulis sólo se alimentaba de pequeños mendrugos de pan duro que le ofrecían las damas de la caridad de aquella localidad. A ellas se dirigió el rey. - Buenas señoras... ¿podrían explicarme bien por qué estos tres cerditos Panzones cada vez se inflan más de porquería en vez de comer como Dios manda y por qué el pastor Secatulis casi siempre se queda a dos velas en esto del yantar?.Contestó la más avispada de las dos, que se llamaba Clotilde mientras que la otra, llamada Matilde, sólo callaba y asentía con la cabeza apoyando las palabras de Clotilde. - Pues mire usted, mi rey y señor de la corte, que es cosa increíble para nosotras mismas que nos hemos criado siempre en este pueblo. Para mi corto entender, aunque de cerditos y pastores sé bastante, es cosa de ansiedad...- ¿Me estáis diciendo, señora Clotilde, que los cuatro sufren de ansiedad?. ¿Y cómo es que sufriendo de ansiedad los cuatro resulta que los tres cerditos cada vez están más sobrados de carnes mientras el pastor es cada vez más enjuto que paréceme a mí que más que seres vivos estoy viendo tres globos aerostáticos y una varilla de sarmiento?. - Buena es la comparación si me permitís hablar ahora a mi -intervino Matilde mientras era Clotilde la que callaba ahora. - ¡Hablad... hablad buena señora... que os escucho con total atención!. - Poned atención my buen señor y majestad que lo que os voy a contar parece cosa de meigas pero que es la pura realidad.- ¡Contad ya por favor! -intervino la reina Greca- que estoy deseando saber cuál es el misterio de todo esto. - De misterioso no tiene nada mi alteza majestad sino más bien de envidias y de rencores. - ¿Cómo es posible eso? -intervino de nuevo el rey Carlangas. - Mi majestad y señor -intervino Clotilde- dejad que mi hermana gemela Matilde os cuente.- En verdad que sois tan parecidas que se explica que seais gemelas. - Si... pero eso ahora no interesa saberlo mi amado esposo... sino conocer qué explicación hay para tal extraño suceso de que los tres cerditos parezcan globos aerostáticos y el pastor una varilla de sarmiento. - Que me corten la lengua si lo que os voy a contar no es cierto -sugirió Matilde. - ¿Vos sabeís que estáis diciendo? -interrogó el rey Carlangas. - Por supuesto que mi hermana Matilde sabe muy bien las historias que para eso ha estudiado más que yo que abandoné la escuela para dedicarme a las castañas. - Calla, por favor Clotilde, y no seas mete patas. El rey Carlangas no tuvo más remedio que soltar una carcajada pero se cortó de raíz cuando fue mirado por su seria esposa. - Escucha, marido mío, el hecho de que doña Clotilde se dedique a las castañas no es motivo de risa. - Perdona, querida esposa, pero no me ha hecho gracia tal cosa, sino saber que Matilde sabe mucho de Historia.- No ha dicho mi hermana Clotilde que yo sepa mucho de Historia con H mayúscula, que de eso casi no sé nada salvo un poco de aquí y otro poco de Francia y pare usted de contar, sino que le dijo que me sé muchas historias.- Bien. Guardaré silencio y escucharé con suma atención. - Pero he de advertirle mi señor alteza y majestad suma -siguió hablando Matilde- que poca cosas podéis hacer vos y su bella esposa Greca para evitar este maravilloso suceso. - Recordad que tengo, a mi servicio, a los mejores endocrinólogos del país. - Ni el mejor endocrinólogo del mundo podría evitar esta asombrosa situación pues como os señalé antes no es cuestión de glándulas humanas sino de envidia y ambición. - Pues contad ya y dejémonos de prolegómenos -intervino la reina Greca. - Vos mis altezas y majestades Carlangas y Greca habláis maravillosamente el castellano, pero esto es Galicia y aquí apenas sabemos de endocrinología sino de meteorología y mucho menos de prolegómenos sino de castañas que a veces son buenas y otras veces salen pilongas. - Por favor, hermana Clotilde, no hagas entretener a sus altezas majestades el rey Carlangas y la reina Greca con cosas que no le interesan.- No, por favor, seguid contando que a un verdadero monarca tanto le deben interesar las naranjas de la China como las castañas pilongas de estas aldeas de por acá.- Pues verá, mi señor monarca, que resulta que las castañas pueden salirte buenas o pueden salirte malas; o sea, que de resultas de como salgan las castañas así podemos tirar durante todo el año. Si nos salen buenas tenemos un mes de vacaciones para ir a tomar el sol a Torrevieja pero si nos salen malas nos tenemos que quedar el mes de vacaciones a la sombra de la torre vieja.- ¿Torrevieja y torre vieja?... ¿Cómo es eso? -se interesó el rey ante las explicaciones de Clotilde. - Sí, mi alteza. Torrevieja es para estar de playa y la torre vieja para estar de meditación. - Está muy bien explicado el asunto pero me parece que nos hemos desviado del tema al cual mi esposo se ha venido a investigar y haciéndome venir a mí con él. - Perdón, reina Greca, pero es que me parecía que era interesante eso de especificar que no es lo mismo pasar las vacaciones en Torrevieja que pasar las vacaciones en la torre vieja. - Está bien; por esta vez os perdono el extravío.- ¡Mi alteza, me sé una historia de extravío que os pudiera interesar bastante! -intervino Matilde. - Adelante pues si es que tiene relación con los tres cerditos y el pastor.- Tenerla la tiene y muy directa si señor.- Pues entonces hablad ya. - Pues que resulta que, hace años, llegó una hermosa princesa de más allá del Mar Atlántico que, como sirena del Mar Pacífico cantó una hermosa canción al poeta de esta tierra llamado Pepiño el de las letras y con el cual los tres cerditos Panzones estaban contentísimos de jugar a mil y una cosas varias. Y fue tanto el enamoramiento de Pepiño por ella que ella se lo llevó hacia más allá del mar. - ¿Y eso está en relación directa con las cada vez más abultadas panzas de estos tres cerditos y con la cada vez más flaqueza del pastor?.- Y tanto que directísima mi alteza -continuó Matilde- pues resulta que la princesita era tan hermosa que dejó con la boca abierta a los tres cerditos y al pastor y se engolosinaron tanto con ella que no pudieron soportar la envidia que les entró cuando ella eligió al humano Pepiño. - Pero... ¿tan necios son estos tres cerditos Panzones que no se dan cuenta de que la princesa conquistó a Pepiño y Pepiño la enamoró del todo porque ambos pertenecen a la raza humana mientras ellos sólo son tres cerditos nada más?.- Pues ese es el asunto, mi majetad... que la envidia corrompe tanto que convierte a muchos en verdaderos animales de bellota por no decir cerdos de bellota que es lo mismo. Y es que este suceso tiene más historia.- ¡Contad!. ¡Contad!.- Resulta que los tres cerditos Panzones no es que fuesen cerditos en un principio sino que por culpa de la envidia se conviertieron en tres cerditos cada vez más panzones. - ¿Entonces quiénes eran antes de convertirse en cerditos y quién les convirtió en cerditos?.- Empiezo a responder al revés como buena gallega que soy. Les convirtió en cerditos la Brujita Buena para evitar que la envidia diese paso a alguna tragedia. Ellos eran, como vos queréis saber, los hermanos de Pepiño.- Ya entiendo... ya entiendo... pero ¿y el pastor Secatulis?.- Ese fue otro que cayó en la envidia cochina, aun siendo tío de Pepiño, pero la Brujita Buena sólo lo convirtió en un hombre tan seco como el sarmiento de las parras antes de entrar en sazón. - ¿Y cual fue el motivo en este caso?.- El rencor de que aquella princesita hermosa guiase a Pepiño por el buen camino y no por el camino de las malas mujeres como tanto deseaba Sectulis para hacer que no se celebrasen las bodas. - ¿Y se celebró la boda entre la Princesa y Pepiño?.- Por supuesto que se celebró a pesar de todas las artimañas que buscaron los tres hermanos y el tío a los cuales castigó la Brujita Buena... porque las brujas no existen pero brujitas haberlas haylas. - Entonces ya quedo enterado de todo lo sucedido. ¿Qué puedo hacer yo ahora por arreglar este asunto?.- Mi señor majestad, perdone, pero eso sólo es asunto de Dios y no de usted y no crea que le estoy diciendo que usted no tenga poderes sino que en casos de envidias y rencores sólo Dios puede cambiar a los corazones. Es por eso por lo que los cerditos Panzones seguirán siendo cerditos cada vez más panzones si siguen con la envidia y el pastor Secatulis quedará cada vez más seco si sigue con el rencor. Así que punto y final mi señor majetad y graciosa alteza por designio de Dios. Dejad que Dios sea quien pague con la moneda que debe pagar a cada uno y aquí paz y allá lo que Dios quiera...- Me habéis convencido. Nada tengo yo que hacer ya por estas tierras y me vuelvo a palacio.Y así fue como los tres cerditos Panzones siguieron con la envidia, cada vez con mayor panza, hasta no se sabe cuándo y el pastor Secatulis quedó cada más seco hasta no se sabe cómo.
Pues resulta que hace años existía en un país concreto de cuyo nombre no es que no me quiera acordar (como sucedía con Cervantes) sino que de verdad que no me acuerdo, una humilde aldea de sólo 65 habitantes. Se llamaba la aldea de Villalimpia y todos sus habitantes vivían absesionados con una limpieza (para hacer honor al nombre de la aldea) que nunca conseguían por completo. Siempre andaban sucios por culpa de que tenían que ir a las huertas a regar y recoger frutos, tenían que cuidar de los cerdos, se manchaban con el barro de las lluvias o se pringaban con el negro carbón que usaban para sus cocinas. La obsesión por estar siempre limpios era una enfermedad crónica en todos los habitantes de Villalimpia.Tan obsesionados estaban que un día decidieron clamar a los cielos y pedir a Dios que les produjese el milagro de estar siempre limpios.Ese mismo día, todos pidiendo el milagro alrededor de la fuente de la plaza mayor, descendió de los cielos un ovni y aterrizó en la susodicha plaza. Bajó de la nave un hombre altísimo con dos antenas en las orejas y de color morado escarlata y se dirigió a los atemorizados conciudadanos de Villalimpia.- !No os asustéis, pobres mortales!. !Vosotros habéis rogado a Dios por un milagro! Yo vengo a conceder ese milagro. Tengo la nave llena de un jabón en polvo tan especial que mezclándolo con el agua de vuestra fuente y bañandoos todos absolutamente desnudos dentro de ella.... dejaréis de estar sucios.... y brillaréis como ángeles.... !seréis ángeles eternamente limpios y ya no tendréis más obsesiones en vuestra vida!.- ¿Qué pides a cambio? -dijo el alcalde.- Todos vuestros ahorros.Los vecinos de Villalimpia, tan obsesionados estaban con la ocasión de quedar limpios para siempre que no dudaron en sacar rápidamente todos sus ahorros y entregárselos al personaje alto, de antenas en las orejas y de color morado escarlata. Rápidamente este personaje venido de los cielos vació todo el contenido de su nave voladora dentro de la fuente de la plaza.Todos los habitantes de Villalimpia (los 65 al completo), hombres, mujeres y niños, se desnudaron completamente y se introdujeron en el agua. Rápidamente quedaron todos ellos blancos blanquísimos, con un blanco reluciente imposible de igualar, y les nacieron alas y se fueron hacia el cielo. !Se habían convertido en verdaderos ángeles!.Dicen que la aldea fantasma de Villalimpia sigue existiendo, que la plaza sigue llena de agua con el jabón en polvo milagroso y que el gigante extraterrestre sigue allí, recogiendo los ahorros de todos los turistas que logran encontrar la aldea y desean ser tan limpios que se convierten en ángeles y se marchan para el cielo. Lo que ocurre es que aunque intento recordar dónde se encuentra dicha aldea no es que no quiera acordarme (como sucedía con Cervantes ) sino que no me acuerdo...
¡Ya estamos de nuevo prohibiéndonos algo, lo que sea para que se queden contentos los de arriba de la pirámide social, pero algo!. Como resulta que lo de los cigarrillos no ha terminado de cuajar porque hasta la leche cuajada hemos dejado de comprar con tal de tener para una cajetilla de Coburn, que no es que sea como aquellas de Fetén de antaño, cuando de verdad era un buen año, pero ante el aspecto que ha tomado el asunto nos sirve para ir tirando poco a poco las colillas por el Paseo Imperial; que a veces hasta en Alemania se nos ve a los españoles tirando colillas a lo que sea o sea a lo que primero nos venga a la mente que para eso somos de sangre caliente.Yo, de momento, he rebajado mis aspiraciones tabaqueras o de fumador que no fuma nunca y ahora me conformo con una de Ducal (me refiero a la cajetilla y no a la chavala que ofrece las ofertas de esas de 3 por 1 pagando 4 más un mechero que no chisca al cuarto de hora, y todo sea por algo que no sé pero esto del Ducal debe ser que como aspiro a ser conde, marqués o duque si no hay más remedio pues no sé si se puede lograr o no lograr, pero méritos estoy haciendo para que me nombre en alguna recesión de librillos más o menos vendibles en Librilla y sus alrededores). Pero bueno, como a cambio de no comprar leche cuajada está cuajando esto del cine que ya no se sabe si son películas (o filmes como dicen los más entendidos en esto de la cinefilia) para premiar en Francia, en Alemania, en italia o en Torrelodones, porque debemos comprender que en Torrelodones hay muchos dones artísticos todavía por desenpolvar del tiempo que hace que están esperando que se descubra a una estrella torrelodonesa de la época de los "homínis aferensis" (que sé que queda alguno por ahí que va con la mandíbula totalmente cuadrada como si fuera el novio de Lucy). A ver si ahora va a resultar que en Torrelodones, de Madrid por cierto, sale una estrella que consigue llegar a La Ceca de Hollywood (que ya están en la época de los tenderetes de mercadillo más o menos baratos o más o menos caros según sea el espesor de la película usada) o a La Meca de los Omeyas porque resulta que se pone otra vez de moda Lawrence de Arabia y que hay que seguir dándole al café con leche para soportar tanta escena del desierto y procurando que no se nos enfríe demasiado el asunto (y me refiero al café con leche y no al interés consuetudinario, que hasta para eso son raros, de los seguidores del cine de autor). Pues nada, que nos da tiempo a leer la crónica de Ussía en el ABC dominical que aún está por ver quien es el guaperas que se lo lee todo entero y, en el cual, nos habla de envidias y rencores porque resulta que a nosotros ni tan siquiera nos daban Suchard sino más bien Dulcinea. ¡Y qué agradable sorpresa cuando en mitad de la barra o mazacote chocolatero que era aquello, aparecía la moneda de dos reales, que maciza era un montón y me estoy refiriendo a la moneda y no a la vecina que nos observaba a través de la ventana que daba al patio interino, que no había quien le metiese el diente porque parecía un donuts en miniatura pero rebosando chocolate por las dos caras!. Total: que teníamos chocolate en taza para el domingo y los días de fiestas y no el vasito de chocolate que te ponen ahora que no está espeso y por eso antes decíamos "el chocolate espeso y las cuentas claras" pero que ahora, a fin de cuentas, nos tenemos que conformar con comernos la yema de un huevo (prohibido ya comerse dos huevos) por la mañana y la clara por la noche. Que hay que ahorrar energías sinergéticas y otras chorradas por el estilo muy de moda en los gimnasios para ponerte cachalote y no tanto chocolate (que parece casi lo mismo y es todo lo contrario). Hablando de claras... ¿sabéis que para ahorrar gastos es mejor dejar la clara para la noche (y cuidado con referirse a Clara que se enfadan las clarisas y los padres claretianos) acompañada de un buen clarete para ver el futuro más claro?. Y es que ahora, en época de supervivencia hasta el día 25 en que nos vamos a poner las botas que vamos a parecer todas Los Gatos con Botas y las Gatitas con Botines, sigamos resistiendo con el Ducal, el Coburn, el Silverado o el mismísimo Desim o Pepe(depende de los céntimos que le queden a cada uno antes del día 25) que a poco que nos sigan dando cuerda vamos a regresar a lo de "homos habilis" (por lo de la habilidad `para conseguir la cajetilla soñada).Y yo que sueño con Nobel porque me sirve para no zozobrar en esto de los premios literarios que ya sabemos que el Príncipe de Asturias es imposible porque, como siempre, se lo darán a un nicaragüense, a un panameño o a un dominicano antes que a un extremeño criado en Madrid. O sea, que no se puede nacer junto a Portugal y hacerte madrileño automáticamente porque en ese caso te descalifican del Premio Cervantes por traicionar a la patria chica. Bien. Nos conformaremos por lo menos con la chica que al fin y al cabo vale más proque es una chavala muy guapa que un premio literario de agua de borrajas. Borremos el pasado y etcéteras circusntanciales a ver si por lo menos nos premia Alfaguara o por lo menos conseguimos situarnos en el puesto vigésimo primero de Eutrovisión que algo tiene de primero digo yo. A mí es que me pasa algo raro: en teniendo a la chica me da lo mismo el Nobel, que el Príncipe de Asturias o el Planeta. Y espero que nos se enfaden los del jurado de las literaturas varias y a ver si me conceden un premio honorífico que para algo debe servir como diría mi abuela que en paz descanse y que no hacía más que decirme aquello de más vale sobrevivir escribiendo que escribiendo para morir de repente.¡Vamos a ver si tengo suerte con el premio de Cafés La Estrella, de los cuales soy  asiduo y pertinaz, y me saco, repito, el puesto vigésimo primero en esto de escribir siempre al lado de un café con leche o sin leche pero café y que conste a la Estrella (que es mi chavala) no la he traicionado jamás y a ver si eso me sirve para conseguir unos cuantos puntos más para lo del Alfaguara. Bueno. Que hemos dejado de comprar leche cuajada de cuajo y nos hemos sacrificado hasta lo del bocadillo de chorizo pamplonica con tal de poder ahorrar para la cajetilla de tabaco que aunque sea media al dia menos da un burro de esos que nos dicen que terminantemente prohibido lo de las estrellas. Yo, por lo menos, como estoy contento con mi estrella pues no intento ligar con ninguna otra que la vida está muy cara y pagar a dos o a tres es peor que pagar a una sola. Bien. Por lo menos esperemos a que llegue el Premio Cervantes que ese sí que es amigo mío desde que una tarde me leí todo El Quijote de un solo tirón y por eso me acuerdo tanto del pobre bachiller que las pasaba canutas y eso que entonces sí estaba permitido fumar en las cuadras de las caballerías que por eso se llaman libros de caballerías porque había más libertad que ahora. Ya está. Hasta la próxima que ni sé cuándo será...
Hace exactamente un total de 30 años que se produjo el baldío y necio intento de querer abortar de raíz el ya casi consolidado proceso de la transición hacia la plena Democracia en España. Un vulgar teniente coronel de la guardia civil, con semejanza a Charlot por lo de su ridículo bigote y con tricornio bien encasquetado en su cabeza (y perdonen si me hace gracia eso de tricornio encasquetado en su cabeza) intentó, por el poder de las armas e intentando asustar a los más débiles, hacer pedazos la decisión que la mayoría de españoles y españolas en edad de votar habíamos elegido a través de las urnas (democráticas precisamente y no funerarias por cierto) y que él, con su ridículo bigote a lo Charlot quiso defenestrar. ¿para eso habíamos luchado tanto en las calles?. ¿Dónde estábamos nosotros aquella tarde-noche del 23 de febrero de 1981?. Supongo que Luis estaría, como siempre, buscando pareja de barra americana en barra americana y que Carlos estaría metido en su casa junto a su esposa. Yo, por mi parte, sé que estaba deambulando por los pasillos (esperando a la nueva clase) de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, muy cerca de la estatua que adorna la plazoleta donde hoy se encuentra la boca de Metro. Alguien de por allí tenía un radiotransmisor encendido cuando se escucharon la ráfaga de metralleta que el insensato Tejero había lanzado al aire mientras voceaba algo así "¡Todos quietes, se sienten coño y no se muevan, esto es un golpe militar!".¿Qué sucede?. Era la voz de varios estudiantes y estudiantinas que se movían de un lado para otro haciéndose cruces en la frente para que aquello no fuese verdad sino una pesadilla de la Warner Bross; algo así como una revuelta promovida por el gorila Maguila (y es verdad que bien mirado aquel tal Tejero semejaba a un gorila de discoteca intentando hacer bailar a los diputados y diputadas del Congreso Nacional al ritmo de sus metralletas). ¿Alguien quiere ir a ver qué pasa? señaló un desesperado con los pelos de punta y la piel de carne de gallina. ¿Alguien quiere ir a cubrir la noticia?, gimoteaban los más novatos y novatas de la Facultad. Yo no me hice de rogar y, ni corto ni perezoso, partí raudo y feliz hacia el lugar de los hechos para hacer un trabajod e investigación de campo. No. Esta vez no me fui a la Casa de Campo sino directo al Congreso de los Diputados de madrid, sitaudo muy cerca de la calle Huertas donde tantas increíbles aventuras había vivido yo ya en las noches en que las luciérnaga lucían un montón en las macetas de los balcones de las casas madrileñas del barrio vetusto e histórico. Aquello parecía una histeria pero estábamos haciendo historia. No pude entrar dentro del Congreso porque una enorme cantidad de militares armados hasta los dientes (que aquellos parecía una la Revolución del 2 de Mayo contras las huestes napoleónicas, una película de Gary Cooper solo ante el peligro, o quizás una de Al Capone y sus muchachos o también quizás una de sioux cotra apaches, porque aquella tarde-noche todos alucinábamos. Miré a los leones de piedra que están, sujetando dos bolas (una cada uno por favor entenderme bien y que no penséis mal) y era como si, de repente, hubiesen tomado vida y amenazaban con tragarnos de un solo bocado a quienes estábamos observando para después informar a los parientes, a los amuigos, a los vecinos, a los amigos de los parientes, a los amigos de los amigos y a los amigos de los vecinos y un largo etcétera más de lo que sucedía allí. Así que ya informado a través de los curiosos y curiosas que habían llegado antes que yo ma´s el portero de la casa de al lado del Congreso que siempre está al loro y se entera de todo, me aburrí un mogollón con aquello y me marché tranquilametne a casa cantando los de ¿dónde vas Alfonso Pérez donde vas pobre de ti?. Sano y salvo llegué al portal y miré de reojo: no... no había nadie por allí... y subí al quinto piso. Mi padre estaba más nerviosos que un flan chino Mandarín (y mira que mandaba recados mi padre con eso del tabaco de picadura selecta) y tenía un cigarrillo que le temblaba entre los labios mientras decía algunas frases más o menos ingeniosas. Chester dormitaba silenciosamente (Chester era un perro setter y no un señor de Irlanda que casualmente nos hubiese hecho una visita imprevista). Yo, simplemente cené, y una vez escuchado por la tele que el asalto había terminado como terminan las películas que terminan bien, le di un beso a mi madre, calmé a mi padre con un hasta luego Lucas y me fui a dormitar hasta que me entrara de nuevo el sueño. Gracias a Dios quedaba libre el camino para cumplir uno de esos sueños: terminar la carrera de periodista y ser todo un flamante licenciado de Ciencias de la Información. Lo demás ya es historia y ha pasado a todos los libros de la Historia de España donde podréis enocntrar más detalles. Supongo que Luis encontró alguna pareja y que Carlos estaría cenando con su mujer.
Son las ocho de la mañana y estoy desayunando en una chocolatería de la calle Mayor. Tomo el bolígrafo y escribo en mi diario: hace exactamente 25 años (un cuarto de siglo ya) que la transición española desde el franquismo a la plena democracia estuvo a punto de ser aniquilada por un golpe de estado militar. Hacía 25 días que, a causa de la descomposición interna de la UCD el entonces presidente de Gobierno, Adolfo Suárez González, había presentado su dimisión como tal y ahora estaban los diputados celebrando la investidura del nuevo presidente, Leopoldo Calvo Sotelo. Eran días en que los actos atentatorios de algunos grupos ultraderechistas y el incremento del terrorismo de la ETA y los GRAPO estaban agravando peligrosamente el panorama de la transición política de España. Yo estudiaba tercero de periodismo en la Complutense de Madrid. En ese atardecer del 23 de febrero de 1981, mientras los diputados de la nación se encontraban en el Congreso, un grupo de 200 guardias civiles dirigidos por el teniente corone Antonio Tejero, asaltaron dicho Congreso. Estábamos los estudiantes en la aulas y los pasillos de la Facultad cuando oímos por la radio disparos de metralletas que se producían en el hemiciclo de dicho Congreso y algunas frases que alguien cambió por aquel célebre ¡sientensén! que tantos chistes desató entre la población española días después de pasado el susto. Susto había en los pasillos de la Facultad. Todos queríamos saber qué estaba ocurriendo. De pronto se dio la orden de desalojar el edificio. La Universidad cerraba sus puertas. Me fui caminan do hasta la Moncloa, cabizbajo y pensativo porque veía cómo se venía abajo mi sueño infantil de ser algún día periodista. Me había costado mucho esfuerzo llegar hasta las aulas de la Universidad y ahora un señor con tricornio y gruesos bigotes estaba a punto de tirarlo abajo. Me acerqué al Congreso. La policía había acordonado el lugar donde los militares rodeaban el edificio. Un elevado número de personas observábamos desde las calles adyacentes. Después, por la televisión, pudimos presenciar el drama que se estaba desarrollando dentro del hemiciclo. Tejero y sus seguidores apuntaban con las metralletas mientras los diputados se escondían bajo los asientos. Manuel Fraga Iribarne estaba desorientado. Santiago Carrillo con el rostro estupefacto. El general Manuel Gutiérrez Mellado se defendía valientemente resistiendo al intento de zancadillearle que le estaba forzando un guardia civil para derribarle al suelo. Sólo el expresidente Adolfo Suárez salió en defensa de Gutiérrez Mellado. Aquella noche un alto mando militar (el general Jaime Miláns Del Bosch) había sacado los tanques por la ciudad de Valencia. Veíamos por las calles valencianas a los tanques pasear. Los teléfonos de los altos mandos militares y civiles sonaban de un despacho a otro. Se hablaba de un Elefante Blanco que era el verdadero impulsor del golpe. Se sabe hoy que este Elefante Blanco era el general Alfonso Armada.Toda la noche continuó el drama. Se les permitió a las damas salir del Congreso (una de ellas porque estaba embarazada) y hubo una entrevista entre el general Armada, el también general Aramburu Topete y el propio Tejero. Mientras tanto, el líder ultraderechista García Carrés era detenido...El rey de España se pronunció a favor de la Constitución y en contra del golpe militar. Poco tiempo después algunos guardias civiles que habían participado en la irrupción armada en el hemiciclo se iban rindiendo y entregando sus armas mientras salían por las ventanas del piso bajo del Congreso. Tejero y los que estuvieron con él hasta el final también depusieron sus armas y se entregaron. El golpe militar había fracasado. Quedaban entonces muchas preguntas por contestar... pero la Universidad volvió a abrir sus puertas como si nada hubiera ocurrido y yo volví, al día siguiente, a tener la alegría de sentarme, dentro del aula, junto a Nieves, que entonces era una compañera d estudios que me tenía el corazón hecho polvo. Luego llegarían Calvo Sotelo, Felipe González, Aznar y Zapatero...Ahora estoy desayunando chocolate con churros en la calle Mayor mientras planeo acudir a la biblioteca a tomar algunos apuntes sobre literatura de la Antigua Mesopotamia. Algo muy simple. Tomar chocolate con churros y estudiar literatura sumeria es algo ahora totalmente sencillo y natural pero pienso que si Tejero hubiese triunfado, si la involución hubiese detenido todo el proceso democrático de España hace 25 años, ¿qué podría haber ocurrido en la historia posterior de nuestro país?. ¿Sería sencillo, simple y natural tomar chocolate con churros y visitar la biblioteca con enter alibertad?. Quizás sí o quizás no...Observo a algunos niños de muy corta edad jugando en la plaza. Son seres humanos que entonces no habían nacido. Nada saben de aquellos sucesos históricos de la España de la Transición. Mis hijas sólo los conocen por las breves líneas escritas de sus libros escolares de Historia de España y ahora mismo por el amplio despliegue que han resucitado las cadenas televisivas sobre aquel acontecimiento. Yo no conocía entonces a la que es hoy su mamá ni tan siquiera sabía de su existencia porque ella era una quinceañera que vivía a miles de kilómetros de distancia del Congreso de los Diputados de Madrid. Hace ya 25 años de todo esto. Un cuarto de siglo ya. Fraga, Carrillo, Tejero... son hoy ya ancianos. Termino mi chocolate y me preparo para ir a la biblioteca mientras me entero, por una conversación en el café, que Adolfo Suárez González, el primer presidente español tras la época de Franco, vive su triste tragedia personal de la demencia senil y no recuerda quien fue ni que fue lo que sucedió aquella noche de los tricornios. 23 de febrero de 1981. Esdrújula fecha de la Historia de España a la que quizás habría que escribir añadiéndola el grafismo de un acento circunflejo.N OTA.- Muchas hipótesis se han escrito sobre aquel intento de golpe de estado. Los analistas e investigadores dicen que el CESID de los agentes secretos, muchos altos cargos militares, la CIA, Ronald Reagan e incluso el propio Rey de España conocían con anterioridad de todo ello y que este intento de golpe militar fue anticipado por los "espontáneos" de Tejero para evitar otros dos golpes mucho más duros que se estaban gestando entonces: el de unos intransigentes coroneles fieles a la memoria de Franco (que querían incluso acabar con la Monarquía) y el que Miláns del Bosch tenía preparado (pero respetando a la Monarquía). Se dice, incluso, que Juan Carlos I estaba en un principio de acuerdo con el golpe militar para salvaguardar su Corona. ¿Qué hay de cierto en todo ello?. Incógnitas que poco a poco se van desvelando...
NIÑA.- ¿Qué me traes hoy, verde esperanza?.DUENDE.- Una bella canción en forma de estrella.NIÑA.- Quiero que sea una estrella alegre.DUENDE.- Tan alegre como tú.NIÑA.- Una de esas que corren por el cielo.DUENDE.- Así será, pequeña sonrisa. Una canción fugaz de primavera.NIÑA.- Duende... ¿Es la primavera la estación de los sueños?.DUENDE.- Para ti sí, mi amor pequeño.NIÑA.- ¿Y para ti?.DUENDE.- Para mí sirve cualquier momento.NIÑA.- ¿Qué es cualquier momento?.DUENDE.- El instante en que tú deslizas tu presencia por el tobogán de mis emociones...NIÑA.- Y cuando acabe la canción ¿qué me quedará de recuerdo?.DUENDE.- El pálpito de una dulce voz como flor de lluvia.NIÑA.- Que sea un lirio silvestre, por favor...DUENDE.- Así será. Un lirio silvestre rodeado de margaritas.NIÑA.- Empecemos ya...DUENDE.- Margarita... !está linda la mar!.NIÑA.- ¿Qué es la mar, papá?.DUENDE.- El lugar donde siempre encontraremos nuestro idéntico afán.NIÑA.- Sigue... papá... sigue...DUENDE.- Margarita... !está linda la brisa abrazada a tu mirada!.NIÑA.- Papá... cuando sea mayor quiero que tú sigas siendo mi duende.DUENDE.- Está bien. Yo seré siempre tu duende y tú la margarita donde dormirá toda mi existencia.NIÑA.- Te quiero, papá... te quiero mucho.DUENDE.- Escucha, mi amor pequeño... !está linda la estrella!.NIÑA.- No dejes nunca de alcanzármela, verde esperanza. DUENDE.- Nunca. Jamás. Hasta que todo el cielo te envuelva de aromas.NIÑA.- Sigue, duende, sigue...DUENDE.- Margarita... !está linda la luz!.NIÑA.- Dáme tus brazos, papá... para poder dormirme entre ellos mientras continúa la canción.DUENDE.- Margarita... !está linda la paz!.(PARA MIS PEQUEÑAS PRINCESITAS LESLIE Y CARLA)
Penetro en las infancias de los cerros verdes formando tándem con las cigarras y saltamontes y a la atalaya subo para observar Galicia a través de sus ríos. Una corriente fresca me llega a la memoria y cubre mis días de ensoñaciones tan profundas como este saber que estoy entre aquellos tebeos nuestros donde los héroes eran quienes cumplían las expectativas de la Ilusión. En medio de la venta de los gatos encuentro a alguien cantando bajo la lluvia y pienso en mis perdidas vacaciones en Roma. ¿Cuándo podré hallar a la mujer de rojo que me salve de esta nostalgia de búsqueda en la que el pequeño poema se convierta en gran sinfonía?. Nubes de colores son tus ojos, pensamiento inquieto, en el nido nuevo del tiempo. ¡Nazco, por fin, en este día!. Sin tenerlo que decir, en vosotros, barrios de mi infancia, se quedará la duda para poder vivir en la estación de los helechos. Polvo de estrellas cuando te hallé una noche blanca en medio de mi bohemia de noche azul. ¡Dolor de la noche oscura!. Soy prisionero de tu sueño y poeta del silencio porque ya existe la paz pues me estás soñando. El último vuelo son palabras porque tú eres la luz y la interna amante de mi corazón en el jardín de la vida. Canto nocturno sondeando los espacios de tu cuerpo de estrellas plateadas. Con todas las ventanas del verano abiertas, suave sueño de farol, palomar-cobijo de este amor de amanecida lleno de besos de espacio y tiempo. Al alba... en las esquinas existen tus inicios de paloma y en tu espejo se refleja la isla de todos los siglos en un tiempo de aquí, de vieja taberna en la que la vida es sólo distanciadamente olvido. Tú me enseñaste a querer y por eso te llamaré Sonrisa. Regálame los hijos de un momento junto al lago y ámame como aman la paloma y el gorrión. Para poder vivir se quedará la duda y no lo olvido. Siempre hay algo y por eso parto a un lugar de oasis donde te hallé una noche blanca mientras, con mi guitarra bohemia, te  hice compañía para podernos sentir. Ya existe la paz pues me estás soñando en el infinito de los tiempos y el último vuelo sólo son palabras porque tú eres la luz interna amante de mi corazón, sondeando los espacios, y tu secreto será mi secreto. Las alondras te acompañan. Te he descubierto primera soledad del beso rehuído, en forma de esperanza yerta cual semilla perdida entre los lirios. Te he sentido bañada en la ribera de un niño completamente herido que buscaba su sonrisa abierta entre las aguas huidizas de tu río. Te he amado soledad sincera que vivías entregada al laberinto de palabras cruzadas tras la puerta atrancada de infantil recinto. He descubierto tu secreta espera, he sentido tu viajero abismo y he amado tu sinfonía incierta soledad primera de mí mismo.
Hace exactamente un total de 30 años que se produjo el baldío y necio intento de querer abortar de raíz el ya casi consolidado proceso de la transición hacia la plena Democracia en España. Un vulgar teniente coronel de la guardia civil, con semejanza a Charlot por lo de su ridículo bigote y con tricornio bien encasquetado en su cabeza (y perdonen si me hace gracia eso de tricornio encasquetado en su cabeza) intentó, por el poder de las armas e intentando asustar a los más débiles, hacer pedazos la decisión que la mayoría de españoles y españolas en edad de votar habíamos elegido a través de las urnas (democráticas precisamente y no funerarias por cierto) y que él, con su ridículo bigote a lo Charlot quiso defenestrar. ¿Para eso habíamos luchado tanto en las calles?. ¿Dónde estábamos nosotros aquella tarde-noche del 23 de febrero de 1981?. Supongo que Luis estaría, como siempre, buscando pareja de barra americana en barra americana y que Carlos estaría metido en su casa junto a su esposa. Yo, por mi parte, sé que estaba deambulando por los pasillos (esperando a la nueva clase) de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, muy cerca de la estatua que adorna la plazoleta donde hoy se encuentra la boca de Metro. Alguien de por allí tenía un radiotransmisor encendido cuando se escucharon la ráfaga de metralleta que el insensato Tejero había lanzado al aire mientras voceaba algo así "¡Todos quietos, se sienten coño y no se muevan, esto es un golpe militar!".¿Qué sucede?. Era la voz de varios estudiantes y estudiantinas que se movían de un lado para otro haciéndose cruces en la frente para que aquello no fuese verdad sino una pesadilla de la Warner Bross; algo así como una revuelta promovida por el gorila Maguila (y es verdad que bien mirado aquel tal Tejero semejaba a un gorila de discoteca intentando hacer bailar a los diputados y diputadas del Congreso Nacional al ritmo de sus metralletas). ¿Alguien quiere ir a ver qué pasa? señaló un desesperado con los pelos de punta y la piel de carne de gallina. ¿Alguien quiere ir a cubrir la noticia?, gimoteaban los más novatos y novatas de la Facultad. Yo no me hice de rogar y, ni corto ni perezoso, partí raudo y feliz hacia el lugar de los hechos para hacer un trabajo de investigación de campo. No. Esta vez no me fui a la Casa de Campo sino directo al Congreso de los Diputados de Madrid, situado muy cerca de la calle Huertas donde tantas increíbles aventuras había vivido yo ya en las noches en que las luciérnagas lucían un montón en las macetas de los balcones de las casas madrileñas del barrio vetusto e histórico. Aquello parecía una histeria pero estábamos haciendo historia. No pude entrar dentro del Congreso porque una enorme cantidad de militares armados hasta los dientes (que aquello parecía una  película de la Revolución del 2 de Mayo contra las huestes napoleónicas, una película de Gary Cooper solo ante el peligro, o quizás una de Al Capone y sus muchachos o también quizás una de sioux contra apaches, porque aquella tarde-noche todos alucinábamos. Miré a los leones de piedra que están, sujetando dos bolas (una cada uno por favor entenderme bien y que no penséis mal) y era como si, de repente, hubiesen tomado vida y amenazaban con tragarnos de un solo bocado a quienes estábamos observando para después informar a los parientes, a los amigos, a los vecinos, a los amigos de los parientes, a los amigos de los amigos y a los amigos de los vecinos y un largo etcétera más de lo que sucedía allí. Así que ya informado a través de los curiosos y curiosas que habían llegado antes que yo más el portero de la casa de al lado del Congreso que siempre está al loro y se entera de todo, me aburrí un mogollón con aquello y me marché tranquilamente a casa cantando los de ¿dónde vas Alfonso Pérez donde vas pobre de ti?. Sano y salvo llegué al portal y miré de reojo: no... no había nadie por allí... y subí al quinto piso. Mi padre estaba más nervioso que un flan chino Mandarín (y mira que mandaba recados mi padre con eso del tabaco de picadura selecta) y tenía un cigarrillo que le temblaba entre los labios mientras decía algunas frases más o menos ingeniosas. Chester dormitaba silenciosamente (Chester era un perro setter y no un señor de Irlanda que casualmente nos hubiese hecho una visita imprevista). Yo, simplemente cené, y una vez escuchado por la tele que el asalto había terminado como terminan las películas que terminan bien, le di un beso a mi madre, calmé a mi padre con un hasta luego Lucas y me fui a dormitar hasta que me entrara de nuevo el sueño. Gracias a Dios quedaba libre el camino para cumplir uno de esos sueños: terminar la carrera de periodista y ser todo un flamante licenciado de Ciencias de la Información. Lo demás ya es historia y ha pasado a todos los libros de la Historia de España donde podréis encontrar más detalles. Supongo que Luis encontró alguna pareja y que Carlos estaría cenando con su mujer.
La razón es todo aquello que los demás dicen que es la verdad mientras tú te quedas dudando porque no es cierto.
La Fe es el sujeto activo de un ser humano mientras que la razón sólo es un complemento circunstancial.Fe es a Razón lo que Alma es a Corazón. Con la Fe se alcanza lo que con la razón se estanca. Si tienes Fe lo demás es superable. La Fe es aquello que al Sueño lo convierte en Realidad.  La superación de Don Quijote sobre Sancho Panza sólo consiste en que Don Quijote pone Fe en sus aventuras mientras que Sancho Panza con la razón no las comprende. Fe es todo lo que existimos mientra que razón sólo es todo lo que vivimos. Si te Falta la Fe eres sólo persona. Si tienes Fe además de  persona eres parte de la Eternidad. En la oración simple "el ser humano existe" la Fe es el predicado verbal "existe".Un artista con Fe se convierte en un genio del Arte.
Todos los compañeros y compañeras de este sacrificado oficio el de los "freelance" se han tomado el día de vacaciones y ¡aquí estoy yo! con un amasijo de noticias que parece la Torre de Babel pero en versión murciana; o sea, la Torre de Mangana pero no de Cuenca o la Torre del Oro pero no de Sevila ¿y se puede saber donde está esa dichosa y feliz Torre?. Lo mejor es mover un peón (de albañil por ejemplo) antes que tocar las torres de los castillos que se pierden y no vuelven más. ¡Pues allá que voy con este pegotón informativo!. Para empezar tengo que escribir que estoy escuchando un microsonido. ¿Será que hay ratones de biblioteca por los alrededores?. Escuchen bien. Estamos en el año 2011 (Siglo XXI para mayor inri) y los ratones de biblioteca son de la época de cuando molaba ser del Ateneo de Madrid, luego lo que oigo en estos momentos son microsonidos no ratoniles sino que son el último impacto de una pedrada que ha lanzado algún gamberro a la ventana de la Redacción. Mimosita, una murciana de origen alemán (por eso la llaman Schwarz) se acerca a ver si la regalo un par de pastas vegetales creyendo que tengo un montón de pasta suficiente como para ir regalando por ahí. No. No puede ser. Sólo desayuno café con leche sin pastas vegetales y mucho menos pastillas de esas para no quedarse embarazada con el pegotón de noticias que tengo delante. "El Mundo" está demasiado verde hoy. Trae noticias de enamorados sin darse cuenta de que ya se pasó y se ha rebasado por cierto el día de San Valentín y estamos en el día de San Antolín o algo parecido. Pues nada, que los de "El Mundo" publican hoy artículos exclusivos (que son novedades dicen ellos pero la verdad es que los copian de la Revista Science y de la Geographic International) sobre genética excluyente. ¿Y qué es la genética excluyente?. Pues ni más ni menos que la quieren utilizar para excluirnos del oficio este de juntar palabras con tal de sentirse ellos bien y nosotros mucho mejor para que se enteren. Por ejemplo !Porromponpón Porromponpero!... pero ¿se puede saber que es esto del Séptimo Aniversario de los bañistas de la Manga del Mar Menor?. Silencio. Se impone un silencio prudencial porque se puede enfadar el padre Prudencio, el de los Salesianos de Atocha de Madrid que quiere saber qué estamos haciendo en Murcia. El padre Prudencio es siempre el que pone el grito en los cielos cuando entra al water de Holy que es una chavala que no se corta ni un pelo de calvo total... y total porque Buster Keaton se ha puesto otra vez de moda. Vamos a otra noticia. Nano no se habla con Marco, Marco no se habla con Toni y Toni no se habla con Chema. Por eso han decidido tomar el día de vacaciones junto con las colegas de oficio para replantearse su futuro. ¿Seguirán juntos los cuatro?. ¿No seguirán juntos los cuatro?. No se pierdan esta apasionante historia de rompecorazones rosas que está de un verde tan subido que parece una serie de repollos y lechugas de esas que nos traen desde Latinoamérica para que nos enteremos de lo bien que se lo montan los de la Teleamazonas por ejemplo y que consiste en comprar un volumen total de 527 capítulos para que dure una década la consiguiente serie verdulera. ¿Y a quién se la compran?. Eso vayan ustedes a saberlo a Ecuador porque aquí delante no tengo yo ese dato y por supuesto no voy a ponerme a hurgar en las taquillas de los vestuarios de los colegas a ver si encuentro alguna pista. Yo creo que los que les pasa a estos cuatro es que se creen los cuatro jinetes del apocalipsis periodístico pero tienen menos futuro que el tabaco gastronómico. Si. Han leído bien. Que me he enterado que con esto de la gastronomía posmodernista los gastrónomos han ideado un platillo volante (se llaman volantes porque hay que comerlos a toda pastilla porque nos esperan dentro de 5 minutos las chavalas de turno y cada uno con la suya y ya llevamos 6 minutos de retraso y nos van a leer la cartilla escolar a ver si nos enteramos que un ómnibus es palabra antigua y que hoy en dia se llama autobús aunque esta palabra es también bastante antigua. El caso es que los gastrónomos han ideado un platillo volante (vianda voladora no identificada todavía) que va adobado con tabaco de la banda de Ceuta y Melilla. En otras palabras, los guripas de Ceuta y Melilla, españoles para más señas pero no digo sus apellidos porque resulta que son García y Rodríguez y Fernández y hasta el que se las da de inocente pero es Sánchez, han inventado tabaco comible para los jueves y los domingos que es cuando la planta del tabaco está más lozana que la famosa Lozana Andaluza del cine español: una especie de chavala no extinguida todavía llamada Only (Only Women en inglés). ¿Es acaso una utopía alienígena hacer teatro en un bar?. Pues yo he visto a muchos que hacen teatro en el bar cuando llega el turno de pagar la cuenta corriente que es menos corriente de lo que parece porque se les ha ocurrido invitar a todos los primos y primas que han encontrado por su paso y que se escabullen a la hora de pagar, insisto, diciendo eso de "me acaban de birlar el billetero" o "¡Ay va, me he dejado los billetes en la oficina y me voy pero os juro que dentro de tres años vuelvo"!. Total que todo este rollo rockero de hoy en día suena a pachanga de Fiesta de San Miguel (por cierto no bebáis demasiada cerveza San Miguel que son de la competencia y a ver si le damos más a la Cerveza Estrella Levante que hay que levantar la industria cervecera de Murcia que la de Madrid hace ya muchas horas que se ha levantado). "The Evolution" es una banda orquestal medio rockera medio pegadiza (suelen llevar el pelo engominado con pegamento Imedio) formada por Fernando Hierro (que está muy fuerte en los teclados en realidad gracias a las lentejas de El Pozo o a lo mejor me equivoco y es gracias a los chorizos El Pozo que ahora no caigo en la cuenta porque voy más embalado que Jesús Loroño que aunque parezca mentira no es de Logroño), Jesús Cotilla (que está entre el rock heave y el rock no heave, que vaya usted a saber que significa tal contradicción metafísica en la música de hoy en día, pero que le da lo mismo porque es en realidad cupletero), Peski Don Juan (hermano de Pinky Don Juan con quien suele ir a pescar en aguas revueltas del río Tormes allá por Aranda de Duero cuando hace buen tiempo) que se las dan de ligones o guaperas o viceversa o ambas categorías inclusive si es que llega el caso de llegar al límite de los de Extremoduro que este año no vienen a Murcia, y el extranjero Tim Fiel que no debe ser tan fiel como indica su apellido porque lleva cambiando ya alrededor de 15 bandas en lo que va de año y lo que te rondaré morena mía que esa canción si que mola un montón y que no sé si la canta alguien que se ha enamorado de Shakira sin darse cuenta de que Piqué, el del Barcelona, también está enamorado de ella y que como siga así la cosa vamos a tener un conflicto interterritorial como ese del trasvase Ebro-Segura. Seguro. Bien pues el "pelao" de Tim (que a lo mejor no es extranjero y es Timoteo el de Guadalajara que se hace pasar por inglés como Tim Watson que para que lo sepais no es un golferas sino un golfista ya bastane caducado por cierto) perteneciente a las bandas rockeras del "ni fu ni fa". La estación está sin voz y los clientes de los autobuses Latbus no saben ahora a qué hora o deshora tiene que regresar a Las Torres de Cotillas, Sangonera la Verde o Torre Pacheco. ¿Quién habrá sido, emulando a Tejero, el asaltante de los parlantes (que nos son un grupo de chismosos hablando tontera y media sino aparatos electróliticos de aluminio y papel estronciado con estroncio para darle mayor sonoridad) de la estación de autobuses de Murcia. El caso es que la estación está sin voz y creo que un papá disfrazado de serpiente se arrebulla entre los que esperan la llegada de algún autobús de la marca Latbus porque hace un viruje que vuelan hasta las pelucas de los pelucones (y de esto saben un montón los inmigrantes ecuatorianos y Don Santiago Carrillo). Hagamos un viraje y digamos algo de mayor interés. ¡Ahí va el dato a lo José María García que tampoco es que le luzca mucho el pelo últimamente por las cadenas radiales que parece un disco radial el tipo y vaya tipo de butanero tiene que con razón le llaman "butanito"!.¡Champán para todos los que estén esperando los autobuses Latbus en la estación de Murcia y también, pobreciscos ellos, a los que no saben donde coger el autobús con destino a Madrid!. Además, una pareja de recién casados está promocionando películas de Buster Keaton y de regalo te dan tres por el precio de dos porque lamentablemente son en blanco y negro y están algo descoloridas por el mal uso de los manazas de la Century Fox de los Estados Unidos. ¡Atiza!. ¿Pero es verdad que se ha vuelto a poner de moda Buster Keaton?. La verdad es que lo he acertado a ciegas porque se acaba de apagar la luz en la Redacción porque debemos todos los recibos de la última década y tengo que esperar a que se apiaden de nosotros y nos devuelvan el fluido eléctrico ya que decir fluido eléctrico es superguay y decir luz es una vulgaridad. Espero. Gracias a Dios y por la gentil mediación de Mari Luz Casal nos han devuelto el fluido eléctrico a la Redacción y ahora estoy ante una pantalla electrolítica que se mueve por pirolisis como dice el famoso cocinero de la televisión (ahora no me viene a la memoria su nombre pero canta eso de "el gorro me lo quitaron anoche mientras cenaba donde estará mi gorro donde estará mi gorro"). Ya recuerdo quien es. Es Arguiñano y debe llevar razón. ¡Vámonos de ronda!. Pero que sea solo con naranjada Orangina (para los novatos) y limonada Crush (para los veteranos). Y esta noche nos toca cena fría porque estamos en jueves y los jueves hace mucho calor y tenemos que compensar el calor que inspiramos (que hasta hemos inspirado a más de un cantautor de esos que nacieron en el Mediterráneo o que rompen los cristales del Banco Hispano Americano o vaya usted a saber qué zarandajas de una de dos o me llevo a esa mujer o me quedo más cortado que un lenguado porque me llamo Luis Eduardo) con el frío que expulsamos que parecemos de la tribu de los inuits de Alaska. La cena se compondrá (si es que hay manera de componerla que parece más difícil que poner letra al himno nacional de España) de salsa dominical que es la que sobró del pasado domingo y es mejor que nos las comamos nosotros y nos los gatos silvestres (que los gatos silvestres se conformen con los pajaritos piolines) y va a haber un sorteo con toda la compañía de Barceló (y ya sabemos lo de "Barceló... ná de ná..." que se lo tuve que decir para que dejara de husmear en cuánta pasta tiene mi chavala ya que está muy feo, aparte de que es un tío muy feo, hacer eso). Ahora sueno yo. Yo sueno a diario merchandising por mis dibujos de líneas y curvaturas y a ver si me dan el primer premio ya que, por lo menos, ahora estoy clasificado entre los 100 mejores dibujantes de Murcia. Vamos a ver si tengo suerte y me igualo a Mingote y me dejan un sillón (aunque sea el del último rincón de la sala o sea el sillón z minúscula) los de la Real Academia Española de la Lengua. Y además hago un 15 por ciento de rebaja si me compran un paquete de 10 dibujos. Como por lo menos estoy clasificado entre los 100 mejores dibujantes de Murcia esperemos el fallo del jurado Alfaguara de Madrid así que no pierdo de vista a la Esperanza (que aunque la escribo con mayúscula no me refiero a Esperanza Aguirre) de que de un salto mortal hacia adelante en la Literatura Española escrita en español para más concordancia o un triple salto de alegría sobre mi colchón Pikolín (a mi plin yo duermo en Pikolín) que tengo ya un poco usado y por eso tengo el cuerpo elástico por dormir como un tronco toda la  noche. Bien. Nada de seguir contando intimidades colchoneras (que para eso están los seguidores del Atleti) y que tenga el señorito Barceló mucho ojo conmigo no vaya que tenga que hacerle el Salto de la Montaña judoca.Estoy leyendo ahora que la Fnac (que no sé qué que significa ni estoy dispuesto a darle a la sesera para descubrirlo) ofrecen mañana un pez al costo de un dólar, un saludo muy cordial pero de lejos a la señorita que ha sido nombrada Miss Café Zalacaín (quizás porque sus ojazos son de color csfé tirando a coca-cola) y un par de tebeos de Filemón (acaban de expulsar de la tira cómica a Mortadelo). ¿Y a esto lo llaman noche romántica?. ¡Vamos a ver!. ¿Qué tiene de romántico un pez que cuesta un dólar, un saludo lejano a la Miss Café Zalacaín y una tira cómica donde no sale ya Mortadelo?. De risa. De verdad que es de risa esto de la Fnac de Murcia.Del teatro me informan que viene a las fiestas un flamenco de Flandes a bailar chirigotas gaditanas y que Juan se ha quedado solo porque le ha dicho nones La Lola. Lo siento por Juan pero no lo siento por La Lola porque se queda libre de un pesado machista y así tenemos la oportunidad de saludarla y echar un baile con ella el próximo día 27 y a las 4 de la tarde. Está bien. Sacrifiquemos la siesta dominguera del día 27 para intentar poder bailar una pieza con ella (y vaya pieza que estamos hechos los de la Redacción de el Chivatazo).Un voluntario se ha presentado como voluntario para el voluntariado. Voluntario ¿de qué?. Pues ni él lo sabe. Él sólo sabe que es un voluntario para algo que necesita voluntarios de voluntariado y con buena voluntad. Y al ritmo de ¡No nos mires, únete! de las enfermeras del Policlínico de Murcia (que es poli porque tiene muchas especialidades médicas) me viene a la memoria histérica aquella histeria colectiva del pasado que tanto asustaba a Fernando que se ponía moreno a la hora de dar la cara y se metía debajo de su cama para que no le amenazara Tejero. Ahora yo, curtido ya después de haber estado (más o menos cierto) en Barcelona, Berlín y algún otro lugar como Mazarrón y hasta la Sierra de Carrascoy... termino de redactar todo este pegotón de noticas joteras (y hay que bien bailan las jotas en mi teclado pirolítico al rimto de mis diez dedos: cinco en cada mano como manda Dios). Espero que regresen ya Nano, Marco, Toni y Chema a la Redacción (las colegas femeninas están en huelga de computadoras caídas y no hay quien las levante de la cama) dispuesto ya los cuatro para hacer las paces con Antonio Machado (paredes por delante no por favor que prefiero vernos las caras sin paredes por medio aunque se llame Antonio) que no fue el de "volverán las oscuras golondrinas" por cierto sino el de "caminante no hay camino sino que se hace camino al andar". O sea, a ver si los cuatro dejan de ser picaflores en busca de flores para ponerlos en el jarrón de mi escritorio que pertenece a mi chavala y mi chavala sólo me pertenece a mi, y se hacen otra vez amigos y cada uno con la suya para entendernos claramente. Adiós.Me despido copiando (y el que avisa no es copión) una crónica del partido Conquense 2 - Badajoz 3 jugado en el campo de fútbol de La Fuensanta. Ahí va la crónica copiada: "El Badajoz rompe su mala racha frente al Conquense (2-3). El conjunto blanquinegro cayó derrotado en el partido que disputó en la tarde de hoy frente a un Badajoz, que llevaba once jornadas sin conocer la victoria y aprovechó el despropósito local y la actuación del colegiado valenciano Abraham Abad Esteban, el cual tuvo un peso demasiado importante en el resultado del partido.Aun así, el equipo conquense no doy la buena imagen que había venido demostrando en las anteriores jornadas y fue mejor equipo a raíz de la expulsión de David Alba, pero los desajustes defensivos fueron aprovechados por los pacenses, en especial por el menudo Tete, el cual fue uno de los artífices de la victoria con dos grandes asistencias y mantuvo en jaque a la zaga rival. El partido comenzó con máxima igualdad entre ambos conjuntos, pero el equipo visitante consciente de su delicada situación en la clasificación, comenzaba a contar con una mayor posesión del esférico, pero aun así sería el Conquense quién golpearía primero.Tras  una buena jugada, la defensa extremeña despejaría el esférico a córner, el mismo sería botado por Cubillo, que tras que Elías y Garrido acertaran a peinar el balón llegaría a pies de Berodia, que desde el suelo acertaría a colocar el 1-0 cuando tan sólo habían transcurrido 11 minutos.Tras el tanto, los de Miguel Zurro comenzaron contar con una mayor presencia ofensiva e incluso dispondrían alguna oportunidad clara para haber aumentado la ventaja por medio de  Belencoso en el minuto 15 y 16, pero el del Elche de la Sierra no acertara a encontrar portería.Tras varias oportunidades y el dominio de la Balompédica, el Badajoz supo sacudirse dicho dominio y comenzó a entrar en contacto con el balón. Daría el primer aviso serio en el minuto 32 por medio de un disparo de Curro, que se marchaba desviado.Poco después llegaría el tanto de la igualada, tras una internada del peligroso Tete y deshacerse de tantos adversarios como encontraba en su camino, éste habilitaba Amido Baldé, que de tiro cruzado batía a Eduard y subía el 1-1 cual alcanzábamos  el minuto 34.Después del tanto visitante,  el Conquense se vio superado por su rival, pero aún así gozaría de una buena oportunidad de Berodia, que Pagola atajaba sin complicaciones. Así alcanzaríamos el tiempo de descanso.En el comienzo de la segunda parte, los blanquinegros comenzaron más incisivos que el Badajoz, pero aun así llegaría el 1-2 en un penalti transformado por Aloisio. La falta fue realizada sobre Tete, que tras driblar a varios defensores era derribado  en el interior del área. El tanto rival dejaría a los conquenses bastante tocados, pero ahí no quedaría , ya que en el 65, Alba vería la segunda tarjeta amarilla y la correspondiente expulsión  cuando el delantero Amido le había superado y encaraba la portería defendida por Eduard.Tras  la expulsión, el Conquense revolucionó el equipo y dio entrada en el rectángulo de juego a Negredo y Cristian en detrimento de  Felipe Belmonte y Berodia.Con una mayor presencia ofensiva, los de Zurro comenzaba a  inquietar a su rival. Fruto de ello llegaría el penalti en el minuto 59,  por una mano en el interior del área. El posterior lanzamiento sería errado por Belencoso, ya que mandaba el balón sobre el travesaño.Aún así,  el equipo continuaría intentándolo y  en un centro de Cubillo sobre Belencoso, éste remataba  a pesar de la oposición de los defensores y acertaba a superar a Pagola. Con ello alcanzaríamos el minuto 77 con el 2-2.El resultado no quedaría ahí y  el extremo Tete se erigiría como el protagonista del partido y tras una increíble jugada en la que se deshacía de todos los adversarios que le salían al paso, acertaba a centrar un balón raso en la misma línea de fondo, para que el centrocampista  Alex Herrera pusiera el 2-3 en el marcador.A falta de trece minutos para la conclusión, el Conquense dispondría de alguna oportunidad para haber obtenido al menos un punto, como la que dispuso Belencoso tras pase de Cristian, pero el meta rival acertaba despejar a córner.Ya en el tiempo de descuento, Cubillo dispondría de una buena oportunidad, pero de nuevo Pagola acertaba a atajar y dejar el definitivo 2-3 que deja al equipo en la decimotercera posición con treinta y tres puntos. Ficha Técnica:U.B. Conquense: Eduard, Felipe Belmonte (Negredo, min. 59), Alba, Garrido, Juachi, Elías, Mario, Cubillo, Berodia (Cristian, min. 59), Aday Benítez (Valverde, min. 80),  y Belencoso.C.D. Badajoz: Pagola, Jaraiz, Aloisio, Solano, Cardoso, Tete, Amine, Curro (Álex Herrera, min. 74), Sandro, Cajoto (Viyuela, min. 66) y Amido Baldé (Martín Díaz, min. 80).Goles: (1-0, min. 11) Berodia, (1-1, min. 34) Amido Baldé, (1-2, min. 55) Aloisio de penalti, (2-2, min. 73) Belencoso y (2-3, min. 74) Álex Herrera.Árbitro: Abraham Abad Estebán (colegio valenciano) asistido en bandas por Sánchez Gea y Almendros Zafra. Amonestó por el Conquense a Mario, Valverde, al segundo entrenador, Mateo, y en dos ocasiones a Alba (min. 23 y 62). Por parte del CD Badajoz vieron amarilla Amine, Jacoto, Solano y Borreguero.Incidencias: Vigésimo sexta jornada de liga en Segunda División B, grupo primero, municipal de La Fuensanta, 1.100 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento José Ramón Lacort, directivo 14 años del club, y Fernando Morant, vicepresidente durante las temporadas 93/94 y 94/95".THE END (QUE QUEDA MUY BONITO DESPEDIRSE EN INGLÉS).
Eran las siete de la mañana cuando la fiesta, en el Hotel Olimpo, finalizó. Los asistentes al Salón de Baile lo abandonaron poco a poco y, finalmente, las luces se apagaron. El joven licenciado se encontraba ya a punto de salir del hotel cuando sintió que una mano se posaba sobre su hombro izquierdo. Se volvió lentamente, como sabiendo que algo sorpredente podría ocurrir pero sin darle la mayor importancia. Descubrió que era el famoso presentador televisivo medio calvo, con el cabello gris y su sempiterna pajarita anudada al cuello.- Mire... ya me estoy cansando de usted... El famoso presentador televisivo autoapodado "Rompemitos" miró de frente al joven licenciado y comprendió que no estaba bromeando. Comenzó a temblar sólo de pensar que de un puñetazo le pdría derribar al suelo.- No... no...- ¿Se puede saber qué significa un no para usted?. - Es que yo...- Pues para mí un no significa un no... ¿lo ha entendido ya?.- No. Yo sólo quiero pedirle perdón. - ¿Me pide perdón a mí?. Para perdonar es necesario haber sufrido un daño antes y que yo sepa usted no me ha hecho ningún daño. - Pero lo intenté...- ¿Sabe usted que un daño no lo hace alguien que lo intenta sino alguien que puede?. - Pero... ¿antes de poder no es necesario intentarlo?. - Se equivoca otra vez usted. Antes de poder sólo es necesario desearlo. - No tengo palabras para rebatirle de nuevo pero yo...- ¿Se puede ya saber qué quiere usted de mí?. Ya me he enterado de que muchos dudan de si es usted o no es usted... y ya sabe a lo que me refiero...- ¡No... no es nada de eso!. - Entonces está claro que usted y yo no tengamos nada más que decirnos. Y quiero que sepa, de una vez por todas, una cosa. Ni me importa ni me interesa. No hago caso alguno. Así que si lo es que le aproveche y si no lo es que lo viva con salud.- ¿Usted cree que yo soy de la acera de enfrente?. - Que yo sepa ser de la acera de enfrente sólo define a los que viven al otro lado de la calle. El joven licenciado se estaba tomando en serio el asunto de volver a bromear una vez más. Mirándole a los ojos ahora no se podía desentrañar aquella incógnita... pero lo juicios de valor no eran ningún instrumento de comunicación para él. Ni los juicios de valor ni los prejuicios. - ¿Tienes prejuicios contra nosotros?. - ¿Contra quiénes?.- Contra los que somos dudosos. - Ninguno. Sobre eso le digo lo siguiente y escúcheme bien, por favor, porque sólo se lo voy a decir una sola vez. Su mundo es su mundo y mi mundo es mi mundo. Espero que nunca más se crucen nuestras maneras de vivir. Ni tengo prejuicios contra ustedes ni me molesto en intentar tenerlos porque, simplemente, no me interesan sus temas aunque reconozco que son bastante temáticos por cierto. El famoso presentador televisivo se quedó paralizado y sin saber cómo reaccionar.- Escuche. No se quede nunca absorto ante la vida; porque si es así no tendrá más remedio que cosechar derrota tras derrota. Su mundo es tan extraño y fuera de lugar para mí que sólo es eso: un fuera de lugar de mis dimensiones humanas. No se preocupe. No le voy a echar un sermón... pero sólo le voy a indicar que lo ético es lo natural y lo moral es el contenido de lo natural de lo ético. ¿Me ha comprendido ahora?.- Me parece que sí...- Pues a mí me parece que no... así que aparte esa mano de mi hombro pues para hablar de hombre a hombre basta y sobra con mirarse directamente a la cara para saber si somos un hombre y otro hombre. Y le insisto en que no me interesa, para nada, su naturaleza porque ni le he analizado, como usted sí ha estado intentando hacerlo conmigo, ni tengo tiempo que perder en analizarle. Si necesita una sanación acuda usted a alguien que sí sea entendido en analizar casos como el suyo. Yo de patologías y de problemas psíquicos no entiendo más que lo siguiente. ¿Quiere escucharlo?. - No... no... esto... sí... sí...- Primero pida permiso al gerente del hotel para darse un buen baño y así eliminar los efectos de la cogorza que ha cogido. - Pero... ¿me esperará?. - Por supuesto que sí. Usted quiere que yo le defina definitivamente y eso haré cuando esté usted en plenas condiciones de saber escuchar. El famoso presentador televisivo corrió a pedir permiso al gerente del hotel para usar una ducha y, una vez obtenido, utilizó la de la habitación número 56. Poco tiempo después comenzó a ducharse completamente desnudo. Así, viéndose desnudo, se dio cuenta de algo importante. Se dio cuenta de que la Naturaleza es aquello que se refleja en nosotros mismos y no en los falsos espejos de lo superficial.- ¡Está vivo pero no vendrá nunca más! -gimió, sobresaltada, la madre del joven licenciado cuando ya los primeros rayos de luz entraban en la alcoba matrimonial. - Pero... ¿otra vez con lo mismo?. Te repito, una vez más, que volverá y no me equivoco. No sólo aceptará el cargo que le vamos a ofrecer en el Banco sino que volverá a casa. - Y yo que pienso que ninguna cosa de ambas va a hacer...- ¿Otra vez con falsos presentimientos?. También presentías que nunca sería capaz de sacar adelante su título de periodista y... ¡ahí le tienes!... ¡todo un licenciado en Periodismo y además sin tener que irse de la gran capital!. - Esta vez no es eso. Esta vez va mucho más en serio que nunca. - ¿Nunca?. ¿Qué es nunca?. - Un día me lo dijo él y lo apunté. Lo tengo guardado en el cajón de la mesilla de noche. Espera. - Pero que sea pronto porque a las nueve tengo que estar en mi despacho.La madre del joven licenciado sacó un texto escrito y se dispuso a leer.  - Pues vas a tener que aguardar un buen rato porque tiene sustancia el asunto y quiero que lo escuches desde el principio hasta el final. Lo tituló "Detrás de cada vivencia". Escucha... Escucha lo que escribe acerca de ello. - Escucho a ver si me convences de que estoy equivocado o te convenzo de que estás equivocada. - "Detrás de cada vivencia siempre queda la existencia". ¿De verdad quieres que lo lea todo?. - No. Ya es suficiente. - Ahora te toca soportar a ti; así que no te hago el desayuno hasta que hayas escuchado todo entero el texto. - Si no hay más remedio...- "Detrás de cada vivencia siempre queda la existencia de un pensamiento sutil que se introduce en el baúl de nuestros recuerdos y que, alojado en el rincón de la nostalgia del tiempo, se escucha el continuo latir de su sentimiento. Pasa el tiempo y ese recuerdo, en algún momento de nuestra vida, lo volvemos a revivir como si el tiempo hubiese hecho una especie de peregrinación regresiva. Entonces nos damos cuenta de que la verdadera vida no siempre estriba en apurar un presente inasible sino que los recuerdos del pasado, alojados en el rincón del baúl de las nostalgias, son tan importantes como para darnos señas de identidad propia". - ¡Basta!. ¡Basta ya!. ¡Yo sigo insistiendo en que volverá!. - Pues no te levantes todavía porque no he terminado de leer. - ¿Es que hay más?.- En nuestro hijo siempre hay algo más. - Sigue...- "Lo que vivimos es una acumulación continua de momentos que dejan huella y que tienen presencia como el instante causal de lo que estamos recordando".- ¡No!. ¡Ya no más!. - Está bien. Me salto toda una parrafada extensa de reflexiones ajenas que obtuvo a través de sus conocimientos culturales pero no me quedo con las ganas de leer su último párrrafo.- Si no hay más remedio...- No. No hay más remedio porque, según tú, él no tiene remedio. - No es para tomarlo a broma, mujer. - ¡Pero si él nunca se lo ha tomado a broma!. Escucha.- "Cada uno de vosotros, amigos lectores y amigas lectoras, tenéis la libertad de elegir cuáles os parecen los más idóneos".- ¿A qué se refiere con eso?. - A la multitud de pensamientos que pululan por este mundo de las culturas humanas y que no te leí para no avergonzarte más.- ¡Yo no estoy avergonzado!. - Entonces déjame terminar. - Bien. Termina pronto que, repito, me debo a mi despacho profesional. - ¡Claro!. ¡Cómo no!. ¡Tú te debes a tu despacho profesional pero él no te debe nada a ti!. - Eso lo discutiremos entre él y yo. - Pues escucha cómo acaba el texto. - "Yo me alejo un poco, me refugio en el margen de mi existencia y escribo cuatro pensamientos propios: Recordar aquellos días en que la noche no llegaba nunca es vivir otra vez la infancia de la alegría; mis múltiples recuerdos son mis múltiples existencias; sé que los recuerdos son esos momentos en que siempre estamos en las mentes de otras personas y recordar es existir con plena conciencia de que somos eternos", - ¿Qué te ha parecido?. ¿Crees ahora que aceptará vuestro ofrecimiento y que volverá por aquí?.   - Sigo creyendo que sí. - Está visto que no sabes escuchar el trasfondo de sus palabras. - ¿Transfondo?. ¿Qué transfondo?. - El que los hombres como tú nunca sabéis descubrir porque ni sois como nosotras ni tampoco sois como niños... aunque si de infantilismo hablamos te puedo leer otro texto más. - ¡No!. ¡No más textos!. - ¡Sí!. ¡Más, sí!. Espera que aquí lo tengo guardado. - ¿Es necesario escuchar más?. - Para hombres tan serios y posesivos como tú sí es  necesario que escuchéis más. Así que ahí va el resto, como dicen los grandes jugadores de mus.- "Está lloviendo en la ciudad y el aroma de tierra mojada siempre me trae recuerdos de infancia. Por eso me gustan estas tardes-noches en que me veo, de nuevo, siendo niño por el boulevard, allá en la calle de los meloneros y en las fiestas patronales de la gran capital, con su feria montada a lo largo de toda la calle. Me veo mojando los zapatos nuevos en todos los charcos. Todos corren menos nosotros que jugamos a policías y ladrones debajo de la lluvia, sin más que pensar y luego llegaba el resfriado y la tintura de yodo en los pies y, lo que era mejor, dos días sin ir a la escuela. La lluvia. La fresca lluvia de mis infancias. Esa lluvia que me maravillaba en las vacaciones pasadas en casa de mis tios, en la calle, cuando el granado de la barranca estaba ya en plena sazón y nosotros formábamos la pandilla del Trabuco, jugando a llenarles de arena la vestimenta a los seminaristas que nos perseguían encorajinados. Y la lluvia. Siempre la fresca lluvia. Me gustan estas tardes-noches en que los automóviles levantan chapuzones de agua y hay que saltar para no empaparse. Pero me gusta empaparme y vuelvo a ser el mismo niño que llegaba con todo el cabello mojado a casa donde mi madre nos limpiaba frotándonos, entre amorosa y amenazante, con la toalla antes de enviarnos a la cama. Lluvia. Bendita lluvia de infancia que rememoro cuando ya sé que nunca volverá a ser igual. Ahora veo a los transéuntes correr y mientras me mojo pienso en el tiempo gozoso en que la infancia no hacía otra cosa sino jugar a ser piratas o tirar al blanco, a las puertas metálicas del garaje de la bruja de la escoba, con pequeñas piedras que hacían sonidos de venganza. Lluvia. Bendita lluvia que trae a mi memoria el cobijo de una casa caliente, familiar, donde todos nos arremolinábamos alrededor del brasero para cantar cada uno a su manera y en silencio".- ¿Me estás afirmando que nuestro hijo no aceptará la oferta laboral que le vamos a proponer?.- ¿No te das cuenta?. ¿No ves que escribe a veces trascendencias de hombre adulto y otras veces como si volviera a ser un niño?. ¿Sabes que quiere decir todo eso?.- Nada. Todo eso no quiere decir nada. - La nada para él no existe, porque la considera una palabra nada más. - ¿Cómo sabes que para él la nada no existe y que la considera solamente una palabra vacía de contenido?. - Porque lo expresó una vez que le estuve escuchando en sus diálogos consigo mismo. Él lo dijo. - "Si cito una sola palabra, no será nada. Te nombro toda completa. Sí. Ya está... Eres Sí... nada más y nada menos que Sí... Eres el Sí del Silencio y la Simpatía. El Sí de la Simetría, la Sinceridad y el Sinnúmero. Eres el Sí de la Simiente.  El Sí de la Sinfonía. El Sí de lo Singular. Eres el Sí de la Sirena y el Sí de la Sinéresis. ¡Sí!. Todo eso eres tú...- Me estás diciendo que...- ¡¡Exacto!!. ¡¡Desea ser escritor para encontrarla a Ella!!.- No entiendo nada...- Entonces sigue adelante. Propónle un muy alto cargo de ejecutivo a ver qué dice. - ¿Si decide aceptarlo nunca más volveré a oír tus quejas?.- Lo acepto. Si él se queda en el Banco nunca más me oirás quejarme, pero... yo sé que eso ya es imposible...- Nada hay imposible para el poder. - Pero él no es de los del poder sino de otro mundo más fuerte. Él es del mundo de los sentires. Por eso, en realidad, no tiene ninguna edad. - ¡Se acabó!. ¡Prepárame el desayuno!.- Él hubiese añadido por favor.- ¡Yo no tengo tiempo para pamplinadas!. ¡Prepárame el desayuno y espero que, según tú, veas como le hago salir del agujero negro en que se encuentra!.- Estás muy confundido. Quizás el del agujero negro seas tú. - Bien. Lo acepto. Atravesamos tal crisis que nos encontramos en un agujero negro. Efectivamente. Pero yo me levanto pronto para acudir al despacho. - Él se levanta mucho antes que tú para trabajar no en un despacho de lujo como tú sino junto a sus compañeros proletarios.- ¡Déjate de historias del pasado!. - Está bien. Ya me levanto. Te haré el desayuno como siempre. Como siempre es mi rutina. Al menos él tiene la valentía de no renegar de sus principios.- Cada vez te entiendo menos, mujer. - Cada vez le entiendo más, hombre. Ambos se levantaron para dirigirse a la cocina y tomar un abundante y suculento desayuno.- ¿Sabes una cosa?. ¡Me equivoqué! -se le dirigió el famoso presentador televisivo una vez duchado, bañado y disipada su resaca. - ¿Sabes tú otra cosa?. Jamás sentí ningún rencor hacia ti y jamás intenté derrotarte en ninguno de tus planteamientos, porque lo único que quería era ser sincero conmigo mismo. Me puedo equivocar y no dudo de que a veces me equivoco. Pero como dijo cierto sabio, se aprende más de un error propio que de mil aciertos ajenos.- Eso me corresponde a mí decirlo. Yo erré y no tú. Se dieron, espontáneamente, un fuerte abrazo. - Te llevo en mi automóvil -le dijo el ya, ahora sí, elegante presentador. - Te lo agradezco -le contestó el joven licenciado.- Te prometo que he aprendido a no jugar con ventaja. A partir de ahora seré sincero, también, conmigo mismo. Utilizaré, en mi Programa, todas las posibilidades legales que consiga reunir; pero no intentaré, más veces, destrozar a nadie ni humillarle ante las cámaras. Si la gente lo que desea es contemplar la morbosidad que supone el ver a un ser humano destruido, yo ya no les serviré ese plato. A partir de ahora valorarán "Cuéntanos" en base, solamente, a la calidad periodística de mis entrevistas. Sé que estoy lo suficientemente preparado para ofrecer un producto excelente sin tener que montar ningún espectáculo deshonesto. - ¡Lo vas a conseguir! -dijo el joven licenciado- Yo diría que tus entrevistas serán, cada vez, más atractivas. - Y todo porque tú estuviste frente a mí. - Te equivocas. No estuve frente a ti. Estuve junto a ti.El personaje que esperaba sentado ante el volante del automóvil negro abrió los ojos y observó detenidamente. ¡Sí!. ¡Era él!. Ahora sólo tenía que mantenerse despierto, hábil y sumamente tranquilo. Lo único que debería mantener era la cabeza fría y la suficiente paciencia para que no se le perdiera de vista. Puso, silenciosamente, el coche de transmisión eléctrica en marcha y, suavemente, imperceptiblemente, fue siguiendo los pasos de ambos hombres hasta que éstos llegaron al automóvil del presentador. Cuando éste consiguió arrancar, se acercó prudententemente y continuó la persecución sin apenas tener que emplearse a fondo; todo ello porque el presentador manejaba su automóvil con extrema prudencia. Ninguno de los dos se dio cuenta de que eran seguidos. - ¿Te gusta la política?.- Sólo hasta el momento en que los llamados intereses del Partido hacen frustrar los magníficos proyectos sociales que el pueblo no puede, por ello, disfrutar.- ¿Dijiste, realmente, lo que pensabas sobre este tema ante los espectadores?.- Cuando estoy ante el público siempre digo lo que siento a no ser que eso que estoy sintiendo pueda perjudicar gravemente el honor de quienes me escuchan. Lo cual no quita que al pan le llame pan y al vino le llame vino. - En los casos es que se puede perjudicar gravemente el honor de alguien ¿qué haces?. - Depende de si es cierto o no es cierto cuanto digo. Cuando puede suceder eso que tú me indicas, procuro contar todo lo que siento cuando lo que cuento sí es lo que de verdad siento. Y, a veces, si no tengo más remedio que decirlo procuro avisar antes y, si es necesario, pedir perdón por lo que voy a decir o solamente guardar silencio. Pero en la vida de un hombre o una mujer estar siempre en silencio es dañino para ese hombre y esa mujer. En ese caso hay que ser sincero y hacer público lo que te duele o te está doliendo. - A todo eso se llama diplomacia. - Quizás sea diplomacia. Yo lo llamo prudencia. Pero si es diplomacia desde luego que procuro que sea honrada. - ¿Y si alguna vez te pidiesen una respuesta ante dos alternativas sin tener otra posible?. - ¿Quieres decir que debe ser A o B sin otra alternativa?. - Eso quiero decir. - Elijo la alternativa de los más necesitados aunque parezca que no llevan la razón. Siempre, por supuesto, que el asunto no sea un absurdo. Si analizamos todas las circunstancias que rodean a los problemas sociales... y digo todas y absolutamente todas las circunstancias sociales... siempre se descubre que los que llevan la razón son los más necesitados. Lo que ocurre es que, lamentablemente y por esos intereses de los que tanto conocemos, no se plantean, ante el gran público, todas las circunstancias y publican solamente las que favorecen a la decisión más premeditadamente conveniente. Y como existen muchos datos ocultos lo que, al final, parece lógico ante el gran público, sólo es una ocultación interesada. - ¿Sabes que tú podrías ser un esxcelente periodista?.- Nunca podría ser como tú. - No lo creas... no lo creas tan seguro. Posiblemente podrías llegar... porque sabes muy bien investigar en las noticias. Y lo mejor de todo es que sabes desarrollar, con un mínimo número de datos, un excelente análisis. ¿Te imaginas si te pusieran al alcance un gran número de datos sobre un asunto?. Eso es lo que hacen conmigo. Yo, como todos los buenos profesionales del medio, recibimos una muy extensa cantidad de esos datos. Después sólo ponemos nuestra capacidad personal. Y también contamos, por supuesto, con un gran número de anónimos compañeros y compañeras que forma el equipo que nos pone en bandeja la solución. ¡Yo afirmo que tú serías un excelente periodista!. Y, además, un excelente periodista honrado... que no es muy corriente verlo a ciertas alturas de nuestra profesión.En esos momentos llegaron a la puerta del Banco donde trabajaba el joven licenciado.- Son las siete y media... ¿no entras a trabajar a las ocho?.- No importa. Me bajo aquí y me voy a dar una vuelta por ese parque que está en frente. No tengo nada de sueño sino un poco de cansancio pero, paseando, me despejo rápidamente... y luego, a las ocho menos cuarto, me tomo un café con leche en el bar del Banco y subo a trabajar sin que nadie sepa la paliza que llevo encima y sin que nadie se de cuenta de ello durante toda la dura jornada laboral.- ¡Cuídate! -le dio la mano diestra el presentador -¡Y piénsate lo que te dije!. ¡Serías excelente!. - Adiós... -le despidió, desde la acera, el joven licenciado.Y comenzó a caminar en dirección al parque, mientras el otro desaparecía por el fondo de la calle y él era seguido, sin darse cuenta, por el automóvil de color negro.El conductor del automóvil de color negro observó que en aquel parque no podía introducirse con el coche pero halló una solución al problema: sólo consistía en observar que nada más había una puerta por la cual debería salir el joven licenciado y que era la misma por la que había entrado. Entonces serenó sus nervios y volvió a hacerse el disimulado escondiéndose tras el periódico y haciendo como que leía. - ¿Es interesante lo que lee?. El viejecito apartó la vista del libro y, sonriendo al joven licenciado, le respondió. - ¡Sí, joven, sí!. ¡Es muy interesante!. ¡"Las Aventuras de Tom Sawyer"!. Sobre el banco de madera tenía otros diez libros más. - Parece que le gusta mucho la lectura. - ¡Una enormidad, joven!. Yo ya estoy jubilado, mi mujer murió hace dos años y mis hijos, casados, ya no cuentan conmigo para nada. ¡Me encanta leer!. ¡Los libros son mis fieles amigos y compañeros de viaje en esta triste soledad!. Me levanto a las seis en punto de la mañana; tomo el desayuno que yo mismo me preparo; recojo diez, once o doce libros de mi amplia biblioteca y, tranquilamente, vengo a este jardín a pasar toda la mañana con ellos. - Pero hoy hace frío...- ¡No importa!. Como ve, joven, voy bien abrigado. Además, cuando me introduzco en las tramas de las novelas ya no siento, para nada, la temperatura exterior. Es como si un agradable calor interno me inundase todo el cuerpo. ¡Son fieles amigos los libros!. - ¿y qué suele leer?.- Tengo la costumbre, manías lo llaman los demás equivocadamente, de leer por ciclos. - ¿Por ciclos?.- Se lo voy a explicar, joven, si no le molesta mi conversación. - No se preocupe. Me encanta escuchar sobre libros.- Pues verá... a veces me da pot interesarme en temas históricos y me paso una larga temporada leyendo sobre eso. Otras veces lo que me gusta es la novela de ficción y repito el mismo proceso. Y así, sucesivamente, con cierto orden... ¡y no por manías como dicen los ignorantes!. Así voy completándome una cultura general metodológicamente hablando. Ahora... ¡ya ve, joven!... me ha dado por temas de lecturas juveniles y hasta infantiles. Aquí tenemos "El Principito", "La Isla del Tesoro", "Alicia en el País de las Maravillas", "Peter Pan", "Simbad El Marino", Moby Dick", "El Libro de la Selva", "Aventuras de un Niño Irlandés", "El Príncipe Valiente" y "Heidi"... ¿qué le parece?.Y, riéndose alegremente, el viejecito se quedó mirando al joven licenciado. - Sorprendente...- Pues yo sólo quiero vivir para introducirme en estos mundos maravillosos que, por desgracia, no pude descubrir ni en mi infancia ni en mi juventud ni, mucho menos, en mi época de trabajador. Como no sé escribir bien me encanta leer lo que otros escriben. Me imagino que lo han hecho, especialmente, para mí y me aislo del mundo externo. Todos los días les agradezco a estos escritores que me hayan dedicado un espacio de su fantasía para mí solo. - ¿Para usted solo?.- Eso me imagino yo y  así saboreo, con más deleite, los contenidos. Lo que le estoy intentando decir es que tengo una soledad tan compartida con miles de personajes que ya me he acostumbrado a sentirme feliz con ellos. Y participo con ellos directamente de las aventuras. El joven licenciado miró su reloj. Eran las ocho menos diez de la mañana.- Tengo que irme. Me esperan en el trabajo. - Siempre el trabajo... ¡hasta cuando uno se jubila y encuentra a alguien con quien compartir el descanso... nos hace la puñeta el trabajo!. El joven licenciado se despidió con una de sus mejores sonrisas- Siga... siga con su mundo de colores... ¡es mejor que formar parte de este mundo gris -y apuntó, con el dedo índice de su mano derecha, al edifico del Banco. El del automóvil de color negro descubrió que no tenía que moverse de aquel estratégico puesto de observación ya que el joven licenciado cruzó la calle y se introdujo en el Banco que estaba situado frente a él. Decidió, ese día, no tomar el desayuno y subió al sexto piso, lugar donde se ubicaba el despacho del jefe de personal. Nadie, absolutamente nadie, se encontraba en el edificio salvo el guardián de la puerta con quien había cruzado un amable buenos días, el jefe de personal y la hermosa secretaria que le habían designado al joven licenciado. -¡ Que bien que has venido! -le saludó, con dos besos en la cara, la hermosa secretaria que, en aquellos momentos, esperaba fuera del despacho- ¡Y qué elegante estás con ese traje!. El joven licenciado volvió a observarla, con cuidado de no molestarla, y confirmó que seguía siendo tan hermosa como cuando la conoció por primera vez.- ¡Pasa... pasa...! -le abrió la puerta del despacho ella. - Tú primero -dijo el joven licenciado. - ¿Tienes alguna preocupación o es que eres muy tímido?. - Ninguna de las cosas aunque estoy preocupado y soy tímido.- No ten entiendo. ¿Sí o no?. - Sólo es buena educación. La hermosa secretaria, que estaba acostumbrada a que los jefes superiores de aquella empresa entraran en el despacho en primer lugar y como diciendo "aquí estoy yo y pasa detrás que ers sólo una secretaria nada más", quedó agradablemetne sorprendida ante aquel joven que parecía decir "aquí estoy yo pero con educación". En su interior, mientras ella era la que pasaba en primer lugar, le dedicó un enorme aplauso. - ¡Hola!... ¿Cómo estás? -le tendió la mano el jefe de personal- y mientras le saludaba, estrechándole la mano, continuó de manera impositiva. - ¡Siéntate!. - ¡Tú primero! -le volvió a señalar el joven licenciado a la hermosa secretaria. - ¿No sería mejor que ella esperara afuera?. ¡Va a ser tu secretaria pero no es bueno que sepa más allá de lo necesariamente imprescindible!. - Lo que vamos a dialogar aquí es asunto profesional y si ella pudiera ser que fuese mi secretaria es necesario que sepa lo que se va a plantear aquí, a no ser que lo que aquí se hable sea algo inmoral. - ¡Es algo fuera de lo corriente!.- ¿Tan fuera de lo corriente que ella no lo deba escuchar?.- Bueno... en fin... ¡siéntese usted, señorita!. Y ya sin pararse en mas preámbulos los tres, comenzó el jefe de personal a exponer el plan al joven licenciado.- Tengo que decirte, en primer lugar, que lo que te vamos a ofrecer no es algo inmoral bajo nuestro punto de vista empresarial. Sólo es confirmarte lo que ya te expusimos en la anterior ocasión; pero voy a extenderme un poco más sobre el asunto. Tu padre, y todos los directivos y gerentes de la empresa, tenemos varios axiomas que tú ya debes conocer: "El esfuerzo sólo es importante si reside en la eficacia". Tú eres tremendamente eficaz y esforzado. "El poder es el mejor recurso para que la juventud realice sus ilusiones". Tú eres todavía muy joven y contienes, en tu interior, una infinidad de ilusiones. "Los hombres deben ejercitar su propia voluntad, pero la única voluntad válida es la que desarrolla el deseo indomable de llegar a lo sobresaliente". Tú tienes voluntad propia y sabes desarrollar, sobresalientemente, tus deseos. "Necesitamos gente de la mayor confianza y el suficiente saber como para ayudarnos a en la dirección de esta nave". Tú cumples, de sobra, con esos requisitos. "Es necesario la dedicación total a nuestro proyecto porque en el camino de un hombre de conocimiento el punto sobresaliente es lo que vale". Tú eres un hombre de conocimiento y sabes dedicarte, totalmente, a tus proyectos. "El desafío de la vida sólo está lanzado para los fuertes". Tú eres fuerte. "Lo único que necesitas es tiempo". Tú tienes, todavía, todo el tiempo del mundo para desarrollarte. "Lo adecuado es hallar el sitio que nos corresponde". Tú te mereces el sitio que te corresponde y eso es lo que te ofrecemos. El joven licenciado se dio cuenta que toda aquella fraseología se la había dictado, al pie de la letra, su padre. Era, exactamente, la misma que él le había intentado aplicar; sólo que ahora la planteaba con las respuestas ya predeterminadas y aquellas respuestas no eran, precisamente, las suyas. - Comprendo, perfectamente, su oferta. Creo que es muy apetecible...El jefe de personal sonrió y pensó para sus adentros.- ¡Ya está!. - Pero observo que no tienen otras aspiraciones imaginativas mas que las del simple triunfo económico mercantil...El jefe de personal dejó de sonreír mientras siguió pensando.- ¡Ya estamos!. - Siguen olvidándose de otros parámetros espirituales y afectivos, porque, para ustedes, el triunfo empresarial es el único punto, ya obsesivo, donde buscar toda su realización personal. El jefe de personal se puso serio. - ¿Tienes algo mejor?. - Los que tienen que ofrecer algo mejor son ustedes. No me estoy refiriendo al ofrecimiento económico, muy valioso por cierto porque, al parecer, les sobra dinero para poder convencer a cualquiera de que su oferta es inmejorable. Pero... ¿no piensan ustedes en los demás, en lo que hay de humano en mi persona y en el resto de las personas de esta empresa?. ¿No se han parado ustedes a pensar que la vida es mucho más interesante que el simple hecho del triunfo a costa de lo que sea?. El jefe de personal no sabía qué responder. Se le veía dudar. - ¿Ahora qué quieres que les diga yo a los dirigentes de este Banco?. El joven licenciado le hizo salir del atolladero. - Sé, desde que me planteó la oferta, que estamos siendo observados y escuchados por alguien que usted y yo conocemos de sobra; así que... no dude más... llámele por teléfono para saber su opinión. - Te prometo que yo no sabía nada de esto -pensó la hermosa secretaria mientras miraba a los ojos del joven licenciado -te prometo que desconocía esta forma de actuar sospechosamente traicionera.La hermosa secretaria se esforzaba, mirándole pero en silencio, para que el joven licenciado se diese cuenta de que ella no era parte del plan premeditado por su padre. Estaba como intentando transmitirle sus pensamientos. - No te preocupes. Sé que eres inocente -le dijo el joven licenciado a ella quien se sorprendió de que pudiese leer pensamientos.Como el jefe de personal siguió dudando, el joven licenciado descolgó el teléfono y se lo puso en la mano. - Llámele. Dígale, aunque él ya lo sabe, que sigo rechazando la oferta no por la oferta en sí misma, que puede ser incluso justa, sino por lo que pide a cambio y por el olvido que hace de muchísimos aspectos sociales que no desea ni tan siquiera plantear. Él ya sabe a los que me refiero.El jefe de personal estuvo durante unos largos minutos escuchando las órdenes que le dictaban desde el otro lado del teléfono. El joven licenciado permanecía sereno. La hermosa secretaria, frente a él, se retenía los deseos de intervenir a favor de él. El jefe de personal colgó el teléfono.- ¡Siento, muchísimo, lo que te voy a decir!. Quiero que  sepas que no es orden mía, que yo sólo soy el que te la transmite pero no el culpable. Yo te estimo demasiado. si fuese por mí todo estaría ya resuelto a tu favor. - ¿Quiere usted decirme ya lo que tenga que decirme y no darle tanto misterio absurdo al asunto?.- Llana y simplemente que estás despedido del Banco. Escucha bien... ¡esta entidad tiene las puertas siempre abiertas para ti!... ¡en el momento que quieras aceptar nuestra oferta no tienes más que decirnoslo!. ¡La mantenemos indefinidamente! -el jefe de personal hablaba en plural. - ¿Con las condiciones que él impone? -el joven licenciado hablaba en singular. - ¡Exactamente!. Con las condiciones que él impone -terminó por confesar- pero, y siento aún más lo que te voy a decir a continuación, si no aceptas nuestro ofrecimiento no sólo estás despedido de esta empresa sino que no vas a poder trabajar en nada... digno; porque el informe que vamos a dar de ti lo va a impedir. - No se preocupe usted más tiempo por eso. ¡Trabajaré!. - Pero no en ningún otro trabajo digno. - Para mí la dignidad no reside en el trabajo sino en la dignidad del trabajo que se realiza. El jefe de personal no podía comprender aquella filosofía propia del joven licenciado. Él estaba acostumbrado a entender la importancia del trabajo solo, y exclusivamente solo, según el reglamento interno de aquella empresa. No había trabajado en ningún otro lugar y su mundo vivencial se limitaba solamente a aquel lujoso despacho. - Si tú lo dices...- No es que yo lo diga, es que yo lo defiendo...- Lo siento... -y le tendió la mano. El joven licenciado correspondió dándole la suya.- Hasta nunca... pero no lo sienta tanto. Para mí es la liberación. Estaba ya cansado de tener que decidirme por uno u otro lado de la balanza. Yo comprendo que usted no tenga otra alternativa que permanecer en este lujoso despacho pero yo, gracias a Dios, tengo ahora la oportunidad de poder cumplir mis sueños. Y entre ellos el que me negaron siempre y que ahora podré hacerlo realidad. - ¡Cómo me gustaría poder hacer lo mismo que tú! -terminó por confesar definitivamente el jefe de personal. - ¿Hay algo que se lo impida?. - La prudencia.- Si es sólo la prudencia y no el miedo... no le entiendo...- Y el miedo. - Entonces el que lo siente soy yo. El jefe de personal ya no supo continuar. Una sensación extraña, de incomodidad, que nunca había sentido antes, en el desarrollo de su labor, ni aun cuando tuvo que firmar despidos de algún otro empleado, se adueñó de él. Lo que quería decirle es que no se fuese, por nada del mundo, de aquel lugar; pero la mirada del joven licenciado era firme y segura. - No se preocupe más por mí. Sé lo que intento buscar.El joven licenciado se levantó y caminó hacia la puerta. La hermosa secretaria hizo lo mismo. - ¡Usted quédese, señorita!. ¡Siéntese de nuevo que tengo que dictarle un documento!. - ¡Espere, espere! -y se volvió hacia el jefe de personal mientras el joven licenciado, sorprendido ante la elevación del tono de voz de ella, se volvió, así mimom, cuando ya se disponía a abrir la puerta.- ¡Yo ya no pertenezco, tampoco, a esta empresa!. El jefe de personal quedó aturdido mientras ella continuaba firme y decidida.- ¡Y tengo que decirle algo a usted y a quien tan alevosamente está escuchando!. ¡Ni a él ni a mí nos han despedido ustedes!. ¡Nos hemos ido nosotros!. ¿Entienden, ustedes, cual es la clara diferencia?. ¡Y además... tanto él como yo trabajaremos en asuntos más dignos que los de ustedes!. Ya no hubo más palabras. El joven licenciado le abrió la puerta y musitó.- ¿Sabes los que estás haciendo?.- Ahora sé, perfectamente, lo que estoy haciendo.Salieron atravesando varios Negociados. Todos los demás trabajadores y trabajadoras observaban sin saber nada de lo ocurrido. Admiraban a aquel personaje de carne y hueso y no mitificado innecesariamente porque habían descubierto, por primera vez, que siempre había estado de parte de todos ellos y ellas. Algunos le saludaban con suaves golpes en la espalda o dándole la bienvenida. El observó, en su caminar, a varias caras conocidas. Y es que la directiva había reconsiderado la situación y volvieron a sus antiguos puestos de trabajo. - ¿Bajamos en el ascensor? -indicó ella. - Si tienes ganas de desayunar... vamos por la escalera. Ella aceptó con una leve sonrisa.- ¡Qué bueno que te veamos otra vez por aquí! -exclamó el alegre camarero de la cafetería del Banco- ¿Qué tal te va?. La cafetería, a eso de las ocho y media de la mañana estaba absolutamente vacía. Solo los tres camareros y las dos empleadas que trajinaban en la cocina se encontraban preparando todo para la larga jornada. Por un lado, el alegre que siempre solia hablar y bromear con el joven licenciado; más allá el serio que apenas pronunciaba palabra algua con los clientes y, al fondo, el misterioso camarero que nunca se sabía si estaba contento o disgustado. De las dos empleadas una era muy joven y la otra menos. El del fondo también saludó.- Y siempre bien acompañado... ¡como de costumbre!. El joven licenciado le hizo una pequeña pregunta.- ¿Es ella la que me acompaña a mí o yo el que la acompaña a ella?.- ¡Ya sabes que nunca puedo responder a esas preguntas que me haces!.El alegre camarero respondió. - Sois los dos quienes os hacéis compañía. ¡Y así acertamos todos!. ¿Qué vais a tomar?.- Lo mismo que tú... -intervino primero la hermosa secretaria. - ¡Pon dos cafés con leche y un par de suizos con azúcar!. - ¡No os preocupéis por pagar!. ¡Hoy os invito yo! -respondió el serio camarero que apenas hablaba con los clientes. Al instante quedaron ambos, solos, sentados en dos sillas de una de las mesas del bar.- ¿Qué vas a hacer ahora? -le preguntó ella. - Lo que de verdad me preocupa más es qué vas a hacer ahora tú...- ¡No es ningún problema!. Yo siempre he soñado con ser relaciones públicas. Mi padre es un alto industrial muy influyente y mi madre apoya ese sueño mío. Como sé que valgo para ello me voy a dedicar a prepararme.- Entonces... ¿qué hacías aquí?. - Quise empezar a trabajar en algo para tener mi propio dinero; pero ni mi padre ni, por supuesto mi madre, me obligaban a ello. Después de lo que he presenciado sólo puedo decirte que vale la pena estudiar un par de años más que envejecer mi espíritu prematuramente en este mundo de envidias y falsedades. El joven licenciado quedó pensativo. - Me sorprendes. Sé que me escuchas con total atención pero das la imagen de estar, al mismo tiempo, en otro lugar. ¿Cómo consigues hacer eso?.- No lo puedo remediar...- Te vuelvo a cuestionar con la misma pregunta. ¿Qué vas a hacer ahora?.- Hoy no me preocupa hablar de eso. - Te voy a ser totalmente sincera. Tu padre es muy influyente y va a hacer todo lo posible para amargarte la existencia con la intención de que vuelvas, arrepentido, para aceptar el puesto que te ofrece. Lo que no sabe es que, en esta sociedad, hay personas mucho más importantes que él. Uno de esos ejemplos es el de mi padre; y como yo no voy a estar dispuesta a consentir tal injusticia te puedo asegurar que, cuando tú quieras, tendrás un puesto laboral mucho más agradable que éste. Díme cuál es tu sueño y yo hablaré con él. Puedes trabajar en cualquier cosa que sea tu vocación infantil porque mi padre conoce innumerables amistades en todos los campos profesionales que tú te puedas imaginar. El joven licenciado la miró agradecido.- De verdad que hoy no me preocupa hablar de ese asunto. Si renuncio al trabajo que me ofrecen no es por otra cosa sino porque quiero buscar algo que en esta gran ciudad, capital del país para más inri, no encuentro. Ya sabes aquello de que nadie es profeta en su Tierra hasta que regresa victorioso. Sólo un dat, preciosa. Si te dicen que caí no les porque un día volverés.- De Juan Marsé.- Sí. Pudo ser de cualquiera pero sólo fue de Juan Marsé. Lo mismo que el extranjero puede ser cualquiera de nosotros y nosotras aunque fuese Albert Camus el que lo escribió. A eso quiero llegar yo...- No lo entiendo bien del todo. - Fácil. Quiero escribir fácil para que puedan ser los demás, en lugar mío, los persoanjes principales, como pasa con los dos ejemplos que te he citado. - Entonces... ¿te vas a ir? -se entristeció ella. - No lo sé. Pero... ¿por qué no buscamos otro tipo de conversación?. Ella meditó durante breves segundos y como él parecía, de nuevo, estar en otro lugar, se apresuró a comentarle. - Entre otras muchas cosas me he enterado, porque se cuenta por aquí, que eres poeta. ¿Es cierto eso?. - Es cierto.- ¿Me lo podrías demostrar?. - Si no te importa recibir un poema en una servilleta de papel...- ¡A mí la poesía me encanta hasta escrita en un rollo de papel higiénico! -se rió ella de buena gana. El joven licenciado tomó una servilleta de papel y comenzó a escribir. - ¿No te importa que vaya mirando cómo lo haces?.- No me importa... e incluso lo prefiero porque así me inspiro mejor.- ¿Sólo porque soy bonita?.- Sólo porque eres bonita por fuera pero, sobre todo, porque eres hermosa por dentro. Ella se ruborizó ante el espontáneo piropo y quedó callada mientras le veía improvisar de manera espontánea. - Donde estás pensando adióspiensa sólo un hasta luegoporque yo he de regresar lo mismo que hoy...pero envuelto en un misterio sin palabras;y disuelto entre las horas henchidas del pensamiento. No serán tiempos sin vidassino algo como río sueltodonde los surcos del agua te han de traer recuerdos. No pienses tierras perdidassino lejanas... ¡sólo eso!.Y, si no he muerto, ten presente que mi despedida es sólo un distanciamientoque va en busca de respuetaspara volver más cierto. Ella lo iba leyendo al mismo tiempo que él escribía espontáneamente y sin pararse en trabas académicas. Por eso, impulsivamente, expresó. - Tú significas, para mí, la representación más personal de la poesía concreta que se hace individual y colectiva al mismo tiempo; esa poesía donde se puede captar las suficientes experiencias para saber que en qué consiste la vida. - La existencia.- Está bien. La existencia. - Si tienes raíces en tus principios pero defiendes la utopía de los hechos reales... entonces sí. - ¿Qué es eso de la utopía de los hechos reales?.- Es el origen de la emoción y del espíritu. ¿Sabías que la emoción y el espíritu son las bases que mueven los actos?. - Pues yo, entonces, no tengo todavía muchas experiencias porque, si te he de ser sincera, no he realizado, aún, actos importantes en la vida... perdona... quiero decir en la existencia. El joven licenciado sonrió antes de contestar. - Las simples vivencias, esos momentos que parece que no valen para nada, son más importantes de lo que en un principio parecen porque es en ellas donde se está construyendo el sentimiento. - ¡Entonces yo tengo una gran experiencia!. Has de saber que hago muchas cosas que parecen no valer para nada. - A partir de ahora debes de ser consciente de que, continuamente, estás realizando tu vivencia personal. Acabas de entrar por el umbral de la madurez y, aunque seas muy joven, debes ir encaminada a tu elevación como persona. ¡Sé libre, pero permanece siempre dentro de lo esencial!. Eso es la liberación. La liberación es mucho más importante que la libertad porque es el primer paso que se da para conquistarla. - O sea, ¿quieres decir que sea triste?. - ¡Todo lo contrario!. No seas, jamás, tristeza. Ser libre quiere decir ser feliz; aunque halla momentos, en la vida, que llegues hasta derramar lágrimas. Es un esquema bifacial. El espacio idealista no representa una depresión sino una creación multifacética donde desarrollarás una soltura de conciencia. Como nadie, absolutamente nadie, aunque muchos te van a decir lo contrario para engañarte porque se engañan a sí mismo, puede ser totalmente independiente. La libertad no quiere decir hacer lo que te de la gana ni lo que quieras... porque todos, absolutamente todos a pesar de que muchos son los que van a intentar engañarte dicindo lo contrario sólo porque eres hermosa, vivimos atados a hilos como las cometas que vuelan con libertad. Lo contrario es caer muertos en el suelo para no poder levantarse jamás. ¡Lo importante para ser feliz no es reír o llorar!. ¡Lo importante para ser feliz es saber elegir bien los hilos a los que te atas!. ¡Esos hilos conductores son los que te determinan la felicidad o la tristeza!.- ¡Es asombroso!. Nunca me habían hablado con tanta profundidad sencilla. Aunque parezca lo contrario te he entendido todo. Estoy segura de que muchos mal llamados intelectuales no me explicarían tan fácilmente como lo has hecho tú. Aú es más... ni creo que ellos te entenderían tanto como yo te estoy entendiendo. - Hay dos clases de intelectuales. Con algunos verás que son profundamente alegres. Pero muchos de ellos se pierden en el círculo cerrado de su vanidad. Se miran al espejo y se ven hermosos y pletóricos de rico caudal intelectivo pero se deleitan tanto en contemplarse a sí mismos que, cuando quieren explicar a los demás, lo único que hacen es reexplicarse a ellos y otra vez sólo a su propio interior. No digo que todos... porque yo he aprendido muchísimo de algunos de ellos y tambíen los mejores chistes que conozco han salido de sus cerebros... pero la inmensa mayoría de ellos son incapaces de codificar y dosificar su sabiduría. Lo único que están haciendo, cuando realmente son íntegros, es transmitirse símbolos sólo para iniciados. En otras palabras, para que me entiendas mejor, que emiten sin transmitir a aquellos que, sin embargo dicen y proclaman que tanto les interesan. Estudian y observan y no son capaces de comunicarse con aquellos a los que están estudiando y observando... porque muchos de ellos sólo están interesados en su poder y su poder lo ponen al servicio de los poderosos. ¿Que curiosa paradoja... no es cierto?.- ¡Curiosa paradoja, sí señor!. -y se volvió a reír, ahora con más ganas, ella.A él no le quedó otra solución que reírse incluso de lo que había dicho que era, por supuesto, una verdad evidente... porque la hermosa secretaria contagiaba...Tan introducidos estaban en su propio mundo que ni se dieron cuenta de la presencia de aquellos cuatro personajes. - ¡Viva nuestro líder! -gritó el de la largas barbas. Entonces fue cuando el joven licenciado descubrió que los componentes del grupúsculo rebelde se habían decidido a sentarse junto a ellos. - Pero... ¿no estábais expedientados?. - ¡No pudo con nosotros! -esgrimió el bajito.- Le teníamos tan acorralado con la amenaza de denuncias y juicios que reconsideró su postura -continuó el más alto y más mesurado de los cuatro -ahora nos ha castigado a deambular de un Negociado para otro, como siempre hizo contigo, y a estar, prácticamente, toda la jornada sin trabajar... para ver si nos aburrimos y nos vamos... pero no ha tenido más remedio que soportar nuestra presencia. - ¡Contigo hasta el final! -volvió a gritar el de las largas barbas. - Con él ya no podréis contar más... -les cortó la alegría la hermosa secretaria. - ¡Que ni lo piense!. ¡Si te ha despedido la vamos a armar pero de verdad!. - ¡¡Si es necesariio derribamos el edificio!! -estruendó la ardiente que, por otro lado, era la única mujer, de todo el Banco, que formaba parte del minúsculo grupúsculo. - Calmaos... -les amainó el ánimo el joven licenciado con su voz serena- no me ha despedido... me he ido yo. Un triste silencio recorrió por el semblante de todos y cada uno de los componentes del grupúsculo. Él continuó.- Ahora ya no es necesaria por más tiempo mi presencia aquí. A partir de este momento sois vosotros, los que habéis sabido defender vuestra propia libertad, quienes tenéis que seguir adelante... y no sólo por vosotros sino, más que nada, por todos los demás. Debéis de inculcar al resto de los compañeros y las compañeras, aunque a veces nos hayan traicionado por la espalda, el método que se resume en nuestro lema: "Cómo no ser jefe sin ser esclavo". ¿Os acordáis todavía la cara que se le puso al jefe del Negociado?. - Por supuesto que nos acordamos -acertó a pronunciar el más alto y mesurado de los cuatro. - ¡¡Pero no sin ti!! -volvió a gritar el de las largas barbas. - Sin mí seréis, aún, más libres y tendréis, sin mí, más capacidad de acción. Vuestras causas ya no son ahora, en este momento, mis causas. Ya estoy fuera de juego. - Eso no te lo estás creyendo de verdad -le señaló el bajito. - No es que lo crea o no lo crea; es que tendréis que demostraros, a vosotros mismos, que lo que decís es lo que de verdad sentís. - Pues si te vas tú yo también me voy -confirmó el bajito. - Tendrás que quedarte hasta el final... porque es necesario para ti. - Y tú... ¿por qué no continuas? -intervino la ardiente. - Porque yo ya he terminado y me baso, para decir eso, en que ya no tiene para mí ningún sentido esta lucha aquí porque aquí ya di todo de mí. Dí todo...hasta la extenuación a pesar de los traidores que me clavaban el puñal por la espalda... y ahora necesito otra clase de búsqueda. - Lleva razón... -terció el más alto y mesurado de los cuatro -él ha dado todo lo que tenía. Se ha quedado sin nada para ofrecérnoslo a nosotros. Tiene quie irse para volver a llenarse de contenidos.- Exactamente... tú lo has dicho... -le ayudó el joven licenciado- yo ya he terminado. No definitivamente porque volveré pero con otras coordenadas.Se levantó y lo mismo hizo la hermosa secretaria. Ambos dijeron un "hasta luego" y salieron de la cafetería.- ¡¡Que lo consigas!! -le despidió en voz muy alta y amistosa el alegre camarero.
La hermosa secretaria se agarró a la mano izquierda del joven licenciado. - Presiento que hoy va a ser, para mí, un día muy especial. - Todos los días son muy especiales -la corrigió el joven licenciado apretando firmemente la mano de ella. - ¿Realmente son todos los días muy especiales? -y le miró a ls ojos. - Siempre que así lo deseemos. Ella quedó pensativa, durante unos segundos, y meditó. - Este hombre no sólo sabe muy bien lo que quiere, sino que sabe muy bien lo que dice. - Lo sorprendente no es tan extraordinario -terminó de argumentar él como adivinando el pensamiento de ella. - Me encanta su sencillez, su espontaneidad y su humilde sabiduría -siguió meditando la hermosa secretaria. El personaje del coche de color negro, ya a punto de sucumbir ante el insomnio, se puso a la expectativa. El joven licenciado y la hermosa secretaria estaban cruzando la calzada y se acercaban hacia donde estaba él. Rápidamente se ocultó, de nuevo, con el periódico. Ella desasió la mano derecha que tenía asida el joven licenciado. - ¡Este es!. Al personaje del coche de color negro le golpeó, repentinamente, el corazón y le acometió un ligero temblor. ¿Había sido descubierto?.- Es un regalo de mi padre. - Es justo que sea un hermoso regalo -y sonrió el joven licenciado- pues a la belleza se la debe corresponder con la belleza. La hermosa secretaria adivinó, rápidamente, el sencillo piropo. - Si no te conociese un poco pensaría que lo dices sólo para que te admire. - La apariencia es una manifestación de la vanidad humana. - Y yo sé que tú puedes ser cualquier persona menos un vanidoso, puesto que no sabes vivir con la vanidad.La hermosa secretaria abrió la puerta delantera del flamante automóvil rojo y el joven licenciado, debido al poco espacio que quedaba entre éste y el coche de color negro, decidió dar un rodeo por el segundo de ellos. Tropezó con el retrovisor del coche donde seguía escondido, tras su periódico ya bastante arrugado, el perseguidor. - ¡Perdón!.Y siguió sin apenas observar a aquel siniestro personaje que tan embebido parecía estar con el ya arrugado periódico y que destilaba un extraño olor cadavérico con sus gordezuelas manos, la única anatomía de su voluminoso cuerpo que pudo aprehender el joven licenciado a través de sus retinas. Desde una ventana de la sexta planta del edificio donde se erradicaba el Banco que habían abandonado ella y él, el padre observaba la escena hasta que el flamante automóvil de color rojo, seguido por el coche de color negro, se perdió por el fondo de la calle. - ¡Quién pudiera, al menos, hacerlo una vez en la vida!.- ¿Cómo dice usted? -le preguntó el jefe de personal que se encontraba sentado ante la lujosa mesa donde el padre del joven licenciado despachaba las documentaciones de peticiones de créditos. - Sólo estaba pensando en voz alta. - Si quiere que le sea sincero... yo también me he hecho, hace unos minutos, esa misma pregunta. - ¿Y qué respuesta se ha dado a sí mismo?. - Que las decisiones más firmes y convincentes de la vida no las tomamos los que tenemos el mal llamado poder económico. El padre del joven licenciado soltó el cortinaje y se volvió para observar al jefe de personal. - ¿Qué ve usted cuando se observa al espejo?. - Todo lo opuesto a lo que ven los empleados cuando se enfrentan conmigo en el despacho. - ¿Será que sólo somos imágenes no reales?.- Será...- O quizás que sólo somos lo que no queríamos ser cuando teníamos la primera ilusión de nuestros proyectos de vida. Es curioso cómo nos desviamos del sueño y cuanto más nos desviamos de él más prisioneros somos de la cruda realidad. - Esa filosofía me suena a impregnación de su hijo. - Sí. Es verdad. Hasta ahí llega su poder de convicción. - ¡Qué gran directivo pudo haber sido!.- ¡Y qué buen líder es!. - Tal vez vuelva...- En realidad y en el fondo de la cuestión, si le soy yo también sincero, casi no deseo que vuelva. - ¿Por qué?- Porque vale demasiado... - Entonces... ¿qué hacemos con el informe?- ¡Tírelo a la basura!- Pero.. ¡nos ha costado un enorme esfuerzo completarlo!- ¡¡Le he dicho que lo tire a la basura!!- Pero...- Ni pero ni pera. Todo lo escrito en él es mentira. No va a haber, absolutamente, ningún informe. Voy a imaginarme que nunca ha trabajado aquí. - Pero eso no es verdad...- También he aprendido de él que la imaginación puede ser cierta si la sabemos interpretar bien. - ¿Cómo la de una representación teatral?. - No. Como algo más importante. Como una representación de nosotros mismos sin personajes ajenos a nosotros mismos. Tan perfecta representación que deje de ser un simulacro y, lo mismo que hace él, llegue a convertirnos en personajes, en verdad, reales. ¿Sabía que lo que somos sólo es un reflejo y lo que podríamos conseguir, si nos desligásemos de tanta realidad, sería ser la verdad de nosotros mismos?.- Estoy absolutamente sorprendido. Oyéndole, ahora mismo a usted, me parece que estoy ante su hijo. - Porque, en el fondo, no es un ser tan extraño. Si le supiésemoes entender nos daríamos cuenta de que es muy diáfano y que lo que expresa no son símbolos, ni alegorís, ni tan siquiera son metáforas. Lo que está expresando son lógicas aplastantemente hermosas. - ¿De dónde ha sacado ese caudal de contenidos su hijo?. - Lo saca, exclusivamente, de su interior. Yo no le he educado así... sino que él se ha esforzado en sumergirse, profundamente, en su inteior. Como muy bien dice, la mayoría de las personas sólo somos nadadores de superficies. Cuando se hunde hacia dentro no es que se esté ocultando; es que está alimentándose de algo que también está a nuestro alcance. Pero nosotros tenemos miedo de ahogarnos sin darnos cuenta de que esa forma de búsqueda sólo es enriquecimiento y que merece la pena intentar el riesgo de sucumbir. ¡Nos aferramos demasiado a la falsa seguridad de lo superficial y es porque tenemos pavor de que nos tachen de vivir en la locura!. ¡La locura es la nuestra... porque perseguimos a los que saben ser libres y enjuiciamos sin saber enjuiciar cuando ni tan sólo sabemos en dónde ponemos verdaderamente nuestro juicio!. Y todo ello porque nos guiamos a través de las teorías que han escrito seres humanos de superficie. ¡Tanta psicología aplicada a la empresa y olvidamos que cada uno de nuestros trabajadores y nuestras trabajadoras, que foman la parte más importante de ella, tienen una definición propia!. ¿Cómo nos hemos atrevido a medirles en base a porcentajes, en base a medidas aritméticas, en base a niveles matemáticos y en base a fórmulas de producción?. Él también me ha enseñado que un ser humano es más espíritu que materia... ¡y nosotros lo estamos aplicando al revés!. ¡Estamos sobrevalorando lo material y hemos dejado, en un rincón oscuro, al espíritu!. ¡Estamos quedándonos ciegos, de verdad que nos estamos quedando ciegos!. Y es por eso por lo que cuando nos enfrentamos con el espejo vemos lo que somos y no lo que los demás contemplan de nosotros. - ¿Y ahora qué hacemos? -preguntó, angustiado, el jefe de personal del Banco. - ¡Tendremos que atrevernos!. Y el padre del joven licenciado se concentró en revisar la documentación, más dirigiéndose al otro, le ordenó. -¡Puede usted ya marcharse a su despacho!. - ¿Puedes detener un momento el automóvil, por favor?. - ¿Qué se le habrá ocurrido ahora? -pensó la hermosa secretaria. Pero, sin preguntarle nada, aparcó junto a la acera. Se encontraban en una zona comercial como otra cualquiera de esas calles que, pertenecientes a los barrios de las clases medias, parecen no significar nada y a la vez, parecen significarlo todo. Y es que en las zonas urbanas pertenecientes a las grandes ciudades en donde viven las clases medias, ésta doble dicotomía es, precisametnte, lo común.- ¿Deseas acompañarme?.- ¿No tengo más remedio?.- Nunca jamás digas eso. Ejercita tu libertad. Si lo deseas ven conmigo pero si no quieres no tienes por qué acompañarme. - ¿Pero qué intentará hacer? -volvió a preguntarse la hermosa secretaria. Sin embargo, nuevamente en silencio y otra vez usando sólo su propia voluntad, salió del flamante autommóvil rojo y le acompañó.Caminaron unos cuantos metros en dirección opuesta a la que habían recorrido. Él con ambas manos metidas en los bolsillos de su pantalón. Ella, siempre en silencio, a escasos centímetros de él; pero sin tan siquiera rozarse. Vista la escena, cualquiera podría pensar que era una de esas múltiples parejas de enamorados que han tenido un enfrentamiento verbal, una discusión por cualquier nimiedad. El joven licenciado paró, bruscamente, ante una tienda de ropa. Ella se detuvo, igualmente, y observó el rótulo comercial- "Creaciones Para Ti" -memorizó internamente. - ¿Se puede saber qué hacemos aquí? -se atrevió, por fin, a preguntarle. - Es para mí... -le indicó él mirando al escaparate. - ¿Qué es para ti?.- Ese jersey.Entonces ella pudo observar y descubrir el artículo. Un jersey completamente amarillo con una leyenda que decía: "Te busco". - ¡Pero si vas muy elegantemente vestido!.Él volvió a repetirle. - Es para mí... Y empujó la puerta hacia adentro, penetrando en el inteior del establecimiento y seguido, de cerca, por ella. - ¿Cómo lo sabías?.- Lo he visto al pasar con el automóvil.- ¿Puedo atenderles en algo? -se les acercó la empleada, un poco nerviosa ante la intrusión de aquella pareja que, con el más mínimo esfuerzo de observación, se notaba palpablemente que formaban parte de la alta sociedad. Ya se sabe que, en las grandes ciudades, tanto las gentes pertenecientes a las clases bajas como las gentes pertenecientes a las clases altas producen recelo entre las gentes paertenecientes a las clases medias. Y aquel era el síntoma que se apreciaba en el rostro, demudado por culpa del nerviosismo, de la empleada. - Quisera el jersey del escaparate y este pantalón -y señaló un vaquero de color negro que formaba parte de un gran surtido de otros similares; lo cual es otra característica propia de las gentes de las clases medias de las grandes ciudades. - ¡Dios mío!. ¡Vaya cambio! -pensó la hermosa secretaria sin atreverse a hacer nigún comentario. La empleada, que seguía recelosamente nerviosa, puesto que a las gentes de las clases medias de las grandes ciudades es muy difícil hacerles desaparecer los recelos, se acercó con ambas prendas. - Puede probárselos, si desea al fondo.- ¿Al fondo de qué? -sonrió el joven licenciado. - Al fondo del local, por supuesto. - ¿Podrías esperarme un momento? -le señaló, el joven licneciado, a su hermosa acompañante. - Por supuesto... -respondió ella mientras, en su cerebro, estaba desarrollándose alguna idea a la vez que sus ojos repasaban la mercancía del local. El padre del joven licenciado no hacía mas que observar, continuamente, el reloj. Era la primera vez, a lo largo de su larga actividad profesional, que  estaba deseando terminar la jornada cuanto antes. Por un momento apartó de su vista el informe que estaba estudiando. Dejó su mente en blanco y comenzó a recordar algo de su pasado que, oculto en su interior, se hacía ahora nítido y reconocible. - ¡Cuando sea mayor, papá, quiero ser aviador!. Y miraba al cielo mientras el abuelo del retrato familiar parecía observarle con una extraña sonrisa. - ¡No vueles tan alto, hijo. Es por el suelo por donde siempre debes andar!. Tomó otra vez el informe y, automáticamente, lo volvió a apartar hacia un lado. Otra escena de su infancia le acudía al cerebro. - ¿Por qué no podemos acariciar a las estrellas, papá?. Y el abuelo de la foto familiar parecía de nuevo observarle con la misma extraña sonrisa. - ¡Porque son inalcanzables!.Volvió a tomar, otra vez, el informe y volvió a apartarlo por tercera vez. De nuevo el recuerdo entraba en su cerebro. - ¿El hombre llegará a la Luna alguna vez, cómo dejó escrito Julio Verne, papá?.Por tercera vez observó cómo el abuelo materno parecía dedicarle una extraña sonrisa desde el cuadro de la fotografía que colgaba de la pared, justo detrás de la mesa de trabajo de su padre - ¡Jamás, hijo mío, jamás!.- Te equivocas, papá. Hay muchos seres humanos que han llegado ya a la Luna. - ¿Quiénes?. ¡Eso es imposible, hijo mío!.- Vuelvo a insistir que te equivocas, papá.- Pero... ¿quiénes son todos esos que han  llegado ya a la Luna?.- Todas las parejas de enamorados que he visto yo besándose, por las noches, en el parque. Ellos y ellas. Parejas de hombres con mujeres que están en la Luna. Y ahora, sin embargo, él se dio cuenta de que se había equivocado lamentablemente. -¡Me voy a tomar café!. Y abandonó, inmediatamente su despacho, aquel lujoso despacho donde tantos años había perdido porque le habían convertido en un hombre demasiado importante en la sociedad.- ¿Sabes dónde está la señorita que me acompañaba?.- Se está probando ropa. A él le sorprendió, pero guardó silencio. - ¿Es su mujer? -dijo la empleada del establecimietn. - Es una mujer -le respondió él de manera lacónica.La empleada del estasblecimietno entró de nuevo, hacia la parte de atrás del mostrador y comenzó a colocar artículos en las estanterías mientras no dejaba de observar a a quel enigmático personaje. La hermosa secretaria apareció. Se había colocado un ceñido pantalón vaquero blanco y un jersey, también blanco y ajustado a su escultural cuerpo, que llevaba grabada otra leyenta. Era un letrero, en color negro, que decía "Sólo soy naturaleza pura". - ¿Te gusta? -le preguntó la hermosa secretaria al joven licenciado. - Eres tan hermosa que todo te sienta bien -le dijo, admirado, éste. Y volviéndose hacia la empleada del establecimiento sacó dinero. - ¿Me cobras todo?. Una vez pagado todo volvió  a dirigirse a la empleada del establecimiento. - ¿Tienes novio?. - ¡Sí!. ¡Nos casamos dentro de tres meses! -contestó exultante de alegría aquella muchacha con una amplia sonrisa. No acertaba a comprender por qué aquel pesonaje se había transmutado de repente, pero sintió una gran alegría que le dirigiese aquella pregunta tan personal de aquella manera tan familiar y sin rodeo alguno. - ¿Él es más o menos de mis medidas?.- Casi exactas. - Entonces regálale el traje, la camisa y la corbata que he dejado en el probador. Para aquella empleada del establecimiento resultó ser una agradable sorpresa.- ¡Gracias!.- ¿Por qué?.- Porque me hizo nunca esta clase de regalos.- ¿Lo dices por lo material o por lo espieritual?- No entiendo... me estoy refiriendo a la ropa- Yo también. - Entonces.. ¿por qué citas a lo espiritual?- Porque lo espiritual es la sublimación de lo material y están, por ello, unidos por un lazo llamado sentimiento. ¿Sabes qué es un sentimiento?.- No me he parado nunca a definirlo.- No lo definas nunca. Vívelo siempre. - ¿Y todo eso qué tiene que ver con el regalo?.- Algo muy importante. Quien necesita urgentemente un sentimiento es quien merece un regalo material porque los espiritual está de su lado.  La empleada del comercio quedó en silencio y pensativa.- ¡Es verdad que vale un imperio! -pensó ahora la hermosa secretaria. - Mis ropas, que están en el otro probador, te las regalo yo. Tómalas como regalos de boda de una mujer a otra mujer. La empledada del establecimiento estaba a punto de llorar de alegría. - ¡Que seas muy fleiz en el matrimonio! -se despidió la hermosa secretaria. - Y en la vida -se despidió el joven licenciado. Salieron a la calle en la dirección donde se encontraba el flamante automóvil rojo.- ¡A mi padre le da hoy un soponcio o un patatús!. ¿Tú que opinas?.- Un patatús.Ella rió por el chiste.- ¿Siempre eres así?. Él se rió de buena gana ante aquella inocente expresión.- No es chiste. Un soponcio es fácil de superar en breves minutos. Un patatús necesita años para ser superado.- ¿Es que no me vas a dejar ponerme seria?. ¡Verás cuando se entere mi padre!. - ¿Por qué? -le dijo escuetamente. - No soporta los pantalones vaqueros ni los jerseys con  leyendas impresas. Los considera horteradas vulgares... así que... ¡cuándo nos vea!.- Querrás decir cuando te vea. - ¡No... no!... cuando nos vea... porque hoy estás invitado a comer en nuestra casa. - No lo harás como contrapartida al hecho de haber pagado yo la cuenta...- ¡Yo nunca invito para corresponder a otros regalos! -se enojó ella- ¡Invito porque soy sincera!. - Perdona...  no interpretes mal mi comentario. Has de saber que muchas veces lo que se dice no es lo que se entiende.Y, de nuevos amigos, entraron en el flamante automóvil de color rojo.El padre del joven licenciado intentaba, una y otra vez, organizar el trabajo del día pero todos sus pensamientos se agolpaban, ocasión tras ocasión, en aquella infancia que no le dejaba ningún resquicio para atender a la actualidad de su vida. - ¿Pueden ya pasar? -le interrogó, desde la puerta, el jefe de personal. - ¡Que pasen!. - ¿De uno en uno?. - ¡Ni hablar!. ¡Todos juntos!. ¡Así se van a enterar todos al mismo tiempo para si hay alguno que se le olvida los demás se lo puedan recordar!. Los cuatro pasaron y, sin  esperar la orden, se sentaron en las sillas que, para tal ocasión, había colocado la secretaria del padre del joven licenciado en el despacho. - ¡Ustedes dirán!. - ¡No estamos dispuestos a admitir ninguna renuncia que haya sido provocada por usted! -espetó el de las largas barbas. - ¿A qué renuncia se refiere usted?. - ¡¡Sabemos que su hijo se ha ido porque usted le ha presionado!! -intervino la ardiente del grupo. - En primer lugar... señorita... o lo que sea... ¡baje usted la voz cuando esté dentro de mi despacho porque yo no soy sordo y ustedes deberían ser mudos cuando estén frente a mi!. Y en segundo lugar... señorita... o lo que sea... ¿qué sabe usted de mi hijo?. Sus causas no son sus causas... ¿me ha entendido bien?. ¿Cree que usted sabe interpretar sus deseos mejor que yo?. La ardiente tragó saliva y bajó la voz de inmediato. - Eso ha dado usted a entendernos...- Lo que ustedes entiendan, o crean entender, no demuestran nada... o por lo menos nada importante...Intervino, entonces, el más mesurado de los cuatro. - Pero tendrá que reconocer que no es normal lo que ha ocurrido con nuestro compañero -y cambió, astutamente, la palabra hijo por la de compañero- no es normal que alguien que ha sido propuesto para un alto cargo se vaya, por su propia voluntad, de la empresa. - Quizás -confirmó el padre del joven licneciado- pero en ese quizás cabe hasta el hecho de que él no sea tan igual a ustedes y entonces sí sea normal el hecho... ¿me comprende o se lo aclaro de otra manera más dura?. - Pues no... no le entiendo...- Pues es más fácil de entender de lo que, en un principio, parece. Es muy probable que a cualquiera de ustedes cuatro, que se autodenominan líderes del proletariado, una oferta así les cambiaría de ipso facto su forma de entender las relaciones laborales y conste que lo puedo afirmar porque ya ha ocurrido con algunos. De eso estoy totalmente seguro. Sin embargo... ¡ya ven ustedes!... ningún compañero de ese compañero -y cambió, inteligentemente, la palabra hijo por la de compañero- lo ha entendido así. Para muestra le puedo citar varios ejemplos. Los cuatro componentes del minúsculo grupúsculo quedaron en silencio. El padre volvió a la carga. - Mi hijo -y, de nuevo cambió, inteligentemente, la palabra compañero por hijo- no se ha aprovechado, para nada, de que sea el hijo del mandamás como ustedes me llaman- ¿Quién de ustedes haría tal cosa?. ¡Pregúntenle a sus conciencias antes de venir a pedirme explicaciones sobre un proceder que desconocen absolutamente. Les repito, y guardénselo bien en sus memorias, que sus causas ya no son las causas de mi hijo o quizás nunca lo hayan sido. ¿Entendido especialmente por parte de usted... señorita... o lo que sea?. - Vámonos... -dijo el bajito en voz bajita. - Pueden ustedes marcharse y yo les aconsejaría que la próxima vez, antes de venir a reclamar algún asunto, por mucho quu ustedes lo consideren injusto, se tomen algçún tiempo de reflexión interna antes de decir majaderías. Los cuatro se levantaron y marcharon, cabizbajo, camino de la puerta. - Una última consideración. ¡Desearía, si es posible, que ustedes cuatro mostrasen un poco más de interés laboral como él sí hacia... me conformaría con que trabajen la cuarta parte de lo que él trabajaba... ya que son los que más me exigen... y me parece muy bien esa postura!. Así que prediquen con el ejemplo antes de plantearme ninguna otra cuestión. Él lo ha hecho siemrpe así. Pidió reivindicaciones para los demás pero trabajó mucho más que los demás. Así que menos gandulear... que se les ve el plumero... como se les ha visto a un montón de reivindicadores sindicalistas y puedo nomobrarles un listado muy grande de los que se han dejado comprar por unas pocas pesetas.Se marcharon por el pasillo. - ¡Si es que nos falta él que es nuestro verdadero líder! -decía el bajito- ¡Él si hubiese sabido defender nuestra postura! -y en su cerebro resonaba la voz del joven licenciado.- A partir de este momento sois vosotros quienes tenéis que seguir adelante... y no sólo por vosotros sino, más que nada, por todos los demás aunque os claven puñales por la espalda. - Lo hicieron contigo y sin embargo, les demostraste amor.. -dijo en voz alta- ¿Con quién estás hablando? -se inquietó el de la largas barbas.- Con él. -¡¡Te has vuelto majara!! -gritó la ardiente del grupúsculo- ¡Mierda, mierda, mierda! -explotó el bajito sin poderse contener.- ¿A ti te gusta regalar flores?.- Si son pensamientos... sí -contestó el joven licenciado. - ¡Qué pena!. Esto sólo son rosas... - No importa -él arrancó una- todas las flores son pensamientos... -y se la entregó a ella. Con la hermosa secretaria se encontraba tan a gusto que su mejor deseo sería no tener que abandonarla nuca. El camino subía, lleno de sombras, rosas, hierbas, cansancio y anhelos. El joven licenciado meditó. - Entre tanta sombra, una mujer que habla de un modo natural.Se metió, nuevamente, las manos en los bolsillos de su pantalón y un retazo de aire fresco azotó su frente moviéndole, inesperadamente, aquel su rebelde flequillo. Se hizo el silencio.- ¡No! -determinó para sus adentros, recibiendo esa placidez sin nombre y esa serenidad armoniosa que había adquirido después de tantas batallas. - Te la entregué para que no te aburrieras... -le dijo, repentinamente, a ella. Un espontáneo reír expresó la hermosa secretaria. Le había estado observando silenciosamente. - ¡Tú estarás siempre al lado de la vida alegre pero sana, esa vida serena de quien sabe hallar expresiones para cualquier clase de preocupación!. - ¿Yo estoy preocupado en estos momentos? -le preguntó él.- Tú y yo sabemos que sí. Me refiero, sin embargo, que esta vez se han vuelto a equivocar contigo de la misma manera en que se han equivocado miles de veces. Te han querido perjudicar y lo único que han hecho es que te has fortalecido. El paisaje verde se ondulaba bajo el aire, ahora más fresco y recio, y se convírtió en algo así como un sueño florido... o como un recuerdo zigzagueante, entero y redondo, verdadero y profundo.- ¿Quieres que te haga una proposición? -sonrió ella. - ¿Honesta o deshonesta? -siguió bromeando él. - En principio es honesta aunque los machistas opinen que una proposición de una mujer a un hombre tiene que ser siempe, de manera exonerante, deshonesta. ¿Tú que crees?.- Si me dices cuál es esa proposición quizás yo te ayude a resolver la duda. - ¡Te invito al cine! -expresó, ella, repentinamente.- Totalmente honesta -respondió él sin dudarlo. - ¿Y si te dijese que es para ver "Setamor"?.´- ¿Por qué precisamente "Setamor"?. - Porque sé que no tienes ningún interés en verla. - ¿Cómo sabes tú eso?.- Es fácil. A pesar de estar basada en algunos acontecimientos que te incumben personalmente... hasta ahora, que yo sepa, a nadie le has interrogado nada sobre ella. - Pues es cierto. No tengo ningún interés en verla. - ¿Y si te dijese que es una verdadera obra de arte?. El joven licenciado volvió a mirarla a los ojos. - ¿La has vistó tú?. - La he visto... y es una verdadera obra de anrte. - ¿No hay otra mejor en las carteleras?.- Ahora mismo no. Hay muchas grandes películas pero como esta no. - Pues no es que tenga nada contra ella. Y, si te voy a ser sincero, apenas me había dado cuenta de su existencia aunque ya me habían hablado que estaba proyectándose al gran público. ¿Tienes mucho interés en volver a verla?. - Acompada de algún otro quizás no, pero acompañada de ti sí. Hacía ya un rato que habían salido del establecimento donde habían cambiado toda su vestimenta y se paseaban por la gran vía de la gran capital donde se ubicaban las principales salas de cine de la ciudad. - Como la están proyectando en casi todos los cines de esta avenida... ¿por qué no ahí mismo? -y ella señaló al Cine "Ideal". - ¡Ideal! -dijo él, jugando con las palabras. Ella volvió a reír ante aquel chiste tan sencillo y pensó - Ya no sé si es un bromista bohemio o un genio sin límites. El padre del joven licenciado llamó a su secretaria.- Señorita... ¡ya no voy a seguir despachando en el día de hoy!. - ¡Se va usted mucho más pronto que de costumbre!. - Sí. Algún día tenía que ser. Pásele estos documentos al subdirector general y que los resuelva élLa secretaria particular quedó anonadada. Era la primera vez que sucedía tal aocntecimiento. Jamás el padre del joven licenciado había delegado en nadie más a la hora de hacer su trabajo- No se preocupe. No estoy enfermo. Quizás he dejado de esta renfermo hoy...- No le entiendo, señor...- Estamos tan metidos en los agujeros negros de la cotidianeidad que no sabemos entender los asuntos más claros de nuestras existencias...- Sigo sin entender nada...- En otra ocasión se lo explicaré. Ahora, aunque sólo sea por hoy, voy a seguir un consejo que alguien, mucho más joven que yo, ha tenido el valor de planteamre. Y hasta es posible que no sea sólo hoy cuando lo vaya a seguir...El padre del joven licenciado salió del despacho, circuló por los pasillos, montó en el ascensor, bajó al primer piso, salió por la puerta principal del edificio, cruzó la calle y se internó en el jardín donde, solitario pero sumergido en algún mundo mágico, el viejecito leía y leía, sin desmayo alguno, las páginas de "sus libros". - ¿Puedo sentarme a sui lado?. No encuentro otro banco que tenga tanto espacio libre bajo el sol. - ¡Por supuesto que puede usted hacerlo!. Espere un momento a que aparte alguno de estos libros. ¡Ya ve!. Suelo leer con tanta fruición que me olvido de saber en dónde los voy dejando y, al final, ¡todos desperdigados!. El padre del joven licenciado sonrió. - ¡Espere que le ayude!. Luego el vijeecito siguió leyendo, ahora páginas de "El Principito", mientras el otro quedó totalmente absorto, con la mente en blanco y mirando la arboleda que para él era algo más.- Una arboleda perdida -pensó...- Perdone... -se le dirigió el viejecito después de un buen rato -¿Le gustaría oír ésto?- Lea... lea... ¡estoy interesado!. El viejecito leyó. - "Conozco un planeta donde hay un Señor Carmesí. Jamás ha aspirado una flor. Jamás ha mirado a una estrella. Jamás ha querido a nadie. No ha hecho más que sumas y restas. Y todo el día repite como tú "¡Soy un hombre serio!. ¡Soy u hombre serio!". Se infla de orgullo. ¡Pero no es un hombre; es un hongo!". - ¿Un qué? -preguntó el padre del joven licenciado. - ¡Un hongo!. - Quizás...- ¡Escuche, escuche esto otro!. - "Te juzgarás a ti mismo -le respondió el rey- Es lo más difícil Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio". - ¿Un qué?.- ¡Un verdadero sabio!. - Quizás...- ¿Y qué opina de esto otro?.- En tu Tierra -dijo el principito- los hombres cultivan cinco mil rosas en un mismo jardín... y no encuentran lo que buscan. No lo encuentran... -repondí. Y, sin embargo, lo que buscan podría encontrarse en una sola rosa o en un poco de agua... Desde luego -repondí. Y el principito agregó: Pero los ojos están ciegos. Es nesesario buscar con el corazón". - ¿Con qué?. - ¡Con el corazón!. - Quizás... - Por último... ¡escuche esto!. - "Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes, pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos". - ¿El qué?.- ¡Amigos!. - Quizás... El viejecito volvió a su silenciosa lectura mientras el padre del joven licenciado se reencontró, de nuevo, absorto con sus pensamientos, Así estuvieron durante unos cinco minutos.- ¿Viene usted muy a menudo a leer aquí?. - Dios me regaló una salud de hierro, señor. Desde que mi esposa murió hace dos años no he faltado ni un sólo día. Hoy cumplo, exactamente, dos años en esta actividad. - ¿Y por qué hace eso?. - Al principio lo tomé como un refugio... como una manera de sepultar la soledad... pero luego se me fue haciendo algo así como una vía de escape... y ahora es muy apasionante, Ahora lo vivo tan intensamente que yo formo parte de ellos. Ya no son libros escritos por tal o cual autor o autora; ahora son "mis libros"... los libros qu tal o cual escritor o escritora han escrito para mí. - ¡Curiosa forma de entender la lectura!. - Sí. Es muy curiosa. Y también es muy curioso que, después de dos años sin poder hablar con nadie de estos temas, hoy ya es usted la segunda persona con quien lo hago. - La otra sería, quizás, algún viejecito solitario como usted. - ¡De viejecito nada!. Por su edad... ¡hasta podría ser su hijo!. - Seguro que ha sido mi hijo -meditó el padre del joven licenciado. Después volvió a dirigirse al viejecito. - Es tremendo. Yo trabajo en ese edificio que ve usted ahí enfrente. Incluso mirando por la ventana podría haberle visto... de lo cerca que estábamos... y, en setecientos treinta días, no hemos podido conocernos absolutamente para nada. Hasta es probable que nuestros cuerpos se hayan rozado alguna vez por las calles... ¡pero somos dos perfectos desconocidos!. - Hay una teoría que habla de ello... -contestó el viejecito. - ¿También sabe usted de Sociología?. - Leo muchas cosas. También Sociología. - ¿Me podría resumir esa teoría que no he llegado a leer nunca?. - Es la "Teoría del Desamor". No es que venga, expresamente, en ningún libro leído por mi. Es algo que he deducido de varias conclusiones. Para podérselo explicar... ¿acepta usted que le cuente una especie de cuento como solía hacer Jesucristo con quienes deseaban escucharle?. ¡Es muy breve!. - Adelante... ¡estoy deseando saber de su "Teoría del Desamor"... aunque sea a través de un cuento como narrado por Jesucristo!.- Eso es. Tómelo de esa manera- Bien. Adelante  - Érase una vez dos seres, hombre él y hembra ella, de ¡no importa qué edad!. Ambos buscaban el amor pero tenían el gran impedimento de que  vivían en la Gran Ciudad. Buscaban y no encontraban. Un día él iba subido en un0 autobús y, observando por la ventanilla... ¡la encontró!. Ella estaba esperando en un paso de peatones. Se miraron fugaz pero intensamente. Directamente a los ojos. Comprendieron, en décimas de segundo, que se habían enamorado el uno de la otra y la otra del uno; mas el conductor del autobús no quiso parar a pesar de las desesperadas peticiones del hombre. "¡He hallado el amor!. ¡He hallado el amor!. ¡Pare usted, por favor!". El hombre se desesperaba, insistiendo una y otra vez con esa su angustiada petición... pero cuando más suplicaba que le dejasen bajar, más argumentaba el conductor del autobús que la Ley estaba de su parte y que era totalmente imposible dejarle bajar hasta que no llegasen a la próxima parada. El autobús se marchó muy lejos, la hembra cruzó y continuó su camino, pensando en su interior, ¡"era él!". Y ya nunca más se volvieron a encontrar... ¡Habían perdido la ocasión de amarse por culpa de la Ley!.- ¿Eso ocurrió en la gran capital?. - Eso está ocurriendo continuamente en esta ciudad, sí, en la gran capital de este país que creemos tan avanzado. - ¡Qué horror!. - ¿Se asusta, usted ahora, a sus años?.- ¡Es que es la priemra vez que pienso en ello!. Mi hijo me había hablado algo así pero yo no le entendía. ¡Ahora entiendo lo que me quería explicar!. ¡Y yo no le dejé! -sollozó el padre del joven licenciado. - No se preocupe tanto. Imginemos que esto es sólo un falso sueño y que uno de estos días vamos a despertar...- Oiga -Se recuperó el padre del joven licenciado- ¿a qué horas viene usted aquí?. - ¡Todos los días a las siete y media de la mañana!. - ¿Le puedo proponer un trato?. - Si es honesto... - ¿Me aceptaría que yo, a las siete y media de cada mañana, le invitase a café en el bar del Banco que está ahí enfrente?. - Pero...- No se preocupe. Yo soy el director general. Sólo sería cuestión de veinte minutos.Sin darse cuenta ni saberlo estaba hallando la respuesta que el anciano poeta extranjero le había planteado a su propio hijo: la teoría de "los viente minutos que nos faltan para ser felices". - ¿Por qué desea usted hacer eso?.- ¡Porque los necesito!. ¡Necesito esos veinte minutos de charla con usted para poder, a partir de mañana, iniciar de esa manera mi jornada laboral. ¿Acepta?. - De acuerdo. - Entonces... ¿trato hecho? -le extendió la mano al viejecito.- Trato hecho -se la estrechó éste. - ¿Qué te ha parecido? -interrogó la hermosa secretaria una vez ya en la calle. - Extraordinaria... - ¿Verdad que está muy bien hecha?.- La chavala sí. - Golfo...- No. En serio, reconozco que me había equivocado al juzgarla precipitadamente. - Lo cual quiere decir...- Que no hay que sacar conclusiones sin  haber conocido aquello de lo que se desea... sacar conclusiones -rió el joven licenciado, - Y la actriz principal... ahora hablando en serio... ¿qué conclusiones has sacado de ella?. - Como actriz es sensacional. - ¿Y como mujer?.- ¿Por qué me pregutnas eso si ya he dicho que está muy buena?.- ¿No fue tu novia?. - No. - ¿Pero si todos sabemos que estuvistéis comprometidos para casaros?. - No niego que nos conocíamos y estuvimos saliendo juntos. Tampoco niego que estuviera apalabrada nuestra boda... pero hubiese sido un grave error. - ¿Tan grave hubiese sido casarte con una muejr así?. - No hubiésemos resistido mucho timepo. Eran artificales nuestras relaciones. Yo era demasiado joven para saber amarla... - ¿Por culpa de quién?. - Con el timepo llegarás a comprender que existen algunos errores que no tienen culpabilidad.- ¿Y el resto de los errores?. - El resto de los errores, los que cometen muchos ignorantes, desgraciadamente sí. - Y... ¿puede ocurrir que en un mismo error se encuentren ambas circunstancias?.- Puede... puede ocurrir... - Eso no lo entiendo. - No he tenido ninguna experiencia en ese sentido pero a veces es mejor no entender... o dejar de entender sólo hasta cierto punto. ¿Me has comprendido ahora?.- Si no tuviste esos errores... ¿por qué los conoces tanto y tan bien?. - Las experiencias ajenas también nos enseñan, preciosa. - ¿La experiencias ajenas, guapo?.Volvió la risa a ella y la sonrisa a él. Hasta que se puso tremendamente serio.- Sí. Es totalmente cierto que se aprende más de un error propio que de mil aciertos ajenos... ¡así que figúrate lo que se puede aprender de mil errores ajenos!.La hermosa secretaria no pudo hacer otra cosa que sonreír y darle un suave beso en la mejilla izquierda. El joven licenciado no sólo la había vencido sino que, más importante todavía que eso, la había convencido.
Tan absorto estuvo, el resto de la mañana, que el padre del joven licenciado se olvidó las llaves de su casa en el despacho. Por eso tuvo que llamar al timbre. Siempre abría la doncella, pero aquel día alguien se precipitó hacia la puerta y la abrió.- ¡Dónde está!. ¿No viene contigo?.- Cálmate. No viene conmigo ni vendrá ya más veces conmigo. - ¡Dios mío!. ¡No lo entiendo!.- Tienes que acostumbrarte a aceptarlo así... lo desees o no lo desees entender.La madre comenzó a llorar. El padre del joven licenciado la acarició. Hacía muchos años que no lo hacía de aquella manera tan tierna.- A mí... el hecho de que no venga más veces conmigo... me hace, ahora, más feliz. - ¡No lo entiendo!. ¡No lo entiendo!. - Porque estás parada en algún tiempo que ya no existe. Si los tiempos no avanzasen no sería posible la vida. Nuestro hijo sólo ha cumplido con lo más natural del mundo que es crecer; pero, además, él ha crecido de verdad. Muchos crecemos sólo físicamente en lo material y más falsamente en lo espiritual. Entonces creemos ser lo suficientemente maduros como para determinar el crecimiento de los que vienen detrás. Eso es un error. Si somos capaces de entenderlo... somos capaces de aceptarlo. Entraron en el salón cogidos de la mano y se sentaron en el sofá.- ¿Quieres que sirvan ya la comida?. - Espera un poco más... estoy bastante cansado...- Aquí tienes el periódico...- ¿Dice algo novedoso?. - Lo único que me ha llamado la atención es una biografía sobre un famoso genio del ajedrez. Parece que fue un niño prodigio.Y la madre se fue hacia la cocina para dar la orden de que esperasen un poco más para servir la comida. Allí se quedó hablando con la cocinera. - No se preocupe, señora... - ¡Era la alegría de esta casa!. - Ya lo creo... ya lo creo... a mí me gastaba siempre bromas inocentes. - ¿Que te gastaba bromas?.- Inocentes, señora, inocentes. Por ejemplo, un día, me regaló una caja... ¿sabe qué había dentro?. - Seguro qua una lagartija. - Se equivoca. Era un dibujo de un ramos de flores y un poema...- ¿Por qué?.- Porque ama la vida. El padre del joven licneciado comenzó a leer el resumen de la vida de aquel prodigio que había sido capaz, en su infancia, de batir a los mejores ajedrecistas de su época. - Sería todo un niño prodigio pero, viendo la forma en que ha vivido prefiero, de verdad, la forma de vivir de mi hijo -musitó por lo bajo. La madre, caminando hacia el salón, le oyó hablar solo. - ¿Decías algo?. ¿Con quién hablabas?. - Pensaba en voz alta sobre una cuestión... pero luego te la contaré si llega la oportunidad de hacerlo aunque lo que merece de verdad la pena, a veces, es la pregunta que nos hacemos más que la respuesta que nos damos. Las respuestas son, muchas veces, más obvias que las preguntas. - De mi hijo. - Sí. De nuestro hijo. También yo soy parte de él. - Perdona. Es que las madres somos a veces demasiado posesivas. - No importa ya tanto...Y el padre del joven licenciado se puso a dormitar en el sofá. - ¿Te gusta mi barrio? -le preguntó la hermosa secretaria mientras aparcaba el flamante automóvil rojo antes de hacer maniobras para entrar en el garaje del chalet. Un letrero señalaba: "Villa Feliz". Era la cómoda, elegante y bonita vivienda donde aquella preciosa mujer vivía con su familia. - Cada barrio es un universo... cada familia es una galaxia... y cada persona es un astro...- ¿De dónde sacas esas definiciones?. - Me las traen... Ella se puso muy interesada y sorprendida. - ¿Te las traen?. ¿Quiénes te las traen?. - Unos emisarios...Ella quiso descubriir el misterio. - ¿Qué emisarios?. ¿No serás algún extraterrestre? -y no lo preguntaba en broma.- ¡Los duendes del cerebro!. - ¡Bromista!. ¡Qué susto me habías dado!. -Pero... ¡si es verdad!. ¿Tu no sabes que en el cerebro tenemos unos duendes que nos dictan las ideas?. - ¡Te advierto que yo también sé contar cuentos!. - ¿Y quién sabe si lo que te he dicho ha sido un cuento o una realidad invisible?. - ¡Vamos!. ¡Déjate de bromas que ahora verás cómo se va a poner mi papá cuando nos vea con estas ropas!. - ¿Qué le pasa a nuestras ropas?. - Se lo explicas a él... proque yo no soy la que se enfada por estas cosas. Aceleró el auto y entró al garaje que, anteriormente, habia abierto el jardinero. - ¿No tiene entrada automática?.- Sí. Pero el jardinero es siempre así de amable conmigo. - ¿A cambio de qué?.- Oye, espera... ¿no estarás pensando que el jardinero y yo?.El joven licenciado no pudo hacer otra cosa más que reír. - ¡No, preciosa!. Estaba pensando en una película...- Ya.- Perdona. La hermosa secretaria no pudo hacer otra cosa que reír. - Es porque le doy una buena propina a cambio. - No hacía falta que me lo dijeses. No enjuicio el proceder de la chavalas guapas. - Pero es que quiero que no dudes de mí. - Jamás he dudado de ti desde el primer momento en que nos conocimos. - ¿Y desde el segundo momento?.- Desde el segundo momento menos todavía porque fuiste valiente. - Pero ¿si sólo hice lo que tú hiciste?.- De acuerdo...  pero fuiste capaz de hacerlo por tu propia voluntad.- Porque tú me la contagiaste. - Espera, espera... tú eres lo suficientemente capaz de ser tú misma. - A lo mejor ha sido gracias a ti. - De nadas entonces. No me debes nada.- ¡Buenos días, señorita! -la saludó el jardinero. - Hasta luego... y buenos días... -le devolvió el saludo la hermosa secretaria -pero, por favor, estoy manteniendo una conversación privada.- Ua conversación privada que acaba aquí -le indicó el joven licenciado una vez que el jardinero se alejó del lugar. - ¿No quieres seguir con el tema?.- Hay temas que es mejor tratarlos con la almohada. Bajaron del automóvil y se encaminaron hacia la vivienda. - ¡Te advierto que si yo paso la primera es porque a ti no te conocen y te pdrían  dar un escopetazo! -se rió la hermosa secretaria - porque... vaya facha que llevas...- ¡Todo sea por la aventura! -justificó él. Entraronn en el domicilio y ella le condujo al salón donde ya estaban todos reunidos. - ¡Papá! -exclamó, repentinamente, al entrar. Mas la que tomó la palabra, en primer lugar, fue su madre. - Pero... ¡hija mía! -exclamó la progenitora- ¿qué forma es esa de entrar?. - ¡¡Hay va!! -exclamaron, al unísono, dos de los cuatro hermanos de ella puesto que los otros dos ya no vivían allí pues estaban casados. - ¿Es cierto lo que estoy viendo? -dijo el progenitorr -y... ¿este joven quién es?. - ¡Calma... que no cunda el pánico... os lo explicaré enseguida si antes nos dejáis sentar!.     - ¡No sé yo si deberíamos! -señaló, jocoso, el más joven de los dos hermanos. - ¡Se les puede perdonar... si sólo es por un día! -continuó el otro hermano. - ¡Siéntese, joven, siéntese! -reaccionó, solícita, la progenitora. - ¡Nosotros tenemos cosas que hacer! -se levantó el otro hermano, dejando su asiento al joven licenciado.- ¡Y he dicho nosotros en plural! -se dirigió al más joven de los dos. - ¿Teníamos algo que hacer ahora? -musitó, en voz alta, éste. - ¡Ven... que te voy a refrescar la memoria por el camino!. ¡Pero qué tonto pareces a veces! -razónó el otro hermano.- ¡Ah... sí... ahora me acuerdo de que tenemos algo que hacer! -y se levantó dejando el lugar a su hermana -¡Volvemos enseguida!.Y salieron, ambos del salón mientras el mayor de ellos le daba un golpecito en la nuca al más joven.- Estás atontilinado...Aquel día, durante la comida, el padre del joven licenciado ejercitó algo a lo que ya se había desacostumnbrado. A charlar, animosamente, con su esposa., - Ahora me doy cuenta. Y pienso que sería algo maravilloso poder comenzar de nuevo. - ¿Comenzar de nuevo?. - Sí... pero con la experiencia obtenida.- Si volviésemos a comenzar de nuevo -expresó la madre del joven licenciado- volveríamos a cometer los mismos errores o, tal vez, otros de similares características. No se necesita empezar otra vez para poder construir un futuro hermoso. El padre del joven licenciado se quedó sorprendido. - ¿Quién te ha enseñado a razonar asi?.- ¿Quién crees tú que ha podido ser?. - Es fácil adivinarlo... ¡qué buen líder es!. -volvió a repetir lo que antes había indicado al jefe de persnal del Banco. - En efecto, La vida no se ha terminado; se puede llenar de color. Vivíamos sólo dentro del gris y él nos ha enseñado que podemos vivir con todos los colores. Te voy a contar algo de él que tú  nunca supiste prorque pertenece a las conversaciones que tenía conmigo mientras tú sólo te dedicabas al trabajo. - Sí. ¡Fue un grave error!. - No importa. Ya se ha pasado. Lo que me explicó, un dia de esos en los que había estado con sus amigos de la bohemia sana, es que cada acción que cometemos, en  nuestro existir, es la expresión de un color. Y me explicó lo que, entonces, para mí era una extrañísima Teoría de los Colores. A cada emoción humana la encasilló dentro de un color y no sólo eso sino que a cada grado de variación de esas emociones les colocó un grado de color diferente. Por ejemplo, la valentía la encasilló en el color rojo y presta atención porque no dijo violencia sino valentía. Y, dentro de la valentía, fue colocando distintas gradaciones: a la máxima valentía, el arrojo, le puso el color granate: al emuje le colocó el rojo bermellón; a la sinceridad el carmesí y a la prudencia, que también es un grado de valentía, le aplicó simplemtnete el rojo. Con los demás colores también lo hizo. Creo que todo ello lo tiene apuntado en una libreta. - ¿Y cómo no supe yo que pensaba así?.- Porque estabas muy preocupado con la marcha del Banco y todas las acciones que tienes invertidas en la Bolsa. - Pero él me acompañaba, todas las mañanas, a la ida y después a la vuelta del Banco. - Él sólo era él por las tardes. Por eso, cuando tú volvías al Banco, él se desarrollaba sin ti y sin tú darte cuenta. Lo malo es que yo creía que eran sólo lucubraciones de un niño y... sin embargo... era ciencia de un hombre. - ¿Por qué pensabas que sólo era un niño?.- Porque creí que no estaba preparado...- Tú también te equivocaste con él. Era un hombre desde que tuvo uso de conciencia. - Las madres no nos damos cuenta de que los hombres nacen siendo hombres...- Tenemos que encontrar esa libreta y apresurarnos a vivir. Su Teoría de los Colores nos puede ayudar a hacerlo. Podemos empezar de nuevo a ser tales como éramos. -Sí. Eso también me lo explicó. Me explicó algo de la Fe cristiana y la importancia que tiene para volver a ser tales como éramos. - Se estaría refiriendo a lo espiritual.- Te equivocas. Se estaba refiriendo a lo espiritual y a lo físico. - ¡Eso es imposible!.- ¿Quién te ha dicho que es imposible?.- La vida. - Olvidas que por encima de la vida está la existencia que es lo mismo que decir vida plena. - Bueno. Ya lo entenderé con el tiempo. Ahora es necesario encontrar la libreta donde tiene apuntada su Teoría de los Colores. - Su Teoría de los Colores y muchas cosas más que yo conozco a medias... - ¿A medias?.- No todo lo que sabe lo tiene apuntado. Bueno. Me equivoco. Lo tiene apuntado en su memoria. El padre del joven licenciado tomó las manos de su esposa. - ¡Adelante!.- Adelante... -y la madre quedó pensando en la nota que su hijo le había dejado antes de marcharse y se prometió a sí misma que en recuerdo de él estaría siempre al lado de su esposo. - ¡Cómo me gustaría ser su aigo! -pronunció el padre. - ¿No vas a tomar el café con tus amistades?. Quizás le encuentres allí. - Ya no. Prefiero tomarlo contigo... aquí... en el hogar... mientras realizamos planes... planes de vida auténtica. La esposa le sonrió y se abrazaron ccomo nunca habían hecho desde que fueron novios. En la casa de la hermosa secretaria también habían terminado de comer. En los sofás del salón estaban el progenitor y la progenitora en uno de ellos y, en el otro, la hermosa secretaria y el joven licenciado sentado muy cerca físicamente de ella. - ¡Cada vez que veo esas ropas me da un patatús!. La hermosa secretaria se rió abiertamente y se dirigió al joven licenciado, - ¡Te lo dije... te lo dije...!. El progenitor continuó. - ¡Está visto que a la juventud, en algunos temas, no se la puede derrotar!. Ahora, eso sí, ¡espero que vuestras leyendas, esas que lleváis tan orgullosamente sobre el pecho, sean ciertas!. - Repecto a su hija no lo dude, señor -respondió el joven licenciado. - Repecto a él tampoco -añadió la hermosa secretaria. - Repecto a mi hija tengo una total confianza y sé que es naturaleza pura pero... ¿podría saber, si no te molesta, qué buscas tú?.- No soy tan sabio, todavía, como para saber la totalidad de lo que busco, pero sé que es mi reto y estoy dispuesto a vivirlo hasta la Eternidad. - ¿Hasta la Eternidad?.- Tal como lo ha oído, señor. - ¿Hombres como tú, con esa determinación y ese carácter de espiriru especial, necesita mucho la sociedad!. Hubo un momento de silencio tras el cual el progenitor siguió hablando. - Desde que te vi entrar no hago más que pensar que tu cara me es muy conocida. Yo creo haberte visto antes. - ¡En la televisión, papá!. ¡En el programa "Cuéntanos"!. - ¡Claro!. Lo que pasa es que yo, sin gafas, no distingo muy bien y además, tu rostro permaneció, durante casi todo el programa, en la penumbra. Pero... ¡en efecto!... ¡eres tú!. ¡Ahora sé que sabes y haces lo que dices!. - ¿Puedes venir un momento, hija? -le indicó la progenitora a la hermosa secretaria, levantándose del sofá.- ¡Voy!. Y la hermosa secretaria salió tras guiñarle, de forma totalmente inocente, un ojo al joven licenciado. Ya en la habitación de ella, la madre le interrogó. - ¿Estás muy interesa en ese joven?. - ¡Estoy muy interesada!. Pero no es posible más que una hermosa amistad. Y no creas que es por causa mía... ¡es que está en otro mundo!. Hay algún misterio, en su vida, que me lo hace inalcanzable. - ¿Te interesaría conocerle mejor?.- ¡Me itneresaria conocerle del todo!.- ¡Eso es pedir un imposible, hija!. Le he observado... pero voy a ayudarte a que le conzocas lo suficiente...Volvieron al salón donde el progenitor y el joven licenciado hablaban, amigablemente, de algo relacionado con la política en general. - Entonces... ¿tú no crees en alguna ideología concreta?. - No. No creo en ninguna ideología ni concreta ni no concreta. Yo sólo creo en la idealogía de la dignidad. - ¿Idealogía de la dignidad?. ¡Eso no existe!. - Así esstá el mundo. Vagando por las ideologías muertas. - No te entiendo.- Verá, señor. Las ideologías políticas no sirven para gobernar el mundo y mucho menos para gobernar a una nación, país o estado. - ¡Pero si las ideologías han existido desde siempre!. - ¿A qué se refiere usted con eso de siempre?.- A la era histórica de las civilizaciones. - Pues ahí está el error. - ¿Qué error?.- El error de haber basado a las civilizaciones en las ideologías en lugar de haberlas basado en las ideas libres. Eso es lo que yo llamo idealogía. Ideas libres. Por culpa de las ideologías han muerto millones y millones de seres humanos a partir de las civilizaciones.- No tengo más remedio que decirte que llevas razón. - No es cuestión de llevar o no llevar razón. Es cuestión de saber o no saber. - ¿Podéis parar un momento, por favor? -les interrumpió la progenitora que apareció en el salón seguida por su hija. - Dinos... -repondió el progenitor- pero espero que sea algo importante. - Ya que estáis hablando de libertad... déjale la tarde libre... proque ha venido invitado a montar a caballo...La hermosa secretaria le volvió a guiñar, otra vez de forma totalmetne inocente, un ojo al sorprendido joven licenciado. Sin embargo, éste acertó a confirmar sin titubeos. -Si no le es molestia... su hija me había propuesto una cabalgada -dijo poniendo ua cara muy seria. - ¡Qué sinvergüenza, madre mía, qué sinvergüenza! -pensó la hermosa secretaria. - ¿Quiere decir... pasear a caballo?. - En efecto... eso quiero decir -al joven licenciado se le escapó una sonrisa. - ¡Qué bien me cae este chico! -musitó la progenitora.- ¡Ya te lo dije yo, mamá!. - ¿Se puede saber qué le dijiste a tu madre? -exclamó, algo mosqueado, el progenitor. - Nada, papá. Cosas de mujeres... y caballos... - Está bien... está bien... tenéis la tarde libre...Estaban los dos sentados y muy juntos el uno de la otra. - ¿Tienes algún sueño que yo no sepa?.- Muchos...- ¡Pues tendremos que empezar por alguno de ellos! -confirmó el padre del joven licenciado. - Tengo uno muy especial.- Dímelo... ¡sin ambages ni temores!. - Nosotros sólo hemos salido, juntos, en viajes de negocios. Y siempre por la ya conocidísima Europa. Viajes que, a ti, puede que te complacieran. Para mí fueron pesadillas... y no por culpa de los lugares a donde íbamos sino porque no había nada de aventura, ni de emoción, ni de divertido en esa manera de conocer mundo. ¡A culquier cosa llama la gente conocer mundo!. ¿Qué es conocer mundo?. ¿Visitar?. No. Conocer mundo es captar lo que se ha visitado; pero no de una manera simplemente "fotográfica" sino desplegando todo lo emotivo que nos conmueve el viaje. Y no hace falta "ir" sino "vivir" aquello a donde se va. - ¿Hay algún lugar especial?. - No importa tanto el lugqar pero... sincerándome ocntigo... hay un viaje que siempre he soñado en hacer. ¿Te lo puedo decir?. - Adelante...- América. Recorrer toda América y sentir, en mi interior, las mismas emociones que debieron sentir aquellos hombres que llegaron, por primera vez, allí. - Lástima que mi Banco no haya tenido nada que ve con América. - No. Ha sido lo contrario. Gracias a Dios que tu Banco no haya tenido nada que ver con aquel continente; porque, en ese caso, de haberlo visitado igual que he visitado otras zonas geográficas, no tendría ya ninguna ilusión`para mí...- ¡Ve preparando el equipaje!. - Pero... ¡no seas loco!. ¿Y los negocios? -se arrepintió la madre del joven licenciado.- Nada de dudas. Los negocios pueden salir adelante sin mi presencia y, por si no lo sabes, en América es ahora, en estos meses, cuando hace buen clima. ¡Nos vamos para América!.Y el padre del joven licenciado empezó a cantar.- Me hueles a merengue y a bolero a caña y a café me hueles a corrido y a charango carnavalito y miel me hueles a maracas y a guitarra a gaucho solitario y a sabana a piel morena y sal me hueles a canela y a bananas querida siempre y siempre maltratada soñando libertad. América, América me hueles a guayaba a cordillera helada a tierra verde y lluvia tropical me hueles a pradera y a eterna primavera me hueles a futuro y libertad. Me hueles a tabaco y a manises a dátiles y a ron me hueles a emigrantes que se fueron cantando una canción me hueles a torrente y a quebrada a sangre campesina derramada para tu libertad me hueles a mujer enamorada querida siempre y siempre abandonada soñando frente al mar.Era una alameda profunda para el pensamiento. Las huellas de aquella pareja, marcadas con suavidad en el fresco lecho del suelo arenoso, iban formando suaves incógnitas, como deslizadas por el tobogán de la tarde. - La conocemos como la alameda de los pasos perdidos -había dicho ella. - ¿Por qué? -había preguntado él. - Porque así lo quiso el poeta -había respondido ella. Y recitó. - En tu silencio han volado,alameda de pasos perdidos, como poemas soñados los pájaros del nidal. Yo camino por tus sombras, eternamente pensativo,dejando pasar las horas en el reloj de un rosal. ¡Quién sabe dónde marchó sobre tus copas el mirloque en la alameda creó esperanzas sin final!. El joven licenciado conocía aquel poema porque lo había escrito él mismo hacía ya unos meses. Y lo terminó. - Yo volveré en un segundopara sentir lo vividoen la arboleda del mundode tu misterio inmortal.¿Había algún sentido en aquel expresar de ambos para quiénes, momentos después, intentanse interpretarlos los transéuntes?. Los álamos sabían que sí... los álamos sabian que no eran palabras simples sino, más bien, profundidades de la juventud que el tiempo ya no borraría de sus memorias. Siempre quedaría un recuerdo en ambos y, como en el poema, un sueño...Después se entretuvieron con las múltiples y sencillas conversaciones con que los humanos llenan el mayor porcentaje de sus tiempos pero que, parados a analizar, suponen una trascendencia mucho más honda de lo que intentan entender los osados caballeros que se las dan de profundos. - ¿Sabías que yo tengo otros cuatro hermanos?.- Y tú... ¿qué lugar ocupas?.- El tercer lugar.- Dicen que en el término medio está la virtud.- ¿Y se cumple ese dicho?.- Ese precisamente sí. - Hay otro dato curiso de mi familia. - ¿Como cuánto de curioso?. - Mi padre es de origen norteño y mi madre de origen sureño. - ¿Y qué tiene esa dualidad de curioso?. - Pues que, para elegir el lugar de residencia no se ponían de acuerdo hasta que mi padre tomó una decisión salomónica para poder vivir en la paz. - ¿Dónde?.- No. No he dicho La Paz de Bolivia sino para poder vivir en la paz; o sea, en armonía. - ¿Y dónde eligió?.- Pero qué bobo eres. Si lo estás viendo. ¡En el centro!. - Ya... ya lo veo... - Pues ya era hora de que lo vieses. - Bueno... no discutamos que se nos viene la paz abajo.- Está bien. Y aquí nos hemos criado los cinco. - Más que curiosa decisión yo diría que fue una inteligente decisión. Sus palabras, ahora, subían como pájaros de la tarde que quisieran ocultar los secretos que siembran las almas de los humanos y en donde se anidan las compañías alegres. Aquella tarde, para ellos y enteramente para ellos, hablaba a través de sus voces. Hablaba por razones de entender y por tiempos de escuchar. Ellos dejaban volar a los pájaros de su voz y, en la distancia, el silencio de la alameda hacía solariegas sus almas. Era como abandonarse a una forma de entenderse, como escribir las memorias que salían de su interior. Era, en fin, un deshojar las hojas del calendario y mezclarlas con las hojas de los álamos hasta lograr una combinación de encuentros. Solo que, en aquellos instantes, se estaba fraguando que ella sería la hoja del álamo y él el vuelo del ave. - ¿Cuántos hermanos tienes tú?.- No tengo ni hermanos ni hermanas.- ¡Debe de ser muy triste no tener a nadie más!.- No sabría exactamente contestarte a esa cuestiòn pero es posible que sea así... y por eso yo voy buscando.- ¿Qué buscas?. ¡A mí me lo puedes contar con toda franqueza que yo no voy a publicarlo!. - Sé lo que busco pero aún no debo explicárselo a nadie. - ¿Tan interesante es ella?.- No... no es que sea o no sea interesante sino que es muy interna. - ¡Por fin!.- Por fin... ¿qué?.- ¡Estás enamorado!.Él no contestó nada. - Ese es el picadero.- Es un lugar muy agradable. Y dejaron su conversación para entrar en los establos. - Aquellos seis que ves allá son nuestros... y se llaman Lucero, Tormento, Suspiro, Alba, Plata y Centella. - Son bonitos nombres para caballos. - Sí, pero encierran otra curiosa circunstancia yo diría que familiar. - ¿Otro dato curioso y familiar?.Ella se rió abiertamente. - Que los tres primeros que te he citado son yeguas. Fue un capricho que me consintieron por ser la única hija de la familia. - Pues no acierto a descubrir la curiosidad...- ¡Es que eres muy despistado!. ¿De verdad eres tan despistado o es que, por alguna oculñta razón, te lo haces?. - Es que soy muy despistado. - Pues entonces te lo explico: las yeguas tienen nombres que terminan en la o y los caballos tienen denominaciones terminadas en la a que, entre las personas corresponden a lo femenino mientras las o corrresponden a lo masculino. El joven licenciado pensó por unos segundos ante de hablar. - Porque los animales son más libres. Ellos no observan su realidad de la misma manera que los seres humanos. Nosotros nos dejamos llevar por anécdotas pueriles y olvidamos lo esencial. Para los animales, y no sólo los caballos, lo esencial es, simplemente, vivir con arreglo a su naturaleza. Los humanos nos encubrimos de vanidades y, al final, nos hemos alejado tanto de lo natural que ya no sabemos volver a ella... a no ser que descubramos, de nuevo, nuestro origen, tanto individual como colectivo, que proviene de haber sido creados a imagen y semajanza de Dios. y Dios tiene dos facetas claras y unívocas: por un lado la masculina y por otro lado la femenina. - ¿Y si llegamos a descubrir ese origen?.- Seríamos más reales, más verídicos y más perfectos. - ¿Qué ocurre para estar tan lejos de eso?.- Ocurre que la inmensa mayoría de los seres humanos viven determinados por unos pocos que han escrito unos reglamentos o han dictado unas leyes convencidos de que esa anormalidad es natural y... ¿sabes por qué?. - Pues no...- Porque necesitan controlarnos y nos levantan  códigos falsos de costumbres que no son las que deberían ser. ¿Me explico bien o te lo digo en palabras más exactas?.- No hace falta. Lo he entendido. - ¡Y estoy seguro de que ellos no cumplen con los códigos de la Naturaleza creada por Dios porque así obtienen muchos votos en las elecciones y tienen  sujetos a los demás. ¿Comprendes donde está la trampa?.- No. - En que de esa manera tan falsa se llaman demócratas pero... estudia el caso a fondo... ¿de verdad son demócratas porque cambian el sentido original de los seres humanos a capricho de las masas?. ¿Sabes a lo que me estoy refiriendo?.- Si... ¡a la hipocresía.!. - Lo primero que tenemos que hacer es un itinerario. - ¡Oh,, no!. ¡A mí no me interesa un viaje planificado sino tomar un avión  a cualquier parte de América y... después... ir tomando decisiones sobre la marcha!. - Si así lo quieres así será. Por el dinero no te preocupes porque, Gracias a Dios, nunca nos va a faltar. - ¿Cuánnto tiempo hace que no le dabas Gracias a Dios por todo lo que tenemos?. - ¡Es verdad!. Tan orgulloso estaba de mí mismo y de mi obra que olvidé lo más elemental: lo que soy, lo que tengo, lo que vivo... sólo se lo debo a Dios. - ¡Ahora ya podemos ir a la agencia!. - ¿Cuál de ellas prefieres?. - Conozco una... en un barrio humilde... que es la más económica...- Pero, mujer... ¡si nos sobra el dinero!. - Nos sobra el dinero para la aventura... pero los billetes los quiero comprar en el lugar más económico. Nuestro hijo me enseñó, una tarde, que más importante que tener dinero es saber utilizarlo. ¿Para qué queremos dos billetes de lujo si estamos cansados de aburrirnos con las gentes que viajan en la primerísima clase de las mejores aeronaves como llamamos eufemísticamente a los aviones?. ¿Para qué?. ¡Yo quiero comenzar la aventura tratando con las personas que sufren durante muchos años para poder comprarse ese billete económico que les reporte la pequeña parcela de felicidad que tanto iamaginan. ¿Sabías que hay personas que no han podido subir en un avión nunca jamás de los jamases?.- ¿Tan importante es todo esto que me cuentas de los billetes?.- Sí... porque de esta manera comienzan las grandes aventuras... y no me estoy refiriendo a las aventuras con las que nos invaden en la televisión, sino a las verdaderas aventuras de la fantasía, la imaginación y todas esas emociones que nuestro hijo sí que ha sabido experimentar. Al menos, por una vez en la vida, quiero que sea así. Para poder, algún día, morir con la dignidad de saber que compartí este viaje con ellos...- ¿Sabes montar a caballo?.- Si te digo la verdad... ¡fatal!... y no creas que soy fatalista sino que es cierto!. La hermosa secretaria volvió a reír. - No sé si es una broma que me está gastando o es verdad, pero... menuda le espera... -pensó para ella misma. - ¡Te ha tocado montar a Centella!. Centella era el animal más nervioso de todo el picadero. Montar a Centella era como sentarse en la cima de un volcán a punto de ignición. Por algo que el joven licenciado descubrió en la mirada de ella se dio cuenta. - Espero tener suerte -se deseó a sí mismo. Y se limitó a sonreír...Ella continuó con sus explicaciones. - ¡A mí... por supuesto... me ha tocado Suspiro!. Suspiro era la yegua más dócil y obediente de todo el picadero. Montar a Suspiro era como sentarse en el aire, de lo ligera y segura que resultaba ser. El joven licenciado volvió a mirarla y a descubrir la doble trampa.- No gana quien trampea sino quien ríe más tiempo -pensó él. Y volvió a sonreír...Ante el silencio de aquel enigmático personaje que parecía adivinar los pensamientos de ella, ya algo azorada y medio arrepentida de su ventaja inicial, se lanzó a fondo antes de echarse para atrás. - ¡Gana quien, dando la vuelta por aquel olmo, llegue el primero hasta aquí!. - ¡Tú lo has dicho... gana el primero y no la primera!. - ¡Ha sido un "lapsus lingüe"!.- Bueno... pero vale... los lapsus se pagan con la derrota. Sin expresar confirmación o negación alguna, la hermosa secretaria azuzó a Suspiro y comenzó a galopar. Sorprendentemente, Centella permaneció impávido. Era asombroso, pero aquel caballo comenzó a trotar, sin nervios ni encabritamiento alguno como era normal en él, en dirección al olmo y a mucha distancia de Suspiro. La hermosa secretaria, a punto de llegar a la referencia natural donde había que dar la vuelta, hechó la vista atrás y contempló cómo el joven licenciado iba, aunque a mucha distancia, tranquilo y sin sobresaltos.- ¡Cuidado! -gritó él. Y sucediò lo inevitable. Al doblar por el olmo la hermosa secretaria había inclinado excesivamente su cuerpo. El golpe debió de ser duro. Por primera vez, en su abigarrrada vida, el joven licenciado pensó en la muerte de forma directa. Ahora no era como cuando contempló la fotografía de la lesbiana ahorcada, ni cuando acudió al sepelio del anciano poeta extranjero. Ahora era algo más concreto, algo más tangible, algo más directo y algo más doloroso... puesto que ahora era aquella hermosa muchacha con todas las ganas de vivir la que, posiblemente, hubiese dejado la vida. Tres formas tan distintas de hallar la muerte. Tres caminos tan diferentes de abandonar la vida y, si  embqargo, una misma conclusión: un  destino llamado Muerte.Fue una conclusión que él no sabía cómo se le había penetrado en el cerebro. - O todo o nada... o todo o nada... -se repitió mentalmente.Y azuzó a Centella que, ahora sí, voló sobre la pradera para ir al encuentro. Centella sabía que algo serio ocurría. Se lo indicaba el hecho de que Suspiro había parado su carrera, de que su propietaria yacía, inerme, sobre el suelo, de que el joven licenciado que le montaba había reaccionado con nerviosidad... de que aquel silencio no podría reflejar nada bueno... a no ser que todo fuese mentira. Pero la mentira no existe para un caballo y, por eso, corrió hacia donde estaba, caída, ella. En su escritorio, de madera de color caoba, el general de división leía una parte de la página 41. - "La casa olía a madera encerada. Con sus fundas blancas, los muebles viejos eran espesos y concretos fantasmas, pasando sin misterio sobre la alfombra. Los retratos de la familia; uniformes azules y oscuras levitas, condecoraciones rojas. Estatuillas de jade y marfil. Manuel se llevó la mano a los ojos. - No llores -dija Sanamo- La vida es esto. - ¿Quieres callar de una vez?. No estoy llorando. - ¿No lloras?.- Estoy horrorizado. Nada más. - ¡Cómo hablas!. (¿Cómo puedes entenderme, Sanamo?. Tengo miedo por lo que estuve a punto de ser)". El general de división pensó en su hijo que se encontraba cumpliendo el servicio militar obligatorio, cerró el libro, cerró también los ojos y comenzó a dormir.El libro, ya sobre la mesa, mostraba su portada: "Los soldados lloran de noche".Y la noche estaba llegando...El joven licenciado descabalgó de Centella y se acercó al cuerpo yaciente de la hermosa secretaria. Hacía tiempo que la luna ya había aparecido en la bóveda celeste. El sol se ocultaba irradiando destellos anaranjados sobre las más altas ramas de los olmos. La contempló durante unos breves segundos. Estaba aún más hermosa con el baño del contraluz sobre su rostro. Los ojos tan cerrados que había que ser muy hombre para no aprovecharse de su boca. Lo único que aturdía la mente del joven licenciado era cómo poder explicar que alguien así yaciese, en el ya iniciado anochecer, sin haber dicho, tan siquiera, "me voy"...- Ni la belleza es tan poderosa -pensó. Pero tenía la obligación de atenderla y luchar contra la Muerte. Pasó su antebrazo derecho por la nuca de la hermosa secretaria y con  la mano izquierda acarició aquel bello rostro. ¡Fue como un relámpago estallando en la faz de la hermosa secretaria!. Las manos del joven licenciado, ¡otra vez sus manos!, producían un espeso pero muy agradable calor. Y ella no pudo mantener, por más tiempo, los ojos cerrados. - ¿Pero aún estás despierta? -bromeó él intentando ocultar su sorpresa. - ¡Es la muñeca derecha!. ¡Me duele!. ¡Me duele mucho!. El joven lcienciado deslizó su antebrazo derecho, de nuevo, por la nuca de la hermosa secretaria y con la mano de ese mismo lado derecho sujetó su dolorida muñeca. - ¿Te duele de verdad?.- ¡Bobo!. ¿No ves que todo es una broma?.Él se la quedó mirando directamente al rostro. - Desde luego que se debe ser muy hombre para no besarla -meditó internamente. - Estoy esperando... -le interrumpió ella. - Da tiempo al tiempo. - Me parece que o no andas demasiado bien de la cabeza o los que tienen que cambiar son los otros. - Nadie es perfecto en el mundo. Simplemente eran dos seres humanos bajo las horas del último atardecer y el primer anochecer. Ninguna idea de la que avergonzarse. La verdad... ¡la única verdad!... era que estaban ocupando un espacio sin desesperación. Un sentido común compartido y compartible pero con total nobleza. Quizás un descarado sentido común... pero solamente eso. - Sólo tengo miedo de que muramos en el intento. - ¿Por qué vamos a morir? -le contestó el padre del joven liucenciado. La madre no supo expresar la causa de aquella frase de él. - No sé...- Ante lo desconocido es mejor ser activo. Es una máxima que aplico yo a mis negocios. ¡Da buenos resultados siempre!. - Entonces mañana mismo...- Mañana mismo... pero primero tengo que pasar veinte minutos de café con mi verdadero amigo. - ¿Tu verdadro amigo?... pero... ¿no tienes un millón de amigos como tanto decías?.- Otro día te lo explico. - No. Quiero saberlo ahora. - Tener un amigo es una fortuna, tener dos amigos es un tesoro y tener tres amigos es un milagro.- Esa es la verdadera manera de tener un millón de amigos. - Sí. Ya me he dado cuenta. Entonces... ¿de acuerdo?.- De acuerdo. Mañana ve a desayunar café con tu único amigo y te despides de él hasta que regresemos. - Mañana mismo comienza nuestra aventura. Ahora te prohibo que prepares la cena.- ¿Por qué?. Si la prepara la empleada. - Por eso. Porque no quiero que la empleada trabaje más horas que las justas según la moral humana es por lo que te invito a cenar en un restaurante. Y ambos se fueron a cenar fuera de su domicilio. Lo que sí hizo el joven licenciado, al regreso, fue enlazar su mano derecha con la mano izquierda de la hermosa secretaria. Todo el camino en silencio, sin pensamientos ambos, sin afirmaciones ni negaciones. Algo así como un paseo estelar... donde ya ni las palabras podían ubicarse en un lugar concreto. Como flotar en un sentimiento desconocido.  Ella sabía qu el joven licenciado estaba enamorado. Lo único que no acertaba a descifrar era qué clase de amor radicaba en el corazón de él. - ¿Cuántos amores tendrá? -pensó ella. - No -le dijo él- no lo pienses... porque es falso lo que dicen de mí. Ella mantuvo entonces silencio. Al llegar al frente de la puerta de "Villa Feliz", él la tomó de las dos manos y le contó el misterio.- Me tengo que ir...- ¿Te tienes que ir... forzosamente...?.- No. Voluntariamente. - ¿No estarás soñando?. - Muchos sueñan dormidos y cuando despiertan, al día siguiente, se acobardan y son incapaces de intentar hacer reales sus sueños. Otros, sin embargo, saben soñar despiertos y ellos son los que logran alcanzarlos a pesar de que, por esa causa, son los más vituperados y, a veces, hasta insultados. - Pues nosotros dos somos de los que soñamos despiertos... o es que estamos locos...- No estamos locos. Por eso nosotros lograremos hacer reales nuestros sueños. Ella, entonces, se sintió segura. - Más allá... más allá del sueño que gozo despierta nos encontraremos. Y si tú, mi sincero y blanco amigo, llegas antes que yo... espérame allí porque yo también llegaré. - Recuerda que estamos hablando sólo de la Vida porque la Muerte no existe...- Estamos hablando de la Vida, sí. Y estamos hablando de esta Tierra. - Estamos hablando de la Eternidad sin pasar por la Muerte.- Si tú lo dices me lo creo.- Lo dijo Jesucristo. Por eso lo sé. Él, entonces, tras decir esta gran verdad cristiana, soltó sus manos. - Ahora sé que me voy de verdad. - Espera un poco... quiero hacerte un regalo para que tengas un grato recuerdo de mí allá donde quiera Dios que te vayas. Entró al hogar paterno y salió, instantes después, con un libro en la mano. - Este libro es un regalo de mi padre en un día de mi cumpleaños. Es de poesía norteña. ¡Prométeme que lo leerás y te lo regalo!. - Tú sabes que me gusta la poesía. Y, acerca de eso, ¿dónde aprendiste "Alameda de los pasos perdidos"?. - ¿Tu poema?.- Sí. Yo no lo tengo todavía publicado.- Está en un disco muy con conocido pero lo escuché, por primera vez, en "El último rincón" que es un local donde elaboran música los cantautores nacionales y extranjeros. Está situado en el número 44 de la Calle Recuerdos. ¡No olvides pasar por allí!. Pero, antes de que te vayas, quiero hacerte otra pregunta yo a ti. ¿Por qué no me has besado?.- Te dije, muy en serio, que el único beso que nos hemos dado seguiría guardado como eterno y a pesar de que pasasen mil años... porque era una expresión sincera y amistosa; y, por ello, ocupará un lugar en la Historia... simplemente como amistad sincera y noble... pero no olvides nunca besar así... sin suciedad alguna.- Pero...- Yo no quiero que otro beso mío supla al que me diste. Yo no sé si nos volveremos a ver pero tú tendrás muchas oportunidades de que te besesn. Busca sólo los besos verdaderos y limpios de un solo hombre. Alquien te besará, incluso, mucho mejor que yo podría hacerlo... porque ese alguien te amará y ese alguien no soy yo. - Imposible. - Pues, al menos, de la forma que te podría haber besado de estar verdaderamente enamorado de ti. Ella se resistió. - Sólo una última cosa. Cuídate... porque alguien, conduciendo un coche de color negro, nos ha estado siguiendo, por lo menos, desde que salimos del edificio del Banco de tu padre. Ahora mismo no sé dónde está pero estoy segura de que nos vigila. - No importa que me sigan. Quien no tiene nada que ocultar no tiene nada de que tener miedo. Soy tan pecador como él y como todos los demás... pero llevo, como defensa personal, al Espíritu de Dios. - ¿Eso es verdad?.- Eso es Verdad. Y él se marchó.- ¡Despídeme de tu familia!.Pero la hermosa secretaria ya no le pudo contestar porque las lágrimas se lo impedían.
La clasificación actual del Grupo 13 de la Tercera División de la Liga Española de Fútbol es la siguiente: 1.- Cartagena Unión ........ 63 (27) 2.- Costa Cálida ........... 61 (27) 3.- Cieza .................. 58 (27) 4.- Mar Menor .............. 58 (28) 5.- Bala Azul .............. 53 (28) 6.- La Hoya ................ 51 (28) 7.- At. Pulpileño .......... 42 (28) 8.- Molina ................. 41 (28) 9.- Fortuna ................ 39 (28)10.- Santomera .............. 37 (28)11.- Pinatar ................ 34 (27)12.- Calasparra ............. 34 (28)13.- Plus Ultra ............. 34 (28)14.- Moratalla .............. 33 (28)15.- Cartagena FC ........... 29 (27)16.- Abarán ................. 27 (28)17.- Puente Tocinos ......... 24 (27)18.- Beniel .................  8 (27)19.- LD Olímpico ............  8 (28)Haciendo un breve comentario, tras observar la clasificación, vemos con total claridad que para conseguir el liderato del grupo existen 4 aspirantes: Cartagena Unión y Costa Cálida como los mejor situados pero, sin perder de vista, las posibilidades que tiene el Cieza e, incluso, el Mar Menor puesto que los demás quedan ya muy lejos del primer puesto. Lo importante es saber cómo quedarán, al final de la temporada, ubicados los 4 equipos ya citados. Por su parte, desde Bala Azul hasta Moratalla tienen, prácticamente, asegurada su permanencia en la Tercera División; puesto que, lo mismo que están lejos del liderato, también están muy lejos del descenso.En cuanto al descenso propiamente dicho el problema es saber si descienden 2 o descienden 3. Si descienden 2 no hay problemas. Descienden Beniel y LD Olímpico sin ninguna duda. Ahora bien, el problema surge si es que descienden 3. En ese caso la complicación está en que se encuentran 3 equipos en problemas: Cartagena FC, Abarán y Puente Tocinos. Suponiendo que descienden 3 yo creo que Abarán, por ser equipo con más historia que Cartagena FC y Puente Tocinos se salva. Entonces nos queda intuir si baja el Cartagena FC o el Puente Tocinos. Quedan abiertas todas las posibilidades. Que lo resuelva el destino... pero si descienden solamente 2 equipos ya está sentenciado el asunto. Beniel y LD Olímpico ya se pueden considerar equipos de Regional Preferente. He dicho.
Adiós, Tiana. Gracias a Dios que tuve la enorme alegría de conocerte y jugar contigo. Tú, ahora, donde quiera que estés me traes recuerdos inolvidables a mi memoria. Fuiste feliz el poco tiempo de vida que tuviste y eso es lo importante para una perrita tan dulce como tú. Tuve la alegría de poder jugar contigo en largas horas felices y tú, cuando jugabas con mis zapatos, me mirabas por ver si te regañaba pero no... tú sabes que me hacías feliz jugando con mis zapatos. Me mirabas como diciéndome ¡aquí estoy yo! y yo te devolvía las miradas dulcemente y te sentías feliz a mi lado. Ahora ya eres parte intrínseca e importante de mi historia personal. Ahora que te has ido eres parte, y seguirás siéndolo siempre, de mi historia personal como lo fueron Lolita, Estrella, Chester, Toby, Chiqui y Wendy entre otros y otras. Adiós, Tiana. Sólo quiero que sepas que nunca jamás te olvidaré y en esta llamada Eternidad tendrás un pequeño pero hermoso hueco en mi corazón para que, cuando llegue el crudo invierno, te calientes allí, entre mis sentimientos más bellos. Te recuerdo con tu piel negra y tus manchas blancas o tu piel blanca y tus manchas negras porque cuando de amor se trata no tienen importancia el orden de los colores de la piel. Hasta siempre, Tiana, perrita alegre y feliz.
- ¿A dónde vamos?. - Al número 44 de la calle Recuerdos -le señaló el joven licenciado. - No le importa que ponga música... ¿verdad?. - La música es una compañía fiel. - ¡Y que lo diga!. Yo faeno por las noches y ella, la Música con eme mayúscula, que es como mejor se define, viene a ser mi madre, mi esposa e incluso mi hija durante esas horas. Yo no engañaría nunca a mi esposa pero cuando oigo Música... ¡me imagino cada cosa!. El joven licenciado sonrió. El taxista le observó por el retrovisor. - ¡No se ría... no se ría... que es verdad!. - Lo sé por experiencia propia. - O sea... ¿quiere usted decir que no soy un tipo raro?.- A todos los que nos gusta la Música, con eme mayúscula, nos ocurre eso. - ¡Pues me quita usted un peso enorme que gravita, todas las noches, sobre mi conciencia! -dijo, burlón, el taxista. - Pues gravite usted todo lo que le guste ya que gravitar hace ser más libre a la persona humana... pero no gravite usted demasiado no vaya a ser la cosa grave.El taxista volvió, ahora, la cabeza hacia atrás. - No... no gravite usted nunca hacia atrás... sobre todo cuando vaya manejando un automóvil... no vaya usted a parar precisamente fuera de la parada...- ¿De dónde saca usted esas frases?. - No se preocupe usted ahora de eso sino de los semáforos. Lo importante no es saber de dónde salen las ideas sino en dónde entran.- ¡Me deja usted alucinando!. - Pues ya es usted lo suficientemente mayor para andar alucinando por ahí todas las noches. - Bueno. Es que...- Es que le da usted demasiado al asunto. - Pero... ¿se puede saber de qué me está usted hablando?. - De las alucinaciones. O es que usted se cree que no sé distinguir entre cine y alucine...- Bueno. Yo... esto...- Ni esto ni aquello. Lo que tiene usted que tomar, de vez en cuando, es el aire fresco de la sierra.El taxista se vio pillado.- Me ha pillado usted, joven. - No. Yo no le he pillado... pero tenga mucho cuidado con que le pille algún día un policía.- Nunca he llevado, hasta ahora, a un cliente que me haga pensar tanto de una manera tan sencilla y cordial. Lo dejaré. - No. A mí no me hace falta que me deje porque yo voy a una dirección correcta. Lo que tiene usted que dejar es lo que me está entendiendo y no me refiero precisamente al volante porque si es así nos la pegamos. - Lleva usted razón. Lo dejaré. - Así que la Mùsica, con eme mayúscula es, al mismo tiempo, su madre, su esposa e incluso su hija... vaya vaya... ¿qué se cree usted?. Yo no he nacido hoy. Mañana puede que nazca de nuevo pero hoy soy como soy. Así que usted tranquilo mientras yo vaya dentro de su taxi. Después puede usted seguir engañándose a sí mismo si lo desea. - ¿Sabe que es usted un gran cliente?.- ¿Porque le digo una verdad?. Si quiere le digo otra...- No. Otra no por favor. - Pero... ¿no le gusta a usted la otra?.- ¡Vaya por Dios!. ¡Me ha vuelto usted a cazar!. - Es que he visto a muchos taxistas en mi corta vida. - ¡Por lo bien que me cae, si no fuera por mi parienta, hasta le regalaría el viaje!.- Escuche usted bien, sabio taxista, ni acepto que me regale el viaje ni lo aceptaría aunque no existiese la otra. Es por su parienta o es por su clienta...- ¡Dios mío!. ¡Ahora que digo yo!. - Decirme no tiene que decirme nada. Así que, si no le importa, dejemos el tema. Cierto es que cada viaje cuesta dinero. Es lógico. Lo que sucede es que hay viajes de ida y vuelta y viajes sin retorno...- ¿A qué se está refiriendo usted ahora?.- A los vuelos que dicen los que dicen que vuelan. ¿Es usted uno de ellos?.El taxista no contestó. - No hace falta que me diga nada. Es lógico. La noche, el bar, las mujeres, el camello, la cama, el engaño, la traición... ¿no le parece que son suficientes elementos para constuir una película realista?. - Sí. - Quisiera conocer un viaje de esos sin que cueste dinero... pero no... no existen viajes de ese tipo que salgan gratis. ¿Cuánta fortuna lleva usted gastada ya?. - ¿Me puede usted recomendar como salir de eso?.- Por ejemplo besar a su verdadera esposa... solo usted...- Me está usted diciendo que mi esposa...- Le estoy diciendo que ella tiene el mismo derecho que usted a pagarle con la misma moneda. - ¡Me dan ganas de invitarle a una copa para seguir hablando de ese tema!. - No se preocupe; yo también me lo estoy pasando distraído... porque ha de saber que soy tan distraído que hago como que no me entero...- Pero... ¡se puede saber qué pasa ahora!.- Que el taxímetro va a demasiada velocidad y el taxi casi va andando. - ¿Se ha dado cuenta?.- Desde el principio.- Bueno. le cobraré la mitad de lo que marque. - Mire usted... a mí me importa menos que un pimiento que usted haga trampas con el taxímetro... porque comprendo que tiene usted que ganar para su esposa y para la otra... así que volvamos a la Música con eme mayúscula que dice usted. - ¿Ha oído usted algo de "Los hijos de un momento"?.- Cuando se refiere a los hijos de un momento se está refiriendo a los hijos de ella o a los hijos de la otra... El taxista volvió a guardar silencio mientras se puso rojo de vergüenza. - Conozco un par de canciones: "Los hijos de un momento" y "Alameda de los pasos perdidos". -¿Quiere que le ponga la cara B de la cinta?.- Sí. Ya sé que tiene usted mucha cara. El taxista no quiso darse por aludido pues contra aquel joven no podía luchar. - ¡Hay una canción titulada "Luna llena" que es también buenísima!. El joven licenciado adivinó que alguien, que él todavóa no sabía quien había sido, estaba dedicándose a grabar, musicalmente, los poemas más conocidos que él había publicado en la taberna vieja que ya no existía. A su memoria le llegó el recuerdo de aquel que escribió el anciano poeta extranjero cuando quiso definir, equivocadamente, al amor. El anciano poeta extranjero se equivocó pero él no estaba dispuesto a equivocarse. Nada de morir aferrado a un falso reflejo. Su búsqueda era cierta y verdaderamente sólida. No naufragaría en el empeño. Ni, por supuesto, pensaba ahogarse. - ¿Puedo leer la letra? -le preguntó al taxista. - Por supuestísimo.Cuando oía la palabra rimbombante de "por supuestísimo" le daba un poco de asco el asunto. - Diga mejor por supuesto, por favor. - ¿Algún mal recuerdo?.- ¿Sabe usted algo?. Los traidores siempre dicen por supuestísimo.- ¿Por qué hacen eso?.- Porque con el "por supuestísimo" creen esconder habilmente el puñal de la maledicencia. ¿Sabe usted lo que es la maledicencia?.- Supongo que los que hablan mal por detrás. - Exacto. De ahí que tengan que decir un grandilocuente "por supuestìsimo" en vez de un sencillo "por supuesto". El taxista comprendió. - Bien. Sigamos con lo nuestro. ¡Aquí está! -y le alargó el folleto donde se habían imprimido todas las letras de las canciones que componían el disco. Leyó los títulos. Sólo observó, a primera vista, cinco de las doce canciones que componían el contenido. Las recordó: "Los hijos de un momento", "Alameda de los pasos perdidos", "Vieja Taberna", "Suave sueño de farol" y la citada "Luna llena" que estaban escuchando.- Sabe usted, señor taxista de la esposa y la otra, ¿qué quiere decir en realidad luna llena?. - ¿Es que quiere decir algo más que lo que dice la canción?.- Si. Está relacionado con los cuernos de esos toros que atacan por la noche. - No. Por favor. Otra vez no. - Pero si ahora no me estoy refiriendo a usted...- Lea, por favor, lea. - Está bien. Leeré ya que no le gusta hablar de los cuernos de la luna llena. - Es que la luna llena no tiene cuernos. - Será que los oculta... porque cuando está en fases menguante y creciente vaya que sí los tiene... curioso verdad... menguante y creciente... no lo olvide ni me olvide jamás. Ante el silencio del taxista que se creía más sabio que el joven licenciado porque tenía muchos más años que él, éste leyó en voz alta. - Yo sabía que no entenderíaseste llegar del día soñadoen que no hacen falta alegoríasde lenguaje extraño y raro.Hablan de traducciones de amoraunque el dolor sea el claromotivo que canta el cantautor. Pero aprenderás que los díasen que de lejos se oye una oraciónson la más bella creaciónde todas las melodías.¡Luna llena de enamoradoque, en el pozo inalcanzable, te ha alcanzado, mujer amable, como estrella de su canción,el poeta de lo amadocomo se ama el amor!. Y mientras él vive de sueñotú te ha hecho su mansión.Un canto, un sueño, una pasiónde la que él es el único dueño.¡Luna llena de enamoradoque, insólita y descubierta, tien abierta la puerta de su corazón dorado!.A ti yo siempre he brindadoestas distancia completay cuando he dado la vueltate he visto siempre a mi lado. ¡Luna llena de anamoradosimplemente poeta!El taxista quitó el disco con la canción que había escuchado ya un par de veces. Mientras tanto, el joven licenciado se dio cuenta de que aquellas canciones debieron de haberse grabado porque alguien recopiló sus letras provenientes de adaptacioens de poemas suyos y que ahora circulaban, de boca en boca, entre los bohemios de las tabernas. Hechó una ojeada a la lista de canciones. Las otras siete eran: "Ausencia","Guitarra bohemia", "Mundo", "En el silencio de todas las horas", "Descansa el fiel humano" y "Muriendo".Ahora recordaba todas ellas por haberlas compartido con la muchacha del teatro. ¡Eso era!. Aquella muchacha era punto clave para la elaboración del disco. Habiendo sido su confidente durante un par de años aproximadamente, tuvo la oportunidad de recopilar poemas que el joven licenciado le había compartido y, ahora, unida a un par de hombres, que él suponía sólo dos conocidos nada más, estaba produciendo discos en base a ellos. - Ya hemos llegado... ¡y no acepto propina de quien me hace pasar un buen y provechoso viaje!. - Curiosa forma de entender el negocio...- Sí. Curiosa forma que tengo yo de hacer las cosas cuando me demuestran mis errores. "El Último Rincón" era, exactamente, el lugar más apropiado que necesitaba, en esos momentos, el joven licenciado. La entrada, con ocho escalones hacia abajo, daba a una especie de pequeño bar que era una copia exacta de la ya inexistente vieja taberna. ¡Era exactamente igual!. El mismo mostrador, los mismos taburetes, el mismo reparto de espacio, la misma coloración de las desnudas paredes y... ¡el mismo reloj!... sólo que ahora ya funcionaba y marcaba correctamente las horas.Había sólo una diferencia notable: al fondo de la taberna se encontraba un arco de pared y, pasado el mismo, una sala de mediana extensión donde, sobre una pequeña tarima con piano incluido, actuaban los cantautores rodeados de numerosas mesas y banquetas. Sólo alguien que hubiese tenido mucha relación con la antigua y desaparecida vieja taberna de los bohemios podía haber regentado, o al menos haber construído y decorado, aquel local. Hubo algo que le confirmó más esta teoría. Que en la pared del arco que formaba la entrada a esta sala existía un letrero anunciador que rezaba así: "Todas las noches actuaciones desde las 23,40". Pensó. - Las doce menos veinte de la noche.Y entonces se autoconfirmó que alguien que él conocía de aquellos tiempos dirigía el local. - ¡Eres el número uno!. Aquella mujer, encargada de recibir a los que llegaban al local, era de mediana edad pero se conservaba fresca porque su rostro delataba armonía. - El número uno... ¿de qué?.- Es que como yo no me aburro nunca... cuando no tengo nada en qué pensar acostumbro a ir numerando a todos los clientes que llegan cada noche. Tú eres el número uno porque has llegado el primero -respondió con una amplia sonrisa- Y espero que seas el último en salir. - Hoy no... hoy no seré el último en salir. - Quizás seas también el número uno en eso -rió, abiertamente ya, la encargada del local. - ¿Puedo ya ir sentándome?.- Date prisa en hacerlo... porque aunque seas el número uno esto se llena repentinamente todas las noches y te podrias quedar sin puesto. ¡No es broma que se llena todas las noches en que hay actuaciones!. - ¿Qué clase de personas suelen venir?.- Aquí no hay clases. Vienen los que se aman. - ¿Y son muchos los que se aman?.- Los suficientes como para llenar el local. - Me voy a por la mesa. Sirvame una cerveza. El número dos era un personaje tan oscuro que ni tan siquiera dio las buenas noches. Se había bajado de un coche de color negro y, ocultando sus rostro con sus ropajes, se había sentado envuelto en la penumbra del local. Cuando la encargada se le acercó le había pedido, en tono muy baso, un güisqui seco. Llevaba otra botella, con un extraño brebaje, del que tomó un largo trago. Se ubicó a suficiente distancia del joven licenciado y oculto para no ser descubierto por éste. Visto de espaldas asemejaba, con aquel encasquetado sombrero, una especie de gavilán. Se le notaba totalmente exhausto y cuando se ubicó frente a su mesa soltó una especie de queda exclamación que vino a sonar como un disparo de pistola con silenciador.- ¿Cuándo va a cabar esto? -fue lo que murmuró. La encargada respondió.- Ni tan siquiera ha comenzado todavía, señor...- Llámeme solamente señor.Inmediatamente después fueron llegando el tres, el cuatro, el cinco... y así hasta un total de cincuenta personas de ambos géneros. Este era el número máximo... ¡bien apretados todos!... que soportaba "El Último Rincón" para poner el letrero de "Completo". El joven licenciado, mientras tanto, leía los profundos versos del libro que le había regalado la hermosa secretaria. Entonces fue cuando llegaron los propietarios del local. - ¡Está aquí!. ¡Sentado en la mesa número siete! -les indicó la encargada. - ¡Sírvenos tres cócteles de champán! -le dijo el más alto.- !Del mejor! -le especificó el más bajo. - Pero él ya ha pedido una cerveza...- Nada de cerveza -le ordenó el más alto. - Hemos dicho que champán del mejor -le ordenó el más bajo. - Está bien... está bien... pero... como se enfade...- No se va a enfadar -le dijo el más alto.- Por supuesto que no se va a enfadar -argumentó, definitivamente, el más bajo.- ¡Hola!. ¿Qué tal? -se le acercó el más alto.- ¿No nos conoces? -completó el saludo el más bajo. - ¡Vosotros dos! -exclamó, sorprendido, el joven licenciado- !Era de quienes menos me lo podía yo imaginar!. - Pues imagínatelo como sabes hacerlo... hasta convencerte de que, en realidad, somos nosostros -puntualizó el más alto.- !A sentarnos, a brindar y a charlar mientras comienza el espectáculo! -se animó el más bajo mientras la encargada les servía los cócteles de champán. - ¡Sabíamos que más tarde o más temprano nos localizarías! -seguía, exultante, el más alto. Y el más bajo, no menos exultante, añadió.- ¡Eres extraordinario y, por eso, para nosotros, es un hoonor que estés aquí!. Los tres miraron a las copas que reflejaban la imagen del pasado pero sin desesperación sino, más bien, con la tranquilidad que ahora les acompañaba a todas partes.Oculto, tras el muro que dividía la sala en dos espacios, se hallaba el perseguidor.- No lo hagas... -le dictó la voz de su conciencia.Pero para él era más superior su propia ley pues bebía, implacable, de una copa muy diferente a las alegres de los otros tres. Bebía de la copa del odio. Parpadeaba, incesantemente, sin  escuchar aquello que le gritaba en su interior.- No lo hagas... -volvía a dictarle la voz de su conciencia.Pero él se escabullía de sus propios reproches intentando autoconvencerse de que iba a destruír algo maldito. - No lo hagas... -volvió a dictarle, por tercera vez, como si del canto de un gallo se tratara, la voz de su conciencia. Sin embargo no debía de ser muy convincente su conciencia puesto que, cada vez, parpadeaba con más intensidad. ¡Si le viesen sus seguidores y seguidoras allí, oculto en la penumbra y carente de cualquier seguridad!. ¿Qué representatividad podría tener si esa hipótesis del amor se hiciese realidad?. ¡Él se creía tener la obligación de irradiar firmeza ante los suyos y, sin embargo, estaba acobardado y escondido!. ¿Qué valor podría, alguien así, imponer su juicio?.- ¿Cómo os va? -preguntó el joven licenciado. - Verás... ¡nos va excelentemente!. Pero no hacemos nada relacionado con  espectáculos de homosexualidad ni de travestismo. ¡Odiamos esa clase de representaciones! -dijo el más alto, que siempre era el primero de los dos en dar su opinión. - Hemos aprendido a aceptarnos como somos y, lo mismo que hemos conseguido el respeto de los demás, también hemos llegado a la conclusión de respetar a los demás. Hemos abandonado la provocación porque hemos comprendido que no tenemos ningún derecho a dañar a otros. No queremos perjudicar la moral de nadie y, mucho menos, ser fuente de perversión para la juventud. Nosotros, que tantos derechos exigíamos a la sociedad, queremos ser honestos... y lo somos. ¡Debemos respetar el derecho de los demás a no ser como somos nosotros!. ¡Si algún pecado cometemos que sólo sea nuestro y nuestra sóla la responsabilidad ante el juicio de Dios! -se explayó el más bajo. - ¿De Dios? -interrogó el joven licenciado.- De la posibilidad de que Dios exista... -corrigió el más alto.- Dices la verdad. Dios existe -afirmó el joven licenciado.- ¿Cómo sabes tú eso? -le interrogó el más alto. - Porque hablo todos los días con Él.- Hemos hallado el camino de la tranquilidad moral -intervino el más bajo- ¡y eso es bastante importante!. ¡Eso deberían aprenderlo muchos que son como nosotros éramos!. Además... aunque creas lo contrario... tú has sido una pieza clave en nuestra conclusión. Nos aceptaste como éramos y nos diste la lección de que deberíamos ser conscientes de no sentirnos tan culpables como nos sentíamos y que, para ello, el primer paso que debíamos dar era no inmiscuirnos en la libertad de los demás. ¡Ahora detestamos a los homosexuales que provocan y a los que comercian públicamente con eso y con el travestismo!. Si queremos ser respetados tenemos que hacernos respetar. ¡Esos espectáculos son denigrantes y los primeros denigrados seríamos nosotros mismos ahora que ya hemos cambiado!. - Tú lo has dicho. El más bajo de los dos siguió. - Aquí sólo admitimos cantautores que vienen a ofrecer, al público, la belleza de sus interpretaciones, el contenido natural de sus profundos mensajes monógamos y no esas aviesas intenciones de otros que sólo son unos frustrados por su condición. ¡Es hora de aceptarnos para poder cambiar y de respetarnos los unos a los otros en todos los aspectos sociales y personales!. ¡No debemos desligar lo uno de lo otro!. Hemos cambiado... de verdad que hemos cambiado... ¿Qué opinas de todo esto?.- Dios existe -se limitó a volver a confirmar el joven licenciado. - Entonces... ¿crees en los milagros de Jesucristo? -le interrogó el más alto. - Vosotros sois una muestra de ello.   Se apagaron las luces y se encendió el escenario. El alto y el bajo se subieron a él, mientras en la calle se levantaba un tremenda ventolera. - ¡Queridas amigas y queridos amigos!. Hoy, como todas las noches especiales, volvemos a reunirnos, una vez más -estaba hablando el más alto- para sentirnos libres a través de la voz que ha dejado de ser un silencio. Libres a través del canto de la Naturaleza y libres a través del sentimiento verdadero.- ¡Pero hoy tenemos una visita de excepción! -continuó el más bajo- En la mesa número siete está alguien que ha sido alma y corazón, sin él saberlo, de este "último rincón". Esperemos que llegue el día en que nuestro pequeño local alcance la grandiosidad, no de tamaño pero sí de espíritu, suficiente para poder impulsar un nuevo enfoque vivencial. Hoy tenemos a quien, queriendo o no queriendo, que eso a nosotros no nos interesa analizar, ha creado la corriente artística de las vivencias eternas. No es una corriente artística ortodoxa ni heterodoxa sino una corriente artística basada en una especial manera de vivir y entender lo que se vive. Partiendo de la antigua bohemia nos hemos introducido en este nuevo construir ideas libres a través de utopías realizables. Se llaman milagros. A pesar de quienes, todavía, quieren cortar nuestro acento singular y colectivo a la vez, nosotros seguimos adelante. Ha llegado la hora de decidir que nosotros estamos aquí, totalmente transformados en lo que no deberíamos haber cambiado nunca. Él lo ha dicho. Dios existe. Jesucristo es Dios. Por eso él está entre nosotros y, aunque sabemos que no le gusta el aplauso y que huye de él... ¡nosotros se lo vamos a dar... porque se lo merece!.Efectivamente, sinceros y encendidos aplausos caldearon el ambiente. Iba a comenzar la función.La oscura figura del perseguidor oía a su conciencia y se removía, inquieto, en su taburete. - No lo hagas... -la escuchaba con toda claridad. - Tengo que acabar con todo esto -murmuró en voz alta, ahora ya más tranquilo y sin hacer caso a la voz de su conciencia, aprovechando el ruido de los aplausos. Siempre empezando el alto y siguiendo el bajo, comenzaron una presentación  que todos los asiduos conocían pues era siempre la misma pero que nunca cansaba. - Con la voz aturdida en los espacios de la soledad sólo es humo lo que se escapa como una pirueta de incógnitos viajes. La soledad es la parte más sencilla de la vida y se suele convertir en agua de amor. Por eso mis ojos se iluminan de vibraciones que influyen en tus sentidos. Sé que es peligroso dudar en el vacío, pero yo no dudo y el viento de la noche me ha convertido en manantial de agua. - No acierto a medir esta hora. En la noche rozo, con la punta de mis dedos, tu piel. Hay una luna blanca que nos mira, poco a poco, con impasible recuerdo de añoranzas. No acierto a medir esta hora verde, de árbol desconocido, que me nace y me recorre la creencia de ser un hombre con rendijas, como un pájaro unánime que siesga el alba. - Yo te lo puedo explicar. Es la hora sin pausa-naufragio de las cosas que eternizan las dimensiones y me devoran a la sombra de tu cuerpo. - No acierto a medir esta hora alimentada con flores de cien hojas y otras presencias. - Es la hora de las raíces prisioneras de mis sueños que me hacen sentir su frutos, tan futuros, que se quedan en el huerto de mis esperanzas. Por eso pienso que, simplemente, es la hora cercana de nuestros alientos. - Mañana la tarde se reunirá con  el tinte púrpura de un errante cielo. Y la gente se volverá a mirarme. Yo extenderé mi cuerpo a través de la brillante niebla y mantendré, delante de las flores, bajo el vacío cielo, los preciosos aleteos de esta noche que viene a ser como aleteos de primavera en desesperada huida. - Si pudiera arruinar mis plumas volando bajo el sol, alborotado entre nuestras calles favoritas de la zona vieja de la ciudad, me deleitaría con esa primavera que imaginas.- Imagino esa primavera porque es el eco de todos tus poemas. - Si pudiese, finalmente, flotar más furioso que ningún otro poeta y encontrar, jadeante, la nube dorada donde se esconden las bandadas de pájaros rebeldes, plasmaría, a través de cada papel, algo así como "el cielo emprende inocentemente un viaje de esperanza sobre las estrellas inalcanzables".Al término de este diálogo, el joven licenciado descubrió que la muchacha del teatro había estado grabando todas sus confidencias; pero no se molestó puesto que sabía que aquello era algo importante como para no quedarse en el olvido. Había aprendido que los mensajes deben existir para ser escuchados... pero solo los mensajes factibles de ser comunicados. Y eso era lo que había hecho aquella muchacha. Los otros dos continuaron.- En honor a nuestro invitado especial vamos a pedirle a nuestra primera artista de hoy que nos congratule ofreciéndonos las canciones del disco "Los hijos de un moomento". ¿Puede ser?. La explosiva latinoamericana que, en aquellos momentos subía al escenario, asintió. - No sólo lo voy a hacer, sino que lo voy a interpretar como si fuese la última vez que mi voz pudiera sonar y necesitase hacerlo para despedirme de este mundo de la canción.Todos los asistentes a "El Último Rincón" estaban enamoradísimos de la esplendorosa latinoamericana... y no solamente de su linda voz. Con esa fantástica voz, acompañada de un guitarrista que subió tras ella y se acomodó en un alto taburete, desmenuzó, una tras otra, todas las canciones del disco. Desfilaron, continuamente, "Los hijos de un momento", "Alameda de los pasos perdidos", "Vieja Taberna", "Suave sueño de farol", "Luna llena", "Bohemia de noche azul", "Ausencia", "Guitarra bohemia", "Mundo", "En el silencio de todas las horas", "Descansa el fiel humano" y "Muriendo"... y en cada ocasión los aplausos eran tremendamente obsequiosos para ella. Antes de terminar "Muriendo", el joven licenciado, que seguía solo en su asiento, se levantó y, aprovechando la atención del público para con la explosiva latinoamericana, se deslizó hacia la salida. La oscura figura del perseguidor hizo lo mismo, siempre con su sombrero puesto. Cada canción, cada frase, cada palabra... habían alimentado de recuerdos al joven licenciado. Desde "Los hijos de un momento", que le hacía cercana presencia del anciano poeta extranjero y ahora se daba cuenta de que había servido de base para todo su planteamiento vivencial, hasta "Muriendo", que venía a ser algo así como un canto póstumo pero de algo que debería volver a nacer con algún otro registro pero no con la muerte. Mientras caminaba por las calles, con las manos otra vez dentro de los bolsillos de su pantalón, desfilaron por su imaginación la recién pasada tarde junto a la hermosa secretaria, con la sobrecarga emocional que toda despedida supone para quien va en búsqueda de algún objetivo prioritario... las noches de alterne, como detenidas y grabadas enla imagen de una botella de vino con cañas en el tapón de corcho... los sueños viajeros, representados por el asiduo acompañante del anciano poeta extranjero que había logrado hallar su buen puesto en la sociedad... los amores asidos pero no alcanzados, reflejos lunares de ilusiones sin terminar... los paseos de la soledad, que eran esperanzas ancladas en algún jardín como esperando que alguien las llenara de compañía... la ausencia de un mundo ya incompleto para él, necesitado de una rebeldía para transformarse... la ausencia de un verdadero amor sólo vislumbrado, necesitado urgentemente de un relevante encuentro... el canto sesgado de alguna guitarra, mientras alguien dormía reposando sobre un mostrador de desilusiones... el sentido universal de patria, algo así como el patrimonio personal de cada ser humano yuxtapuesto al sentido personalista descubierto en cada intimidad... el silencio compañero, medidor de todas las intensidades temporales de cada acción... el recogimiento de los pliegues espirituales en cada ser humano, que al final se evaporan para llegar al último misterio de la Vida y jamás de la muerte. ¡Estaba allí como esperando su regreso!. Igual que una madre amorosa o una cariñosa hermana o, quizás, como una esposa fiel... pero ¡estaba allí!. Todavía con su plenitud vital, la seta parecía que no se perjudicaba con la edad sino que, ahora, estaba aún más bella. El contrapunto de la hermosura radicaba en los deshilachados pedazos del pañuelo verde que, aquel día, le habían colocado, en el cuello, al joven licenciado. Unos deshilachados pedazos de pañuelo que se habían quedado enmarañados en algunos arbustos como resistiéndose al destino de no volver, nucna más, a ser lo que fueron. Era el contraste de la existencia: el sí y el no dándose compañía. Vida y muerte en un idéntico espacio en el que todos deberían convivir pero que ahora se había modidificado para ser solamente vida y nada más. ¡Tanta lucha!. ¡Tanto enfrentamiento!. ¡Tanta victoria o tanta derrota!. Y total, para terminar siendo, solamente, los mismos los unos que los otros. Los mismos en el sentido humano de la palabra. Y se preguntó.- ¿Existe otro sentido superior a lo humano que nos pueda identificar singularmente a cada uno y cada una?.Se acercó a la seta y la acarició. ¡Aquello era la respuesta!. Una caricia, un contacto, un intercambio de sentires. Eran expresiones de lo meramente humano y, además, no sólo era la caricia, el contacto y el intercambio de sentires sino, también, la verdadera esperanza. - Esperanza... ¿de qué? -preguntó, mentalmente, a la seta. Ella le contestó con una expulsión de vibraciones que recorrió, suavemente, el cuerpo del joven licenciado haciéndole recordar aquellos veinte minutos que estuvieron luchando para vivir o para morir. - Tiene que haber algo más... -musitó. Oculto tras el tronco del árbol más viejo del jardín, la oscura figura del perseguidor había descubierto el secreto. Sabía ya el lugar exacto donde iba a cumplir su venganza. Además, estaban solamente el joven licenciado y él. Ahora sólo era cuestión de buscar un momento de distracción. Cuando aquel joven se descuidase un poco... ¡él tomaría, para sí, la gloria de haber acabado con sus planteamientos!. Se equivocaba pero no se daba cuenta. Estaba totalmente agotado y eso era la desventaja que tenía frente al fresco vigor del joven licenciado. Se puso a meditar. No se daba cuenta de que la seta física no era la verdadera significación de todo aquel asunto. Por eso sólo esperaba el momento más oportuno... para fracasar por completo. Por no querer enfrentarse, cara a cara, con aquel ser humano que tanta vitalidad poseía. - A pesar de lo que pudiera decirme... ¡tengo que atacar a traición, con alevosía y nocturnidad!... porque así está escrito en el misterioso libro de la Vida y de la Muerte -se autojustificaba para combatir su cobardía sin darse cuenta de que arrancando a la seta no arrancaba absolutamente nada más que una seta pero no el amor. La ciudad, vista desde lo alto del jardín, en medio de la noche, parecía muy vieja y muy pobre. Los ricos millonarios bien que se habían procurado otras zonas más acondiconadas.- ¿Reparto proporcional el de ellos? -se preguntó el joven licenciado. Y se respondió. - Pero debe ser inversamente proporcional... porque sólo unos pocos tienen lo mejor. En el aire flotaba un respetuoso silencio hacia aquel pensamiento y los árboles, como entendiendo el mensaje, comenzaron a transmitir. Ellos sí sabían que muchísimas herencias residían, únicamente, en los íntimos engaños, impúdicos engaños donde el amor a los demás brillaba por su ausencia. Las cimas de los árboles, desde sus alturas, podían distinguir, pefectamente, la diferencia de los barrios. Fue por ello, escuchando el pensamiento del joven licenciado, por lo que comenzaron a transmitir (¡órdenes del aire!) toda una profusión de sonidos que circundaban a la gran ciudad: de hoja en hoja (en sus escrutinios los poetas desconocidos se ufanaban), de jardín en jardín (en sus habitaciones los niños humildes soñaban). El mensaje se decodificaba para que los noctámbulos paseantes pudieran entender. Y todo ello porque, aquella noche, en algún lugar se estaba fraguando una especie de rebeldía. Mientras tanto, el joven licenciado se había sentado, en el suelo, junto a la esplenderosa seta. Había abierto el libro de poesía norteña que le había regalado la hermosa secretaria y se había concentrado, profundamente, en su contenido. Mas tarde cerró los ojos, vencido ya por el cansancio, y comenzó a pensar en la Vida cansado ya de decir que la muerte no existía. Memorizaba frases del último verso que había leído, mientras recordó que el anciano poeta extranjero, había muerto por equivocar el camino.- Cuando cierre mis ojos para abrirlos mañana... mil preguntas nacerán de mi cabeza como símbolos para ser descubiertos -meditó. Pero no podía asustarle el miedo porque la esperanza la llevaba muy dentro de su alma.- Cuando cierre mis ojos para abrirlos mañana... nacerá el Todo. ¿Ya no habrá Amor sobre la Tierra?. La Nada es imposible. Cuando cierre mis ojos para abrirlos mañana... me introduciré, con naturaleza, en el atrio de la nostalgia pero puedo vivir atrapando el tiempo; puedo creer que la herencia del Padre me señaló... y puedo vivir una angustia ciega, una agonía de la lucha cuando cierre mis ojos para abrirlos mañana. Hablo de la paz. Hablo de la humildad que es ley de oración y clima de misterio. Este es el mensaje: si todos amamos nos amamos... ¿a qué tener miedo?". Cerró los ojos para despertarse a la mañana siguiente y se quedó profundamente dormido, a escasos metros de la seta. - ¡Llegó, por fin, mi ansiado momento! -explotó, internamente, la triste figura oscura que acechaba tras el viejo árbol; sin darse cuenta de que aquello no sería el final sino el verdadero principio de la Eternidad. Se acercó al cuerpo durmiente del joven licenciado y sacó el cuchillo. La mano le temblaba mientras un sudor espeso y frío perlaba su frente. Levantó la hoja de acero y, brutalmente, la hundió. Un chasquido agudo y seco en medio de la noche mientras el ruido de la desbandada de los pájaros hirió la profundidad del silencio. - ¡¡Lo han matado!! -chilló, histéricamente, la madre del joven licenciado.- ¡A quién han matado! -se despertó, bruscamente, el padre mientras encendía la luz de la alcoba.- A nuestro hijo... ¡lo han matado!. - ¿Cómo sabes tú eso?.- ¡Lo he sentido!. ¡He sentido un soplo brutal en mis entrañas!. - ¡Lo que te pasa es que estás excesivamente nerviosa... eso es lo que te pasa... y lo único que ocurre de anormal esta noche!. - ¿Y si lo han matado de verdad? -gímió ella. - Si lo han matado de verdad... lo cual es falso... hay que agradecerle a Dios... porque en la vida ha sido un hombre edificador. Si lo han matado de verdad... lo cual es falso... no habrán podido matarle nunca ni para siempre. !Quedará por encima de la Muerte y continúa vivo!. Me lo dice el corazón porque es vital para quienes le entendimos. Apagó la luz y abrazó a su llorosa esposa. - Yo creo firmemente que no ha muerto -la consoló- y, además, para nosotros permanecerá siemrpe vivo pero no porque lo deseemos nosotros sino porque es designio de Dios que viva. La hoja de acero del cuchillo, ahora, se hincaba una y otra vez en la arena y alrededor de la seta. La oscura figura lo que estaba intentando no era matar al joven licenciado sino arrrancar todo aquello del sueño de la seta. Aquel símbolo universal era, para él, algo superior a su inteligencia y, por eso, quería destruirlo de raíz. Unos temblores espasmódicos convulsionaban  su patética figura mientras continuaba con su destructora labor. Por la boca le chorreaba una especie de babilla que sembraba sus labios de una espumilla blanquecina horrorosamente perfilada. Estaba al borde de un ataque de epilepsia. El corazón le golpeaba, con estrépito, dentro del pecho. Cuando acabó de destapar toda la arena que pudiese servir a la seta como una defensa, agarró a ésta por el pedicelo y, de un solo golpe, la arrancó por completo del suelo. Pero surgió algo con lo que no contaba. Por alguna razón inexplicable para él... ¡no sabía cómo desprenderse de ella!. Su mente le incitaba. - ¡Arrójala!. ¡Arrójala!. ¡Arrójala!. Pero su mano derecha era incapaz de realizar aquel sencillo acto de arrojarla lejos de sí. Era algo como una corriente extraña que provenía de la misma seta y que dominaba por completo a su voluntad. Tuvo miedo... ¡un tremendo y pavoroso miedo a morir!. Y, de repente, sin apenas darse tiempo a ningún otro planteamiento, se puso en  pie, arrojó el cuchillo que tenía sujeto en su mano izquierda, lo más lejos que pudo y, falto de toda razón y fuera de contexto, se lanzó a una estrepitosa fuga a través del jardín. Comenzó la tormenta. Aquellas gruesas gotas iniciales fueron lo suficientemente vivificadoras para que, al caer sobre el rostro del joven licenciado, éste abriera sus párpados. - ¿Qué pasa? -pensó en décimas de segundo. Lo que pasaba era que la lluvia le estaba anunciando que era la hora de levantarse y caminar, ahora, verdadermaente con sentido. ¡Era la lluvia de la Vida!. Lo primero que descubrió, al despertar, fue una profunda ausencia. ¡La seta ya no existía!. Alguien la había arrancado y en su lugar sólo se podía distinguir un hoyo del tamaño de las manos de un  hombre formando un cuenco. Era un hoyo que, sin embargo, iba rellenándose de agua. Se quedó absorto, mirando simplemente ese agujero que iba tomando más y más vida a través del aguacero. ¡Pero su amiga la seta ya no existía!. A él le doliò esa ausencia tremendamente pero al ver cómo el agua de la vida volvía a cubrir el hueco se animó. Él había triunfado sobre la maldad. A las dos de la madrugada la noche se transformó en algo terrible. Después del viento había llegado la tormenta; pero ninguna estúpida violación le apartaba su sueño de la cabeza. ¡Menos mal que el destino acabaría dando su veredicto a favor del Bien!. Más allá de las dos de la madrugada se iban situando, en su justo lugar, ambas conciencias; sólo que el joven licenciado era fuerte y valiente como para poder soportar, mientras el otro, el oscuro y sombrío, nada más hacía que huir. El primero estaba decidido a seguir viviendo y notaba calor. El segundo estaba estremecido, como si un frío dolor profundo le estuviera destruyendo por dentro. El joven licenciado, pacíficamente, reflexionaba e intentaba comprender preguntándose.- ¿Por qué?. La oscura figura del sombrío corría sin ningún sentido. Sin poderse desprender de la seta, iba falto de una conciencia a la que recurrir y sólo obedecía al ciego instinto de la ocultación. ¡Tan desesperada era su huída!. - ¡¡Por que!! -explotó la voz del joven licenciado en medio del jardín. - ¡No lo sé!. ¡No lo sé! -retumbaba la voz del sombrío por las calles de la gran capital. Su carrera era cada vez más estrepitosa. El sombrero voló de su cabeza y se coló por el agujero de una alcantarilla. La oscura figura corría sin ninguna orientación. Atravesaba calzadas, aceras, calles pequeñas, anchas avenidas... todo de una manera alocada e irrefrenable. Entre automóviles que frenaban para no atropellarle, la seta permanecía sujeta, profundamente, a su mano derecha. Hubo muchas veces que intentó desprenderse de ella pero... ¡no podía!. Era como un cuerpo total que estuviese dispuesto a fusionarse, por completo, con él. ¿Qué extraña circunstancia le impedía desasirse de aquello que él creía haber matado?. La seta, en su mano, parecía tener más vida que antes. Era, efectivamente, lo mismo que le había ocurrido, en su momento, al joven licenciado. Sólo que éste la amó mientra el sombrío la odiaba. Era la inquebrantable resolución de vivir. Tan larga y agónica carrera no podía tener otro final: primero chocó, de costado, aunque en el último segundo quiso evitar el golpe, con un automóvil de color gris perla conducido por un señor adulto y su esposa al lado. Salió rebotado hacia su lado derecho y, justo en el momento en que iba a caer al suelo, un atomóvil de color amarillo limón, conducido por un jovencito acompañado de su novia, le expulsó violentamente contra la acera. El amasijo quedó, inerte, bajo la marquesina del cine Ideal. - ¡Yo no tuve la culpa... usted lo vio! -gemía el jovencito.- ¡No te preocupes!. ¡Yo tampoco tuve la culpa... se nos echó completamente encima! -le ayudó el señor maduro mientras le ponía su mano derecha sobre el hombro. Acompañados, ambos, de sus femeninas parejas, marcharon a socorrerle.- ¡Dios mío... pero si es un cura! -enfatizó la señora madura. - ¿Qué tiene en su mano derecha? -preguntó la jovencita novia del joven.- ¡Parece una seta! -inquirió el señor maduro. - ¡Es una seta! -corroboró el joven atreviéndose a agarrarla. Y la seta ya no vibró más. Hsbía acabado su ciclo vital. -¡Perdón! -suplicó el cura. La escena parecía ser observada por los hermosos ojos de la figura de aquella ya famosísima actriz que, desde el gigantesco letrero anunciador de "Setamor", parecía estar reconociendo a quien se había unido en sagrado matrimonio. -¡Perdón! -volvió a suplicar el cura. Y expiró. Seguía lloviendo. El agujero se llenó, por completo, de agua limpia y vivificadora.  Entonces el joven licenciado decidió marcharse de allí. Caminaba como si anduviese borracho pero no era nada de eso. Lo que pasaba es que caminaba así, en zigzag, porque no quería explicarse el asunto como hombre sino como poeta; porque el hombre, en su concepto genérico y filosófico, le había defraudado. - Allí donde quiera que vayas, mundo total... mundo que llenas, por completo, las almas... allí de donde vengas rotundo ¡un pleno amanecer proclamas!. Con un movimiento imperceptible de su mano izquierda rozaba los vegetales: plantas y arbustos eran acariciados.- Rozan la Verdad, pero acostumbrados a destruir no saben amar lo que es natural. Ninguna otra clase de emoción es tan digna... pero, en su estupidez, destruyen todo aquello que significa la Paz y la Belleza. Si yo pudiera hacerles entender, de una vez por todas, que el camino que han elegido no es el que desemboca en la Plaza de la Felicidad, no tardaría ni un momento en hacérselo saber. Pero ellos tienen oídos y no saben oír, tienen ojos y no saben ver...Esta última conclusión la había escuchado, muchos años antes, en su infancia. - Papá, mamá, algún cura o algún maestro... -meditó. - ¡Eso es!. ¡Mi maestro!. Efectivamente, al joven licenciado le había impartido, su ya maduro maestro, sencillo pero sabio y honesto, aquella enseñanza. Entre números enteros, números quebrados, geografía e historias, aquel su querido maestro de la infancia también le había hecho desarrollar su innato amor por las letras y, por supuesto, aquella última conclusión del Amor. A su memoriqa llegaron, aún vagos todavía, múltiples recuerdos de redacciones, cuentos, narraciones, pequeños relatos, poemas breves... y algo parecido a una aproximación infantil a la idea de Dios a través de la imagen de Jesucristo. Miró al cielo cuando ya la tormenta se había aplacado definitivamente. - ¡Dios!. ¡Existes!. Y se marchó en cualquier dirección porque supo que las grandes ciudades no tienen puntos cardinales en realidad, sino puntos de referencias.
El Colegio Internacional de no sé qué país, región o comarca, está promocionando una oferta pública para repartir bolsas de agua y con ello mejorar el medio ambiente murciano. En realidad se confirma que la cuestión es concursar con las bases suficientes para construir una balsa o al menos eso he entendido yo. Una balsa como método para realizar un ciclo acuoso depurando los hogares como alternativa de utilidad, originalidad, calidad y no sé cuántas cosas más que pueden ser utilizadas como recursos humanos. Tendrán en cuenta, además, que el equipo ganador del grupo 13 de la Tercera División de la Liga Española de Fútbol, done un proyector de imágenes deportivas para que los niños y las niñas se dediquen con más ahínco al estudio de las Ciencias Naturales. Por otro lado instalarán una cámara digital para digitalizar todos los relatos que se presenten antes del 11 de marzo. En fin, para no ser demasiado exhaustivos, se visualizarán películas de dibujos animados... tan animados que parecen que se salen de la pantalla de lo impresionantes que van a ser.Lo más emocionante sucederá el 8 de abril porque entonces se develará el busto más impresionante que hayan podido pintar los más pequeños alumnos y alumnas con carboncillo. Y es que como el carbón escasea la mejor idea es emplear el carboncillo para dibujar. Por otro lado, el carbón mancharía mucho las manos de los pequeños y las pequeñas. Habrá un concurso de química, en paralelo, para mantener un equilibrio entre las Letras y las Ciencias. El asunto es darle importancia a la Naturaleza que, de esta manera será fácilmente comprendida por los alumnos. Todos los participantes recibirán chupachups para entretenerse mientras ejercitan sus trabajos. Todo gracias a la iniciativa de los productores de limones.
De acuerdo. Sí. Mi puesto natural, como futbolista, es desde siempre, hablando del fútbol de once, el del número 8. Pero hay un error garrafal en ciertas creencias ajenas a mi voluntad. Yo no soy Bermejo y ni tan siquiera he jugado en las filas del Atleti. Ni soy Bermejo ni tampoco Luis quien, por cierto, nada sabe de jugar al fútbol (y no me refiero a Luis Aragonés). Al fin y al cabo es verdad que jugué durante un corto tiempo con los colores rojiblancos pero no en vertical (me refiero a la camiseta) sino en horizontal. Estoy dando a entender que he jugado en el Estrella Olímpica de donde pasé rápìdamente al Deportivo Olímpico como ya he contado en otro texto mío. Para mí los colores rojiblancos son como un horizonte para vivir. A veces escribo de símbolos pero no he nacido en Casabermeja, de la provincia de Málaga, pues ni he nacido en la provincia de Málaga ni me he criado en la provincia de Málaga. Sí. Juego al fútbol de once en el puesto natural del numero 8, sea cual sea el número que lleve mi camiseta y he vestido la camiseta rojiblanca, a rayas horizontales, pero no soy Bermejo pues resulta que Bermejo, el que jugó en el Atlético de Madrid es nacido en Sevilla si no me equivoco. Quizás nos parecemos en algo por la manera de jugar pero más me acerco a la forma de jugar de Adelardo que sí que era el 8 en aquella célebre delantera compuesta por Jones, Adelardo, Mendoza, Peiró y Collar y porque nacimos, físicamente, en el mismo lugar... pero tampoco del todo porque yo siempre me he criado como madrileño mientras él llegó a Madrid siendo ya adulto. Por otro lado hay quien me ha confundido con un escocés por eso de la camiseta rojiblanca a rayas horizontales creyendo que soy jugador del Celtic de Glagow y tampoco aciertan porque yo ni sé escocés ni sé tocar la gaita escocesa. No sé tocar la gaita gallega así que menos todavía sé tocar la gaita escocesa. Sin embargo algunos me siguen confundiendo de nacionalidad. De acuerdo que tengo un sombrero nuevo fabricado en Irlanda y vendido en Torrejón de Ardoz (pueblo éste de la Comunidad de Madrid) pero ni soy irlandés ni torrejocense. No soy tampoco el poeta que nació en Casabermeja porque me crié como poeta y persona en el barrio de Retiro-Mediodía de Madrid... aunque me encanta la medianoche para escribir mis memorias. Cierto. Soy madrileño. De Madrid capital aunque nacido en la frontera con Portugal (Badajoz para más señas) pero que conste que no soy Bermejo ni tengo nada que ver con ningún Bermejo. Y la casa de Juan Duque ya no me interesa para nada porque ni me llamo Juan ni soy un duque... y eso va por Emilieras y sus secuaces sabuesos Baonifaz y Maxim que todo en esta vida sale a relucir a la larga y esa casa la compró mi madre con mi dinero y el de mi padre solamente. Eran tiempos en que había superado al Estrella Olímpica y al Deportivo Olímpico, equipos ambos en los que sí he jugado. Cuando escribo suelo decir la verdad en muchas ocasiones como ahora y otras veces escribo imaginaciones que son también realidades para un escritor. Pero ahora he escrito la verdad. Ni soy Bermejo ni sevillano aunque me encanta Sevilla y olé. Y en cuanto a la casa madrileña de Juan Duque también he dicho la verdad. A escardar cebollinos los avariciosos y ya se sabe que "la avaricia rompe el saco". Abur.
Ya sabíamos lo que era el pato-botijo que habíamos visto, varias veces, en El Palacio de Cristal del Parque de El Retiro de Madrid. Lo que fue una verdadera sorpresa fue que, un día de buen tiempo pues hacía sol, en la Calle de Juan Duque descubrimos al lorito-botella. ¡Menuda sorpresa nos llevamos los tres!. El Maxi no reaccionaba como siempre y como siempre fui yo quien le dicté una orden espontánea al Boni. ¡Coje inmediatamente al lorito-botella y vamos para casa con él!. Nosotros vivíamos placenteramente en la Calle Pizarra número 3, muy cerca de la lechería de Bernardo y justo, en nuestro portal, se encontraba la panadería del cojito. Bien. El caso es que nos presentamos en casa con el lorito-botella que era de un verde esmeril que tiraba de espaldas de lo feote que era. No sabíamos especificar el origen de aquel lorito-botella pero se nos ocurrió meterlo en una jaula. Ni corta ni perezosa mi madre le brindó una buena hoja de lechuga y un buen puñado de alpiste que el lorito-botella se lo devoró de una sola tacada. Porque... ¡mira que tenía hambre aquel lorito-botella!. También le pusimos un pocillo (en los pueblos castellanos se les llama pocillo) de agua que el lorito-botella se lo bebió como un verdadero tragabuches. ¿Qué diría mi padre cuando se encontrase con el lorito-botella?. Casi le da un ataque de tos cuando se lo encontró en la terraza que daba al campo de baloncesto. Se le quedó mirando de hito en hito y nos preguntó que de dónde había salido aquel bicharraco. !De un hueco en la pared de la vía del tren! creo que expliqué yo... pero no supe darle más señas concretas sobre el lorito-botella que tiraba de espaldas de lo feote que era. Y mi padre refunfuñó: ¡Pues que conste que si no canta yo no le quiero ver ni en pintura!. Consulté con el cuadro genético de los loros por ver si descubría de dónde era el bicharraco. ¿Sería una cotorra del Himalaya?, ¿sería una cotorra austral?, ¿sería un loro amazónico?, ¿sería un guacamayo verde?, ¿sería un guacamayo militar?, ¿o sería una cotorra serrana?. La duda nunca la pude despejar por más que lo intenté... pues cuánto más miraba yo al lorito-botella más feo lo veía. Así que mi padre, todo enfadado porque podría ser un guacamayo militar (y mi padre entonces era militar) le mandó una orden (algo así como que desfilase dando vueltas en la jaula) pero como el lorito-botella, una vez bien comido y bien bebido, se limitó a echarse la siesta y no dijo ni pío, mi padre lo puso de patitas en la calle y ahí se acabó la historia de aquella especie de cotorra serrana o cotorra austral o vaya usted a saber si era un loro amazónico o un guacamayo verde. Descarto que fuese una cotorra del Himalaya y, como era verde, supongo que era un guacamayo verde porque todo en esta vida tiene una explicación sencilla. Lo que no sé es a dónde fue a parar el lorito-botella. Como hay quienes dicen que existen loros que comen tapas de botellas fue mejor que se largara con viento fresco no fuese a comerse nuestras famosas chapas de futbolistas, ciclistas y boxeadores que, en aquel entonces, estaban muy de auge en nuestra casa.
Hoy en día, aunque no sepamos qué día es hoy, los españoles estamos tan civilizaos que cogemos al toro por los cuernos. No se asusten señores de la Europa ilustrada. Son los cuernos del toro. Eso sólo es una mínima parte de nuestra cultura ancestral que proviene, al parecer y según lo ha descubierto Don Apapucio, el maestro de escuela de Valdemorillo, Valdemoro o algún otro Val como la escuela a donde acuden Valentín y Valeriano (que no sé exactamente de que Apapucio habla la nota que me han pasado los padres de los escolares a través de mi secretaria soñada que está de muy buen ver pero no tan bien de tocar ya que algo tocada de la cabeza está y por esto está soñada) pues eso, que nuestros ancestros hispalenses eran los tartajos (tartamudos tartesianos creo o por lo menos eso dicen los huesos metatarsianos a los que se les ha extraído el ácido que estudian los de la paleontología que es materia antigua por cierto) o me parece que algo de eso dice la Historia de España y Resto del Mundo laboral. Porque hay que currarse mucho esto de los estudios y a ver si nos aplicamos más a la hora de dar los exámenes que ya es hora de espabilar y me refiero a los extranjeros. Antes no. Antes los grises nos ponían moraos de balas de goma de mascar y otras delicadezas (delicatessen en idioma extranjero) y nos dolían hasta los riñones (saludos para Tomás Reñones del Atleti) de tanto correr por la Avenida del Generalísimo (mi abuela decía Generalismo porque siempre generalizaba en cuestiones de política interna española), la principal arteria madrileña (porque las madrileñas también tienen su corazoncito y el mismo derecho a enamorarse de alguien); y que agora (como escribían los de los Siglos de Oro para decir ahora) es la Avenida más castellana de todas las Castillas habidas y por haber y la que más recuerdos me trae de aquellos grises que nos ponían moraos a los que les pillaban desprevenidos y con las manos en la masa o sobre la mesa. ¿De qué Historia de España estamos hablando?. Ahora no, insisto, ahora no lo explico porque ahora los políticos patrios de la patria que más le conviene se dan unos sueldazos a ellos mismos que me recuerdan a los maderos que hacían comer marrones a quienes pillaban in albis en tiempos más posteriores a los de los grises. ¿De qué Historia de España estamos hablando ahora?. El marrón que se lo coman los políticos de andar por casa... que hay aún un mogollón de políticos de andar por casa. Además, hoy en día -y seguimos sin saber qué día es hoy- los únicos moraos que hay en España son los moros que hablan como si se tratase de loros descendientes de los loraos del Atlas magrebí. Me preguntaréis, seguro, ¿quiénes eran los loraos?. Algo creo yo saber. Eran los fanáticos seguidores de Sofía Loren pero con chilaba a cuestas mientras en España ya usábamos abrigos predemocráticos. Algunos creerán ahora que sofía Loren era, en verdad, descendiente de los loraos. Pues no. Lo que pasa es que hoy el Lorenzo no está muy dispuesto a darnos el calor necesario y hemos tenido que colocarnos placas por si acaso. Sí. Placas anti-lorenzos y caloríficas por si acaso, situadas entre el pecho y la espalda o algunas zonas más bajas... pero en las zonas más bajas de la España de hoy, dice la meteoróloga de Televisión de España (que a saber usted quién la habrá colocado como meteoróloga aunque pienso que debe ser por méritos propios y si es por méritos ajenos no importa porque está de muy buen ver) va a entrar un anticiclón que se van a enterar los de Siberia lo calentitos que estamos ahora en España a pesar de las heladas mañaneras: unas chavalas guapísimas que venden helados. Sí. Repito. Placas caloríficas entre pecho y espalda para poder entrar en calor ya que el Lorenzo no se habla con la Catalina y  vaya usted a saber por qué zarandaja no se hablan y que a lo mejor es que ella se ha comido solita todos los zarajos de Cuenca. Dejemos el asunto este de Isabel o Emiliano que a mí me da los mismo lo mismo me da quien se haya comidos los zarajos de Cuenca porque a mí no me gustan demasiado.  Los catalinos ya han empezado a comprobar que Catalonia fue región de "ibéricus layetanus" y ahora, por fin, podemos acudir a la Villanueva y a la Geltrú por ejemplo. ¡Y qué buenas que estarán ambas, o por lo menos me lo imagino, que hasta un pueblo entero les han dedicado a las dos!. Están tan buenas la Villanueva y la Geltrú que hacen el favor de calentarnos bajo la Luna con las catalíticas de Catalonia. No somos los españoles de hoy en día, aunque seguimos sin saber qué día es hoy, muy estoicos que digamos pero es que hemos comprendido que la vida no sólo consiste en comulgar con pan ácimo, pòrque las catalinas no son muy católicas que digamos, y estamos deseando que nos toque un décimo de lotería nacional para darnos un buen lote de catalíticas a ver si se nos pasa el constipado. ¿En qué parte de la Historia carpetística (porque la tenemos metida en multitud de carpetas diferentes) tenemos apuntadas las regiones que producen leche desnatada y que no son parientes monoparentales de las catalinas de Catalonia?. Eso queda para el secreto del sumario porque ahora todos los españoles ya sabemos sumar y por eso sabemos que Bélgica más Nederland más Luxemurgo es igual a Benelux. Estamos tan civilizaos los españoles que ya no nos interesa el marfil de la Costa de Marfil porque ahora tenemos un equipo de fútbol-sala que se llama Marfil de Santa Coloma y que está en la costa. ¿Para qué queremos marfil de Costa de Marfil si tenemos Marfil en la Costa Brava?. En otras palabras que vienen más o menos al pelo de la cuestión, que resulta que ser marfileños no nos gusta, sobre todo a los alcarreños de La Alcarria o ¿es que ustedes, señores y señoras de las relaciones extranjeras que se las dan de muy europeos ilustrados no saben que La Alcarria es patrimonio de la humanidad o debería de serlo en lugar de ese rollo de las pirámides egipcíacas que son más antiguas que el orinar sobre los rastrojos cuando nos entran ganas y no hay water a la vista?. Pues que se enteren ustedes, sabios ilustrados de Europa desarrollada, que hasta la UNESCO (Unión Nominal Esta Semana Conociendo Obeliscos) deberían saber que tenemos un obelisco de muy buen ver en las cercanías del estadio de fútbol de los del Atleti, de Madrid para más señas de tráfico y otras señalizaciones para no perderse por la M-30, M-40 y M-50 y llegar a tiempo al partido. Pues sí. Es un obelisco que vale más que todos los obeliscos de los señores prehistóricos célticos. ¡A ver si se cren los vanidos gaélicos que nosotros no tenemos gallegas!. Pues sí. Tenemos gallegas para hartarnos de comer pan con sopas; gallinas que ponen los huevos moraos y galletas de la María que las hace tan redondas que nos sirven incluso para jugar al tocomocho y, si es necesario y urgente, si llega el caso, al parchís mordiéndolas lo suficente y en el sentido de las agujas de un reloj para dejarlas redondas pero reducidas... aunque El Caso hace décadas de horas, dé cadas, de días, décadas de meses y décadas de años que ya no se publica. En su lugar ahora tenemos El Ocaso por si llega la ocasión, que no llegará porque va a ser que no, de morirnos de risa. De esta manera nos hacen un descuento de un 50 por ciento en los atáudes que no vamos a usar. He ahí la gracia de los seguros vitalicios de este negocio de la risoterapia defenestrada.Nota Adjunta: De las españolas hoy no he dicho casi nada... ¡pero esto no se queda así!... así que voy a iuncluir en esta Nota Adjunta algo inventado ahora mismo para advertir que algunas de ellas presentan curriculums (espero y deseo que se escriba así en plural para que no me llamen paleto) llenos de doctoradas en ciencias ocultas (para no saber bien de qué clase de ciencias son doctoras), masterados de ciencias ocultas (para no saber bien a qué clase de materias o materiales de derribo se refieren los curriculums (sigo deseando y esperando que se esriba así en plural no sea que me llamen paleto) y "honoris causa" de ciencias ocultas (para así no saber  con qué honores se las debe tratar en caso de dar conferencias de larga duración). Otra vez estamos liados con las españolas y es que las españolas, además de guapas, también tineen su corazoncito para enamorarse. Ahoro eso sí. No con los de Costa de Marfil que para eso tenemos ya al Marfil en la costa catalana. Y no lo repito más. Por ejemplo, con la Ley de Extranjería que se ha sacado de las manga verdes el señor Rubalcava u otro muy parecido al señor Rubalcava, a los de Costa de Marfil los exportamos a las Islas Mauricio a través de las diligencias del señor Mauricio (la verdad es que no sé cómo van a poder atravesar el mar montados en diligencias del Oeste norteamericano); a los de Togo se los empaquetamos al Real Madrid (porque los antecedentes hacen Ley de Extranjería y Adebayor es un antecedente); a los de Tetuán perdonen pero no puedo decirlo y a los que llegan de más allende del mar los desviamos hacia Chile (por eso de quue allí gobernó allende los tiempos el Señor Allende). Y como hoy es San Casimiro voy a ver si miro el Intenrnet internauta y os digo la clasificación de la etapa. A ver si me deja el "boucle" electrico del "relé". A releer señores de la Europa ilustrada.
Vuelta a Murcia 2011. Primera Etapa. Me encuentro en los Rescoldos de Carrascoy. De repente se arma la tremolina dentro del bar. ¡Qué vienen los carreristas! exclama una señora. Pero señora... ¡que estamos en el 2011!. Y es que lo de carreristas me suena a época de Herrero Berrendero, Gabriel Mas y Cosculluela. Resulta que sí. ¡Que vienen los ciclistas!. Así que escribo sobre la marcha... ¡y qué marcha lleva el pelotón!. ¡Menuda marcha!. Y todo poque ha habido una escapada y no me refiero a ninguna azafata de Estrella Levante sino que un escapado se ha lanzado a la fuga cerca de la capital de Murcia. ¡Cómo corren (con perdón) los del pelotón (con perdón) para abortar (con perdón) la escapada (con perdón)!. Hasta alguien me cuenta que han visto a uno orinar (con perdón) sin bajarse de la bici. En fin, que la pelota (con perdón) está en el alero. El escapado vuela como un pichón (con perdón) y ya que hablamos de pichones (con perdón) el pelotón (con perdón) viene a todo gas pedaleando (con perdón). Los emisarios de los coches de los directores deportivos no se aclaran a la hora de decir quiénes son los del pelotón (con perdón) pues están mezclados merinos (con perdón) con churros (con perdón). Por eso las indicaciones de los coches de los directores deportivos no las entienden nadie. Menos mal que un motorista policial nos cuenta que vienen dos rezagados. Pelotón en abanico para refugiarse del fuerte viento del nordeste. Sopla el viento cuando pasa el pelotón (con perdón) y para que todos vean que Murcia ya está a tiro de pichón (con perdón pero quise decir a tiro de piedra). En medio del pelotón (con perdón) el más bajito de todos, con colores rojigualdas en su maillot quiere escapar en pos del escapado y escapa a todo pedalear (con perdón). ¿Se producirá una escapada "bidón"?.Todos arrean de lo lindo en pos del escapado y pedalean (con perdón) con las máximas revoluciones por minuto (con perdón insisto una y mil veces). Veo cómo llegan dos rezagados sufriendo lo insufribe y, tras ellos, el último que viene hecho migas. Cedo la pluma a mi colega de Esciclismo.com para poder terminar tranquilo mi café con leche."Alberto Contador concluyó la primera etapa de la Vuelta a Murcia en decimoquinta posición, a 2 segundos del ganador, el sprinter Michael Matthews, mientras que su compañero en el Saxo Bank-Sungard Jonas Jorgensen fue sexto. Contador resolvió sin problemas una jornada de frío y lluvia con mucho peligro al final, en el descenso del último puerto. Hubo una caída en el último kilómetro sin consecuencias para los corredores del Saxo Bank-Sungard. Alberto Contador dijo tras cruzar la línea de meta que había sido "un día realmente duro y peligroso. Parecía que iba a ser más sencillo, pero ha sido muy complicado por la lluvia. La última parte de la etapa ha sido muy peligrosa, pero hemos conseguido pasar el día sin caídas. Al final no sé si ha habido cortes, pero hemos conseguido llegar delante". Contador asegura que fue "un día de frío y lluvia, pero lo que más ha dificultado la etapa ha sido el peligro del último descenso. Mañana", dijo refiriéndose al selectivo final, "será diferente, pero también complicado porque la etapa termina tras 8 kilómetros de bajada. Si hace un día malo como el de hoy habrá más diferencias en la bajada que en la propia subida". Finalmente, Contador destacó entre sus rivales a Denis Menchov. "En un día como hoy no se puede ver mucho, pero al que he visto más metido en carrera en todo momento ha sido a Menchov", concluyó".Vuelvo a escribir yo: La escapada fue abortada (con perdón) mañana les digo el nombre de los dos descolgados y del último de la Clasificación General (a ver si me pasan datos los del Marca o los de As).
- Todavía tenemos toda la noche por delante... -señaló el flaco. - Sí... aún hay tiempo de que venga.. -musitó la muchacha del teatro. - Lo que no entiendo es por qué tiene que ser tan importante su presencia. - Hay muchos motivos por lo que es necesario que esté él aquí; pero te voy a indicar uno solo: escribí la obra motivada sólo por él y para demostrarle que somos capaces...- Él ya sabe que somos capaces. No critica nuestra capacidad de interpretación sino el contenido de lo que interpretamos. Son dos cosas totalmente diferentes. Se puede ser un gran actor o una gran actriz con una obra muy mediocre pero con una obra genial no es que se pueda sino que se debe ser gran actor o gran actriz; y ese es el reto que debemos plantearnos. Todo ello si es verdad lo que me has contado sobre lo que te ha dicho. Sin embargo... espero que si no viene podamos seguir adelante.- Si no viene es nuestra obligación seguir adelante; pero no por miedo a decepcionar al público, sino por miedo a decepcionarnos a nosotros mismos. Él me ha enseñado que nosotros debemos estar capacitados para ser íntegramente nosotros y no lo que el público desee que seamos. Si somos capaces de entenderlo así la gente no tendrá más remedio que aceptarnos. ¡Y quiero que él contemple eso!. - Pero ofrecerle un papel... ¿no es ir demasido lejos?.- Ofrecerle un papel no ha sido un capricho mío; ha sido una necesidad que siento. ¡Sé que él cumplirá dignamente y quizás mejor de lo que estamos pensando!. Se produjo un largo silencio. - Me preguntaba si llegaremos a obtener mucho dinero -rompió el flaco el silencio. - Ganaremos mucho dinero... para no tener que claudicar ante los caprichosos de la moda; pero eso no es lo único importante... ni tan siquiera es lo más importante. Nuestra escala de valores debe comenzar por basarse en que nos admiren no como millonarios sino como artistas.- Entonces el mundo está hecho un asco -razonó el flaco. - Somos nosotros los que hacemos al mundo así que, si el mundo está hecho un asco, somos nosotros los que estamos hechos un asco. ¿No crees que es importante combatir eso? -le rebatió la muchacha del teatro. - A veces siento una gran admiración por ti -se insinuó el flaco. Ella se echó a reír estruendosamente, quizás por la tensión del momento, pues había comprendido, por fin, la intención del flaco. - Sé que es cierto que valgo mucho; pero no golpees en la oscuridad porque nadie te va a contestar...Aquel giro lingüistico le pilló desprevenido al flaco. - ¡Pero habrás visto que no soy un cobarde!. - ¡Claro que no!. Eres un chaval valiente -le dijo soriendo ella- pero donde tienes que demostrar tu valía es en otra clase de escenario... ¿no te parece?.- Por lo menos demuestro que siento, por ti, algo más que amistad. - Nos estamos desviando del motivo por el cual estamos aquí. No necesito, ahora, más experiencias sentimentales que las de mi interpretación teatral. - Entonces... ¿Por qué le esperamos a él?. - Hay caminos que tú, todavía, no comprendes...Sonó la puerta.- Quizás sea él -pensó ilusionada la muchacha del teatro. Y salió a abrir. Pero no era el joven licenciado. Era el gordo. - Perdona... -dijo éste mirando el reloj. Fue el momento que aprovechó el perrillo blanco y negro para escapar, veloz, por las escaleras. - ¡Puedo ir tras él y atraparlo! -señaló, voluntarioso, el gordo. - No... ¡él sabe lo que está buscando!. Se introdujeron, los dos, en la sala donde el flaco, totalmente nervioso, se mordía las uñas. - Ya podemos empezar -dijo ella. - ¡Pero si todavía no ha venido! -replicó el flaco. - Ya no va a venir...- No va a venir... ¿quién? -preguntó el gordo. - No importa saber quién no va a venir -contestó la muchacha del teatro- a partir de ahora debemos preocuparnos por quienes van a venir... y esperar que éstos tengan la capacidad suficiente. - Según el texto nos faltan cuatro... -dedujo el gordo. - Y es necesario, precisamente, que esos cuatro estén a la altura que él desearía. - ¿Otra vez él? -protestó el flaco. - ¿Tanto te importa eso? -le respondió ella. - Venga... ¡empecemos! -les cortó el gordo. Tomaron los textos. - "Papá, mamá y un señor verde", acto primero, escena primera -leyó ella. El Gordo.- ¿Usted es el que hace chapuzas en mi alcoba?.La Muchacha.- No te quejes... ¡es mi mejor ayuda!. El Flaco.- Le advierto que no son chapuzas, sino una obra de alta calidad. El Gordo.- ¿Y el material?.El Flaco.- ¡De primera clase!. La Muchacha.- ¿Acaso dudas del material?.El Gordo.- La duda es el motor de nuestro progreso. El Flaco.- O la desintegración de nuestro futuro. la Muchacha.- La duda ni es una cosa ni es otra. La duda es una inseguridad cuando no tenemos firmemente sustentada nuestra conducta. El Gordo.- ¿Quieres decir que yo no tengo una conducta firme?.La Muchacha.- Quiero decir que las conductas, en general, no son tan claras e incluso la de nosotros tres deja mucho que desear. El Flaco.- ¡Señora... cuando paso mis facturas procuro ser sincero!. La Muchacha.- Pues hay sinceridades que ocultan...El Gordo.- ¿Qué ocultan?.La Muchacha.- Ocultan mucho más de lo que podemos imaginar; hasta el punto de que nos llegan a convencer de que somos sinceros. Lo que importa no es ser sincero sino ser noblemente sincero. Dicho de otra manera... sin nobleza de comportamiento no hay sinceridad. Lo contrario es mentira. La muchacha del teatro seguía el ensayo de forma autómata; pero tenía la seguridad, aquella noche, de que no sentía lo que estaba diciendo aunque fuese la verdad. Era ya una mujer, en cierto modo, feliz con su oficio y tranquila ante el futuro papel que le correspondería desempeñar en la sociedad. Con mucho dinero y una gran cantidad de contenido interior. Mas, aquella noche, estaba muy nerviosa y plena de una oscuridad inquietante en el alma.- Yo creo que no tiene idea de adónde quiere ir ni sabe en qué lugar se encuentra lo que está buscando -pensaba. ¿Estaba en lo cierto o se equivocaba plenamente la muchahcha del teatro?. - Le quiero. Le querré siempre, aunque no vuelva nunca más a verle. Le querré pase lo que pase -siguió pensando. En esa afirmación estaban concentrados muchos sentimientos que, como un estallido, explosionaban lúdicamente dentro de ella. Era algo interno, total, espontáneo e irreductible. - Al menos me quedarán los recuerdos -volvió a pensar. Era totalmente sincera. Lo que le había ocurrido, en resumen, fue que había tenido la experiencia del primmer amor. Ese acercamiento que todos, hombres y mujeres, se encuentran al despertar del sueño infantil. Ese despertar cuajado de las luminosidades con que se adorna la juventud. ¿Es positivo o es negativo el primer amor?. La respuesta la llevan todos y todas en su corazón. Y eso, y nada menos que eso, es lo que había vivido la muchacha del teatro. Por ello grabó aquellos sentimientos y por ello ideó que era importante musicalizarlos, a manera de acta notarial, para que existiese una confirmación total de cara a los demás. No tenía temor de confesarlo.El Flaco.- ¿Qué opina de mi arte?.El Gordo.- Bastante gracioso, pero...La Muchacha.- No sólo es bastante gracioso... es que, además, es muy técnico y pone los adornos de maravilla. El Flaco.- ¡Y vaya profundidad!. El Gordo.- ¡Hay profundidades que pueden terminar en la muerte!. La Muchacha.- ¡Ninguna profundidad puede terminar en muerte!. Sólo la superficialidad nos lleva a ese estado. El Gordo.- Yo siempre he creído que en la superficie está la claridad y la verdad de todo lo que contemplamos. La Muchacha.- ¿No sabes que lo que se oculta en el interior de las personas es más claro, más verdadero y más real que lo que asoma a los ojos de los demás?. El Flaco.- ¡Su esposa lleva razón!. Si tomamos, por ejemplo, el caso de la mujer... ¡siempre oculta su verdadera belleza en sus honduras!. Y hay que experimentar esas honduras para conocerla.El Gordo.- ¿Por qué habla en singular?.El Flaco.- Porque es la única manera de conocer a las mujeres. El Gordo.- Yo siempre he creído entender mucho de mujeres...La Muchacha.- Ese es tu princial defecto... ¡si en vez de conocer a tantas mujeres hubieses reconocido, no conocido sino reconocido, a una sola, por ejemplo yo, ¡no te verías como te ves ahora!. El Gordo.- ¡Pues yo me veo muy ornamentado!. El Flaco.- ¡Y tan ornamentado que está usted!. Está tan ornamentado que sólo falta que se haga usted un retrato y lo cuelgue en la pared a manera de trofeo. El Gordo.- ¿Quiere usted explicarme a qué se refiere?. La Muchacha.- ¡Te lo voy a explicar yo!. Se refiere a que estás tan hinchado de vanidades que eres digno de pasar a la posterioridad en una galería de cuadros ejemplares. En otras palabras, tu vanidad se merece la ornamentación que tiene. La muchacha del teatro pensaba, en esos isntantes, vertiginosmente.- No sé por qué, pero creo que le sigo necesitando. Lo que deseo, en verdad, es vivir con él, de nuevo, sus misterios. Una especie de desesperación le iba llenando a medida que ensayaban. Era como percibir el conocimiento del deseo pero condicionado a la clase de hombres que, como el joven licenciado, hacían sentir dicho deseo. - Deseo marcharme contigo -siguió pensando. Estaba analizando que era necesario marchar hacia algún punto donde se termina por poder empezar de nuevo. - No sé bien por qué siento así... pero no me da vergüenza -terminó de razonar para sí misma.El Gordo.- ¡Hay que estar carente de vergüenza para ser tan ególatra!. El Flaco.- ¡Pero hay vergüenzas que son necesarias enseñarlas!. El Gordo.- ¿Cómo y para qué?.El Flaco.- De la manera más natural que poseemos y para decirnos a nosotros mismos lo que somos. La Muchacha.- Somos algo más de lo que representamos. Tras la cortina de cada engaño se encuentra el ventanal de nuestra personalidad. El gordo.- Engañar es un acto de traición. La Muchacha.- Para poder atribuir, a los demás, el engaño... es necesario no engañarse en los juicios. Hay quienes enjuician el engaño cuando ellos son la pureza más absoluta de ello. El gordo.-¿Es que no basta con el cumplimiento?.El Flaco.- ¡Debería saber usted que el cumplimiento sólo es un deber... pero que la forma de hacer feliz a una mujer no consiste en cumplir con ella, aunque sea diariamente, sino saber calificarla y saber regalarle la magia de lo no pactado!. El Gordo.- ¡Pero yo eso lo considero un trabajo extra sin beneficio alguno!. La Muchacha.- ¡Deberías saber, querido, que el trabajo extra sin beneficio alguno es el que más nos encanta a las mujeres!. El Flaco. ¡Si quiere usted verlo yo se lo puedo demostrar!.El Gordo.- ¡Las demostraciones para el circo!.La Muchacha.- ¡No es necesario ser un payaso para eso!.El Gordo.- ¿No es un payaso quien no cobra por un trabajo?.El Flaco.- ¡Si ese trabajo produce placer no es necesario ser un payaso... aunque el payaso siempre trabaja por placer!.La Muchacha.- ¡Y es que hacer el payaso, para ciertas cosas, es muy gratificante!. ¡Aunque no se sea un profesional!. El Flaco.- En resumen y volviendo a lo principal. ¿Le ha gustado el estilo de mi obra?. Ella estaba ahora a muchos minutos de allí.- Tu estilo es lo más bonito que posees. Es la rosa que sueles regalar sin que nadie lo sepa. Es la sonrisa que sabes otorgar sin que nadie la percate. Es la caricia con que saben mirar tus ojos sin que nadie lo descubra -estaba volviendo a pensar. Si aquella noche hubiera terminado como terminó la que ella tenía grabada en su corazón no sería necesario más ensayo.. porque podría ocurrir cualquier otra cosa y no importaría en absoluto. - ¿Por qué no quiere volver a verme? -se quejó mentalmente.El Gordo.- ¡Tendría yo que ver otra obra hecha por usted para poder comparar!.El Flaco.- ¡Estoy dispuesto siempre que me lo pidan!. Ya sabe usted que yo estoy a las órdenes de su señora esposa. La Muchacha.- Posiblemente tenga que contar con usted en cualquier otro momento...El Flaco.- Ya sabe mi dirección.... ¡yo estoy siempre dispuesto porque no se presentan, tantas veces, ocasiones de lucimiento como ésta!. El Gordo.- ¡Espere, espere un momento!. ¿Me ha pregutnado, a mí, si estoy satisfecho con el trabajo que usted ha efectuado?. El Flaco.- No sé si usted se habrá quedado satisfecho pero su señora esposa me ha dado las gracias... luego no lo habré hecho tan mal...El Gordo.- ¡Tendría que repasar, uno por uno, todos los detalles y el tiempo que ha tardado usted en realizarlo!.La Muchacha.- ¡No te preocupes!. La próxima vez te hago una grabación, desde el principio hasta el final, para que tu curiosidad quede enteramente satisfecha.- ¡Satisfacción!. ¿Qué entendemos por satisfacción?. ¿El hecho de interpretar un acto o el acto de hacer una interpretación?. ¡Si tú estuvieras aquí, ahora mismo, seguro que sabrías despejar, rápidamente, esta duda y, probablemente, dirías que ninguna de las dos es la respuesta exacta sino algo así como satisfacción es hacer un acto, aunque incluso no sea tan perfecto... porque el hecho de hacerlo demuestra el placer de reinventar continuamente un acontecimiento. Y es que, para ti, cada acontecimiento tiene un gran valor si sabemos colocar, en vez del interés, el placer del amor -Y cambiando la voz de su pensamiento interno ella matizó también para sus adentros. - Yo creo que mi verdad es ser mujer y la tuya es saber amar a una mujer. El Gordo.- Parece usted muy ducho en el arte de amar...El Flaco.- El arte de amar no es un arte sino una perfección. De esa manera trabajo yo en mi oficio. El arte queda para los artistas. La perfección, en esto del amar a una sola mujer, para los inteligentes. El Gordo.- ¿Se cree usted tan inteligente?. El Flaco.- Yo no me creo tan inteligente pero mis clientes sí. El Gordo.- ¿Y cómo consigue usted que sus clientes le consideren más inteligente de lo que es?.La Muchacha.- ¡Voy a responder yo!. Puesto que el sujeto activo no debe calificar sus acciones; siempre es el sujeto pasivo el que las puntúa. El Gordo.- ¡Muy bonito!. Pero... ¿eso es interesante?.La Muchacha.- Todo lo interesante que se puede iamginar el sujeto pasivo. La acción de admirar a otro es un acto muy interesante...El Flaco.- Y no conssite en poseer la inteligencia sino en desarrollar el poder de la inteligencia con una sola mujer. ¿Entiende usted ya por qué está bien ornamentado esta noche su departamento?.El Gordo.- Parece que empiezo a caer...El Flaco.- Pues procure caer sobre el sofá para no hacerse demasiado daño.  La muchacha del teatro se salió, repentinamente, del texto mientras los otros dos se quedaban atónitos. - ¡Lejos de un mundo que ya muere navegas tú, rodeando la ribera de los sueños que te van marcando el rumbo y, sin querer despertar del todo, te marchas hacia el infinito. Yo sólo me quedo con la marca de tus besos en mi boca!. ¡Quién sabe si llevas razón y nosotros, antes tus compañeros y compañeras, sólo somos ahora los náufragos de la vida!. Y la muchacha del teatro calló. En la larga crónica de la ciudad, la inacabada narracíón de su vida, había muchas más páginas por escribir... pero él ya no estaba.
Ciclismo. Vuelta a Murcia 2011. Hagamos un breve repaso a la Primera Etapa. Se pasó mucho frío. Nosotros, sin embargo, estábamos bien calientes en Los Rescoldos de Carrascoy con los ánimos de los seguidores del Barcelona como los pelos de Espinete: de punta y alterados por el 7-0 del Real Madrid al Málaga. Siete roscones de Reyes.La final de esta Primera Etapa no era Murcia sino Alhama de Murcia donde, en primer lugar, llegó un primer paquete (y yo tirando de lo lindo de mi paquete de Coburn) con un total de 11 carreristas o mejor dicho ciclistas, que entraron por el siguiente orden: Mathews, Downing, Apollonio, Galdos, Reimer, Jorgensen, Forster, Curvers, Cobo, Coppel y Fröhlinger.Se esperaba un día radiante y con sol pero, sin embargo, Dios quiso que fuera gris, nublado y con frío. A todo ello hay que sumar que el suelo estaba mojado por la llovizna anterior. En el Alto de Portmán se escaparon Mangel, Keizer y Verona, que seguían escapados al subir el Alto de Cedaceros. ¿Qué estaban haciendo, en realidad, los ciclistas del primer pelotón?. Aunque parezca mentira para los que no saben de ciclismo, preparaban el sprint final y por eso se despabilaron (como decía mi abuelita) y comenzaron, por fin, a trabajar para ganarse el aplauso del público. Mangel fue el único que resistió pero su gozo se fue pronto al pozo. Al paso por Los Ventorrillos, allí donde estábamos nosotros, a tan solo 3 kilómetros de la meta, el murciano Fran Pérez, último descubrimiento de las fanáticas seguidoras de los ciclistas, saltó del pelotón y pasaba con ligera ventaja, acompañado de Jones como si fuera su propia sombra. Querían alcanzar la gloria... pero el pelotón abortó la escapada y fueron cazados como liebres en época de abierta la veda. La suerte estaba ya echada para los sprinters. Francisco Pérez, el nuevo ídolo de las chavalas guapas de toda la Región de Murcia, declaró al final en la rueda de prensa : "!No, que va!. Nosotros tenemos de jefes de fila en esta carrera a Rubén Plaza y Mauricio Soler. Yo soy uno más en el equipo pero, claro, si tengo una oportunidad intentaré aprovecharme. Hoy he estado a punto de conseguirlo". Los favoritos para ser el vencedor son: Plaza, Contador, Guardiola, Menchov y el citado Pérez; todos ellos se encuentran, ahora, a 2 segundos del líder. Igor Antón y Carlos Sastre, salvo mayúscula sorpresa, están ya descartados porque han perdido, ambos, un total de 37 segundos. Hoy veremos qué pasa en las montañas de Sierra Espuña que es donde de verdad se verá quién puede ganar la Vuelta a Murcia 2011.
Aquel Rayo de Potele, donde también jugaban Ráez, Aráez, Alvarito, Felines y Yanko Daucick, bajo la dirección técnica del entrenador García Verdudo, es la referencia para los esperanzados seguidores de hoy en día. Quieren volver a Primera División. Aquel Rayo de Potele era imaginería del pueblo de Vallecas; aquel Rayo de Potele, junto con Yanko Daucik, era el mito de la supervivencia ante propios y extraños en el drama y la tragedia vallecana. Recuerdo a Yanko sacando en brazos a Potele: el gigante ayudando al enano... mientras llegó la "joya dorada" apellidado Morena, uruguayo para más señas... y todo se vino al garete. Creencias de la fabulosa imaginación popular, aquel Rayo de Potele era una forma entretenida de vivir por un porqué a demás de los bares con futbolines y los resultados de la Liga pintados con pintura en el cristal. Aún sigue latiendo en la memoria de toda Vallecas: un rayo de luz penetrando en aquel barrio viejo de Madrid. Y Vallecas entera se quedó dentro de su corazón. Barrios de la Infancia amada, ¿dónde estaréis ahora que una tarde escapásteis y no supitéis regresar?. Entre leves madrugadas he buscado vuestro amor y sólo hallé pedazos de nostalgia... colgantes de un profundo atardecer. Mañana quizás os halle en una simple mirada o, tal vez, atormentados bajo un crepúsculo lluvioso. Lo único que es cierto, Barrios de la Infancia amada, viene a ser como un cariño habitado de escolares que silban una canción y podré entonces tomar el sueño de ilusiones con regreso a la fuente de agua donde aplaqué mi sed. Los gitanos me miraban al pasar y, en aquella fuente vallecana, posiblemente alguna gitanilla se sació de un amor imposible. Rayo Vallecano de Potele: verdaderas crónicas poéticas de un periodista llamado Julio César Benítez que, en el As de Madrid, a cada gol vallecano le dedicaba una verdadera oda.

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