La mediocridad bajo el microscopio. (Parte I)
Publicado en Nov 24, 2015
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Cinco hombres de ciencia, alrededor del año 3050, investigan sobre la mediocridad que  fue moda en el siglo XXI. Han realizado una tarea minuciosa de investigación, de casi un año, pero no pueden llegar a entenderlo.  Es preciso aclarar acerca de lo complicado que resulta comprender esta escuela filosófica donde  el mediocre nace mediocre, crece y adopta un estilo de vida, el cual no todos están preparados para comprender.
Acertadamente, estos cinco ancianitos, de barba blanca, de lentes, me convocaron para la tarea de explicar “porqué , para qué y cómo” se desarrolla un mediocre.
La decisión de ellos fue acertada en convocarme porque reunía el atributo más importante para cumplir con mi tarea que era pertenecer al grupo de los mediocres.
El equipo de científicos apenas me conoció percibió mis cualidades de  mediocre. Me confiaron sus miedos acerca del resultado del trabajo de investigación, que no fuera cumplido, como ellos querían, porque, bueno, en definitiva  iba a ser liderado por  un mediocre.
Pero estos adorables ancianos, perdieron con su sinceridad. Generalmente, un “no mediocre” lleva las de perder cuando se enfrenta con uno que lo es. Para un mediocre lo peor que le puede pasar es que le ofendan su amor propio. Un mediocre, jamás se equivoca,  todo lo hace más que bien, presupuesta el tiempo optimistamente,  porque un mediocre todo lo puede, no existe cosa que se le resista. Una discusión entre un “no mediocre” y uno que si lo es, termina   rápidamente, siempre ganando el mediocre. Hay un sólo desenlace posible del conflicto, el “no mediocre” se queda convencido que el problema reside en él,  el mediocre le hace ver cosas que no había reparado, el mediocre siempre le abre los ojos y le surgen al pobre “no mediocre” muchos pero muchos sentimientos de culpa.
 Conclusión, a partir de ahí, los científicos confiaron ciegamente en mi, convencidos que mi trabajo, sería excelente, carente de mediocridad. Demostrando el primer axioma mediocre que dice “la mediocridad es contagiosa”. Al aceptarme estos cinco nonos de canas blancas, ya estaban afiliándose involuntariamente a la selecta sociedad  de mediocres y afines.
Estos ancianos en su curiosidad, acudieron a excelentes libros  que hablaron de mediocridad, como el de Jose Ingenieros, “El hombre mediocre”. Leyeron y escucharon tangos como el de Discepolo: Cambalache o Al mundo le falta un tornillo de Cadicamo. Tal vez, por el lunfardo, pero no manyaron mucho de que se estaban hablando.
Ante tanto desorden, les propuse en cuatro clases de 2  horas cada una, empezando un lunes y terminando un jueves, expondría los axiomas más importantes de un mediocre. 
 
    En la clase del lunes, expuse ante estos hombres de ciencia, el origen de la mediocridad. Según  investigaciones de los centros más importantes del mundo se llegó a la conclusión que la mediocridad forma parte de la condición humana. El barro con que se modela la especie humana necesita de esa pizca de mediocridad.
En el siglo XXI,  la mediocridad tomó una vital importancia, aplastando toda posibilidad de una vida sana para aquellos que no quieren ser mediocres. Generalmente los “no mediocres” murieron en el intento,  por no ser mediocres.
En nuestra clase del martes, con varios ejemplos, estos estudiosos hombres, aceptaron que  la mediocridad es contagiosa. El suelo fértil donde crece la mediocridad es en el ámbito político. Los sufragantes en el marco de mediocres repúblicas que vapulean mediocres frases de democracia generalmente eligen ser gobernados por personajes muy mediocres.  La experiencia me ha permitido llegar a la conclusión que los políticos no mediocres, que si los hay, generalmente su carrera se ve frustrada por falta de votantes no mediocres y porque el político mediocre tiene triunfos aplastantes de un voto popular y mediocre.
La clase del miércoles, uno de los científicos comenzó la clase preguntando si los no mediocres tienen alguna chance de ganar sobre los mediocres? No es una pregunta fácil de contestar, sobre todo porque el mediocre que habla tiene que exponer sus debilidades. Tuve que reconocer que un “no mediocre” gana cuando tiene más conocimiento. Un “no mediocre” es difícil que se resigne, tiene un alto espíritu competitivo. Un mediocre puede perder pero sabe que es una batalla pero no la guerra.
Un mediocre lo que tiene de astucia le falta de inteligencia. Un mediocre con alto grado de materia gris, no es frecuente y de ahí radica su debilidad.
 
……………………………….. continuará……………………………………...........................  23/11/2015
"manyar"..es una expresiòn lunfarda rioplatense, que en este contexto significa comprender 
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Homenaje a Jose Ingenieros en el Hombre mediocre.

Palabras Clave: Cambalache obra admirable.

Categora: Ensayos

Subcategora: Anlisis



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Interesante tu escrito. gracias por compartirlo. un abrazo.
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November 28, 2015
 

Mara Vallejo D.-

Grato leer tu ensayo,gracias por compartir.
He leído el libro y seguiré las publicaciones al respecto.
Saludos
Responder
November 25, 2015
 

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