Fruto de una afliccin amorosa.
Publicado en Mar 08, 2021
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El sonido de nuestros anillos chocar me distraía de nuestra plática, hablábamos sobre el nuevo ascenso que había recibido, percibía la felicidad escapando de su voz, sus ojos deslumbrantes intentaban captar mi atención y lo estaban logrando. Nos sentamos en la banca frente a uno de los portales del parque, un silencio se ubicó entre nosotros para darnos un momento de paz; su mano envolvía la mía suavemente, sus dedos acariciaban la superficie de mis cicatrices así que me acomode sobre su hombro para disfrutar de apacible ocasión. Una señora se acercó a vendernos un ramo de rosas, sin dudar mi esposo lo compró con una mueca de orgullo, conmovida olí las rosas frescas; siempre recibía regalos de su parte que me permitían rememorar nuestras primeras citas. 

No había comprendido hasta este momento la forma en la que la vida trata al ser humano, fue en los minutos que se levantó a atender la llamada y acostada desde la cama contemple sus lágrimas caer, advertí como su cuerpo se contraía con cada sollozo y sus manos tiritar. Le llevé su malteada favorita al sillón, decidí mantenerme en silencio para evitar esparcir el estrés que me provocaba no comprenderlo, deseosa de ayudarlo pero sin poder sentir su dolor; su mirada brillante que había visto horas antes se había perdido en la luz del amanecer, el vacío absorbía su interior con ferocidad y mis dudas crecían con la misma velocidad.

Nerviosa conduje por la carretera hasta la casa de sus padres, traté de platicar pero se mostró evasivo, intentando controlar mi ansiedad puse nuestro disco favorito y atisbe una corta risita. Guarde la veladora en mi bolso y le dí un beso antes de bajar de nuestra camioneta, supe que su estado mejoró al no apartarme, en un susurro temeroso le aseguré que estaría siempre junto a él.  Nos acercamos al ataúd donde reposaba su hermano, lo sujeté con fuerza al percatarme de su cuerpo tembloroso, se desmoronó en mis brazos y logré sentir el dolor que me afligía no conocer, me apretó con fuerza para aferrar su alma a la mía, los demás nos observaban con tristeza desde sus asientos. 

El destino nos dio tantos momentos de felicidad como de agonía, con todo el amor que sentía le dediqué todo mi tiempo a su desconsuelo, aún cuando presentía que mis fuerzas acababan no deje que vencieran, busqué la forma de sanar la herida en su corazón como él había curado las mías.

Después de dos años, un día único que opacó la fecha deprimente fue el 21 de Marzo: al llegar del trabajo me sorprendió vestido con uno de sus trajes que utilizaba en los días festivos, llevaba el perfume que solía oler cuando sentía la soledad abarcarme por completo y sostenía un ramo de tulipanes blancos, este contrastaba con el traje grisáceo. Bailamos en la calle con el atardecer adornando nuestros pasos danzantes al son de las canciones de la pequeña orquesta, situados en la banqueta del concurrido andador; con las lágrimas de felicidad busqué su preciosa sonrisa, la que tanto había buscado y que encontré de tal forma que sentí mi corazón latir igual a cuando estaba enamorada, lo supe enseguida: mi querido amor había regresado.
 
-Briana Farrera.
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Foto del autor Briana Farrera
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Miembro desde: Aug 07, 2020
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Descripción

Demostracin de amor.

Palabras Clave: Marzo amor romance relato perdida.

Categoría: Cuentos & Historias

Subcategoría: Relatos



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Raquel

Una noticia desafortunada puede ser causante de opacar todo tipo de felicidad..El dolor se cura y qué importante es quien lo está conteniendo porque cumple el más efectivo rol de escuchar, de observar, de tratar de buscar su mirada de brillo y, cuando descubre que las estrellas volvieron a poblar sus pupilas, es la señal que da el "Fruto de una aflicción amorosa".
Me encantó Briana esta historia tan emotiva.. Que Dios te bendiga...Beso Raquel
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March 15, 2021
 

Briana Farrera

Querida Raquel, muchas gracias por comentar, me alegra leer sus palabras siempre tan acertadas. Me alegra que le haya gustado, un gran abrazo e igualmente, le deseo lo mejor.
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March 28, 2021

Mara Jos Ladrn de Guevara

Nada, nada es eterno y el amor también desaparece tras transitar tanto por la maleza de lo cotidiano; sin embargo, tenemos un motorcito escondido en el alma que en ocasiones se puede hacer trabajar y funciona con un combustible llamado voluntad. Se puede hallar lejos del rencor, de la duda, de la pequeñez, de la ambición, del poder, de la disconformidad... y del desamor.
Saludos, Briana
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March 13, 2021
 

Briana Farrera

Que bellas palabras, tiene mucha razón. Muchísimas gracias por comentar, un afectuoso saludo.
Responder
March 28, 2021

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