Los compadres
Publicado en Oct 12, 2020
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  LOS COMPADRES
 
Se dirigió al centro del redondel con garbo afeminado al caminar. Vestido de seda en negro con adornos de plata y oro, bien ajustados los machos a la taleguilla. Sobre el piso enarenado esperó a su oponente.
Por la puerta de toriles salió Compadre, un toro de 537 kg. Magnifico ejemplar entrepelado, sobrado de fuerza, astinegro y gacho de cornamenta, de envestida limpia y combativo con los caballos.

 
Transcurrió la lidia entre pinceladas de plasticidad, demostración de fuerza y fiereza, para regocijo de muchos del público presente, enojo y asco de otros, todos ellos tránsfugas por unas horas del televisor y sus noticieros saturados de información acerca de otras “costumbres” humanas tan violentas como la tauromaquia o más, pero aceptadas también social y culturalmente, como las masacres por bombardeos que dejan como víctimas a niños, mujeres y ancianos en la zona geográfica más “religiosa” del planeta, sólo por motivos políticos y de religión.
 
Espectadores indolentes ante la mortandad por hambruna o epidemias mortíferas en el África, área laboratorio de nuestro civilizado mundo. Finalmente, todas son expresiones provenientes de la condición humana, paliativas del aburrimiento, ejercicios sadomasoquistas que algo de bueno han de tener pues son muchos los taurófilos y televidentes que gustan de ver y aceptan eso.
 
Torero y astado seguían en lo suyo, uno por afición, fama y dinero, la bestia porque lo llevaron allí para morir. Cuando Morenito de Cali se perfiló ante Compadre para entrar a matar y completar lo que era ya una extraordinaria faena, como un relámpago acudió a su mente la imagen de su amada Teresa, sonrió y “poniéndose el mundo por montera” se tiró a matar.
 
 
Fue una estocada atravesada, había que intentarlo de nuevo. Otra vez ejecutar la suerte final, el torero frente a su formidable e inerme oponente herido. El hombre con la muleta en alto, estoque en la diestra y la mirada fija en el morrillo del astado, el toro puesta la mirada en la muleta ensangrentada aceptando el envite mortal. De nuevo la espada en busca de la carne del toro, un instante antes del encuentro el astado desvía la mirada hacia los machos del matador y enviste con fuerza, el encontronazo fue brutal en medio del alarido del público.
 
Por un lado cae muerto el toro con el estoque clavado hasta la empuñadura entre sus carnes, por el otro un chorro de sangre humana brota a borbotones, Morenito de Cali tiene la arteria femoral destrozada, mal herido fue llevado a la enfermería. Sintiéndose morir pidió un teléfono para despedirse de Teresa. Su amada demoró en contestar, cuando se estableció la comunicación, el afamado torero en los estertores de muerte alcanzó a escuchar por el auricular tras el “Halo” de su amada, la voz de su apoderado y compadre quien le susurraba a la mujer:
—Vístete de prisa, la corrida está por terminar, él regresará pronto.

La crónica taurina no registró que Morenito de Cali es el único torero en la historia de la tauromaquia que murió víctima de dos cornadas de astados distintos, una en la entrepierna y la otra en el corazón.
 
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Este texto no pretende crear conciencia contra la tauromaquia, tampoco a favor de ella, eso es cuestión de la forma de pensar de cada quien, todas muy respetables para mí. “La fiesta de los toros” se usó aquí solo como escenario literario, pues el objetivo del texto radica en mostrar lo blandengue que resultan para ciertas personas algunos valores humanos, como la amistad, la fidelidad conyugal, el respeto por los animales, la lealtad y el aprecio por la vida.
 
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Foto del autor kalutavon
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Descripción

Sobre algunos valores humanos.

Palabras Clave: fiesta lealtad

Categoría: Cuentos & Historias

Subcategoría: Relatos



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Magnolia Stella Correa Martinez

Sin duda, Kalutavon... esa estocada en el corazón fue doble para tu personaje... la traición del amigo y la de su mujer... esta sola punzada es mortal, la de la entrepierna pasa a ser banal...
Qué buena manera de contarnos historias de la vida real. Felicitaciones y, como siempre, un placer leerte.
Un abrazo.
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October 13, 2020
 

kalutavon

Gracias amiga Magnolia por tu comentario.
Responder
October 13, 2020

Raquel

"Los compadres"...Muchas veces miré por tv la corrida de toro en plazas de México, pero era porque miraba como se ataviaba el torero.. Quiero contarte de paso que me gustan los programas de TV mejicana y muchas novelas allí transmitidas , pero la parte de los toros NO..Y sí, de acuerdo pleno con lo que se permite pasar como violento en Tv y de la manera como se lo pasa: como dicen por ahí "en crudo"..
La historia de tu relato , muy bien contado, me llevó a mi gran sorpresa final: el torero ya en las puertas de la muerte , al recordar a Teresa, como un último deseo pide hablar con ella: y la verdad es que no pude , a pesar de la angustia y tristeza que se apoderó de mí por lo de Enrique amigo desde hace más de dos años que yo entré a esta página, no pude evitar reírme por la sorpresa de que su apoderado y compadre le susurraba que se vistiera por que ya terminaba la corrida...¡Pobre Morenito...!!! De saberlo abandonaba al toro y se marchaba....Raquel
Responder
October 13, 2020
 

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