Desmembramiento de mi memoria
Publicado en Dec 02, 2020
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Prende las luces, que yo estoy ahí, con una mirada sofocante, que hasta me robaría la ultima gota de tu paciencia. Sabías que por cada respiración una sección de tu musculo sería rasgada, con tal brutalidad que, yo, un ser totalmente imparcial y completamente moral, desmembraría cada pedazo de mentira. El dolor no se apacigua con una noble puñalada en el vientre, ni con tirar de tus dedos, hasta que yo dijese basta.
Sigo pacientemente el movimiento de tus ojos, mientras que la podredumbre reza y se propaga por toda tu nariz, ese olor a vísceras fresca, revuelto con el olor a fracaso con un toque  de leche fermentada, hacen a que implores ante la solemne presencia de tu escuálido espíritu. La suavidad de tus cabellos me enmarca la rutinaria pobreza de tu alma inculta. Yo no juego a ser juez.
Él estaba sentado en una esquina de la calle, con una mano en su frío rostro, con la mirada puesta sobre una escena digna de horror. Divisaba a lo lejos en esa interminable calle, una pequeña niña siendo atrozmente acabada por la mano del señor, brotaban como tuberías rotas las desdichas coloradas de la pequeña inocente, la mano del impostor estaba rebosante de lívidas membranas, y él, solo observaba con una mirada rotunda, era un novato en la vida, que no conocía el fracaso hasta ese momento. Se preguntó en sus interiores, ¿Por qué no escucho los sollozos de la niña?, acaso era un pobre imbécil para no poder oír esos alaridos de la venganza cruda, eso no lo sé.
La presión se siente, cae en él una fuerte opresión en sus ojos y hombros, la luz comienza a fallar, el dulce aroma de la ignorancia se esfuma, y ahora queda la peste de la fe humana, sin embargo, él ignoro el pinchar de su mano izquierda, si, ese pequeño toque, que pensó que era un espasmo, ahora su mente le dice que no fue la mano izquierda, que fue realmente en otra parte del cuerpo, que paso una seca comezón en su cabeza y no  un tic nervioso. El oído comenzó a jugar con él, primero escuchó ayuda, después, un “no me concentro y me quiero ir”, al final escuchó que era una perdida de tiempo. Eso no lo sabe él y vamos que no esta mal. En un acto final, un fuerte frío llegó a la punta de sus pies, fue progresivamente escalando, hasta llegar a la rodilla o quizás en el brazo o columna. Y al final desapareció…
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Foto del autor Brenda Morales Chang
Textos Publicados: 11
Miembro desde: Dec 02, 2020
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Descripción

Las crueles y misteriosas memorias de un soador ya experimentado de la vida con toques melanclicos del pasado y una sospechosa prdida de identidad.

Palabras Clave: memoria miedo soledad

Categoría: Cuentos & Historias

Subcategoría: Terror & Misterio


Creditos: Brenda Morales Chang

Derechos de Autor: Brenda Morales Chang


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