LA MALDICIN DE LA CURVA DE GAUSS
Publicado en Mar 25, 2020
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LA MALDICIÓN DE LA CURVA DE GAUSS._ MIA
 
        Llevaba tiempo que quería probar la nueva tetería que habían abierto frente al monumento de la Alcazaba: la mayor ciudadela construida por lo árabes en España. Terminada en el siglo XI; se divisa desde cualquier punto de la ciudad y desde sus murallas se observa unas maravillosas vistas de la ciudad y de su puerto.
        Los ventanales de la tetería daban a las murallas de la Alcazaba con lo que podías estar tomando un té moruno cara a esos altos muros de piedra que partían de las rocas, daba vértigo mirar hasta donde terminaba y más si era desde arriba, tenía un efecto inverosímil y sobrecogedor que pocos podían escapar a una exclamación o a un efecto boca abierta. 
        Eran las tres de la tarde, una hora temprana para tomar té pero era el único momento que podía ver a Pepa que deseaba hablar, seguramente algo le pasaba y necesitaba desahogarse. Así que tomamos asiento en uno de los mejores sitios, el salón estaba vacío por la hora, y mientras ella se sentó de espaldas a la cristalera, yo frente a ella, tenía las mejores vistas espectaculares de la gran muralla asentada a esas rocas que casi parecía que iban a entrar por la ventana.
        Mientras esperábamos la infusión y Pepa intentaba aunar fuerzas para contar, vi de fondo, tras ella, que en lo alto de la muralla había una mujer que parecería que estaba esperando encontrarse con alguien, paseaba, giraba la cabeza y parecía nerviosa. La imagen era nítida a pesar de la altura e la que se encontraba.
        ─ Ay, María del Mar, yo me enamoré de mi marido cuando era muy joven, me pareció el hombre más guapo y más interesante que jamás había conocido ─ siempre Pepa empezaba sin preámbulos, si ella te quería contar no se andaba por las ramas, con lo que ya sabía que lo que le preocupaba era sobre su marido. Mientras me preparaba en actitud de escuchar, a la imagen de la mujer que esperaba se le añadió un hombre. No había duda que era un encuentro amoroso porque él la abrazó y la besó con pasión creyendo que desde allí nadie los podía ver ─ Al principio siempre estaba por mí, me hacía regalos un día sí y otro también, sus ojos me miraban con pasión, su boca siempre me buscaba para besarme, y sus manos no dejaban de abrazarme. Me juraba que lo que sentía por mí nunca lo había sentido antes, no dormía y que no tenía duda que eso era amor; nunca dejaría de amarme. Yo no lo dudaba porque todos sus sentidos me buscaban y me deseaban. Muchas veces, las mujeres nos enamoramos no por elección sino porque nos han escogido, y es el mayor afrodisíaco para nuestro ego. Me enamoré y nos casamos. Aquella época la recuerdo como pasión, pasión por todo. De pasear juntos, de contarnos todos los detalles del día, de saborear las distancias cortas y de complicidad.
        Mientras la oía seguía viendo la imagen de la pareja arriba en la muralla haciéndose carantoñas y arrumacos. Muy tierno
        ─ No sé si por la rutina, por no esforzarnos o por yo que sé que cuernos, pasamos a estar en el paraíso a quejarnos uno al otro, a ver problemas en todo, a no saber hablarnos, solo a discutir, parecía nuestro lema.
        La estaba escuchando y prestando atención, aunque la mirada se me desvió hacia la torre. La chica parecía que estaba hablando o contando algo con muchos gestos. Él parecía observarla y tenía gesto intranquilo, por no decir preocupado.
        ─ Ha llegado un punto que no sé dónde está lo que sentía. Casi no recuerdo esos días en los que más deseaba era estar cerca de él, de verlo y sentirme tocada. Ya es frialdad. Busco excusas para llegar tarde a casa, y me ha costado trabajo confesármelo a mí misma. La distancia del trabajo a casa se me hace muy difícil, y siempre me acuerdo de algo que debo hacer como comprar o algún recado por alargar la llegada a casa.
        Pepa se paró y bajo la mirada a un punto, creo que inexistente, que le daba tiempo, tiempo de reflexionar. Y mi vista volvió al torreón. Ella parecía gritarle y él intentaba cogerla de los brazos, a lo que ella parecía desprenderse con gestos airosos y movimientos bruscos.
        ─ ¿Es así la vida de una pareja? ¿Un comienzo que se eleva como la curva o campana de Gauss e inevitablemente al llegar a su punto álgido desciende vertiginosamente? ¿Es así? ¿Así de científico y miserable?
        En uno de los momentos que él intentaba agarrarla, lo consiguió, la atrajo hacia él e intentó inmovilizarla. Ella, ya lo que hacía era forcejear.
        ─ Tuvimos una discusión tan fuerte el otro día que yo le dí una bofetada; y su reacción, fue un empujón, que me impulsó con tal fuerza a la pared que el golpe seco me hizo eco en todo mi cuerpo, resbalé hacia abajo, casi sin respirar y mientras estaba en el suelo, se me acercó , y con una voz neutra , muy despacio, me dijo que la próxima vez no lo iba a contar…
        Él la inmovilizó y la puso encima del muro, no le dio tiempo ni de gritar, con un empujón seco, fuerte y rápido la impulsó al vacío. Sucedió todo en segundos, aunque la retina transmite en cámara lenta; el primer golpe se lo dio a pocos metros de donde había sido empujada, y de este golpe fue cayendo, rebotando primero en el muro, y luego en las rocas, cayendo definitivamente en el hueco que hay entre los últimos peñascos delante de nuestra cristalera. La rigidez con la que al principio observé se convirtió en un respingo que me hizo ponerme de pie y Pepa atónita me preguntó qué me pasaba
        ─ Pepa, hay dos cosas que tenemos que hacer: Una, llamar a la policía inmediatamente y otra mandar a la mierda a tu marido.
 
 
MIA. Abril 2018
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Foto del autor Mar
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Descripción

La curva de Gauss: Una curva ascendente que llega a un punto lgido y a partir de ah decae totalmente.

Palabras Clave: alcazaba te arabe

Categoría: Cuentos & Historias

Subcategoría: Relatos



Comentarios (2)add comment
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Maria Jose L de Guevara

Las composiciones en tu imaginación son definitivamente sorprendentes.
Confieso que mediando la lectura presentí el trágico final que terminaste describiendo; no obstante, ello no resta para nada la gracia y talento con la que vas relatando los hechos y enlazando perfectamente ambas sendas de la historia. Para obtener semejante resultado se necesita un don especial. Sin dudas tú lo tienes. No me cansaré de decirlo.
Un abrazo, Mar.
María José.
Responder
March 28, 2020
 

Mar

Como todo "don" tiene dos caras; desde pequeña tener tanta imaginación me hacía ser diferente y poco creíble y mira, ahora la otra cara de la moneda, me da alas para escribir y así poder acercarme al lector, bailar con él/ella , y entonces llevarle a ver mi mundo. Todo un placer pues la idea de sorprender y comprender es todo un deleite.
MUUUUUCHAAASSSSS GRACIASSSSS
Responder
March 31, 2020

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busy