• Angélica
angymeza
Nació en la ciudad de México en el año que se instauro el internacional de la mujer. Abogada. Orgullosa egresada de la UNAM con créditos de Maestría que aún trabaja en su tesis de grado. Académica, litigante, esposa, madre y ambiciosa escritora que ama los abrazos tanto o más que los Hot cakes. Suele comerse los puntos suspensivos y los acentos al pretérito como reflejo a sus problemas con su mundo interior y su apego al pasado. Tenaz, fresca y atrevida, se arriesga a explorar dentro de la literatura y escribe con un obsesivo protagonismo. Su adicción a los chocolates la hace una gorda en rehabilitación, pero suele chuparse los cachetes para aparecer delgada en todas las fotografías. Es impaciente por definición, prueba de ello es su imposibilidad para cocinar huevos estrellados. Acostumbra mirar por las noches al Dr. House y enamorarse de hombres con déficit de atención, inconstantes y malos que luego los vuelve sus amantes. Es sin duda una de las mayores promesas de la literatura contemporánea, pero si alguien lo niega en su presencia: hiperventila
  • País: México
 
Estoy ansiosa, ha de ser por la dieta y odio las dietas, la falta de azúcar me vuelve loca.- GaaaaaaaaaaaaassssssAhí viene el gas ¡Ay tengo hambre!, ¡quiero mi miel con granola!- Gaaaaaaaaaaaaaaaasssss- Uno de a 20 por favor.Si, necesito volver a tener veinte años, cuando yo era hermosa, fui un cuerpo deseado que acariciaron pero no presté atención, sabia que seria pasajero, de una noche, entonces para que saber su nombre, sus gustos o sus anhelos, y ahora yo sólo quiero tener gas y poder ver la nueva temporada del doctor House.- Gaaaaaaaaaaaaaaaassssss- Aquí por favor, al fondo, gracias.Y si me desnudara aunque no tengo veinte, ¿ese hombre acariciaría a esta gorda?, ¿a esta vieja resbalosa?- ¿Quiere ponerle jabón para probar?Es una insinuación, se me nota en la cara la necesidad, ¡por Dios!, ¡que vergüenza!, aunque, quizás sea mas fácil, sin rodeos, directo, lo espero en el baño o aquí sobre la sala, pero no quiero ensuciar la sala, si por lo menos tuviera veinte.- ¿Así lo dejo?Se esta cansando, debo decidirme, pero como dar el primer paso.- Son 185 pesos¡Ay pues que barato!, pero yo jamás pague para que un hombre tocara mi cuerpo, si yo tuviera veinte...Cuando me pidió el gas de veinte parecía normal, a ¡pinché vieja loca! A mi no me gusta insultar a las mujeres por mi mamacita santa que no, yo soy caballero, respeto la casa ajena, la mujer del otro. Por la virgencita que soy valedor, desde que mi padre nos abandono pus a mi no me gusta aprovecharme del desvalido ni de las mujeres solas, yo admiro a la mujer que puede sola, pero ¡pinché vieja loca!, mira que encuerarse en la sala y pedir, y pedir que la tocara, pos eso si ta cabrón. Yo dije, pos como así, además, se me hizo muy raro, a poco no, mire yo no soy feo pero que pinche vieja tan loca y luego se encabrona porque le cobro el gas, a pos que cabrona, quería pagarme con carne, pero el negocio es negocio y yo soy de ley, tengo a mi señora y mis escuincles, solo tres, porque la familia pequeña vive mejor, pero le decía que se me encuera. Yo pos soy un caballero, ni modos de desairar así de gacho, tuve que darme valor y bueno, fea, fea, pos la ñora se ve maltratadona por la vida, gordita cariñosa, vieran visto cuando se me jue encima y jugamos. Sea lo de cada quien, la ñora le echo ganas, como si quisiera perder por lo menos la vergüenza de mirarla a si, encueradita, se puso melancólica, creo que su marido la dejo. Yo creo la hice feliz, por lo menos un ratito.- ¡¡¡¡Agua electropura, Eleeeeeeeeeectropura!!!!!!!!!!La del veinte siempre compra el agua los miércoles, llenas sus garrafones, por que no le gusta cocinar con el agua de la cisterna, que esta bien cochina, que se cuida mucho la piel. Va para cuatro años que se vino a la colonia, yo sólo se que los miércoles compra dos garrafones de agua. Cuando toque a su puerta, grite agua y no abrió la puerta, me preocupe, jijos y si se murió, cómo vive sola con dos gatos, pensé, y si se la comieron los gatos, su casa huele a orines, ¡pobre mujer!, ¡pobre mujer! Así, que me ganó la curiosidad, la empecé a buscar desde la ventana de la cocina, la que da al patio de la vecindad, escuche ruidos raros y me preocupé, ¿la estarían asaltando?, ¡pobre mujer! Sola puede ser fácil de atacar, quizás entre tanta mugre tiene algo de valor, o quizás no mas por ser malora, ¡ay como hay gente gandaya! Pos la seguí buscando desde las ventanas, en eso, veo la puerta abierta, yo la empareje a penas unos centímetros, que tal si los ladrones estaban armados..., y desde lejos veo el arma... el arma del del gas que la tenia temblando, ella le regalaba humedad de sus labios, como un acto de desesperación, desatado. Parecía disfrutar escucharlo jadear, yo... pos yo no me hice menos y me quede dándole calor al cuerpo, estábamos los tres juntos desde lejos, quise entrar ayudar al enemigo, cuando la tomo en el suelo. Para ese rato, tanta bondad improvisada me tenia fijo, clavado en mi mano, ¡ay esas carnes!, ¡esos ruidos!... creo la iban a matar. Ella parecía maravillada entre el sudor de su cuerpo, no era forzada, ¡ay todo este tiempo y yo sin saberlo! Después me dio pena seguir mirando, digo la ñora tiene sus necesidades, yo, pos mañana vendré a llenarle sus garrafones
La ñora de los gatos
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Nació en la ciudad de México en el año que se instauro el internacional de la mujer. Abogada. Orgullosa egresada de la UNAM con créditos de Maestría que aún trabaja en su tesis de grado. Académica, litigante, esposa, madre y ambiciosa escritora que ama los abrazos tanto o más que los Hot cakes. Suele comerse los puntos suspensivos y los acentos al pretérito como reflejo a sus problemas con su mundo interior y su apego al pasado. Tenaz, fresca y atrevida, se arriesga a explorar dentro de la literatura y escribe con un obsesivo protagonismo. Su adicción a los chocolates la hace una gorda en rehabilitación, pero suele chuparse los cachetes para aparecer delgada en todas las fotografías. Es impaciente por definición, prueba de ello es su imposibilidad para cocinar huevos estrellados. Acostumbra mirar por las noches al Dr. House y enamorarse de hombres con déficit de atención, inconstantes y malos que luego los vuelve sus amantes. Es sin duda una de las mayores promesas de la literatura contemporánea, pero si alguien lo niega en su presencia: hiperventila
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