LA OTRA PARTE DEL TODO
Publicado en Aug 04, 2013
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Quien me lo iba a decir. 
Yo, que comí mamuts y dibujé en la piedra lo que santificaba en el
aire. Que inventé el progreso calentando mi comida y acarreando a
los míos por nuevos horizontes. Que miré las estrellas y conté sus
pulsos y, que me enamoré de una luna menguante. Que inspeccioné los
mares en lo que habitaban dragones y utilice la lógica dentro del
mito para lanzarme a un mundo desconocido. Que fundí la teoría con
la praxis y un sueño de ciencia dentro de un tubo de vidrio entre
las paredes de una cueva. Que pinté el cielo y la dicha de las
caras. Que elaboré las notas precisas para que el alma fuera
reconocida.
Yo, que sentí el desprecio y la incomprensión, la muerte y,
que de mi memoria por defender una idea, quedó lo que se convirtió
en la ideología de otros muchos. Que atravesé murallas de fe y dejé
prados llenos de sangre. Que vencí la ignorancia a golpe de misterio
y entrelacé mensajes de otros mundos inciertos. Que subí para
bajar. Que bajé para quedarme. Que memorice poemas que nunca me
atreví a escribir y que publique libros contados.
Yo, que no dude el dar por echo algo sin que se hubiera fabricado. Que medité en la
cumbres. Que elabore informes sin dar noticias. Que mandé mis barcos
a luchar en la nada y... por nada que hubiera que luchar. Que pacte.
Que rompí. Que lloré ante las masas y no fui capaz de hacerlo en mi
morada. Que jugué con los números y las letras me dejaron sentado
ante el infinito. Que maduré una forma de vida que luego no fui
capaz de vivir.
Yo, que en la distancia muevo corazones, los lleno y los curo.  Que manejo países
y desprecio aldeas. Que me convierto en todo lo que me aterra y me
repugna. Que a solas me doy cuenta de lo que otros no perciben. Que
no se donde está lo que era, si alguna vez lo fui... buscando al que
debería de ser. Que elegí el mal camino pues, no había señales.
Que no he vuelto sobre mis pasos. Que olvido. Que añoro y que me
pierdo aún teniendo ordenada mi ruta.
Yo, que después de vivir en el mismo recuerdo, ya no tengo otros . Que mis
manos persiguen la piel del cariño, y se marchitan sin acariciarla.
Que averiguo el final de mi vida sin haberla empezado. Que mantengo
la rabia. Que no tenga conciencia cuando estoy consciente. Que mi
sueño es leve y mi amanecer cansado. Que no encuentro sonidos de
gloria en este infierno de mundo. 
Yo, que hasta ahora solo he sido hombre, me revuelvo en la forma de llegar a una meta que
no se si es la mía. Una nube de impulso. Una lucha entre una parte
de mí y el todo que la forma. Una duda continua que me hace
inestable e incoherente con la voz que me grita. Pues no puedo
encontrar mas respuesta que la de un golpe de viento que me roce los
oídos para decirme seguro una mentira.
Quien me iba a mi decir que después de tanta historia. De tanto supuesto crecimiento.
De tanto merecer el suelo que me asienta, me iba a convertir en un
proyecto. En una prueba sin completar. En una especie dejada a su
experiencia que cae y se levanta en sitio equivocado. En un prototipo
que tiene que alcanzar su cielo meritorio, sus vidas renacientes, sus
actos compensados. 
No soy mas que una idea divina convertida en locura, una
prueba probable de amor y paciencia que se aleja de su nobleza de
nacimiento para crecer en lucha continua por parecer digna. Una luz
tapada. Un brillo encerrado. Un brizna de pensamiento. La sucesión
de un método falible. Una casualidad que no existe.
Hay un espejo que encierra las sonrisas de aquellos que ríen para dentro, así que es
mejor aceptar la lluvia aunque nos empape y
conocer las alas de los ángeles ya sean negras o doradas, nos
golpeen o nos acaricien. No hay marcha atrás, no debe haberla, solo
coraje,  pues creer y crecer, son palabras que tienen nombre de
milagro.

 
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Foto del autor mariajo
Textos Publicados: 14
Miembro desde: Mar 20, 2013
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Descripción

Palabras Clave: Humildad constancia aceptacin

Categoría: Ensayos

Subcategoría: Filosofa



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