Castigo de un alma sin amor.
Publicado en Apr 05, 2021
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Castigo de un alma sin amor.
 
Convertido en un ser intangible observaba a la gente bajo una nube, sentado en su roca flotante mientras comía una hamburguesa que había robado de un local. Desterrado por una divinidad desconocida pasaba el tiempo visitando a las personas, aprendiendo de estas. Ser amado se le había prohibido y la eternidad le fue otorgada, disfrutaba ver a las parejas besarse también no era sorpresa que se enamorara de mujeres de diversos lugares, muchas veces les dejaba cartas anónimas u obsequiaba flores, digno de un admirador secreto.
Su existencia había sido borrada de la tierra a excepción de su alma, ni siquiera recordaba su rostro, cada día se veía en el agua para ver su reflejo pero no encontraba más que el cielo adornando las olas del lago. Tenía una libreta donde anotaba sus pasatiempos, logros, gustos y disgustos pero, la perdió en algún lugar de su estadía; los primeros días transcurrieron con él refunfuñando por la pérdida, semanas después solo quedaba el arrepentimiento por ser tan descuidado. Se volvía un encanto evocar la evolución de su entorno, sucedió con la vestimenta de ser tan delicada a un estilo más común o el primer carro que vio lo rememora como el gran descubrimiento. Se reservaba los días sábados para ir a los funerales más cercanos a su posición actual, gustaba de despedirse de las almas que podían ir al lado desconocido, no se podía decir que él estuviera muerto aunque tampoco se le denominaría como vivo.
Estaba paseando por un pequeño pueblo de Alemania cuando vio a una señorita que resaltaba de las demás, asombrado por su belleza decidió llevarle un ramo de flores, orgulloso al ser un buen enamorado le dejó un ramo repleto de flores de cerezo proveniente de Japón, al retirar cada dedo del agarre los pequeños pétalos comenzaron a decorar el ambiente con su bello color, feliz se retiró al saber que ese ramillete nunca sucumbiría por dejar un fragmento de su esencia en las suaves hojas.
Reposando en la cafetería de la biblioteca de Kansas, leía su libro favorito hasta que fue interrumpido por una pareja que se posicionó a su lado, los dos eran pubertos y parecían en su primera relación. Un sentimiento de incomodidad llegó tan rápido como se fue, se rió cuando notó a sus corazones palpitando descontrolados al besarse con discreción. Se imaginó abrazando a alguien de esa forma, una lágrima caminó por su mejilla para perderse en el vacío.
Intentando olvidar lo presenciado se encaminó a su compañera roca, le había parecido tan cómoda que se emparejó con esta para transportarla al final del tiempo.
Fue un viernes mientras deambulaba frente al Zócalo de México que se topó a un perro que había sufrido hasta el último jadeo, percibió cómo su alma se iba al bosque: lugar donde los animales reencarnan en una mejor o peor situación; sujetó una de sus patas y sabiendo que cargaría con la responsabilidad de estar junto a él incluso en el fin de su castigo lo adoptó con tranquilidad, de pronto sintió un gran golpe que deseó morir luego de la espantosa sensación un pequeño cachorro lo lamía juguetón. Ninguno de los dos necesitaban comer al estar en lo que nombraba el infinito no obstante saborear los pequeños placeres de la vida no era ilegal, agarró un gran pastel para comerlo entre ellos sentados bajo la luz lunar.
Odiaba ir a los sitios donde ocurría la guerra, ansiaba ir a calmarlos para que comprendieran que eso no es lo que deseaban, no le debían nada a la dichosa patria. En su tiempo libre enterraba los cuerpos y tranquilizaba a los espíritus que volvían a sentir el impacto de su último suspiro, los llevaba a conocer paisajes hermosos para al final dejarlos ir. Nadie lo amaba ni lo extrañaría, ni siquiera Fancy, el canino que lo acompañaba; deseoso de tener el poder de olvidar esa extraña emoción caminó por una arboleda, envidiando la protección de la osa a su pequeña manada descendiente, no se molestó en pasar junto a ella porque no lo sentiría.
Se podría decir que él tenía el gran castigo de cumplir los sueños que cualquiera desearía realizar, eso sí, a un costo muy alto, ¿de que le servía ser tan bueno si nadie lo querría? Se hallaba pensando en eso desde lo más alto del Machu Picchu; sin embargo una duda le surgió, ¿Él sería capaz de considerarse ancestro de su actual familia? No era la primera vez que le surgía la sospecha pero le gustaba fantasear juntando todo lo que había aprendido del arte y su realidad.
Sus aventuras persistieron con diversión después de aquella inestabilidad. De repente se encontraba corriendo mientras gritaba al chico que estaba por saltar de ese lindo puente en el que conoció el arroz con pollo, se arrojó a sujetarlo pero vió como la ropa le daba ese cosquilleo recordándole que no era palpable. Fue un quiebre a esa locura de la ignorancia, él solo estaba ahí para lamentarse, para ver cómo todos se iban de forma involuntaria, enojado gritó, guardó silencio al ver al muchacho perplejo. Cayó al agua con el brinco que dio al darse cuenta que esa persona lo podía escuchar aunque no estuviera viva. En su eternidad todos lo distinguían como una luz que les transmitía paz más no lo identificaban a modo del humano desdichado que era, notó cómo el adolescente observaba su antiguo recipiente flotar pero no tenía el terror de costumbre. Titubeante y fiel seguidor de su labor se acercó a contarle su historia y le dijo que lo acompañaría a su lugar de destino, asegurando que obtendría sus sueños y la felicidad.
—Yo solo quería alejarme pero prefiero quedarme acá, me gustaría ver a mis hermanitos crecer, ¿sabes?
Atontado al ver como un alma no deseaba ir al mejor lugar que jamás ha existido comenzó a idear un plan, todos estaban obligados a cambiar de realidad y pasaba lo mismo que con Fancy, se le había otorgado el poder hacer sufrir a los demás vinculándolos a un inexistente más allá. Sabía que lograría ver su cuerpo desconocido si lo unía pero el chico nada más quería estar un corto periodo, su único propósito era cumplir el sueño de los extraídos de la vida.
¿Cuánto tiempo imaginarías que duraría la eternidad? Solo te diré que puedes volverte loco y más si no eres amado por nadie. —Afirmó desdichado—. ¿Quieres el entretenimiento con la vida de los demás o prefieres un futuro solitario?
Deseando que comprendiera que no podía quedarse lo observó unos minutos, no le sorprendió cuando oyó que la soledad lo había acompañado toda su vida junto con el dolor, pero terco por no querer atarlo realizó otra jugada:
¿Buscarías acompañar a un pobre diablo castigado por Dios incluso en el día de tu imaginaria libertad? Yo te podré querer pero tu rechazarías cualquier sentimiento cercano a amar aunque Fancy se volvería tu incondicional aliado.
Arrepentido de mencionar a su cachorro en brazos esperó una respuesta. Sintiendo una mirada a la nada escucho un delicado .
Podrían contarse varias décadas desde la compañía de su amigo perruno y un par de años que caminaba junto a Hidasē, gozaba su alegría en cada momento donde se conducían a los mejores sitios o su risa al ver como su compañero escogía las mejores rosas para una persona la cual no volvería a topar. Se percató de cómo encontraba relajante pasar el tiempo con él, una carga había desaparecido sin darse cuenta y frente a la Cascada Congelada situada en Argentina soltó impulsivamente que le gustaría haberlo conocido en otra vida para coexistir junto a él y complementarse, el brillo de los ojos del muchacho surgió unos segundos pero se apagó hasta apagarse por la maldición; soledad, al menos tu deberías tomar el papel de amarme, pensó con amargura.
Su rutina siguió sin rumbo, en un día cualquiera sintió el temblor que le fue imposible olvidar, la divinidad cegadora y que fue fruto de su desgracia se presentaba, de un segundo a otro sintió como si de su cuerpo fueron arrebatados pedazos que lo completaron, en ese instante lo supo: ya no tenía a nadie junto a él. Descubrió un nuevo vacío en su interior, con el único propósito de acompañar el cuerpo olvidado de su pequeño amigo siguió con esa horrible maldición, llevando su comida favorita y obsequiando los mejores regalos. No existía día en el que no le gritara por abandonarlo, en el que no manifestara la magnitud de su dolor, al fin y al cabo había sido la única persona que estuvo con él por unos momentos de su triste infinitud.
Apreció como Fancy renacía pero jamás encontró la plenitud de su alma gemela. Continuó su estadía en el interminable espacio, escribiendo y transcribiendo en nuevas libretas todo lo que sabía de Hidasē, después de un centenario de su ilusoria alegría olvidó a su cachorro y desecho el recuerdo a la intemperie inconscientemente pero nunca pasó una mañana o noche sin imaginar una vida con aquel espíritu que desapareció de un segundo a otro.
-Briana Farrera.
 
Notas:
 Fancy: Fantasía, traducido del inglés.
 
·Hidasē: nombre proveniente del idioma Letón, significa esperanza.
 
 
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Descripción

Sin amor nadie merece existir, una aventura donde no recibes emociones, una estada en la cual eres fruto de la indiferencia. Un cuento que espero sea de su agrado.

Palabras Clave: cuento amor fantasa universo aventura

Categoría: Cuentos & Historias

Subcategoría: Fantasa



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