Ensayo sobre un odio reprimido
Publicado en Sep 14, 2020
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Ya han pasado más de ocho años. Recuerdo el primer momento en que me di cuenta que tenía rencor hacia esa persona; era su cumpleaños, pero no basto para que me golpeara. Mi hermana sufría de impulsos de depresión y nadie me creía que ella se cortaba las piernas o que escribía cartas horribles, que era imposible de imaginar sus letras con pésima ortografía, pero con una pasión mortal que podían hacer llorar a cualquiera. Yo le arrebate una de esas cartas ese día, ella grito histérica; podrán imaginarse lo que paso después. Jure que no volvería a entrometerme con ella; me hice la idea de que si ella llegase a suicidarse entonces seria culpa de ellos y no mía.
Soy buena actuando frente a las personas, así que siempre me encontraba bien, si tuvieras la oportunidad de preguntarle a alguien cercano, te dirían que nunca llore o me sentiría triste.
Acepte y me convencí de que era por mi bien, como en cualquier discusión, pero la diferencia fue que no había sido mi culpa, yo no había hecho nada malo así que el hecho de que me golpeara me dolió aún más claro esta que esta es mi versión de la historia. Paso el tiempo y como en cualquier situación yo lo olvide con el tiempo, hasta que comenzó a reprocharme del porque me había alejado de mi hermana, “¿Es que acaso la odias? ¿Qué te ha hecho ella para que se merezca esto? ¿No ves que está pasando por un hecho muy importante para ella?” era lo único que esa persona me decía. Odiaba más el hecho de que la única atención que recaía sobre mí era cuando hacía algo malo. Ella siguió cambiando y el solo le hablaba con delicadeza y amabilidad, comencé a pensar que lo que tenía eran celos y no rencor.
Estudiaba, hacia deportes, me escapaba a las casas de mis amigos y siempre llegaba hasta tarde a la casa, no miento al decir que me gustaba que se preocuparan por mí, pero llegue al límite y deje de hacer tonterías al darme cuenta que mi madre no soportaba verme en otro lugar que no fuera la casa. Podrán decir que el odio era hacia mi hermana, pero ella no tenía la culpa de ser así, es una niña así que apenas estaba pasando por esas etapas de rebeldía; al que odiaba era a mi padre. Tuve que soportar múltiples golpizas de mi tío y abusos del marido de mi abuela porque el no supo cómo afrontarlos, él fue un cobarde y yo una estúpida al pensar que algún momento el me protegería. Alrededor de mis ocho años temía el lugar al que llamaba hogar, irónico pensar que el lugar menos seguro era bajo el mismo techo que tu familia y como había dicho antes siempre era buena fingiendo sonrisas a las personas. En la actualidad ya no tengo esos problemas.
 Tengo un sentimiento de odio hacia la persona que amo y temo. A veces pienso que es normal que alguna vez odies a tus padres por no darte permiso a alguna fiesta o algún reproche, lo he visto en películas y en la vida real, pero lo que yo siento es diferente, es un odio constante. Cuando lo veo me da cólera y hablar con él hace que me hierva la sangre, pero no soy capaz de expresarle que lo odio por miedo a que el sentimiento se esfume y me arrepienta luego, en realidad tampoco deseo su muerte porque eso significaría que cuando suceda ya no podría seguir odiándolo haciendo que me odie a mí misma por haberlo hecho. Odio cuando me da elogios, porque en el pasado fueron exigencias de él. Es indiferente hacia mí y nunca lo he escuchado pedir perdón cuando comete alguna equivocación o decir te amo a menos que yo lo diga primero, algo que nunca ha sucedido. Mi madre dice que soy la viva imagen de él, eso me hace sentir incomoda y horrenda porque eso significaría que en realidad me odio a mí y no hacia la persona que me crio. Intento cambiar porque el hecho de que digan que me parezco a mi padre, me hace ver como una mala persona, aunque él no lo sea.
“Odiar”, es una palabra fuerte, lo sé, y es por eso que temo decirla, a nadie se la he dicho, y me digo una y otra vez “no los odias, solo es la rabia del momento”, pero con él es diferente, en todo momento estoy pensando en eso en especial en los momento en que me grita e impone sus derechos como padre, no lloro porque sienta dolor sino porque por la misma rabia muerdo el interior de mi boca, a veces sangra, pero prefiero eso a decirle lo que siento.
 
Tal vez muera sin antes haberle dicho lo que siento, pero no deseo remediar las cosas, ni tampoco quedarme estancada en el mismo bucle de rencor. Me alejare bruscamente, tal vez el sienta la necesidad de hablar con su hija así que me llamara una o dos veces, pero yo soy un ser arrogante y egoísta, así que a menos que él no lo haga yo nunca tendría intenciones de comunicarme con él. Volveré cuando ya no odie a ese hombre tal vez en dos o tres años ya cuando haya olvidado el motivo de tanto rencor, para sonreírle y decirle honestamente que lo amo. Y ese odio y rencor reprimido se esfumara, para que finalmente pueda mirarlo con felicidad.
 
“gracias por leerme, es probable que este escrito me ayude a superarme”
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Descripción

Amas a alguien y le tienes rencor y odio en lo mas profundo de tu ser?

Palabras Clave: padre

Categoría: Ensayos

Subcategoría: Pensamientos


Creditos: ingrid pinilla

Derechos de Autor: si


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